4. Sacrificio
Decidida a no seguir perdiendo tiempo en tareas banales como la destrucción de los Horcrux, Hermione delegó a Luna como la encarga de eso, mientras ella continuaba construyendo su dulce camino a la victoria.
Tenía la ventaja de que Dumbledore parecía más ausente de lo normal en Hogwarts, así que utilizó al ED para seleccionar a nuevos candidatos, así como iniciar un grupo de fieles que de verdad valiesen la pena.
Lo que más desgastaba a Hermione, además de tener a otras dos personalidades luchando todo el maldito tiempo en su cabeza, era disimular que seguía siendo la misma adolescente incómoda y santurrona de antes. En especial, detestaba las miradas de Cho Chang a Harry, cada reunión del ED.
Pensó, irónica, que Harry era viento… eso implicaba una personalidad difícil de adiestrar, siempre buscando nuevas experiencias, con hambre de libertad y goce. Ella, en cambio, era fuego puro: dominante, sin sorpresas, vanidosa, con hambre de consumir, obtener y someter.
No le convenía una pareja como Harry. Si fueran otras las circunstancias, sufriría a su lado por su eterna actitud ligera. Ella necesitaba algo más sólido… terrenal. Pero claramente la situación era todo menos normal. Y esos ojos verdes la tenían encendida todo el tiempo.
Hermione concluyó que él tendría que aprender a contener un poco de su ligereza. Ella también haría el esfuerzo de apaciguar sus ardores posesivos. Por lo que pensó que era momento de dejar un par de cosas claras, cuando Chang intentó quedarse con él, a solas, después de una sesión del ED.
La realidad era que tendría que guardar las apariencias sobre los Horcrux durante un par de años más, por lo menos, pero no sobre Harry.
Se acercó a Chang, ignorando su ridícula petición de que por favor la dejara hablar un momento con Harry, y puso una mano en su frente. Hermione se quitó la máscara de alumna modelo y patética amiguita sin chiste del Elegido. Su mirada se oscureció, la corona de diamantes se volvió visible, un anillo de fuego azul las rodeó.
Chang gritó sin voz, descubriendo de primera mano lo que implicaba que una bruja oscura capturase su mente. Las venas debajo de su piel brincaron. Sus labios se torcieron. Sus piernas fallaron… pero no cayó, porque su frente parecía anclada a la mano de Hermione.
El fragmento de Riddle, dentro de la diadema, siseó extasiado. Un poco máss, quiebra ssu magia. Recuérdale ssu lugar. Márcala.
Chang lloró al ser quemada. Por fin cayó al suelo, retorciéndose por los efectos colaterales de la posesión. Buscó aterrada a Harry, pensando que la ayudaría: pero él estaba parado frente a ambas, con las manos en los bolsillos.
Sus ojos verdes llenos de amor por Hermione.
Esta vez pudo gritar. Sus manos cubrieron su frente, donde ardía profundamente una marca extraña.
Hermione se mordió el labio inferior. Esto puede arriesgar todo. Me dejé llevar pensó. La tiara tomó la luz Debes esconder la Marca. Después ella se sentirá honrada de llevarla.
Como si Harry hubiera podido escuchar la conversación en la cabeza de la Gryffindor, usó su varita para colocar un glamour en la frente de Chang.
—¿Por qué no te retiras? —el tono de Harry careció de la sugerencia que las palabras implicaron.
La Ravenclaw se escurrió hacia la puerta, desesperada.
—No es necesario que te advierta lo que te pasará si hablas con alguien sobre esto, ¿verdad, Cho? —sonrió Hermione.
Ella negó, por fin saliendo.
Harry se paseó divertido alrededor de su mejor amiga —¿A qué se debió esa falta de autocontrol, Milady?
Había comenzado a usar ese título con ella, cuando estaban solos. Le parecía apropiado… incitador.
Ella no pudo evitar que un sonrojo cubriera su rostro. Harry se preguntó si era de molestia, celos, vergüenza o todo eso al mismo tiempo.
—Debemos ser francos —dijo la bruja, intentando verse tan peligrosa como fue minutos atrás, pero fallando—, pasaremos el resto de nuestras vidas juntos, reformando al mundo mágico. Lo sensato sería comenzar una relación amorosa.
Harry disimuló pensarlo, aún rodéandola como un dulce remolino.
—Sabes que tus deseos son órdenes, Milady.
Hermione giró los ojos —En esto no. Debes decidirlo.
Él la abrazó desde atrás, echando su aliento perpetuamente frío en la piel eternamente caliente.
—Lo decidí la noche que te encontré en el Bosque Prohibido, bailando en el fuego. Estaba esperando que tú lo decidieras.
—Me pareció inadecuado… Tú eres viento.
Harry besó su cuello, provocando escalofríos en la bruja —Cariño, el viento propaga el fuego…
—¿Eso es un sí?
La bruja no vio el rostro oscurecido de su mejor amigo, quien conservaba su personalidad… pero había sido quebrado por la ambición y las tinieblas de Voldemort. Sin embargo, pudo sentir su magia volátil meterse por su cadera, donde las manos masculinas se clavaban en sus huesos.
—Tus deseos son mis órdenes, Milady.
La tiara le quiso advertir algo a Hermione, pero ella la ignoró, demasiado perdida en el beso que Harry le dio en ese momento.
Luna trajo el siguiente Horcrux: el anillo de los Gaunt. Al mirarlo, Hermione reconoció enseguida que se trataba de una de las Reliquias de la Muerte.
Eso soluciona nuestra búsqueda por la inmortalidad Murmuró la tiara de Ravenclaw, sedienta No tendremos que quebrar nuestra alma; sólo imbéciles sin respeto por la magia tentarían una idea de ese calibre. Por supuesto, Riddle no reaccionó amable ante aquel comentario. Hermione se reservó de señalar que su alma era sólo suya, no de los tres.
—¿Qué piensas? —preguntó Harry, besando sus piernas desnudas.
—Sólo nos falta la varita. Seré la Maestra de la Muerte.
Le sonrió al moreno, notando su sorpresa ante la revelación de otro punto clave del plan. Acarició su cabello negro, estirando las piernas para cubrir más de su cuerpo.
Harry apoyó su mejilla en uno de los muslos femeninos. Adoraba estar con ella así. Tenerla para él.
—¿Quieres la inmortalidad, Milady?
—Quiero todo.
Eso era algo que él podía comprender muy bien.
—¿Quién será el elegido para recibir el anillo?
—Pensé en Sirius, pero no sé si la estabilidad de su mente pueda con esto.
Harry se levantó, en una dulce muestra de que seguía siendo un adolescente —¡Sí podrá! ¡Lo juro! Lo he curado poco a poco, a escondidas de Dumbledore y la Orden del Fénix. Cada vez está más lúcido.
—Lo pensaré. Otra opción es Neville. También se lo merece.
—Pero Sirius…
—Dije que lo pensaré.
El mago apretó los dientes.
Ella recorrió con su mirada, de arriba a abajo, el cuerpo desnudo de su mejor amigo… de su amante. Se detuvo, sorprendida, al verlo tan duro. Alzó una ceja.
—¿Por qué te excita que no te diga que sí a todo?
Harry le torció una sonrisa —No lo sé.
Rowena tomó la palabra Adora no tenerte siempre feliz. Siente que así eres un reto eterno, algo que toda la vida será atractivo porque nunca lo podrá controlar por completo. Hermione creyó en la sabiduría de la antigua bruja; sin embargo, la oscuridad que habitaba los ojos verdes de Harry la hizo dudar.
¿Realmente serásss siempre atractiva para él? Siseó Riddle Potter tiene mi ambición… ssé lo que sucederá. Cuando yo no conssigo aquello que me atrae, despuésss de un tiempo me aburre… y lo elimino.
Hermione se lamió los labios. Sintió su piel hervir cuando Harry reaccionó a ese pequeño gesto como si se tratara de un depredador.
Entonces debo mantenerlo interesado concluyó, alzando el dorso de su mano. Enseguida, Harry se inclinó para besarlo.
Sí. Respondieron Rowena y Riddle.
Luna se columpió feliz, disfrutando la humedad del Bosque Prohibido. Estaban lejos de la zona que Hermione había quemado; tanto para comodidad de la Ravenclaw, como para mejorar las oportunidades de Neville.
Hermione creó tres pequeñas llamas y comenzó el ritual. Harry se mantuvo detrás de ella, pendiente de la reacción de Horcrux. Habían teorizado que, al igual que la diadema de Ravenclaw, el anillo debía poseer una doble personalidad: la magia de la Muerte y el fragmento de Riddle.
Sería más difícil de destruir.
Lo ideal habría sido utilizar la espada de Godric Gryffindor para quebrar la piedra, pero no quiso cooperar con Hermione, mucho menos con Harry. Al parecer, ya no eran verdaderos leones de Hogwarts.
Hermione admitía que eso le había dolido un poquito. Harry, en cambio, estuvo riendo un buen rato.
El anillo cimbró la tierra, desatando espíritus oscuros que golpearon sin misericordia el cuerpo de Neville, quien no había acudido al Bosque Prohibido por decisión propia.
Luna dejó de columpiarse. Hermione detuvo su canto.
Harry sintió algo parecido a miedo. Creyó que esas emociones tan débiles habían desaparecido de su alma, pero quizá sólo requerían el detonante adecuado. En este caso, se trataba de la muerte de un amigo muy querido.
—¡Neville!
Los tres corrieron hacia el joven desnudo en la tierra. Aún no era demasiado tarde. Hermione lo revisó con meticulosidad. Rowena fue descartando cada mal posible en su cabeza, mientras Riddle señalaba el tipo de secuelas que sufriría por mal uso de la magia negra.
—¿Por qué no funcionó? ¿Qué falló? —gruñó Harry.
Luna lo pensó la siguiente hora que Hermione utilizó para mantener con vida a Neville.
—Su alma es demasiado pura. Rechazó a Tom Riddle —comentó la rubia.
Harry la miró incrédulo —Eso no ocurrió con tu alma, la mía o la de Hermione.
—Quizá no éramos tan buenos, en realidad —se encogió de hombros—. Además, yo sabía en qué me iba a meter. Estaba preparada. Neville, no.
—Ya sospechaba de nosotros —respondió Harry—. Es más listo de lo que aparenta. Pero confió en nosotros… No quiero que muera.
Hermione por fin alzó la mirada, respirando profundo —Su alma está lista para irse al más allá. Se requiere de un gran sacrificio mágico para regresar a Nev.
Luna asintió —Sólo nómbralo y lo traeremos ante ti, Milady.
Harry se preguntó en qué momento ella también comenzó a usar ese término.
La castaña miró hacia el castillo —Será magia muy negra. Tendrá secuelas en los tres… así que haremos que valga la pena.
Neville despertó, gritando y luchando contra el viento.
—¡Calma, estás en la enfermería! ¡Nev!
—¿Harry? ¿Qué pasó?
Miró a su buen amigo, claramente preocupado por él. Le dolía todo el cuerpo.
—Caíste enfermo. Ron y yo te trajimos con Madam Pomfrey. ¿Estás mejor?
Asintió, confundido.
—Tuve un sueño muy raro…
Ron, sentado del otro lado de la cama, bufó —Te intoxicaste con una de tus plantas. No quiero imaginar qué soñaste.
Neville se sintió enrojecer —Oh, no…
Harry lo palmeó, amistosamente, en la espalda —De verdad nos asustaste.
Pudo sentir la honestidad brutal en Harry, y un sentimiento de vergüenza lo inundó. Llevaba meses sospechando que algo malo sucedía con él. Llegó a pensar que no era la misma persona. Que se había convertido en alguien peligroso. No tenía pruebas, sólo era un presentimiento. Ahora comprendía su error.
—Lo lamento —susurró, prometiendo no volver a dudar de su buen amigo.
Harry le sonrió.
—¡Nev!
Hermione apareció en la entrada de la enfermería. Se veía desvelada, con el cabello más revuelto de lo normal.
Neville apreció, conmovido, cómo Harry prácticamente se movía hacia ella, en una reacción automática por el amor que le tenía. De verdad están enamorados pensó.
La castaña se impactó contra él, casi subiéndose a la cama —Oh, Nev. Lo lamento. Estuve toda la noche en la biblioteca. Apenas me enteré de que te intoxicaste. ¿Cómo te sientes?
La abrazó de vuelta, feliz de tener tan grandes amigos —Bien. No te preocupes.
Ella le sonrió brillante. Neville pensó que parecía más linda… como si hubiera algo único y especial dentro de su cuerpo. Algo poderoso.
Harry la abrazó, rompiendo el contacto entre ambos —Vas a quebrarle una costilla —dijo bromista.
Ron sintió celos, igual que cada vez que sus mejores amigos obviamente se comportaban como si fueran algo más. Pero una mirada de Harry lo detuvo de hacer cualquier comentario.
Últimamente pasaba eso mucho.
Hermione siguió hablando, como siempre —Encontré un libro increíble que servirá de referencia para el último ensayo que la profesora McGonagall pidió. Por eso me quedé en la biblioteca. De no ser por Luna, que me encontró dormida entre los libreros, seguiría ahí.
Ron soltó un bufido —¿Quieres decir que de la biblioteca viniste directo para acá?
—Sí, ¿por qué?
—Entonces no te has enterado —insistió el pelirrojo.
—¿De qué? —preguntó Neville.
Ron bajó el rostro —No hubiera querido mencionar esto cuando Neville recién se va despertado… pero ya que salió el tema… Umbridge murió.
Hermione enterró el rostro en el pecho de Harry, escondiendo su sonrisa.
