Ya no quiero

Por bbkid

Capítulo 15: Pasado

I

Las cosas con Sesshoumaru no han estado del todo mal aunque a pesar que Inuyasha cuenta con una enfermera que cuida a la pequeña Hikari casi todo el día, siempre es tan inoportuno, llegando a ser molesto. Varias veces me he aguantado las ganas de mandarlo a lo profundo de los infiernos pero me contengo sólo por educación.

Sesshoumaru trata de ser comprensivo pero lo noto molesto, hasta a llegado a decirme, corre contesta debe ser algo importante, usando un tono sarcástico. No le puedo reclamar nada aunque la última vez me enoje con Inuyasha y le dije que tanto me preguntaba después de todo no soy madre y no he tenido un recién nacido al cual cuidar por lo que no sabría decirle que es normal o no. Hubo un silencio incomodo por parte de ambos para que de ahí fuera yo la que colgara.

Lo dije sin pensar al sentirme tan fastidiada, lo peor es que Sesshoumaru justo entro a la habitación y se me quedo viendo. Creí por un momento que él conocía toda la situación respecto con Inuyasha, tuve miedo y no entendí del todo la razón así que lo único que se me ocurrió, huir. Pensé que me seguiría o interrogaría después sin embargo nunca lo hizo, en cierto punto lo agradezco porque en ese caso tendría que dar explicaciones. Esto me confirma que todo lo relacionado a la posibilidad que tenga niños es algo que lo espanta o evade el tema por completo.

Me pregunto ¿Él ve nuestra relación como algo serio? Tal vez sólo soy algo pasajero. Que puedo esperar si todo comenzó demasiado rápido entre los dos. La segunda noche que nos conocimos terminamos juntos en la cama, luego por cosas de la vida la siguiente vez fue para que viviéramos juntos aunque recién tuvimos otro encuentro un mes después. Eso no lo pase ni siquiera con Inuyasha, recuerdo que fueron unos tres meses como amigos, un año de relación como enamorados otro año como novios para recién casarme y tener una desastrosa noche de bodas y seis meses de tortuoso matrimonio.

Ahora que recuerdo el tiempo de relación que tengo con Sesshoumaru son seis meses, es tan poco tiempo sin embargo siento como si fueran años. Espero que nuestra relación continúe, no quiero imaginar cómo sería si termináramos, me he acostumbrado a dormir entre sus brazos incluso es raro que no durmamos juntos, tiene que ser por motivos mayores. Pero si llegase a suceder no me quedara de otra que ser fuerte y seguir adelante, repetirme que esto fue un bonito sueño del cual tuve que despertar.

-¿Por qué tan triste? ¿Paso algo?- Escucho una voz familiar.

-Miroku. No sabía que ibas a venir. – Me levanto y le sonrío.

-Vine para hablar unas cosas con Sesshoumaru. – Me cuenta.

-Supongo que está relacionado con la muerte de Naraku. Creí que estaba solucionado.- Le contesto.

-Lo de Naraku quedo cerrado, el problema es sobre otras cosas. Pero a ti ¿Qué te sucede?- Me insiste.

-Nada, simplemente pensaba- Le contesto.

-¿Todo bien con Sesshoumaru? – Sigue.

-Sí. A pesar que Inuyasha es fastidioso con sus llamadas Sesshoumaru a sido comprensivo. – Le digo.

-¿Inuyasha? ¿Hablas con él? – Se sorprende.

-Sí. Como Kikyo quedo en coma y él se ha tenido que hacerse cargo de la bebé suele llamar para ver si las cosas están bien o debe preocuparse. Sin embargo se ha vuelto desesperante aunque hace casi una semana que no llama… - Doy un suspiro al final.

-¿Segura que Sesshoumaru está bien?- Duda.

-Si… Miroku, tú le has contado a Sesshoumaru los pormenores de lo que pase con Inuyasha.- Lo cuestiono.

-Él ha preguntado muchas veces. – Lo veo seriamente. – Pero debo respetar la confidencialidad de mi cliente.

- Así que no le has dicho nada… Entonces no entiendo. Olvídalo. Deben ser ideas mías.- Le contesto.

-¿Qué sucedió? No me dejes con la curiosidad.- Me pide.

-Nada Miroku… Además creo que debería disfrutar más el tiempo. – Me levanto de mi asiento.

-Kagome ¿Por qué no le cuentas todo? ¿Qué de malo habría si se entera?- Dice.

-No quiero su lastima, ni pena… Fue mi torpeza lo que me sucedió, debí ser más inteligente, si hubiera dejado a Inuyasha antes de esa noche. Todo sería muy diferente. Así que en parte soy culpable sobre lo que me paso.- Le respondo.

-Inuyasha nunca debía lastimarte. Así que quítate esa idea que tú tienes la culpa.- Noto su molestia.

- Es verdad sin embargo apenas sucedió el primer incidente debí dejarlo. No esperar que todo se saliera fuera de control. – Lo contradigo.

- ¿Sigues culpándote por aquello? Digan lo que digan lo seguirás haciendo. – Me ve resignado.

-No comprenderías, es verdad que Inuyasha no tenía que comportarse como lo hizo ni siquiera dudar en aquel momento en el que los argumentos no tenían ni pies ni cabeza sin embargo quiero pensar que hubo algo que pude hacer y no lo pensé. – Lo miro triste sintiendo la misma culpa de hace tiempo, apretando mis puños.

-Kagome. - Me abraza. - Dudo que hubieras podido evitar aquello. Inuyasha estuvo ebrio esa noche. Tú mismo me contaste que en ese estado él no piensa.

-Cierto, pero...- Intento rebatirlo.

-Nada de peros, deja de culparte por algo en lo que eres inocente. Hasta Inuyasha sabe que él es el responsable de todo aquello si anda detrás tuyo es porque la culpa lo carcome. - Me explica.

-Kagome. - Escucho a Sesshoumaru atrás.

Miroku se aparta: Voy por unos papeles que están en mi camioneta. - Nos deja solos en el patio.

-Si viene Miroku, le dices que estoy en mi despacho esperándolo. - Se nota la molestia en sus palabras.

-No me digas que estas celoso de Miroku. Tu sabes que él está enamoradísimo de Sango y yo te quiero a ti. - Me ofende su actitud.

-Lo sé, sin embargo le tienes más confianza a él que a mí. - Me expresa lo que siente.

-Primero si el conoce toda la situación con lujo de detalles es por el simple hecho de ser mi abogado y sobre todo porque costo un año de lucha incansable para conseguir mi divorcio, segundo porque lo conocí antes y quiera o no fue testigo de ello. - Le contesto.

-Simplemente quiero ayudarte. - Alega.

-Lo haces. Dime ¿Cómo supiste quien era tu padre? ¿Qué edad tenías cuando lo encontraste? ¿Te trato mal? ¿Qué te hizo? ¿Quién es? - Comienzo agobiarlo con una serie de preguntas incomodas, noto el desconcierto.

-Ese tema no tiene nada que ver aquí. - Hay fastidio en sus palabras.

-Claro que lo tiene. - Hago una pausa. - Porque esa es una parte de tu pasado que te molesta y si no insisto todos los días en ello es por el simple hecho que te comprendo. - Espero que entienda.

- Esta bien. - Veo la frustración en su rostro.

-Espero que ahora me entiendas y dejes de indagar en mi pasado. – Lo sermoneo.

-Quieres que responda todas tus preguntas. Lo haré si es lo que deseas.- Me desafía.- Sólo espero que no salgas corriendo. Ten por seguro que no soy igual a él.

-Alto… - Me molesto. – No quiero que hagas eso porque a mi se me pego la gana de preguntártelo.

-Confió en ti.-Es su respuesta.

-Si no hablo contigo de aquello es porque me duele. Si quieres verme así perfecto lo haré, voy a satisfacer tu curiosidad pero lo nuestro llega hasta aquí. – Le advierto.

-Lo único que deseo es apaciguar tu dolor. Quiero conocer aquello que tanto te aqueja para no cometer el mismo error.- Quiere convencerme.

-Estoy segura que no lo harás. No eres tan vil, ni estas tan consumido por algo. Como lo estuvo Inuyasha, sus grandes justificaciones son el alcohol, su padre, el dejarse llevar por las influencias.- Le explico.

-Kagome… - Intenta abrazarme pero lo esquivo.

-Bien señor Madicci ¿Qué es lo que desea saber en específico?- Soy lo suficientemente fría. No creí que él fuera a ser tan insistente, llegar hasta el punto en que nuestra relación se tense tanto que llegue a su punto de quiebre.

II

No la entiendo, porque hemos llegado a un punto en el que si pregunto algo de su pasado con ese, ella quiere terminar. Ahora estoy así, puedo arriesgarme y preguntar y luego salirme con la mía. No obstante cabe la posibilidad que todo termine. Me aventurare.

-¿Cómo lo conociste?- Pregunto.

-Un día fui con Kikyo y otros amigos al cine, ella lo llevo a él entre su grupo de amigos, nos lo presento como un viejo amigo de la infancia. Al principio nos llevábamos mal, no lo soportaba hasta que un día Inuyasha me defendió de unos delincuentes… Descubrí que no era tan malo, nos hicimos amigos y me enamore. Creí que Kikyo y él tenían algo pero ambos lo negaron así que un día me propuso ser su enamorada, un año después su novia y luego de un periodo largo en que su padre supuestamente aceptara nuestra relación junto con los preparativos para la boda paso un año y nos casamos. –Me cuenta.

-¿En ese tiempo no creíste que él te podría lastimar?- Sigo.

-El amor es ciego, si vi algo, me pareció insignificante un detalle más, nada del otro mundo, además que nunca me pego hasta el día de nuestra noche de bodas en él que estaba tan ebrio como una cuba… Supongo que desea saber también aquello con lujo de detalles o me equivoco señor Madicci. – La primera parte fue como la punta del iceberg de aquel dolor, lo vi en su mirada sin embargo cuando hizo la pausa sentí escalofríos, la Kagome dulce y alegre que conozco se esfumo. La persona que se encuentra enfrente es un ser vacío que no le importa nada. Entiendo su advertencia, a lo que se refería con que aquello es algo que la agobiaba tanto.

-Tomare su silencio como un sí…

-Kagome, detente. – Le pido.

-Quieres que me detenga… jajajajaja. – Se ríe, me asusta.- Cuando ya abriste la herida te acobardas y piensas que lo solucionaras todo…. Te equivocas.

-No imagine que te pondrías así.

-Sabes, eres un maldito mentiroso… Prometiste no volver a preguntar, incluso dijiste que esperarías a que tuviera la fuerza suficiente para contarte.- No la ví así antes, apretando tanto los puños que no me cabe duda que se lastimara. Lo peor es ver que tenía razón: Lo lamento, de acuerdo sin embargo comprende que me preocupas.

-Ya no tiene porque hacerlo… - Hace una pausa.- La boda cumplió con los estándares establecidos para el primogénito de los Tadao. Luego de la recepción partimos a las islas margaritas, todo listo para una luna de miel de ensueño.- Sonrió de medio lado.

-No te lastimes más.

-Llegamos cansados del viaje por lo que lo único que hicimos fue dormir en la mañana para que al medio día estuviéramos en la piscina en juegos inocentes, almorzamos y tomamos sol… Si todo hubiera sido así, lástima que llego la noche y fuimos al pub que se encontraba en el resort, dónde Inuyasha tomo como nunca lo vi hasta ese momento, tuve que sacarlo a rastras del lugar.- Hace una pausa.

-Kagome es suficiente, no quiero conocer más.- Quiero detenerla más o menos supongo lo que viene a continuación.

-No lo haré además tu quisiste que te narrara la historia. Así que déjame seguir. -

-No quiero que te hieras más. Para y cuando sea tiempo charlaremos de nuevo. - Intento razonar.

-Hoy es el momento. Así que déjame terminar. - Esta decidida. -Como te decía a Inuyasha lo saque a rastras. Al llegar a la habitación quedo completamente dormido eso creí por lo que fui a cambiarme y ponerme un camisón. Al regresar me lo encontré tomando unas botellas del mini bar me enoje con él, le quite la botella fue un terrible error, me empujo al suelo no le importo nada y cogió otra. Le reclame indignada su actitud especialmente cuando era nuestra primera noche juntos... Su mirada cambio y empezó a quitarse la correa, tomarme de las muñecas y tirarme a la cama, supuse lo que se avecinaba le suplique que no lo hiciera, no quería que la primera vez que estaba con alguien fuera de esa forma. No hizo caso sólo me ordeno quedarme quieta y recibir una cachetada de su parte. Sentí tanto miedo, no creí que sus besos me dieran tanto asco, el olor alcohol me dio nauseas. Me levanto el camisón y de ahí me quito la trusa para separar mis piernas bruscamente, intente resistirme suplicar de nuevo tratar que entrara en razón fue en vano, lo único que recibí fue otra cachetada junto con la amenaza que si continuaba peleando me daría un puñete. No me quedo de otra más que ceder, fue doloroso y nada placentero. Cuando termino vi sorpresa en su rostro junto con indiferencia, se giró para antes de irse echarme la culpa de lo que sucedió. Me sentí tan sucia que ni siquiera el agua podía limpiarme.

-Es un malnacido. - Consigo articular.

-¿Qué más quiere saber señor Madicci? Tal vez la noche que regreso ebrio y rompió todo lo que había en la mesa porque estaba salado para su gusto o me dio de golpes porque era una buena para nada o sobre las veces que abuso de mi, o cuando... - La corto.

-Suficiente no quiero escuchar más sobre ese desgraciado. -Le pido.

-Cómo quiera, está es la última vez.- Habla fríamente, no parece la cálida Kagome que conocí. Voy donde ella para abrazarla, me evade. - No crea que las cosas seguirán igual.

-Lo sé, no pensé que él te hizo tantas cosas. - La entiendo.

-No quiero su lastima. - Me ve duramente.

-No siento eso por ti. Yo en verdad te amo Kagome. - Le digo.

Sonríe de medio lado: El amor no siempre es suficiente... Con su permiso.

Esas palabras fueron suficientes para comprender que ella termino todo: No, lo nuestro no puede llegar hasta aquí.

-Si puede, la confianza entre ambos se rompió, primero prometes algo y lo incumples, de nuevo dirás lo mismo para que cuando te entre otra vez la curiosidad, me interrogues. No gracias. Hasta luego. - Se va.

III

Regreso al patio esperando encontrarme con Kagome pero no fue así, al que hallé fue a un furioso Sesshoumaru maldiciendo a la nada. No cabe duda que su conversación con Kagome no ha terminado nada bien. Por más que Kagome me diga que Sesshoumaru fue comprensivo y todo, estoy seguro que no es así. Conozco lo posesivo que puede llegar a ser y que es muy bueno ocultándolo. Estoy seguro que no le agrado del todo encontrarme con Kagome así y seguro dijo alguna cosa que no debía, digamos que la situación con Inuyasha lo exaspero.

-¿Qué hiciste? –

-¿Por qué todo tiene que ser tan complicado? – Su respuesta.

-Supongo que lo malograste de nuevo. – Con solo verlo se conoce su respuesta.- Tu sabes que adoro a mi Sanguito y Kagome es una amiga.

-Lo sé… - Da un suspiro.- Kagome es muy diferente a la que era antes.

-Si aunque cuando esta contigo es como si aquello que sufrió no paso. – Le contesto. – Por tu rostro haz visto algo que no te gusto.

-Inuyasha fue un verdadero maldito con ella y hasta ese apelativo se queda corto. – Le respondo.

-¿Te conto todo o sólo una parte?-

-Con una parte me he quedado pasmado de lo que le ha sucedido además que no imagine lo mal que se pondría… No quiere saber nada conmigo. –

-¿Te conto voluntariamente o la obligaste?-

-Rompí mi promesa…-

-Si que haz metido la pata… Kagome no te va a perdonar fácilmente.- Le digo, en si no creo que lo haga.

-Lo arruine todo…- Se lamenta.

IV

Hoy es una de las primeras salidas que hago con Hikari al supermercado solo. Akane me pidió permiso para visitar a sus padres y aprovecho para pasar tiempo con ella. Recién a cumplido su primer mes la otra semana sin embargo a crecido mucho desde el primer día que la vi y conmovió mi corazón.

De acuerdo a la lista que preparo Akane necesitamos varias cosas, en especial los pañales, junto a pañitos húmedos, algodón, sobre todo la leche maternizada junto otras cosas. Saco a Hikari del auto para luego colocarla en los carritos de supermercado especial para bebes.

Vamos primero por la sección de bebes, compro lo necesario. Luego a la de abarrotes, no debo de olvidar los de limpieza, todo tiene que estar limpio para que la bebe no se enferme pero no tiene que tener olores muy fuertes, de preferencia especialmente para el uso de cosas de bebe, no olvidar el suavizante. Por último me faltan las frutas y verduras.

En eso entre los pasillos de la sección de frutas veo a Kagome escogiendo unas mandarinas.

-Kagome. – La llamo.

-¡Eh! Hola Inuyasha. – Me contesta, voy donde ella.

-Kagome, no creí encontrarte por aquí ¿Qué haces? ¿Cómo estás?- Le hablo.

-Estoy bien, veo que has venido con Hikari. Por lo visto tú también estas bien. – Sigue.

-Si. Akane me pidió permiso para ver a sus padres y necesitaba hacer las compras así que decidí salir con ella. – Le cuento.

-Debes cuidarla y abrigarla, todavía estamos en invierno y puede resfriarse. – Se acerca a Hikari. – Haz crecido mucho pequeña en solo unas semanas.

-Opino lo mismo… El médico me conto que por lo visto Hikari no era tan pequeña como pensábamos… El embarazo de Kikyo fue casi a termino. – Le informo.

-Por ese motivo estuvo tan poco tiempo en la clínica. Eso es bueno. – Se escucha su celular.- Disculpa un momento. –Lo saca, mira el número y aprieta el botón rojo.

-No piensas contestar. –La ánimo.

-No es nadie. Ha sido un gusto verlos. Hasta otra ocasión. – Se despide.

-Kagome, espera. No quieres tomar algo… - En eso recuerdo que ella debe estar con él. – Si gustas puede venir él. – No me acostumbro de llamarlo por su nombre.

-¿Sesshoumaru? Él no está aquí.- Me informa.

-Qué raro, normalmente siempre te acompaña ¿Le sucedió algo?- Ya no me cae tan mal como antes.

-Tiene cosas que hacer. No va estar a mi costado siguiéndome a todos lados. – Percibo cierta molestia, algo extraño.

-¿Ha pasado algo?- La conozco y sé que hay algo mal, otra vez su celular nos interrumpe.

-Nada. Chau Inuyasha debo terminar mis compras. – Se quiere alejar.

-Te has peleado con él ¿Verdad?- La detengo.

-No te interesa Inuyasha. Hasta donde se no tengo que darte ninguna explicación. – Se suelta, de pronto Hikari comienza a llorar, llamando la atención de todos. Tomo a la bebe y la comienzo arrullar para que se calme, no funciona muy bien.

-Tranquila bebe, papi esta aquí.- Le hablo no sirve de mucho.

-Quizá tiene hambre ¿Tienes su biberón?- Me pregunta.

-Si, debe estar en el bolso. – Quiero buscarlo pero me es dificultoso.

-Dame a la pequeña mientras lo buscas.- Me dice, se la entrego con cuidado, ella la sigue arrullando con el mismo resultado que obtuve. Busco las mamilas hasta que encuentro una.

- Toma, no le gustan muy calientes.- Le doy el biberón.

-Cada niño tiene sus gustos… Toma pequeña, seguro tienes hambre. – Le da la mamadera y Hikari comienza a tomarlo con desesperación. Si que mi princesita tenía hambre. – Es muy dulce, debes cuidarla mucho Inuyasha.

-Trato de dar mi mejor esfuerzo.- Le contesto.

-Aquí la tienes.- Me la quiere dar pero apenas me acerco Hikari se pone a llorar no desea separarse de Kagome.

-Por lo visto quiera o no voy a tener que aceptar tu propuesta de ir a tomar algo.- Se resigna.

-Vamos a la cafetería que esta dentro del supermercado.- Le digo.

-Si, por favor lleva mi canasta.- Me pide.

-Claro. – Le respondo mientras tomo la canasta del suelo y la coloco en el coche.

Vamos rápido y nos sentamos en una de las mesas. Le pregunto: ¿Qué deseas tomar?

-Un chocolate caliente.- Me alegra oír aquello, después de todo sigue gustándole esa bebida. Compro el chocolate junto un café y un par de pasteles.

-No es necesario los pasteles. – Me ve apenada.

-No te preocupes… Kagome ¿Qué sucedió con él si se puede saber? – Insisto.

-El pasado por más que desees dejarlo atrás siempre te persigue ¿Cierto?- Luce triste y siento la culpa carcomerme.

-Por desgracia si… -

-A pesar de todo veo que estás bien, la bebe es muy linda y se nota que la quieres mucho. - Sigue con en ese estado de tristeza, en parte sé que las cosas han sido del todo injustas en la vida en especial con Kagome. Hikari tal vez no sea mi hija de sangre sin embargo no me importa, ella ayuda a mitigar en parte el dolor que yo mismo me cause. En cambio Kagome que fue mi víctima y perdió tanto por mi culpa, todo es tan difícil para ella.

-El pasado no te deja tranquila para seguir tu vida con él. – Le hablo.

-¿Por qué no pudimos ser felices? – Ella me pregunta mientras le arrulla a Hikari.

-Muchas cosas se interponían. Lo arruine todo desde el principio. – Le contesto.- Kagome Si esa tarde en lugar de ir mi abogado hubiese sido yo pidiéndote perdón ¿Lo hubieras hecho?- Esa duda me carcomía.

-No lo sé, me sentía tan devastada y sobre todo sola… Eso ya no tiene caso.- Suspira. – Al final mi destino es quedarme sola.

-Kagome no digas esas cosas. Siempre estaré aquí para ti. –Le digo.

-Las cosas entre nosotros no funcionaron, no funcionan y tampoco lo harán en un futuro. –Me contesta.

-La esperanza no muere… Pero tienes mi apoyo. – Me confieso.

-Gracias.- Sonríe triste. – Hikari ya se durmió, la voy a poner en el coche. – Se levanta y la coloca.

-¿Qué hizo él? Acaso te lastimo.- Temo la respuesta.

-No todos los hombres son unos golpeadores Inuyasha. – Me ve molesta.

-Disculpa. - Me apeno.- Entonces, no entiendo. Hasta donde vi él te quiere, si no me rompió la cara hasta ahora es por ti.

-¿Alguna vez has sentido que algo es demasiado bueno para ti y que no lo mereces?- Me pregunta.

-Muchas… - Me ve sorprendida. – No te merecía, eres demasiado para mi… Sin embargo no lo aproveche, te descuide, te engañe, desprecie, golpee y sobre todo acabe con lo único bueno que hice contigo.

-Inuyasha.- Es lo único que atina a decirme.

-Me cae mal pero debo admitir que te quiere. Tu mi querida Kagome vales más de lo que crees y mereces muchas cosas… Bueno creo que se nos hace tarde. Hikari no debe estar mucho tiempo en la calle se puede enfermar. –Me despido porque no me siento capaz de seguir con esta charla.

-Tienes razón. Gracias Inuyasha y disculpa por lo de la otra noche fui muy descortés. – Me pide perdón.

-No tienes porque, en verdad he sido muy molesto y tienes toda la razón. - Le contesto.

-Hasta la próxima Inuyasha. - Se despide y la vi alejarse por los pasillos del super. Pude aprovecharme de la situación pero eso hubiera sido demasiado bajo. Ella merece ser feliz.

V

Ha pasado una semana desde que hable con Inuyasha y tres semanas desde que hable por última vez con Sesshoumaru. Inuyasha me dice que merezco a Sesshoumaru que no debería sentirme menos sin embargo es difícil aceptarlo. Ese pasado que tanto me agobia no me permite seguir, no quiero su lastima ni pena. Además no quería que me presionara, me es difícil hablar de ello porque me avergüenza de lo estúpida que fui.

Por otra parte ha sido complicado evitar a Sesshoumaru especialmente porque esta como depredador esperando su presa sin embargo sigue conservando su rutina de la mañana. Aunque he tenido que levantarme temprano al igual que salir y entrar por la ventana. Pronto se va a dar cuenta y me acorralara, estado buscando un lugar al cual mudarme pero no hay nada y en el pueblo vecino están un poco caros, tendré que sacrificar unas cosas porque seguir bajo el mismo techo lastima.

-Kagome ¿Estás bien? Desde hace días luces extraña. - Tazumi me vuelve a la realidad.

-Si. Lo que sucede es que me quiero resfriar. Habrás notado que varios de los niños han faltado. - Rehuyó del tema aunque en parte es cierto ya que empiezo a estornudar.

-Tienes que cuidarte, por lo que me han informado las mamás a los niños les ha dado fiebre muy alta, uno de ellos tuvo que ser internado.- Me ve preocupada.

-No soy tan débil. Son simples estornudos.-Alego.

-Ve a descansar, tomate un mate con limón y a la cama.- Me trata como si fuera su hija.

-Está bien, hasta mañana Tazumi. – Me despido.

Tomo mi bolso, debería hacer lo que Tazumi me recomendó pero aquello implicaría ir a la cocina y tal vez me lo cruce. Seguro que descansando el malestar se va ir. Tomo el camino habitual es decir ir por el patio trasero e ingresar por la ventana de mi habitación. En varias ocasiones lo encontré merodeando mi cuarto. El sonido de sus pasos es inconfundible más los ladridos de Ah y Um.

Miro de todas formas por los alrededores si no hay moros en la costa.

-Hasta que por fin te encuentro.- Escucho la voz que menos deseo oír a mis espaldas.

-Déjame tranquila. – Consigo articular sin que me traicionen los nervios. La verdad es que lo extraño y lo amo a pesar de todo. Como quiero estar entre sus brazos sentir sus caricias al igual que probar el sabor de sus labios. Creo que tengo fiebre porque estoy empezando a delirar y pensar cosas que no debo.

-No. Por favor mírame cuando te hablo. – Esta enojado y yo que me siento fatal junto con un terrible ardor de garganta y seguro que pronto le estornudo en la cara, ojala que se contagie de mi gripe mortal y se enferme.

-Bien. ¿Qué quieres? Preguntar más sobre mi vida con Inuyasha, ten por segura que no tengo ganas de hacerlo. – Paro un momento y comienzo a toser.

-¿Estas mal? – Percibo su preocupación.

-De maravilla. – Soy sarcástica.

-Kagome lamento lo de esa tarde. Te prometo que no voy a volver a preguntar.- Comienza.

-Me alegra que no vuelvas hacerlo. Con su permiso quiero descansar. – Le respondo.

- Kagome te amo. No quiero que terminemos.- Me expresa.

-Te repito que el amor no es suficiente cuando la confianza se rompe.- Me detengo para toser otro poco. - Tu prometiste algo y no lo cumpliste. Si algo tan simple no puedes hacer que será después.

-¿Por qué eres tan dura conmigo? ¿Acaso te engañe? Me fui de aventura con una de tus amigas o te he levantado la mano ni siquiera te he insultado.- Todo lo que dice es verdad sin embargo tengo miedo.

-Tienes razón no obstante cuanto tiempo llevábamos juntos, seis meses máximo, con Inuyasha tuve una relación larga y recién me di cuenta de lo tonta y ciega que fui los últimos seis meses, a partir de ese momento descubrí al monstruo que se escondía detrás de alguien que ame tanto hasta cegarme.- Paro esta vez para estornudar. – Creí en el amor, en la fuerza del amor para cambiar a la gente y que tal vez todo sería mejor y no fue así.

-No me compares con él. Estaremos juntos hace menos de un año sin embargo hemos pasado muchas más cosas. – Me contesta.

-Sólo somos una pareja que disfruto el placer de la carne desde el principio, sin siquiera tener nada. – Me siento mal al hablar de esa forma, es como si lo que sucedió entre nosotros fue algo sin valor.

-Cosa de una noche.- Utiliza las mismas palabras que use hace mucho tiempo, además de expresar la misma molestia que aquella vez.

-Fue la primera vez que sentí placer de estar con alguien, sin culpa ni miedo de recibir algún golpe. - Lo veo de reojo.

-¿Por qué te fuiste? - Me pregunta.

-Tenía miedo, prácticamente teníamos un día de conocernos. -

-Era la segunda vez que nos veíamos. - Me corrige.

-Qué diferencia hace, lo nuestro desde el principio no tenía ni pies ni cabeza. - Le recuerdo lo obvio.

-Estos seis meses no significaron nada. - Sigue enojado. Quiero mentirle para que de esa forma él pueda seguir adelante pero mi cabeza duele tanto que no me deja pensar.

-Fueron los mejores. - Fluyen mis palabras surgiendo la verdad en ellas.

-¿Por qué no quieres seguir? Por lo visto ambos nos seguimos queriendo.-

- Qué si es verdad, a veces aquello no es suficiente. - La tos de nuevo insistente.

-Tu no estás bien. - Me quiere tocar, lo esquivo y pierdo el equilibrio, cosa que aprovecha para sostenerme y tocar mi frente. - Estás hirviendo.

-No es nada del otro mundo, un poco de fiebre. - Intento soltarme de su agarre.

- Esto es grave. Tienes que ir al médico. - Me quiere jalar, lo impido poniendo mi peso muerto.

- Gracias por su preocupación sin embargo usted no es nadie para entrometerse en mi vida. Déjeme tranquila. - Me suelto tan abruptamente que todo el mundo me da vueltas junto a los escalofríos que llegan como si me encontrara desnuda en el polo norte. Me detengo un momento y trato de recuperarme pero es peor, siento tanto frío que comienzo a tiritar.

Pronto percibo como soy abrigada por una casaca junto el abrazo que tanto extraño. Dejarse llevar siempre es tan sencillo con él porque sé que él me cuidara, no me va a lastimar, me siento tan segura a su lado. Pero esto no es justo para él, debo separarme.

-Suéltame.- Forcejeo, sé que es en vano, estoy tan débil y el frío no desaparece.

-No lo haré. – Me carga. - ¿Por qué a veces haces que todo se vuelva tan complicado?

-Tu eres un terco, insistente que no me deja tranquila.- Me enojo enfurruñándome más en sus brazos en busca de calor.

Me besa en la frente: Porque tú eres otra… No me voy a dar por vencido contigo. Mi querida Kagome.

-Está haciendo mucho frío. – Me resigno.

-Es la fiebre, te llevare al doctor. – Me ve advirtiendo que no proteste.

-Es gripe. -Toso esta vez más fuerte que siento que me voy ahogar.

-Cálmate, mejor no hables sino toserás más.- Me recomiendo, asiento con la cabezo, no tardamos en llegar a su camioneta, me coloca en el asiento delantero.

Me siento tan cansada que quiero dormir, cierro los ojos por un momento y al abrirlos todo se vuelve negro, es como si estuviera atrapa en medio de la nada. Me es familiar este lugar, quiero moverme, me es imposible siento como si estuviera siendo sujetada con fuerza. Quiero escapar, si es un sueño deseo despertar. Lo mejor es calmarme si me desespero es peor, respiro hondo y es como si el aire me quemara las fosas nasales junto a la garganta y de la nada siento varios pinchazos en el brazo.

-Ayuda. – Pido pero nadie responde. – Por favor ayuda…. Sesshoumaru, ven. Por favor Sesshoumaru ayúdame… - Nadie responde estoy sola y aquello que sujeta mi cuerpo me aprieta mas y mas, mis articulaciones me duelen mucho- deténganse, duele. AGGGGH. – Mi respiración es cada vez más rápida y siento que aire se agota.

-Kagome, no te muevas… Son nada más que inyecciones- Escucho la vos lejana de Sesshoumaru.

-Sessh no me dejes.- Le pido.

Él toma mi mano: No lo haré. – Me siento un poco más calmada y aquel aire caliente que me quemaba se esta enfriando. Creo que dormiré por rato.

VI

Kagome luego que le pusieron aquella manta de enfriamiento por fin reacciono por unos momentos y comenzó a gritar al sentir las inyecciones. Ahí me acerque y tome la mano. No tardo en quedar dormida otra vez, está vez creo que no es tanto por la fiebre que según el medico llego a los 40°C, si quedo dormida es por los antipiréticos que le inyectaron vía intravenosa.

-Señor usted es su esposo de la señora. ¿Verdad?- Se acerca el doctor.

Lo mejor es decir que si porque si me negaba no querrían darme información de Kagome.

-Si.- Asiento.

-El estado de ella no es tan grave, se habrá dado cuenta que en la zona hay una epidemia de gripe bastante fuerte. Por lo que en esta última semana nos han llegado muchos pacientes con fiebre muy alta.- Me cuenta.

-Supongo que tanto adultos como niños. – Lo interrumpo.

-Si. Lo que nos preocupa en ella es su estado, la temperatura a la que llego es peligrosa para el bebe.- Sus palabras me dejaron en shock.

-¿Bebe? ¿Qué bebe?-Pregunto incrédulo.

-Disculpe, no lo sabía. Su esposa está embarazada, según los análisis parece reciente. Tendrá entre un mes o mes y medio. Felicidades. – Me da una palmada en la espalda. Me siento feliz, iba a ser padre y Kagome es la madre. Sin embargo esa gripe podría ser peligrosa, el bebe estaría bien, ella estará bien: Doctor ¿En qué afectara esto a los dos? ¿Están en peligro?

-Tranquilo señor, la fiebre ha bajado a un rango controlable, pronto su temperatura será normal y podrán irse a casa. – Me da buenas noticias.

-¿Tan pronto? No necesita que la internen. – Lo veo receloso.

-Lo que tiene su esposa es una gripe un poco fuerte. Tiene que tomar muchos líquidos para no deshidratarse, apenas tenga calentura cambiarse de ropa y si fuera necesario tomar un baño de agua tibia. Para los demás síntomas le daremos unos medicamentos junto a unos suplementos vitamínicos para el resto del embarazo. – Me informa.

-Gracias doctor ¿Puedo verla?- Pregunto.

-Claro. No se asuste, sólo esta descansando. – Me contesta.

Me siento aliviado, Kagome y el bebe están bien. Estoy tan feliz dentro de unos meses habría un niño o niña llenando de alegría la casa. No cabe duda que ambos estaremos juntos y esta pelea quedara atrás. Ahora tendremos que casarnos, supongo que ella querrá una boda sencilla, no me importa con tal de estar junto a ellos. Voy directo donde ella y la encuentro durmiendo más tranquila, su rostro no tiene ese intenso tono rojizo de hace rato pero sus mejillas siguen sonrosadas.

Tomo su mano; Kagome me haz hecho tan feliz.

Continuara…

Notas de autora: Disculpen la demora pero la inspiración estuvo de vacaciones y no encontraba algo que me ayudara. Si le sumamos el trabajo y problemas familiares, no ayudan mucho al momento de inspirarse Espero que les guste este capitulo cualquier duda o sugerencia, critica, tomatazos.

Faby Sama: Gracias por tu review, Inubaka no pasa un día en que no se arrepienta de lo que hizo y como que trata de reivindicarse aunque no le va ser nada facíl por lo de Sesshoumaru, él se va meter en problemas por insistente

Mechitas123: Gracias por tu review.

rosmases:. Gracias por tu review y tu preocupación.