Ya no quiero

Capitulo 21: Ocho de Diciembre

I

Desde que nos enteramos que la familia Madicci vendrá a pasar las fiestas en la hacienda, Sesshoumaru anda desaparecido, en si no son las palabras exactas. Él se despierta muy temprano para comenzar con todo, ver de qué color se van a pintar las habitaciones, cual tendré que ocupar mientras su familia este de visita porque ambos estuvimos de acuerdo que sería mal visto que durmamos juntos.

Otras de las reparaciones previstas son la revisión de tuberías y si fuera necesario el cambio de ellas. No debo olvidar la revisión de los muebles y camas. Lo que si me disgusto un poco fue el cambio que hicieron en el jardín. Había traído unos geranios muy bonitos y estos han sido cambiados por jazmines porque son los que le gustan a Rin, incluso los colores han sido de acuerdo a los gustos de ella aunque eso no me desagrado al contrario son muy bonitos.

Cuando decidí relajarme un rato en las aguas termales junto a Shippo nos dimos con la sorpresa que también están en mantenimiento. No hay nada en ese lugar que no este en reparación parece un campo de batalla donde nuestro refugio en las tardes es la casa de Tazumi. Todo aquello es lo de menos porque comprendo que la casa necesita mantenimiento. Cuando llega la noche y acuesto a Shippo, Sesshoumaru aparece todo cansado sin ganas de nada, lo único que desea es dormir.

Entiendo la situación a la perfección pero en verdad necesito hablar con él, cada vez que lo intento su respuesta es mañana, al día siguiente es que está cansado o a veces acepta pero en menos de dos minutos esta roncando y que gano con eso, nada. Miro el calendario, esa fecha es dentro de dos días y hoy es mi último día para contarle todo. No creo que me juzgue, lo que más quiero es su comprensión al igual que su apoyo. Tal vez hasta me acompañe, sería agradable tener con quien compartir este momento.

Miro el reloj, son las 10 de la noche y este no aparece. Prendo la televisión, no hay nada interesante salvo las nuevas novelas turcas, no están tan malas puede que las vea más seguido. Termina la novela y son las 11:30 de la noche y ni señas de este hombre. Me coloco mis papuchas dispuesta a ir a buscarlo, como dice el dicho si la montaña no viene a ti tu ve a la montaña. Al abrir la puerta entra un somnoliento Sesshoumaru.

-Hola amor. –Me saluda adormilado con los ojos medio cerrados en si diría que están medio abiertos. Sin esperar respuesta se acuesta como está en la cama.

-Sesshoumaru. – Lo llamo pero no recibo repuesta salvo ronquidos, sigo zarandeándolo con el mismo resultado. Al final tendré que solucionar todo esto yo sola.

-Buenas noches. – Son mis palabras antes de dormir.

Hoy es siete de diciembre, él día transcurre normal, igual que los demás con un Sesshoumaru que desaparecía apenas sale sol. Aunque hoy fue algo diferente se despidió de mi con un beso, quise explicarle lo que haría hoy que necesitaba hablar con él de algo muy importante pero me dijo que después que lo haríamos en la noche, las mismas palabras con la diferencia que esta vez no habría nada en la noche.

Todo sigue igual en el trabajo con la diferencia que a la hora de salida me despedí de Shippo y le prometía volver al siguiente. Fui a buscarlo antes de partir pero no lo encontré había ido a comprar no sé que cosas y su celular no contestaba, lo único que deje fue un mensaje que saldría de viaje y volvía mañana en la tarde. Lo que pensaba hacer no demoraría mucho tiempo pero es muy importante hacerlo, espero que el señor Myoga haya cumplido su palabra.

II

Regrese muy tarde en la noche, tal vez si resistía lo suficiente podría escuchar aquello tan importante de lo que desea hablar Kagome. He sido injusto con ella pero quiero tener todo listo para cuando vengan mis tíos y Rin además que también tener las cosas para cuando Kagome y yo nos casemos así tranquilamente podamos formar nuestra familia.

Al llegar todo está oscuro, los únicos en recibirme son nuestras mascotas, tal vez Kagome se fue acostar temprano seguro se molesto por no escucharla en estos días. Los regaños no interesaran cuando vea la cara de sorpresa al conocer las razones.

Voy a nuestra habitación pero no hay nadie, esta vacía como si nadie hubiera estado aquí. Reviso mi celular y encuentro un mensaje en el que me informa que viajara hoy para regresar mañana en la tarde, que no me preocupara que todo estaba bien y puso una carita sonriente.

Creo que eso es lo que deseaba decirme, no debería haber problemas. No pienso más, me acuesto cayendo rendido de inmediato. La mañana siguiente pase el resto del día con Shippo esperando a que regresara Kagome pero nada. Acosté al niño temprano, mire televisión hasta hable con Rin para poder con lo de la boda casi era media noche cuando sentí el rechinar del portón grande. Todos fuimos a recibirla, no luce tan sorprendida de verme.

-Hola. – Suena tan apagada, se acerca, me abraza le correspondo para de ahí besarme y terminar. – No quiero preguntas, buenas noches.

Desde esa noche ella no vuelto a insistir con que desea hablar conmigo lo que si la noto es triste y un par de noches estuvo llorando en sus sueños en lo que entendí fue un por qué se fue. Todo inicio desde esa noche, sé que hay cosas que atormentan a Kagome y que la mayoría de eventos que tuvo con Inuyasha me los ha contado.

No debo meditar demasiado, si la presiono será peor mejor esperare paciente a que sea ella que por voluntad propia quien desee contarme lo que ocurre aunque me esta desesperando. Voy a revisar el correo, están las típicas cuentas hasta llegar a un sobre de manila que llama mi atención, leo el remitente es una agencia de fotografía, tal vez es alguno de los presupuestos que solicite. Lo abro esperando encontrarme con una hoja bond con presupuestos pero no es eso, son fotografías fechadas el ocho de diciembre.

Las examino con detenimiento, todas son de Kagome, la primera es llegando a una casa bonita pero con la fachada descuidada, la siguiente es la de ella en un bonito jardín, la que sigue es en el mismo lugar pero aparece Inuyasha, las siguientes están los dos hasta que hay una en la que él se acerca a ella que esta agachada mirando una pequeña planta, para de ahí estar abrazados. No quise seguir viendo y las coloco sobre el escritorio.

¿Qué significaba aquello? La fecha es la misma en que ella se fue y regreso muy tarde cuando dijo que lo haría en la tarde y sobre todo ¿Qué hacia con Inuyasha? No debo pensar mal, al guardar las fotografías se me caen y veo una en la que entran a un restaurante, otra en la que están en un parque.

Al final hay una nota que dice " Te lo advertí Sesshoumaru, espero que disfrutes el presente que te hizo tu padre" Arrugó la nota y meto todo de nuevo en el sobre, pensaba botarlo al tacho pero me arrepiento y lo introdujo al fondo de la gaveta.

III

Pase la noche en la casa del abuelo de Miroku, él cual fue muy comprensivo conmigo y tampoco me pidió explicaciones. En si nadie me ha dicho nada y lo agradezco, tampoco hay quien se acuerde salvo Miroku, que le tuve que contar por lo del divorcio, Inuyasha y el señor Myoga que no lo veo desde hace mucho tiempo.

Deseo ver mi celular pero ir hasta el ropero por el no vale la pena además que si me hubiera llamado o mensaje estaría sonando. Seguro ni cuenta se dio de mi partida salvo en la noche cuando se acueste pero quien sabe.

Despierto temprano, desayuno y le agradezco al señor Miyazaki la amabilidad. Tomo el viejo camino hacia aquel lugar al que llame alguna vez casa. Paso la seguridad de la residencial sin problema, supongo que Myoga aviso sobre mi visita además que el señor Dono todavía continua en su puesto de vigilancia.

Todas las residencia en este lugar son de lujo podría decir que hasta de ensueño, el lugar perfecto para que una joven pareja pueda formar una familia. La única mancha entre todas esas inmaculadas casas es en la que viví mi infierno con Inuyasha. Me estaciono en la cochera, busco la llave que se encuentra debajo de la maceta izquierda que esta en la entrada.

Al abrir la puerta la pulcredad y belleza que tuvo ahora son solo cosas llenas de polvo o cubierto con telas de araña. Nada a cambiado, todo esta tal cual lo deje esa tarde que decidí no volver más, hacer una nueva vida y dejar mi pasado atrás sin embargo no puedo dejar de visitarlo él.

Cruzo la sala hasta llegar a la puerta corrediza que llevaría al jardín, me alegra que él señor Myoga cumpliera su palabra, el jardín luce tan bello. El césped cortado y verde, el árbol de naranja que me ayudo a plantar ese día está bien cuidado. Myoga me conto que de acuerdo a la tradición japonesa cuando nace un niño se planta un árbol en el jardín el cual crecerá al mismo ritmo que el pequeño. Han pasado dos años desde aquello.

Voy por agua para regar las plantas además de ponerle estás flores. Si tan solo hubiera tenido unos meses más tal vez hubiese tenido derecho a una tumba y no tener que suplicarle al doctor que me entregara sus restos en un frasco de formol, no quedarme de otra que enterrarlo en el jardín.

Recuerdo que ese día regrese de la clínica echa una zombi, con una tormenta dentro de mi cuerpo que se resistía a mostrarla a pesar que las lágrimas no dejaban de caer de mi rostro. El señor Myoga no se separo de mi lado en todo ese día y me ayudo hacer un hueco en el jardín para poder colocarlo, Al día siguiente vino con su pequeño árbol.

Él me pidió que perdonara a Inuyasha, que estaba confundido y envenenado por su padre. Pero que al final se daría cuenta de su error , regresando arrepentido. Le dije que no podía, si me hubiese roto una pierna un brazo lo que sea a mi tal vez lo pensaría pero a quien lastimo fue un angelito que no tenía la culpa de nada, que fue tan valiente que dio su vida por la mía.

Todos esos eventos me causan tanto dolor que las lágrimas vuelven a brotar a cantaros. No debería llorar para que su almita pueda descansar tranquila, él se merecía todo.

-Kagome ¿Qué haces aquí? – Escucho a alguien detrás de mí.

Me giro e intento limpiarme en vano la cara: Inuyasha. – Es lo único que atino a susurrar sin derrumbarme de nuevo.

Puedo sentir como sus brazos me rodean, los apartaría pero es como si todas mis fuerzas hubiesen sido drenadas y mi llanto se hace más intenso.

IV

Kagome no dejo de llorar hasta que se quedo dormida en mis brazos, la cargue y con cuidado la acosté en el sillón. A pesar de su rostro estar ligeramente hinchado por el llanto sigue igual de bella. Hasta ahora no comprendo como pude ser tan vil para dañar a tan maravilloso ser.

Me siento en el mueble que está al costado para vigilar su sueño, por ahora es lo único que puedo hacer por ella. No estoy del todo seguro que está haciendo aquí pero no puedo olvidar que hoy se cumplen dos años del que fue mi más terrible crimen.

Lo peor es que ni siquiera fui del todo consciente de lo que hice, lo que si sé es que la noche anterior a ese día me emborrache como nunca creyendo que mi esposa me engañaba y llevaba al fruto de su aventura en su interior. Que imbécil fui, supongo que me aparecí en la madrugada, la desperté para luego reclamarle, insultarla, sin hacer caso a sus pedidos sobre tener misericordia por nuestro hijo, esa parte son como flashes en mi mente pero lo que no puedo olvidar es el último por favor no lo lastimes y cayo desmayada.

Fue cuando temí lo peor, la borrachera que tenía se me fue. Vi algo de sangre entre sus piernas y en su labio. Pero en lugar de llamar a emergencias para que la socorrieran y tal vez hubiesen podido salvar a nuestro hijo, sólo huí como un maldito cobarde pensando que diría y como me justificaría al haber matado a mi esposa.

Por suerte ella estuvo inconsciente y lo único que tuvo fueron varias contusiones sin embargo el pequeño ser que estaba con ella no tuvo la misma suerte. Al enterarme sentí una punzada en el pecho, trate de quitármela repitiéndome que no debería de dolerme porque era el hijo del amante de Kagome, con ese sentimiento hice lo más estúpido de mi vida, mandar a un abogado para presentar el divorcio en lugar de mandarle flores y suplicar de rodillas su perdón. Después de ese momento lo único que he hecho es cometer error tras error con ella consiguiendo perderla.

-Inuyasha. – Se despierta y ve todo a su alrededor se le ve confundida.

-Hola, te quedaste dormida. – Le cuento.

-¿Qué paso?- Me pregunta. - ¿Acaso todo fue una pesadilla? – Lo dice más para si tocando su vientre buscando algo que ya no esta.

-No lo fue… Soy aquel demonio que acabo con toda nuestra felicidad. - Le contesto.

Traga saliva: ¿Qué haces aquí?

-Torturarme con mis recuerdos, con lo que pude tener y lo perdí por estúpido. – Es mi respuesta. - ¿Tú? Creí no verte de nuevo en esta casa.

-Vine a visitarlo a él. – Mira al jardín.

-¿A él? – No entiendo.

-A nuestro bebé…. –Su respuesta es un susurro.

-No te entiendo, explícame por favor. – Le pido.

-Creo que ninguna madre le gustaría que su hijo terminara como un desecho medico así que le suplique, rogué y soborne al doctor para que me lo entregara. Luego de tanto insistirle accedió entregándomelo en un frasco de vidrio con formol… - Hace una pausa podía percibir el nudo en su garganta. – Así que lo enterré con ayuda del señor Myoga en el jardín, como sabrás al ser tan pequeño y morir dentro de mi vientre no tiene derecho a una tumba en un cementerio… Ni siquiera a un nombre o algo en lo quede registro su existencia, salvo el amor que le tuve o mis recuerdos.

-Kagome… Yo tampoco lo olvidare. – Le tomo las manos.

-Me alegra. – Se suelta. – Ya termine mi visita así que me retiro, cuídate.

La sujeto: Kagome tu no estás bien, no puedo dejarte ir así.

-Tengo que irme, el viaje es largo y si me demoro Sesshoumaru se va a preocupar.- Su voz está quebradiza quiere hacerse la fuerte.

-Kagome, si quieres llorar hazlo no tienes que fingir que todo está bien cuando por dentro estás que te desgarras. – Le digo.

Ella se tapo la cara con sus manos y empezó de nuevo solo que está vez me pregunta porque se tuvo que ir su bebe, porque si ella lo quería tanto, se cuestiona sobre por qué no fue más fuerte, se culpa por no haberlo defendido por no correr, golpearme, detenerme, hasta por ser una tonta al quererme tanto y seguir a mi lado. Voy a consolarla y lo único que salen de mis labios son un lo siento para todas aquellas palabras que se dice. Otra vez se quedo dormida en mis brazos.

Cuando despierta la obligo a que me acompañe a comer porque no pensaba dejarla ir con el estómago vacío, ni con esos ánimos. Su estado no cambia seguía apagada y triste. Me despido de ella, luego de insistirle en que probara bocado porque si de ella dependiera dejaba el plato intacto.

Al terminar me despido de ella y veo como se va. Me prometí a mi mismo reivindicarme de alguna forma para poder mitigar en algo el dolor que ella sentía, no me importaba cuanto tuviera que hacer o dinero que gastar incluso si tendría que ir al mismo infierno.

V

Kagome desde su viaje está distante además es como si estuviera enferma, todo el día tiene sueño, las pocas veces que la he visto han sido bostezando sin olvidar sus problemas estomacales, todo le cae mal ella le hecha la culpa a todo el pop corn que come sin embargo no deja de hacerlo alegando que una película sin pop corn no es una. A veces puede resultar tan infantil.

En verdad la quiero e tratado de no abrumarme tanto respecto a los fotos que mando Inu Tashio pensar que para aquello hay una explicación razonable. Deseo aclarar esto con ella pero como ella me pidió no hacerle preguntas respecto a ese día, interrogarla seria un riesgo.

Hoy es miércoles, me he demorado de nuevo en partir porque apenas despertó se metió corriendo al baño. Me preocupa, si continua así voy a tener que llevarla al médico. Porque seria fatal que se ponga grave en las fiestas y la sorpresa de la boda se estropee.

-Sesshoumaru. – Me llama.

Voy donde ella toco la puerta e ingreso: ¿Qué sucede?

-Me siento mal. – Se queja. – No quiero ir al trabajo.

Es la primera vez que escucho esas palabras en ella, debe estar muy mal. Toco su frente esperando que se encuentre hirviendo pero esta más fresca que una lechuga. – No tienes fiebre.

-Pero odio vomitar. – Podía ver las lagrimas en su rostro.

-Cariño tranquila vas a estar bien.- Le paso mi mano por su cabello no me gusta verla en ese estado.

Sin dejar de apoyarse en el retrete, comienza de nuevo el suplicio para ella. Es poco lo expulsa por lo visto su digestión no ha sido del todo buena. Le paso un poco de papel higiénico para que se limpie la cara.

-Gracias. – De nuevo bota lo último que tenía.

-¿Terminaste? – Pregunto, asiente y la ayudo a que se incorpore y lave la cara, está pálida.

-Mejor vamos al doctor, no puedes seguir así, ya vas una semana… - Le digo.

-No quiero regaños.- Habla toda sensible.

-No lo son, me asusta que te pongas peor. – Le seco la cara, me doy cuenta que está bastante fría.

-Cuando vomito se me baja la presión. – Me cuenta. – Es normal.

-Hoy no vas ir al trabajo sino al hospital o la clínica a que te revisen. – Le cuento nuestros planes.

-No. –Se niega. – No quiero que me estén clavando, sacando análisis o digan que me van a poner suero…. Suficiente tengo con esto.

-Pareces niña chiquita.- Me quejo.

-Lo que quiero es descansar, con eso se me pasara. – Me ve con rostro inocente.

-Estás así desde el jueves ¿El miércoles despertaste igual? - Pregunto.

Piensa un momento: No, seguro lo que comí ese día me cayó mal.

-Que tal si te infectaste de algo grave. Algún parasito o quien sabe que.

Medita un momento: No creo… Era un sitio decente, aunque el aceite que usaron para cocinar tal vez no era el mejor además que comí a des hora… Tal vez sea una gastritis, rezagos… Tomando yogurt natural se me pasara.

-Te voy a dar plazo hasta el sábado, si continuas mal te llevo al médico y que saquen todos los análisis posibles. – Es mi ultimátum.

-Pero ese día llegan tu familia… Se supone que debes ser buen anfitrión y no estarme llevando al doctor como paranoico… Recuerda que soy fuerte. – Agrega.

-Si eres tan fuerte, te cambias ahora y vas al trabajo…. Y te tomas esta vez el yogurt que dices sin quejas…. Te voy a ver. – La amenazo, creyendo que con eso aceptaría ir mejor al hospital, porque desde hace días me tiene con el cuento del Yogurt y no lo toma con el pretexto que no le gusta y que le da más nauseas.

- Malo. – Se pone triste.

-Entonces te llevo a que te revisen y asunto arreglado. – Le doy la otra opción.

-Voy al trabajo. – Se enoja y se comienza a cambiar enfrente mi.

La abrazo por atrás: Dices estar mal pero te gusta tentarme.

-En verdad no tengo ganas Sesshoumaru… Por lo menos hasta que me recupere de esto. – Se le nota triste.

-Está bien. – La beso en el cuello y dejo que continúe.

Al final cumplí mi amenaza me asegure que tomara el dichoso yogurt hasta la última gota, por más cara de asco que pusiera. Ella quiso devolverlo pero se aguantó porque sabría que esta vez no tendría excusa para evadir su visita. Ya que en esta ocasión tendría el apoyo de Kaede y Shippo.

La deje en el trabajo, le di un ligero beso en los labios prometiendo que la iría a recoger a la salida para que luego descansara el resto de la tarde.

No paso mucho para que me llamara para pedirme que le llevara su usb, que si mal no recordaba estaba en su laptop o metido en su cartera que dejo colgada en la silla. Veo en la laptop no esta y la cartera tiene muchas cosas, la vació en la cama encontrándome con muchas cosas, como ganchos, ligas, cargador del celular, chupetines, caramelos, libretas, monedero, lapiceros y unas pastillas ¿Qué habrá estado tomando? Leo los nombres de unos medicamentos de venta sin receta como panadol, excedrin, un frasco con vitaminas y por último esta unas que están en cajita celeste con números y un nombre medio raro. La guardo en mi bolsillo, tomo el usb y lo demás lo coloco en su sitio.

No pierdo tiempo, le entrego el usb para ponerme a investigar el misterioso medicamento.

VI

Como lo prometió, Sesshoumaru apareció a la salida cosa que le agradecí porque no me sentía tan bien pero debo admitir que el yogurt ayudo a mitigar mis nauseas. Al llegar lo único que hizo fue tomar mi mano y comenzar a jalarme fuerte en dirección a la casa sin esperar a Shippo.

-Espera, Sesshoumaru. – Hago fuerza pero no consigo nada. – Shippo, hay que ir por él.

-Tazumi se va a quedar con él hoy dia. –Dice.

-¿Qué te sucede? –Pregunto ero no responde, sigo forcejeando pero es en vano. Así que me dejo llevar por él hasta su estudio donde apenas entramos la cierra.

-¿Qué ocurre? ¿Por qué estás así? – Me sorprendo por su aptitud, sé que está molesto, en sí diría furioso, lo peor es que es conmigo y no sé que hice para ponerlo en ese estado. Trago saliva, es la primera vez que tengo miedo de estar con él aunque trato de no aparentarlo.

-¿Qué significa esto? – Me muestra las pastillas que me dio Kouga hace tiempo.

Continuara….

Notas de autora: Aquí les dejo el nuevo capitulo, espero que les guste mucho. Gracias a las que dejaron su review.

danita-inu: Gracias

clarity-chan: Gracias por tu review, lo de que Sesshoumaru se quiere casar es porque ya esta seguro que la quiere además que desde hace tiempo la quiere atar… Kagome hizo un trato con él sobre que si seguían juntos hasta fin de año ella aceptaba casarse con él. Es verdad Rin paso a la historia… Gracias otra vez.

mary esther Gracias por tu review y a mi también me gusta esta pareja al igual que la de Sesshoumaru Rin…

: Gracias por tu review, lo de sus secretos de ambos esta por verse en un futuro cercano. En si ambos tienen un trato pero falta que su parte de este para que se casen… Se cumplirá o no eso esta por verse.

MaruRamoneStone: Gracias por tu review, él esta muy emocionado, pronto se va enterar. Bye gracias.

Marlene Vasquez: Gracias por tu review, lo de los invitados no sé, ni se me paso por la cabeza. Gracias por tus palabras y comprensión, si que estado muy ajetreada pero me he dado un tiempo. Bye y gracias.

Tratare de actualizar pronto ya termine con el nido pero me falta decorar mi casa, armar nacimiento y el árbol y compras de último minuto. Comprensión, gracias de nuevo y dejen sus reviews aunque si los review llegan a los 144 haré lo que sea para actualizar… Que mala soy…..jejejej. Bye me despido de ustedes su loca escritora con una neurona coja y les deseo una feliz navidad y prospero año nuevo por si acaso. Cuídense mucho.