Ya no quiero

Por bbkid

Capítulo 11: ¿Afortunada?

I

Recién me he puesto camino a la clínica dos horas después. Tenía la esperanza que Sesshoumaru volviera pero no lo hizo supongo porque es muy orgulloso y también celoso. Además debe tener cosas que hacer como dijo a un comienzo, estoy mal interpretando sus acciones sin embargo me propuso quedarme con él todo el día en la cama, a veces no lo entiendo primero propone una cosa y después se contradice.

Tomo un taxi, en el camino me pregunto ¿Qué tan grave estará Kikyo? ¿Será verdad que Inuyasha no tuvo nada que ver? A pesar de todo lo que hizo me preocupa su estado, en si ella me da lástima. Al no medir las consecuencias de sus actos ella misma ha terminado lastimada, todo fue por dinero. Si voy donde ella es más por el juramento de sangre que hicimos, el de ser amigas por siempre. Yo deseo cumplir con mi palabra.

El celular suena devolviéndome a la realidad, veo su nombre en la pantalla. Le contesto: Aló. ¿Qué sucede?

-Eres muy importante para mí. – Es su respuesta.

-Claro. – Soy sarcástica.

-Me molesta que hables con él, te hizo mucho daño... – Me expresa.

-Él pero Kikyo es mi amiga.- Le digo.

-Ella es una gran amiga.- Se burla.

-Pero aún lo es. - Defiendo mi postura.

-Recuerdas la última vez que la viste. No sé qué te dijo pero terminaste mal... No deseo verte de nuevo así. - Me habla.

-Ella no tuvo nada que ver. - Miento.

-Kagome me preocupo por ti. - Me confiesa.

-No tienes de qué, estaré bien... Tal vez ella tuvo sus razones para hacer lo que hizo, Kikyo conoció antes a Inuyasha, ella fue quien me lo presento. - Le cuento.

-Ojala nunca lo hubiera hecho. - Reniega.

-Hubieron cosas buenas. - Trato de maquillar la situación, no quiero que se oponga más o se compliquen las cosas.

-También muy malas... Debí conocerte antes. - Siento que se reprocha así mismo.

-Ahora estamos juntos ¿Verdad? - Tengo dudas.

-Si ¿Dónde está para alcanzarte? - Pregunta.

-En la clínica virgen del Carmen, voy a necesitar a mi chofer. -Bromeo al final.

-mmm... -

-Nos vemos, bye. - Me despido.

-Bye. -

Voy por el ascensor hasta llegar al séptimo piso. Apenas se abren las puertas puedo vislumbrar a Inuyasha en la sala de espera, al sentir el sonido del ascensor él gira y es donde nuestras miradas se cruzan. Aquellos cálidos orbes dorados que antes me cautivaban están en este momento todos apagados junto a un rostro demacrado, con ojeras y el rostro sin afeitar aparte está la ropa que pareciera que no se la cambio hace un par de días muestran a un Inuyasha totalmente diferente al que conocí.

Él se abalanza sobre mí, abrazándome: Kag, gracias por venir. Te necesito tanto.- Si antes se veía desaliñado el olor de alcohol lo hace ver como uno de esos borrachos de la calle, me pregunto ¿Cómo lo dejaron pasar? - Haz estado bebiendo. - Lo empujo.

-¿Qué querías? Kikyo me vuelve loco. - Hace ademanes con sus manos, solía hacer eso para expulsar su frustración. - Ahora me tiene peor, no entiende que su vida es más importante que la de esa niña.

-Es tu hija. - Le recuerdo.

-¿Quién sabe? - Da un bufido.

-Lo mismo dijiste conmigo, luego que sucedió. - Me molesta su actitud.

-Lo que te hice fue un grave error, lo acepto. Tú, en si lo nuestro fue muy diferente...Kikyo ha salido con varios sujetos con los cuales aún frecuenta. Te aseguro que se acostó con todos ellos... Me han llegado fotos hasta la oficina ¿Qué quieres que piense? - Se sienta en el sillón.

-Tal vez estés mal interpretando todo. - Intento arreglar las cosas.

-Las fotos eran demasiado explicitas pero deje el margen de la duda por lo que sucedió entre nosotros. Sólo por eso llevado la fiesta en paz, evito en lo posible de verla.- Está un poco más sereno. – Desde que nos vimos por última vez no le puesto ni un dedo encima… - Hace una pausa. - Fui un maldito contigo y con él peor.

-Inuyasha.- Susurro.

-Nuestra relación fue lo mejor que paso en mi vida. Si no lo hubiera echado todo a perder. - Da un golpe a su rodilla.

-Los hubiera no existen, Inuyasha. -Le contesto con cierto toque de dolor porque hay tantas cosas que quisiera cambiar. - Voy donde Kikyo.

-Está en la habitación 708.- Me avisa.

Avanzo por el largo corredor, la habitación se encuentra al final donde está un gran ventanal desde donde se ve la ciudad. En un piso más arriba me encontré hace un tiempo atrás cuando Inuyasha me golpeo e hizo que perdiera a mi bebé, que curioso que la trajera a la misma clínica. Recuerdo que cuando me dieron el alta pase por un ventanal similar. Muevo la cabeza para intentar olvidar aquellos hechos.

Al ingresar a la habitación veo varios aparatos, reconocí unos cuantos pero no sé sus nombres en este momento. Por lo visto si está grave pensé que sería una exageración de él para que viniera.

-Kagome viniste… No creí que lo hicieras. – Su voz se siente muy apagada.

-No te esfuerces. Puede hacerte daño. – Le recomiendo.

-Qué más da… Si estoy aquí es por culpa de Inuyasha.- Está toda dolida.

-¿Te pego de nuevo? – Le pregunto, sí que es un mentiroso incluso hablo de él como para que creyera en su palabra.

-Si… No vez el parche en mi cabeza. – Está exaltada.

- ¿Eso te hizo él? – Le pregunto negando con la cabeza.

-Me dio una cachetada tan fuerte que hizo que perdiera el equilibrio y chocara contra el lava manos… Perdí el conocimiento, ni siquiera sé cómo llegue aquí. – Se pone a llorar.

-Cálmate, no le hace bien a la bebe…- Trato de tranquilizarla en su estado es peligroso. – Kikyo debí haberlo imaginado... Tenía que cuidarte. Soy una mala amiga.

-Kag eres la mejor… En cambio yo te hice tanto daño. Debe ser verdad lo que dice Inuyasha sólo saco lo peor de él. – Se castiga a sí misma.

-No le hagas caso… Ahora preocúpate por ti y tu bebé… Deberías permitir que te hagan la cesárea para que ambas estén bien.- La ánimo.

-No… Es muy pequeña y podría morir. – Se angustia.

-Ambas corren peligro… Si tú no estás ¿Quién la va cuidar?- Le pregunto.

-Tu… Kagome prométeme que la cuidaras.- Me toma de las manos.- Al menos deseo redimir mi error, devolviéndote lo que te quite.

Me toman por sorpresa sus palabras, ella quería morir, simplemente por eso.

-Kikyo no es necesario, tu vivirás cuidaras de esa niña. La veras crecer y todo… - La aliento.

-No y tú que. –Me dice.

-Estoy bien ahora… Con quien estoy es un buen hombre. – Le cuento.

-Me lo dijiste la vez pasada. Siempre fuiste afortunada.- Mira a otro lado.

-No lo creo, Kikyo… -Río. - Han pasado tantas cosas en mi vida que muchas veces lo dudo. – Evito pensar en las cosas tristes.

-Inuyasha aún sigue enamorado de ti… Aparte estás con un hombre que por lo visto te hace feliz… ¿Qué más puedes pedir?- Me ve de una forma fría.

-Sesshoumaru no es perfecto, por lo menos no para mí Kikyo… No entenderías.- Niego con la cabeza, como explicarle que siento que no merezco a Sesshoumaru. – Piensa en ti, en tu hija… Tienes mucha suerte al tenerla Kikyo no la desperdicies y confía en ella debe ser fuerte como tú, estoy segura que resistirá.

-Lo pensare pero si me pasara algo vela por ella y no me refiero a Inuyasha. –Toma mi mano de nuevo.

-¿De quién? – La cuestiono.

-De todos… Sólo si me pasara algo.- Sonríe.

-No te pasara nada… Cuando te mejores si quieres puedes venir a visitarme con la bebé, el aire fresco les sentara bien y ver los animales de la hacienda le encantara.- Le planteo.

-Hablas igual que él-Dice de la nada.

-¿Qué Inuyasha? – Me desconcierta, no creí que fuera de esos.

-No… Digo si, olvídalo. Tendré en cuenta tu consejo.- Se gira.

-Decidas lo que decidas tienes todo mi apoyo. – Le sonrió.

-Gracias por venir… Me ha dado sueño.- Bosteza.

-Descansa, es lo mejor. Cuídate mucho. Hasta pronto. – Me despido.

Salgo para encontrarme con un preocupado Inuyasha: ¿La convenciste?

-En serio Inuyasha ¿Cómo puedes tener cara para estar aquí? – Lo veo molesta.

-No sé de qué hablas Kagome. –Se hace el desentendido.

-Todavía me dices que no le has puesto un dedo encima, sigues siendo el mismo monstruo que conocí…. – No estoy molesta, si un poco pero más que eso decepcionada.

-No le he pegado, ni siquiera tocado… Te lo juro Kagome… Por la vida de nuestro hijo.- Usa eso en defensa.

No lo soporto y le doy una bofetada: Eres un pobre y maldito alcohólico… Un desgraciado… Que ni siquiera es lo suficientemente valiente para asumir la responsabilidad de sus actos…

-Kagome, te lo… - Lo corto.

-Ni se te ocurra de nuevo hablar de él… Escuchaste, no vuelvas en tu vida a mencionarlo en mi presencia- Estoy furibunda, me voy no pienso oírlo más.

-Kagome. -Me llama.

Por suerte el ascensor me espera y lo cierro antes que él consiga entrar. Cuando supuse que todo el mal rato se había terminado tuve que encontrarme con mi querido y adorado ex suegro.

-Valla por lo visto hay una plaga de sanguijuelas en este lugar. – Me insulta, lo ignoro e intento pasar de largo.

Me toma del brazo de forma muy brusca: Suélteme.- Le exijo.

-Ni creas que voy a permitir que mi hijo vuelva contigo. – Me advierte.

-Me alegra porque a ese no lo quiero verlo en mi vida. – Le aclaro.

-Por eso estás aquí, se nota que no lo quieres. Mujerzuela. – Sigue agrediéndome verbalmente.

-Si estuve aquí fue por Kikyo… Se nota que su hijo sigue siendo un cobarde golpeador de mujeres, sin importarle su estado… Si que lo crío bien. – Lo encaro al viejo ese.

-Mocosa insolente. – Levanta la mano.

Me cubro el rostro esperando: Ya vi de quien lo aprendió.- iba pegarme pero él golpe nunca llego.

-Aléjese de ella si no quiere que llame a seguridad. – Escucho a Sesshoumaru.

-Sessh.- Susurro.

Ambos se quedan mirando e Inu Tashio es quien rompe el silencio: Con su permiso.

-¿Estás bien? – Me pregunta.

-Sí, salgamos de aquí- Le pido.

II

Me preparo mentalmente para lo que acontezca ahora. Kagome esta callada pero luce molesta. Si que le fue mal en ese lugar, era de suponerse al encontrarse con ese tipo y con aquella mujer que según ella era su amiga aunque en mi opinión era lo opuesto.

-¿Qué sucedió?- Comienzo el interrogatorio.

-mmm. – Da un bufido.

-¿Te lastimo?- Insisto.

-Estoy molesta, decepcionada, furibunda… - Comienza.

-La razón es él. – Concluyo.

-Es que primero se muestra de una forma, me asegura que no le pego a ella sin embargo al hablar con Kikyo me cuenta que lo hizo y provoco que se golpeara contra el lava manos y que si termino así fue por él… - Me cuenta.

-Es de esperarse de alguien que te trato tan mal mientras eras su esposa. – Supongo.

- Me duele que me mienta… Prácticamente me dijo que cambio y al final resulta que no, hasta juro por… Gusto…- Está exaltada.

-¿Fue por algo que es valioso para ustedes? - Le pregunto en un tono normal a pesar que por dentro me muero de celos. Por más que quiera evitarlo me molesta el hecho que ellos tengan un nexo.

-Algo así. -Se frustra.

-No estas preparada para hablar de ello. ¿Cómo está tu amiga? - Cambio de tema.

-No muy bien. Tiene una bronquitis aguda y preeclampsia, aparte del golpe en la cabeza y quien sabe dónde más. Me preocupa. - Mira por la ventana.

-¿En esos casos no sería mejor que diera a luz? - Comento.

-Sí. Ella no quiere porque dice que su bebe es muy pequeña. Está poniendo la vida de ambas en peligro. - Me cuenta.

-No quiere entender por más que le han explicado. - Concluyo.

-Es como si se hubiera dado por vencida.- Ve por la ventana.

-¿Por qué? - Me llama la atención.

-Me pidió que cuidara de su hija si le pasara algo... Quería que vuelva con Inuyasha. - El final es prácticamente un susurro.

-¿Qué respondiste? ¿Qué piensas? - Pregunto sin mostrar interés, la verdad su respuesta me importa demasiado.

-Te he repetido que no pienso volver con él. - Me contesta volviendo su mal humor.

-¿Ella lo tomo bien? - Prefiero ir por otro tema.

-Le preocupa su hija... Si le pasara algo, la bebe terminara a cargo de Inuyasha y te soy sincera no lo veo como alguien capaz de cuidar a un niño si ni siquiera puede consigo mismo. - Me transmite.

-Puede que la situación lo haga sentar cabeza. - Quiero animarla.

-¿Tu le dejarías un niño a un alcohólico? - Me pregunta.

-No. - Contesto de inmediato. - ¿Él lo es? ¿Si conocías su problema por qué seguías con ese?

- Créeme que si lo hubiera sabido ni siquiera hubiese sido su enamorada... Inuyasha cuando está sobrio aparenta ser un hombre amable, cariñoso y dulce pero cuando toma es un monstruo mejor dicho es un demonio... Cuando abusaba de mi era cuando llegaba ebrio. – Hace una pausa. - Puedo decir que el alcohol es la justificación de gran parte de todas sus barbaridades.

-Kagome. -Susurro, mientras me estaciono en un parque.

-Es irónico por un lado fue el alcohol lo que termino llevando al fracaso mi matrimonio y por otro lado es lo que ayudo en nuestra relación a desinhibirnos. Jajajaja. -Ríe.

-No debí dejarte ir. – Me reprocho.

-Tenía que hacerlo… - Suspira.

-Estás mal. – Le hago ver lo evidente.

-Kikyo dice que soy afortunada… - Comenta mientras ve por la ventana.

-mmm… Lo eres, te han pasado muchas cosas y sigues aquí- Le afirmo.

-Afortunada seria si todo aquello nunca sucediera… - Presiona sus manos en puños.

-El último fue mi culpa, tenía que estar pendiente de ti. – Me culpo.

-Fui irresponsable… En lo que si tuve suerte fue en conocerte, creo que es demasiada. Jejeje. – Ríe algo más animada.

-¿Deseas volver a mi apartamento y cumplir lo que te propuse está mañana?- Le pregunto para cambiar de tema completamente.

-Desvergonzado…- Se gira sonrojada.

-Que mente tan cochina tienes, podemos estar descansando tranquilamente. – Me burlo en su cara.

-Claro. – Es sarcástica. – Tu no eres un ningún niño inocente.

- No sé quién anoche… - No me deja terminar porque me da un beso.

-Acepto pero deja de molestarme.- Esta toda roja y agacha la mirada.

-Soy el mismo odioso y antipático de aquella noche. – Le recuerdo.

-Cierto… Con un fetiche de Amo Sesshoumaru.- Comenta.

-Me alegra que estés mejor.- Estoy más tranquilo.

-Soy afortunada por encontrarte. – Me sonríe.

-Ambos lo somos.- Término para de ahí arrancar.

III

-Eres una pobre estúpida Kikyo.- Me regaña mi padre.

-mmm. – Desvió los ojos hacia la ventana.

-Mírame cuando te hablo. – Me ordena. Lo hago. - ¿Quién diablos le mando estás fotos a tu marido?. – Pone sobre la cama varias imágenes en las que estoy con varios de mis ex amantes, la única faltante es la de Naraku.

-No sé. – Contesto sorprendida.

-Gracias a esto ahora duda que esa criatura sea suya…. – Está furioso. – Eres peor que una prostituta… Son como doce hombres diferentes…

-No tienes que preocuparte la niña es de Inuyasha. – Sueno serena aunque en el fondo solo yo conozco la verdad.

-Más te vale.- Recoge las fotos. – Por cierto ese con el que te metes está en serios problemas… Dudo que te pueda salvar de nuevo.

-¿Qué le has hecho? – Me exalto, no podía lastimar a Naraku.

-Nada… Simplemente hizo mal unos negocios con algunos de tus amiguitos. – Me contesta.

-No me mientas, estoy cumpliendo con mi parte. Aquí arruinando mi vida con un sujeto que no hace más que pensar en otra. Que es de lo peor y todavía aguantar sus maltratos…. – Me enfurece.

-Hijita, yo no tuve nada que ver para tu mala suerte… él solo se buscó sus problemas. Adiós cariño, ya te traje las noticias de ese bastardo. Se va dejándome más preocupada que antes. Por la impotencia de mi situación me pongo a llorar, Naraku corría peligro por mi culpa. No debí salir con él ese día, debí negarme resistirme a su encanto ahora mi viejo se está vengando.

-Naraku. –

IV

En estas semanas he tratado de pensar lo menos posible en Kikyo. Me preocupa su estado aunque en este momento ella se encuentra en la clínica siendo vigilada y monitoreada, todo saldría bien para ella debo convencerme de eso si no quería preocupar a Sesshoumaru. Él ha estado pendiente de mi estado de ánimo, a veces creo que demasiado no dejando que se concentre en su trabajo.

-Buenos días señorita ¿Qué tal se ha portado el pequeño Shippo?

-Muy bien, es una niño muy dulce. –Le contesto.

-Así es mi Shippo. – Comenta su abuelita.

-Shippo ya vino la abuelita.- Lo llamo.

-¡ABUELITA!- Viene corriendo Shippo abrazándose a ella.

-Pórtate bien Shippo. – Le recomiendo mientras me despido de él.

-Si… Soy un niño grande muy bueno. ¿Verdad abuelita?- Le sonríe Shippo.

-Lo sé. Este es tu último año aquí. El próximo año vas a primer grado. – Le recuerdo.

- Vas a tener que ir más temprano y salir más tarde de la escuela. – Se queja la abuelita.

-Yo puedo ir solo. Soy grande. – Habla Shippo. – Puedo ir practicando.

-Eso no mi niño… Ya lo hablamos. – Lo regaña su abuela.

-mmm- Hace un bufido el pequeño niño peli rojo.

-Hasta mañana Shippo. – Me despido.

-Hasta mañana. – Dicen los dos.

Shippo no es mi alumno, está en la clase de cinco años sin embargo es un niño tan lindo que es fácil adorarlo. Siempre quiere ayudar a todos y sobre todo muy inteligente por lo que me conto Tazumi desde el año pasado sabe leer y escribir sin que nadie le enseñara, en los números es bastante bueno. Aunque su historia familiar es algo triste su madre era madre soltera hace unos años falleció de cáncer por lo que su abuela tuvo que hacerse cargo del pequeño.

-Kag ¿Estás lista para irnos?- Es Sesshoumaru.

-Que mal ni siquiera me saludas o das un beso. – Finjo molestia.

- Hola. – Saluda y dando un ligero roce de labios.

-Hola. Voy por mis cosas y nos vamos. – Le contesto.

-¿Quién es ese niño?- Me pregunta.

-Shippo, es un niño muy lindo.- Contesto.

-¿Cuántos años tiene?- Me pregunta.

-Cinco años. Vive con su abuela, siempre la ayuda en las ventas del puesto del mercado. No es lindo.- Le cuento.

-Si. Apresúrate, recuerda que tenemos que comprar eso que me pediste. – Me apura.

-Ya voy.

V

En el momento que vi el nombre de Bankotsu en la pantalla supe de inmediato que todo se fue a la basura. Todo está mal y es cuestión de días en los que ellos se encarguen de hacerme pagar las consecuencias. A pesar de no tener la culpa de nada, le advertí al imbécil de Bankotsu que no se metiera en las tierras de los Madicci. Sesshoumaru se daría cuenta de lo que sucedía y haría algo.

El dinero que se ha perdido son miles de dolores y los jefes de Bankotsu tampoco estarán contentos pero con quien se van a desquitar no es con él sino conmigo por estar en el eslabón más bajo de la cadena. Maldita sea ahora qué va ser de mis hermanos, toda la hacienda las cosas van a pasar a ser de ellos.

-Naraku he visto una cartera Gucci hermosa y necesito dinero. – Entra Kagura sin figurarse del gran problema que se aproxima.

-Vete. – Le ordeno.

-¿Qué sucede? Parece que hubieses visto un fantasma – Me pregunta.

-Vete ya. – Le grito.

-No me digas que algo salió mal. – Me ve preocupada.

-Si… Toma tus cosas y ve con Hakudoshi o Kanna… Tarde o temprano esto iba a suceder. – Le hablo resignado.

-¿Tú?- Noto su angustia.

-Acordamos los cuatro que cuando esto sucediera asumirí las consecuencias. Vete olvídate de esto. Ustedes están limpios.- Me río.

-No pienso dejarte solo. – Kagura se pone en el plan de buena hermana.

-Ninguno estuvo de acuerdo con esto sin embargo fue lo único que podíamos hacer sin perder todo… Tome la decisión de meterme con ellos y soy responsable de ello. – Le contesto.

-Te van a matar.- Trata de hacerme entrar en razón.

-De una u otra forma voy a tener que morir… - Le muestro lo obvio. - Ya son grandes y pueden valerse por si mismos.

-No es justo que tu tengas que hacer eso… Debe existir un arreglo al que podamos llegar. –Quiere buscar una solución que no hay.

-Kagura, en serio vete del país lo más lejos que puedas. Olvídate de todo esto y desaparece por un buen tiempo… - Me acerco donde ella y le doy un beso en la frente. Como cuando éramos niños y hacía que mis hermanos se escondieran de mi padre para que no les pegue mientras era yo quien recibía los golpes.

-Naraku… Yo no puedo. – Se le rompe la voz.

-Kagura está vez no son golpes los que recibirás…. No pienso permitir que los lastimen… Cuando el viejo se largo prometí cuidarlos y es lo que hago ahora. Pronto todo esto va salir a la luz. Vendrá la policía y ellos mismos… No te metas en problemas, no seas molesta… Adiós Kagura, no quiero verte cuando regrese o tendré que hacer que te seden y lleven lejos.- Le advierto..

- Tarado…. La siguiente vez que nos veamos quiero cinco bolsos Gucci escuchaste. – Se va fingiendo molestia.

Será la última vez que la vea a ella, mi molesta hermana Kagura quien al final siempre se preocupaba cuando el viejo me golpeaba, limpiaba mis heridas e hizo el papel de madre para Hakudoshi y Kanna, mientras madre se fue dejándonos a los cuatro a merced de ese con la promesa de volver algún día, nunca lo hizo.

Miro las fotografías que están sobre el escritorio, varias son de mis hermanos pero solo en una de ellas aparece ella la única por la que desee tener tanto dinero para sacarla de la jaula de oro en la que se encontraba. Ni siquiera tuve éxito para eso, en este momento ella está en brazos de otro esperando a su hija mientras que yo espero mi condena a muerte.

VI

Desde que fue Kagome a la clínica no he vuelto a visitar a Kikyo, estoy seguro que ella le mintió diciéndole que le pegue y quien sabe que cosas más. Lo que más me dolió fue que no me creyera, me golpeara y llamara alcohólico. Analizándolo todo es verdad, desde ese día he dejado de tomar haciendo que tenga una nueva perspectiva de las cosas. Como que meterme con Kikyo fue un gran error y que las probabilidades de que la niña que espera no sea mi hija aunque le haré una prueba de ADN.

Lo malo es que las noticias sobre las infidelidades de Kikyo han llegado hasta los oídos de mi padre el cual me dio un sermón, lo escuche como siempre aunque al final le recordé lo que le hizo a Kagome y a su nieto fue suficiente para callarlo y dejarme en paz.

Es temprano todavía, veo el reloj son las cuatro de la tarde, podría ir a casa pero es demasiada tentación pensar en el pasado hace mucho daño. Sin embargo es tan difícil cuando uno ha sido un miserable toda su vida.

Me saca de mis cavilaciones mi celular que vibra en mi bolsillo, contesto: Alo.

-Buenas tardes señor Tadao, lo llamamos de la clínica virgen del Carmen porque su esposa acaba de entrar en trabajo de parto. –Me avisan.

-Pero si va recién en el séptimo mes y la bebe era pequeña… - Quiero razonar las cosas aunque creo que es inevitable.

-Señor su esposa ya rompió fuente, en si ya esta pujando. –Habla la enfermera.

- Voy de inmediato. – Cuelgo y tomo las llaves para irme. Iba a nacer esa niña que podría ser mi hija, cierta emoción me invade de al pronunciar las palabras "mi hija" Aunque hubiese preferido hacerlo el año pasado junto a Kagome. No importa ya. Tal vez la mejor decisión que podría tomar es si esa niña lleve o no mi sangre, debería dejar las cosas como están a fin de cuentas la pequeña no tiene la culpa que su madre se comportara de esa forma.

Continuara….

Notas de autora:

Antes que nada quiero disculparme por la demora, ocurrieron cosa por las cuales mi inspiración se fue de vacaciones, estaba en blanco y sin ella no sé puede escribir. Gracias a todas las personas que todavía les interesa seguir leyendo esta historia. No se preocupen que a pesar que demore voy a segui con esta historia hasta el final.

Faby Sama: Sorry por la demora, Si Kagome le hizo caso es porque ella tiene ese pensamiento de no hagas lo que quieres que te hagan a ti y si va es por Kikyo. Entiende la situación porque ella paso por casi lo mismo y en esos momentos deseo tener alguien que la apoyara, no sentirse sola. Porque Inuyasha en toda la historia es un cero a la izquierda y ni que hablar de la familia de Kikyo. Gracias por tu review.

Dark Side of Everyone: Disculpa por la demora pero la inspiración se fue de vacaciones. Gracias por tu review.

chovitap: Sorry por la demora, lo que pasa con Sessh es que se frustra porque Kagome acepto ir a ver a ese. Gracias por tu review.

MaruRamone: Disculpame por la demora pero la inspiración se fue y estuvo muy renuente a volver. Respecto a tus preguntas creo que se contestaran en el capitulo. No creo que le pase algo más a Kagome… Gracias por tu review.