Holaaa! Hay alguien por ahí? He tenido que quitar las telarañas de esta cuenta, pero como he dicho, no dejaré ninguna historia inconclusa. Y aunque me he tardado descaradamente, aquí les traigo la continuación de este fic que muestra dos de mis amores; el futbol y el SS.

Reitero que la cosa irá lentito aquí, no esperen que ambos se amen con la intensidad de mil soles al quinto capítulo porque eso no me gusta y me perturba que en la mayoría de los fics sea así. Uaaaa... pero bueno...


Espero que les guste el capitulo.

Les recuerdo que el equipo principal es el Urawa Red Diamonds, de la ciudad de Saitama, con Kakashi con DT, Sakura como médico y ahora Sasukito como la nueva contratación. Aquí estarán la mayoría de personajes de Konoha.


A favor de la campaña "Con voz y voto - Porque agregar a favoritos y no dejar comentarios, es como manosearme la teta y salir corriendo." ¡No me manoseen, porfa! Si pueden dejen sus comentarios, criticas, sugerencias y tomatazos en el buzón de reviews.

Naruto y sus personajes no me pertenecen.

Todos los equipos, ciudades y torneos son 100% real no fake.


DE FUTBOL Y OTRAS PASIONES

V

Presentaciones

Las pruebas de reconocimiento físico nunca fueron de su agrado.

La idea de estar frente a un montón de personas que lo rodeaban como aves de rapiña, analizando y examinando cada detalle de su cuerpo mientras cuchicheaban entre ellos en un lenguaje técnico y anotaban cada mísero detalle en una planilla, no podía ser calificada de otra forma que no fuera "fastidiosa".

Y sumando el hecho que muchas de aquellas pruebas eran grabadas por periodistas, lograba posicionar a todo ese circo médico en el lugar número 4 en su escala de incomodidad.

Por suerte para él, hasta el momento aun no veía a ningún entrometido periodista o camarógrafo acosándolo con sus molestos aparatos. Tal vez fuera por el hecho de estar en Japón, en donde la población era mucho más reservada y respetaban la privacidad y los espacios personales de los jugadores.

Eso, o que tal vez aun no resultaba demasiado interesante para los medios locales.

Pero cual fuera la razón, Sasuke lo agradecía. Ya era suficientemente incómodo estar semidesnudo en una habitación en dónde todos los presentes parecían ansiosos en que llegara su turno para probar sus juguetes médicos con él. No necesitaba sumar a un par de extraños que buscarían grabar todo lo que hacía y registrar imágenes su cuerpo en distintos ángulos.

Y la razón del por qué a algún noticiero se molestaba en grabar eso, a Sasuke se le escapaba. Dudaba sinceramente que a la gente le interesara ver las pruebas físicas de los deportistas en los noticieros del día. O al menos a él no le interesaría.

Un suspiro profundo escapó de su boca y se obligó a si mismo a animarse. Por muy tedioso que fuera, sabía que era algo necesario y obligatorio de cada equipo así que solo le quedaba resignarse y ser paciente. Pronto terminaría todo eso y estaría listo para jugar en la cancha con su nuevo equipo.

Su nuevo equipo.

Un cosquilleo de emoción apareció en sus palmas ante la idea. Estaba ansioso por hacer el reconocimiento de cancha y ser presentado oficialmente a sus compañeros, ver las destrezas y debilidades de cada uno y demostrar las propias. ¿Cuál sería en nivel de los porteros? No recordaba cuántos eran, ni mucho menos sus nombres. El tal Asuma se lo dijo, pero no restó mucha atención por estar más concentrado en alejarse del raro y excesivamente entusiasta preparador físico con aquel horrible corte de pelo

—Uchiha-san. —escuchó a lo lejos. —Uchiha-san, por aquí por favor.

Tardó un par de segundos en reaccionar y al tercer llamado fue plenamente consiente de la mujer de ojos verdes frente a él que lo miraba con seriedad, casi diciéndole "muévete, holgazán".

Sacudió la cabeza ligeramente y caminó hacia donde ella le indicaba; una estación en donde habían instalado un tallímetro.

—Pies juntos y espalda recta. —ordenó, él obedeció. —Bien, no se mueva.

Ella se acercó para acomodar la barra sobre la coronilla de su cabeza y Sasuke notó que tuvo que alzarse de puntitas para revisar el número que indicaba.

En verdad se veía como una chiquilla. ¿Cuánto tiempo llevaría trabajando ahí? ¿Y cómo era que se llamaba? No lo recordaba.

—Estatura…182 centímetros.

—Estatura, 182 centímetros. —repitió el médico asistente, ese que también parecía un mocoso. ¿Cuál diablos era su nombre? Tampoco lo recordaba.

Un tercer sujeto —sin identificar por el momento —anotó el dato en una planilla.

—Sora. —la escuchó decir y ante el asentimiento del segundo médico/mocoso, Sasuke registró mentalmente su nombre.

El tal Sora lo llevó hasta otro lugar y le ordenó acomodarse contra una pared —también marcada con unidades de medida —extender sus brazos y mantenerse quieto para medir su longitud. Sasuke obedeció y entonces el flash de una cámara fotográfica lo cegó por unos segundos. Parpadeó dos veces y frunció el ceño casi por instinto, consiguiendo una pequeña risita por parte del personal médico.

Y obviamente, Sasuke no le veía lo divertido.

—Ahora media vuelta, mirando hacia la pared, por favor. —ordenó Sora. —Brazos extendidos.

Un segundo flash.

—Bien, descanse.

Después de tomar todas sus medidas fue el turno de pesarlo. Sasuke siguió a Sora y subió a una báscula que a sus ojos se veía bastante sofisticada. Una vez obtenidos los datos y registrados en una planilla por el sujeto aun sin identificar, fue llevado hacia una camilla en donde le ordenaron sentarse y permanecer erguido.

Sin decir nada, como la perfecta imagen del paciente colaborador y sumiso, Sasuke obedeció.

La mujer entonces ordenó a Sora ir a buscar a alguien más, el aludido asintió y se retiró junto al otro chico con una respetuosa inclinación de cabeza.

Ella rodeó la camilla en silencio, posicionándose detrás de él y repitiendo la indicación de permanecer erguido.

El Uchiha asintió y un escalofrío recorrió su espalda al sentir unos dedos pequeños y gélidos recorrer el largo de su columna.

—Ah, lo siento. Manos frías. —se disculpó ella.

Sasuke se encogió ligeramente de hombros y ella continuó con su labor, palpando ciertos puntos de su columna y aplicando un poco de presión.

—¿Alguna molestia?

—No.

—Perfecto. Extienda los brazos, por favor.

Nuevamente obedeció en silencio. Sintió las manos femeninas recorrer desde sus muñecas hasta sus codos, subiendo por sus brazos, palpando sus bíceps y sus hombros, aplicando presión. Los dedos de la chica se clavaron sobre su hombro derecho, mientras que con la otra mano lo obligaba a hacer ciertos movimientos forzosos de rotación, extensión y abducción.

—¿Y ahora? ¿Duele?

—No. —un poco fastidiado le respondió.

—Bien. Si siente algún tipo de molestia o cualquier cosa, puede decírmelo.

Él permaneció en silencio y cerró los ojos. No había nada qué decir, pues nada le dolía. Sabía que estaba en plena forma.

Cuando fue el turno del hombro izquierdo se repitió la acción. De nuevo, rotar, extender y abrir y las mismas preguntas a cada momento. Algo que ya comenzaba a martillarle la cabeza, pero entonces ella soltó una pregunta diferente.

—Ehh… ¿tiene algún significado?

Confundido, abrió los ojos y giró levemente su cabeza para mirarla de reojo.

—Am… el tatuaje. —agregó ella.

Ah, eso. Se sintió tentado a llevar una mano hacia su cuello y cubrirlo, pero desistió. Era ridículo hacerlo, ella ya lo había visto… y tampoco era la gran cosa.

—¿Algún significado especial?

No realmente. O bueno, tal vez sí, pero no pensaba explicarlo. Nunca lo hacía después de todo. Las personas siempre esperaban conocer alguna historia fantástica o algún evento importante y trascendental detrás de cualquier tipo de marca voluntaria en la piel, pero en su caso no había nada de eso.

Y de cualquier forma él no era la clase de hombre que compartía sus asuntos privados con el resto de la gente, mucho menos con alguien a quien no conocía.

Con un suspiro ligero cerró los ojos otra vez y permaneció en silencio, esperando que aquella fuera respuesta suficiente de su negativa a contar su significado —por muy poco profundo que fuera.

—Es… interesante. —susurró ella.

¿Interesante? No tenía nada de eso.

Sasuke decidido ignorar aquel comentario que más parecía haber hecho para ella misma y continuó en silencio.

—Am… realmente es un alivio tenerlo en el equipo, Uchiha-san. —continuó ella. —Estoy segura que muchos celebrarán su incorporación. Llega justo en el momento indicado.

Silencio.

—Es bueno estar de vuelta en casa, ¿no?

Él asintió como toda respuesta y ella continuó el resto del examen físico en silencio también. Algo que lo extrañó de cierta forma, pues pensó que buscaría cualquier manera de entablar conversación. No era precisamente muy parlanchina, solo parecía querer buscar una plática casual, pero en comparación con el médico de su ex equipo; un tipo ruso con actitud de hierro que apenas hablaba y cuando lo hacía solo era para gruñir, dar órdenes y exigir obediencia, le resultaba una verborrea casi patológica.

Sin darse cuenta, sonrió levemente ante la comparación de los dos médicos; un hombre de dos metros, la viva imagen del llamado oso soviético y una muchachita de ojos brillantes que presentaba el nivel de amenaza de un conejo rosa.

O eso parecía a simple vista, porque recordó la mirada dura y desconfiada que le dio en un principio cuando apenas habían quedado a solas, casi como si estuviera advirtiéndole sobre algo. La misma que desapareció tan solo un par de segundos después.

Y al recordar eso, Sasuke estuvo más seguro de haber caído en un equipo lleno de personas extrañas.

—Todavía no lo presentan a los muchachos del equipo, ¿verdad? —retomó la conversación. —Son buenos chicos, estoy segura que se llevarán muy bien. Y no solo los jugadores, Kakashi-san y los demás también son muy buenas personas. Am… algunos son un poco excéntricos, pero después se acostumbrará. —soltó una pequeña risita. —Lo importante es que todos se apoyan unos a otros, como una especie de familia… ligeramente perturbada, pero acogedora.

Esta vez Sasuke asintió con más ganas, eso siempre era bueno en cualquier equipo. Aun cuando él era un hombre de carácter serio y poco dispuesto a la conversación, sabía convivir con su antiguo equipo y todos llevaban una relación agradable.

Ella soltó una risita por algo que el Uchiha no alcanzó a escuchar.

—Bien, ahora recuéstese, por favor.

Como buen paciente, el pelinegro obedeció y se recostó sobre la camilla, clavando su vista en el techo. Las manos de la mujer comenzaron a examinar sus piernas, sus muslos y se clavaron con fuerza en una de sus rodillas, obligándolo a realizar movimientos para evaluar la articulación.

—Hmm…

—¿Dolió?

—No.

No dolió, o tal vez un poco, pero le causó sorpresa la fuerza que aplicó. De hecho se le hizo un poco brusca, al menos considerando su tamaño, pero supuso que así debía ser y punto.

Ella continuó con su otra rodilla, de vez en cuando murmurando algunas cosas y luego escuchaba el sonido del lápiz contra las hojas de papel.

Al cabo de unos minutos, escuchó nuevas pisadas acercándose a él y al girar la cabeza, vio a tres hombres; los dos que estaban con él hace unos minutos y que ahora acompañaban a un sujeto delgado que usaba anteojos de cristales redondos y oscuros. El tipo ese era bastante extraño y casi daba la impresión de ser un pervertido si no fuera porque lo presentaron como el cardiólogo del equipo, Ebisu.

—Con que tú eres la nueva contratación de Kakashi, ¿eh? —le dijo en tono confianzudo y con una sonrisa presumida. —¿Y cómo se ha portado? —preguntó dirigiéndose hacia la mujer. —Espero no te haya dado problemas, Sakura.

Ah, con que ese era su nombre. Los ojos de Sasuke viajaron hacia la mujer de cabello escandaloso y asintió internamente. Debía admitir que le quedaba.

—Para nada. —respondió ella con diversión. —Ya puede levantarse, Uchiha-san.

Sasuke obedeció y se sentó sobre la camilla mientras que el tipo raro se acercaba hasta llegar a su lado.

—Has llegado en un buen momento, muchacho. Todos esperan ansiosos para conocerte. —le dio un golpe de puño supuestamente amistoso en el hombro y soltó un par de carcajadas. —Pero primero, veamos ese corazón. —le sonrió. —Puedo llevármelo, ¿verdad, Sakura?

La aludida asintió con una sonrisa amigable.

—Vamos, tú también vienes conmigo, Sora. —se dirigió al médico de cabello azul. —Necesito tu ayuda.

Sasuke arrugó un poco la nariz cuando Ebisu le dio un nuevo golpe en el hombro y le ordenó acompañarlo hasta otra estación casi al final del laboratorio. Una vez allí, le indicó recostarse sobre una camilla para conectarle varios electrodos en el pecho y comenzar con el ecocardiograma obligatorio.

Varios minutos después, los dos hombres lo llevaron hasta una trotadora en donde la tal Sakura ya los esperaba.

Conectaron una nueva serie de electrodos a su pecho junto a una banda de presión en el brazo izquierdo para monitorear sus signos vitales. Y para rematar el lindo set de accesorios, una horrible máscara futurista para medir y mantener su oxigenación.

Los tres médicos se sentaron frente a dos pantallas que mostraban la información a medida que él comenzaba con el ejercicio según las órdenes de Ebisu.

Mientras corría, Sasuke vio a un tipo de cabello blanco que ingresó a la sala con una planilla bajo el brazo y se dirigía al grupo para entregarla. Vio como la mujer extendía la mano para recibirla y quedar alzada en el aire después que el recién llegado dejara la planilla sobre la mesa y se fuera sin decir una palabra.

Notó las expresiones molestas de Ebisu y Sora, la sonrisa forzada de la mujer de pelo rosa y se le hizo evidente que al parecer no todos eran parte de la familia del equipo.

Pero bueno, en cada familia siempre había un pariente problemático.

Como fuera, no era su problema por el momento. Tenía que concentrarse en su propia prueba.

- o -

Después de lo que pareció una eternidad, el cardiólogo terminó dicho examen y la jefa del cuerpo médico dio por finalizadas las pruebas físicas, ordenando a uno de los varios asistentes —que apareció de quién sabe de dónde —le retirara los cables y demás instrumentación.

Ebisu se acercó a él y se acomodó los lentes con un movimiento presumido.

—Bien hecho, chico. Sigues con vida. —bromeó. —Ahora eres libre.

"Por fin" gruñó internamente. En verdad sintió que aquella prueba había durado demasiado. Las piernas le temblaban un poco.

—Gracias por su esfuerzo, Uchiha-san. —lo animó Sora. —Todo fue más rápido gracias a su disposición.

—Aha.

—Ahora solo queda la entrevista con el nutricionista y finalmente la evaluación psicológica. —agregó la única mujer del grupo. —Puede vestirse ahora, Nakao-kun lo guiará hasta la oficina de Dokku-san.*

Sasuke solo asintió.

Ella entonces desdobló las mangas de su camisa gris y se dirigió a Sasuke con una sonrisa.

—Bien, aquí nos despedimos. Aun nos queda analizar los resultados y hacer los informes para llevárselos a Kakashi-san cuanto antes.

—Estamos contra el tiempo, como podrás ver. —agregó Ebisu asintiendo.

— Realmente es un alivio tenerlo a bordo, Uchiha-san. Suerte en todo. —ella extendió una mano hacia él y Sasuke la estrechó, notando nuevamente la baja temperatura de sus dedos.

Los otros dos repitieron la acción y un par de segundos después, la mota de color rosa se alejó de los laboratorios a paso rápido, seguida por los otros dos médicos.

—Ah… vamos por aquí, Uchiha-san. —escuchó hablar al muchachito delgado que estaba junto a él. —Dokku-san nos espera.

—Sí.

- o -

La entrevista con Dokku, el nutricionista del equipo, resultó sin problemas. El sujeto parecía un buen tipo, de carácter llevadero y disposición amistosa. Tal vez demasiado.

El psicólogo en cambio, era alguien de carácter más serio y reservado, con poca paciencia para las tonterías. De hecho le recordaba un poco a él mismo. Nada de irse por las ramas o tratar de ganarse su simpatía con conversaciones absurdas. No, todo fue directo al grano.

No sabía si eso era bueno o malo en su área de trabajo, pero a fin de cuentas no era de su incumbencia. Una vez aprobada esa entrevista, no tenía pensado volver a su oficina a menos que fuese obligatorio. Nunca lo hizo en sus anteriores equipos tampoco. El sentarse frente a un hombre desconocido a contarse sus inquietudes no era su estilo.

- o -

Mientras caminaba junto a Yamato en dirección a las canchas, Sasuke miraba a su alrededor, tratando de aprenderse el camino y admirando discretamente la decoración del lugar, paredes blancas adornadas con rojo y negro, los colores del equipo. Con cada paso que daba, la distancia que lo separaba de su pronto equipo disminuía y con esto, el cosquilleo ansioso en sus palmas aumentaba.

—Todos están esperándote. —comentó Yamato con una gentil sonrisa. —El entramiento acabó hace un rato, pero Kakashi-san les ordenó a todos esperarte.

—Hmm.

Y como si lo hubiesen invocado, la figura de Kakashi apareció al girar en una esquina.

—¡Oh, vaya! ¡Ya estás listo! Iba a pasar por los laboratorios a ver cómo iba todo. —comentó el DT con sorpresa. —Si que fue rápido. Espero que Sakura y Sora hayan sido amables contigo.

—Sora me comentó que todo marchó sin problemas. —señaló Yamato.

—Eso es bueno. —sonrió, fijando su mirada en la cara de Sasuke. —¿Te dieron una paleta por portarte bien?

El DT rio divertido y Yamato falló tratando de ocultar su sonrisa. Sasuke solo frunció el ceño y no respondió.

—Bien, creo que ya es hora de conocer a los muchachos. —le dijo en un tono calmado, dejando su lado bromista.

—Aha.

—A menos que estés nervioso. Si es así, podemos esperar un poco más.

—Tsk.

El Uchiha frunció el ceño y adelantó sus pasos, siendo seguido por Yamato y un Kakashi que continuaba riendo divertido.


Kakashi abrió la puerta que conectaba la cancha número 1 con los pasillos interiores y con su característico andar desenfadado y las manos dentro de los bolsillos de su pantalón, caminó hacia donde lo esperaban todos sus jugadores dispersos sobre el césped.

El primero en verlo fue Naruto, quien de un salto se puso de pie y avisó a sus compañeros de su llegada, reuniéndolos en un círculo.

Al llegar frente a ellos, notó las miradas curiosas sobre él.

—Hola, chicos. —los saludó como si nada. —Lindo día, ¿no?

Los jugadores lo miraron como si le hubiera salido una segunda cabeza. El cielo estaba horriblemente gris y las gordas nubes sobre sus cabezas amenazaban con soltar un diluvio en cualquier momento.

—¿Sucede algo, Kakashi-san? —preguntó el capitán del equipo. —¿Para qué nos hizo esperar aquí?

—Sí, ya es tarde y tengo hambre.

—Tú siempre tienes hambre, Naruto.

—¡Hey!

—Am… bueno, solo son buenas noticias que quería compartir con ustedes.

—¿Buenas noticias?

—¿Ya están todos?

—Todo el plantel, Kakashi-san. —informó Yamato.

Sintiéndose ligeramente decepcionado de que nadie llegase tarde y por consiguiente no tener ningún castigo medianamente espartano que aplicar, Kakashi suspiró y sacudió su cabeza para volver a concentrarse en el tema.

—Bueno, chicos, a lo que nos compete. —les sonrió. —Supongo que todos sabrán que la recuperación de Idate es a plazo largo. ¿verdad? Pues bien, Sakura me informó que serán cinco meses fuera de las canchas cuando mínimo.

Varios murmullos se escucharon, muchos no sabían el tiempo exacto.

—¡¿Tanto tiempo?!

—¿Qué haremos entonces? —preguntó un jugador.

—El torneo comienza en una semana. ¿Será solo Morio contra el mundo?

Todo el equipo volteó a ver al portero, quien se encogió ligeramente al sentir toda la atención puesta sobre sus hombros.

—¿No es eso arriesgado? ¿Qué tal si se lesiona él también?

—¿O si lo expulsan?

—¿No puede Haruno-sensei hacer algo para que Idate sane más rápido?

—Tarado, fue una fractura complicada, eso no se arregla de un día para otro.

—Solo decía…

Expresiones de pánico y alerta parecieron en el rostro de muchos de los jugadores, acompañados de parloteos nerviosos.

Kakashi parecía estarse divirtiendo al notar las muecas inquietas de sus jugadores, pero el ligero codazo por parte de Yamato, urgiéndolo a que dejara de jugar, lo obligó a continuar.

—Tranquilos, tranquilos. —el DT agitó una mano para llamar al orden. —Me alegra informarles que después de varios días de intensa búsqueda y de plegarias a los dioses, el cielo nos sonríe y recompensa la pureza de nuestros corazones permitiéndonos conseguir un reemplazo para la posición de Idate.

Hizo una pausa para aumentar el suspenso y con la mano extendida señaló a Sasuke, quien dio un paso al frente, acomodándose junto a él.

—Muchachos, les presento a nuestro nuevo portero.

Y entonces todos permanecieron en silencio.


Sasuke dio un paso al frente, quedando a un lado de su DT y sus ojos negros recorrieron a cada uno de sus futuros compañeros, quienes lo miraban fijamente, casi como si apenas se hubieran percatado de su presencia.

—Vamos, presentante. —lo animó Kakashi.

El aludido suspiró pausadamente.

—Puedes comenzar con tu nombre, edad, tus gustos, disgustos y sueños a futuro.

Sasuke alzó una ceja. ¿Qué era eso, una presentación escolar?

—Sasuke Uchiha, 27 años. Un placer.

Aquella presentación no demostraba mucho entusiasmo ni ganas por acercarse a su nuevo equipo, pero Sasuke nunca había sido un hombre dado a la comunicación. Notó las miradas curiosas de algunos, las amistosas de otros y algunas desconfiadas. Lo normal cuando uno llega a un nuevo equipo.

—Am… supongo que eso nos servirá por ahora. —comentó Yamato en tono nervioso mientras se rascaba una mejilla.

—Bien, entonces es momento de las presentaciones. —indicó Kakashi. —Neji.

El aludido se puso de pie, un hombre de ojos color perla y tez clara. Era un par de centímetros más bajo que él y llevaba su largo cabello castaño oscuro amarrado en una coleta. Imponía autoridad y presencia y Sasuke estuvo seguro que se trataba del capitán.

—Él es Neji Hyuga. —lo presentó el DT. —El capitán del equipo, juega en posición de defensa.

El tal Neji extendió una mano frente a él y Sasuke la estrechó, sonriendo internamente al confirmar sus sospechas.

—Bienvenido, Uchiha.

—Gracias.

—He oído mucho sobre ti, espero lo mejor de tu parte con nosotros en este nuevo torneo.

—Así será.

El capitán sonrió levemente y asintió con la cabeza.

—Y bien, ¿qué esperan? Preséntense con su nuevo compañero. —los urgió Kakashi.

—¡Oiga! Se supone que usted debería hacer las presentaciones.

—Mmm… prefiero que lo hagan ustedes mismos. —se defendió el DT rascándose la mejilla. —Aumenta la cercanía entre los jugadores y todo eso.

Sasuke lo miró de reojo y vio a Yamato negando divertido. Tal vez al DT solo le daba pereza hacer de anfitrión y presentar a cada uno de sus jugadores.

—¡Yo soy Naruto Uzumaki! —exclamó un rubio poniéndose pie de un brinco y acercándose a él para estrechar su mano. —Delantero, número 7 y algún día seré el mejor jugador de la liga.

—Kiba Inuzuka. —se presentó otro, de cabello castaño picudo. —Número 8, delantero. Y olvida lo que dijo este tonto. —apuntó al rubio. —Yo seré el mejor jugador de la liga. ¡Ah! Y ese es mi perro Akamaru.

Sasuke siguió la dirección que apuntaba el castaño y se sorprendió al ver a un enorme perro recostado sobre una de las bancas. ¿Qué rayos hacía un animal ahí? Y peor, sobre su cabeza dormía plácidamente el estúpido gato que Kakashi le había enseñado el día anterior, el que supuestamente había rescatado de un canal.

—Oh, vaya, ¿el gato sigue aquí? —Kakashi suspiró. —¿Nadie quiere llevarlo a su casa? Vamos, es lindo. No sean malos.

Todos lo ignoraron.

—Bienvenido, Uchiha. —fue el turno de un chico pálido de cabello negro que sonreía de una manera un tanto extraña. —Soy Sai, mediocampista. Espero que nos llevemos bien.

El Uchiha asintió, esforzándose por retener en su memoria los nombres de sus compañeros.

—Yo soy Rock Lee. —dijo otro y Sasuke casi sufre un mini infarto al encontrarse con una versión más joven del raro preparador físico. —Mediocampista, 28 años.

Uno a uno, varios de sus compañeros fueron presentándose con él. Algunos apenas entregando su nombre y su edad, mientras que otros se explayaban demasiado y prácticamente le contaban su vida.

Kakashi y Yamato sonreían divertidos.

—Son buenas noticias tenerte a bordo, Uchiha. —dijo alguien más. —Soy Morio, portero. Ya me estaba preocupando al imaginarme solo durante todo el torneo.

Sasuke asintió y estrechó su mano. El tal Morio era un poco mayor que él y se veía agradable. Ya no podía esperar para practicar con él y ver sus destrezas, debían ser bastante buenas si ostentaba el puesto de arquero titular en un equipo como el Urawa Red.

Pronto se vio rodeado por el resto de los miembros del equipo y también algunos del cuerpo técnico que aun no conocía. Asuma se acercó a él y nuevamente le dio la bienvenida al equipo, junto con una amistosa palmada en la espalda que le sacó el aire.

—Am, ¿y ya es oficial, Kakashi-sensei? —preguntó alguien, haciéndose escuchar por sobre todo el parloteo.

—¿Oficial? Bueno sí, aunque aun no lo presentamos con la prensa, si a eso te refieres.

Alguien más se unió a la conversación.

—Me refiero a que… fue todo muy rápido. ¿Realmente está apto para el puesto?

Sasuke dirigió una mirada filosa hacia aquel tipo; un sujeto de pelo castaño claro alborotado y largas patillas que, cruzado de brazos, lo miraba con una ceja alzada.

—¿Qué quieres decir?

—Nada, solo que… sería bueno asegurarnos que realmente está en plena forma. No queremos otro compañero lesionado, eso es todo.

El pelinegro de sonrisa extraña y piel pálida intervino entonces.

—Eso no depende de ti, Shibire*. —lo regañó. —Si Uchiha pasó las pruebas médicas, significa que está apto para el juego.

—Si, bueno, Idate también pasó las pruebas. —agregó otro, un tipo de cabello picudo con dos líneas de color verde tatuadas que iban desde cada extremo de sus ojos hasta sus orejas. Tenía expresión de malas pulgas y elevaba el mentón y su naricita insolente en un gesto de rebeldía. —Y miren como terminó. No sé, concuerdo con Shibire. Todo fue muy rápido, algo pudo haber sido pasado por alto. Tal vez sería bueno una evaluación más profunda de parte de Haruno-sensei antes de aprobarlo.

—¡Hey! —el rubio estalló. —¡Te estás pasando, Minoji!* Lo que pasó con Idate no tiene nada que ver con Sakura-chan.

—¿No tiene nada que ver? Por favor. —rodó los ojos. —Es la médico jefe, tarado. Con Mitokado-sensei no habría pasado esto.

—No digas tonterías. —gruñó el chico pálido.

—¿Ah, no? —bufó el otro y entonces apuntó al rubio. —¿Y tú? ¿Desde cuándo es Sakura-chan para ti, Naruto? —agregó en tono venenoso.

—Cállate.

Sasuke observó en silencio a esos dos que tan abiertamente demostraban su desagrado y desconfianza por la mujer encargada del cuerpo médico del equipo. Recordó entonces al sujeto de cabello blanco y su evidente aversión hacia la pelirrosa. Al parecer había más de un niño problemático dentro de la familia.

—No bajes la guardia ante un par de ojos bonitos, idiota. —escupió el tal Shibire. —No confíes o terminarás peor que Idate.

—¡Que te calles! —el rubio lo tomó por el cuello de la camiseta.

—Oblígame.

—Suficiente. —la voz de Kakashi apenas llegó hasta ellos.

El capitán del equipo se acercó al rubio tratando de apartarlo y evitar que la cosa escalara en proporciones.

—Ya basta los dos. —gruñó.

—Quítame a este imbécil de encima, Hyuga.

—Dije que ya es suficiente. —esta vez el tono de voz de Kakashi reverberó por sobre todos los presentes. —No es una muy buena primera impresión que están causando a su nuevo compañero. —se enderezó completamente y un aura imponente lo rodeó. Sasuke juraría que hasta se hizo diez centímetros más alto. —Este tipo de discusiones no las toleraré, ni mucho menos que se cuestione el desempeño y habilidades de mi personal, ¿entendido? —todos asintieron. —Shibire y Minoji, a mi oficina, ahora. Yamato, acompáñalos.

El asistente técnico asintió y Sasuke lo vio alejarse junto a los dos buscapleitos con dirección a la oficina del DT en donde seguramente les esperaría un buen castigo. ¿Era necesario todo ese escándalo? Cuestionar al personal médico, especialmente al jefe de dicho cuerpo médico era casi una locura. Un equipo de fútbol funcionaba como un reloj, con todas sus piezas alineadas en un engranaje perfecto basado en la confianza. Poner en duda descaradamente al responsable de su bienestar físico y por ende, su carrera, era un disparate.

Al regresar la vista al frente y reparar en los miembros de su equipo encontró que la mayoría de ellos miraban con reproche a esos dos tarados que ahora ya casi habían salido de la cancha. Los más evidentes en su molestia eran el rubio escandaloso que vociferaba y gruñía un futuro ajuste de cuentas y el pálido chico de pelo negro, quien a pesar de su cara inexpresiva mostraba un cierto brillo de furia en sus ojos.

Pero también encontró un par excepciones que dirigían miradas de molestia hacia Kakashi, hacia Naruto y… ¿Sai era su nombre? Un lenguaje corporal que indicaba tensión e incomodidad. Resultaba evidente que más de alguno les encontraba la razón a los dichos de esos dos soquetes, pero sabiamente habían decidido guardar sus palabras para sí mismos.

La imagen de la mujer de pelo rosa completamente concentrada mirando la pantalla con sus signos vitales mientras el trotaba en la cinta ergométrica apareció en su mente. ¿Por qué no sería del agrado de algunos miembros del equipo? ¿Sería acaso un mal tratante? No podía juzgar su trabajo como médico puesto que acababa de conocerla, pero guiándose por los diplomas que adornaban su oficina y todos esos libros, al parecer era bastante lista.

Y debía serlo si era parte de un equipo como este.

¿Sería tal vez que llevaba poco tiempo en el equipo? No estaba seguro de ello, nadie le había dado tal información porque simplemente no le competía, pero recordó que su hermano vivió la misma situación un par de veces, en sus comienzos como médico. La diferencia era que Itachi irradiaba un carisma y un grado de imponencia que rápidamente ganaba a todos, además de no tener mucha paciencia para tonterías y dejar las cosas en claro rápidamente.

Fue entonces que Sasuke entendió la razón de la mirada dura y desconfiada que ella le brindó hace un par de horas cuando acababan de presentarlos. Esa mirada que casi lo desafiaba a que se atreviera a decirle algo. Tal vez ya había pasado por eso varias veces con algún idiota del equipo y no pensaba permitirlo de nuevo. ¿Cuánto tiempo llevaba ahí aguantando todo eso? Volvió a preguntárselo. Su apariencia daba la impresión de una chiquilla de instituto, con el grado de imponencia de un conejo y tal vez por eso no representaba una figura de autoridad para los muchachos. ¿O sería tal vez por ser mujer? Como fuera, por suerte para ella, él no tenía problema con nada de eso. Si era una anciana gruñona o una mocosa recién salida de la universidad, le daba igual, solo le interesaba que fuera buena y pudiera mantenerlo en una pieza, o al menos, repararlo bien cuando se rompiera.

—Bueno, bueno. —Kakashi aplaudió dos veces para llamar la atención de sus jugadores y regresar a lo que estaban. —Como les decía, Sasuke será nuestro nuevo portero en reemplazo de Idate y justo a tiempo para el inicio del torneo. Como ya saben, jugaremos contra el Cerezo Osaka en el partido de apertura en siete días más. Y nuestro rival es un equipo bastante bueno con un buen dominio de balón.

Varios murmullos se hicieron presentes, la mayoría de emoción.

—A partir de mañana comenzaremos con el entrenamiento de Sasuke. Necesito que todos lo apoyen, estamos contra el tiempo y debe acoplarse perfectamente al juego de cada uno de ustedes. —comentó el DT. —Neji, Morio, cuento con ustedes. —los aludidos asintieron. —Bien, eso sería todo, pueden retirarse chicos, nos vemos mañana a las 9 en punto.

Uno a uno los jugadores y miembros del plantel fueron retirándose, pasando junto a él para despedirse.

—Descansa, Uchiha. —le dijo Neji. —Mañana nos espera un día de mucho trabajo.

Él asintió.

—Nos vemos mañana, Uchiha. —se despidió… ¿Sai? Sí, al parecer ese era su nombre.

—¡Adios, Sasuke! —exclamó el rubio escandaloso. —Prepárate bien para mañana. Si puedes parar mis tiros te invitaré a comer ramen.

¿Había dicho ramen? Sasuke arqueó una ceja mientras el rubio se despedía con la mano y se alejaba abrazando por el cuello al pelinegro pálido que trataba de alejarse de él.

Y finalmente solo Kakashi quedó junto a él.

El peliplateado miraba las nubes gordas y grises con una pose despreocupada, con un aura totalmente alejada de la que había emitido hace un par de minutos.

Sasuke entrecerró los ojos hacia él.

—Son lindos niños, ¿no crees? —le preguntó sonriendo.

—¿Huh?

El DT negó con la cabeza y lo animó a caminar junto a él.

—Bien, vamonos. Shiho nos espera en la sala de prensa. —le informó. —Sakura ya tiene listo el informe con tus resultados y ya es hora de hacerlo oficial con los medios. Por la hora y el clima no pudimos traer tanta gente como quisimos, pero supongo que no te molesta, ¿verdad?

—No.

De hecho, lo prefería así, las conferencias de prensa lo ponían nervioso.

—Lo supuse. —sonrió. —A mi tampoco me gustan, pero ya ves. —se encogió de hombros y le sonrió amigable. —Bien, hay que darnos prisa.

- o -

La conferencia de prensa duró poco más de una hora y no fue tan terrible como había imaginado.

Con Kakashi a su lado y la extraña y despeinada jefa de pensa, Shiho, quien enrojecía y parecía a punto de desmayarse a cada momento, las preguntas de los periodistas fueron fluidas y controladas y tuvo que participar muy poco.

Juugo también estaba ahí, luciendo complacido y relajado de al fin haber logrado conseguirle un jugoso contrato en un equipo de primera división.

Ya eran las 18:30 cuando Sasuke abandonó las instalaciones del Urawa Red Diamonds. Se sentía cansado, casi tanto como si hubiese entrenado intensamente. Debía esperar a Juugo, él había quedado de llevarlo hasta su casa, pero su agente aun permanecía dentro del salón de prensa, hablando con la tal Yugao, la encargada de Recursos Humanos.

Suspiró cansadamente y envió un mensaje a su hermano comunicándole las noticias. Quería visitarlo, pero Itachi seguía de viaje en Osaka y no regresaría hasta dentro de una semana.

Sin saber qué más hacer, conectó los audífonos a su teléfono y seleccionó una canción de su lista de reproducción. La música inundó sus oídos y lo relajó por unos segundos.

Fue entonces que algo llamó su atención y lo hizo girar su cabeza hacia la derecha, encontrándose con la menuda figura de la doctora… am, ¿cuál era su nombre? Lo había olvidado. Otra vez. Maldición.

Como sea, la doctora pelirrosa que caminaba en su dirección.

Ella se sorprendió de verlo a esas horas todavía ahí y le sonrió amigable, Sasuke hizo un ligero asentimiento de cabeza a modo de reconocimiento, también sorprendido por verla abandonar tan tarde las dependencias del equipo.

Al pasar frente a él, ella le sonrió otra vez y agitó una mano a modo de despedida.

—Que tenga un buen día, Uchiha-san.

Fue todo lo que dijo y dirigió sus pasos hasta una esquina en donde esperaba un auto negro. Sasuke la siguió con la vista por mera curiosidad y la vio subir al asiento del copiloto. Cuando el auto arrancó y pasó frente a él, reconoció la figura del chofer, era uno de sus compañeros, el tal Sai.

"Oh" Ahora entendía algunas cosas, como la actitud defensiva de ese sujeto hacia la pelirrosa. ¿Estaba eso permitido? ¿Lo sabrían los demás? Dudaba que así fuera o nadie sería tan idiota de cuestionar y hablar mal de la novia o esposa o lo que fuera de uno de tus propios compañeros en frente de todo el equipo.

¿Y qué pasaba entonces con el rubio con cara de idiota? Ese que también se mostró tan entusiasta en defenderla e incluso la llamaba tan amistosamente. Al parecer era amigo de Sai. ¿Sabría entonces de qué iban esos dos?

Casi sonaba como una telenovela, pero como fuera, no era su asunto y rápidamente dejó de pensar en eso.

Su celular sonó entonces anunciando un mensaje. Su hermano acababa de responderle; regresaría a Saitama en cinco días, justo a tiempo para el inicio del torneo.

Y una sonrisa sincera apareció en su rostro.

La misma que desapareció segundos después cuando recibió un segundo mensaje de Juugo diciendo que la plática con Yugao se alargaría por más tiempo.

Sasuke escribió su respuesta y suspiró con molestia. Ni modo, tendría que tomar un taxi para regresar a su casa.

Solo esperaba conseguir uno antes que el cielo decidiera al fin dejar caer el diluvio sobre él.


chan chan! Qué tal? Espero que les haya gustado. ^^

* Dokku: Personaje que aparece en la saga de relleno "Chikara", el gordito de lentes que vive en el pueblo Tonika. Aquí será el nutricionista. Sí, nutricionista y gordito, ya saben, casa de herrero, cuchillo de palo, jajaj. Iba a poner a Chouji, pero hay varios personajes a los que quiero meter aquí y Chouji tendrá otro papel.

* Shibire: Aparecen por primera vez durante el examen chuunin en la primera temporada de Naruto. Es el menso que abre el pergamino y por curioso queda inconsciente con todo su equipo, jajaja.

* Minoji: Compañero de Shibire en el examen chuunin. Vuelven a aparecer en Shippuden, con su mismo equipo, participando en los examenes chuunin que realizan en conjunto con la Aldea de la Arena... Y aqui también quedan descalificados, jajaja.

Y bueno, a los demás ya los conocen.

Nos leemos pronto.

Matta ;)