Ya no quiero

Capitulo 8: Corazones

I

Al volver a la sala, ella está sentada en la Barcelona, se ve seria, al darse cuenta que llego se levanta, dice lo siguiente: Gracias por todo, eres lo mejor que pudo pasarme… Terminamos.

-¡¿Qué?! – No creo sus palabras. – Estás bromeando.

Ella niega con la cabeza, avanza hacia la salida.

-No… ¿Por qué? Sólo por el simple hecho que te pregunte lo que te hizo ese. Por eso te enojas y decides que esto acaba aquí…- Intento arreglar las cosas.

-No es eso. – Mueve la cabeza.

-Entonces ¿Qué es?- Le exijo.

-No quiero ser una carga para ti.- Me da su razón.

-No lo eres. Si te pregunte es porque me preocupas más de lo que piensas, ese hombre te hizo mucho daño, lo supe desde el principio sin que me lo informaras…. – Le cuento.

-Si lo soy, cometí un error al estar con él y la que debe pagar por ese error soy yo, nadie más que yo…. No mi familia, mis amigos o tu…. Yo debo cargar con eso. – Aprieta los puños.

-No puedes hacerlo sola, quiero ayudarte. Todos queremos ayudarte. – Intento reconfortarla abrazándola, viendo que ella pensaba que era una molestia para todos. - Uno tiene que hacerse responsable de sus actos, sin embargo hay un punto en que debes dejar que alguien te ayude.

Me empuja: Mira quién habla, siempre te crees autosuficiente. No te gusta que te de una mano, prefieres solucionarlo todo tú. Esto es igual, quiero lidiar yo con mi problema, no tengo porque arrastrarte conmigo.

-Crees que así como así dejare que se valla nuestra relación por el caño. - Me frustro.

-Si, entiende no tenemos futuro. – Es su respuesta.

- Te notifico que voy a luchar por ti. – Le aviso.

-No le veo el caso. Todo el tiempo habrá algo un detalle por el cual pelearemos. – Da otra excusa.

-Ninguna pareja es perfecta, siempre se discute por algo, puede ser hasta una tontería. - Le muestro que no es algo del otro mundo. - Todo problema tiene solución salvo la muerte.

-¿Qué pasara cuando te hartes? ¿Cuándo te des cuenta que lo que me paso afecta demasiado nuestra relación? – Con sus palabras me doy cuenta que ella tiene miedo que la dejara.

-No te voy a abandonar. – Me acerco a ella.

-Lo harás. Antes de que me aferre más a ti prefiero cortar esto.- Toma distancia.- Míranos ahora, hace un momento peleamos porque no deseo decirte lo que paso, lo que permití que me hiciera él. Cuando te lo dije tu reacción fue desquitarte con el plato… - Me dice. – Ni siquiera te dejo dormir por mis pesadillas. – En eso comprendí es que los golpes que recibió solo son la punta del iceberg, ese hombre le hizo más cosas que a ella la lastimaron a tal punto que prefiere evadirlos.

-No me importa trasnocharme, ni lo que tengamos que pasar. Vale la pena.- Le aseguro.

-Mereces alguien mejor. – Me toca la mejilla.

-Tú tampoco conoces lo que oculto, ni lo que he pasado, así que tal vez sea yo él que no te merece. – Le cuento, hay cosas de mi pasado que no deseo contarle, principalmente mi infancia.

-Mmm. Lo dices para que me sienta mejor. – Juega con sus pies.

-No… Mira si te dije que no tienes que preocuparte por lo que opine mi familia sobre lo nuestro, es porque no la tengo.- La jalo y llevándola al sillón para sentarnos juntos.

-No comprendo. Rin… Los padres de Rin, tus padres. – Esta confundida.

-Mi madre murió cuando solo era un bebe, estuve al cuidado de mi abuela. No había más Madicci… Solo yo, bueno Rin es un caso especial… Ella tampoco tiene a sus padres, termino a mi cargo cuando solo era una bebe… En si Jaken fue quien se hizo cargo de los dos…. – Le confieso parte de mi historia familiar.

-No tenías por qué contármelo, no te lo pedí. Así que no pienses que yo haré lo mismo. – Habla molesta. – Suficiente conoces.

-Sé muchas cosas de ti sin embargo no es suficiente. – Comienzo. – Soy curioso, y las ansias de ver cada aspecto tuyo ser quien lo descubra es algo de lo que no me cansare.

-Insistirás hasta el final. – Hay falso fastidio en sus palabras.

-Lo habitual. - Contesto. - Recuerda que no podemos quedarnos muchos días, debemos volver al trabajo.

-Lo que piensas hacer se llama secuestro. – Se queja.

-Ten por seguro que no estás en contra de tu voluntad, al contrario querrás quedarte. - Sonrió inocente, bueno si no consigo convencerla con palabras iban a ser necesarios otros métodos.

-Desvergonzado, pervertido. - Es su defensa, creo que he ganado está vez.

-Te gusto así. No permitas que el pasado se interponga en nuestro futuro.- La abrazo.

-No quiero que vuelvas a preguntarme, es lo único que pido. -Gane, me ha dado, en si nos ha dado otra oportunidad.

- Cuando te sientas preparada ¿Me podrás contar? No tiene que ser todo en un solo momento.- Le pido.

-No prometo nada. - Son sus palabras.

-Cuando sea conveniente te explicare ciertas cosas. - Digo esto para que vea que es la única que oculta cosas.

-Espero no salir corriendo. - Bromea.

-Deseo que no lo hagas. - Va en serio, no quiero que huya.

-Si tu me has soportado, yo igual seguiré contigo. - Se ve pensativa al concluir esto. - Sesshoumaru ahora que recuerdo ¿Qué me ibas a decir en la tienda ayer?

-Nada. - respondo, no deseo que se ponga de nuevo triste y quiera que terminemos.

-Mmm. ¿Qué te dieron en la tienda? - Acerca su rostro para ver si mentía, Me giro.

-Nada.- Miro al techo.

-Mentiroso. - Pone cara de niña resentida.

-Cuando llegue el momento te lo diré. - Le contesto.

-Bien. Sesshoumaru ¿Me acompañas a cobrar lo del alquiler de mi apartamento? Por favor. - Me pide poniendo cara de cachorrito. Eso es bueno, significa que ya no esta tan molesta y menos triste. Una de las cosas que fascina de ella es la facilidad con la que puede cambiar de humor, aunque eso significa que tengo una especie de explosivo en la mano que puede estallar en cualquier momento.

-¿Me acompañaras? - Pregunta.

-Si. - Respondo.

II

Sesshoumaru decidió esperarme en el carro mientras recogía el dinero de este mes en la portería. Cuando estoy en la entrada me encuentro con quien menos deseo hacerlo, es Inuyasha con su traje elegante y un ramo gigante de rosas.

-¡Kagome! – Se me abalanza para abrazarme, mientras que yo estoy asustada pero debo mostrarme fuerte.

-¿Qué haces aquí? – Lo separo.

-Vengo a pedirte que me perdones, que vuelvas, entiende que te extraño. – Da una razón que tal vez hace tiempo hubiera aceptado gustosa. – Tomo es una muestra del amor que tengo todavía hacia a ti.

-Disculpa, no puedo aceptarlas.- Lo rechazo- Esto deberías dárselas a tu esposa.

-Para mí tú sigues siéndolo, ese papel no significa nada. Te amo. – Repite lo mismo.

-Yo no. Ahora se feliz con Kikyo y tu hijo. No deberías maltratarla, respeta a la mujer que está llevando a tu hijo en su vientre. – Le pido.

-¿No estoy seguro que sea ese niño mío? – Es un miserable cobarde.

-No digas cosas de las que luego te arrepentirás. – Respiro hondo.

-No lo hago, Kikyo es desesperante, no la soporto. – Comienza sus justificaciones sin sentido.

-Lo mismo decías del nuestro, mira el resultado de tus acciones… No cometas el mismo error. Adiós Inuyasha. – Me despido.

-No, lo nuestro no puede terminar… Te amo a ti y si el niño que espera Kikyo es mío deseo que lo cuidemos ambos. Por favor Kagome dame una oportunidad. – Continua.

-Kikyo es la madre de ese niño y tu su padre, es justo que le den un hogar. Si no pueden llevarse bien, se divorcian y ya. No es justo que ese niño viva entre la pelea de sus padres. – Le doy una opción a sus problemas.

-Es lo que quiero hacer para regresar contigo. Formar nuestra propia familia. – Sigue con sus ideas sin sentido.

-¡Entiende que no quiero! - Me exaspera. – Comprende que terminamos ¡Que no te amo! Que no pienso volver contigo, así mi vida dependiera de ello. ¡Estoy harta de ti!

-¡Mientes!- Me grita sujetándome del brazo. – Tú eres mía. No puedes dejarme. – Me pone contra la pared. – Di que volverás conmigo.

-Déjame, me estas lastimando. – Le pido asustada, lamento rechazar la oferta de Sesshoumaru de acompañarme.

-No hasta que vuelvas conmigo. – Me exige.

-Te ha dicho que la dejes. – Escucho la voz de quien tanto anhelaba.

-Sesshoumaru. – Susurro.

-Eres una sucia y asquerosa perra. – Me escupe Inuyasha.

-Suéltala. – Le ordena Sesshoumaru.

-No te metas en problemas de pareja extraño. – Se burla Inuyasha, disminuyendo su agarre. Aprovecho esto para darle una patada en la parte baja, ocasionando que me suelte. Corro donde Sesshoumaru quien me recibe en sus brazos.

-Maldita…. Esta me la pagas. – Inuyasha está que furioso además de adolorido.

-Ni se te ocurra tocarle un pelo.- Lo amenaza Sesshoumaru. Inuyasha lo ve con odio mientras aprieta los puños, desea golpearlo, hacerlo a un lado para llegar hasta mi para pagar por lo que hice. Estoy segura que Sesshoumaru se dio cuenta, puedo sentirlo por la forma en que me abraza sin embargo poco a poco va suavizando el agarre sin despegar su vista de Inuyasha. – Kagome, ve por lo que necesitas, yo me encargo de él.

-Bien. – Contesto.

III

Había comenzado a escuchar su conversación desde que ella dijo "Lo mismo decías del nuestro, mira el resultado de tus acciones… No cometas el mismo error. Adiós Inuyasha" No entendía la parte del nuestro y por lo visto ese sujeto hizo algo, cometió un error. Continuo escuchando la conversación, las cosas que habla sobre volver con Kagome me desesperan. No pienso dejar que ella regrese con ese hombre que la maltrato y quien sabe que cosas más le hizo, que ella se niega a revelar.

Me alegro al oír a Kagome gritarle que no lo ama y que no piensa volver con él. Sin embargo en el preciso momento en que ella pronuncio las palabras, "me estas lastimando" es cuando decido actuar. Le ordeno que la deje, no me hace caso pero Kagome aprovecho la distracción para darle un buen golpe y corre hacia mi. Le pido que valla por lo que tenía que ir mientras me encargaba de este sujeto.

Cuando me di cuenta que ella se encontraba lo suficientemente lejos, lo tomo del cuello de la camisa y lo puse contra la pared: No vuelvas a molestar a Kagome.

-Tú no sabes con quien te estas metiendo. - Trata de sonar importante.

-¿Con qué desgraciado me estoy metiendo? - Me burlo, él cree que por su apellido lo voy a dejar en paz, está muy equivocado.

-Soy Inuyasha Tadao, hijo del dueño de Tenssaiga Corporation. – Se jacta. En lugar de causarme miedo me da risa por las ironías de la vida. Este sujeto puede ser hijo de la persona a la que le guardo más rencor en este mundo. Me río en su cara sin soltarlo. – Ten por seguro que tengo más ganas de acabar contigo. – Le confieso, vi cierto temor. – Si no lo hago ahora, es por ella. – Sonríe, estoy seguro que piensa que tiene alguna posibilidad con ella. – No es porque ella te quiera todavía si no que se molestara por entrometerme en sus asuntos, no obstante si tu vuelves a fastidiarla o tocarle un solo pelo lo lamentaras. – Lo amenazo y de ahí lo suelto, sintiendo más desagrado hacia él si fuera posible.

-Por hoy me iré, sólo te digo que ella siempre será mía. Al final terminara conmigo, estamos predestinados. – Son sus últimas palabras antes de irse como el cobarde que es.

Kagome no demora mucho. Cuando estuvo de regreso sin dejarme tiempo para asimilar la verdadera identidad de su ex esposo. No estoy seguro que sea la misma persona, han pasado muchos años, por lo que los recuerdos que tengo son algo vagos. Segundo no quise conocer nada de ese hombre ¿Qué fue de su vida? ¿Qué hacía? Total, yo no le debo nada a ese hombre.

Todo lo que tengo ahora fue gracias al esfuerzo de mis abuelos, de otras personas que me cuidaron sin ser mi familia. Desde el momento en que me rechazo y decidió dejarme al cuidado de servicios infantiles a pesar que le suplique que no lo hiciera, juré ser más grande que él y mostrarle que lo conseguí sin su ayuda.

-Sesshoumaru ¿Estás bien? Luces tenso. – Me saca ella de mis pensamientos.

-Claro que lo estoy… Dime ¿Te llevo dónde tu madre? – Cambio de tema y en cierto punto deseo que se quede con su madre.

-Si, debe estar preocupada, normalmente suelo volver a casa. – Está pensativa.

-Le dije que no te sentías del todo bien. Algo que fue verdad. – Le informo sobre lo que hable con su madre.

-Mmmm… Me va interrogar.- Se preocupa para luego sonrojarse.

-Ella ya sabe que lo hacemos. – La molesto.

-No seas odioso y hables de ese tema como si nada. – Sigue colorada.

-Te gusto así. No te quejes. – La regaño.

-Estoy contenta, volviste a ser tú. – Sonríe. – El odioso y antipático Sesshoumaru Madicci.

-Mmm.

Es verdad, con ella suelo mostrar cierta parte mía que casi nadie conoce porque sé que ella estará contenta. Si soy el Sesshoumaru callado y reservado de siempre no lograría nada, ya hubiéramos terminado porque no suelo ser insistente, tiene que importarme demasiado para no dejar ir algo. Kagome es una de esas pocas personas, por no decir la única.

-Sesshoumaru, no estás bien. ¿Hice algo mal?- Se preocupa.

-No. – Contesto de inmediato.

-Bien, mira ya llegamos. – Cambia de tema.

-Estoy bien, no es tu culpa. Cuídate. – Le digo antes de tomar su cabeza y darle un beso en la frente.

-Bien, voy a estar ocupada estos días. Si quieres tomate un tiempo. – Comienza a excluirme de sus vacaciones.

-No lo necesito. Mañana paso por ti… No eres el problema. – Le repito.

-Entiendo si te arrepientes de estar conmigo. – Insiste.

-No lo hago. No quiero repetir la pelea de esta mañana. – Dejo claro mi punto.

-Ok. – Responde ligeramente molesta. La jalo del brazo para que termine su rostro frente al mío le planto un apasionado beso. – Entendiste que te quiero. Ya puedes irte.

-Pesado. – Susurra para irse.

Veo como entra a la casa de su madre, al menos ya no duda sobre los sentimientos que profeso por ella. Si supiera que me preocupa que ella me rechace al enterarse de algo de lo que ni siquiera estoy seguro que sea verdad. Puede ser una simple coincidencia y estoy preocupándome de más. Por ahora lo mejor es disfrutar de todo tiempo que tengo con ella, además lo mejor es no confirmar mis sospechas.

IV

Inuyasha salió desde temprano, apenas recibió la llamada de un desconocido. ¿Así se debe haber sentido Kagome cuando estaba con Inuyasha? Recuerdo que cada vez que llamaba a Inuyasha este en menos de quince minutos estaba en mi puerta. Ahora soy yo la que soy dejada de lado.

No, Kikyo Tadashi no es ninguna ilusa que va esperar paciente el regreso de su querido esposo. Lo mejor es que se retire con su nueva amante o alguna cantina y se emborrache. Si tengo suerte me llamaran avisándome que tuvo un coma etílico y falleció. Sería demasiada afortunada.

Miro el reloj y son las once de la mañana, debería ir al centro comercial y terminar las compras que no hice ayer. Kagome me quito demasiado tiempo con su charla. Ella mostro interés por mi bienestar a pesar del gran daño que le hice. Admito que no fue mi intención que ella perdiera a su bebé pero por desgracia ese niño era un gran impedimento en muchos negocios.

Hablo como si realmente me importaran los negocios de la familia. Cuando lo que más deseo es salir de esta vida llena de hipocresía, traición y engaño. Pensé que si Kagome se involucraba con Inuyasha, mi padre se olvidaría de su idea de casarme con él. Así podría irme con Naraku, él es mucho más hombre que Inuyasha. Por su puesto no me haría ninguna clase de desplantes, me tendría como una reina hasta podría ser un buen padre para esta pequeña.

Naraku debí aceptar tu propuesta e irme contigo. Cada día que transcurre es un infierno sin ti.

VII

-LARGO DE AQUÍ BORRACHO Y NI SE TE OCURRA VOLVER. – Me grita el cantinero de este pútrido agujero.

-ANTRO DE PORQUERÍA. – Le respondo tirando unas botellas que hay en el suelo para luego irme de ese sitio.

Supongo que debe ser temprano, todavía no se ha ocultado el sol. Me apoyo en una pared y busco mi teléfono. Debería llamar a Myoga para que me lleve a casa. No, todavía no quiero volver donde Kikyo y me atormente con sus quejas y regaños. No la aguanto, maldita la hora en la que se me ocurrió meterme con ella.

-Aló señor ¿Gusta que pase por usted? – Escucho a Myoga. Debo estar muy ebrio para que no me diera cuenta de cuando marque el número de teléfono.

-Si, estoy en la primera de la avenida Larco… Ven rápido. – Le ordeno.

- Voy de inmediato. – Contesta.

Me siento en la acera esperando a Myoga. Mientras tanto me atormenta el encuentro que tuve con Kagome, creo que la he perdido. Ahora anda con ese hombre. Me da rabia pensar que ahora es él quien la tiene entre sus brazos y es capaz de probar sus labios. En cambio yo recibo su desprecio y los golpes. Tal vez lo merezco por lo mal que me comporte.

¿Cuánto más tendré que pagar por mi error? No ha sido suficiente con que ella me desprecie, que haya acabado con el ser que fue con el producto del amor que sentíamos. Si le sumo el infierno que debo aguantar todos los días con Kikyo. Después de todo parece ser cierto aquello que todo lo que haces al final la terminas pagando.

-Señor Inuyasha. – Escucho al viejo Myoga. - ¿Lo ayudo? – Una de las pocas personas que aún muestran algo de preocupación.

-Gracias Myoga. – Le tomo la mano.

- No tiene porque, es mi trabajo servirle. – Me contesta.

- Haz estado al servicio de la familia desde que era un niño… Haz soportado mi mal genio y sigues aquí. Debo aumentarte el sueldo. – Lo defiendo.

-Es muy amable señor, pero como le repito que es mi trabajo. – Sigue con lo mismo.

-Te comportas mejor que el miserable de mi viejo… Al menos tu apoyabas a Kagome… La cuidaste mientras yo no estaba. – Le recuerdo lo bueno que se ha comportado.

-Descanse Señor, ha bebido mucho hoy día. – Me aconseja.

-Hoy la vi Myoga. Con otro hombre, me rechazo. Hasta me pego. ¿Lo crees? – Le cuento.

- ¿Lo lastimo?- Se preocupa.

- No, salvo mi corazón junto a la culpa… Myoga, llévame por favor donde vivía con Kagome. – Le digo.

- Como desee.

No tardamos en llegar a la casa, ahora luce vieja y descuidada. Ha pasado casi un año y medio desde que alguien pone un pie aquí. No iba permitir que Kikyo manchara este lugar con su presencia además que no deseo perder la esperanza que algún día pueda volver con Kagome.

Busco la llave de repuesto debajo de la maceta e ingreso en el que fue mi hogar. Todo está lleno de polvo y telas de araña. Si no fuera por la luz que entra por uno de los ventanales estaría oscuro. Camino por la sala, todavía hay manchas de sangre en el suelo y varios porta retratos rotos en la mesa de centro. Fui una bestia con ella.

En una mesa que se encuentra pegada a la pared está la foto de nuestro matrimonio, ella luce tan feliz. No lo vi tan alegre y vivas, creo que fue también la última. Con el daño que le hice cada día el brillo de sus ojos se fue apagando poco a poco. Por más que quise hacerme el ciego y no ver el daño que le hacia, siempre al final al despertarme de la resaca de la noche anterior la culpa y vergüenza me carcomían, terminaba evitándola pero ni siquiera me atrevía a pedir disculpas. Fui un miserable con ella, si me diera otra oportunidad haría todo lo que estuviera en mis manos para recompensarla.

Prefiero ir al segundo piso, primero a la habitación principal. Puedo ver sobre la cama los diferentes regalos que le dí, todo lo que pensé podría suplir mis ausencias, engaños y malos tratos. Para coronar la pila de objetos se encuentra su anillo de bodas. Es demasiado estar aquí, veo las otras habitaciones hasta llegar a la que correspondería la habitación del bebé. En ella descubro una mecedora con unos libros, una cuna de color blanco, una cómoda junto un cambiador para el bebé y unas bolsas de compras.

Kagome avanzo bastante con el cuarto del bebe. Miro lo que hay dentro de las bolsas, quito las grapas cayendo el recibo de compras. Lo reviso con atención, está marcada la fecha en que cometí aquel horrendo crimen. Recuerdo que ella me envió un mensaje pidiéndome que la alcanzara en el doctor para luego ir de compras y al igual que siempre me escabullí para recién aparecer a la media noche para molerla a golpes.

Tomo aire para examinar el contenido de las bolsas. En una encuentro un oso de peluche con una cinta de color celeste, por lo visto fue su primer juguete, lo coloco en la cuna. En otra de las bolsas hay una serie de ropa para bebe como un pantalón rayado, una serie de polos con dibujos de dinosaurios, unos zapatitos muy pequeños, un pantalón negro junto una camisa rayadita de color celeste muy parecida a una que tenía. Al ver esto el nudo en mi garganta se hizo más grande.

Me voy a sentar en la mecedora, retiro los cuentos hasta que uno llama mi atención. No es un cuento sino un folder que lleva como título diario del bebe. Al ver la primera página noto que ha sido hecho a mano, en la caratula esta el nombre de la madre, del padre y del bebé, los únicos que se encuentran rellenados son los dos primeros junto al sexo del bebé. Paso las hojas y veo que hay ciertas narraciones junto con fechas, fotos y las ecografías que se hizo. Leo detenidamente cada hoja en la que expresa sus sentimientos y como paso su embarazo además de excusar mis ausencias, todo se lo cuenta a ese pequeño que recién estoy conociendo.

Siempre que ella me enviaba las ecografías me abstenía de verlas al final Kikyo las eliminaba. Ahora que lo veo y recién lo conozco siento un hueco en el corazón, entiendo más el resentimiento que ella pueda profesarme, comprendo su dolor junto a sus reclamos la vez que nos vimos en el estudio de Miroku. "¡¿Por qué tenías que quitármelo?! ¡¿Por qué tuviste que lastimarlo?! ¡Él no te había hecho nada! ¡NADA! Era un ser indefenso que ni siquiera pudo ver la luz del día gracias a ti, ¡Su padre! Dime, ¿Es justo?"

-Soy un miserable, una escoria… No tengo perdón alguno. – Le digo a la nada.

VIII

Son las cinco de la tarde y no he recibido señal de vida de Inuyasha. Normalmente suelen llamar de un bar de mala muerte o de la comisaría para que pase por él, tal vez no termino tan mal y decidió llamar al insoportable del viejo Myoga.

Es un viejo metiche, no entiendo porque hasta ahora Inuyasha no lo despide. Al menos sirve para ahorrarme el trabajo de tener que denigrarme a ir a esos lugares por Inuyasha. Si no fuera porque me obligo mi padre a estar con él en este momento estaría en brazos de otro hombre. Uno que sé que me valoraría, me trataría como una reina, siempre repetía aquello con el fin que me quedara a su lado. Creo que sin que me prometa semejante cosa igual me hubiese ido con él, no me importaría nada con tal de estar con él.

-¡Kikyo! ¿Eres tú? – Oigo la voz de aquel que robo mi corazón, que terribles alucinaciones es comenzado a tener. – Kikyo.

Abro los ojos y me doy cuenta que si es él: Naraku.

-Ahora se nota más tu embarazo, luces muy bella. – Me halaga, siempre fue galante.

-Ha pasado tiempo desde la última vez que nos vimos.- Le contesto.

-Cierto ¿Puedo acompañarte? – Me pregunta.

- Claro ¿Qué te trae por aquí? – Trato de averiguar que hace.

- Nada en especial ¿Sigues con ese sujeto? – Le toca a él.

-Es el padre de la pequeña, se vería mal si no lo tiene cerca. – Es mi respuesta.

-Yo desempeñaría un buen papel… Estoy seguro que será tan bella como su madre. Déjalo y ven conmigo. – Me propone tomando mi mano y poniendo una sobre mi vientre.

-Naraku. – Me suelto y en ese momento la bebe se empezó a mover. Estoy segura que le agrada Naraku, no la culpo.

-¡Se mueve! – Se sorprende.

-Es normal. Además que le simpatizas. – No le oculto aquello.

-Es una nena hermosa... Hola pequeña, tío Naraku va esperar con ansias tu llegada y te enseñara a montar caballo.- Le habla a mi barriga.

-No hagas esas cosas, me avergüenzas. – Estoy irritada y a la vez enternecida. No me cabe duda que Naraku seria un buen padre, en todo este tiempo Inuyasha no se ha tomado ni un segundo en tocar mi barriga o si quiera acariciarla desde que se entero.

-Kikyo no me puedo resistir, es una bebe muy dulce… Me la imagino corriendo por el campo con un vestido y coletas. – Se la imagina.- ¿Qué te parece si le hago un regalo a la pequeña?

-Está bien porque si te digo que no te vas a volver molesto. – Es mi forma de darle un si.

- Vez, ya convencimos a mami.- Sigue charlando con mi barriga que no ha parado de moverse.

El resto de la tarde transcurre en compañía de Naraku. Me muestra su lado paternal, algo que lo convierte en un ser más irresistible de lo que es. Como lamento no poderme quedar con él. Aceptar sus propuestas y escapar con él a cualquier parte del mundo donde nadie nos encuentre. Por desgracia eso es imposible, mi padre nos encontrara y será capaz de lastimar a la única persona que en verdad amo.

-¿Kikyo estás cómoda? ¿Fui muy rudo? – Su voz me saca de mis pensamientos trayéndome de vuelta a su cama.

-No todo está bien, sigue. – Le pido. Al menos esta vez he conseguido terminar en sus brazos, sentir su cuerpo y convertirnos en uno.

-Kikyo tu cuerpo es delicioso. – Comienza a besarme sin saciarse.

-Narakuuuu…. Si sigues… Naraku- Repite perdiéndome en sus caricias. – Sigue… Por favor una vez más.

- Como órdenes. – Me enviste una vez más. Es cuidadoso, es considerado con la bebe sin embargo quiero más. Lo acuesto en la cama y me coloco encima para tomar el control. Voy más rápido y lo siento como llega mucho más profundo.

-¡Kikyo! ¡Oh Kikyo!... Me voy a correr. – Dice.

-Aguanta… OHHHHHH Naraku…. Si… Córrete… - Le ordeno.

Al final he terminado quedándome a dormir en el apartamento de Naraku. No se me cruzo algo semejante por la cabeza sin embargo luego de terminar tan agotada. Hace meses que no tenía una sesión semejante de sexo, con Naraku las cosas no son simplemente sexo, con él he podido hacer el amor.

Tururu, tururú. Suena mi celular. Reconozco de inmediato la tonada y se me escarapela el cuerpo.

-No contestes. Escapémonos. – Me propone.

-Iluso. – Le digo girando mi cabeza, me levanto.

-Ignóralo… Ya no eres una niña. – Me contesta.

-No entiendes. Esto no puede seguir.- Niego con la cabeza.

-Por favor… Kikyo ven, no te arrepentirás.- Me ruega tomando mi mano. – Querré a la bebe como si fuera mía, no les faltara nada. Desapareceremos.

-Nos encontrara… Lo siento. – Me levanto y comienzo a vestirme.

-Kikyo… Si cruzas esa puerta no habrá vuelta atrás.- Me advierte.

-Lo mismo dijiste la última vez. – Le recuerdo, esperando que se repitan encuentros como estos.

-Está vez va ser definitivo. Así que escoges el deber de cumplir con tu familia o ser feliz, libre de todo esto.- Me da elección, una que no existe.

-Gracias por todo… - Le doy un beso como despedida.

-Kikyo. – Está decepcionado.

Salgo con la cabeza en alto, Kikyo Shimazu debe ser fría ni importarle nada. No debo mirar atrás, continuar adelante es lo que tengo que hacer. Tal vez más adelante consiga verlo de nuevo y quizá escapar con él, ir con él sin el temor que nos atrapen.

-Hasta que por fin bajas. – Escucho a mi padre regañarme.

-Ya estoy aquí.- Son mis palabras. Recibo una cachetada de su parte.

-Eres una zorra, una cualquiera.- Me grita dándome otra.

-Déjela en paz- Naraku interviene.

-No te metas. – Le ordena mi padre.

-Le está pegando sin importarle su estado… Es su padre sea considerado. – Me defiende como siempre.

- Si te entrometes una vez más… Lo lamentaras mocoso. – Le advierte.

-No le tengo miedo. No soy el mismo niño al que le podía golpear.- Lo desafía.

-Vámonos padre, lamento mi comportamiento. – Intervengo antes que él salga lastimado.

-Kikyo.- Me toma del brazo. – No tienes que ir con él.

-Adiós Naraku. – Me suelto y voy tras mi padre.

No me atrevo a mirar a mi padre, ni siquiera por la ventana. Es como si en cualquier momento empezara a llorar. Tengo que controlarme, Kikyo Shimazu no debe llorar me repito mientras apretó los puños.

-Eres una vergüenza. Largarte con tu amante. Estúpida. – Continua con sus insultos.- Te advertí que la siguiente vez que te encontrara con ese tipo lo lamentarías.

- ¿Vas a golpearme? – Le pregunto. – Hazlo.

-Ya quisiera. Por desgracia eso que llevas es lo que te une a los Tadao.- Está frustrado. Cubro mi vientre sin que lo note mi padre, puedo sentir el temor de la bebé y ella el mío. – Más te vale que esa criatura sea una Tadao.

Trago saliva: No tienes que preocuparte.

-Más te vale, porque Inu Tashio dudo que perdone el hecho de perder a su heredero de sangre por una bastarda hija de una prostituta… - De nuevo me insulta.

-No hará nada. – Afirmo. – Es hija de Inuyasha.

-Inu Tashio no haría nada pero ten por seguro que no volverás a saber nada de esa criatura… Ni siquiera si esta viva o muerta. ¿Comprendes? – Me amenaza.

-No tiene que preocuparse Tadashi Shimazu. Su hija estará acorde a sus expectativas. – Le respondo.

-Más te vale… Eres igual a tu madre una cualquiera buena para nada.- Es su respuesta.

-Sin importar que haga nunca seré digna de ser su hija. –Le contesto.

-Llegamos. Espero no volver a encontrarte con ese tipo. – Me regaña. – Bájate y cumple bien tu labor. – Me ordena.

Ingreso al apartamento el cual se encuentra oscuro tal y como lo deje. Inuyasha no ha regresado de seguro esta desahogando sus penas en alguna cantina. Ambos tenemos unos padres que dejan mucho que desear, nunca seremos lo suficientemente buenos de acuerdo a sus expectativas.

-toc, toc, toc, toc. – Tocan la puerta. Me imagino que será Inuyasha y se olvido las llaves.

-Te olvidaste esto. – Es Naraku con las bolsas de las compras.

-¿Qué haces aquí? ¡Estás loco! – Estoy sorprendida.

-Quería ver que estabas bien.- Esta preocupado.

-Si lo estoy, ahora vete. Me vas a meter en problemas.- Lo regaño.

-De acuerdo. Cuídate. – Se despide.

Veo como se aleja hasta el ascensor, ni si quiera se gira o algo. Esto es muy duro, quiero ir tras él. Olvidarme de todo, arriesgarme pero ahora hay una vida más en riesgo. Tengo que cuidarla y protegerla.

-Nadie te va a lastimar. Mamá te cuidara. – Le digo, frotando mi barriga.

Continuara…

Notas de autora: Holas queridas(os) lectoras(es), admito que desee actualizar antes para no dejarlas con la incertidumbre pero el trabajo me ha tenido ocupada, especialmente el desfile de la primavera y si le sumamos que mis queridos pericotitos me contagiaron gripe, luego vino entrega de libretas junto a sus trabajos, hasta que hoy pude conseguir algo de tiempo. Como habrán visto nuestra pareja vuelto a estar junta sin embargo las inseguridades de Kagome siguen presentes, también mostré un lado de Kikyo en el que se ve que ella no es feliz, Naraku es el amante de ella y por más que hace mucho por estar con ella no es aceptado por su estatus mientras que por otro lado esta Inuyasha lamentándose sus errores. En el siguiente capítulo su nombre será Déjà vu… Hasta la próxima y espero que disfruten este capítulo.

MeKa6489 : Gracias por tu review. Cumplí tu deseo que sigan juntos ese par , es verdad que si ellos se contaran todo su relación seria mucho más fuerte sin embargo ni uno ni otro esta preparado para poder abrirse y poder relatar todos aquellos recuerdos que los marcaron. Por el momento ambos tienen que ser pacientes. Por otra parte Kikyo está recibiendo lo que cosecho.

Sesshome es también mi pareja favorita al igual que Sesshrin, ambas me encantan… Gracias de nuevo y me alegra que te guste este fic.

paovampire : Antes que nada gracias por tu review y tienes toda la razón al decir que no se los pongo del todo fácil a ese par, después de todo las cosas no son fáciles en esta vida. Thanks.

Marlene Vasquez : Gracias por dejar tu review. Es cierto que el pasado de Kagome es bastante doloroso y por más que ella trata de dejarlo atrás siempre hay alguien que los trae de vuelta, Sesshoumaru si quiere indagar en ese pasado tan escabroso es por que desea ayudarla pero debe comprender que es algo demasiado difícil para Kagome hablar de ello, no desea ser una molestia, ni carga para él y sobre todo que este con ella simplemente por lastima… Pero como dices el tiempo es quien dictaminare el curso de esta relación. Gracias de nuevo.

chovitap : Gracias por tu review. Sorry por dejarte llorando en una esquina…. Sesshou no tiene la intención de lastimar a Kagome al contrario quiere cuidarla y protegerla, como que desde que la vio esa noche en la playa de estacionamiento tuvo ese sentimiento de protección hacia ella, no quiere verla llorar ni sufrir aunque a veces el meta la pata pero no creo que llegue hasta el extremo que llego Inuyasha, ese fue de lo peor… Sin embargo Kag va seguir con esa inseguridad hasta que consiga recuperarse por completo de ese pasado que la atormenta. Te agradezco el review y sorry de nuevo.

Faby Sama : Thanks por tu review… Ahora que lo dices Kagome tiene un Karma bastante malo aunque Sesshoumaru si que es una buena compensación, es cierto que él pone de su parte e intenta ser comprensivo sin embargo por el momento tiene que ser paciente, a ella le cuesta abrirse porque en si recién a comenzado una relación con Sesshoumaru en la que las cosas han ido bastante rápido… Gracias otra vez.

Kagome de Taisho : Gracias por tu review. Cómo te habrás dado cuenta Kagome tiene muchas cosas que superar de su pasado, no lo va conseguir simplemente dejándolo en una esquina evitándolos porque al final siempre existirá algo que los traiga de vuelta. El pasado de Sesshoumaru no es como el de Kagome sin embargo son hechos que lo marcaron y definieron su forma de ser, Rin si tiene que ver. Bye hasta la próxima.