Capítulo 7: Lluvia en la ventana del corazón
I
- Dos meses después-
Las cosas entre Sesshoumaru han surgido mejor de lo que espere. A pesar que algunas veces es antipático, siempre su respuesta es: que igual así me gusto. También me di cuenta que con las demás personas él es muy reservado, no habla mucho, quizá puede llegar a ser huraño y todo un mandón, en si creo que su mismo porte lo hace ser así, una especie de demonio que si le das la contra, lamentaras las consecuencias. Otra cosa es que Sesshoumaru no suele ser de los que dice por favor y cuando lo hace suena igual a una orden.
Pero cuando estamos solos, es muy diferente, es comunicativo muestra sus emociones porque sonríe, se ríe suele ser bastante juguetón. Los fines de semana solemos irnos a la playa o a las aguas termales. Nos quedamos en cualquiera de los dos lugares hasta que caiga el sol. Regresamos caminando en compañía de Ah, Um y Amelie, ella siempre va encima de alguien, si no son los perros, es Sesshoumaru o yo. Es gracioso ver a Sesshoumaru jugando con la gata, parece un niño.
No creí que el tiempo pasara tan rápido, sobre todo que fuera tan ameno. No me he sentido tan feliz y querida desde hace mucho tiempo. Sesshoumaru en verdad que está cumpliendo su tarea, todo es tan diferente a cuando me encontraba con Inuyasha.
Sesshoumaru me recoge del trabajo, almorzamos juntos. Si por alguna razón algo lo tiene en la hacienda hasta tarde me avisa o me pregunta si deseo acompañarlo. También lo he acompañado a unas cenas con algunos clientes en la ciudad. Aprovecho esas oportunidades para visitar a mi madre.
Ahora que recuerdo fue memorable cuando le presente a Sesshoumaru a mi madre, fue hace un mes que se lo presente. Estábamos los tres en un restaurante muy elegante, pude notar la incomodidad en el rostro de ella. No dejaba de mirar a Sesshoumaru de arriba para abajo analizándolo. A pesar que lo conoce desde el día que festejamos mí divorcio e incluso ayudo a que me molestaran. Ahora luce tan a la defensiva, hasta ahora no le he dado oficialmente la noticia pero estoy segura que la sospecha.
-Mamá si te he traído aquí junto con Sesshoumaru es para decirte que estoy saliendo con él, tenemos una relación seria. – Le informo.
-¿Desde cuándo? – Nos pregunta de una forma fría.
-Desde hace un mes, señora Higurashi. – Le responde él.
-Mmm ¿Ustedes dos viven juntos? – Nos cuestiona.
-Mamá, vivimos en la misma casa pero tú ya sabes. – Me muestro algo avergonzada.
-Señora yo respeto a su hija. – Alega.
-Eso espero. – Mi madre utiliza un tono cortante. La tensión se percibía en el aire.
-Mamá, Sesshoumaru es ingeniero agrícola, tiene su propia hacienda. – Trato de mostrarle lo positivo de él.
-Es verdad lo que dice su hija, además que en la hacienda el principal cultivo son las uvas, gracias a eso tengo una productora de vino, a pesar de ser nuevo tenemos varios clientes.- Le comenta.
-No lo dudo.- A mi madre la percibo más recelosa que antes.
-Sabes mamá ha Amelie le gusta estar con Sesshoumaru, cuando suele desaparecer, la busco por toda la casa al final la encuentro junto a Sesshoumaru, no es gracioso. – Quiero mostrarle que hasta mi gata lo acepta.
-Mmmm- Mi madre sigue escéptica.
-Vuelvo en un momento. – Les digo para irme a los servicios.
Trate de pensar en algo para que mi madre no tratara de esa forma a Sesshoumaru. Comprendo las razones que ella tiene, no quiere que pase por lo mismo que con Inuyasha. Admito que hay ciertas cosas que son similares entre ambos, la principal de esas características es el nivel socioeconómico. La diferencia que había fue la causa que a Inu Tashio no le agradara y pensara que era un busca fortunas.
Una de las cosas que me preocupa y trato de olvidar es la familia de Sesshoumaru. Lo hemos aplazado porque él nunca me ha hablado de sus padres, que tal si no les caigo bien, si piensan como Inu Tashio, se repetiría la historia. Los pocas veces que casi entablamos una conversación sobre el tema, la evita diciendo que no importa. No debo ser pesimista, tal vez las cosas sean diferentes.
Vuelvo a la mesa y lo que encuentro me sorprende, mi madre y Sesshoumaru hablando amenamente. No creí del todo lo que veía, hace un momento parecía que podía cortar la tensión con un cuchillo y ahora pareciera que fueran madre e hijo.
-Hija volviste. – Está mi madre más contenta.
-Sí. – Afirmo.
-Tu madre me conto que antes no te gustaba mucho el campo. – Comenta Sesshoumaru.
-Si pero ahora te encontré a ti, me parece mucho más entretenido. – Mi frase es en doble sentido, por lo que Sesshoumaru sonríe.
-Solo faltaba encontrar un incentivo. – Me apoya me mamá.
-Sí. – Respondo.
La cena termino siendo muy amena. Cada vez que voy a la ciudad siempre prefiero quedarme con mi mamá, no quiero que desapruebe a Sesshoumaru.
Ahora lo que nos trae de vuelta aparte de visitar a mi mamá, cobrar el alquiler de mi apartamento y también realizar varias compras para la bebé de Tazumi. La próxima semana nace la pequeña y deseamos darle algo bonito. La ropita que compremos es la que se pondrá al salir del hospital. Buscamos en el pueblo pero son muy grandes, así que como en cierto tiempo estuve en esos menesteres conozco la tienda ideal donde venden ropa bellísima para la pequeña.
-¿Estás emocionada o me parece? – Me pregunta divertido Sesshoumaru.
-Es que ahí venden cada preciosura. -Le respondo con brillito en mis ojos.
-Es ropa. – Alega sin comprenderme.
-No es simplemente ropa, es que son muy bonitas especialmente las que son para niñas, vestidos, zapatitos, bebe creces. - Sigo entusiasmada.
-Supongo. – Se estaciona.
Fuimos de inmediato a la sección para niñas, escogimos un par de vestidos, un impermeable rojo con botitas de goma con unas mariquitas que hacían juego. Esto lo usaría cuando fuera más grande, por último un conjunto de una camisetita que parecía vestido con diseño de flores y pantaloncito rosado.
-¿Qué opinas? – Me enseña Sesshoumaru un oso de peluche con un moño de cinta rosa. En ese momento sentí una punzada en mi corazón, toda esa alegría que tenía se esfumo.
-Está bien. – Intento no prestar atención.
Ese oso es el icono de la tienda, para las niñas es un oso con moño rosado y para los niños es uno con moño celeste, recuerdo haber comprado uno junto con un conjunto de ropa para, no debo pensar en eso, se supone que hoy estamos comprando para la pequeña Kayra.
-Kagome ¿Estás bien? – Veo la angustia en su mirada.
-Claro, ¿Por qué no lo estaría? – Le contesto mostrando mi mejor cara, no debía estar triste, además alguien me dijo hace mucho tiempo que si continuaba llorando por un ser querido que ya no se encontraba con nosotros, él no podría descansar tranquilo. Ese angelito necesita ser feliz donde quiera que este.
-No me mientas. – Me ve fijantemente.
-Estoy bien. – Repito tomando el oso que tenía en sus manos, lo abrazo fuerte y en un susurro digo: No desperdiciare la oportunidad que me diste pequeño.
II
Desde que le mostré ese oso esta rara, de lo que se encontraba radiante como el sol pasó a ser tenue como la luz de una vela a punto de apagarse. Vamos a la caja junto con las cosas que escogimos, prefiero ser yo quien haga la transacción porque ella está distraída viendo unas cosas.
-Señor ¿Con que va a pagar, efectivo o tarjeta? – Me pregunta la dependienta.
-Tarjeta. – Contesto sin perder de vista a Kagome que ve unos zapatitos para bebe.
-Ingrese su clave, por favor. – Continua, lo hago rápido. – Gracias señor, esto es un regalo para usted y su esposa, es el cuaderno para su bebé. -Esto me tomo por sorpresa, que podía decir, negarme y aclararle que no era mi esposa y que tampoco íbamos a tener un bebé aunque lo intentamos cada vez que podemos.
-Gracias. – Agradezco sintiéndome incomodo, alejándome de la caja.
-¿Qué es eso? – Me interroga ella, viendo interesada el libro de mis manos.
-Toma, nos lo regalaron. – Le entrego el libro, deseo ver su reacción.
-Piensan que vamos a…. Kikyo- Lo que la escucho decir al final me desconcertó por completo, acaso ese no era el nombre de la mujer que trato de pegarle esa noche. Kagome no espero nada y se fue tras esa mujer, yo detrás de ella.
Dentro de la tienda esta Kagome junto a una mujer de lentes oscuros, se nota su embarazo debido a lo delgada que se encuentra, demasiado para una mujer en su estado, si le sumamos la palidez de su piel. No hay rastros de aquella mujer prepotente y altanera que se creía mucho hace unos meses atrás. Estoy seguro que eso es causado por ese hombre, Inuyasha. Eso quiere decir que Kagome alguna vez estuvo en ese estado, así de maltratada.
-Kikyo, déjame ayudarte, por favor. – Le pide Kagome.
-Déjame tranquila. – La rechaza con un movimiento brusco causando que se caigan sus lentes y ella también. Consigo sujetarla antes que tocara el suelo. Las dependientas se acercaron con una silla para que la mujer se sentara pero no ocultaron su sorpresa al ver su ojo morado.
- ¿Qué me ven?- Se avergüenza poniéndose de nuevo sus lentes, se levanta pero cae en la silla.
-Descansa, exaltarte no le va hacer bien a tu bebe. - Le recomienda Kagome.
-Está bien. - Se resigna, gira su cabeza hacia un lado, las dependientas se retiran al ver que la conmoción había pasado, mientras yo me sentía incómodo por la situación, no sabía qué hacer, me quedaba con ellas o las dejaba solas.
-Sesshoumaru. - Se me acerca Kagome y en voz baja me pide: Podrías dejarnos un rato a solas, deseo arreglar las cosas con ella.
-Bien, si necesitas algo me llamas. - Acepto.
-Lo sé mi amo bonito, jejejejeje. - Me dice en tono burlón, sólo le sonrío y me voy.
III
Espere a que Sesshoumaru se fuera para acercarme a Kikyo. La conozco y estoy segura que rechazara mi ayuda. Siempre finge ser fuerte hasta el final, solo cuando no puede más se quiebra, como ahora. Además no creí encontrarla en esta situación, golpeada, demacrada. ¿Así me veía yo? Me pregunto, no, llegue peor que ella.
Me siento en el escalón que hay detrás de la silla, le pregunto: ¿Cómo has estado?
-... - Se hace la que no me conoce.
-¿Cómo va tu embarazo? - Opto por preguntar sobre aquel tema.
-No me digas que te importa. - No cree en mis palabras.
-Eres mi amiga a pesar de todo. - Le respondo, recordando la promesa que hicimos hace mucho tiempo. " Hagamos un juramento sangre, seremos amigas para siempre suceda lo que suceda lo seguiremos siendo, de acuerdo Kagome".
-No te creo, dudo que te interese mi bienestar y sobre todo de este niño, que a fin de cuentas es... - No la dejo terminar, de que servía hacernos más daño.
-Kikyo, eso no interesa. ¿Te parece si vamos a tomar o comer algo? Igual que en los viejos tiempos, sólo que está vez invito yo. - Le tiendo la mano.
-Bien, te acepto un jugo. - Se levanta sin tomar mi mano
Fuimos a una cafetería, ella pidió un jugo de papaya junto un mixto integral, por mi parte un chocolate, nada más. Ella probaba a pequeños bocados, no pierde la costumbre. Todo esto me lleva de vuelta al pasado de cuando éramos mejores amigas y nos contábamos como nos había ido durante el tiempo que no nos vimos.
-¿Por qué lo haces? - Me pregunta - No ganas nada.
-Nunca gane nada, solo amistad. - Soy sincera con ella.
-Pero ahora las cosas han cambiado, no entiendo tu disque preocupación, dices ser amiga de quien fue la amante de tu ex esposo, de quien estuvo con él mientras tu esperabas al... - No quiero escucharla hablar de eso.
-Al final te quedaste con él. -Concluyo.
-¿Acaso me lo quieres quitar? - Escéptica.
-No, las cosas pasan por algo, aunque hubiese deseado que unas no hubieran tenido un final tan desastroso... – Digo sintiendo una presión en el pecho. En verdad no quería que la historia con Inuyasha terminara así. Pero ahora no estaban mal. Sesshoumaru aunque a veces puede ser algo difícil es más de lo que hubiese imaginado tener, me siento feliz de estar con él: Ahora estoy con alguien.
-Con el sujeto de la boda. ¿Es el mismo de la tienda? - Me pregunta.
-Si, es el mismo. -Respondo, sin querer me sonrojo al recordar todo lo que paso esa noche después de la boda.
-Es una persona espeluznante. – Muestra temor.
-No lo es. – Lo defiendo de inmediato. Para alegar: Conozco personas que si lo son.
-... - Ella se queda en silencio, ella sabe a quién me refiero.
-Lo que te hizo no tiene justificación, más en tu estado. - Me refiero al golpe que le dio Inuyasha porque esas historias de caídas o golpes accidentales, son puro cuento chino.
-Me di un golpe con la mesa de noche. – Trata de ocultar lo evidente.
-Claro... Ten por seguro que eso no te lo creo, Se quién es Inuyasha y dudo que haya cambiado.- Le aclaro, recordando aquellas veces en las que abuso de su fuerza, al principio lo hacía bajo los efectos del alcohol pero al final ya no fue necesario para mostrar aquel ser que escondía detrás de esa cara de niño bueno.
-... - Permanece en silencio.
-Le haz comentado a tus padres, ellos te pueden ayudar. Nadie tiene derecho a pegarte. - Le sugiero para que al menos se librara de él.
-Una mujer debe estar con su marido en las buenas y en las malas. Kikyo hija de Tadashi Shimazu, no puede avergonzar a su familia. - Repite el sermón que sus padres le dieron, de una forma fría y burlesca. Es cierto que su familia es conservadora, el divorcio no es una opción. Kikyo siempre debía ser la hija perfecta de Tadashi Shimazu.
-¿De qué servirá si terminas muerta? No entiendo para qué tanta apariencia, si no eres feliz. - Estoy seria sin comprenderla.
-La felicidad o el amor no pagan la cuenta de los servicios, no te dan un carro del año o compran ropa de diseñador ni te otorgan una membresía a un club. No tienes lujos que el dinero y el poder si. – Sigue con esa aptitud fría.
-Sólo estas con él por el dinero, porque gracias a eso Tadao y Shimazu se fusionaron. – Me doy cuenta del teatro que armo a gran escala, decepcionándome de ella y sobre todo que me diera lastima, pena. Conocía ese lado materialista de ella sin embargo no creí que llegara tan lejos por eso.
-Si... No entiendes de esas cosas Kagome. Este mundo es más difícil de lo que te imaginas, si deseas creer en esas tonterías del amor saldrás perdiendo. Ahora creo que esta charla termino. Adiós Kagome. – Se levanta de su asiento.
-Espera. – Intento contener mis emociones, porque estoy segura que sus pensamientos son errados, admitía que ciertas cosas tenía razón pero no todas, creo que ni ella se lo cree del todo, por eso me da lástima. – Toma, es mi número de celular, si necesitas ayuda no dudes en llamarme. No quiero que termines como yo, estas a tiempo.
Ella toma el papel, lo guarda en su cartera y se va sin pronunciar una palabra más. Me siento mal luego de oírla, creí que ella estaba enamorada de Inuyasha, que por esa razón fue capaz de muchas cosas, al menos supuse que lo quería pero en este momento viene con esto.
Pago la cuenta y llamo a Sesshoumaru, en verdad que deseo salir de aquí y estar con él. En todo este tiempo él es como mi morfina que apacigua el dolor de las heridas de mi pasado.
IV
Desde que la recogí luce triste y pensativa, no para de mirar por la ventana del auto. No se encuentra al borde del llanto pero se parece mucho a la Kagome que conocí al principio. ¿Qué le habrá dicho eso mujer? No quiero que ella siga así, quiero a la Kagome sonriente y amable.
-Sesshoumaru, ¿Crees que el dinero es más importante que el amor? – Me pregunta de repente.
-El dinero te da cosas materiales que al principio cubren tus necesidades básicas hasta llegar a los lujos. – Le comienzo a responder.
-Entonces es mucho más importante. – Esta apagada, con la cabeza gacha.
-El dinero atrae el odio, la envidia, la traición y dolor… Recuérdalo siempre. – Le expreso mi conclusión luego de observar el resultado en el que termino la relación de mis padres, a pesar de saber poco, conocí suficiente parte de la historia para estar al tanto de lo que es capaz de hacer la codicia en una persona.
-No importa el medio que uses con tal de obtenerlo. ¿Verdad? – Apreta los puños.
-Hay muchas formas de ganar dinero, depende de cada uno qué camino escoger.- Le doy mi respuesta.
-Los sentimientos se dejan un segundo plano. – Me sigue con esa actitud.
-Es recomendable en los negocios tener la cabeza fría. - Le contesto una de las cosas que aprendí con los años.
-¿Entonces por qué estás conmigo? No ganas nada. – Ahora está más molesta y triste.
-Tú no eres un negocio o forma de obtener dinero. – Pienso que eso aplacaría su enojo sin embargo aumento.
-Déjame aquí. – Habla repentinamente.
-No. –Le respondo.
-Detente. – Me ordena.
-No - La contradigo utilizando el mismo tono de voz que utiliza ella.
-Maldita sea déjame bajar de aquí. – Esta furibunda.
-No. – Le repito poniendo los seguros a la camioneta.
-Piensas mantenerme aquí encerrada todo el tiempo. – Me dice, detengo el carro sin quitar los seguros.
-No sé qué hablaste con esa mujer, ni que ideas metió en tu cabeza… Sólo te digo una cosa, mi trabajo está lejos de lo que viene a ser mi vida privada. Tú no eres un negocio, si estoy contigo es porque quiero. ¿Comprendiste? – Estoy exasperado por lo que decía.
-Mmm.- Vuelve a su letargo de mirar por la ventana, continúa extraña.
-¿Qué te sucede? – Le pregunto tomando su mentón con delicadeza para que me vea.
-Nada. – Niega con su cabeza. – Son cosas mías.
-Esa mujer te ha dicho algo, no lo niegues. – La veo fijamente.
-Sólo llévame a casa. – Me pide.
-¿A la de tu mamá o a la mía? – Le pregunto.
-A la tuya. – Habla luego de pensar un rato.
No hablamos nada, solo comienzo a manejar. Es gracioso, de lo que él día comenzó soleado y sin una sola nube, poco a poco comenzó a nublarse al igual que su estado de ánimo hasta que las gotas de lluvia chocan ahora contra el parabrisas ¿Ella estará al borde de las lágrimas? ¿Qué hizo que ella se pusiera así? ¿Esa mujer será la culpable? ¿Tal vez le hablo de él y lo ella lo extraña? Muchas veces me pregunto ¿Ella todavía lo querrá? ¿Volverá con él?
-Puedes abrir la puerta. Deseo tomar un baño. – Se encuentra toda apagada.
Lo hago y ella se va, ni siquiera me espera. Tomo las cosas que compramos en la tienda. Veo el oso de peluche, quizá esa mujer empeoro las cosas pero lo que comenzó todo fue este oso. Cuando se lo mostré ella se quedo en silencio, pensativa, como si recordara algo ¿Qué fue? Si le pregunto dudo que quiera contestar, siempre que deseo colarme en su pasado ella rehúye a esas preguntas. No insisto porque todos esos asuntos es mejor que queden ahí, en el pasado sin embargo ahora que la tienen así me preocupa.
Abro la puerta de mi apartamento y ni señas de ella, dejo las bolsas en la sala y voy a mi habitación, escucho la ducha, ella continua ahí adentro. Me acerco para ver si podía ayudarla en algo, estoy a punto de tocarle la puerta, me arrepiento al final, lo mejor es darle su espacio. Salgo por un libro que compre hace un tiempo.
V
Puedo oír como entra y deja las cosas, sus pasos acercan y detienen frente a la puerta del baño. Creo que tocara, no lo hace, luego de un par de minutos se aleja para irse de la habitación.
En todo este día he sido injusta con él, primero en la tienda cuando me mostro aquel peluche, pude ver que se angustio por mi reacción. Después algo me iba a decir, lo interrumpí porque vi a Kikyo y al final me quede con ella sintiéndome mal. Incluso toda la frustración que sentía me la desquite con él. Antes de reunirme con Sesshoumaru debo aclarar todos mis pensamientos, él no merece que me comporte así con él.
Ahora lo que abarca mi mente es todo lo relacionado con aquella mujer que creí mi amiga. Hoy la desconocí por completo, todo lo que hizo para quedarse con Inuyasha. Se jugó nuestra amistad, cualquier lealtad o lazo alguno que hicimos los dejo de lado. Estoy segura que ella fue una de las principales que ayuda a meterle ideas a Inuyasha, aparte de acostarse con él y quién sabe qué otras cosas hizo. Pero dentro de mi, la justificaba pensando que si lo hizo fue por estar enamorada, acaso no dicen que en la guerra y en el amor todo se vale. Supuse que tal vez fui yo la que se interpuso en su relación. Después de todo fue Kikyo quien me lo presento como un amigo, en ese tiempo ellos no tenían nada, trate de cerciorarme de ello.
No creí que ella fuera capaz de convertirse en su amante al principio sentí molestia, furia, tristeza, hasta que bueno al final fui aceptando las cosas y hoy al verla me compadecí de ella. Verla golpeada y demacrada en su estado, por lo visto Inuyasha seguía siendo un mal marido.
En este momento no estoy segura de los sentimientos que profeso hacia ella. Luego de lo que me aclaro que si estaba y soportaba todo lo que le hacía Inuyasha es simplemente por interés. Fue como si me tiraran un balde de agua fría. Traiciono nuestra amistad, todas las cosas que sucedieron a raíz de aquello, incluso la perdida de mi bebé fue solo por dinero. ¿No pudieron buscar una mejor forma? Tal vez si me hubieran propuesto que me alejara de Inuyasha por la vida de mi pequeño, lo hubiera hecho por más que en ese tiempo todavía estaba enamorada de él.
Había descubierto una serie de hechos, por no decir toda la porquería, que hacían mientras era la esposa abnegada, hasta me sentí culpable y menos que Kikyo. Sin embargo lo que me entere hoy supera lo que imaginaba, me dan nauseas junto con mucho dolor.
¿Por qué tuvo que pasarme todo eso? ¿Por qué tuve que cruzarme en el camino de Inuyasha Tadao? Pienso esto mientras doy unos golpes a la pared.
VI
Ha pasado una hora desde que entro al baño no sale, incluso la ducha continua abierta. Esto me está asustando, acaso ella habrá cometido alguna tontería. Voy por la llave del baño, abro la puerta y la encuentro. La descubro de pie en la ducha, con la mirada perdida, parece una especie de muerta, ni siquiera se ha inmutado al ver que entre. Cierro la llave de la regadera.
-Kagome. – La llamo, pero ella sigue sin reaccionar, la cubro con la toalla, ella se deja ni siquiera protesta, es como si la Kagome que conozco se la hubieran llevado muy lejos. La cargo y la llevo hasta mi cama, se abraza aferrandose a mi como si de eso dependiera su vida, mientras escucho un suave sollozo. No sé si esta situación es peor que las veces que tiene pesadillas y llora, en esos momentos lo único que hago es abrazarla y con eso se calma pero ahora no sé qué hacer.
-Kagome, cálmate. Todo está bien. – La reconforto, ella no dice nada, se abraza más fuerte no me suelta, dejare que se desahogue. No paso mucho hasta que ella me dice: Sessh por favor ámame.- Pude notar una angustia como si suplicara, cosa que no tenía que hacer, me duele verla así.
-Sabes que lo hago. – Le beso en la frente.
-No solo con palabras. – Me dice ella besándome. – Hazlo, por favor.
-Kag. – Correspondo sus besos, ella se quita la toalla pegándose a mi cuerpo, comprendo a lo que se refiere, no me rehusó a su pedido, la beso con más pasión deseo borrar todo ese dolor que siente, quitarle esas penas y reemplazarlas por placer por el amor que siento por ella.
Ahora es mi ropa la que estorba y termina en el suelo mientras ella no espera nada, se coloca encima, pude sentir el roce de nuestras intimidades. La tumbo sobre la cama, le beso el cuello para de ahí deleitarme con sus pechos.
-Te necesito Sessh, por favor. – Me solicita. Está vez cederé a sus deseos, le doy un apasionada beso mientras ingreso dentro de ella, no soy brusco, está vez quiero que sea de forma lenta, ella se mueve brusco, consiguiendo que llegue más profundo. Escucho un gemido de su parte mientras dice mi nombre, hago lo mismo, las embestidas son más rápidas, trato de resistir un poco más aunque siento como su interior se vuelve más apretado.
-Kagome, te amo. – Le declaro.
-Yo también. – Se aferra más, está cerca del clímax, yo igual deseo hacerlo junto con ella, la brazo más fuerte, busco sus labios antes de dar la última embestida, literalmente me como sus labios, ella gime más, para de ahí sentir como ambos llegamos al paraíso.
Me separo lentamente de ella pero sin soltarla, de lo fría que se encontraba al principio ha vuelto a su temperatura normal, sus latidos lentamente van recuperando su ritmo al igual que nuestras respiraciones, ella se acurruca en mi pecho para pronunciar algo cansada: Gracias por quererme. – Después de eso se quedo dormida.
VII
Me despierto, lo primero que veo es a él dormido. Hace mucho tiempo que no lo veía así, la mayoría de las veces es él quién se levanta primero dándome un beso de buenos días. Luce tan tierno, en verdad es una de las mejores cosas que me pudo pasar. Sin embargo me siento mal por estar con él, se merece algo mejor.
-¿Estas mejor? – Me pregunta abriendo sus hermosos ojos dorados.
Solo asiento con la cabeza y le doy un ligero beso.
- Segura, puedo amarte más. – Me propone en forma seductora.
Lo miro pensativa, sé que hace un rato no me porte bien, le susurro: Lo siento.
-No tienes de que. – Me ve fijamente. – Puedes contarme ¿Qué paso?- Justo me pregunta lo que no deseo que hiciera, ese es un tema muy escabroso que no quiero compartir con él. No quiero poner más piedras, ni problemas, él conoce suficiente.
-Me olvide de decirle a mi mamá que me quedaría contigo, debe estar preocupada. – Trato de escapar del tema, quiero levantarme y él me sujeta.
-La llame hace rato, cuando estabas duchándote le dije que te quedarías. – Me informa, para de ahí mirarme fijamente- ¿Es por él?
-No. – Titubeo un segundo, en si son por muchas cosas pero que al final estaban relacionadas con Inuyasha.
-Mientes. Acaso quieres volver con él. – Veo la molestia y desilusión en su mirada.
-No. – Es mi respuesta aferrándome a él, no quería que me dejara, eso sería mi perdición. Sesshoumaru todo este tiempo me ha mostrado lo que en verdad debería ser una relación, que es que una persona te quiera, te ame de verdad.
Tengo claro que él debía estar con alguien mejor sin embargo no podía dejarlo, lo quiero, lo amo, es egoísta esto pero que puedo hacer él es esa piedra a la que me aferro, esa luz que ilumino mi oscuridad. Vi sorpresa en sus ojos, junto con calma.
Nos quedamos en silencio un rato, continuando abrazados, dejando que el tiempo transcurriera hasta que nos cansamos de estar en la cama, está vez me tocaba mimarlo, se lo merece. Me pongo uno de sus buzos mientras mi ropa está en la secadora.
Voy a la cocina y preparo unos huevos revueltos con tocino jugo de naranja, unas fresas picadas y su infaltable café. Lo serví en la mesa y el gustoso se lo comió, adoro estos pequeños momentos que compartimos, él decidió ser quien lavara los platos, mientras le hago compañía sentada en la encimera de la cocina comiendo una rica y roja manzana.
-Kagome ¿Alguna vez él te pego de esa forma? –Me pregunta concentrado en los platos.
-Eso es el pasado. – Intento no profundizar en el tema.
-¿Qué te cuesta responder? – Me dice.
-No quiero hablar de ello. – Contesto toda seca
-¿Por qué? – Me insiste.
-¿Importa? – Soy más brusca.
-Si, dime lo hizo, estuviste como ella. – Sigue observando con su penetrante mirada.
-Me dijiste que no sería necesario que te contara. – Me defiendo recordando el día que acepte estar con él.
-¿Cuándo? – Me pregunta. –Además solo deseo saber eso, si ese sujeto te pego, si te dejo tan mal como aquella mujer.
-¿Qué ganas con eso? Además no interesa… Yo tampoco indago en tu pasado. – Le recuerdo las veces que quise de preguntarle y él hacia la misma pregunta para que yo dejara de lado eso ¿Por qué te divorciaste?
-Es muy distinto. –Alega.
-No lo es. – Le increpo. – Siempre que pregunto, rehúyes del tema, yo no te acorralo… ¿Qué ocultas? No lo sé, pero comprendo que no desees hablar de ello así que pido que tu hagas lo mismo. – Le exijo, dejando la manzana a medio comer y bajar de la encimera.
-¿Qué quieres saber? – Se cruza en mi camino.
-Ya nada- Desvió la mirada.
-Me preocupaste anoche, no sabía que hacer, temí perderte… Fue peor que las otras noches. Estoy seguro que tu pasado tiene que ver con todo eso. – Me cuenta.
-No volverá a pasar, te tengo a ti, ya deja de preguntar que la curiosidad mato al gato. – Quiero escapar.
-mmmm... Sólo no quiero que sufras más. Sabes que te amo. - Me toma del mentón.
-Lo sé, por eso estoy aquí. Sé que tanto tu como nuestra situación son muy diferentes a ese pasado ¿Comprendes? - Le digo estoy segura que con eso le bastaría, al final termine respondiéndole entre líneas. Me vio serio, había descubierto la verdad.
-Es un miserable bastardo. - Rompe accidentalmente un plato. Su reacción me asusto a pesar que supuse que algo así sucedería.
-Por favor, no vuelvas a preguntar. – Salgo de la cocina, estaba molesta, irritable si eso suena mejor, por la simple razón que no quería que me tratara al igual que todas las demás personas, no quería que me viera con lastima o pena. Que por lo que paso, él sea quien tenga que cargar con eso, que se sienta culpable cuando el causante de todo aquello era otro.
Recuerdo que cuando desperté todos estaban pendiente de mi estado, mi madre prácticamente vivió en la clínica. Mis amigos a pesar de lo mal que me porte con ellos y los aleje por complacer a Inuyasha, vinieron apoyarme. Mis hermanos también estuvieron, aunque no somos muy unidos en ese momento fue una de las pocas veces que se comportaron como verdaderos hermanos.
Sin embargo me sentía mal por preocuparlos, porque tuvieron que dejar de hacer muchas cosas por cuidarme o cubrir los gastos médicos. Si le sumamos las pesadillas que tenía, despertaba entrada la noche, llorando o gritando. Mi mamá o quien estuviera venía para calmarme. Lo peor fue tener que tomar sedantes, me dejaban toda aletargada parecía una zombi.
No quería provocar más molestias a mis seres queridos por lo que trate ser lo más fuerte posible, evite en todo momento tener que hablar de lo que viví con Inuyasha a menos que fuera estrictamente necesario. Si supieran los por menores no sé qué pensarían, no deseo estar al tanto.
Ahora que creí superar todas esas cosas vienen de nuevo. Yo que creí superar el periodo de las pesadillas resulta que ahora le doy problemas a Sesshoumaru. En verdad debería considerar la posibilidad de terminar con la relación, él no merece tener que pasar con esto. Fue bonito mientras duro, pienso.
Mi ropa por fin seco, voy al baño para cambiarme, no debo prolongar más esta situación.
VIII
Cuando supe lo que ese malnacido le hizo a ella me dieron ganas de ir y partirle la cara, molerlo a golpes a él para que supiera que se siente cuanto te pegan, no abusar de alguien que es más débil que uno. Si le sumamos otras cosas que sospecho que sucedieron. Todo eso hizo que me descontrolara y la asustara.
Cuando la oí: Por favor, no vuelvas a preguntar. – Me sentí mal por lo triste que se escuchaba para luego irse a no sé dónde. La voy a buscar a mi habitación, nada, tal vez en el balcón, en la lavandería tampoco está, al igual que su ropa. Al volver a la sala, ella está sentada en la Barcelona, se ve seria, al darse cuenta que llego se levanta, me dice lo siguiente: Gracias por todo, eres lo mejor que pudo pasarme… Terminamos.
Continuara….
Notas de Autora: Aquí les he dejado este capitulo espero que lo disfruten. Como verán la relación de este par no será de color rosa como algunas habrán imaginado el pasado dela pobre de Kagome va poner muchas dificultades aunque luego vendrán algunas por parte de Sesshoumaru… Les daré un adelanto del siguiente Capi su nombre será corazones.
paovampire: Gracias Por tu review. Sobre las consecuencias que me refiero es sobre las que las reconciliaciones son bastante buenas… Pero también dejan al descubierto ciertas cosas que ambos deben aprender a sobrellevar y solucionar. Gracias otra vez.
MisatoNara: Gracias por el review. Kagome todavía no va quedar embarazada como que no se encuentra preparada, seria demasiada presión para ella. Por desgracia Inuyasha es parte de esos problemas que tiene Kagome y a fin de cuentas tiene que enfrentarlos para poder superarlos. Sobre las metidas de pata de Sessh son cosas que irán sucediendo al tratar de indagar sobre lo que tuvo que padecer Kagome o también asuntos relacionados con su vida. Naraku no es el villano desgraciado que todo el mundo odia sin embargo está metido en asuntos turbios que le causaran problemas parte de ello se verá en el siguiente capi. Gracias de nuevo por el review y por leer.
Faby Sama: Holas y gracias por el review. Me alegra que te gustara el capítulo, no me considero muy buena con el lemon pero igual gracias. No niego que ese par se dieron su tiempo aunque a veces creo que fueron muy rápidos pero que mas da… Por el momento Rin está al margen en la mente de Sesshoumaru, ahora su prioridad es Kagome, más adelante quien sabe cómo vallan las cosas entre ese par. Gracias.
Marlene Vasquez: Holas y gracias por el review. Tienes toda la razón respecto al amor en lo que es como una ruleta rusa en la que puedes ganar o perder. Lo haz explicado muy bien. Gracias de nuevo.
Sasunaka doki: Gracias por tu review Por desgracia Inuyasha tiene que aparecer luego de lo acontecido con la Kikyo… Por parte de Rin no tienes que preocuparte por el momento, hasta al margen en la mente de Sesshumaru. Thanks hasta el siguiente capi.
Silvemy89: Gracias por tu review y la verdad es que yo también quiero uno, desde hace tiempo que se encuentra en mi lista de regalos de Navidad, cumpleaños, día del maestro, San Valentín, en si en todas las festividades que se den regalos…. La esperanza nunca muere… Jejejejeje Gracias.
Kagome de Taisho : Holas y thanks por tu review. Es bueno que Kag por fin este con Sesshou bonito… Él tendrá que ser insistente, odioso y antipático para que ella no lo deje jejejeje… La verdad que se tiene que esforzar, gracias bye y cuídate.
