Ya no quiero

Capítulo IV: No vale un a adiós.

I

Mientras manejo voy dejando atrás la ciudad donde crecí y todo comenzó. Al final termine huyendo como una cobarde. Es verdad que está el trabajo sin embargo podía negarme pero el temor de cruzarme con el primo de Rin y no saber que decirle peso más que el deseo de quedarme en casa y no tener que hacer algún cambio en mi vida. No soy lo suficientemente fuerte como para hacer frente a semejante situación.

Llegue a torturarme imaginando las diferentes situaciones si me lo cruzara. Tal vez me ignore, pensar eso me duele. Por otra parte puede que él se acuerde y quiera algo, me asusta esa posibilidad. Quizá me reclame cualquier cosa, ¿Quién sabe?. No gano nada suponiendo cosas. Ahora estoy dejando atrás tantas cosas junto a recuerdos dolorosos.

Lo mejor de esto es que tampoco veré a Inuyasha o a Kikyo, ni siquiera tendré noticias de ellos. No es que me duela que él rehaga su vida sino que me parece injusto. El demonio que me golpeo hasta que perdiera a nuestro bebé ahora pronto en unos meses será padre de un lindo niño, en cambio yo me quede con golpes y sin mi bebé.

Lo peor fue descubrir que mi mejor amiga aparte de acostarse con mi ex esposo, fue quien le metió la idea que lo engañaba con Kouga. Mi querida amiga le dijo que ese bebé no era suyo. Es una de las razones por las que Inuyasha me pego, le creyó a su amante en lugar que a su esposa. Ahora Kikyo es quien espera un bebé. No quiero que le pase lo mismo, perder un hijo es una sensación horrible que no le deseo a nadie. Pero ese sabor de injusticia no lo puedo quitar.

Tal vez por eso Kouga dijo que eran malas noticias, el hecho que no estuviera embarazada. Sin embargo no me imagino teniendo un hijo de Sesshoumaru. No lo conozco y temía a la reacción que tuviera al enterarse ¿Qué tal si no le agradaba e hiciera lo mismo que Inuyasha? Mejor no pienso en ello, no paso por lo que no hay de que preocuparse.

Al menos en este nuevo lugar voy a poder comenzar desde cero, conoceré nuevas personas, tal vez hasta haga nuevas amigas.

II

-Jaken, ¿Ya se han ocupado del ganado?– Le pregunto.

-Deje a un par de hombres encargados. Sesshoumaru-sama – Me responde dubitativo.

-¿Un par? No van a poder hacerse cargo de todo. – Lo riño. - Hoy van a vacunar a las vacas. El veterinario necesita más que un par de hombres… Son cincuenta vacas.

-Olvide por completo lo de la vacunación… - Se disculpa rascándose la cabeza. - Es que hoy llega la señorita y Tazumi me ha tenido ocupado. Además que de eso siempre se encargaba Rin – Se justifica.

-Rin ya no está aquí, debes hacerte a la idea. – Le recuerdo.

-Cierto, debe estar disfrutando de su viaje con el joven Kohaku. – No mide sus palabras.

- Ocúpate tú de las cosechas, yo iré a ver a las vacas. – Me pone de mal humor, no deseo oír más sobre Rin.

III

Luego de seis horas de viaje llego al pueblo. Por lo visto es igual de pequeño como lo imagine, tiene una plaza con pileta, a los alrededores esta una iglesia, al otro lado el consejo, al costado de este se encuentra la comisaria y luego está lo que vendría ser el colegio.

Por lo que me conto la señora Tazumi aquí solo hay inicial y primaria, la secundaria se encuentra en un pueblo un poco más grande que esta como a quince minutos de aquí en coche pero caminando debe ser una media hora o tal vez tome un poco más de tiempo. En la puerta veo a una mujer de mediana edad con un traje de maternidad, supuse que ella era Tazumi, me estacione.

-Buenas tardes, soy Kagome Higurashi. – La saludo.

-Un gusto conocerte, Tazumi Quintanilla. – Me recibe.

-Tazumi me comentaste que me podías ayudar con el alojamiento y en verdad deseo empezar a desempacar. Ha sido un viaje muy cansado. – Le pido.

-De acuerdo. No se encuentra lejos de aquí, ¿puedo subir para guiarte? – Me pregunta.

-Claro. – Le contesto bajando del carro y abriéndole la puerta.

-Gracias. Queda por aquí sigue de frente en esa esquina vuelta a la derecha y llegamos. – Me indica, estando frente a un portón donde está escrito en letras grandes "Hacienda Madicci" Se me erizaron los pelos al leer ese nombre, recordé de inmediato a mi compañero de esa noche, deben existir varios Madicci en el mundo, pienso.

-En este momento no está el dueño pero pasa. A esta hora debe estar en el campo. Están en plena cosecha y elaboración de los vinos…. Sin contar a los ganados. A pesar de ser una hacienda pequeña aquí hay mucho trabajo que hacer. – Me explica mientras baja.

-¿Su esposo es el dueño? – Pregunto esperanzada en que sea así.

-No… Es casi como el hermano mayor del dueño…. No te preocupes es una gran persona cuando lo conoces, al principio es algo reservado. – Me cuenta.

-Ahhh… Gracias de nuevo, has sido muy amable. – Le agradezco.

IV

Estoy completamente sucio. Con sólo dos hombres no iba a terminar limpio pero no manchado de lodo y tierra. El nuevo chico que se ha contratado no trabaja como debería. Si no se pone a trabajar enserio voy a tenerlo que despedir. Se supone que el muchacho debe ayudarnos a contener a las vacas, en lugar de eso se puso muy nervioso, del miedo que tenía. Al final tuve que hacerme cargo junto con el veterinario porque gracias al inepto ese, el otro trabajador termino con el brazo roto. Debió avisar desde el principio que tenía miedo. Esos animales tienen una fuerza descomunal y más si están adoloridos.

Intento dejar mi mal humor en la entrada, me siguen Ah y Um, si no fuera por esos perros que hacen su trabajo mejor que ese muchacho, en este momento estaría en el hospital. Ya no continuo renegando, a este paso terminare con una ulcera. Mis pensamientos se ven interrumpidos por los ladridos de los perros y una bola de pelos que se hecha panza para arriba frente a los tres.

- ¿Qué hace este gato aquí? – pregunto a la nada mientras me agacho para verlo mejor, este se acerca y comienza a frotarse en mi mano, Ah y Um dejan de ladrar.

- Amelie, ahí estas. – Esa voz es familiar, acaso estoy alucinando o me acabo de volver loco. Levanto la vista y la veo a ella igual de sorprendida que yo.

- Kagome. – Menciono el nombre de la mujer que no me ha dejado descansar desde que se fue, sin creer del todo que ella está aquí.

- Sesshoumaru. – Me responde y de ahí carga al gato para hablar: ¿Qué haces en este lugar?

- Eso debería de preguntar. Esta es mi casa. – Le contesto

- ¡¿Qué?! – Noto su desconcierto.

- ¿Qué haces aquí? – Ahora soy yo quien la interrogo.

- La señora Tazumi dijo que podía quedarme aquí…. Pero veo que soy una molestia. – Espeta.

- Pienses huir igual que ese día. – Le muestro mi molestia.

- Yo no escape.- Alega.

- Entonces ¿Qué fue? Dime. – La cuestiono.

- Solo me fui, ¿Acaso deseaba que me quedara como ahora? No me haga reír…. Sabe qué mejor me voy. – Dice para irse no se a donde.

-Has lo que quieras. – Le respondo.

V

De todos los lugares de los cuales tenía la posibilidad de encontrarlo, me toco este. Por lo visto resulto ser un antipático e irritante sujeto, ¿Cómo pude estar con alguien como él? Es verdad, el alcohol lo hizo ver lindo y sensual, no se veía tan mal. Debo olvidar todo lo sucedido ese día. Luego de ver como es en verdad, no vale la pena.

Meto todo de nuevo en la maleta, por suerte no desempaque las cajas, pero si las saque del auto ¿Qué le vi esa noche para dejar mi sentido común de lado? Creo que tengo mal ojo para los hombres. Primero uno que resultó ser una escoria y ahora este un antipático de primera. La mejor decisión que pude tomar esa mañana fue salir de ahí.

Lo único que me falta es hallar a mi gata loca. Espero que me acepten en el hotel o que por lo menos tengan una habitación disponible. ¿Dónde se ha metido esta gata? La busco por todos lados pero no hay señas de ella.

VI

Al salir del baño me encuentro con el gato de la entrada durmiendo en mi cama. Esto es el colmo, acaso no dijo ella que ese iba, entonces que se lleve a esta cosa. Me visto antes de botarlo de aquí. Cuando estoy listo para sacarlo pone una carita tan dulce que es realmente irresistible. Da pena botarlo.

-Quédate ahí. – Me resigno.

Iré a trabajar al despacho debo verificar unas ordenes además de ciertos pedidos. Al entrar, me doy cuenta que soy seguido por el gato que ingresa como si nada y se recuesta junto Ah y Um. Creo que nadie le dijo que los perros y gatos no se llevan bien, pero con esa cara de gato tierno que pone creo que es difícil resistirse. Lo dejo porque no causa ninguna molestia. Tal vez ella desistió y decidió quedarse.

VII

Es tarde, no hay señales de mi gata ¿Se habrá escapado hacia el campo? ¿Qué tal si la pesco algún animal salvaje? Varias posibles situaciones se cruzan por mi cabeza. Tampoco puedo dejarla aquí a merced de cualquier peligro. Para colmo de males, está comenzando a caer unas gotas enormes de lluvia, Amelie se va asustar, no esta acostumbrada a esta clase de clima.

-AMELIE…. AMELIE…. VEN BONITA, VEN. – Repito sin conseguir que venga mi gata.

No olvidare la época en la que encontré a mi gata. Hacía dos meses que había vuelto a trabajar y vino Miroku a darme una buena pero amarga noticia. Kikyo estaba embarazada de Inuyasha, tenía un mes. Miroku me contó que la noticia alegro a Inu Tashio, por fin tendría un nieto digno de su aprecio y aceptación. Por lo que era muy probable que pronto Inuyasha cediera y firmara los papeles sin poner más objeciones.

Son maravillosas noticias sin embargo me mostraba lo injusta que es la vida. Estoy segura que el padre de Inuyasha no hubiera aceptado a mi pequeño, lo hubiera despreciado porque yo no era digna para su hijo. Esa es la razón de que quería separarnos a toda costa y al final lo consiguió sin importarle la vida de mi pequeño. Ahora son premiados con un niño al nivel de sus expectativas, me sentía mal.

Cuando me lo informo Miroku, sonreí y aparente estar feliz, trate de convencerlo y a mi también que estaba feliz porque tal vez por fin estaría oficialmente divorciada de Inuyasha. Creo que fui convincente en ese momento puesto que no dijo nada más y me dejo sola. Apenas cerró la puerta fue cuando me derrumbe y me puse a llorar amargamente. No era justo que a mí me quitaran algo que tanto quería, que matara a mi bebé y él recibiera como premio otro en menos de un año de lo sucedido.

Durante varios días lucí más apagada que antes, solo me mostraba normal cuando estaba en el trabajo. No quiero salir, ni dormir porque tengo pesadillas horribles sobre aquel día. Pienso que no debí sobrevivir aquel día que debí irme junto a mi pequeño. ¿Qué razón tengo para seguir aquí? Me pregunto una y otra vez pero no encuentro ninguna. Me siento tan vacía, creo que hasta peor que el día en que vino el doctor a decirme que perdí a mi bebé. Dicen que la justicia existe pero en mi opinión creo que no la hay acabo de ver una prueba clara.

Hasta que una tarde todo eso cambio. Regresaba del trabajo y encontré un pequeño gato, de color gris atigrado, con unos penetrantes y grandes ojos de color verde, tiene una mirada sumamente tierna e irresistible. Luce maltratado y muy flaco, creo que la piel se le pega a los huesos, se nota más al estar mojado, además que cojea ligeramente.

Siempre tuve una debilidad por los gatos, la verdad que por todos los animales. Me quito la casaca y lo envuelvo en ella, pobre gatito. En ese momento noto que tiene quemadas las patitas, están como costras, pero una de ellas no se ve muy bien, este animalito necesita que lo lleven al veterinario. Lo hago porque nadie más se iba a compadecer.

Descubrí que no era un gato sino una gata, le habían quemado sus patas y estaba desnutrida y tiene aproximadamente un mes tal vez un poco más. Necesito varias inyecciones junto una buena alimentación. Resulto ser traviesa pero muy cariñosa y juguetona. Gracias a su compañía pude olvidar mis penas ver que por lo menos alguien en verdad me necesitaba, sé que esto no compensaba para nada a mi bebé pero conseguía reconfortarme.

Es por eso que no podía perderla. Ella en todo este tiempo fue de mucha ayuda para que no me deprimiera, no debo darme por vencida tan fácilmente.

Pasan horas, sin mucho éxito, es tarde estoy completamente mojada sin señales de donde puede haberse metido esa gata. Avanzo por el campo, se ve tenebroso en la noche y con lluvia. De seguro Amelie se asustó.

VIII

Me dirijo al comedor por algo de fruta y un mate para dormir tranquilo, es probable que por la lluvia sea algo difícil dormir.

-Mau, Mau. – El gato que me ha perseguido todo el día comienza a frotarse en mi pierna.

-Kaede, ¿Has visto a la mujer que trajo Tazumi? Tengo que devolverle a su gato. – Le pregunto a la ama de llaves.

-No lo sé señor, se fue hace rato a buscar al gato. – Me responde señalando a la gata.

-Ha salido en medio de la lluvia. – Me preocupo.

-Si señor, hace mucho que se fue y no ha regresado. – Me comenta.

-Bien, cuida que no se escape, regreso en un rato. – Dejando todo, solo tomo una linterna de la entrada.

Avanzo rápidamente entre los viñedos y no veo señales de ella, es fácil perderse si no conoces el lugar y peor con esta lluvia que no deja ver nada.

Pudo lastimarse o cruzarse con algún delincuente. Siempre los del otro pueblo aprovechan la lluvia para robar ganado o intentar algo en contra de las mujeres. Es por ese motivo que nadie sale sin embargo ella no conoce este lugar es nueva.

-KAGOME. – Grito sin recibir respuesta. – KAGOME. KAGOME VEN.

Nada, ¿Habrá ido al fondo? Esta mujer me ha traído más problemas de los que esperaba.

-Amelie… Amelie…. – Escucho a lo lejos. Es ella debo estar cerca.

-KAGOME… VEN…. KAGOME. – Le grito

-AAAAAA… AUXILIO. – Me apresuro al oír su grito. Veo que estoy cerca de las aguas termales.

-KAGOME- Repito.

-Ayúdame. – Repite..

-¿Dónde estás? – Me estoy acercando al lugar de donde proviene su voz.

-Aquí ayúdame, me voy a caer. – Me responde, creo que sé dónde está, ilumino el suelo y la veo ahí sujetándose del filo de la entrada a las aguas termales, pongo la linterna en el suelo tomo sus manos y la subo con cuidado.

-No te preocupes, no pienso soltarte. – Le digo, puedo subirla fácilmente. Ella apenas estuvo en piso seguro se abalanza sobre mi abrazándome.

-Gracias. – Me agradece. El suelo está algo suelto, ambos caemos, ella se abraza más fuerte, al menos se dónde terminaremos.

Trato que la mayor parte del impacto la recibiera yo, ella no sabe que estamos en unas aguas termales puedo manejar esta situación. Como pude la saque a la superficie, por suerte no es tan profundo pero igual es seguro que se asuste.

-Tranquila, todo está bien. No pienso dejar que te lastimes. – La consuelo, naciendo de nuevo ese sentimiento de protección.
-Gracias. – Se encuentra con la voz quebrada, la llevo hasta la zona menos profunda de las aguas termales, consigo que se ponga de pie.

-¿Estas mejor? – Muestro mi preocupación.

-Si…. Pero tengo que encontrar a mi gata. – Sale del agua, notando como la ropa se le pegaba a la piel, mostrando aquel cuerpo que vi y acaricie esa noche. Siento cierta incomodidad en mi entrepierna, no me faltan ganas para repetir todo lo de esa noche en las aguas termales, sin embargo este no es un buen momento para pensar en eso.

-Está en la casa. – Salgo del agua y tomando su mano que se encuentra ligeramente fría.

-Condenada gata… Por gusto la estuve buscando. – Se regaña. – Debes pensar que soy una pobre tonta. – Agachan la cabeza toda apenada.

Le levanto la barbilla para que me vea a los ojos: Pienso que eres una persona que se preocupa por su gato. – Se sonroja y me sonríe, eso me agrada y la llevo de vuelta a casa.

Las luces están encendidas y la puerta cerrada con una nota en la puerta:

"Señor es tarde y me tuve que ir, el gato está encerrado en el cuarto de la señorita" Kaede

-Pasa. – Abro la puerta.

-Gracias. – Ingresa.

-Cámbiate. – Le recomiendo.

-Mi ropa está en mi coche… No te preocupes. –Comienza a alejarse, antes que se valla más lejos le sujeto la mano y la llevo hasta mi cuarto.

-Quítate la ropa. – Le ordeno.

-No voy hacer eso. – Se cubre de inmediato.

-Si quisiera hacer eso contigo yo te hubiera quitado la ropa hace rato. – Le hablo mientras me acerco al ropero y busco algo que se ponga hasta mañana.

-Tonto. – Susurra.

-Ponte esto. – Le doy una pijama que me dio Rin y no la llegue usar por quedarme pequeño y me retiro a cambiarme en el baño.

-¿Dónde vas? - Me pregunta.

-A cambiarme o prefieres ¿Qué lo haga aquí? - Le contesto con una pregunta.

-Has lo que quieras. – Me responde. Tomo su palabra y comienzo a desvestirme.

-Eres desesperante. – Dice a punto de salir.

-¿Qué tanto problema haces?, ambos ya nos hemos visto desnudos. – Me encanta hacerla molestar, voy al baño antes de oír alguna queja de su parte.

IX

Por un segundo creí que la percepción que tuve esta mañana fue muy diferente a la de hace un momento, sus palabras sus acciones. Pero todo eso lo deshizo en sólo unos minutos, puede ser tan desagradable aunque a la vez es sexy. Mis amigas no lo llamarían Sesshoumaru sino Sexymaru, río al recordar sus palabras.

-Roja por mí, cariño. – Me sorprende al abrazarme por la cintura.

-Alto ahí. – Lo alejo – Estoy agradecida porque fuiste a buscarme y me ayudaste con mi gata. No obstante esto se escapa de mis manos.

-¿Qué problema hay? – Me cuestiona con un deje de inocencia, colocándose detrás y colocando sus manos en mi cintura.

-Claro que lo hay. – Contesto, e intento separarme pero es inútil.

-No lo veo, ambos nos conocemos más de lo que cualquiera imaginaria. - Me -refuta en un tono seductor y susurrándome en mi oído. Siento una corriente eléctrica recorrer mi espalda, una señal de alerta. Me separo de inmediato.

-Es verdad, pero esa noche ni tu ni yo estábamos del todo consientes sobre lo que hicimos. – Le doy mi alegato, la razón por la que no me sentía tan mal por lo que hice.

-Por eso te fuiste. – Noto cierto deje de molestia, se va a la ventana.

-¿Qué querías que hiciera? Desperté en un lugar distinto a mi casa en compañía de alguien que recién conocía y para colmo descubrir que estuve con él. – Estoy algo enojada porque no entendía mi punto, mis razones que para mí son completamente lógicas.

-Podías esperar a que despertara. – Fue su respuesta.

-¿Para qué? Fue cosa de una noche. – Le doy mi conclusión ya que por más que deseara algo más con él, no puede ser, ya no quiero volver a cometer el mismo error dos veces.

-¿Eso fue para ti? Puedes retirarte ya está seca. – Toda la amabilidad o tono seductor desaparición en un instante para transformarse en una fría y cortante.

-No te enojes, es solo que… - Ni siquiera sabía cómo explicar lo que sentía, en mi vida iba imaginar una situación semejante.

Toda mi vida pensé que me entregaría a un solo hombre, que con él pasaría el resto de mi vida formaría una familia y seríamos felices para siempre. – Lo siento, pero ni yo sé que siento. Lamento si te ofendí. Gracias por todo. – Salgo de ahí.

-Kagome, espera. – Lo escuche decir pero me voy corriendo, no soy capaz de enfrentarlo porque en si son demasiadas cosas la que se vendrían. Una relación no puedo afrontar algo como eso todavía.

Al llegar a la que es mi habitación la cierro con llave, tengo algo de miedo a pesar que algo me dice que él no es capaz de hacerme daño, "Tranquila, todo está bien. No pienso dejar que te lastimen." Llega a mis oídos las palabras que me dijo hace un momento, tal vez no sea una mala persona sin embargo no estoy lista para algo como esto.

Me veo en el espejo y luzco mucho mejor que hace un año atrás. A pesar de no estar visibles las heridas físicas, las que están en mi alma, esas que no se pueden ver continúan frescas. Después de todo, lo que creí e imagine que sería mi vida se fue al tacho de basura. Él que creí era el amor de mi vida resulto ser el villano. Ahora que aparece otro hombre ofreciéndome no sé qué, puede ser una relación o algo pasajero, tal vez hasta algo en que solo sea sexo y nada más que eso.

X

Desde esa noche no volví a cruzar palabra alguna con ella, casi ni nos cruzábamos, por más que en varias veces intente hacerlo ella siempre se iba antes o regresaba tarde. Lo único con lo que tengo contacto que este relacionado con ella es su gata, descubrí que se llama Amelie, por lo visto le agrado, me sigue a todos lados desde el momento en que ella se va a su trabajo hasta la noche o la tarde en que seguro regresa con su dueña.

-Ah pasado tres semanas desde que llego la señorita Kagome, Sesshoumaru-sama. – Me comenta Jaken.

-Mmm. – Digo concentrándome en revisar las cosechas.

-Se adaptó de maravilla al lugar, Tazumi me ha contado que trabaja muy bien y es agradable. ¿Usted qué opina? – Me pregunta.

Muevo mis hombros en señal de que no me importa, concentrándome de lleno en lo que hago.

-¿No le parece bonita? –Me insiste Jaken.

Repito el mismo gesto, mostrando mi total desinterés sobre el tema.

-Acaso no habla con ella, al menos han debido decir algo. – Insiste con lo mismo.

-Jaken es una mujer como cualquier otra que hay aquí, por lo poco que he visto es que a pesar de la edad que tiene se comporta como si fuera una niña, cosa que no lo es. Es una mujer tonta y molesta sin gracia alguna, no es mi tipo puedo decir que me es indiferente quizá hasta me desagrada. – Digo algo molesto, no quiero que continúe preguntando.

-Señor Jaken. –Escucho su voz detrás de mí, creo que malogre todo. Me giro, ella me ignora.

-¿Qué sucede Kagome? – Le pregunta Jaken viéndome de reojo.

-La señora Tazumi me pidió que le diera esto. – Le entrega una bolsa, junto con un paraguas. – Dice que va llover, no quiere que llegue todo mojado a casa.

-Jejejeje, gracias. Kagome no quieres acompañarnos un rato. Estamos seleccionando los mejores racimos para la vendimia que se va a celebrar en una semana. – Le cuenta Jaken.

-No quiero causar molestias. – Contesta de forma dulce, cosa que me escarapela el cuerpo, estoy seguro que escucho lo que hablamos y debe estar molesta a pesar que no lo demuestre.

-No lo eres. – Trato de arreglar las cosas.

-Con su permiso, tengo cosas que hacer. – Se excusa.

-¿Por qué no me avisaste? – Me enojo con Jaken.

-Que importa, total a usted no le interesa. – Me deja solo.

-Rayos. – Voy tras ella debo aclarar las cosas con ella, lo que dije esta mal, no es lo que opino realmente.

Veo como se dirige hacia la casa, corro más rápido hasta conseguir tomarla del brazo y detenerla.

-Espera, Kagome. Lo de hace un momento, no es verdad. – Le trato de explicar.

-Es cierto todo lo que dijo señor Madicci, creo que me describió a la perfección. – Me mira fijamente.

-No lo hice. – Le refuto.

-Mire usted. – Se suelta de mi agarre. – Soy una mujer tonta, molesta sin gracia alguna, que si vino aquí fue por cuestiones de trabajo nada más. Me da igual lo que opine.

-Esta molesta, lo noto, es por lo que dije y en verdad lo lamento. – Me disculpo.

-Seré una mujer tonta pero no estúpida para caer en su trampa de hombre bueno que quiere rectificarse, creí que era diferente pero resulto ser igual. – Me dice. Eso me enerva.

-No me compares con ese. – La sujeto de nuevo.

-No me fastidie. Es igualito. – Se libera.

La persigo, hasta llegar a la casa donde la acorralo en una de las esquinas.

-Te dije que no me compares con él. – Le repito.

-Déjame ir. – Forcejeamos.

-No lo haré hasta que me escuches. – Le aviso.

-¿Qué quieres? Recalcarme que soy niñata o quien sabe que más pienses de mí. – Me encara y hago lo que tanto he deseado hacer desde esa noche, me pego más a ella y la beso. Ella se resiste, protesta al principio pero no pienso ceder, eso me provoca más. No paso mucho hasta que se calma para empezar a corresponder. Lástima que la necesidad de nuestros pulmones hace que nos separemos. Ella hace lo que menos esperaba, darme una cachetada junto una patada en la parte baja, sí que dolió.

XI

Que se cree ese hombre, piensa que voy a caer con un simple beso luego de lo que dijo. Tomo las llaves del auto, creo que deberé adelantar mi visita al otro pueblo, también necesito gasolina y tal vez traiga algo no quiere deberle más cosas a ese tipo.

El otro pueblo es mucho más grande además de tener muchas cosas que aquí no puedo encontrar sin embargo para llegar hasta ahí toma 15 minutos en carretera donde lo único visible son campos de cultivo pero nada de casas, digamos que es un mal lugar para que se te malogre el carro o se te ponche una llanta, de día no es tan malo pero de noche debe ser peligroso.

Voy directo al supermercado a comprar lo que necesito, como un poco de detergente, jabón y una que otra cosa. Lo mejor que puedo hacer en este momento es distraerme. Me doy cuenta que venden paraguas algunos impermeables, cosas indispensables en este lugar y ha comenzado a llover.

Alguien toca mi hombro giro de inmediato algo asustada, es un hombre familiar de cabello negro y ojos rojos: Hola Higurashi, no creí verte por aquí. ¿Estás visitando a Sesshoumaru?

-No… ¿Tú eres?, disculpa por no recordar tu nombre. – Estoy apenada.

-Naraku. – Me recuerda. - Si no visitas a Sesshoumaru ¿Qué haces aquí? – Me pregunta.

-Estoy trabajando en la escuela. – Le cuento.

-Oh, supongo que tu decisión tuvo que ver con Sesshoumaru. Supongo que desean estar más cerca el uno del otro. – Deduce.

-Si estoy trabajando ahí es por cosas que pasaron. – Le aclaro algo nerviosa.

-Claro, de seguro Sesshoumaru intervino. Al no estar Rin, necesita tener a su pareja cerca. – Me comenta.

-¿Qué tiene que ver Rin? – Estoy intrigada.

-Acaso no sabías…. – Comienza a decir.

-¿Qué hace una tipa como está aquí? Ya te enredaste con Sesshou…. Ni creas que te quedaras con él. – Esa es Kagura que apareció de la nada, haciendo alegatos sin sentido.

-Fue un gusto verlos, con su permiso me retiro. Hasta otra ocasión Naraku. – Me despido para salir de ahí y no terminar matando a alguien.

Ahora piensan que si estoy aquí es por él, esto me sucede por aceptar esa farsa. Mi suerte es terrible, de todos los lugares que me pudieron tocarme para trabajar, tuvo que ser este. Lo peor de toda esta situación es que esos dos hermanos no se van a quedar callados, seguro publicaran por todos lados que si estoy aquí es por Sesshoumaru.

Pago todo en efectivo, cargo el combustible para de ahí irme de regreso. Pienso en si sería bueno hablar con él sobre que me encontré con Naraku y Kagura y todas esas deducciones equivocadas, aunque creo que Sesshoumaru estaría feliz con afirmarlas.

PROC, PROC, PROC, SSSSS… - Se escucha un ruido raro para empezar el carro a perder la estabilidad. Por lo visto se ha ponchado la llanta.

Empiezo a repetir la palabra genial sin dejar de pensar en lo mejor que podía ser mi suerte. Me orillo al lado de la carretera, apenas desciendo del carro confirmo mis sospechas, la llanta esta completamente baja. Abro el maletero y saco todos los implementos para cambiarla.

Primero debo meter la gata debajo del carro esta varilla va aquí ahora hay que girarla. Lo intento una vez, no logro mucho salvo mancharme con lodo, repito la acción y consigo levantar un poco el carro. Lo considero un triunfo, aumentando la esperanza de que pueda cambiar la llanta sola.

Voy a quitar los pernos de la llanta, coloco la llave en su lugar y no gira, esta muy duro. Se me ocurre la brillante idea de subirme sobre la llave. Lo hago, no pasa nada, ejerzo más fuerza, consigo el mismo resultado por lo que salto sobre ella, la llave gira y termino de nuevo en el suelo consigo colocar mis manos para amortiguar la caída, como consecuencia me arden demasiado.

Pronto una luz ilumina mi rostro, debe ser de un carro, quiero levantarme pero me es dificultoso. Susurro: Espere no se valla. – Estoy segura que no pudo escucharme sin embargo esa camioneta se estaciono detrás de mi carro.

-Aquí estás. – Escucho una voz familiar y la que menos deseaba oír en ese momento. Me ayuda a levantarme mientras pone su paraguas en el suelo. - ¿Qué te sucedió?

-Se pinchó la llanta del carro y al cambiarla me caí. – Le cuento lo sucedido.

-Déjame limpiarte. – Con un pañuelo me limpia la cara. – Siéntate aquí, yo me encargo de todo. – Pasa su mano sobre mi cabeza de forma suave y termina de cambiar la llanta.

Sesshoumaru es muy confuso muestra dos lados muy diferentes. En uno se porta de forma muy amable que me atrae, provocándome una gran confusión en mis sentimientos y en otros lo que consigue es desesperarme, normalmente es cuando no se sale con la suya pero es como si estuviera al pendiente de mi situación, es la segunda vez que me salva.

-Está listo. ¿Puedes manejar? – Me pregunta.

-Si, no es nada. – Me recupero.

-Vamos. – Ordena.

Enciendo el auto y voy de regreso a la hacienda con la mente hecha un desastre. Todo es por causa de este hombre, me da miedo confiar en él que tal si me lastima al igual que Inuyasha. No deseo cometer el mismo error dos veces.

Esto noche me recuerda a una vez que salí hacer unas compras para la casa, Inuyasha estaba en la casa, descansando de su duro trabajo. En el camino de regreso un borracho me choca el carro dejando una gran abolladura en la parte trasera del carro. A la primera persona que llamo fue a Inuyasha.

-Aló. ¿Qué sucede Kagome? – Me pregunta de mala gana.

-Me han chocado Inuyasha, por favor ven. – Estoy asustada con la voz quebrada.

-Por el amor de Dios mujer, eres una bruta que no sabe manejar… No dejas de molestarme ni un solo día. – Comienza agredirme verbalmente.

-Disculpa, es que necesito que vengas. – Me sentía culpable y sumamente apenada pero lo necesitaba.

-Ya voy. – Me cuelga sin dejar que le diga donde estaba.

Le envié un mensaje diciéndole donde me encontraba, él recién apareció cuatro horas después. Recuerdo que fue en ese momento que el doctor me informo que estaba embarazada. Quise contarle pero me abstuve porque empezó a gritarme y decirme lo inútil que era, al día siguiente se fue a su viaje de negocios por tres meses.

Toc, toc, toc. – Me toca la luna del auto, abro la puerta y bajo. Saco las cosas del maletero él me quita varias de ellas de las manos, llevándolas a mi habitación.

-Cámbiate de ropa, sino te vas a enfermar. – Me ordena, acercándose a la puerta.

-Sesshoumaru, gracias. – Ignoro su típico tono de orden para agradecerle.

-No es nada… Una cosa, trata de no salir las noches de lluvia. – Su tono de voz se suaviza ligeramente.

-¿Por qué? – Me intriga.

-Cámbiate, estás mojada. – Esquiva la explicación.

Creo que esta noche no voy a conseguir respuestas. Tomo un baño y me cambio de ropa, me pongo a pensar en sus palabras, "Trata de no salir las noches de lluvia" ¿Acaso sucedía algo? Parece una de esas historias de terror.

Toc, toc, toc. – Tocan la puerta. Me coloco los zapatos y abro la puerta encontrándome con él y Amelie en sus brazos.

-Tu gata estaba en mi habitación. – Me entrega a mi gata.

-Está traviesa. – La regaño de forma tierna.

-Buenas noches. – Se despide.

-Espera, me puedes decir ¿Por qué no puedo salir en las noches de lluvia? – Le pregunto antes que se valla.

-Los ladrones aprovechan este tipo de clima para robar los ganados y cultivos, si se cruzan con alguna mujer se aprovechan de ellas. Esa es la razón. – Es su breve explicación.- Así que evita hacerlo, ¿Comprendiste?

-Si, creí que aquí las cosas serían más tranquilas, no imagine que sucedieran cosas así. – Estoy algo asustada y sorprendida.

-Ten por seguro que hay menos crímenes que en la ciudad, la gente es más sana y tranquila pero viene gente de otros lugares con malas intenciones. Hace mucho tiempo que no hay un incidente sin embargo no es bueno tentar a la suerte. – Me responde. - Después de eso no tienes nada que preocuparte.

-Gracias de nuevo por lo de hoy. – Le agradezco de nuevo.

-No es nada. Con permiso. – Esta todo parco.

-No te vallas. – Le digo, se detiene. – Deseo saber ¿Por qué siempre estás tan pendiente de mi?

-Sólo pregunte si llegaste a Kaede, me contesto que no y salí a buscarte, como te explique los días de lluvia son peligrosos. – Trata de esquivarme, sé que miente.

-Pero incluso en la boda de Rin, cuando estaba con Kikyo y luego Inuyasha, no me espere que aparecieras, ahora aquí haces lo mismo… No le encuentro una razón, las primeras veces ni siquiera nos conocíamos incluso ahora es casi igual. – Doy un recuento de las veces que él me ayudo..

-Alégrate que lo hago. – Responde a la defensiva.

-Te he dado las gracias… Sin embargo no entiendo ¿por qué? – Exijo una razón para sus acciones.

-¿Por qué necesitas una? – Me pregunta acercándose peligrosamente.

-¿Acaso lo haces para que te lo agradezca de otra forma?- Me alejo cubriéndome.

-No soy un cerdo aprovechado… Si te dijera…. Olvídalo. – Se ofende.

-Si me dijeras qué- Me armo de valor.

-Olvídalo, descansa – Responde dispuesto a irse.

-Dímelo. – Lo sujeto para que no escape.

-¿Por qué insistes?, no ganas nada… Déjalo así. – Me ve severamente.

-No te entiendo, eres confuso. Primero te compartas como si no te importara, hasta lo dijiste, soy molesta, desagradable para luego ir a buscarme. – Lo suelto. – Sabes que no me interesa, vete y no me fastidies.

-Simplemente no lo sé, comprendes. No eres una molestia, me agradas y demasiado…. Contenta. – Lo dice como si le hubiese costado mucho. – Ahora buenas noches. – Se va dejando un mar de emociones emergiendo dentro de mí.

XII

Han pasado casi dos meses desde la última vez que la vi, se veía preciosa lo único malo es que se encontraba en brazos de ese hombre. Me hervía la sangre, fue por eso que bebí más de la cuenta casi vuelvo a pegarle. Pero me saca de quicio el hecho que ella me pueda dejar de lado tan fácilmente.

¿Desde cuándo estará con ese hombre? ¿Lo conocerá desde hace mucho? ¿Acaso ese era su amante? ¿Seguirá con él? Todas esas preguntas rondan por mi cabeza desde hace mucho, Tal vez….

-Inuyasha. Inuyasha. – Es la irritante voz de Kikyo de nuevo.

-¿Qué quieres? – Le pregunto de mala gana me tiene harto.

-Es que tengo un antojo, mi amor por favor. – Usa esa voz melosa.

-Qué bueno que tengas uno. – Me giro y cubro la cabeza con una almohada dispuesto a ignorarla.

-Inuyasha, es tu hijo… - Esta tan fastidiosa como siempre. Kagome nunca me molesto con esas cosas, no me despertó a mitad de la noche. No lo hizo, porque yo estaba en Tailandia con Kikyo, mientras Kagome tenía que estar en casa sola.

-Inuyasha, quiero una hamburguesa con queso sin cebolla o pepinillos, con papas fritas y mucho kétchup junto con un gran pote de mermelada de fresa de la marca del campo no quiero otra entendiste. - Me exige.

-Ni si quiera he dicho que pienso ir. – Es mi respuesta.

-Inuyasha este de aquí- Señalando su vientre. – Es tu hijo como tal tienes responsabilidades que cumplir, crees que lo la paso bonito, vomitando, con nauseas, mareos y ponerme toda gorda.- Ya comenzaba de nuevo.

-Ya voy, no sigas. – Me levanto y pongo un pantalón, no quiero seguir escuchando sus quejas, total yo no le pedí que se embarazara.

Salí lo más rápido de ahí. Si dependiera de mí, terminaría con Kikyo, fue un maldito error meterme con ella. Me pregunto cómo hubieran sido las cosas con Kagome, esa vez no disfrute para nada de esos momentos con ella. Salvo llamadas en las que me contaba cómo iban las cosas, siempre trataba que fueran breves.

Me acuerdo que Kikyo se acaba de ir de la oficina luego de estar un buen rato juntos, es la primera vez que estamos juntos desde que llegamos a Tailandia. Lástima que se tuvo que ir tan rápido.

Ring, Ring, Ring- Reconozco de inmediato el tono se trata de Kagome. ¿Qué le habrá pasado? Cierto ayer tuvo un accidente, me porte muy mal con ella, le dije cosas horribles. Pero es que a veces ella no responde igual que Kikyo en la cama me desespera. Kikyo me advirtió que no tendríamos nada hasta llegar a Tailandia, al final termine desquitándome con Kagome, lo único que hice ayer fue llevarla a casa acostarla, para de ahí irme.

-Aló- Hablo en forma neutral.

-Inuyasha ¿Cómo estás? ¿Llegaste bien? – Me pregunta de forma dulce, nota la sincera preocupación en su voz, la culpa me invadió de nuevo.

-Estoy bien cariño, toda a salido de maravilla. – Le respondo de forma dulce, en verdad ella se lo merecía.

-Me alegra. Disculpa ayer por el mal rato que te hice pasar, fui un tonta debí tener más cuidado. – Se disculpa conmigo, esa mujer en verdad vale su peso en oro a pesar que me comporte como un imbécil esa noche ella se disculpa pero yo en lugar de hacer lo mismo sólo contesto: Las acepto, no te preocupes.

-Me alegro, sabes Inuyasha el doctor ayer me dio una buena noticia. – Está muy alegre.

-¿Qué noticia? – Estoy intrigado, ¿Qué podría ser para que la tuviera tan contenta?

-Estoy embarazada, es maravilloso ¿Verdad? – Se encuentra emocionada.

-Valla Kagome, me has tomado por sorpresa. – Le digo, no podía asimilar del todo la noticia, además como se lo diría a Kikyo, a ella no le agradaría la noticia.

-A mí también, pero en verdad me encanta. Pronto tendremos a un mini Inuyasha, seremos padres y lo querremos mucho. – Ella está haciendo planes. Algo que en cierto punto va a complicar mi vida pero bueno si a ella la hace feliz no me importa mucho. – Gracias Inuyasha por darme este hermoso regalo.

-No hay de qué. – Le digo, esto último que dijo me ha dejado sin palabras y me hace recordar porque a ella la quería como mi esposa. - Kagome me tengo que despedir, debo ir a una reunión. Bye. – Le corto, no deseo continuar con esa charla.

Voy a ser padre, me repetí un par de veces sin creerlo del todo.

Debí portarme mejor con ella, debí ser yo quien le diera las gracias, quien la cuidara y mimara. Pero apenas se lo conté a mi padre y Kikyo no paraban de repetirme que ese niño no era mío, que de seguro era de algún amante. En lugar de defenderla, me quede callado y acepte todas las injurias que decían en su contra. A tal punto que llegue a destruir el fruto de nuestro amor. Te lastime tanto mi querida Kagome. Estoy seguro que tu embarazo hubiese sido más ameno que el de Kikyo.

No sé cómo he llegado hasta tu apartamento. Deseo hablar tanto con ella, pedirle de nuevo una oportunidad. Me estaciono en la entrada de su edificio y toco el timbre que corresponde al apartamento de ella. No tarda en responder.

-¿Quién es? – Pregunta una mujer adormilada, no es su voz.

-Soy Inuyasha Tadao, busco a Kagome Higurashi. – Le respondo.

-Aquí no vive ninguna Kagome Higurashi, señor. – Contesta. – Si me disculpa me voy a descansar.

-Espere no sabe de ella. – Trato de detenerla.

-Pregunte en portería. – Habla de mala gana.

Hago lo que me indica, toco la puerta y sale un hombre jove, por suerte han cambiado de portero.

-Si ¿Qué desea? – Me pregunta.

-Deseo saber sobre Kagome Higurashi, ella es la dueña del apartamento 402. – Comienzo la charla.

-Una mujer bonita de cabello negro. – Habla.

-Si, es esta mujer. – Le muestro una foto que conservaba en mi celular.

-Si, la recuerdo… Se ha mudado hace poco. – Me informa.

-¿Qué? ¿Dónde? – Le pregunto.

-No sé, creo que ha sido fuera de la ciudad… No estoy seguro. Por ese motivo alquilo su departamento – Me cuenta.

-Se ha ido sola, vivía con algún hombre o algo. – Lo continúo interrogando.

-No, solo tenía una gata. – Sigue brindándome información.

-Gracias, si sabes algo más de ella, llámame a este número. – Le entrego una tarjeta. – Si viene avísame, tu información será bien recompensada, igual que ahora. – Le doy un billete grande.

Gracias señor, no dude que lo llamare. – Dice

Al salir de ahí fue cuando sus palabras, "Se ha ido de la ciudad" Hicieron efecto, ella no se fue de viaje de placer es febrero, falta poco para el comienzo de su trabajo y si se ha ido de la ciudad es para estar fuera todo el año, no iba a ver posibilidad de cruzármela, de encontrarla y tratar de convencerla de la forma que fuera. ¿Qué tal si no regresaba? Tal vez ella decidió no volver más.

Con ese pensamiento me fui el resto del camino, la había perdido, todo el cariño el amor que ella me brindo lo menosprecie y preferí los brazos de otra mujer que lo único que saca es lo peor de mí. Trato de olvidar todo refugiándome en el alcohol.

No sé cómo he logrado conseguir lo que me pidió, subo como si mi cuerpo tuviera grilletes, en si mi alma ya no está, todo eso se lo llevo ella, duele no estar con ella, duele no ver su sonrisa cada mañana, duele no escuchar su voz ni sentir sus abrazos… Daría lo que fuera por borrar todos mis errores y volver con ella, la apreciaría en verdad y a todos los que se opongan los mandaría a lo más profundo de los infiernos.

-Inuyasha, por fin llegas. – Me reclama Kikyo. – Trajiste lo que te pedí.

-Toma. – Le dejo la bolsa sobre el sofá.

-Inuyasha, se más cuidadoso. Ese sofá vale una fortuna. – Me regaña.

-Yo lo pague y hago con él lo que quiera. – Le contesto de mala gana.

-INUYASHA. – Grita rompiéndome los tímpanos. – Esto no es lo que te pedí.

-No dijiste hamburguesa con queso. – Trato de hacer memoria.

-Te pedí sin cebolla, mira esto. – Me muestra los pedazos de cebolla.

-Cálmate mujer. – Le digo, sin pensar suelto las siguientes palabras. – Kagome no era así.

-Kagome, osas mencionar ese nombre en mi presencia. – Esta más enojada.

-Si. – Le grito. – Ella no era molesta como tu, que ni si quiera es capaz de dar un gracias o decir un por favor. Me tienes harto.

Me da una cachetada, yo le respondo con otra. – No vuelvas a tocarme, que juro que te ira muy mal. Entendiste. – Le advierto.

Se pone a llorar. – De seguro te haz ido con ella, me engañas con esa zorra.- Se hace la víctima como siempre.

-Miren quien habla de zorras y pu… Ella es incapaz de hacerte eso . – Defiendo a Kagome.

-Te fuiste con ella. – Deduce erróneamente, acaso no escucho mis palabras.

-Ya quisiera, pero para tu alegría ella se fue… Así que comete lo que te traje y no me fastidies más.- Le digo saliendo de aquella habitación y no continuar oyendo las quejas de Kikyo.

Continuara…

Notas de autora:

Antes que nada sorry por la demora, espero que comprendan que el trabajo no deja mucho tiempo, junto ciertos asuntos legales y el estado de ánimo no ayuda mucho. Porque luego de darme un tiempo mientras estoy en el bus camino al trabajo he conseguido terminar este capítulo.

Any: Gracias por el review y disculpa por la demora. Con respecto a tu pregunto, van a existir una serie de roces con Inuyasha, es algo inevitable viendo lo obsesivo que se vuelve Inuyasha. Cuantos y como van a ser no sé del todo. Gracias otra vez.

Faby Sama: Sorry por la demora y gracias por tu review. Digamos que tienes razón respecto a tu predicción sobre ellos solitos en el campo, pueden pasar muchas cosas… Gracias de nuevo.

Sasunaka doki:

Gracias por tu review y discúlpame por la demora. Este capitulo supongo que contestara tu pregunta. Gracias y hasta tu siguiente review.

XiO:

Thanks por tu review y sorry por la demora…. No te preocupe si te perdiste el anterior al final lo leíste. Gracias, cuídate.

lady susi:

No tienes que dar las gracias debería ser yo por ser tan comprensiva y disculparme por la demora. No es mala idea la que tuviste respecto a la de dejar en la ruina la padre de Sesshumarru a Kikyo le tego preparada otra cosa. Gracias otra vez.

Marlene Vasquez:

Gracias por tu review y sorry por la demora. Fallo tu predicción pero no te preocupes acertaste en que Inuyasha es de lo peor junto a Kikyo. Thanks otra vez, cuídate.

Dark Side of Everyone: Gracias por tu review y sorry por la demora. Me alegra que te encantara el fic… gracias otra vez, bye y cuídate.

chovitap: Gracias por tu review y disculpa por la demora…. Es verdad le hubiera dejado el número de cel, jajajajaja.

Kagome de Taisho: Gracias por tu review y soy yo la que se debe disculpar por la demora, no te preocupes se comprende. Pense en dejarla embarazada pero me dije que era demasiado rápido, tienen que pasar más cosas ambos. Gracias de nuevo cuídate, bye y me gusta mucho tu fic de Bella y Audaz… Espero actualización.

Gracias a todas las personas que se dan un tiempo para leer este fic se los agradezco mucho. Si pueden dejan sus reviews con dudas, sugerencias, criticas constructivas… Un millón de gracias otra vez y disculpen si me demoro un poco pero no se preocupen que al final siempre voy actualizar. Me despido de ustedes su loca escritora con neurona una neurona coja.