Ya no quiero
Por bbkid
Capítulo 12: Apoyo
I
El pueblo comenzó a llenarse de una densa humareda que no dejaba ver y casi ni respirar, esto se inició cerca del medio día por lo que las clases tuvieron que ser suspendidas y los pobladores refugiarse en sus casas. El pueblo vecino se encontraba en la misma situación y si le sumamos los bomberos sus camiones y hasta cisternas todo aquello para aplacar el fuego que de acuerdo a lo informado en las noticias se ha suscitado en la hacienda de Naraku. En si todo empezó con una explosión que se escuchó hasta la escuela, asustándonos a todos para que luego de una media hora el humo se extendiera por todo el lugar.
Sesshoumaru junto a varios de sus hombres y otros del pueblo se han movilizado para evitar a toda costa que el fuego llegue y arrase con todos los cultivos junto al pueblo. Estoy asustada y sobre todo preocupada por Sesshoumaru, esto es peligroso.
Las sirenas que antes se oían lejos se aproximan, cada vez más hasta podemos ver sus luces rojas. Esto es malo, quiere decir que el fuego está cada vez más cerca. Esto me preocupa porque no he visto a Sesshoumaru puede estar en peligro.
-Señores, por favor tienen que evacuar cuanto antes…. El humo es demasiado denso y peligroso. – Dicen por medio de los parlantes.
Tomo ha Amelie y la guardo en su caja mientras que Ah y Um les coloco sus correas en esta situación es peligroso que los deje sueltos. Voy donde Tazumi para echarle una mano con los niños, ella no podrá sola con los dos.
II
Por suerte el fuego aún se mantiene lejos de los cultivos pero si no conseguimos controlarlo, se va acabar todo y lo trabajado se va echar a perder, recuperarse de esa clase de perdida sería muy difícil, si antes el presupuesto se encontraba ajustado no quiero ni imaginar lo que sucedería porque no se cumplirían con los pedidos además de perderse una serie de clientes.
-Sesshoumaru-sama, han iniciado con la evacuación- Me informa Jaken.
-Ve con Tazumi. – Le ordeno, es justo que este con su esposa e hijos.
-No lo puedo dejar solo… Es peligroso. Sesshoumaru-sama. - Intenta disuadirme.
-Haz lo que te ordeno y que Kagome no sé ponga en peligro. – Insisto.
-Si Sesshoumaru Sama. – Se resigna, no entiendo porque si quiera intenta darme la contra al final siempre pierde.
Las cosas comienzan a mejorar, grandes gotas de lluvia caen y el viento deja de soplar tan fuerte. Pronto el incendio será controlado, no será necesario que a la gente la tengan que evacuar. Me siento más aliviado por una parte sin embargo no estoy del todo calmado. No hay señales de Naraku por ningún lado mucho menos de Kagura ¿Les habrá sucedido algo? Quizá los narcos se han cobrado de una forma bastante severa los errores de él si es así me da mucha lastima a pesar de todo no era un mal sujeto.
III
Han pasado cuatro días desde que Kikyo dio a luz a una pequeña niña que se encuentra en la incubadora y por otra parte ella está en cuidados intensivos con pronóstico reservado. Lo peor de todo es que no sé que hacer, intente contactar con su familia, fue inútil. Tadashi no quiere saber nada con su hija mientras la madre de está se encuentra viviendo la vida loca en algún crucero. Ninguno de ellos quiere hacerse cargo de su nieta. Todavía tienen la frescura de decir que para eso soy el padre de esa niña.
Luego de realizar una prueba de paternidad en la que oculte por completo la identidad de ambos descubrí la gran mentira de Kikyo, la pequeña es hija de alguno de los amantes de ella que por cierto seis de ellos se encuentran presentes esperando hacerse una prueba de paternidad. Por suerte o desgracia no la pueden realizar mientras no lo autorice.
Ni siquiera sé si quiero que lo hagan, al destaparse la verdad me convertiré en el hazme reír si no lo soy ahora que debe estar en boca de todos el chisme que Kikyo tenía un montón de amantes mientras estaba conmigo. Lo tengo bien merecido, al engañar a Kagome. La acuse de infidelidad, de ser una mentirosa y que el niño que esperaba era de otro, cuando ella siempre fue honesta.
Tengo varias opciones en este momento, entre ellas desconectar a Kikyo del respirador que la tiene con vida, oficializar la duda que tengo sobre la paternidad de la niña. De esa forma la empresa no tendría ninguna pérdida saldría ganando, tal vez un pequeño porcentaje le darían a la pequeña además de tener un futuro incierto. No creo que alguno de esos hombres en verdad estén interesados en ella, los conozco. Bankotsu Gintama junto a sus cinco hermanos lo único que quieren es dejar en burla a la familia Tadao.
La otra decisión es que me divorcie, en ese caso la mitad de los bienes adquiridos pasarían a ser parte de Kikyo aunque peleando podría ser menos cantidad alegando infidelidad por parte de ella. La última es que la deje las cosas como están y acepte que esa niña es mía, le de mi apellido.
Ayer fui a verla es tan pequeña y frágil que hasta dudo que consiga sobrevivir pero a pesar de todo ella me vio con una mirada suplicante y tomo uno de mis dedos con su pequeña manito, es como si ella supiera lo que pasa y pidiera que no la deje, que no la abandone. Me rompió el corazón, no quiero dejarla pero tampoco me siento capacitado para cuidar solo de una bebé. Por el momento está internada, todos lo que necesita lo recibe aquí pero cuando le den el alta no voy a poder atenderla, ni si quiera sé preparar un biberón o cambiar un pañal.
No deseo desampararla pero tampoco dañarla mientras esté a mi cargo, si Kagome hubiese sido su madre las cosas serían muy distintas, ella la habría cuidado mimado y si le sucedía algo estoy seguro que podría contar con su familia. Porque en ese caso y en estos momentos su apoyo es nulo.
También que puedo esperar de un hombre como él. Cuando mi madre falleció lo único que hizo fue delegar mi cuidado a Myoga. Para las pocas ocasiones en las que podía contar con él fue cuando sacaba malas calificaciones a su parecer o me metía en algún problema, en esas circunstancias aparecía para reclamarme, castigarme y pegar. Cuando se cansó de estar solo se casó con Subaki en teoría para cuidarme pero su papel fue más de una socapadora en la que mientras no hablara de sus diversiones ella no me delataría. Cuando nos descubría tanto ella como yo recibíamos la ira de Inu Tashio. Fue un alivio ir a la universidad y escapar temporalmente de ese ambiente.
Por esa razón no sirve de mucho pedirle consejo a él sobre qué hacer, su respuesta me la imagino, desconecta a Kikyo y deshazte de la pequeña. Estoy tan desesperado y no tengo a nadie que me pueda ayudar a decidir a tomar la decisión correcta.
-Señor Inuyasha, aquí está el café que me pidió. Le traje un sándwich de jamón y queso como le gusta.- Me sorprende Myoga.
-Gracias Myoga. – Tomo lo que trae. - ¿Esos siguen rondando la clínica?
-Ya se fueron señor aunque estuvieron exigiendo verlas a ambas. – Me informa.
-No sé qué hacer Myoga. –Me desahogo con él. – Lo más fácil es deshacerme del problema, no me complicaría la vida y hasta sería comprensible.
-¿Se refiere a desconectar a su esposa?- Me cuestiona.
-Los médicos dicen que las probabilidades son escasas y si lo consiguiera podría haber hasta daño irreversible o quede como un vegetal…- Le cuento. – Aunque puede que lo haga no soy quien para decidir aquello, no quiero hacerlo. – Me lamento.
- Deje las cosas como están, no sería lo mejor. – Me recomienda.
-La niña es un dilema aparte Myoga. No sé qué hacer con ella. – Me lamento. – Deseo lo mejor para ella y no soy una buena opción.
-Puede pedir ayuda. – Me sugiere.
-¿A quién? Mi mejor amigo se alejó al enterarse lo de Kagome, junto a otros…. Los que quedaron fueron los de lo peor, simples interesados.- Le recuerdo.
-Podría pedirle ayuda a la señorita Kagome, si le cuenta la situación no creo que se oponga. – Me sugiere.
-Le hice mucho daño Jaken, no querrá ni contestarme el teléfono… - Le contesto.
-Inténtelo. Todo esto puede ayudarlo a limar asperezas con ella, no volverá con usted pero conseguirá que al menos tengan una amistad. Ella conoce más de niños que usted.- Me aconseja.
-Lo pensare…- Le respondo. –No le cuentes nada al viejo o meterá sus narices donde no debe.
-Como ordene señor Inuyasha. – Asiente y se retira.
-Kagome ¿Qué estarás haciendo en este momento? – Suspiro.
IV
Los cuatro días subsiguientes al incendio que arraso con la hacienda de Naraku, son agridulces. Por una parte estoy contenta que Sesshoumaru este bien y que esto no lo afectara sin embargo las investigaciones policiales han demostrado que el incendio fue provocado, lo más terrible fue descubrir que entre los cinco fallecidos está Naraku. Por lo que se pudo saber su causa de muerte no fue por que se quedo atrapado, se sospecha que fue un homicidio, es lo que se rumorea.
Me da pena, Naraku parecía ser una buena persona preocupado por sus hermanos y con mala suerte en el amor. Recuerdo que me comento estar enamorado de alguien pero su amor no era correspondido. La última vez que lo vi fue en el supermercado si lo hubiera sabido tal vez me hubiera comportado y apreciado ese momento, no sé.
Me pregunto ¿Quién querría lastimarlo? Puede que traficantes de tierras o tenía deudas con alguien, venganza o se involucró con gente peligrosa aunque no sé que me da la espina que la mujer de la que se enamoro está involucrada. Un problema pasional. Son muchas posibilidades y pienso demasiados supuestos debido a ver en exceso CSI.
No debo estar pensando en eso más bien debería concentrarme en terminar de cortar la fresas, mientras espero a que termine de cocinar el pie de fresa. Estas que sobraron me las tendré que comer solita, Sesshoumaru está ocupado.
-¿Qué haces? Mmm Huele delicioso. – Se acerca a mi cuello y me da un suave beso, causando que me sonroje y sienta un no se que. Distrayéndome y aprovecha para robarme una fresa.
-Tramposo. – Me quejo, toma otro y lo coloca en mi boca.
-No lo es, esto si. – Me gira y me da otro beso pero esta vez en la boca siento como la va explorando, provocando que termine con la cara sucia por la fresa. –Debería limpiarte.
-¿Qué sucede?- Lo miro desconfiada.
-Nada. – No me suelta y sigue comiendo las fresas.
-Suficiente, deja mis fresas- Lo riño, separándome.
Toma otra del plato: Come.
-Sólo me has dejado dos…- Gimoteo.
-Te falta. - Me da la última.
-Ignoraba por completo que te gustaran las fresas. - Lo examino, sigue con su mirada inmutable. - Por no decir que te encantan.
-Si me agradan pero lo que me parece delicioso es otra cosa. -Me cuenta.
-¿Qué es? - Estoy intrigada.
-Tu. - Me acorrala contra la encimera. Por mi parte me siento alagada y avergonzada, la sangre comienza a subir hacia mi rostro. - Me vuelves loco. - Inicia su ataque de besos y caricias.
-Sessh...mmm... Este no es un buen lugar. -No se detiene. -Alguien podría venir.
-Todos ya se han ido. - Alega.
IV
Ambos terminamos cansados, las ganas de quedarnos donde estamos es tentador aunque la persistencia de Kagome de volver donde comenzó todo y verificar que el pie que estuvo cocinando no sé quemo. No le veo el caso, el horno estuvo encendido por controlador de tiempo y cuando se acabara este automáticamente se apagara.
-Quédate. – Le pido.
-Voy y regreso en un momento. – Se sienta y comienza a vestirse la aprisiono con mis brazos. Si conseguí detenerla dos veces una tercera no será problema.
-Sesshoumaru. – Se queja falsamente.
-Te gusta. – La comienzo a besar.
-No…. Basta… Sesshou….- Sigue.
-Tu cuerpo no quiere que pare. –Le respondo.
-Sesshoumaru…. – Sigue resistiéndose.
Ring,Ring- Nos interrumpe su celular, ella cree que eso la salvara e intenta tomar el teléfono pero soy más rápido y gano, no pienso dejar que esa llamada nos interrumpa.
-Devuélvemelo.- Me ordena.
-No.- Le sonrío.
-No seas fastidioso. – Se molesta.
-No vas a contestar. – Juego con ella.
-Puede ser mi mamá.- Se aventura a decir para luego taparse la boca.
-Hola. – Contesto pensando que es la señora Higurashi pero mi sorpresa es otra al oír la voz del interlocutor: Kagome, necesito hablar contigo soy Inuyasha.
-Si señora Higurashi…. Kagome está ocupada. – Respondo.
-Sesshoumaru pásame a mi mamá- Ella exige.
-Quiero hablar con ella. – Pide él.
-No sé preocupe le daré su mensaje luego de hacerle el amor. – Le digo a ese tipo para que no moleste.
-No le cuentes esas cosas. – Se sonroja.
-Quiero hablar con ella. – Insiste, está loco si cree que voy a dejar que hable con ella. La última vez ella termino toda molesta y hasta triste, repetir todo de nuevo es lo peor.
-No sé preocupe ella está feliz ¿Verdad?- Le pregunto y le doy un beso desprevenido cayendo los dos a la cama. Ella quiere quitarme el teléfono, no la dejo, se oyen un par de gemidos de su parte. Espero que los escuche.
-Sessh… No sigas… Ahí no. – Se queja mientras doy ciertos toques en partes muy sensibles de su cuerpo.
Cuando me fijo en la pantalla del celular, ese ya habría colgado. Suelto a Kagome de mi agarre, dejo que tome el teléfono.
-Sesshoumaru te pasaste como dejaste que mi madre escuchara todo eso… No podre verla a la cara. – Está abochornada y molesta.
-No conteste. – Le miento. – Si lo hacías me matabas.
-Mas te vale. – Me amenaza, se levanta de la cama y escapa rápido de la habitación.
Seguirla o no seguirla está ahí el dilema…. Voy por ella, de paso iré comer su rico pie de fresa.
V
Sesshoumaru se paso con sus bromas, me hizo asustar. No le tengo miedo a mi madre, soy adulta es normal que tenga relaciones sexuales con mi pareja pero que le diga a mi madre directamente es vergonzoso por lo menos para mi. No podría ver a mi mamá por un tiempo sin ponerme roja en su presencia, ella tal vez me molestaría.
Ring,Ring, Ring. –Suena mi celular de inmediato contesto.
-Alo.
-¿Kagome eres tu?- Escucho una voz familiar.- Soy Inuyasha.
-¿Qué quieres?- Respondo de mala gana.
-Hasta que por fin tu hablaste... Ese tipo no dejaba que me comunicara contigo. - Comienza, desde ese momento supe que quien llamo fue Inuyasha. Me da gusto que escuchara toda esa conversación sin embargo me avergüenza un poco.
-Si es para eso. No tengo tiempo Inuyasha. - Estoy fastidiada por sus reclamos.
-Kagome, necesito hablar contigo, por favor. – Me pide.
-No hay nada. – Le contesto dispuesto a cortarle.
-Es sobre Kikyo.- Eso llama mi interés.
-¿Qué le sucedió? – Pregunto.
-Está en cuidados intensivos… La pequeña está bien aunque en la incubadora.- Me cuenta.
-¿Qué? – Me sorprendo.
-No puedo contarte más por teléfono… Las paredes oyen. – Habla más bajo, me recuerda a esos tiempos en los que supe que nuestra relación era clandestina porque su padre no estaba de acuerdo. Por muy precavidos que fuimos termino enterándose y me ofreció dinero para dejar a su hijo, pensándolo ahora debí terminar con él tantos malos ratos me hubiera ahorrado.
-No prometo nada. - Es mi respuesta.
-Por favor, necesito hablar contigo, estoy desesperado. - Se siente la angustia en su voz.
-Veré. - Es mi ultima palabra y cuelgo.
Por la forma en que hablo Inuyasha la situación en la que se halla debe estar terrible. Kikyo no estará muerta pero si grave por lo que la persona a cargo de la bebe es él. Esto me preocupa porque Inuyasha no lo veo como un buen padre, al final tendré que ir y eso no le agradara para nada a Sesshoumaru.
Aunque tengo algo que puede funcionar, sus celos. Voy donde él con el semblante serio. Él por su parte es como si esperara mi reacción, luce sereno, esa no es la palabra exacta que lo describiría más bien diría que se muestra frío y calculador.
-Me decepciona que desconfíes de lo que siento por ti. - Soy sincera.
-No lo hago, simplemente no quiero que te lastime de nuevo. - Es su defensa.
-Piensas que te dejare por irme con él, no lo niegues. - Lo enfrento con la mirada, se queda en silencio. - Solo te lo diré una vez. No importa que haga Inuyasha, así baje la luna o lo que sea, no compensara el daño que hizo, no volveré con él... ¿Entendiste? - Prácticamente lo estoy regañando.
-¿Fue tan malo lo que te hizo? - Me pregunta.
-Prometiste no preguntar de nuevo. - Le recuerdo.
-¿Te engaño? – Sigue.
-Adivinar es lo mismo. – Lo miro feo.
-Sé que te maltrato. ¿Te engaño con tu amiga?- Insiste.
-Si. Kikyo fue su amante. Estás contento. – Me molesto de verdad.
-¿Eso no le perdonaras?- Me cuestiona.
-Eres terco… No entiendes que estás metiéndote en un terreno muy escabroso de mi vida… No quiero discutir contigo.- Le advierto.
-Es eso.- Piensa que acertó pero no sé imagina que es lo que Inuyasha hizo para que no exista una forma en la que pueda reparar su error.
-No. Recién me entere de su romance en el divorcio. Ahora dejemos este tema zanjado… - Le explicó.
-Está bien. – Se resigna.
Me siento a su lado y doy un suspiro: Son cosas de las que no me agrada hablar Sesshoumaru… Me recuerdan lo tonta que fui y al final muchos salieron perjudicados por mis errores… Por esa razón no pienso volver con él, no quiero repetir la historia de nuevo.
-Kagome.- Me abraza, se lo agradezco porque necesito alguien en quien apoyarme.- ¿Para qué te llamo? ¿Qué desea?
-Kikyo ya dio a luz, está grave y quiere que hable con él. – Respondo.
-Partiremos mañana temprano, te acompañare te guste o no.-Me avisa.
-Deseo que lo hagas. – Contesto. – Sabes…Sessh (Doy un bostezo) Me alaga que sientas celos.- - Me acurruco en sus brazos, no quiero separarme de él.
-Descansa, mañana será un largo día – Me habla mientras nos acomodamos en su cama, hoy dormiremos juntos.
VI
Todo se encuentra listo para partir. Amelie esta en su caja, le di ciertas indicaciones a Jaken, sobre todo luego de lo ocurrido con Naraku, la policía a comenzado rondar la zona y están siendo algo molestos con los pobladores, es lógico que sospechen de gente pero no de todos aparte que las personas no tenían problemas con él. Aunque varios suponen que su muerte esta relacionada con el narcotráfico pero nadie se atreve a siquiera mencionar este hecho porque automáticamente uno se convertiría en soplón y eso equivaldría a una sentencia a muerte.
-Sesshoumaru, hay gente de la policía que te está buscando. - Me avisa Kagome.
-mmm. - Me sorprende que vengan a buscarme. Me dirijo al recibidor donde encuentro a un par de policías sentados, que apenas se percatan de mi presencia se ponen de pie.
-Buenos días señor Madicci, esperamos no haberlo importunado a estas horas pero deseamos hablar con usted. - Habla uno de ellos.
-Si lo hacen, estoy a punto de viajar. - Respondo.
-Dudo que pueda hacerlo, tenemos una orden para que no lo haga, incluso para realizar un registro a su propiedad. - Intervienen el otro.
-Déjenme examinarla su orden. - Le pido.
-Tome, por el momento no puede moverse del pueblo, es uno de los principales sospechosos. - Me entrega la orden, esta forma que tiene de expresarse prácticamente es como si me acusara.
-Sesshoumaru no es capaz de eso. - Me defiende Kagome.
-¿Usted quién es para intervenir en esta charla? - Le pregunta el policía que tiene una actitud muy descortés y hasta agresiva. - Si fuera usted me quedaría callada si no quiere terminar también presa. - La amenaza.
-Voy a llamar a mi abogado. Si fuera usted controlaría mis impulsos o me quejare ante sus superiores. - Le contesto de una forma fría.
- Usted no me amedrenta. - Se coloca en posición de gallo de pelea. No respondo a sus comentarios porque de inmediato me contesta Miroku.
-Miroku, te llamo porque desean registrar todo mi propiedad y hasta una para hacerme un interrogatorio. - Le cuento en forma breve.
-Revisa que tenga la firma del fiscal de distrito y lo del interrogatorio, puedes hablar con ellos pero si son muy pesados con sus preguntas será mejor que me esperes, voy para allá. - Me aconseja Miroku.
-¿Es verdad que no puedo salir de aquí? - Le pregunto.
-Es lo ideal, no estas detenido debido que hasta ahora no tienen una prueba física en tu contra aunque supongo que tienen un móvil. Deja que inspeccionen y espérame. - Es su respuesta.
-Necesito viajar. - Le explico.
-No puedes. Te cuelgo para llegar cuanto antes. bye. - Se despide.
Verifico que todo se encuentre en orden y por desgracia así es. Dejo que verifiquen todo, no tengo nada que ocultar. Lo único que fastidia es que Kagome se va a encontrar con su ex marido, temo por su seguridad, no confió en él.
VII
Sesshoumaru a regañadientes a dejado que viaje y con la única condición que lo llame al llegar, cuando vea a Inuyasha, al terminar de hablar con él y al regreso. Suena molesto y hasta controlador sin embargo las tres veces que tuve encuentros con Inuyasha si no es por Sesshoumaru, me habría golpeado y la última vez casi lo hace Inu Tashio, es comprensible su accionar.
El viaje a sido largo y aburrido además tuve que dejar Amelie con Sesshoumaru porque me pedían una serie de permisos para que terminara yendo en la bodega, no justificaba el gasto ni el malestar que tendría que pasar mi pobre gata.
Al menos ya llegue a la clínica, como prometí le marco a Sesshoumaru el cual no contesta tal vez está en el interrogatorio. Pregunto por Kikyo me informan que se encuentra en el octavo piso en la sala de cuidados intensivos. Por lo menos Inuyasha no mintió respecto a que Kikyo estaba grave. Al llegar puedo vislumbrar a él sentado, luce muy diferente a la vez pasada, está limpio bien peinado se parece al Inuyasha que conocí años atrás.
-Inuyasha. - Lo llamo.
Se gira para luego levantarse y venir en mi dirección, no se abalanza como antes ni hay esa mirada que daba miedo. Puedo decir que esta tranquilo, me recuerda a los tiempos de cuando recién lo conocí y eso me perturba.
-Kagome viniste. - Se alegra.
-¿Que le sucedió a ella? - Soy directa, no quiero prolongar mi estancia en este lugar.
-Hace unos cinco días Kikyo entro en trabajo de parto, no estuve presente por encontrarme en el trabajo cuando llegue me informaron que Kikyo tuvo un derrame cerebral, de acuerdo a los estudios hay daño irreversible se supone que es por esa razón que se encuentra en estado de coma.
-¿Por qué le sucedió todo aquello? ¿Acaso no la controlaban? - Le pregunto.
-Se suponía, por algo exigí que permaneciera internada. Más no sé, no lo ví desde la vez que la visitaste. – Me cuenta.
-Es tu costumbre. – Le respondo sin sorprenderme de su comportamiento.
-¿Mi costumbre? – Se siente ofendido.
-Cuando las cosas no salen como quieres o no deseas ocuparte de ellas las delegas a otros y te olvidas del asunto. Así eres tú. – Le recuerdo.
-¿Cuándo te hice eso? – Pregunta.
-Tantas veces que perdí la cuenta… Mejor dime ¿Cómo está la bebé?
- Kagome, no creí encontrarte aquí. –Escucho una voz familiarmente molesta.
-Bankotsu, lárgate no tienes nada que hacer en este lugar. – Se enfrenta Inuyasha poniéndose enfrente.
-¿Nada? JAJAJAJAJA. Primero vengo a ver a mi hija y a su madre. – Le contesta esté.
-¿Tu hija? – Pregunto.
-Claro mi querida Kagome, Kikyo estuvo esperando a mi pequeña, es una lástima su estado pero yo me haré cargo de ella… - Me responde de una forma demasiado trágica, no cabe duda que finge. Por otra parte me desconcierta está información veo de reojo a Inuyasha que luce muy molesto.
-Deja de decir estupideces… Esa niña es mi hija y Kikyo es mi esposa. Así que aléjate. – Inuyasha lo contradice.
-Di lo que quieras… Kagome. – Me llama, le prestó atención. – Quieres ayudarme a cuidar a mi hija, estoy seguro que serias una buena madre para ella. – Habla haciéndose el seductor hasta toma mis manos en un descuido.
Inuyasha lo separa de mí con un solo manotazo: Déjala en paz.
-Si no quiero qué… Ella no es nada tuyo. ¿Verdad mi querida Kagome? – Me pregunta.
-Disculpa Bankotsu pero no puedo aceptar tu propuesta. Ya estoy con alguien más. – Le informo.
-Ya la escuchaste. Ahora vete sino quieres que llame a los de seguridad y te corran.- Lo amenaza.
-Hasta la próxima Kag, espero que cambies de opinión. – Se despide con un beso volado.
Inuyasha respiraba hondo, se podía percibir su disgusto. Bankotsu en verdad resulta insoportable, es de lo peor. No comprendo como Kikyo lo pudo tener como amigo y de acuerdo a lo dicho también de amante. Recuerdo que desde que lo conocí siempre quiso que saliera con él y otras cosas también.
-Ese tipo me saca de quicio. – Habla Inuyasha luego de un rato.
-Ya se fue, cálmate. – Le recomiendo.
- Si pero no es seguro hablar aquí. – Me dice.
-Estas loco si crees que iré contigo. – Le aclaro.
-Sólo a un café que está a dos cuadras de aquí… Hay algo importante de lo que deseo hablar contigo. Por favor. – Me pide.
Suspiro: Ok pero será a pie.
-Gracias. – Sonríe.
Salimos de la clínica en silencio a pesar que él en ocasiones intento iniciar la conversación. Pude aceptar charlar con él pero se encuentra muy equivocado si cree que las cosas volverán a ser como antes porque eso no ocurrirá la confianza que existía se extinguió hace mucho tiempo. Al menos como lo prometió el café si se encontraba a dos cuadras, se ve acogedor y sobre todo tranquilo. Vamos al segundo piso cerca de una ventana.
Una mesera se nos acerca y pregunta: ¿Qué desean?
Inuyasha contesta: Un café cargado y un chocolate caliente.
-Prefiero un mate de manzanilla. – Protesto, en si no deseo que piense que todavía conoce mis gustos.
-Traiga eso en lugar del chocolate caliente. – Le informa Inuyasha algo desconcertado.
-¿Algo más?- Nos ve a ambos la mesera.
-Nada más por el momento
- Bien. Vuelvo en un momento con sus pedidos. –Se retira.
-¿Qué es lo quieres tratar? – Voy directo al tema.
-Antes no dudabas en pedir chocolate caliente. Recuerdas. – Comienza.
-Muchas cosas cambian…. Es del pasado de lo quieres discutir, no tengo tiempo para eso. – Me levanto dispuesta a irme.
- No te vayas por favor. –Me pide.
-¿Qué quieres Inuyasha? ¿Qué vuelva contigo? ¿Qué olvide todo lo que hiciste? Te informo que no lo haré. He conseguido sobreponerme, ser más fuerte y no ser la misma tonta de antes. En verdad soy feliz con Sesshoumaru. – Le aclaro.
-Fui un maldito un desgraciado contigo, comprendo tu rechazo… Pero de lo que quiero hablarte es sobre Kikyo y la niña.- Hace una pausa. – En verdad me encuentro entre la espada y la pared.
-¿Por qué? – Le pregunto tomando mi lugar de nuevo.
-Disculpen la demora aquí les traigo su pedido. – Nos interrumpe la mesera.
-Gracias. – Digo luego que deja ambos pedidos.
-Con su permiso. – Se retira
-Como te decía las probabilidades de que Kikyo despierte son muy limitadas, podría ser un vegetal toda su vida.- Me relata.
-¿Qué piensas hacer?
-Sería comprensible que la desconectara pero quien soy yo para decidir si vive o muere. Nadie y por otro esta la niña. – Mira por la ventana.
-Es tu hija debes hacerte cargo de ella. – Le reprocho.
-Te acuerdas que me llegaron varias fotografías en las que Kikyo estaba con sus amantes. – Asiento con la cabeza. – Aquí están, míralas. – Me da un sobre, lo abro y veo fotografías sumamente explicitas en las que se encuentra Kikyo con diferente hombres, la que me sorprende más es una en la que está con Naraku. No creí que lo conociera, supongo que Kikyo debe ser la persona de quien estaba enamorado Naraku.
-Son muchos hombres. – Es el único comentario que logro hacer.
-Son ocho hombres en total. Bankotsu, cinco de sus hermanos y un par de desconocidos. Si te das cuenta las fechas van desde antes de nuestro divorcio hasta hace unos tres meses atrás. Hay dudas razonables sobre quién es el padre de la pequeña. ¿Comprendes? – Me ve fijamente.
- Supongo que te la deberías hacer la prueba de paternidad. De esa forma saldrías de dudas. – Esquivo su mirada.
-Cierto, pero ese es mi dilema. Al estar casado con Kikyo, automáticamente esa niña pasa a ser mi hija. El problema radica en que si me divorciara de Kikyo y ponga en duda la paternidad de la niña, la mitad de lo adquirido pasa a manos de Kikyo, mejor dicho quien se haga cargo de ella y la pequeña a manos del padre. Si fallecerá Kikyo y pongo en duda la paternidad de la niña sucede lo mismo. A menos que solo ponga en duda la paternidad y la niña valla con su padre. Sería fácil. – Ríe triste.
- Un negocio en el que pierdes dinero.- Hablo fría y decepcionada, Inuyasha resulto ser igual que ella solo piensa en el dinero, negocios.
- Si… El problema es que creas o no. Me importa mucho esa niña. No quiero que valla con Bankotsu o su familia, ellos no la van a querer ni siquiera a cuidar bien. – Se muestra preocupado.
-La familia de Kikyo. – Le sugirió.
-Con ellos ni cuentes. Según ellos no es su problema. Jajaja. – Ríe.- Yo no me veo como un buen padre.
-Te haz hecho la prueba- Lo cuestiono.
Mira a todos lados: Si… Lo que sospeche se confirmó… Sin embargo desde que vi a la niña en la incubadora sentí que no podía abandonarla. – Sonríe. – Incluso dejaron que la tocara, es tan pequeñita e indefensa pero con una voluntad muy fuerte. Creo que ella sabe lo que sucede porque me vio con una carita suplicante y tomo hasta mi mano… Desde ese momento decidí que deseo lo mejor para ella pero sé que no lo soy. – Suspira. – No sé que hacer, por eso quiero tu consejo.
-¿Mi consejo? – Lo veo intrigada.
-Si… Sé que si las cosas hubieran sido así contigo o te sucediera algo contaría con el apoyo de tu familia pero yo estoy solo… Desde pequeño lo estuve, cuando murió mi madre Inu Tashio dejo que Myoga se hiciera cargo de mi cuidado… Con mi padre solo podía contar para los regaños y golpes. – me cuenta.
- Inuyasha. – Me da pena.
-Pero Kikyo no es Kagome, ni la pequeña es él… Disculpa, olvide que no puedo hablar de ello contigo. – Me ve apenado y continua. - Por el momento los únicos que conocen lo de la prueba son Myoga y tu. Dime ¿Qué hago? – Me pregunta.
-Lo que creas lo más prudente. – Es mi respuesta.
-Quiero cuidar de ella pero necesitare ayuda. – Me ve.
-¿Qué clase de ayuda? – Temo su respuesta.
-Sé que no te casarías de nuevo conmigo y tomar el papel de madre para la pequeña.- En su mirada había cierta esperanza.
-Las cosas no volverán a ser como antes Inuyasha. Supones bien, rechazaría tu propuesta. Dime para qué me necesitas. – Le contesto.
-Mas que nada tu apoyo en la decisión que tome acerca de cuidar de la bebe, ayuda para encontrar una niñera a tiempo completo. Por el momento está en la clínica y se hacen cargo de ella pero después no voy a poder solo. Te he dicho que no sé ni preparar un biberón. – Habla.
- Está bien te apoyare. Lo de encontrar una niñera está algo difícil, no conozca a nadie que desee hacerlo tiempo completo además que no quiero exponer a una de mis amigas a tus arranques cuando estás borracho.- Lo veo seria. - ¿Sigues tomando?
-Lo deje desde que me llamaste alcohólico. A sido difícil pero me mantengo firme en mi decisión. No quiero perder algo más.- Dice.
- Me alegra, es bueno saber que has mejorado en algo. – Lo felicito.
-De todas formas Kagome me echaras una mano respecto a conseguir a una niñera. – Me ve suplicante. – No quiero una que la trate mal o la lastime.
-Buscare, tal vez alguno de mis conocidos sepa de alguien. No prometo nada. Por cierto ¿Cómo se llama la bebé? – Le pregunto.
-No tiene nombre. Con Kikyo nunca lo discutimos, en teoría supuse que ella lo escogería.- Se comienza a rascar la cabeza.
-Por lo que me cuentas dudo que ella despierte pronto y supongo que no la esperaras para ponerle un nombre a la bebé ¿Haz pensado en alguno?- Lo miro seria.
-Kagome. – Dice de repente.
- ¿Qué? – Digo.
-Ese nombre pensé. – Habla sonriente.
-No bromees. Además a Kikyo y a tu padre le daría un infarto. – Le contesto.
-JAJAJAJAJA…. No seria mala idea que le de un infarto al viejo ese. – Se ríe.
-Es tu padre… No creo que lo quieras ver muerto. – Le digo.
-mmmm… Ese viejo…. ¿Qué te parece Hikari? Significa luz radiante aunque también me gusta Yuzuki que significa luna tierna. – Prefiere cambiar de tema.
- Ambos son bonitos ¿Cuál te gusta más?- Le pregunto.
-Hikari porque después de todo entre tantas cosas es como una luz en medio de tanta oscuridad. – Responde.
-Entonces la pequeña será Hikari Tadao. - Le digo.
-Si.- Sonríe. - ¿Quieres ver una foto de ella? – Me ofrece.
-Claro. – Acepto.
Ring,ring.- Suena mi celular, el nombre que aparece en la pantalla confirma mis sospechas.
-Si Sesshoumaru. – Le contesto.
-¿Estás bien? – Suena preocupado.
-Si, ya termine. Me despido de él y voy para mi casa. – Es mi respuesta.
-Sigues con él. – Se sorprende.
-Te llamo apenas llegue. Deja de angustiarte se a comportado bien. – Le cuento.
-No estaré tranquilo hasta que te encuentres a mi lado. – Suena demasiado sobreprotector.
-Exagerado… Bueno me despido para estar de regreso en casa cuanto antes. Pórtate bien y un beso grandote. – Le hablo.
-mmm Cuídate. – Es su forma de decir adiós y cuelga.
-Ya te vas tan pronto. – Interviene Inuyasha.
-Si, tengo cosas que hacer.- Hago una pausa para de ahí pedirle la foto de la bebé. – Muéstrame la foto.
-Si. Toma. – Me entrega su celular.
Puedo ver a la pequeña Hikari conectada a varios aparatos dentro de una incubadora, es bastante pequeña. Aunque puedo distinguir varios de los rasgos de Kikyo en ella. Espero que no sea tan fría como su madre, todo dependerá de su crianza.
-Toma, está muy bonita. Ahora esa pequeña es tu responsabilidad piensa bien antes de actuar y te apoyare en lo que pueda. Adiós Inuyasha. – Le digo levantándome del asiento.
-Déjame llevarte. – Se ofrece.
-Puedo ir sola. Gracias de todas formas. –Salgo de ahí y tomo un taxi rápido, no quería encontrarme con un insistente Inuyasha.
No tardo en llamar a Sesshoumaru, el cual supongo que debe estar un poco desesperado. Veo la hora antes de marcar, no creí demorarme tanto con Inuyasha, ya es casi las nueve de la noche y estoy con el desde las seis de la tarde. Ya comprendí la preocupación de Sesshoumaru.
-Sessh, soy Kagome. – Le hablo.
-¿Estás en casa? – Me pregunta.
-Todavía, voy un rato al super a comprar algo para comer con mi mamá. Pero si estoy lejos de Inuyasha. – Le aclaro.
- ¿Estás bien? – Se encuentra escéptico.
-Si puedo decirte que fue el mejor comportamiento que ha tenido Inuyasha desde hace mucho pero mucho tiempo, me sorprendió. – Le comento.
-Mmmm. – Siento su molestia.
-Pero a mi me encanta cierto peliplata que es odioso y antipático. En verdad que te extraño, me hubiera gustado que estuvieras aquí. – Me sincero con él.
-¿Qué te hizo ese desgraciado?- Pregunta.
-Te repito que nada. Simplemente hablamos sobre Kikyo y la bebé… Si digo que te extraño es porque casi siempre que vengo es contigo ¿Acaso tu no me extrañas? – Le pregunto con voz triste.
-MMMMM. ¿Mañana partes temprano? – Cambia de tema o mejor dicho se salta.
-Si ¿Qué tal te fue en tu interrogatorio? – Le pregunto.
-Bien, no hay nada que temer. Yo no le hice nada a Naraku. – Me asegura.
-Lo sé. Además que con Miroku de abogado saldrás limpio. – Lo fastidio.
-Suena como si no me creyeras…. Me ofendes. – Se hace el ofendido.
-JAJAJAJAJa… Exagerado… hablamos más tarde por el face, ya llegue y debo hacer las compras.-
-mmmm, Bien, cuídate. – Se despide.
-Lo haré. Te quiero besos. – Cuelgo.
VIII
Me tranquiliza oír a Kagome que se siente bien y que ese tipo no le hizo nada aunque saber que en mi improvisado interrogatorio estuvo metido Inu Tashio me perturba. Hubiese ido de inmediato, si no fuera porque Miroku me dijo que confiara Kagome sabría cuidarse además que Inu Tashio siempre se opuso a la relación entre Kagome e Inuyasha. Sin embargo el interés en que no fuera a la ciudad, ese sujeto no hace nada sin pensarlo dos veces. Tal vez me estoy volviendo paranoico.
- ¿Por fin te comunicaste con Kag? - Me pregunta Miroku.
-Si. - Doy un monosílabo de respuesta.
-Pero sigues igual. Sé que Inuyasha fue un animal con ella sin embargo no creo que la lastime a pesar de todo la quiere y la última vez que lo encontré reconoció gran parte por no decir todo el daño que le hizo a Kag. - Me cuenta.
-mmm... ¿Qué cosas le hizo a Kagome? - Pregunto esperanzado en que está vez por fin me conteste.
- No soy quien para revelarte los por menores de su divorcio, recuerda que fui su abogado y existe lo que se llama confidencialidad. - Alega.
-mmm. - Doy un bufido.
-Kagome es quien te tiene que revelar parte de su pasado, no yo. - Es la misma respuesta que me dio la primera vez que le pregunte. - No te enfades, ella te lo contara tarde o temprano.
- ¿Cuándo por fin podre deshacerme de la investigación? - Prefiero cambiar de tema.
-Te podría decir que estas completamente limpio sin embargo si lo que sospechamos es verdad, van a desear utilizarte como chivo expiatorio. - Me avisa.
-Era como si desearan que fuera el culpable de algo. - Le digo mis observaciones.
-Cuestionar tu estado bancario y hasta un poco más de fraude o apropiación ilícita. Además de cuestionar tu identidad. - Agrega Miroku.
- Eso es obra de Inu Tashio. - No mido mis palabras.
- ¿Inu Tashio? ¿Qué tiene que ver ese hombre en está historia? - Me ve desconcertado. Olvide por completo que Miroku desconoce la verdadera identidad de mi padre, Hoshi al ser el abogado de mi abuelo estuvo al tanto de todo lo acontecido pero no su nieto.
-Por Kagome. - Es mi respuesta.
-Inu Tashio no tolera a Kagome, cree que es una caza fortunas. - Me cuenta.
-Quién sabe que tiene ese hombre en la cabeza- Trato de zafarme.
-Es verdad.- Dice Miroku.
Continuara….
Notas de autora: Antes que nada disculpa por la demora, comprenan que ya volvíabajo y los enanos más la preparación de clase me tienen ocupada. Espero que les guste el capitulo,en el siguiente capitulo habran escenas entre Kag y Sessh.
chovitap: Gracias por tu review, de verdad que Naraku y Kikyo dan pena a pesar que se amaban todo se oponía entre ellos. Sesshoumaru es así pero el de verdad quiere a Kagome.
paovampire: Gracias por tu review y sorry por la demora.
Faby Sama: Disculpa por la demora, comprenderas que el trabajo me tiene absorta y luego qutuve un pequeño lapsus por lo que escribi primero una cosa y luego preferí cambiarlo. Tienes toda la razón respecto a que Sesshoumaru es un gran partido. Sobre Inuyasha el sufre porque por más que se esfuerce, cambie y se redima con Kagome ella no volverá con él. Como le dijo en este capitulo a Sessh, "No importa que haga Inuyasha, así baje la luna o lo que sea, no compensara el daño que hizo, no volveré con él..." Además que siempre cabe la posibilidad que le suceda algo a Inuyasha…. Gracias de nuevo.
MariaDelRosario: Gracias por tu review, me gusta que te encante la historia espero no decepcionarte. Espero que te guste este capitulo.
Marlene Vasquez: Gracias por tu review y sorry por la demora. Te comprendo respecto a engancharse con historias me sucede muchas veces… Es verdad que parte de los que le hicieron daño a Kagome lo están pagando ahora otros quizá se demoren un poco pero como dice mi madre "Siéntate a la puerta de tu casa y verás el cadáver de tu enemigo pasar" es verdad… Naraku como veras lo vio de color hormiga, como sabes cuando uno se mete en negocios sucios por más bueno que seas siempre sales embarrado y un costo que pagar. Gracias otra vez cuídate y me gusta tu historia de comprada para su placer.