Ya no quiero
Capítulo VI: Por culpa del alcohol
I
Luego de ver los fuegos artificiales en la rueda de la fortuna nuestro deber como reyes de la vendimia es ir a la fiesta que se realiza en la plaza. La tradición para elaborar uno de los vinos gourmet de la zona, consistía en que todas las mujeres del pueblo entraran en uno de los lagares y con sus pies pisaran las uvas. Kagome ya es miembro oficial así que tenía que participar mientras los hombres teníamos que poner la música, tomo mi violín y comienzo a tocar.
Los visitantes aplaudían y festejaban esta tradición, Kagome por su parte al principio esta reacia a participar pero luego que la sujetaran y la obligaran, no le quedo de otra. Todos animaban a las mujeres, la gente vitorea, grita y bailan al ritmo de la música. Para terminar se da comienzo a la gran fiesta de cierre donde se invita a la gente parte de la producción del año pasado.
Kagome y yo pasamos toda la fiesta juntos bailando y tomando un poco del vino. Las copas venían y se iban, sintiendo una especie de déjà vu, todo me resultaba tan familiar. Es diferente a las vendimias pasadas en las que mi único propósito era vigilar a Rin, normalmente no participaba en la fiesta y me iba a dormir luego del evento del pisado de uvas, a menos que Rin deseara quedarse. Hasta que apareció Kohaku y ella dejo de necesitar mi compañía.
Ahora estoy con una sonriente Kagome que baila al ritmo de la música que pone el dj junto unas luces laser, la plaza se transformado por completo. No la pierdo de vista ella se luce. Ya descubrí a que me recuerda, a la recepción de la boda de Rin. Era lo mismo, ambos nos movíamos al ritmo de la música, hasta que el deseo nos ganó y terminamos yéndonos.
Ella pronto se pega a mí, comienza a sonar una balada, una que se encuentra de moda. Kagome pasa sus brazos por mi cuello para de ahí apoyar su cabeza en mi pecho. Nos movemos lentamente, al ritmo de la canción. Por mi parte la abrazo, ella no se resiste, eso es bueno a veces resulta ser una persona muy complicada y estoy seguro que eso tiene que ver con su pasado, puedo percibir el miedo al momento de tomar decisiones. Me complica tanto las cosas y no sé en verdad que hacer.
-Yo solo quiero darte beso… Regalarte mis mañanas. – Canta.
-Cantar para calmar tus miedos… Quiero que no te falte nada. – Continúo la letra de la canción.
-Yo solo quiero darte un beso… Llenarte con mi amor el alma. – Sigue ella.
-Llevarte a conocer el cielo… Quiero que no te falte nada. – Le digo.
- Sesshoumaru. – Susurra.
-Si el mundo fuera mío te lo daría… Hasta mi religión la cambiaría. Por ti hay tantas cosas que yo haría…
-Exagerado. – Se burla. – No serías capaz de nada de eso.
-Quieres que te lo pruebe.- La reto.
-Quizá deba darte el beso. – Me ve fijamente.
-Es necesario que baje la luna hasta tus pies. – Le bromeo.
-Está vez será porque quiero… - Se pone de puntas y me da un ligero roce de labios.
-A eso le llamas beso. – La molesto. La alzo ligeramente y soy yo quien la besa, no siendo un simple roce de labios, es más profundo.
-No está mal. – Comenta mientras se relame los labios.
-¿Crees que lo puedes hacer mejor? – La desafío.
-Mmm, dímelo tú. – Se pega más a mi cuerpo para de ahí primero darme un beso en la mejilla.
-Eso… - No me deja terminar porque siguió dándome varios besos hasta llegar a mi boca. No está mal pero estoy seguro que puedo hacerlo mejor. La sujeto de la cintura, continuando con lo que ella empezó, sigo besándole el cuello y siento como ella jadea cosa que me satisface, al final termine ganándole pero al costo de querer seguir con lo que empezó entre los dos.
-Creo que es mejor que nos retiremos… - Habla de forma seductora.
-Sí, tienes razón. – Respondo sin desear separarme de ella pero no podía llevarla así todo el camino, no es mala idea.
-Sesshoumaru ¿Qué esperas? – Me dice llevándome un par de metros de distancia, voy tras ella.
II
Regresamos caminando, entre risas y burlándonos ambos de las cosas que hicimos durante el día, tonterías, siendo sincera pero que valía la pena contar. Hace mucho tiempo que no me divertía de esa forma. Ni ganado un concurso, siempre quedaba en segundo o tercer puesto. Me gusta llevar esa corona en la cabeza.
-¿Piensas quedarte con eso todo el día? – Me pregunta.
-Sí, de seguro tu haz ganado muchas pero para mí esta es la primera. – Estoy ofendida por su comentario.
-Si tienes razón… Pero no será la última que ganemos. – Me asegura, lo veo que continúa con su corona.
-Tú sigues con la tuya. – Le recalco.
-Es que yo soy el rey. – Me da una sonrisa irresistible.
-Jajajaja y yo la reina… No podemos ceder nuestros puestos. – Sigo bromeando.
-Cierto, mira ya llegamos, todo está oscuro. – Se rasca la cabeza.
-Es lógico, no hay nadie en casa. – Le muestro algo obvio.
-Cierto. – Noto un deje de tristeza, se adelanta para abrir la puerta.
-Oye, espera… Sesshoumaru. – Le digo sin imaginar que tropezaría con una piedra, se nota que mis reflejos se han visto disminuidos por el alcohol.
-Ten cuidado. – Me sujeta, se ve tan hermoso, esos ojos, esos labios. Paso mis manos por su cuello y….
III
Ella casi se cae, no sé cómo pude llegar a tiempo para amortiguar su caída, le digo: Ten cuidado. – Ella abre los ojos me ve de una forma extraña, como embobada. Creo que de nuevo ella ha bebido demasiada, pasa sus manos por mi cuello se acerca peligrosamente a mi rostro dándome un beso.
Le correspondo de inmediato, la misma gravedad hace su efecto cayendo ambos al piso, ella queda encima, vuelve a darme otro beso. Las cosas están repitiéndose de nuevo, debo tener algo de auto control, por más que lo busco no lo encuentro, la deseo, desde esa noche que pasamos juntos no la he podido olvidar, no he parado de pensar en ella, en volverla a tener entre mis brazos. Creí perderla pero ella regreso a mí, fue difícil al principio que Kagome aceptara un acercamiento, me rechazaba y ahora es ella quien me provoca. Me siento mal por aprovecharme de esto.
-Kagome. – La separo a mi pesar. – Esto no está bien. – Me vio de la forma más triste, esta apenada, avergonzada, se levanta de inmediato.
-Tiene razón, esto es un maldito error. – Agacha la mirada. – Disculpe.
Se va corriendo, me siento como un desgraciado. No estoy seguro de ir tras ella sin embargo si no lo hago la pelinegra no querrá acercase de nuevo, perderé toda oportunidad de que comencemos algo. Pero tampoco puedo aprovecharme de su estado. Tengo que ir por ella.
IV
Me siento como una pobre estúpida. Voy me lance a sus brazos, lo beso, creí que me correspondía al igual que hace un momento en la plaza y al final me detiene. Estoy tan avergonzada, soy un fracaso como mujer, todo el mundo me rechaza. He malinterpretado sus intenciones… Soy una tonta.
Me siento al final del pasillo que daba al patio trasero, no me buscara ahí, dudo que lo haga.
-Kagome. – Lo escucho a mis espaldas. No me muevo ni siquiera me atrevo a levantar el rostro, prefiero continuar como si no pasara nada, tal vez se harte y me deje tranquila. Además ¿Qué quiere? Humillarme, despreciarme más o tal vez burlarse de lo patética que soy.
- Kagome, por favor. – Lo escucho de nuevo, para sentir como se sienta a mi lado, se apoya en mi brazo. –Sé que estás despiertas, que me escuchas. Puedes hablarme.
-.… - Lo ignoro, quizá me equivoque al principio pero no debo confiar. Decido seguir con la idea que me dio y fingir que estoy dormida.
-Kagome, no puedes dormir aquí, te puedes enfermar. – Trata de hacer que cambie de idea acaso cree que me importa.
-… - Mantengo la mismo posición.
-No quiero que al despertar te vallas de nuevo y digas que fue solo cosa de una noche. – Confiesa sin dejar de apoyarse.
Con lo que hice momentos antes lo he provocado, no es justo para él que haga esto pero a veces resulta ser tan encantador que hubiese deseado conocerlo antes tal vez sería distinto. Esto de pronto me causa risa y luego me pongo a llorar por desear algo que no puede ser, que no va pasar.
-Kagome. ¿Qué sucede? – Está preocupado.
-Nada. Nada se puede hacer. – Es mi respuesta sintiendo como la tristeza me invadía.
-¿A qué te refieres? – Me pregunta tomando del mentón suavemente para verme fijamente, noto su sincera preocupación causando que sienta ternura por él. - Si es lo del beso de hace un momento, no es que me desagrades, me gustas, demasiado…
-¿Por qué eres así? Me confundes, todo es tan confuso. – Le digo cubriéndome la cara para sentir como las lágrimas mojaban mi rostro… - Esto debe terminar.
-Ni siquiera hemos iniciado como para terminar. – Me abraza.
-No debería seguir con esta conversación que no va llegar a nada. – Trato de separarme sin mucho éxito.
-Si te dejo ir, viendo cómo te resistes a esto que sentimos va ser peor para ambos. – Habla enseñándome lo que sentía - Creo que al final también he tomado de más.
-Todo es por culpa del alcohol. – Acepto su comentario. – él tiene la culpa de todo.
-Jajajajaja…. Kagome, déjame quererte. – Me dice de pronto.
-Yo… - No concluyo la frase por ser interrumpida por sus labios, podía percibir el deseo, la pasión, poco a poco terminamos acostados en el piso, él encima.
-Kagome desde esa noche no te he podido olvidar, no he dejado de pensar en ti y en verdad en si no sé por qué te confieso esto, no soy de hablar y… - Está vez soy yo la que lo interrumpo creo que las explicaciones están de más en este momento. No debemos pensar en las razones ni las consecuencias. Sólo debemos dejarnos llevar por lo que sentimos ahora. Porque si continuamos pensando demasiado.
-¡Sesshoumaru! – Exclamo al sentir como su virilidad roza mi entrepierna.
-No podemos seguir aquí. – Se levanta tendiéndome la mano la tomo dejándome guiar por él. El plan de no pensar se mantiene a pesar que luego no sabré que hacer.
-Déjame hacer a mi todo… - Me saca de mis pensamientos para después abrazarme, besarme provocando que me pierda en un mar sensaciones. No son nuevas pero son más intensas que las de aquella noche en la que a fin de cuentas no creímos que terminaríamos extrañándonos el uno al otro.
La verdad es que lo deseo, lo quiero sin importar el miedo que tengo de querer de nuevo a alguien, siento que con él puedo estar segura y confiar.
Pronto la ropa estorba así que la dejamos regada por el suelo mientras él me besa el cuello y sus dedos traviesos bajan a mi intimidad, este hombre es mi perdición. Tal vez debería hacer algo por él, bajo una de mis manos para sentir su virilidad. Es grande, está caliente y bastante dura.
-Kagome. – Habla con una voz gutural, alejando su mano. Por mi parte me siento en la cama para tener una mejor visión de su amiguito, cosa que no fue muy buena idea, pronto mis mejillas, en si toda mi cara está roja como tomate. Pero mis manos no dejan de jugar con él.
-Kagome…. – Repite llamándome la atención para de ahí alejar mis manos. – No es buena idea que sigas con eso.
-¿Por qué? – Le pregunto molesta, de segura no le gusta, soy un fiasco
No dice nada sólo me toma de las manos, colocándose encima, provocando que nuestros sexos chocaran. Doy un fuerte jadeo mientras él comienza a besarme desesperadamente.
- Sesshoumaru ¿por qué?- Le repito.
-Porque me volverás loco y no seré nada delicado contigo. - Me confiesa mientras baja hasta llegar a mis pechos.
-No importa, te deseo. – Estoy contenta por su comentario así que expreso lo que pienso.
-Nada de eso… Quiero disfrutar cada parte de tu cuerpo. – Habla mientras sus dedos juegan con uno de mis pezones.
-¡Sesshoumaru! - Grito al sentir como lo succiona. - Por favor, ya no aguanto.
-¿Recuerdas lo que tienes que decir? – Me pregunta yo quedándome en la luna.
-¿Por favor?- Le pido a punto de llegar a mi limite.
-Di soy tuya amo Sesshoumaru. – Me ordena, haciendo que escenas de aquella noche retornaran, terminara por correrme. – MMM… - Él baja hasta mi entre pierna, llevando su lengua allí, es malvado.
-Por favor….. – Le repito, no quiero ceder.
-Dilo. – Me ordena de nuevo, soltando un gruñido. Esto es una de las mejores torturas que he recibido.
-Soy tuya amo SESSHOUMARUUUUU – De nuevo me corrí, está vez fue más rápido.
Sonríe ante su victoria, por mi parte doy un bufido. Sesshoumaru se acerca: Te vez demasiado bien cuando te enojas. - Frunzo el ceño pero él me sorprende al besarme, iba a protestar cuando lo siento entrar….
Está noche si que va ser larga, tortuosa y sobre todo placentera. Sesshoumaru Madicci vas a ser mi perdición.
V
-Amor ¿Has visto a Sesshoumaru-sama? – Le pregunto a mi esposa.
-La última vez que lo vi se encontraba con Kagome. – Me responde.
-Mmm, ese muchacho me preocupa. – Pienso en las tonterías que es capaz de hacer. No es mala persona sin embargo estoy seguro que Rin ronda por su cabeza.
-Ya es grande para que lo estés cuidando. – Me regaña Tazumi.
-Es imprudente desde que era un niño… No quiero que juegue con los sentimientos de aquella mujer. – Le confieso mis temores.
-Supo cuidarse durante el tiempo que estuvo solo… Ahora es un adulto, no creo que sea capaz de hacer lo que dices. – Me expresa lo que piensa.
-Intencionalmente no… Pero sin darse cuenta si. Tal vez deba ir a buscarlo- Me suelto.
-Nada de eso señor. – Me detiene. – Es una de las pocas veces por no decir única en la que vi a Sesshoumaru tan contento…
-Pero… - Trato de convencerla.
-¿Qué quieres? Que continúe ilusionándose con Rin, ella está muy enamorada de Kohaku a Sesshoumaru solo ve como un hermano… Déjalo tranquilo. – Me dice.
-Está bien. – Me resigno.
VI
Ella se ha quedo dormida, en si ambos pero luego de un rato me desperté con la incertidumbre que se había ido sin embargo al sentirla entre mis brazos la angustia que sentía desapareció. No quiero que se vaya al igual que ese día. Aunque estoy seguro que en la mañana cuando ella despierte las cosas no serán fáciles, negara sus sentimientos, dirá cosas con el fin de disuadirme. Tendré que insistir.
Miro hacia la ventana, viendo como la lluvia y choca contra la ventana. Es de esperarse, los juegos artificiales siempre tienen ese efecto todos los años, eso significa que tal vez el día este despejado y pueda salir a caminar con ella. Podemos tener hasta un picnic, no es mala idea. Después de todo Kaede no va a venir mañana, tendremos toda la casa para nosotros solos. Por lo menos hasta el medio día en que viene el viejo Touri para encargarse de los animales y encender el sistema de regadío.
-Por favor no lo lastimes. – La escucho mientras se acurruca y me abraza más fuerte, está soñando, me pregunto ¿Con qué? – Por favor… No lo hagas… Por favor… Te lo pido, no me quites otro. – Sus palabras me dejaron más confundido que antes, ¿A quién le hablaba? ¿Qué es lo que no quería que lastimen? ¿Qué cosa le querían quitar? Dejo de lado esas interrogantes al sentir sus lágrimas. -Nadie te va hacer daño. – Le acaricio la frente. – Yo te voy a cuidar.
-No dejes que lo haga… Por favor. – Me ruega.
-Tranquila, no lo hará, no te quitara nada yo estoy aquí- Le digo, eso la calmo porque su respiración se volvió a la normalidad, ya no lloraba.
-Gracias, no me dejes. – Son sus últimas palabras antes de volver a un sueño tranquilo. La beso en la frente para responderle. – No lo haré.
VII
La luz brillante del sol que entra por la ventana es la que me despierta. Me deja ciega, suena exagerado pero es la verdad si que fui descuidada al olvidarme cerrar las cortinas. Me froto los ojos, me estiro sin salir de la cama, tipo gato, hasta que noto ciertas diferencias en la habitación. Está la posición de la ventana, esa televisión grande, la habitación es más amplia al igual que la cama y siento algo extraño, trago saliva aparte de cubrirme hasta el cuello con la sabana.
-Por fin despertaste. – Escucho su voz.
-Mmm… Creo que es mejor que me marche. – Trato de levantarme pero él me aprisiona con sus brazos.
-No. – Me habla en tono firme.
-Por favor, no hagas esto más difícil. – Le pido, esto me resulta incómodo.
-No. – Me repite poniéndose sobre mí y viéndome fijamente con aquellos orbes dorados, puedo leer en sus ojos que no piensa dejarme ir.
-¿Qué es lo que quieres de mí? – Le pregunto resignada.
-Que no escapes. – Me responde.
-Ya lo conseguiste, sigo aquí ¿Para qué? Dime ¿Qué es lo que quieres de mí? – Estoy molesta.
-Quiero que me dejes quererte, cuidarte, mostrarte que las cosas pueden ser diferentes a lo que pasaste antes. – Me declara, deseo creer en sus palabras pero tengo miedo de hacerlo de nuevo y salir lastimada.
-¿Por qué? ¿Qué vez en mí? Soy una simple mujer con nada en especial, con demasiadas cosas con las que ni yo puedo lidiar. – Le digo haciendo una pausa, continuo.- Nos entenderemos en la cama pero tu deberías buscar ha alguien más, alguien mejor. – Me duele aquello sin embargo es demasiado bueno para mí.
-Eres hermosa y perfecta para mi… Te quiero. – Afirma dándome un beso en la punta de la nariz.- ¿Comprendes? – Sus palabras y aquel gesto me hacen dudar, ¿Debería darle una oportunidad?
-Soy un bicho raro, gracias por quererme pero yo no creo que el amor o un sentimiento como ese, sea para mí. – Soy sincera.
-Puedo mostrarte lo contrario, déjame intentarlo. – Me dice.
-Te decepcionaras, mejor dejemos todo esto aquí. – Le hablo y está vez trato de levantarme de nuevo.
-No dejare que te me escapes de nuevo… Si es necesario que estemos encerrados en el cuarto por días para que me des una oportunidad, lo haré. – Me desafía.
-¿Por qué? – Le pregunto hastiada y con la esperanza que sus palabras sean ciertas. – Yo no puedo darte lo que me pides.
-Digamos que quede prendado de ti desde que te vi… Ya tienes mi razón ahora solo déjame quererte. – Me da una serie de besos que comenzaron en mi mejilla hasta terminar en mi boca, deseo dejarme llevar, le correspondo pero esta vez no es como en la noche está vez debo darle una respuesta y por desgracia tiene que ser negativa lo empujo lo suficientemente fuerte para quitármelo de encima, consigo levantarme pero de nuevo soy apresada por él. – Por favor déjame, no puedo corresponderte, entiéndelo. – Me duele mucho mi corazón.
-Es por él, aún lo quieres, acaso todavía estas enamorada de él… - Ahora es él quien se molesta. Su agarre es lo suficientemente fuerte para que no me escape sin hacerme daño. – él no te merece, esta con otra mujer, por lo que vi esa noche es un poco hombre.
-Yo no siento nada por él, te lo dije…- Le expreso en forma pausada.
-¿Por qué te niegas a darme una oportunidad? – Me pregunta apoyando su cabeza en mi hombro, no puedo ver su rostro debido a que él me sujeta por la espalda pero percibo tristeza en él.
-Me haces sentir cosas que nunca experimente sin embargo… yo….yo…yo ya no quiero repetir el mismo error… ya no quiero pasar por lo mismo que pase. – Mi voz está quebrada, todo esto es tan difícil, complicado.
Él me gira, me abraza de nuevo, trata de consolarme: Te prometo evitar en lo posible lastimarte… No sé qué te hizo ese hombre.
-No me pidas que te cuente… -Le ruego.
-No quiero saberlo porqué es probable que valla a buscarlo para partirle todos los huesos. – Me dice. – Permíteme amarte, mostrarte que las cosas pueden ser diferentes.
-Pero si terminamos… Las cosas pueden ser complicadas incluso si estamos juntos no lo van a ver con buenos ojos. – Comienzo a contarle mis temores, imaginando una posible ruptura y viéndome en medio de la calle o durmiendo en mi carro, además de las caras y rumores que rondarían, esos igual iban a circular si comenzamos o terminamos.
-No pienses en que terminaremos si apenas ni comenzamos y por lo que piense la gente, debe importarnos un comino… Yo te quiero a ti y por lo visto tu a mi… Vamos acepta. – Me insiste.
-¿No me vas a dejar salir hasta que te diga que sí? – Le pregunto.
-Sí. – Me besa.
-Está bien. – Le cedo a sus caricias.
-No te arrepentirás. – Me contesta besándome más apasionadamente y llevándome de regreso a la cama. Nos perdemos de nuevo entre las sabanas, besos y caricias, después de todo no fue tan malo ir a esa boda, tampoco venir aquí. Espero que darle el sí, no sea un error. Iniciamos el ritual del amor, mis caderas se movían al ritmo de sus envestidas, mientras ambos repetimos el nombre del otro excitándonos más.
-¡KAGOME! – Grita, puedo sentirlo en mi interior como se empuja y se mueve llevándome al borde del colapso, es grande mientras mi interior se contrae y se amolda a él.
-¡SESSHOUMARU! - Grito, no puedo más. – Ya no puedo más.
-Hazlo, yo tampoco puedo más. – Me responde.
Al final ambos llegamos al climax al mismo tiempo…Puedo sentir como jadea en mi oído sintiendo algo extraño, él continua adentro
-Kagome. – Me susurra, no digo nada solo me muevo un poco, vamos un poco más lento.- mmm…- Me besa el cuello, en si me esta dejando chupetones… Cosa que me excita más. – Te gusta eso…
-A ti esto. – Me pego al oído pasar empezar a pasear mi lengua por ahí, veo que le gusto porque suelta un gruñido, bastante fuerte y comienza envestirme más fuerte, llegando más profundo si es posible…
-Eso es trampa. – Protesta, para besarme de nuevo, interrumpiendo mi labor, no puedo quejarme así que me dejo llevar por él, mi mente se pone en blanco se acerca de nuevo el momento.
-¡SESSHOUMARUUUUU! – Grito.
-¡KAGOME! – Me dice, está vez sale de mi interior y se pone a un costado. – Gracias… Por darme una oportunidad… Te quiero, te amo. – Pasa su brazo sobre mi cintura…
-Gracias a ti. – Le contesto antes de dejarme llevar por Morfeo.
VIII
Al abrir los ojos, veo al ser más bello durmiendo a mi lado, es igual que hoy en la mañana, duerme tranquila. Creo que sería bueno darle una sorpresa además que estoy seguro que se encuentra agotada. Me levanto con cuidado de no despertarla, me visto y salgo de la habitación, al menos sé que estás no sé escapara.
IX
Despierto con miedo de lo que suceda respecto a lo que acontecido en la mañana con Sesshoumaru, pudo ser un simple sueño. Busco con mi mano el contacto de su piel pero ni señas, la cama está fría y vacía. Entonces fue un tonto sueño, suspiro y abro los ojos viendo que no es mi habitación, si no la de él. ¿Dónde está? Seguro consiguió lo que quiso y se aburrió. Lo sabía fue igual que aquella vez.
Me trae recuerdos de cuando fui a las islas Margaritas a pasar mi Luna Miel con Inuyasha. Gran parte del día estuvimos juntos, todo marcho de maravilla hasta que llego la noche y fuimos a uno de los pubs de la isla. Inuyasha bebía más de la cuenta, no sé cómo llegamos al hotel. Hasta ese momento no teníamos noche de bodas. Lo vi de reojo seguía dormido, me cambie de ropa al regresar a la habitación él ya está despierto sirviéndose del mini bar.
-Inuyasha deja eso. – Le quito el vaso de vodka que tenía en la mano.
-¿Qué haces mujer? – Esta muy molesto.
-Haz tomado suficiente por esta noche. – Lo regaño.
-No te metas en esto. – Me empuja hasta que caigo al suelo.
-Inuyasha. – Estoy dolida por su forma de actuar.
-Déjame tranquilo. – No muestra ni ápice de arrepentimiento y esta vez toma la botella del mini bar.
-Esto es el colmo, lo único que has hecho toda esta noche es beber, beber y beber alcohol… - Le arrebato la botella y pongo sobre la encimera. – Se supone que es nuestra primera noche juntos. – Le digo triste esperando que reaccione.
-Bien. – Me sujeta de las manos y tirándome a la cama, tenía una mirada oscura una que jamás había visto en mi vida, para desabrocharse los pantalones.
-¿Qué haces? – Estoy asustada.
-Es nuestra noche de bodas… Tú mismo lo dijiste… Así que no molestes – Se pone sobre mí.
-Así no quiero. – Le hablo mientras soy besada por él. Apestaba a puro alcohol y quien sabe a qué más, olía horrible.
-Quédate quieta. – Me ordena dándome una cachetada, no me quedo de otra que obedecerlo. No me muevo mientras lagrimas caía por mi rostro ¿Por qué era así? ¿Dónde estaba el Inuyasha dulce y tierno que conocía?
Me quito las bragas mientras levantaba el camisón que me puse. Con fuerza separa mis piernas, intento cerrarlas de nuevo, resistirme no quiero que las cosas sean así.
-Inuyasha, así no… Por favor. – Intento hacerlo entrar en razón. No sirve de nada, recibo otra cachetada.
– Si no te quedas quieta será un golpe lo que recibirás.- Me amenaza, regresa al punto en que se quedó y sin ninguna delicadeza me penetro. Dolió mucho, grite y le pedí que se detenga porque me hace daño pero él no lo hizo.
Es brusco, rudo, no le interesa para nada mi llanto ni mis suplicas. No hubo ningún sentimiento que expresara amor ni es lo que esperaba del que es mi esposo. Todo ese tiempo fue un suplicio, no hay nada de placer. Hasta que siento algo caliente y sale de mi interior. Me ve por un momento, vi sorpresa para después levantarse subirse el pantalón y sin mirarme pronuncio: Tú tienes la culpa. - se va de la habitación. Dejándome sola ya no es un simple sollozo sino lamentos lo que sale de mi garganta, me siento miserable, culpable y sobre todo sucia.
No sé nada de él, después de tres días que apareció todo borracho, mugriento y con varias marcas de lápiz labial en la ropa. Me duele demasiado verlo en ese estado por lo que preferido apartarme y tampoco cruzo palabra alguna con él. No deseo despertar otra vez a la bestia de aquella noche sin embargo no sirve de mucho, al final hace lo mismo que la primera noche, repitiéndome al final que yo tenía la culpa.
Al regresar a casa las cosas no cambiaron mucho. Cuando Inuyasha estaba sobrio era tierno y nada violento sin embargo me evitaba. Por mi parte a pesar de lo que hizo lo esperaba todas las noches, pensando en que las cosas cambiarían. Un tiempo creí que aquello que anhele sucedió, que Inuyasha era un hombre nuevo pero me equivoque, ahora tal vez pase lo mismo.
No debo seguir prolongando el mal rato. Me levanto, busco mi ropa al igual que mi bolso. Ahora que recuerdo he debido tomar la pastilla anticonceptiva hace rato, la busco y la tomo de inmediato, veo el reloj 11 am, me preocupo se supone que hace como 3 horas debía tomarla, espero que haga efecto.
X
Todo se encuentra listo sobre la bandeja para llevárselo a ella. Supongo que debe estar todavía dormida. Hago una última revisión, las cosas deben estar perfectas.
-¡No creí verte hacer algo así en mi vida! – Escucho la molesta voz del viejo Touri. Le doy una mirada asesina.
-Respeta a tus mayores. – Me regaña.
-…. – Lo ignoro, tomo la bandeja dispuesto a irme de ahí sin dar una explicación, como suelo hacer con Jaken.
-Tu silencio ni esa mirada me intimidan jovencito. – Me advierte.- Deja la charola en la mesa, tenemos que hablar. – Me la quita
-Bien, hable. – Le respondo de mala gana.
-Mira muchacho, he servido a tu familia desde que era un crío, por lo que fui gran amigo de tu abuelo, prometí cuidar de tu abuela, de tu madre y hasta de ti aunque tu abuelo no llego ni ha conocer tu existencia… Pero el punto es que no cometas un error. ¿No crees que te apresuras? ¿Estoy seguro que pasaste la noche con la señorita?
-¿Y qué? – Es mi respuesta tomando la bandeja.
-Los sentimientos que tenías por Rin los dejaste… - Mete sus dedos en la llaga.
-Ella está con él y yo con una mujer que es capaz de hacerme olvidar. – Le respondo.
-Huyes refugiándote en los brazos de una mujer… Estás jugando con ella… Dime ¿Qué harás cuando vuelva Rin? – Me pregunta.
-Falta mucho.- Digo secamente.
-En un año volverá y escaparas de nuevo… Dejando a la mujer que está en tu habitación. –Concluye.
-… - No continuo gastando palabras en Touri. Él desconoce por completo los sentimientos que profeso por Kagome. Yo sé que no seré capaz de dejar a Kagome.
XI
Abro la puerta, me encuentro a él de pie con una bandeja en la mano.
-Sesshoumaru ¿Qué haces? – Estoy sorprendida dejándolo pasar.
-¿Qué haces tu? – Me pregunta.
-Bueno, pienso ir a mi habitación, darme un baño y no sé, tal vez avanzar unas cosas. – Le respondo pensativa.
-¿Y yo? – Me ve.
-Creí que te fuiste. – Hablo tratando de esconder mis emociones. – No pensé que volverías y con el desayuno.
-Mmm.- Ingresa a la habitación. – Siéntate, hagámoslo juntos.
-¿Qué? – Pregunto dubitativa, muchas cosas podíamos hacer sentados en la cama.
-Pervertida. – Coloca una tostada en mi boca.
-Mmm. – Me quejo, no le quedo mal la tostada con mermelada y mantequilla, paso el bocado.
-Prueba esto. – Me pone una uva en la boca, creo que no quiere que hable.
-Eres malo… - Hago un puchero, me ve desconcertado. – A la vez muy bueno… Prueba tu también. – Le pongo una de las tostadas, no se queja. – Ahora probemos esto. – Tomo unos panqueques. – Saben bien y son acolchonaditos.
-…. – No habla nada, acaso se ha vuelto mudo.
-Cocinas bien para ser un hombre, que tiene cocinera. – Lo halago buscando una reacción por su parte.
-Cuando se vive solo, uno tiene que aprender. – Me responde.
-Gracias, es la primera vez que me traen el desayuno a la cama… Sin que este enferma. – Le cuento.
-No es nada.- Me dice. –Pasaremos el día juntos.
-Ah. – Estoy desconcertada. - ¿Seguro? No es necesario que lo hagas, si tienes algo que hacer, no tienes que llevarme. Puedo estorbar.
-No eres un estorbo. – Me asegura tomando mi rostro. – Nunca lo serás. –Me da un ligero roce de labios.
Seguimos ambos en nuestro desayuno en un cómodo silencio, creo que ambos perdidos en nuestros pensamientos pero siempre atentos al gesto del otro. Es interesante el comportamiento que él tiene a veces es muy reservado y callado, en otras se muestra más comunicativo y hasta amable. Dos Sesshoumaru que lo único común que le veo es su insistencia además de ser protector, siempre pendiente de todo.
Por el momento no me arrepiento de mi decisión, espero no hacerlo después…
Continuara...
Notas de autora:
Holas a todas las lectoras, sorry si demore pero la vuelta al trabajo, junto a cuestiones de enfermedad y el bichito de querer ordenar todo… Me tuvieron algo ocupada pero por fin actualizo. Espero que les guste este capitulo por fin el par se junto, ¿Qué pasara ahora? No lo sé…. Por favor dejen sus criticas, comentarios, tomatazos, se acepta de todo…
Dark Side of Everyone: Gracias por tu review. Te informo que Sarah no creo que aparezca de nuevo, por lo menos no en un buen tiempo en si la puse para que kag tuviera celos… Por otra parte Naraku si es una ternurita, no es el villano... Digamos que es el amante de Kikyo, ya de por si pobrecito…. Jaken si es metiche por naturaleza pero lo hace porque se preocupa por Sesshoumaru. Lo de la rueda de la fortuna se me ocurrió al ver un dibujo animado, junto otras cosas más, digamos que el encuentro en la rueda de la fortuna junto a la persona que te gusta de por si es romántico y si Sesshoumaru tiene complejo de mono y gato. Gracias de nuevo.
paovampire : Gracias por tu review y lamento informarte que Sessho seguirá metiendo la pata y en sus intentos por arreglarnos tendrá bonitas consecuencias o tal vez nommmm…. Thanks de nuevo.
Faby Sama : Gracias por tu review. De verdad fuiste comprensiva, la vez pasada si que me demore mucho más de un mes. A mi también me agrada está pareja, por no decir que me encanta, otra que me gusta es la de Sesshou Rin, ambas son mis favoritas pero digamos que no se me da mucho escribir sobre está parejita tal vez más adelante…. Volviendo a la historia como te daras cuenta en este capi las cosas avanzaron a pasos agigantados. Bye cuídate y gracias de nuevo.
Sasunaka doki: Gracias por tu review, si tienes toda la razón ahora se están llevando muchísimo mejor.
Chovitap: Gracias por tu review. Como veras Kag ya se a permitido amar…. Por fin le hizo caso a cupido. Gracias otra vez.
Marlene Vasquez: Gracias por tu review. Comprendes a Kagome, el punto de vista que quiero dejar ver. Es lógico que Kag desconfié.
La verdad que Sesshoumaru en este capitulo tuvo ayuda del alcohol de nuevo para conseguir lo que quiso… Pero el en verdad quiere a Kagome, si se a enamorado de ella… Gracias de nuevo.
Kagome de Taisho : Gracias por tu review. La verdad que ese premio tuvo segundas intenciones, lo admito y si seguro lo usaran en algún momento ese regalito. Si que recupero puntos al hacer lo hizo. Gracias otra vez por tu review.
MaruRamone: Gracias por tu review y no te preocupes la pienso seguir. Gracias de nuevo por tu review.
