Capitulo 21

segundas oportunidades

Declimer.: Los personajes de sakura card captor no me pertenecen, le pertenecen a CLAMP, pero la historia es completamente mía.


Había pasado ya varios días desde que lo había visto. Se sentó en el borde de su cama y dio un suspiró largo. ¿Por qué Yue no le llamaba? La pregunta parecía acompañarla en todas sus actividades, ni siquiera había contestado sus mensajes…

-Señorita, el Joven Shaoran ha llegado por usted—El corazón le dio un brinco por al escuchar el aviso, se miró rápidamente. Aún estaba en fachas, cuánto tiempo había pasado en sus pensamientos que no se había dado cuenta que ya era hora de ir al trabajo. Rápidamente corrió al closet.

- dame cinco minutos- respondió a su ama de llaves. Después de ajustarse la falda y tomar su bolso, dio una pequeña mirada al espejo. ¿Qué pasaba con ella?. Esas ojeras se estaban volviendo cada vez más grandes. Y no era por falta de descanso, estaba segura de ello, todos los días trataba de dormir muy temprano. Tal vez debería al médico; después de todo, esa sensación opresiva en el pecho no parecía querer ceder. Bajo las escaleras y lo encontró revisando su teléfono. –Perdona por el tiempo que te hice esperar—le dice. Él se gira y levanta la vista hacia ella. Le sonríe.

-Buenos días, no ha sido tanto tiempo-le extiende la mano para ayudarla con los dos últimos renglones de la escalera y escoltarla al auto.

Shaoran la miraba fijamente como si quisiera memorizar cada detalle de ella. Se preguntaba hasta dónde podría llegar Sakura.—Sakura, has fijado la fecha de la boda en diez meses. Pero, ¿está bien?— Por un tiempo no escucho respuesta. La miró de reojo. Ella permanecía a su lado, mirando a su lado derecho viendo por la ventana. No parecía prestar atención a nada.—¿Sakura me has escuchado? – Aun con la segunda pregunta la chica no parecía regresar al ahora. Le tomó levemente la mano. Entonces ella le miró sin entender que pasaba-¿en qué piensas?- Shaoran parece estar muy curioso.

-En nada simplemente me distraje- Shaoran levanta levemente una comisura de sus labios, simulando una sonrisa. Decide rendirse en el intento de interrogatorio.


Ha pasado un mes de aquella tarde. Como desde hace mucho el castaño se despide de Sakura después de cenar. Pasa una mano por su cabello en un intento de calmar todo el cumulo de estrés. Exactamente hace un mes había decidido dejarla libre. Estaba preparado para eso, lo que nunca espero fue verla llegar a la cena, justo en el momento que él se preparaba para dar una explicación creíble del porqué ya no habría boda; interrumpiendo con un simple "perdonen la tardanza, tuve un contratiempo". No podía negar que el aliento se le escapó al mirarla entrar por esa puerta blanca de matices dorados. Tres segundos basto para hacerle creer que todo estaría bien. Pero se engañaba, ya nada podría estar bien.

Exhaló antes de caminar al auto. ¿Por qué la vida parecía complicársele más en cuanto más años cumplía?.


Al día siguiente su madre había insistido en acompañarlo a visitar a la familia Kinomoto. Ahora mismo se encontraba sentado en un rincón de la sala viendo como la castaña parecía atareada con tantas opciones de flores. Sakura había accedido a todo lo que su Madre y la de ella opinaban. Realmente parecían estar disfrutando planeando todo. Y no podía negar que eso le hacía sentir inmensamente feliz. Sin embargo mientras más se fijaba, más dudas tenía en cuanto los sentimientos de la ojos verdes. Sakura desde ese día parecía estar más distraída, más cansada, había incluso realizado una visita médica porque hasta ella era consciente que algo no andaba bien. Por suerte, todo parecía estar en orden con ella. Pero entonces… ¿por qué se encontraba así?. Esa pregunta le rondaba la cabeza por las noches. Él era una persona demasiado perspicaz para no darse cuenta que aquel reencuentro fue el detonante del cambio repentino de la castaña. Llevaba tiempo analizándolo y dándole vueltas y a pesar de todo Sakura parecía no darse cuenta de nada.


No podían conciliar el sueño esa noche. La obscuridad parecía darle cierta tranquilidad pero su cabeza no quería darle descanso. Cerró los ojos y sonrió. Después de todo este tiempo Sakura parecía ser la misma de siempre.

Verla nuevamente había removido demasiados sentimientos. No podía describir la felicidad tan grande que sintió al verla a su llegada. Estuvo tentado abrazarla hasta que el brillo del anillo que traía en la mano lo devolvió a la realidad. Pequeño detalle olvidado.

FLASH BACK

Ambos esperaron por una hora a que Tomoyo "llegara". Sakura hacia llamadas cada 15 minutos intentándose comunicar con la morena, pero aquellas eran rechazadas.

-¿ella te dijo que llegaría?—preguntó el cenizo. Ella respondió moviendo de un lado al otro la cabeza negando. Después de la quinta llamada, al fin la castaña pudo hablar con su amiga, enterándose que ella se encontraba en Inglaterra y no tenía planeado ir a Japón. Vio el rostro de Sakura mirarle confundida.

La castaña por su parte no entendía que pasaba, ¿por qué Shaoran la había dejado esperando a Tomoyo?, ¿Acaso sabía que Yue llegaría? Y si es así, ¿la había dejado para no interrumpir su encuentro?; varias preguntas llegaban a la cabeza de la castaña.

Yue la veía fijamente. No había cambiado nada. Pensó que seguramente estaba tratando de encontrarle sentido a lo que Shaoran hizo. Tomó su maleta.

Al parecer no se habían casado. Él esperaba que con tres años de compromiso la boda ya fuera más que un hecho pasado. Pero por lo que había dicho, hoy en la tarde concretarían la fecha de la boda.

-Prin...- Carraspeo un poco. Ya no debía llamarle de esa forma- Sakura, creo que es mejor irnos, pasaré a dejarte y me iré- La castaña lo miraba de una forma extraña pero aun su cabeza le daba muchas vueltas a las acciones de su prometido, como para tratar de leerlo.


Movía continuamente las manos por liberar un poco la ansiedad que llevaba dentro. Yue estaba sentado a su lado derecho del auto, parecía estar sereno, mantenía su mirada fija en la ventana y no expresaba palabra alguna. Para todo este tiempo ella ya debería estar acostumbrada a que fuera así, pero había algo dentro de ella que quería o más bien necesitaba, que él le contara cada detalle de todo lo que había pasado desde el día que se fue, pero por algún motivo que ella desconoció no se atrevió a preguntar. Sin que se diera cuenta del tiempo ni del lugar donde se encontraba, el chófer abre la puerta, anunciando con el usual "hemos llegado señorita"

Yue salió para despedirla. Sakura no sabía cómo despedirse, ¿un abrazo?, ¿un saludo de mano?, ¿solo un simple "nos veremos pronto"?
-Fue un placer volverte a ver- la voz de Yue le tomó por sorpresa. Sonrió tan rápidamente como pudo, juraba que fue el tiempo que pestañó, lo que le tomó a Yue entrar a su Auto e irse.

Fin de Flash back

Había pasado cerca de un mes desde esa última vez. Sabía que ella había estado llamándolo, pero siempre ponía escusas para no contestar. Y es que pareciera que todo Japón permanecía atento a esa boda. O quizá él ya era un paranoico que en todos lados relacionaba el evento con cualquier cosa. Se recompuso, le tomó un poco más de media hora tomar la decisión.

-Sola una vez más…- tomó sus llaves y salió de su cuarto.


No sabía que hacia parado frente a la puerta de los Kinomoto con esa caja en la mano. Pero ya estaba ahí, no había vuelta atrás ¿o sí?. Tocó la puerta y mientras esperaba pensaba en qué le diría, cómo explicaría la renuencia a atender sus llamadas, seguramente Sakura estaría enojada o peor sentida por su actitud.

-Joven Yue—escuchó la voz que le hizo salir del pequeño trance en el que se encontraba.

-Hola Albert, ¿está Sakura?- preguntó al mayordomo lo más rápido que pudo antes de arrepentirse.

-Sí, en este momento tiene visita, pero pase—las anteriores palabras lo pusieron en alerta.

- Espera, ¿puedo saber con quién está?-cuestiona al anciano mayordomo.

-Ella se encuentra con el joven Shaoran y su madre- sus ojos mostraron sorpresa, eran pasadas las diez. Se preguntaba que podría hacer el castaño y al mismo tiempo se regañó pensando que lo que habría que preguntar era ¿qué hacia él ahí?.—Pase por aquí- Sonrió y se despidió excusándose con que no quería interrumpir y que luego regresaría.

Mientras bajaba las escaleras de la entrada, escuchó una voz que le llamaba.
-Es bueno ver que estas de regreso- su mirada volvió a su lado derecho. En una de las mesas de espera que tenía el jardín. Touya le miraba fijamente
-lo mismo digo- respondió.—si me disculpas –hizo un ademan en forma de despido.
-¿Has hablado con Sakura?-se precipita a pregunta antes de que él pudiera dar un solo paso.
-No, regresaré otro día.—intenta marcharse y nuevamente lo detiene.

-hoy es ese día, ¿no es así?-pregunta de manera indiscreta, él le mira sorprendido— El día que tú y Sakura se hicieron amigos, ¿o me equivoco?—Yue guarda silencio tratando de mirar a otro punto, lejos de la mirada acusante del castaño.

-a qué nos lleva esta platica- Yue no era alguien de charlas amenas y Touya nunca antes había intentado cruzar más de dos palabras con él. Aun recordaba todas la veces que al castaño parecía irritarle su presencia en aquella casa amarilla. La forma de contestar no era correcta, pero no se encontraba en el mejor momento.

-A nada tienes razón- Yue da la espalda y escucha a Touya decir- Tal vez este año, como los últimos tres, Sakura nuevamente se decepcionará. Pero no me hagas caso, ahora si me disculpas, tengo que regresar al área sofocante- dice soltando un suspiro cansado y encaminándose a la entrada, dejándolo totalmente confundido.

Touya sonríe moviendo ligeramente la cabeza a manera de negación y se retira. Recuerda que como cada año, el chico siempre se aparecía con una caja como la que tenía en este momento. Por su parte Sakura parecía siempre esperarlo ansiosamente. Tal vez el cenizo se estaba preguntando ¿cómo lo sabía?. Pero no había que ser genios para saber que pasaba con su hermana el día de hoy. Estaba tan feliz, de buen humor y estaba atenta al teléfono y a la puerta principal. Por supuesto había notado también el deje de desilusión cuando al atender la puerta encontró a Shaoran esperando. Fue entonces que unió las piezas. Lo recordaba bastante bien, 26 de febrero, debido a la cercanía con su fecha de cumpleaños le era fácil asociar el momento. Realmente estos dos necesitaban demasiada ayuda…


Estaba justo a la entrada del edificio de su padre, si le hubieran dicho hace algún tiempo que llegaría ser la directora de este lugar, nunca se lo hubiera creído. Shaoran y ella habían hecho un gran trabajo, aumentaron las ganancias y parecía haber mucha prosperidad. Estaba orgullosa y nostálgica. Era uno de esos días en donde en medio de la rutina, reconoces todo el esfuerzo que realizaste e incluso de te cuesta un poco creer que tanto has avanzado. Entra al lugar, donde varios empleados se detienen a saludarla.

-buenos días, es bueno verla- saluda y se dirige directo al elevador. Espera paciente a que este alcance el último piso para salir.

-buenos días señorita Kinomoto- saluda su secretaria antes de entrar a su oficina y al cerrar se recarga sobre la gran puerta.

-¿Tomoyo?- se cuestiona al observar a la pelinegra. No puede evitar que los ojos se llenen de lágrimas. Corre hacia ella. Hacía más de tres semanas que él había regresado a China junto con sus padres.

Flash back

Hace tres semanas…

Un día bastante tranquilo. Se encontraban de camino a tienda de vestidos y trajes para bodas. Shaoran había insistido en que la acompañaría aun cuando Yelan Li no estuviera de acuerdo. El primero en probarse los trajes fue Shaoran, mientras esto sucedía, Sakura era acompañada por asesoras de la tienda para probarse algunos diseños.

Shaoran se miró de frente al espejo, el traje negro parecía estar diseñado especialmente para él. Se acomodó los puños de la manga, mientras se veía fijamente. Sonrió antes de salir para preguntar a la castaña por su opinión.

-¿Sakura qué te parece esto?- Más no puedo encontrarla en el lugar de estancia.-¿Sakura?- la llamó, mientras observaba a su alrededor.

-Por aquí, señor. La señorita lo está esperando- dijo de pronto una de las encargadas del lugar, conduciéndolo por algunos pasillos, donde al llegar al lugar destinado, las cortinas cafés se abrieron de par en par.—Le presentamos a la novia—Al instante ante sus ojos se encontraba Sakura vistiendo un vestido blanco, acampanado. Entre abrió la boca por inercia, trató de decir algo pero ninguna palabra salía. Tenía ese extraño palpitar que le golpeaba más fuerte el pecho justo ahora.

-¿qué te parece? – dice ella dando un giro sobre sí. Él sonríe y se acerca a ella.

-Lo mejor del mundo—responde mientras la abraza. –¿Nos pueden dar un momento?—pregunta a los empleados obteniendo una afirmación. Cuando al fin todos se ha marchado la mira fijamente. – Sakura, yo…- trata de tomar toda la fuerza que le queda para concentrarse.—sé que no estas a gusto con este compromiso—Sakura ve la tristeza en sus ojos.

-Shaoran no es así—responde ella con premura.

-Escúchame por favor—Sakura respeta lo que pide, lo ve suspirar nuevamente antes continuar -sé que esto no es lo que quieres, estar sujeto a un compromiso y quedar solo como la señora Li. Por eso, he decido finalizar el contrato de matrimonio entre los dos- el mundo creado por Sakura se había roto en pedazos al escuchar la frase, sintió un dolor fuerte en el pecho y su respiración fue un poco más rápido a lo normal—No te preocupes por los acuerdos con la compañía, todo quedara de acuerdo al trato—se gira sobre si para evitar que la mirada triste de la castaña le hiciera desistir. –la próxima semana regresaré a China.-finaliza.

-Shaoran yo te quiero mucho, por favor…- el vuelve su rostro hacia ella, sonríe levemente al verla de nuevo con ese vestido.

-Pero no me amas…-Sakura se sorprende al escuchar al frase de sus labios.

-Shaoran no te vayas…- dice limpiando las lágrimas corrían por su rostro

-No Sakura, No dejaré que te cases conmigo solo porque un papel lo dice. Déjame partir cuando aún puedo. Esta es la segunda vez que intento dejarte en libertad…

Fin de flash back

Mientras contaba lo que sucedía a Tomoyo, no pudo evitar que sus lágrimas se escaparan. Tomoyo la miraba con pesar, nunca la había visto así, Sakura era la chica que siempre parecía estar feliz, jamás la había visto llorar. La abrazo fuertemente y la dejó desahogarse.

-Yo nunca quise lastimarlo...- dice expresando dolor en cada frase.

-No lo hiciste Sakura, él lo sabe, por eso decidió anular el compromiso. Sabe que si no fuera así tú te casarías con él sin importar que.

-Le dije que lo haría, no podría retractarme con algo tan delicado. - Tomoyo le sonrió dulcemente.

-es por eso que él tuvo que tomar la decisión, él sabe que es muy probable que pierda la contienda pero aun así lo aceptó, después de tres largos años por fin lo entendió- respondió calmadamente- Sakura, te quiere tanto que estuvo esperando todo este tiempo a que tú lo miraras de la misma forma que él te miraba. Pero había heridas en el pasado que por muy pequeñas que fueran y por más cicatriz que se formaran nunca iban a desaparecer. Esas heridas están en tu inconsciente e hicieron alejarte cada vez más...Cuando él regreso ya era tarde y aun así te quedaste a su lado e ibas atravesar la vida junto a él. Así que no tienes por qué sentirte así. A mi manera de pensar él señor egocéntrico que conocí en el pasado, por fin está haciendo lo mejor para ti.


Hablar con Tomoyo le había dado cierta tranquilidad. Pero había una pregunta que no la dejaba dormir. "te has preguntado, ¿por qué no pudiste enamorarte de nuevo de Shaoran?" cuestionó su amiga. Como decía Tomoyo, razones de sobra tenia para surgir de nuevo el romance.

-yo abro—gritó al escuchar el timbre. Abre la puerta, observa el cabello cenizo que se asomaba, sintió su corazón detenerse, para luego exhalar reconociendo al chico que la miraba de frente.-ohh- deja salir una expresión que detonaba desilusión.

-gracias Sakura, a mí también me da gusto verte- dice de forma sarcástica.

-Perdón Yukito, solo pensé que eras…

-¿Yue?- termina la frase de la castaña. Abre los ojos sorprendida, de pronto se siente atrapada y asiente. –los dos son tal para cual- dice con una sonrisa—¿esta Touya?—ella mueve la cabeza negando mientras lo invita a pasar. – Qué bueno, eso me hará las cosas más fáciles.- la castaña ladea la cabeza sin entender.—Necesito hablar contigo.—dice tras sentarse en aquella sala.

-¿qué pasa, hay algo mal con Yue?- su cabeza empieza situaciones algo dramáticas.

- es sobre él, pero no te alarmes, él está bien- dice tranquilizándola.—es solo qué, bueno esto no debería estar haciéndolo, pero mi hermano suele ser tan cabezadura cuando se lo propone- suelta un suspiro ante de continuar. Observa a Sakura atentamente. -


Primer de abril, cinco de la mañana. Se encuentra listo para salir al trabajo. Se ajusta los últimos botones del traje militar y toma sus llaves antes de salir de su casa. Al llegar es saludado por varios cadetes que se encuentran realizando su rutina, devuelve el saludo y se retira sin demorarse. Las medallas colgadas a su costado derecho respaldan el respeto que los nuevos reclutados le profesan. A tan corta edad se había hecho a creador de título de jefe de la armada japonesa. Era un excelente estratega y siempre parecía estar preparado para lo que fuera. Había que mencionar que el repentino retiro de su padre ponía entre dicho sus habilidades como militar, de modo que para todos fue tomado como simple "herencia del puesto". Pero muy pronto comprobaron lo contrario.

Entró a su oficina y se dispuso a leer unos cuantos documentos que había dejado pendiente. Al terminar firma y guarda todo en un archivero. Exhala por enésima vez en lo que lleva el día. Toma entre sus manos aquel retrato que ha permanecido con él los últimos tres años, en este se puede ver a la tan querida castaña de ojos verdes. La observa fijamente y sonríe levemente. Tal parecía que lo único que podría derribar su tranquilidad era ella. Estaba consiente que hoy era un día muy especial y se sentía totalmente irritado al saber que no podría estar ahí.

-tienes que ir por ella—Escuchó que le decían. Levantó la cara y vio a su hermano en la puerta de su oficina. No lo escuchó llegar. Recompuso su postura y dejo de lado aquella foto.-¿La quieres?—pregunta sentándose frente a él. ¿Que si la quería?, la respuesta era obvia, "más que a nada en el mundo"

-¿qué haces aquí?, escuche decirte que tenía cirugías programadas el día de hoy.—cuestiona sin responderle.

-Las deje a cargo de otro médico. Pero no me cambies la conversación. Tu y yo debemos hablar.—sentencia con firmeza. Yue lo analizaba, muy pocas veces lo había visto serio y sin rastro de la amabilidad que le caracterizaba. –-no sé qué pensamiento tienes y mucho menos puedo entender cuál es tu definición de "amar" Yue.

-Yukito, no tienes por…- pero antes de que pudiera terminar la frase, Yukito ya lo había interrumpido.

- Ok, puedo creer que pienses que es dejar ser feliz a la persona que amas, pero alguna vez le preguntas a Sakura lo que realmente quería. Creo que simplemente te fuiste porque no que querías enfrentar esa situación. ¿Tienes miedo acaso?—sentenció y al notar que él se tensaba decidió seguir—Hermano, aun estas a tiempo, no te arrepientas luego. Tal vez ya no tengas otra oportunidad.- dice levantándose de su asiento para salir.

- lo sé…- susurra cuando el cenizo deja su oficina.

A veces existen verdades que simplemente sabemos e ignoramos hasta que alguien externo a nosotros nos los confirma y nos hace reaccionar. Es precisamente en la situación en la que se encontraba Yue. Sabía que la amaba desde hace mucho. Pero realmente temía que el corazón de ella nunca le perteneciera. Hace tres años la suerte parecía no estar de su lado, dudaba que estuviera ahora. Sin embargo, ¿debería intentarlo?


Nuevamente se encontraba parado frente a la puerta. Su porte y la firmeza de sus movimientos escondían la gran mezcla de sentimientos. Se dio ánimos y decidió llamar a la puerta. Espero unos cuantos minutos hasta alguien le atendiera.

-discúlpenos Joven Yue, estábamos un poco ocupados con los invitados de la señorita-

-¿invitados?—cuestionó nuevamente. ¿La historia se repetiría?.

- sí, los amigos de la señorita le han preparado una sorpresa—No. No esta vez no se iría sin verla.

-en ese caso, podría pasar a la recamara de la señorita Sakura, ¿y esperar a que todo termine?, Le tengo una pequeña sorpresa. – el mayordomo decidió dejarle pasar, después de todo Yue siempre había estado en esa casa.

Subió las escaleras lo más rápido que pudo y de manera silenciosa entro al cuarto de la castaña sin que nadie lo notara. Una vez dentro recorrió el lugar con su vista. No había cambiado nada. Caminó hasta el buró y dejo una caja de regalo.

Se sentó cerca de la ventana, sabía que esperaría por un largo tiempo...


Eran pasadas las nueve de la noche cuando uno por uno de sus amigos de la oficina se retiraban. La única que se había quedado era Tomoyo, había viajado desde Inglaterra al enterarse de los acontecimientos.

-creo que debo irme a descansar, este día ha sido algo cansado.—menciona la castaña a la morena.

-Pero Sakura, apenas son las diez. Aun podríamos salir un rato divertirnos— propone a la castaña entusiasmada.

-sí que tienes demasiada energía. Pero estaba vez pasare, tal vez mañana haremos eso, ¿qué te parece?- negocia la situación. Tomoyo la mira con reproche pero se rinde al verle ligeramente cabizbaja.

- Bueno pero mañana sí. Es una promesa Sakura- la ojiverde asiente y sube las escaleras.

Y en cuento abre la puerta de su habitación observa la silueta de un hombre que se encuentra parado frente a su ventana mirando el cielo. Estuvo a punto de gritar cuando él se giró hacia ella. El poco brillo que brindaba la luna le hace darse cuenta que era aquel cenizo.

-Hola- dice como si nada y su corazón parece estar intranquilo. Él estaba aquí, justo como solía estar y por alguna razón tenía muchas ganas de llorar. Pronto ese sentimiento se transformó en enojo. Frunce el ceño y a camina en dirección a él.

Yue dio dos pasos hacia atrás. La castaña comenzaba a cercarse y por alguna razón que no entendía estaba retrocediendo con cada paso de ella.
-¿hola?- cuestiona enojada. Yue sabía que podría esperar esa reacción de ella. - contéstame Yue, ¿por qué me has evitado todo este tiempo?-
Yue sentía como la situación se le escapaba de las manos, nada estaba saliendo como lo planeado.
-Sakura, no te estoy evitando. Simplemente no he tenido tiempo- vio a la chica Fruncir el ceño nuevamente, para luego entristecer su rostro. El corazón del chico se le oprimió, Sakura estaba a punto de llorar.
-Todo este tiempo esperando. Creí que al volver todo volvería a ser como antes entre nosotros, pero me equivoqué.-dijo entre sollozos. Se vio sorprendido. ¿Ella lo estaba esperado? No tuvo tiempo de analizarlo las palabras salían de su boca sin que las procesara.
-Sakura entiéndeme, estas a punto de casarte, yo no puedo llegar e interponerme entre ustedes, ya nada puede ser como antes-decía seguro mientras le daba la espalda.
-Todo se ha acabado Yue, desde hace tiempo...—Su corazón le dio un salto, sentía ser capaz de escuchar sus latidos claramente. ¿Acabado?,¿Hace tiempo? Había evitado por todos los medios, información de la familia Kinomoto y los Li, no estaba enterado de absolutamente nada. No entendía bien a lo que ella se refería, pero creyó hacerlo.

-Yo no sabía nada al respecto, discúlpame- Los ojos de la castaña detuvieron sus lágrimas al observar esos ojos entristecerse. Los pensamientos de Yue eran dirigidos a dos lugares, el primero en que ella se encontraba sufriendo tras los ruptura, segundo en cómo le haría para que Shaoran regresara. -¿estás bien?—pregunta sintiéndose terrible, era evidente que no.

-Lo estoy, a pesar de todo creo que fue lo mejor- giró su rostro rápidamente a ella, Sakura mantenía una leve sonrisa. -aunque me ha llevado tiempo entenderlo.—toma la mano del cenizo diciéndole—espero que todo vuelva a ser como antes entre los dos-Yue entre abre la boca e inmediatamente se recompone. Se siente un poco defraudado. Tal vez desilusionado era la palabra correcta para describir el sentimiento.

-Yo también lo espero. –Dice dando unos cuantos pasos lejos de ella—solo vine para desearte un feliz cumpleaños pero es tarde y debo irme—se encuentra aún más cerca de la puerta –te veré luego- la mira unos segundos antes de marcharse.

Sakura se sintió confundida. Yue había salido prácticamente huyendo del lugar. Había sido capaz de reconocer en su rostro duda y eso la hizo sentir ansiosa. No entendía la razón pero algo en ella le hizo correr, no sabía el motivo, pero debía detenerlo. Abrió la puerta bruscamente, intentó correr sin embargo verlo de pie frente a su puerta detuvo en un instante sus pasos. Se acercó a él y lo abrazó, pero Yue no le correspondió. Su actitud causo en ella miedo y tristeza. Y al fin lo entendió. ¿Podría ser demasiado tarde?. Se aferró con más fuerza a él.

Todas esas tardes en la que ella lo esperaba con tanta alegría su llegada, las horas que pasaba al teléfono hablando con él sin parecer cansarse, lo feliz que fue cuando quedaron en el mismo salón, la tranquilidad que sentía al estar a su lado aun si se mantenían en silencio, lo nerviosa que sentía cuando él depositaba un beso en su frente, la calidez que sentía cada vez que él le abrazaba, la timidez que ocultaba todas la veces que ella fingió estar dormida para tomarle la mano, la ansiedad que sentía de verlo de nuevo cuando su familia estaba de viaje, la seguridad que le transmitía con solo permanecer a su lado, el brinco que dio su corazón al escuchar su confesión, todas las veces que ella lo vio con ternura cuando él se quedaba dormido, la vulnerabilidad que solo podía demostrar con él, la serenidad que le daba saber que él estaba mirándola de cerca, la inquietud que sentía cuando se sentía descubierta mirándolo, el miedo que sentido cuando se marchó y creyó nunca más volverlo a ver y la paz y gran felicidad que sentía en el momento que correspondió este abrazo. Fueron momentos que Sakura no reconoció hasta hoy. Siempre se sintió comprendida, escuchada y sobre todo importante.¿ Si eso no era amor, entonces qué era?

-Yue—le llama casi en susurro. Él no contestó. Ella se separa poco a poco para mirarlo y así tratar de leerlo—¿es muy tarde para que aceptes mis sentimientos hacia ti?- pudo ver en su rostro confusión y decidió seguir—yo… creo que me enamoré de ti sin saberlo—miraba directamente a los ojos del cenizo, a quien parecía estar totalmente sorprendido.—yo no lo entendía, no sabía que era… que era…- dice tratando de que la voz no se apagara.

-¿que era amor?—completa el cenizo. Asiente. Lo observa detenidamente sin poder leerlo. El rostro inexpresivo de Yue sembró duda y temor.

—sé que es tarde para esto, pero necesitaba decirte que eres muy importante para mí y te quiero. Enteré si esto ya no es mutuo…—pasó un rato sin respuesta alguna.—entiendo- Ella suspiró, bajo el rostro, giró sobre ella y caminó a su habitación…

La vida casi nunca da segundas oportunidades y cuando ella hace algo para presentártelo, tal vez deberías escuchar y tomarlo con mas calma. Algunas veces será demasiado tarde...

Continuara ...