El amor escondido en un juego.
Declimer: si, no soy dueña de los personajes de CCS ellos le pertenecen a CLAMP, pero la historia es completamente mía y no busco lucrar con esto…
Capítulo 19
La flor de cerezo.
Estaba sola en uno de los jardines de la recepción. Al principio, se sentó en un banco que quedaba cerca de la entrada, pero pronto se dio cuenta que necesitaba moverse, tenía demasiada ansiedad en el cuerpo y si se quedaba quieta, acabaría por explotar. Siguió el primer sendero que encontró, sin nada particular en la mente, solo disfrutando de la noche, escuchando el susurro del viento. De pronto, notó que algo se había quedado atorado entre sus rizos. Lo tomó y se encontró con una flor de cerezo.
Acarició sus pétalos con una suavidad de la que ni ella se creía capaz, pensó en Shaoran y en las molestias que se tomó para adecuar la celebración a sus gustos y sin embargo…
—Las flores del cerezo más hermosas siempre estarán en aquel jardín junto a aquel estanque. ¿Por qué siento que hay algo que se me está ocultando y que debería saber?
Flash back
Hace 8 años
—¡Sakura, ven aquí! – Touya corría detrás de ella y pese a su velocidad parecía no poder alcanzarla
—¡Alcánzame hermano! ¡Corre, corre!
Sus gritos se escuchaban por todo el jardín, cuando Touya estaba por atraparla, ella se escabuía de entre sus brazos, doblaba en esquinas que él no esperaba, se escondía tras los árboles…
Entre jadeos, finalmente su hermano declaró:
—Muy bien niña, me doy por vencido, no puedo alcanzarte –El sonido de la risa de Sakura resonó por todo el patio. Él había tropezado y al evitar su caída la perdió de vista, así que ahora no sabía dónde estaba exactamente –Pero quiero que sepas que si te estaba obligando a tomar un baño es porque dentro de nada tendremos visita. Quería que parecieras una niña normal, pero está bien, los Tsukishiro pueden saber que tengo un monstruo salvaje por hermana.
—¿Visita? –La cabeza de Sakura asomó detrás de unos arbustos -¿Quiénes son los Tsukishiro?
—Amigos míos. Yukito estudia conmigo y vendrá a hacer tarea y estudiar. Tiene un hermano pequeño, Yue, de más o menos tu edad y no quería dejarlo solo en la casa, así que viene con él.
—¿Yukito es el chico de cabello cenizo y lentes? ¿El que estaba contigo cuando fuimos a buscarte en la limusina? ¿El que me dio un caramelo? ¿Ése?
—Sí, ése. No creí que lo recordaras. Después de estudiar tomaremos la merienda. Pero no importa porque estaremos los tres en la mesa y tú…
No pudo continuar con lo que iba a decir, un huracán de cabellos castaños y ojos verdes pasó corriendo a su lado y gritó: -¡estoy lista en veinte minutos!
Touya no entendió muy bien la reacción de su hermana, pero fuera como fuera, había conseguido su objetivo.
Lo que el hijo mayor de los Kinomoto no sabía era que su hermana había quedado prendada de Yukito nada más verlo y cuando el chico la trató de manera amable sintió que su pequeño corazón palpitaba con fuerza. Saber que esta tarde lo vería, le dio a Sakura el suficiente impulso para ponerse lo más bonita que una niña de diez años podría estar.
La tarde con los hermanos fue tranquila. Yukito se mostró siempre amable y risueño, pero su hermano menor estaba siempre callado y distante. Para variar, había llevado un libro y se había puesto a leer, ignorándola por completo. Cada vez que intentaba acercarse, él contestaba con monosílabos:
—¿cómo te llamas? Yo soy Sakura
—Yue
—Eeeh… Yukito es un chico muy dedicado y lindo ¿no?
—Sí
—¿Te gusta leer? A mí sí, yo…
—Sí, me gusta. Y me gusta hacerlo en silencio. ¿Me dejarías leer, por favor?
Sakura se alejó absolutamente enojada, frustrada y ofendida ¡qué se creía ese chico! No se parecía en nada a Yukito, tan amable y gentil él… ¡tonto Yue! Pero ya vería, jamás se le volvería a acercar. Nunca.
Las semanas fueron pasando y prácticamente todos los días los Tsukishiro y los Kinomoto se reunían, ya fuera en la casa de unos u otros. Touya y Yukito eran compañeros y también mejores amigos, de modo que la cercanía era inevitable. Al principio, a Sakura no le molestaba el ver a Yukito así de frecuente, lo que detestaba era tener que toparse con el insufrible de su hermano menor, pero luego fue dándose cuenta que la realidad era que Yue siempre estaba solo y era reservado con todos, no solo con ella. No parecía especialmente triste o infeliz, eso era cierto, pero para ella, él necesitaba una amistad y la única amistad que podía ofrecer era la suya… así que comenzó a acercarse de nuevo al joven.
El más joven de los Tsukishiro comenzó a notar los cambios de comportamiento en la pequeña: un saludo efusivo aquí, una sonrisa discreta por allá, sentarse a su lado a contarle su día (a pesar de que él no la miraba nunca y mantenía la vista fija en el libro), traer muffins para la merienda sabor vainilla (él todavía no sabía si fue pura casualidad o ella averiguó que era su sabor favorito) e incluso comenzó a llevar para leer los mismos libros que él tenía. También se sentaba a su lado. Este comportamiento volvía loco al joven Yue, lo irritaba sobremanera que esa castaña parlanchina estuviera siempre alrededor, pero creía que ya estaba acostumbrándose porque ya no le molestaba tanto. Hasta que un día tuvo que decirse a sí mismo, que simplemente la pequeña lo había logrado, el mismo día que supo que él siempre iba a estar cerca para cuidarla:
Estaba en la anormalmente silenciosa casa de los Kinomoto. Hacía rato que él y Yukito habían llegado. Su hermano se fue a estudiar y él se quedó leyendo en la salita junto al vestíbulo, pero no había ni rastro de la pequeña. "Mejor" pensó para sí, "así podré leer tranquilamente". Pero la verdad sea dicha, no podía concentrarse, levantaba la vista cada pocos minutos para saber si ella había llegado, le parecía sentir el olor de los muffins de vainilla y hasta pensó que a lo mejor ella por fin se había cansado de intentar conseguir su atención y un poco de plática; y eso, por alguna razón, lo entristeció.
Pero veinte minutos más tarde, Sakura entraba por la puerta grande de la mansión, con traje deportivo, sudada, los cabellos escapando de la coleta y casi arrastrando su pierna derecha. Y, a pesar de todo (y lo más raro también) intentaba ser silenciosa. Yue se acercó, sigiloso como siempre y la llamó:
—Oye ¿estás bien?
—¡Aaaaaahhhhh! –La chica respingó y gritó y se tapó la boca apenas se dio cuenta de su error. Se dirigió a él en susurros – ¿Por qué rayos me asustas de esa manera? ¡Pude haber muerto!
Yue no salía de su asombro.
—No, no podrías. Y no lo hiciste. Solo quería saber si estabas bien, pero es notable que no necesitas ayuda y quizá sí una clase de modales –Él realmente estaba enfadado.
La respuesta le dolió a la chica de ojos verdes, pero admitió que su reacción fue inapropiada, y antes que él se diera la vuelta y desapareciera, le dijo:
—Lo siento. Escucha, si Touya me ve entrar así me matará. No, bueno, realmente no será así. Primero curará mi rodilla, me mandará bañarme, me interrogará, matará a Spinel y luego me encerrará por siempre.
—¿Por qué él haría eso? ¿Hablas del chico Daidouji?
—Eeeeh sí ¿lo conoces? Oye, no es por ser grosera y falta de modales –lo miró fijamente—pero necesito subir a mi habitación ya, antes de que mi hermano aparezca.
—Oh, claro. Espera.
Él tomó una de sus manos y con delicadeza colocó el brazo de ella alrededor de su cuello y rodeó su cintura para poder sujetarla mejor. Ella estaba realmente sorprendida.
—Te ayudaré a subir ¿está bien?
—Yo… este… sí, gracias.
Y así, sujetándola, llegaron a la habitación de la joven.
—¿Sabes? Si puedes, creo que será mejor que te bañes primero –y al ver la cara de la chica se apenó y se apresuró a corregir –eh, no es que huelas mal ni nada… no quería decir eso, o sea, sí –suspiró –Lo que quiero decir, es que si no te duele mucho, será mejor que te bañes, así, cuando salgas podremos curarte y ponerte una venda. Si lo hacemos ahora, al bañarte se mojará y tendrás que cambiarla de nuevo.
Ella lo pensó un momento y asintió. Mientras ella se bañaba, él fue por las cosas que necesitaban y esperó.
—Bien, le pondré agua oxigenada primero ¿estás lista?
—Sí…
El chico realmente estaba haciendo un gran trabajo curando la herida. No era profunda, en realidad era una especie de raspón que marcaba toda la rodilla y que sangraba un poquito cuando lo tocaban. Aunque Sakura decía que le dolía caminar.
—Pareces muy tranquilo haciendo esto ¿habías revisado heridas antes?
—Sí. Olvidas que mi hermano quiere ser médico. No solo siente un gran deseo de curar sino también ama enseñar a otros a hacerlo. Yo no voy a dedicarme a esto, pero ofrezco ayuda allí donde puedo. Además, siento que es una manera de hacer feliz a Yuki.
La pequeña lo miraba absorta. Primero, le había dedicado más de tres palabras de una sola vez; segundo, estaba envolviendo su rodilla con una delicadeza que jamás había visto y tercero, había hablado con tranquilidad y confianza, y cuando habló de Yukito, también con cariño. Escuchó su voz de nuevo, sacándola de sus pensamientos.
—¿Así que Daidouji te ha hecho esto?
—¿Qué? Eh, ¡no! No… Spinel y Tomoyo son mis amigos. Mis mejores amigos a decir verdad. Hoy estábamos las dos en prácticas con las porristas y Spinel nos esperaba en las gradas, como siempre. Pero en algún momento él se puso a hacer payasadas y por mirarlo perdí la concentración y me caí. Fue una caída graciosa en realidad, yo estaba en la punta de la pirámide y perdí el equilibrio, entonces toda la pirámide comenzó a moverse intentando mantenerse ¿has visto esa escena del rey león donde todos los animales están unos encima de otros y al final se mueven y caen sobre Zazú? Je, pues así se movían jaja… al final, no pudimos mantenernos y las chicas comenzaron a salirse, la mayoría con gracia y estilo, la verdad, pero yo nunca pude recupérame y para no golpear fuertemente a nadie acabé cayendo… estaba con los brazos extendidos y me iba a dar de lleno en la cara, pero por reflejo utilicé mi bastón y la clavé al piso, con la fuerza que hice logré cambiar de postura pero eso me hizo caer de rodillas… y terminé arrastrando mi rodilla derecha unos 5 centímetros sobre el suelo con bastante fuerza, la verdad.
El chico había terminado de vendarla y la miraba mientras hablaba. Cuando acabó, no comentó nada, solo se quedó serio, pensando. Ella realmente había tenido algunos problemas para subir y su rodilla se veía mal, no para ir al hospital pero iba a notarse durante un par de días cuando anduviera y aun así estaba sonriendo.
—¿Qué sucede? ¿No te pareció gracioso?
—Caíste de una pirámide humana y te lastimaste la rodilla porque un chico no pudo estarse tranquilo. Y ahora intentas esconderte de tu hermano ¿cómo puedes creer que es gracioso?
—Porque lo es. Me lastimé, sí, pero no ha pasado nada grave. Y Spinel solo quería hacernos reír, en todo caso, la culpa es mía por mirarlo. Y los dos sabemos que de todos modos Touya va a enterarse. Y créeme que con el regaño de él es suficiente, no tienes que hacerlo también tú.
Él se levantó y comenzó a recoger lo que había utilizado.
—Oh, vaya, perdóname por preocuparme por ti entonces.
Sakura iba a replicarle pero se dio cuenta de algo.
—¿Te preocupas por mí? Creí que ni siquiera te caía bien –Inconscientemente una pequeña sonrisa fue dibujada en su rostro.
La pregunta y la sonrisa descolocaron al joven Yue que nunca se había visto en una situación similar. A su edad, era un niño solitario e introvertido, cumplía con todo lo que se esperaba de un heredero Tsukishiro pero siempre manteniendo una distancia prudencial del resto de la gente. Sakura Kinomoto había sido el primer ser humano, fuera de Yukito claro, que parecía tener un interés real por estar cerca de él, por conocerlo y él no entendía por qué y eso lo desesperaba más. A los diez años uno no debería tener ese tipo de problemas, debería correr en el parque con los amigos, tener guerras de agua, comer helado y quejarse de que la existencia de la escuela… pero no él. Sus razones tenía a pesar de ser tan pequeño y que alguien pareciera querer ser su amigo (amiga en este caso) a pesar de lo cerrado que podía ser era algo a lo que no estaba acostumbrado y no sabía cómo afrontar. Probablemente por eso es que cuando escucho aquello en voz de Sakura, respondió de forma brusca.
—Lo hago porque Yukito me lo pidió. Dijo que debía ser amable y cuidarte siempre. Supongo que él ya estaría al tanto de lo torpe que eres –Se dio la vuelta y caminó hacia la puerta.
—Espera –La voz de ella hizo que se detuviera, pero no volteó. –Gracias por curar la herida… pero te pido por favor que no vuelvas a hacer algo similar. Si la razón por la que te acercaste ha sido solo tu hermano, no lo hagas más, no quiero obligarte a hacer algo que no quieres. No te preocupes, si me pregunta, le diré que me tratas bien y que no hablamos porque ya me acostumbré a tu silencio y de todos modos no compartimos muchas cosas. Por mi parte, te prometo dejar de interrumpir tus lecturas y me verás y escucharás lo menos posible. De cualquier modo, me he estado perdiendo varias prácticas que se dan a esta hora y debería regresar ya. A lo mejor hoy me caí por falta de práctica.
Esas palabras causaron una sensación curiosa en el chico. Sintió como el estómago se le revolvía y como si alguien lo hubiera presionado allí. Ni siquiera contestó, retomó su camino y salió de la habitación. Se quedó parado en el pasillo un rato porque no sabía qué hacer, ignoraba qué era eso que sentía y pensó que a lo mejor iba a ponerse enfermo. Pero lo que le causó miedo, fueron las repentinas ganas que tenía de entrar nuevamente a la recámara, ver a su amiga, pedirle disculpas e incluso abrazarla. Cuando se dio cuenta que pensó en ella como "amiga" y en un abrazo, casi corrió escaleras abajo.
Regresó al vestíbulo y cogió de nuevo su libro, pero ya no pudo leer. Analizó lo que había pasado arriba y después de mucho pensar, llegó a la conclusión de que sí debía disculparse. Tenía dos razones: la primera, se comportó de manera grosera y eso no estaba bien y la segunda… bueno, él mintió. Dijo que lo había hecho por Yukito, lo cual era cierto solo a medias. Lo hizo por eso pero además fue porque de verdad se preocupó y porque realmente quería ayudarla y saber que iba a estar bien. Así que decidió esperar a la merienda para verla.
Pero ella no apareció. Quiso preguntar por ella pero pensó que sería poco apropiado y que además su hermano probablemente no sabía que había regresado. Y lastimada además. Así que decidió dejarlo para el día siguiente; pero ella tampoco apareció. Ni lo hizo ninguna tarde durante las dos semanas siguientes. Una vez se armó de valor y preguntó de manera discreta por ella a Yukito y él le dijo que ella iba a prácticas de porristas a esa hora de la tarde y casi siempre se quedaba con los Daidouji después. Eso lo hizo sentirse triste y enojado a la vez, aunque no sabía por qué se enojó. Luego pensó que a lo mejor no valía la pena disculparse y que debía dejarlo estar pero no pudo, sentía como si tuviera un pendiente muy importante.
Una tarde él y Yukito fueron más temprano que de costumbre a la residencia Kinomoto y antes de que fueran anunciados, escuchó unos pasos bajar rápidamente las escaleras. Y allí estaba ella. Llevaba el mismo traje deportivo que la última vez que la vio, pero limpio en esta ocasión, la coleta perfectamente hecha y una bolsa de deporte en el hombro. Supuso que estaba saliendo para aquellas dichosas prácticas.
Ambos se miraron, ella le hizo un asentimiento de cabeza, sonrió a Yukito y salió.
—Vaya, unas semanas sin verla y Sakura pareciera alguien diferente ¿verdad? Touya me dijo que tendrán pronto un torneo a lo mejor está preparándose para…. ¿Yue?
Yukito se había dirigido a su hermano menor mientras esperaba que su amigo apareciera, pero Yue ya no estaba junto a él. El menor de los dos había salido tras la chica de ojos verdes, consciente de que quizás ésta sería la única oportunidad que tendría de verla en algún tiempo.
—¡Oye! ¡Kinomoto! ¡Espera!
Ella estaba considerando seriamente ni siquiera voltearse. Sería muy fácil ignorarlo y luego decir que no lo escuchó porque llevaba mucha prisa, solo tenía que llegar hasta la limusina que la aguardaba. Y no es que no quisiera hablarle porque estaba enojada, no, la verdad es que Sakura Kinomoto siempre ha tenido el alma con una claridad que le impide sentir ira por demasiado tiempo y desearle mal a nadie. No quería quedarse con él porque sentía cómo algo le oprimía el pecho cuando pensaba en lo que le dijo en su habitación y le daban ganas de llorar cada vez que lo recordaba y pensaba en que todo lo que intentó no sirvió. A su edad, Sakura no sabía que lo que sentía, era dolor. Hay quien dice que lo único peor que estar enfadado con alguien, es estar dolido, porque la ira se va, pero el dolor se queda dentro y quema y es una sensación de la que cuesta mucho deshacerse. Además, por lo que ella sabía, si Yue estaba siguiéndola quizás era solo para darle algún recado de su hermano, él dijo que solo se le acercaba por Yukito. Pensarlo hizo que otra vez se le humedecieran los ojos. Quizá por pensarlo tanto, no se fijó que él le había dado alcance y finalmente la tomó por el brazo.
—Espera, por favor…
—Yo… -lo miró primero con ojos de sorpresa, luego de dolor y finalmente fríos –¿qué ocurre?
—Necesito hablar contigo
—Claro, pero no tengo mucho tiempo, me esperan
—Eh… yo…
Reconocer un error y disculparse siempre representan un proceso difícil, cuando pocas veces en la vida se ha pedido una disculpa, puede ser uno de los trabajos más complicados de realizar. Se supone que cuando eres un niño es más fácil, pero pensándolo bien, no importa la edad, el desconocimiento y rechazo de nuestras emociones nos vuelven vulnerables en cualquier momento de nuestra vida. Y eso es precisamente a lo que se enfrentaba el chico.
—Escucha, en serio debo salir ya. Si es algo acerca de Yukito o un compromiso o invitación o lo que sea debido a nuestras familias, pueden decirle a Touya o dejar un recado con Albert, el mayordomo, en algún momento me enteraré.
Cuando hizo el amago de irse de nuevo y desprenderse de la mano que la retenía, él la llamo de nuevo.
—Perdona, no sé hacer esto y menos con poco tiempo –suspiró— Ten, te traje esto, creo que eso es todo.
Y le tendió una caja en la que ella no se había fijado hasta el momento.
—¿Qué es esto?
—Ábrela
Así lo hizo ella. Se encontró dentro con cuatro muffins. Cada uno tenía pequeñas chispas de dulce que formaban figuras en el pan y en la punta se podía ver una mezcla de chocolate. Él habló de nuevo.
—Son muffins de fresa. Tienen chocolate solo por encima y las chispas son de sabores. Me dijeron que te vas a tu ensayo y luego te quedas con tus amigos. Bien, hice cuatro, uno para ti y cada uno de los Daidouji. Ignoro si hay alguien más, así que hice uno de reserva. Supongo que podrían compartirlo – Y sonrió tímidamente.
—Tú… mmm, ¿tú los hiciste?
—Eeeh sí, una de nuestras cocineras me enseñó hace no mucho la verdad, era muy buena haciendo postres y me enseñó a hacer muffins de vainilla. Alguien me contó que tú prefieres la fresa, así que cambié un poco la receta, espero que hayan quedado bien, la verdad es que no los he probado –Como ella no respondió, él siguió hablando –Bueno, ahora sí te dejo irte, no pretendía molestarte ni entretenerte de más.
Cuando estaba dando la vuelta para regresar a la mansión, oyó un tenue "gracias" de labios de ella. Escuchó como retomaba su camino y andaba un par de pasos. "Ahora o nunca", pensó.
—¡Sakura! –decir su nombre fue lo más natural en ese momento, cuando ella volteó, siguió –mentí… el día que te lastimaste, mentí. Yo… Yuki me pidió que te cuidara, es cierto, pero ese día estaba esperándote porque me había acostumbrado a que estuvieras conmigo "molestándome" y cuando te vi con la rodilla lastimada me preocupé… yo… escucha, yo me preocupé por ti. YO estaba preocupado por ti, no solo por lo que dijo mi hermano, sino porque me importas, de verdad. Pero no podía reconocerlo porque no es algo que pase a menudo ¿sabes? Y creía que estaba mal o no sé… hay cosas que no sé… Yuki dice que es porque aún soy pequeño, quizás… ok, eso no importa ahora, creo… -suspiró de nuevo –lo que intento decir es, me importas… y quiero saber que estás bien. Y lo siento por mentir y por ser un grosero, te respondí de malos modos, no importa por qué, pero eso hice. Pero quiero que sepas que a pesar de todo, no creo que tu caída fuera graciosa, si te lastimas, no puede ser gracioso. Y me enojó que alguien que es tu amigo hubiera provocado eso. Yo… lo siento otra vez, por todo. Y por retrasarte ahora, supongo que no sé elegir bien los momentos. Me iré dentro. Nos vemos, o eso espero –Calló y ahora tenía que controlar sus piernas para no irse corriendo.
Durante todo su discurso la mirada azul de él estuvo fija en la verde de ella. Podía ser que él no supiera expresarse bien en asuntos que implicaran emociones, pero su mirada nunca mentía y siempre era pura e intensa, incluso para ser un niño. Expresaba con absoluta transparencia aquello que él sentía. Y Sakura pudo ver todo a través de esos ojos; no sabía qué era con exactitud, pero sabía que era bueno. Alguien con más experiencia les hubiera dicho que lo que había en esa mirada era esfuerzo, verdad y cariño. Y ella supo que ése era el momento perfecto, bueno, realmente hasta muchos años después no supo que lo sabía.
—Yue… -carraspeó un poco porque su voz salió baja –Yue ¿quieres venir al entrenamiento?
—¿Perdona? –el chico se esperaba cualquier otra respuesta, o ninguna en absoluto, pero no ésa.
—¿Quieres venir al entrenamiento? Hoy será corto. Después Spinel, Tomoyo y yo vamos a ir a comer helado y bueno, helado más muffin suena bien. Solo somos tres y aquí hay cuatro. Además, dijiste que no los has probado… si luego nos duele el estómago que también sea a ti, que tú los hiciste –y la sonrisa que acompañó a aquella declaración dejó en claro que era una broma.
—Mmm yo…
—Si no quieres está bien, solo era una idea, a lo mejor tu libro…
—Iré
—¿Qué?
—Iré. ¿Me das un momento? Solo debo decirle a mi hermano.
—Oh… claro, claro. Dile que la limusina nos devolverá aquí o podemos llevarte a tu casa directamente o si tienes que ir a algún lugar…
—Está bien. A donde tú tengas que ir me quedaré, volver no será un problema.
—¿Seguro? Porque…
—Seguro. Te dije que quiero saber que estás bien. Y ahora solo tengo diez años y no puedo hacer mucho, pero mientras se me ocurre algo más, me quedaré contigo. Evitaré que Daidouji haga tonterías que te hagan caer, te curaré las rodillas y si te gustan, te prepararé muffins, incluso te enseñaré a prepararlos si quieres. No prometo hablar mucho, lo siento, pero siempre que tú quieras, me quedaré.
Es curioso como algo que primero nos parece imposible, a medida que lo hacemos parece más sencillo. Ése era el caso de Yue, que primero no podía hablarle y disculparse y ahora estaba diciendo incluso más palabras que su amiga. Porque en aquel momento ya eran amigos y ambos reconocieron tiempo después ése momento como parte importante de su amistad.
Sakura sonrió y asintió. Él le avisó a Yukito y partieron juntos.
Fin flash back
—¡Sakura! ¡Sakura! –La joven salió de sus pensamientos cuando escuchó a alguien llamándola a voces, volteó para encontrarse con quien la buscaba y soltó la flor sin darse cuenta.
—¿Sakura? Hey, te he buscado por todas partes, un mesero me dijo que te vio salir ¿estás bien?
Quien llegó junto a ella era su prometido. Al verlo frente a ella, con el ceño ligeramente fruncido y los ojos cafés con un toque de preocupación, recordó que estaba en su fiesta de compromiso y que pronto iba a casarse con él. Se preguntó por qué se había salido sin avisar, él debía de haberse preocupado. Notó que la expresión de él se volvía más seria y entonces se dio cuenta que no le había respondido.
—Oh, sí, perdona –sonrió para resultar que no pasaba nada –solo de repente me sentí un poco sobrepasada ¿sabes? El anuncio, tanta gente… creo que allí dentro hay personas que juran que me conocen desde pequeña y yo jamás había visto, o al menos no las recuerdo. Y la noche es muy hermosa hoy, así que sin darme cuenta, cuando salí a tomar un poco de aire acabé tomando un paseo. Discúlpame, no me dirigí a ti.
—Hey, no, no te disculpes, entiendo. Discúlpame tú a mí por dejarte sola, tienes razón, hay demasiada gente, yo también he tratado con personas que no conocía antes. Me he enojado con algunos porque de repente las pláticas parecían de negocios y no de celebración de mi compromiso.
—No te enojes, en realidad es normal. Mucha gente ha visto esto como un negocio más entre familias, creo que solo nuestros amigos de verdad están felices hoy por nosotros.
—¿Y tú Sakura? ¿Estás tú feliz por nosotros?
—Que si yo… Shaoran, es una noche hermosa, preparaste una fiesta que alegraría a cualquier chica y la llenaste de sorpresas para mí. He salido de allí porque me agobiaba la gente, el ruido… por favor, no creas que tú has hecho algo mal hoy porque no es así. Te quiero Li, han pasado muchas cosas pero nuestra amistad sigue y seguirá allí, vamos a compartir esta noche ¿de acuerdo? La preparaste para los dos.
El joven sonrió entonces con el corazón alegre y extendió su mano hacia ella. Sakura la tomó y así, caminando juntos de la mano, regresaron a la fiesta que se celebraba en honor a su compromiso. Ella olvidó por esa noche la flor que había dejado caer, al igual que sus pensamientos y ansiedad y se dejó guiar a través del gran salón de baile por el joven Li.
Al mismo tiempo que sonaba el vals de las flores, del otro lado de la ciudad, un joven abordaba el avión que lo llevaría a cumplir lo que creía que era su deber de hijo, de hermano y de amigo. Y aunque sus ojos y rostro no expresaban emoción alguna, la flor de cerezo que traía en la bolsa del saco, junto al corazón, desmentían cualquier máscara que él pudiera haberse colocado.
Hola XD debido a que Lua no quiere escribir... lo tengo que hacer yo... bueno este cap, quiero aclarar, es de ella XD aunque se ha tardado casi 45 minutos pensando en el titulo, pero al fin ya está, ahora ya se digno a decir algo por aquí... dice que si tiene una mejor idea para el titulo de este cap será bien recibida.
Apenas tenga tiempo contestaré sus rew, ahora me encuentro en mi escuela T-T con una compu prestada.
se despide Sake more departe de LUA
PD. No es que no quisiera escribir... ya le dije que la historia es suya entonces ella debe de hablarles a ustedes... *ojitos* ademàs, a mì solo me prestò a sus personajes para jugar un rato, ya los devolví. Espero que les guste y si no... igual comenten, a Sake le encanta xD Ahora sí adiós :) Atte: Lua
PD2: pero no quería escribir BAIA BAIA -.- (Sake)
