Martes. Ya habían pasado veinticuatro horas desde nuestro encuentro en la cocina, pero aún seguía sintiendo un fuerte nerviosismo al recordarlo. Me miré al espejo antes de bajar a desayunar, acomodé mi melena de forma que las marcas de mi cuello estuvieran tapadas para así evitar preguntas incómodas las cuales rehusaba a responder. Centré mi atención en mis ojos escarlatas, cuyo color rojizo e hinchazón delataba las lágrimas que lloraron anoche, en un lamentable amago de mantenerte vivo en mis recuerdos. Sorbí mi nariz con fuerza, respiré hondo y levanté la cabeza. Iba a ser un buen día.

Cogí el maquillaje más básico de mi neceser y tapé cada marca que revelara mi tristeza y agonía de la noche anterior. Un poco de rímel, corrector y rubor para que pareciera que había dormido mis preciadas ocho horas y estuviera lista para afrontar el largo día que se avecinaba. Perfumé mi cuello y arreglé mi atuendo, dando un corto y último vistazo a la silueta que se reflejaba ante el pequeño espejo de mi cuarto de baño. Suspiré una vez más y salí de la habitación, encaminándome hacia la cocina mientras rezaba por no encontrarte allí. Y, como ya había previsto, la cocina se encontraba llena de muchachos, entre los que se encontraban varios de mis amigos y algún que otro que me caía mal. Pero, por suerte o por desgracia, tú ya hacía rato que habías tomado tu taza de café.

Me acerqué a Claire, que se encontraba de pie justo al lado del frigorífico, y le di los buenos días al mismo tiempo que sacaba algo de leche para preparar mi desayuno. Me preguntó por mi noche, le respondí con una pequeña sonrisa alegando que había descansado mucho y que estaba preparada para lo que trajera ese día consigo. Me di prisa en desayunar y salí de la cocina lo antes posible, cruzándome con mi hermano en la puerta y huyendo de su curiosa mirada con rapidez. No me apetecía estar con nadie. Decidí ir andando al instituto, para poder aislarme del mundo aunque fuera por la media hora que duraba el trayecto a pie hasta mi centro de estudios.

Mi mente volvió a la noche en la que pude tocar tu piel después de tanto tiempo, hacía casi cinco días. Recuerdos fugaces de tus manos recorriendo mi abdomen y tus labios besando mi cuello se entremezclaban entre sí, provocando una sensación opresora en mi pecho. Me dolía pensar que te habías aprovechado de mí de esa manera. No era capaz de aceptar que el único interés que tenías en mí era carnal, con la única intención de satisfacer tu intenso deseo. Me mataba por dentro recordar lo que algún día fuimos, lo que llegamos a sentir el uno por el otro, todas las experiencias y primeras veces que compartimos, me dolía todo. Fuiste la única persona que abrazó todos mis fantasmas, mi pasado, mis heridas y mis inseguridades cuando más lo necesitaba. Y yo fui te quise como a nadie por ello. Me costó muchísimo tiempo aceptar que sentía algo más que afecto hacia ti, pues aún era muy pequeña y no entendía el porqué de aquellas extrañas sensaciones que llegaba a notar cuando estabas junto a mí. Catorce años tenía el día que te besé por primera vez, sin saber que con casi tres años más seguiría sintiendo esa maravillosa euforia que recorría todo mi cuerpo cada vez que tus labios rozaban los míos. Nunca supe si te llegué a querer bien, pero sí era completamente consciente de que te quise de la única forma que sabía, intensamente. Y la forma en la que me mirabas cada noche que conseguíamos acostarnos sin que nadie nos echara en falta me delataba que tú también me querías. Y cómo me querías. Y cómo me duele ver que todo acabó de esta forma, conviviendo como extraños y amándonos como dos enamorados que no podían estar juntos. Aunque tú ya no me quisieras y yo siguiera enamorada de ti como el primer día.

No me había dado cuenta de que mis ojos habían vuelto a llenarse de tristes lágrimas mientras mi mente revivía los momentos en los que fui feliz a tu lado. Odiaba ser tan sensible y vulnerable ante los efectos que incluso tu recuerdo provocaba en mí. Saqué de la mochila que cargaba a mi espalda un pequeño pañuelo para poder limpiar las pequeñas lágrimas que manchaban mi maquillaje, y esperé a calmarme un poco antes de entrar por la puerta del instituto, ya que entre recuerdo y recuerdo, la media hora había pasado de forma increíblemente veloz. Cuando me vi preparada, abandoné la esquina en la que me refugié y me adentré en el edificio, dirigiéndome hacia los aseos para poder refrescarme un poco y retocar el maquillaje que se había estropeado por las lágrimas.

-¿Lucy?- llamó alguien tras mi cuerpo al atravesar la puerta metálica que delimitaba el espacio de recreo del centro escolar. Me sonaba esa voz en cantidad, pues la suavidad de su tono y esa clara entonación sólo podía pertenecer a una persona. Y a quién iba a pertenecer si no era a ti. Me giré bruscamente abriendo los ojos como platos, y al verte apoyado en el muro del edificio con tu teléfono móvil en la mano, mirándome con extrañeza delatada en tus ojos verdes, decenas de lágrimas más se agolparon de golpe en mis ojos. Volver a sentir esa mirada sobre mí desató demasiadas emociones que debían escapar de uno u otro modo. Notaste mi angustia y te aproximaste hacia mí con aire de preocupación, pero huí de ahí lo más rápido que mis piernas pudieron propiciarse hasta llegar al baño de mujeres de la primera planta del edificio. No pude contenerme más y rompí a llorar silenciosamente dentro de uno de los cubículos. Quizá algún efecto secundario de la píldora me provocaba tanta sensibilidad, o quizá simplemente seas tú el que me la provocara. Fuera lo que fuere, de nuevo me encontraba envuelta en tristes lágrimas que no podía ni quería retener.

Hoy se suponía que iba a ser un buen día.

Hola a todos. Me siento realmente orgullosa de mí misma por haber podido sacar la inspiración y las ganas para escribir un nuevo capítulo, por mucho que sea considerablemente corto a los demás pertenecientes a esta historia. No pienso excusarme de ninguna forma por la terrible tardanza en actualizar, puesto que sinceramente he pasado por una época en la que no me apetecía escribir en lo absoluto, y espero que pronto termine y pueda volver a la plataforma.

Un abrazo y hasta pronto. :)