Ya no quiero

Capitulo 18: Laura

I

Qué raro, hace mucho tiempo que no venía a este lugar, en si no volví a venir desde que.

-Sesshoumaru, disculpa la demora... - Esta agitada. - Tenía que mandar un trabajo y se complico todo.

-No hay problema. - Fue mi escueta respuesta ese día.

-¿Qué es eso tan importante para que me citaras a esta hora? - Me pregunta.

-Laura. Esto no da más. - Me armo de valor.

Comienza apretar sus puños: Esta bien.

-Laura no eres tu, soy yo. - Es la respuesta que dan todos pero soy sincero, el problema en la relación soy yo.

-¿Si me pareciera más a ella tendría posibilidad? - Pregunta.

-Eres perfecta como eres. – Es la verdad, ella es lo que cualquier hombre querría, una chica lista, inteligente, comprensiva y caritativa.

-Pero no para ti... No soy Rin. -Me contesta viendo el mar.

-Laura. - Es mi única respuesta.

-Desde el principio supe que no estabas enamorado de mi y te pedí una oportunidad para conseguirlo... -Agacha la mirada. - Te di todo y creí que lo estabas ¿Por qué me engañaste?

-Yo no te mentí. -Hablo de inmediato.

-Así que fue mi imaginación la que escuchaba un te quiero, te adoro hasta un te amo luego de tener lo que ahora fue simplemente sexo ¿Cierto? - Podía sentir su enojo fluir. Tenía razón, en esos momentos Laura era todo de verdad la quería sin embargo a Rin.

-Que caso tiene, soy una tonta al creer en ti. -Me siento mal, deseo rectificarme ir por ella. Porque a pesar de todo la quiero.- Dile lo que sientes antes que venga alguien y te la quite.

-Laura yo no te mentí. - Al menos no deseo quedar como un mentiroso. -Además que hicimos el amor.

-Jajaja...Solo promete no volver a jugar con los sentimientos de otra mujer hasta que no sepas lo que quieres. - Me dice.

- Laura. - Tenía razón.

-Ni eres capaz de eso... Si continuas como estás van a pasar dos cosas te quitaran a tu Rin o te vas a enamorar de verdad, esa persona no te va creer y la perderás. - Fueron sus palabras. - Adiós Sesshoumaru. - Se acerca y me da un último beso en el que pude sentir las lágrimas que caían por su rostro. Ella es fuerte y no suele llorar incluso hasta ahora se aguantó.

-Laura. -Fue lo último que dije.

Es cuando despierto todo sudoroso, veo a mi alrededor estoy en mi habitación al costado de la mujer que quiero, si la amo no lo sé. Pero si la llegase a perder no me lo perdonaría. Retiro los cabellos de su rostro, ella está tranquila sin imaginar la tormenta que hay en mi interior. Me separo con cuidado de no despertarla, una tarea difícil especialmente cuando se aferra a mi pecho, por suerte tengo practica con eso.

La miro de lejos, es tan bella y perfecta que es como si fuera un deja vu, lo mismo sucedió con Laura luego termine con ella para enterarme a la mañana siguiente que falleció en un accidente cuando regresaba a casa. Me sentí tan culpable, si no la hubiera citado esa noche o tal vez seguir con ella porque al final sus palabras se cumplieron "Me quitaron a Rin" aunque las otras todavía resuenan en mis oídos "Te vas a enamorar de verdad, esa persona no te va a creer y la vas a perder" Temo que aquello pase.

Me coloco el buzo que tengo como pijama y voy a sentarme en el patio a tocar la harmónica y pensar sobre si lo que estoy haciendo es lo correcto. Una vez casi la perdí, fue un infierno el no saber si despertaría ahora el temor es otro con la misma consecuencia. Comienzo con la tonada que me enseño Rina por coincidencias la misma que escuche la noche que deje que la pasión siguiera, siendo una descripción de lo que sucedió. De lo que creí que Kagome sería una sola noche se convirtió en algo que no deseo que termine.

Al estar tan concentrado no me di cuenta que tenía una espectadora silenciosa.

- Disculpa. Sigue esa canción me gusta mucho. - Habla.

-Debes ir a descansar. Mañana va ser un día muy atareado. -Le recuerdo.

-Te extrañe... Fu...e raro no tenerte a mi lado. - Bosteza.

-Cuando te mudes será igual, incluso estaré a unos kilómetros de distancia. -Insisto.

Se sienta a mi lado y se acurruca: Pero es un mal necesario.

-¿Para quién? - La cuestiono.

-Los dos... Deseo que esta noche no termine. - Dice de pronto.

-Pero tiene que hacerlo y vamos a descansar o tendrás problemas para despertar. -Le advierto aunque mis planes al llegar a la alcoba son otros.

-Si a dormir. - Adivina. -Usted señor Madicci no planea ir a los brazos de Morfeo sino estrecharse entre los míos. - Me abraza y me seduce.

-Si los conoces supongo que no te resistirás. - Aceptando lo que proponía.

-Recuerda que dije que esta noche seria toda tuya. Así que sus deseos son órdenes. - Sonríe.

La cargo y para fastidiarla: Creo que estas un poco pesadita ¿Haz subido de peso?

-Eres un malvado. - Hace un puchero.

-Me gustas así. -Le doy un beso en la mejilla.

-Si como no... Búscate mejor una de esas modelos esqueléticas. - Se ofende.

-Eres perfecta tal y como eres... Además. - espera mi comentario entonces decido susurrarle al oído. - Hay más carne de donde coger. - Se sonroja y aprovecho para coger una de sus carnecitas.

-Sesshoumaru. - Se mueve mucho y tengo que soltarla, casi caemos los dos pero en eso solo nos juntamos más, no resisto más y comienzo a comérmela a besos mientras mis manos recorren su cuerpo, ella responde con gemidos y ejerciendo fuerza con su cuerpo para pegarnos a la pared. Nuestros sexos empiezan a chocar, el calor que siento se va directo a la parte baja, siendo los dos los que gemimos.

-Sessh…. Hay que ir…- No puede hablar con claridad. La cargo de nuevo pero esta lo suficiente como para que sus piernas se entrelacen en mi cintura. No quiero esperar, deseo estar dentro de ella. Es una pena que ella decidiera ponerse un pantalón, eso complica mucho las cosas pero su chompa no es ningún impedimento para que lo levante y puede probar o mejor dicho devorar su pecho.

-Sesssshhhhhhoooooouuuuuuummmmmmaaaaaaaruuuuuu. – Ella toma mi cabeza y la presiona, se nota que le gusta. Continuo con mi labor de torturarla.- Para.- Consigue articular.

Me detengo y la veo sin entender el problema.

Esta agitada además de sumamente roja: No…. No… No…podemos.

Me desconcierta, primero se quiere mudar y ahora no quiere que disfrute de los placeres de su cuerpo ¿Me quiere volver loco? -¿Por qué?

-Aquí no podemos.- Sigue roja pero a recuperado el aliento. – Shippo, su habitación esta cerca. – Me señala una puerta que se encuentra a unos metros.

Comprendí, sintiéndome apenado. Debo recordar que en este momento tenemos a un niño pequeño viviendo con nosotros y seria incomodo tener que explicarle lo que hacíamos. Ella se acerca a mi oído: Pero en tu habitación si podemos seguir.

La jalo, para llegar lo más rápido a la alcoba, cierro la puerta y no pierdo ni un segundo en desvestirla.

II

La dichosa mudanza duro muy poco a lo mucho y exagerando regrese a la semana a vivir con Sesshoumaru. Incluso hablo con el dueño y arreglo que Spunky se quedara con nosotros y en cuestión de días consiguió un nuevo inquilino.

Por otro lado esta que se ha vuelto por así decirlo insaciable, quiere aprovechar cualquier momento que estemos solos y en un lugar privado para dejar fluir la pasión. Si cuento las noches junto a las mañanas, termino agotada sin contar las veces que fue algo brusco, la pasión se nos fue de las manos cayendo al suelo. No me quejo porque lo disfruto sin embargo he sentido estos días un poco de molestias en mis partes.

En si fue la tarde que Jaken y Tazumi llevaron a Shippo al cine, cosa que aprovechamos para amarnos con lo que no contamos es que la encimera de madera no soportaría y se rompió cayendo al suelo. Fue doloroso y frustrante, justo un momento antes de que llegáramos al límite nos caímos, él sobre mi. Quise llorar pero me aguante, no quería preocuparlo todavía no deseo hacerlo y por dicho motivo seguí con el ritmo diario. Aunque hoy no creo poder resistirlo, temo que se de cuenta si no lo hizo ya porque me queje en la mañana y se me quedo viendo hasta pregunto si estaba bien, le mentí.

Es hora de volver a casa, termine todas las cosas del día. Voy por Shippo al patio, nos despedimos de todos y a quien encuentro es a Sesshoumaru en la puerta. No es raro que venga, sin embargo el anoche me dijo que no podría que tenía que ir por unos productos.

-¿Qué haces aquí? - Pregunto

-Vine por los dos. - Responde.

-¿Vamos a ir de paseo? - Ahora Shippo es el interesado.

-Él que va ir de paseo eres tu Shippo. Jaken y Shotaro tienen que ir al pueblo por unas cosas y luego se van a jugar al centro de juegos ¿Quieres ir? - Le pregunta.

-Si... Puedo ir... Quiero ir. - Esta muy animado.

-Si. Almuerzas todo, Jaken te llevara. -Le contesta.

-Yupi. -Esta contento. Es bueno que Shippo se recree sin embargo no me parece que él haga estás cosas para tener al niño lejos para poder hacer el amor sin interrupciones. Se supone que deberíamos pasar tiempo con él para que no este pensando en su abuela que se encuentra enferma a miles de kilómetros.

-Será mejor apurarnos. Mientras más rápido lleguemos pronto iras a los juegos. – Lo ánima.

Así fue, Shippo termino su almuerzo a la velocidad de la luz y Jaken se lo llevo, espere a que estuviéramos solos para darle mi observación sobre lo que hacía y no me parece correcto.

-Sesshoumaru, no deberías hacer eso con Shippo. – Le digo.

-¿Qué cosa?- Se extraña.

-Mandarlo a los juegos con Jaken para que nos quedemos solos.- Hago una pausa. – Lo haces ver como si fuera un estorbo.

-A veces es necesario.- Me responde.

-Para satisfacer tus necesidades… Shippo es un niño sensible que esta pasando por momentos difíciles.- Le recuerdo.

-Lo sé y los tres pasamos tiempo con él pero hay algo que tenemos que hacer sin que él este presente.- Habla como si no sospechara de sus intenciones.

-¿Qué será?- Soy sarcástica. Se levanta de la silla y va en mi dirección, por lo visto no se dio cuenta en la mañana y piensa continuar, supongo que usare mi autocontrol. – No lo mandes de nuevo lejos.

-Kagome. Te quiero y me importas mucho. – Me ve de frente, de repente siento su mano tocando mi trasero de forma brusca provocando que salga un quejido. – Lo sabía.

-Sesshoumaru. – Lo regaño para luego levantarme y alejarme de él.

-¿Por qué te duele? - Está serio.

-Fuiste muy brusco, que esperabas. - Le hecho la culpa.

-He sido muy brusco estos días y por eso te duele. - Saco la verdad sin querer pero vi la cara de cachorro regañado.

-No... Me refiero a que ahora fuiste brusco. Por eso. -Trato de arreglar las cosas.

-Lavemos los platos, luego hablaremos. - Sentencio, tomo las cosas y las llevo al fregadero pero seguía con la misma cara junto con la de preocupación.

Por lo visto se ha dado cuenta, si que es difícil con él ocultar las cosas. "El se preocupa por ti mientras que Inuyasha no quería ver lo que te hacía" Me habla una voz en mi interior, por desgracia es verdad. Ahora no sé que hacer, esperaba que no se diera cuenta, supongo que el dolor pasara, siempre era así.

- Vamos. - Siento que me toma de la mano y jala a su habitación. Cuando estamos adentro cierra la puerta. -Quítate la ropa. - Ordena

-No. - Me niego.

-Hazlo o lo hago yo. - Me advierte.

-Estoy bien, no tengo nada. - Quiero convencerlo aunque sé que es inútil.

-Hazlo. - Luce amenazante.

-No. - Titubeo.

-Por favor. Ya no quiero ser tan brusco contigo. - Intenta controlarse.

-No es nada grave, se pasara. -No quiero que se preocupe o culpe.

-Yo juzgare si es algo grave. Así que muéstralo. - Me pide.

-Esta bien... Pero no te alarmes. -Quiero suavizar las cosas. Hace un gesto de hombros. Me quito el pantalón y luego la ropa interior, cuando vio lo que sucedía se notaba la sorpresa.

-Maldición. - Se dijo para si y luego puso cara de culpa junto con enojo. - ¿Por qué no me avisaste? ¿Tengo que acorralarte para que hables?

-No me pareció grave, si esta un poquito morado es por la caída del otro día... Un simple golpe. - Lo minimizo, mientras me acomodo la ropa.

-Un simple golpe, todo esta morado. Si no te quejabas en la mañana yo ni cuenta me daba. - Se ve frustrado. Respira hondo - ¿Haz ido al doctor?

-No. - Hablo escandalizada. - ¿Cómo explicaría el golpe?

-Pero si es grave. - Esta preocupado.

-Si voy al doctor le tendré que contar lo de la encimera y al final todo el mundo aquí se terminaría enterando. Así que olvídalo. - Me niego.

-Alista tu maleta iremos a la ciudad, a nadie le importara quienes somos o iremos a tu ginecólogo. - Me ordena.

-¿El trabajo? ¿Shippo? - Pregunto.

-Se quedara con Jaken y lo arreglare con Tazumi. Así que no protestes más. -Hace una pausa y luego me da una mirada fulminante. -Si es necesario te llevare a la fuerza.

-Eres un exagerado.- Me enojo. – Esto no es nada a diferencia de lo que he pasado… Si me queje en la mañana fue… Fue no sé porque. No hagas una tormenta en un vaso de agua. Pronto se va a desinflamar.

-Suficiente sé de lo que pasaste… Por ese motivo voy a considerar tu trasero morado como algo sin importancia y más sabiendo que fue mi culpa. – Pasa su mano por su cabeza como si estuviera a punto de perder la paciencia. – Así que tu alistas tus cosas o lo hare yo.

-Está bien. – Me resigno, discutiendo con él no lograría nada.

- ¿Vas a poder sentarte?- Pregunta.

-Iré atrás tumbada de costado…- Sonrió de medio lado y me acerco para pasar mi mano por su rostro. – No soy tan frágil. Soy bastante resistente creas o no.

-Kagome… Yo tengo que cuidarte y fui un tonto. – Se sigue reprochando.

-Yo otra por seguirte y no me arrepiento… Menos el hecho que se rompió antes que termináramos.- Suspiro al final.

-Eres más pervertida que yo.- Me ve con miedo.

-Quien habla. – Inflo los cachetes.

-Apresúrate que va ser un largo viaje.

III

El viaje fue largo y silencioso, Kagome luego de parlotear un par de horas se quedó dormida, podía escucharla quejarse de vez en cuando y esto me mortificaba. Al final me pidió que nos quedáramos en mi apartamento, mientras menos supieron lo sucedido era mejor.

En este momento estamos en el consultorio de su ginecólogo, el cual nos hizo el favor de atendernos primero. La llaman a ella primero luce nerviosa y muy avergonzada. Por mi parte solo me queda recordar lo que me dijo anoche, en si no creí que mencionara su pasado en una situación como esta.

- Bien, ya hable con él. Nos espera a las 8 en punto. - Habla resignada mientras juega con sus manos.

-¿Qué ocurre? - Le pregunto.

-Antes que nada debo contarte algo y espero seas comprensivo. No quiero discutir por esto. - Comienza.

-Dime ¿Es más grave de lo que pensamos? - Estoy preocupado.

-No... Es sobre Kouga, mi ginecólogo, él es un buen amigo y algo sobreprotector. - Ella esta nerviosa, como si fuera a gritar o algo parecido.

-¿Qué tiene de malo? -La cuestiono.

-Mañana tenemos que ir juntos y es probable que nos regañe. - Lo dijo temiendo lo peor.

-Bueno, lo comprendo puesto que me sobrepase ¿Por qué tenías miedo de contármelo? - Estoy interesado en conocer su actuar.

-Es que Inuyasha no lo tomo muy bien, especialmente luego que hablaron... Bueno como supondrás Kouga se dio cuenta como era mi matrimonio, tuve que ir porque los constantes abusos hicieron mella en mi salud. - Hace una pausa. - No sé que fue lo que discutieron exactamente, lo que Inuyasha insinuó es que Kouga era mi amante.

-Oh. - Es lo único que consigo articular.

-Kouga en el pasado mostro un interés pero nunca llego a nada serio, él está casado y es padre de unos lindos mellizos. Así que entre ambos lo único que hay es una amistad ¿De acuerdo? - Aún sigue dudosa y ahora entiendo su miedo veo el daño en cuestión de inseguridades a dejado su ex esposo en ella.

-Ok, me parece bien que halla una persona que se preocupe por ti y supongo le dijo sus verdades a él. Si me riñe por lo de ahora lo merezco. Teniendo en cuenta que caí encima tuyo y ni siquiera me di cuenta de lo que tenías desde el principio. - Le explico.

Ella me abraza: Te amo.

-Sesshoumaru ya puedes pasar. - Me devuelve a la realidad.

Paso al consultorio, lo que encuentro me sorprende, es un hombre joven puedo decir que tenemos la misma edad, no estoy seguro.

-Buenos días, soy Kouga Wolf, supongo que debe ser el famoso Sesshoumaru. -Me saluda tendiéndome la mano.

Le correspondo el saludo: Si, Sesshoumaru Madicci. Un gusto ¿Cómo esta Kagome?

-Directo al grano, lo que tiene no ha sido tan grave. Soló tiene que tomar unos desinflamantes y echarse una crema, por supuesto nada de sexo mínimo 1 semana aunque seria preferible que sean 2. - Me informa.

-No te preocupes haré que cumpla todo al pie de la letra. Gracias. - Le respondo.

-Espero que la cuides, no hagan tantas cosas para tener sexo. Han tenido suerte que las cosas no pasaran a mayores. Ella es delicada. - Me comienza a reñir y tiene toda la razón al hacerlo. - Como sabrás no es de las que se queja, uno tiene que estar detrás de ella si no las cosas se pondrán feas.

Asiento con la cabeza. -Pero sabes me alegra verla tan dispuesta en complacerte aunque exageras cualquiera diría que quieres dejarla embarazada. - Ríe. Por mi aparte me avergüenzo de su comentario además de sentirme delatado.

-Valla con que es eso... Me sorprende. La mayoría de hombres no quiere esa responsabilidad y vienen buscando anticonceptivos para su pareja en unos casos sin importarle lo que opine ella. Salvo bueno las que hace tiempo buscan tener una criatura pero por problemas de infertilidad les es difícil o imposible. - Comenta.

-¿Ella los tiene? -Le pregunto.

-Por cuestiones de ética profesional no puedo responderte. - Me evade.

-Él la lastimo mucho ¿Verdad? - Insisto.

-Mira espero que la cuides y la respetes, que no termines buscando en otra mujer si ella no puede complacerte estos días ¿Qué conoces sobre su pasado con Inuyasha? - Ahora es el quien me interroga.

-Que fue un maldito con ella aparte de abusar de ella psicológicamente también fue física y sexual también que la engaño con su mejor amiga ¿Ella alguna vez quedo embarazada de él? -Quiero probar de nuevo.

Se queda un momento en silencio: Kagome es muy cerrada en todo lo relacionado a Inuyasha, no quiere que cuenten lo que sucedió. Me advirtió que preguntarías.

-¿Por qué le cuesta hablar tanto de ello? Ella fue la victima en toda la historia. - Le doy mi opinión.

-Ella se avergüenza de lo ocurrido además de culparse. - Iba a protestar. - Digas lo que digas no la harás cambiar de opinión.

-Tienes razón, ella es muy testaruda. -Agrego.

-Cuando llegue el momento se abrirá contigo pero por ahora no la presiones, ella esta llena de inseguridades - Me repite lo de Miroku. - Fue un gusto conocerte, ahora podrías llamar a Kagome un momento, me falto darle algo.

-Claro y también fue un gusto conocerte. – Me despido.

IV

Por fin he terminado con mis consultas del día y lo que me espera en casa es el interrogatorio de Ayame sobre cómo me fue con Kagome, si está bien o sobre la pareja de ella. Es comprensible luego de lo sucedido con Inuyasha es lógico que nos preocupemos y no confiemos del todo en el criterio que tenga ella.

Aún recuerdo el día que me pidió una cita cuando estaba con Inuyasha, lo peor fue cuando la vi. Tenía puesto unos lentes oscuros, sin olvidar el exceso de maquillaje, usaba una blusa manga larga, al ser invierno llevaba un abrigo junto unos jeans y botas. Lucia seria y temerosa, cuando se quito los lentes oscuros pude ver el gran moretón en su cara, intento ocultarlo con el truco de la caída pero aquellas magulladuras indiscutiblemente eran de abuso doméstico. Tampoco debo dejar de lado la revisión donde aparte de existir más huellas del abuso que ella sufría el muy desgraciado también lo hacía sexualmente y hasta la engañaba.

Le pedí que se hiciera varios análisis aquella vez salió positivo para unas enfermedades leves por suerte no le contagio de cosas peores. Llame a Inuyasha y le exigí hablar con él no pensaba quedarme de brazos cruzados mientras maltrataba a mi amiga. Lo peor fue que le hecho toda la culpa a ella.

Él vino tarde, tal vez se demoro apropósito para evadirme y dar como excusa que no me encontró pero no creyó que lo esperaría. Entro como si nada al consultorio.

-Si que te demoraste. - Lo saludo.

-Tengo cosas importantes que hacer como trabajar. - Contesta.

-Me imagino. - Hablo con sarcasmo.

-¿Qué te sucede para que me hables de esa forma? Yo no te hice nada. - Se quiere hacer la victima.

-Eres una santa palomita, pobre de ti...- Sigo con mi sarcasmo.

-Basta Kouga, dime que quieres. No tengo tiempo que perder. - Sigue.

-Piensas que no me daría cuenta de los golpes que tiene Kagome ni de lo que haces con ella. Das asco como hombre. - Le suelto lo que sé.

-Esos golpes que tiene se los hizo porque se cae mucho, es una torpe buena para nada. - Se excusa.

-Ni siquiera eres tan hombre para admitir tus errores. Crees que soy estúpido. Por desgracia no es la primera vez que veo mujeres abusadas, hasta me di cuenta por los desgarros que tiene, hasta la violas ¿Cómo pudiste hacerle eso a ella? Kagome era tan dulce e inocente y tu la manchaste. - Le reclamo.

-Es mi mujer y puedo hacer con ella lo que quiera. - Dice creyéndose el muy macho.

-Ella no es un objeto y para colmo la engañas. - Le suelto.

-¿Tu que sabes? - Se asusta al verse descubierto.

-La infección que tenía Kagome solo se contrae de una forma y es vía sexual. Dudo que ella se acueste con uno y otro hombre, así que tu eres el único que se pudo buscar una puta, lo peor es que ni siquiera te cuidas. – Hago una pausa. - Tienes suerte de que no te contagiaran de algo peor.

-¿Qué quieres decir? - Se asusto solo porque se trataba de su salud.

-Toma tu receta, es la misma que tiene que tomar tu o tus queridas. - Le tiro el papel.

-¿Es grave? ¿Puedo quedar infértil? ¿Voy a morir? - Sigue insistiendo.

-Para la suerte de Kagome vino antes que se complicaran las cosas y nunca pudiera tener hijos. -Le contesto.

-Tomando esto se solucionara todo. ¿Verdad? - Sigue como imbécil.

-Si ¿Por qué le haces eso a Kagome? Ella no se merece ese trato. - Intento ser comprensivo.

-No es buena en la cama así que satisfago mis necesidades en otros lares es lógico. -Habla como si nada.

-Que esperas si prácticamente abusas de ella. Trata que sea más placentero para ella estoy seguro que de esa forma ambos lo disfrutaran. - Le recomiendo.

-Por lo visto resultaste un erudito en como tratar a mi mujer ¿Desde cuando te acuestas con ella? - Si antes era un imbécil ahora es un bruto.

-Estas hablando de Kagome, ella en la vida te engañaría. - Le digo.

-Siempre estuviste interesado en ella, no me sorprendería. - Ahora comienza con sus celos.

-Te recuerdo que estoy casado y mi esposa está esperando a mis hijos. No soy como tu, yo no le pondría los cuernos a ella.- Le aclaro.

-Entonces nunca te resignaste a ella. - Sigue con sus tonterías.

-Amo a mi esposa Ayame, soy feliz con ella y Kagome es como la hermana pequeña que no tuve. No quiero que un tarado como tu la lastime. -Hago una pausa. - ¿Aún la amas o quieres simplemente un poquito? Si es así demuéstralo, ella te ama ¿No crees que se lo merece?

-Ella... –Desvía la mirada. - Ella es buena, digna para un Tadao por eso me case con ella.- Se le ve pensativo.

-Si me aparte de ella es porque creí que seria feliz contigo. Ambos estaban enamorados... Kagome lo esta. - Quiero que vea lo que tiene y lo aprecie.

-Siempre lo estará. - Afirma.

-No me confiaría tanto, los sentimientos cambian Inuyasha, si continuas lastimándola ella te dejara. - Le advierto.

-Gracias por todo y no te preocupes Kagome se encontrara bien. - Tomo la receta de la mesa.

Pero antes que se valla lo sujeto: Te advierto Inuyasha, si continuas igual ella te dejara.

-Se suelta: Tonterías.

Esa fue la última vez que lo vi, hasta que me entere que Kagome estaba en coma, muy grave y que el bebe que con tanto cariño esperaba lo había perdido. Me sentí culpable por no haberla hecho entrar en razón y que dejara a Inuyasha.

Su madre estaba destrozada mientras sus hermanos hablaban con Miroku sobre la orden de alejamiento contra el esposo de ella. De pronto aparece él haciéndose el preocupado, exigiendo verla. Me abalance sobre él y comencé a golpearlo por la ira que sentía, Kagome estaba al borde de la muerte, había perdido a su bebe y conociéndola a ella ya no volvería a ser la misma, el gran culpable de toda esta desgracia fue Inuyasha. Lo peor fue que trato de acusarme a mi, manchando la honra de ella con sus estúpidas ideas. Los de seguridad fueron quienes nos separaron y le jure que si Kagome moría yo personalmente lo mataba.

Para suerte de todos Kagome consiguió despertar, demoro en recuperarse físicamente pero más emocionalmente. Ella se avergonzaba por lo que sucedió en si creo que todavía lo hace por eso se ha vuelo tan hermética y temí que se repitiera la historia. Cuando me conto y vi su trasero morado verdoso me espante y por ese motivo le exigí que tenía que hablar con ese sujeto.

Al final las lesiones cuadraban con la versión de su historia además de encontrar otras cosas al contrario vi a Kagome contenta y muy dispuesta a complacer a su pareja y sobre todo que ella lo disfrutaba cosa que en mi opinión debía ser lo más importante. Él por su parte luce serio y parece ser de pocas palabras pero en verdad me parece que la quiere.

Estaciono el coche y encuentro Ayame en el jardín junto a los niños jugando en el jardín. Si que esos monstruillos la tienen loca a su madre pero ambos los adoramos.

-Takeshi, Takeru acaso no saludan a su padre. – Finjo estar enojado.

-¡PAPÁÁÁÁÁÁÁÁ! – Gritan el par de locos abalanzándose sobre mi a pesar de tener recién 3 años son muy fuertes tumbándome sobre el césped.

-Chicos contrólense o si no van a romper a su papá. – Les dice Ayame intentando sonar seria pero en verdad se quiere matar de risa.

-Háganle caso a su madre, chicos. -Consigo hablar.

Ellos se levantan y me ayudan hacerlo también. Para de ahí vernos con cara de cachorritos, esos dos van a pedir algo, les pregunto: ¿Qué sucede?

-Podemos seguir jugando en el jardín junto a Okami.

-Está bien pero no torturen a su perro. -Les advierto.

Ayame y yo nos sentamos en las escaleras a observar a los niños mientras ella me interrogaba.

-¿Cómo es? ¿La trata bien? ¿Ella está bien? ¿Es grave lo que le sucedió? - Comienza.

-Físicamente se parece a Inuyasha salvo en el color de cabello... En si podría decirte que seria una versión joven del padre de ese. -Le cuento.

-¿Enserio? Bueno no niego que en su juventud Inu Tashio debía ser apuesto. - La miro feo. - Amor yo te amo y no te cambiaría por nada. Pero no me imagino a Kagome con alguien así.

-Por lo visto ella no se ha dado cuenta del parecido. - Sigo.

-¿Tiene algún parentesco con los Tadao? - Me pregunta.

-No creo, él se llama Sesshoumaru Madicci. En su forma de ser parece reservado y no le gusta andar con rodeos. - Le cuento. - Lo que me agrado de él es que le importa Kagome.

-Si le importa Kagome como dices ¿Por qué ella fue a verte? - No cree del todo en él.

-Heridas de guerra. - Es mi respuesta.

-¿Heridas de guerra? - No entiende al principio pero luego se da cuenta. - Quieres decir que mientras lo hacían se accidentaron... Si que deben ser muy... Como decirte

- Avezados, fogosos un par de adolescentes calenturientos. - La ayudo.

-Todas las respuestas que diste son correctas. - Afirma.

-Me recuerdan a nosotros. - Me río al final.

-Recuerdas esa vez en el centro comercial. - Se pone algo roja. -Esa vez casi nos descubren.

-Si, ellos se cayeron de la encimera y Kagome fue la que recibió la peor parte.- Le cuento.

-Pobre... Pero le esta yendo bien. - Duda al final. – ¿Se está forzando mucho?

-Tal vez un poco sin embargo no se queja… Se le ve sonriente cuando habla de él. Me recuerda a la Kagome de antes aunque por él sé que ella a mostrado su pasado y supongo que al hacerlo vio ese lado que ella esconde. –Le cuento.

-Entonces le toco uno al estilo de mi esposo. Jejejejejejeje. - Me da un par de codazos.

-Él quiere dejarla embarazada. -Le confieso. -Decidí darle una mano.

-Kouga, es irresponsable de tu parte. Si quiera haz pensado en lo que desea Kagome. -Me regaña.

-Seria bueno para ella además que él se ve responsable.- Le explico.

-Kouga y si le pasa algo o él no es lo que aparenta y Kagome sale más lastimada que antes. Ella ya no sé recuperaría. - Me ve preocupada.

-Tomara esas pastillas por un mes y luego serán vitaminas. Si queda embarazada eso la mantendrá bien. - Le cuento mi plan.

-Si termina mal o lo pierde por no saber que lo estaba. Tu le diste primero anticonceptivos y sin decirle nada se los quitas. Va estar confiada haciendo cosas que no debe y los perderá. -Se tapa los ojos. -No quiero ni imaginarlo.

-La llamare todas las semanas, si es necesario para ver como esta. - La consuelo.

- Este mes llámala una sola vez y el siguiente una cada dos semanas, hasta que se de cuenta. -Me sugiere.

-De acuerdo, lo haremos como dices. No te preocupes todo saldrá bien. -La abrazo para que olvide su enojo y preocupación.

V

Todo ha estado bien con Kagome aunque estuvo ella renegando por las dos semanas de abstinencia. Creo que fue más porque pensó que me iría con otra, al final le demostré que me quedaba con ella. Por lo demás las cosas han ido de maravilla.

Hay algo que me preocupa y es el padre de Shippo, Miroku me comento que ya estaba enterado de la situación del niño e incluso fue averiguar como llegar a la hacienda. Probablemente en unos días aparezca reclamar sus derechos y llevárselo. Miroku me dijo que no puede hacerlo hasta que no tenga una por un juez, ya habíamos iniciado el juicio para que su abuela tenga la tutela absoluta y nosotros la temporal puesto que el padre quedo descartado por sus antecedentes de violencia doméstica.

Sin embargo conociendo a esa clase de hombres va a reclamar la patria potestad. Es típico, hasta el mismo Inu Tashio lo hizo en su momento pero yo ya me había escapado del orfanato y todos desconocían mi paradero. Fue lo mejor porque sino tal vez hubiese sido yo quien lastimara a Kagome o no hubiera permitido que ese le ponga una mano encima.

-Sesshoumaru sama. Lo está buscando un hombre.- Me saca de mis pensamientos Jaken.

-No tenemos tiempo para visitas Jaken, estamos atrasados con la faena de hoy. – Le explico.

-No piensa irse hasta que hable con usted… Dice que es el padre de Shippo pero no sé si creerle.- Así que ese por fin decidio venir, no me quedara de otra que enfrentarlo. – Bien lo atenderé, encaregate de las cosas por el momento Jaken cuando termine te alcanzo.

-Como ordene. – Asiente y se retira.

Voy a la entrada y encuentro a un hombre quizá un poco mayor que yo, no estoy seguro porque no se ve bien conservado. Sus ropas están viejas y su barba crecida, al menos está limpio. Aunque no me sorprende, por lo que me conto Miroku y la abuela del niño el se gasto gran parte de su dinero en el juego y el alcohol.

-Buenos días usted debe ser el señor Madicci un gusto en conocerlo, soy Asumo Kitsune, el padre de Shippo. – Se presenta.

-Buenos días ¿Qué lo trae por aquí después de tanto tiempo? – Le pregunto.

Lo toma por desprevenido: Supongo que usted también se guía por lo que le dijeron.

-Ver el informe de la última denuncia de su difunta esposa junto a las fotografía explican mucho ¿No cree? – Lo veo fríamente.

-Supongo que usted anduvo con ella y le conto toda su trágica historia… Cuando ella también fue responsable- Ahora el es un santo.

-No la conocí, cuando llego la señora Kizu fue cuando conoci al niño y tiempo después su historia. Luego averigüe por medio de mi abogado y vi que las cosas eran peor de lo que creía.- Le contesto.

Pone su cara de molesto: Bueno no es tiempo de hablar del pasado. Vengo por mi hijo.

-No se lo puedo entregar sin l orden de un juez. –Es mi respuesta

-Es mi hijo y usted no es nadie para impedir que me lo lleve.- Se enoja.

-Legalmente la tutela la tengo yo. Si tiene alguna objeción valla a los tribunales.- Lo reto. – Con sus antecedentes dudo que le devuelvan la patria potestad.

-Es mi hijo y tengo derechos sobre él. – Me rebate.

-Deberes que no cumplio. Si tanto desea lo mejor para el niño dejlo aquí. Tendra una buena educación, no le faltara nada incluso tendrá el amor de una familia. – Intento razonar.

-Pero no el cariño de su padre, usted debe saber que un padre es importante en un niño. – Quiere convencerme de la forma mas absurda.

- Si a cariño se refiere a golpes y abandono, creo que no sirven de nada. No intente apoyarse en los recuerdos que tengo del sujeto que fue mi padre. Él no estuvo presente y si lo conocí dejo mucho que desear… Si dice quererlo hágale un favor y deje que tenga lo mejor. – Le aconsejo.

-¿Quiere que le de al niño en adopción? – Pregunta.

-Si. – Respondo.

Se le ve impactado y quiere decir algo pero lo piensa: Él es el único familiar que tengo, alguien tiene que verme.

Me causa molestia, solo quiere al niño para que lo cuiden a él. Me controlo: Es sólo un niño.

-Tiene 5 años, puede ayudar en las cosas de la casa y tal vez hacer pequeños trabajos. Tiene que aprender a ganarse la vida desde pequeño. - Habla de sus planes.

-¿Qué hay de su educación? Ha ido buscando un colegio. -Le pregunto como pensara darle al niño.

-Si le alcanza el tiempo ira a uno del estado sino aprenderá de la escuela de la vida. A diferencia de usted la vida no me ha tratado bien y el dinero no alcanza, hay que enseñarle al niño que a veces uno tiene que privarse de unas cosas. - Habla como si fuera lo mejor, da nauseas.

-La educación es básica en los niños, no se la puede negar. Por lo que supe a usted sus padres lo mandaron a la escuela incluso llego a la universidad, ahí fue donde conoció a su esposa.

-si pero el dinero no alcanza. - Se quiere hacer el loco. - Aunque si usted esta tan interesado en el niño si me pagara un buen dinero como para que no me acuerde de él se lo puede quedar. -Eso era el colmo de lo que podía aguantar.

-Si quiere a Shippo valla a los tribunales y pelee por él, le aviso que eso va a salirle bastante caro. -Le hablo como si nada. - Si se podría retirar que tengo cosas importantes que hacer.

-¿Me esta echando? - Se hace el ofendido.

-Tómelo como quiera. Así que por favor. - Le hago una seña para que se valla.

-Exijo mínimo ver a mi hijo. - Pide.

-Usted a quien tiene que exigirle es a un juez, no a mi. Cuando tenga una sentencia en la que le devuelvan la patria potestad ahí hablaremos. Así que no me haga perder más el tiempo y retírese si no quiere que lo mande a sacar. - Esta vez si me molesto.

-Esta bien me iré pero volveré - Me amenaza, me da risa este hombre.

Luego que se fue llame a Miroku para contarle lo ocurrido y que tomara cartas en el asunto para que ese no se lleve a Shippo. No se me paso por la cabeza los planes que tendría para el niño aunque si el hecho de pedir dinero para darlo en adopción. Espero que Miroku solucione pronto este asunto, no quiero ver rondar por aquí.

VI

Me quede pensando todo el día en lo que hable con Tazumi acerca de Shippo ¿Qué sucedería si su abuela no responde al tratamiento? Si ningún pariente lo reclama va terminar en un albergue. Si se presentara la oportunidad lo adoptaría. El problema radica en que los tramites son sumamente engorrosos y pueden tardar hasta años y segundo es si Sesshoumaru aceptaría.

Una cosa es que acepte cuidarlo una temporada y otra toda una vida. Sesshoumaru puede tener un corazón muy noble y ser sumamente condescendiente conmigo sin embargo me da hasta cierto temor proponerle aquello ¿Qué pasaría si no acepta? No quiero dejar a Shippo desprotegido y solo. Si yo me hubiera muerto y no mi bebe no hubiese querido que se quedara solo.

Doy suspiro e intento ser positiva, traer penas y cosas que no sucedieron al presente no cambiaría nada. Porque aprendí de lo forma difícil que por más que desees algo muchas veces no se cumplen.

-¿Miss Kagome hoy día vamos hacer ese postre que me conto? - Se aparece de la nada Shippo.

-¡Eh! - Me sorprendo y muevo mi cabeza para quitar los pensamientos tristes, sin querer me delato. El nudo de mi garganta se agranda y lágrimas caprichosas se escapan.

-No llore Miss, no importa otro día hacemos ese postre.- Se preocupa el pequeño, me rompe el corazón lo tierno y dulce que es.

-No es eso Shippo. - Me limpio la cara. -No te preocupes hoy haremos ese rico que te prometí. - Quiero cambiar de tema.

-Si se siente mal, lo hacemos otro día. -Insiste.

-Estoy bien. Cariño. - Le digo.

-¿Entonces por qué llora? ¿Alguien la ha lastimado, dígame quién es? Voy ahora mismo y va ver quien Shippo. - Se pone en posición defensiva.

-Nadie me a hecho daño. - contesto.

-¿Por qué llora? - Sigue.

-Bueno... Es... Es por un angelito que esta ahora en el cielo. - Le hablo mientras me limpio el rostro.

-Oh... Mi mamá también tenía su angelito en cielo... Iba ser mi hermanita pero se fue... - Hace una pausa. - Mi mamá tuvo que ir con ella para que la cuide, estoy seguro que mi mamá cuidara a su angelito como usted me cuida a mi para no estar solo. - Mis ojos se abrieron llenos con más lágrimas por las palabras de Shippo.

-No siga triste por favor. Si le conté esto es para que se sienta mejor. -Continúa consolándome.

- Ya me siento bien. - Saco un pañuelo desechable de mi bolsillo y me limpio el rostro. - Vez. - Sonrió. - Vamos por los ingredientes y cocinamos.

El resto de la tarde fue tranquila, entre harina, huevos, leche y otros ingredientes más. Hicimos un rico postre que consiste en tener que envolver plátanos en masa, no conozco el nombre pero es algo que hacia con mi mamá cuando era pequeña. Otro día tal vez hagamos empanadas esa era una de las especialidades de mi tía Midoriko, a ella le robaba la masita.

-Miss Kagome. - Me llama Shippo.

-¿Qué sucede Shippo? –Lo miro.

-Es que estamos haciendo muchos.- Comenta.

-Es que unos serán para nosotros y el resto lo compartiremos, un poco para la familia de la miss Tazumi y para el retos de las profesoras.- Le digo.

-Entonces vamos a necesitar muchos.- Se emociona.

-Si.- Continuo envolviendo plátanos.

-Huele delicioso ¿Qué están haciendo?- Escucho a Sesshoumaru.

-Son unos ricos plátanos envueltos en masa. Les vamos a invitar a todos.- Responde emocionado el pequeño.

-Entonces les ayudare para terminar más rápido.- Se une Sesshoumaru poniéndose un delantal y lavándose las manos.

Con su ayuda acabamos bastante rápido y nos dedicamos a repartir nuestro rico postre, esperemos que nadie termine enfermo. Que mala soy al no confiar en nuestros dote culinarios. Al menos sobraron varios para los tres y hasta el momento seguimos sanos así que puedo darnos visto bueno, Shippo y Sesshoumaru se han terminado todo. Como imagine mi pequeño termino muy cansado, vio algo de televisión y ni cuenta no dimos cuando se quedo dormido.

Decidí que esta noche hablaría con él sobre el futuro del niño, no quiero que termine solo, no puedo ni imaginar esa situación.

-Sesshoumaru quiero hablar contigo de algo muy importante… Suena muy serio.- Pienso en como decirlo.- Necesito que hablemos de algo importante… Tampoco me parece. Que tal si trato ser más dulce Sessho sabes quiero decirte algo, no sé como lo tomes pero considero que es de suma importancia…

-¿Qué es de suma importancia?- Lo escucho.

-Bueno… Es que.- Dudo, tengo miedo de su reacción.

-Kagome ¿De qué se trata? Si tienes algún problema puedes contármelo.

- Es sobre Shippo.- Le suelto, se me queda viendo y da un suspiro. No sé si es bueno o malo.

-¿Cuál es el problema? Ya me estoy haciendo cargo de él- No le ve problema.

-En que si sabes algo del padre de Shippo. No queremos que el niño termine en un orfanato. – Hablo.

-Piensas dárselo aquel hombre. No creí que fueras capaz. – Se enoja.

-No sabemos cómo es además es su padre.- No le veo problema

-Un sujeto alcohólico que le pegaba a su mujer ¿Tu crees que cambiara?- Me pregunta serio.

Me sentí mal por su pregunta, Inuyasha en los últimos meses ha cambiado aunque siempre hay desconfianza. Pero quien sabe hay gente que cuando sufre fuertes golpes en la vida cambia: Un alcohólico siempre lo va ser es una enfermedad incurable… Pero bueno no estamos al tanto de la situación y lo importante es el niño. Ninguno quiere que termine en un orfanato o albergue.

-Cierto. Pero ese tipo es de lo peor. – Continua y por lo visto él sabe algo que yo no.

-¿Lo has contactado? – Pregunto.

-Vino, hablamos y los planes que tiene son de lo peor- Se sienta y ahora comprendo su comportamiento y es cuando mi temor por el porvenir de Shippo se incrementó.

-¿Entonces qué haremos?- Pregunto.

-Primero pelear por que la señora Kizu mantenga la custodia de Shippo y si llegase a fallecer ir iniciando el proceso de adopción. Seria de mi parte.- Me cuenta.

-Me tienes más tranquila. Estaba asustada por lo que podría suceder.- Le digo.

-¿Crees que lo dejaría desamparado? – Se hace el ofendido.

-Dude un poquito… Me alegra equivocarme. – Lo beso.

El me corresponde y estoy que feliz de que todo este bien.

VI

Las conversaciones que he tenido con Rin no se han detenido aunque han disminuido un poco y a Kagome no la he dejado de lado, al contrario e continuado con nuestro ritmo habitual siendo siempre cuidadoso no deseo terminar lastimándola de nuevo o que suceda uno de esos accidentes sexuales que salen en el discovery.

Debo ir pensando que hacer para su cumpleaños que se acerca, tengo un par de ideas aunque necesitare ayuda de Jaken y de Tazumi para modificar el día libre de Kagome además que debo agregar otras cosas porque deseo que sea perfecto e inolvidable para ella.

RING, RING. – suena mi celular, es Jaken

-¿Qué sucede Jaken?- Le pregunto mientras veo la hora, faltan 15 minutos para hablar con Rin.

-Sesshoumaru-sama necesito que venga un momento a los establos, no sé que le sucede a una de las vacas. – Me cuenta.

-¿A cuál de ellas?- Me preocupa.

-La que estaba preñada, recuerda que perdió la cría el fin de semana. A comenzado a quejarse.- Escucho a lo lejos los quejidos del animal.

-Suena adolorida… Llama al veterinario y por si acaso avísale que quizá tenga que sacrificar al animal si sufre mucho.- Me da pena tener que tomar esta decisión pero es peor ver como padece.

-Si, como ordene. – Me contesta.

-Voy para allá de inmediato. – Cuelgo viendo que mi charla con Rin se ha visto frustrada pero primero es el deber además que ella lo comprenderá porque nunca le gustado ver a un animal enfermo por eso decidió estudiar veterinaria y zootecnia.

Al llegar lo que encuentro no me gusta, Jaken a decidido separar a la vaca de las otras. No deja de mugir, me acerco donde ella pero se aleja, es extraño porque casi todas las vacas son muy sociables y suelen venir.

-Tranquila, no voy a dañarte.- Intento de nuevo, está vez parece que me entendiera y se queda quieta, paso mi mano por su cabeza en especial por sus orejas que se encuentran caídas un típico síntoma cuando están enfermas, la acaricio para tranquilizarla es cuando me preocupa más porque están muy frías, esto es malo porque eso indica que no hay una buena irrigación de la sangre.

-¿Desde cuándo está así?- Pregunto.

-Perdió a su cría el domingo, el lunes no quiso comer al igual que ayer y hoy es cuando se comenzó a quejar además que su producción de leche a sido mínima.

-¿Ella fue la que retuvo la placenta? – Tengo ciertas dudas ya que ese día un par de vacas también dieron a luz pero sus terneros sobrevivieron.

-Si ¿Será grave?- Está dudoso.

-Puede ser fiebre de leche y es la razón por la que perdió a la cría, metritis, es lo más común y a la vez peligroso. – Me confundo. – Cálmate preciosa pronto vendrá el doctor y te va curar.

-Buenas tardes, así que ella es la paciente. Mas o menos me lo esperaba.- Habla el veterinario.

-No tan buenas ¿Podrá salvarla? – Voy rápido al tema que me importa.

-Tendré que revisarla aunque supongo que sospecharas de las posibles causas.- Está confirmando mis sospechas.

-Le daré una revisada. – Se coloca las mangas y se dispone a examinarla se demora varios minutos hasta que podemos sentir el olor a podrido que venía de él.

-Es metritis, lo único que hay que hacer es darle antibióticos aunque por una temporada no podrás usar su leche y menos su carne. –Advierte.

-Que queda, peor es verla así con dolor.- Agrego.

-Hasta ahora no entiendo cómo puedes tener una granja. A la mayoría más le interesan sus ingresos que el bienestar del animal. – Habla mientras prepara la inyección con la medicina.

-Son seres vivos, no objetos. – Contesto. – ¿Puedes inyectarle aspirina para la fiebre y el dolor?

-Si… Traten de que coma a como de lugar, es lo más importante y por lo menos hasta el próximo año no intenten que se cruce o por lo menos hasta diciembre. Vendré mañana a darle otra dosis. –Dice mientras guarda sus cosas.

-Por ese motivo prefiero las plantas, son más fáciles de tratar. – Respondo su comentario.

-Quieres mostrarte duro e insensible pero al final muestras lo opuesto cuando se trata de animales o Rin. –Toca un tema sensible.

-Aquí tienes tu pago espero que mañana seas puntual. – Corto el tema de inmediato.

Me quedo un rato más con la pobre vaca, me da pena si que está no a sido ni su semana ni su año, tan solo ha sido una vaquilla y a tenido tantos problemas, esté era su primer parto, supongo que al ser inexperta y joven fue que perdió a su ternero. Esto de la metritis a sido a consecuencia también de la retención de placenta. Le doy algo de forraje a la boca pero se rehúsa a comer. – Vamos pequeña, debes hacerlo. – La acaricio al igual que hace un rato y come un poquito pero no quiere más. – Luego tendrás que hacerlo para que la medicina te haga efecto.

VII

Voy a buscar a Sesshoumaru para acordar de que disfrazaremos a Shippo para Halloween pero no lo entro solamente su computadora encendida recibiendo un llamada por el skype, la contesto al ver el nombre de Rin.

-Hola Sesshoumaru ¿Cómo estas?- Escucho la voz de ella.

-Hola Rin, soy Kagome. Él ha salido, no creo que demore en regresar. – Le contesto.

-Ah… ¿Cómo estás? ¿La estás pasando bien con el serio de mi primo?- Me pregunta.

-Sesshoumaru no es serio a veces pero la mayoría es juguetón como un cachorro.- Respondo.

-Así que has domado a la bestia jajajajaja. – Ríe al final.

-¿Qué tal tu vida de casada? – Le pregunto.

-Bien, aunque el post grado junto a la maestría nos tiene agotados con los trabajos. – Me cuenta.

-Me lo imagino, es peor cuando estás en el extranjero. –Agrego.

-Si, por mi parte no lo es tanto estar con los tíos es agradable nos ayudan mucho y es igual que estar en casa aunque a Kohaku le ha costado el idioma a pesar que se parece al español pero siempre estoy ahí para echarle una mano.- Me cuenta.

-Me alegra que se apoyen el uno con el otro ¿La señora Kizu esta mejor? – Quiero saber de ella.

-Esta respondiendo al tratamiento los doctores dicen que si continua con ese animo y echándole ganas es probable que pase las fiestas con su nieto, lo único que necesitara serán chequeos constantes que podrás hacerse en casa sin problemas.- Me alegra mucho las noticias.

-Mándale mis saludos y los de Shippo que la extraña mucho.- Le digo.

-Claro… Sabes Kagome me alegra que estés con mi primo.- Puedo ver que lo habla en serio.

-No es para tanto además que la que se encuentra contenta soy yo- Me siento apenada.

-Si te digo esto es porque eres la primera mujer que Sesshoumaru toma enserio luego de Laura… Después de ella él se volvió muy solitario diría que hasta taciturno.- Me cuenta y siento mucha curiosidad por conocer sobre esa dichosa Laura que fue muy importante en la vida de él.

-Así ¿Qué paso con ella?- Interrogarla es una buena idea.

-Kagome ¿Qué haces aquí? – Interrumpe un molesto Sesshoumaru.

-Estoy hablando con Rin.- Lo veo como si nada, en si inocentemente.

-Hola primo. – Escucho a Rin a lo lejos.

-Hola.- Habla en un tono realmente seco, estoy en problemas.

-Los dejo voy donde Shippo. – Quiero escapar.

-No te preocupes otro día hablo con él, no los interrumpo más. Bye cuídense y saluden a todos. – Se despide y cuelga Rin.

Rayos si o si tendré que enfrentarme al monstruo.

-Kagome ¿Por qué contestaste? – Si que me va regañar.

-Yo…este… - Comienzo a jugar con mis manos.- Yo… Yo…

-Kagome no estoy para juegos. – Se le nota.

-Yo te busque y no estabas, sonó vi que era Rin y quise hablar con ella. – Soy directa.

-¿Por qué? – Sigue, no le basto con esto.

-Quería saber de ella también de la señora Kizu y desde luego de Kohaku… Hablamos un poquito y ya. – Explico.

-De acuerdo, la próxima no contestes mis llamadas ¿Está bien? – Parece mi madre cuando era chiquita y me regañaba,

-Si… - Agacho la cabeza sintiéndome culpable por lo que preguntarle a él sobre la dichosa Laura es una causa perdida no creo que pueda hacerlo.

-Todo bien. -Levanta mi mentón.

Aunque la curiosidad es grande tal vez conteste si pongo ojos de cachorrito: Sesshoumaru ¿Quién es Laura?

-Nadie. Si quieres quédate o lo que quieras voy a darme un baño. – Nunca lo oí tan frío y cortante sobre un tema, salvo cuando se trataba de su padre. Luego de eso me dejo sola, el resto de la noche la paso en el establo con una vaquita que se encontraba muy mal. Fui a verlo antes de dormir además de llevarle una manta al menos por lo que vi su enojo paso y está más preocupado por el animal que otra cosa, al final ambos nos quedamos juntos.

Continuara…

Notas de autora: Holas, aquí les dejo un nuevo capítulo, estuve bastante inspirada así que salió rápido. Espero que les guste, quejas, sugerencias, reviews. Siguiente capitulo estará relacionado con el cumpleaños de Kagome ¿Sesshoumaru se comportara a la altura o la fregara?

MaruRamoneStone: Holas, gracias por tu review. Sé que lo de falsa alarma molestaría pero es por el bien de la historia y la boda vendrá dentro de un tiempo… Gracias por lo de feliz cumple.

: Gracias por tu review. En eso tienes razón en Sesshoumaru tiene que decidirse antes de regarla… Sobre la separación al final duró muy poca, él no estaba dispuesto a que ella se fuera. Gracias otra vez.

danita-inu: Gracias por tu review. A Sesshoumaru le va a costar ver la verdad y sobre si Kagome saldrá lastimada o no eso dependerá de las decisiones que tome y diga. Bye cuídate.

Marlene Vasquez: Gracias por tu review y el mensaje en el face. Tienes toda la razón respecto a que Sesshoumaru tendrá que contactar con Rin, verás su reacción que tiene con Kagome aunque en el anterior viste que la dejaba de lado y seguirá haciéndolo poniendo a Kagome como segunda mesa. Bye y gracias de nuevo

Anixz: Gracias por tu review.