Le sudaban las manos mientras jugaba con sus dedos nerviosamente, era la primera vez que se encontraba en esa situación, y su nula experiencia le hacía sentirse aterrado, porque es justamente ese momento que usualmente determina el futuro de una relación y que una metida de pata podía arruinarlo todo, TODO.

Era el momento en el que Rei Kon conocería a sus suegros. Sus suegros, sí. Los papás de Kai, su novio. Los señores Hiwatari. Señora Hiwatari, señor Hiwatari.

Había sido apenas un mes desde que Kai había llegado a él con la noticia de que sus padres volverían a Japón, aunque en unas circunstancias un tanto especiales, pues su papá se había acostumbrado a un estilo de vida tranquilo, sin prisas y sin estrés. Él y su madre habían decidido mudarse a una pequeña casa a las afueras de la ciudad, donde un lago y un gran campo eran parte del paisaje. Sin embargo, a pesar de eso, su abuelo se encontraba 'entrenándolo' para ser su sucesor en la empresa mientas Kai iba a una universidad prestigiosa, por lo que vivía con él en la mansión y sólo tenía oportunidad de visitar a sus padres los fines de semana.

Y era justamente por eso que se encontraba así.

-¿Estás bien? –Sintió una mano sobre las suyas, presionándolas delicadamente.

-S-Si –Su voz lo había traicionado-. Son nervios normales, creo.

Kai sonrió.

-No tienes que estarlo.

-Kai ¿ellos saben?

-¿Saber qué? –Era tan de preocupación la mirada del chino que Kai no pudo interpretar bien la pregunta.

-Sobre nosotros –Reviró los ojos-. Que tú y yo estamos juntos ¿lo saben?

El bicolor suspiró aliviado. Por un instante miles de pensamientos fatalistas le habían asaltado. Estaba a punto de responder cuando escuchó al resto de sus amigos llegar finalmente al lugar que habían acordado, como siempre, en medio de un escándalo.

-¡Ahí están! –gritó Max corriendo en dirección a ellos.

-¡Es la última vez que te escuchamos Takao! –Kyouju parecía bastante enojado-. Hubiéramos llegado antes si no fuera por tus recomendaciones.

-Hemos llegado y estamos a tiempo ¿qué más da si me equivoqué de ruta y hora?

-O que nos hayamos perdido de una forma tan ridícula.

-O que realmente estamos retrasados por casi 30 minutos.

-O que…

-¡Entiendo!-gritó fastidiado-. Les traje aquí y estamos a tiempo, Kai no nos ha dejado, es lo único que importa.

-Suficiente –dijo Kai imponiendo su voz sobre el alboroto de sus amigos-. Suban al auto en este preciso instante o les prometo que desearan no volver a jugar Beyblade en el siguiente entrenamiento.

Ni siquiera respiraron cuando se lanzaron hacia la puerta del automóvil del ruso.

-Me fastidian –gruñó Kai al aire, pero justo en ese instante vio que Rei no se había movido de su sitio donde habían estado esperando-. ¿Rei?

El susodicho lo miró con los ojos bien abiertos y sus manos empezaron a temblar más.

-¿Y-Y si nos odian? –dijo empezando a sudar sin control-. ¿Si no quieren que seas nuestro amigo, Kai? ¡¿Qué voy a hacer si no les agrado?!

El ruso tuvo que contener una risa, sólo se mordió el labio y extendió su mano para que su pareja la tomara.

-¿Quién podría no amarte? –Sonrió cuando Rei se puso de pie, frente a él.

-¡CHICOS APURENSE! –gritó Takao desde la ventana-. ¡Vamos a dejarlos si no se apresuran!

-Qué valor Takao, de verdad…

Kai gruñó al inentendible, pero en vez de gritarle algo al japonés, se volteó al chico que sujetaba su mano.

-Es hora…- murmuró Rei, apretando la mano de Kai.

-Todo estará bien.- Le dio un beso rápido en los labios y ambos subieron.

No era un recorrido muy largo, Kai solía conducir por ese lugar bastante a menudo, pero sin duda era un camino donde pocas veces se veía a personas pasar. El plan era pasar ese fin de semana en casa de los padres de Kai, mientras disfrutaban de un tiempo al aire libre, sin las preocupaciones de la ciudad.

Por supuesto, los señores Hiwatari le habían insistido a su hijo conocer a sus amigos, a esos chicos que habían acompañado al pequeño ruso en los últimos años, todo como parte de su propósito de involucrarse nuevamente en su vida.

Y claro, Kai era Kai, se hubiera arrancado un brazo antes de invitar a los chicos a cualquier lugar donde tuviera que compartir tiempo con ellos, pero con sus padres tenía cierta debilidad. A ellos no los veía como figura de autoridad -como a su abuelo, pero los veía con mucho cariño, derivado de su ausencia la mayor parte de su vida. Quizá no dejaba de ser un niño pequeño en búsqueda del cariño o aprobación de sus padres, y si ellos querían conocer parte de su vida, no iba a negarse.

Kai escuchaba vagamente a los chicos en los asientos de atrás, mientras miraba de reojo a Rei juguetear con los dedos de sus manos.

-Relájate –dijo en voz baja, atrapando una de sus manos con la suya libre-. Todo va a estar bien.

-Apuesto a que la última vez que le dijiste eso, algo le dolió mucho–dijo Takao en el asiento de atrás, con el cuerpo completamente volteado hacia ellos y con medio rostro escondido en el respaldo.

Si Rei no hubiera estado en el asiento del copiloto, Kai sin duda habría lanzado el auto con todos sus ocupantes por el barranco.

-Idiota -murmuró Kai. Pero notó que Rei se había reído, así que lo dejó pasar.

-Eres un idiota, Takao –dijo el chino-. Ni siquiera tienes idea de como hablarle a un chico.

Luego bajó la voz y miró de reojo en dirección a Max, quien desde el otro lado del asiento le mostraba a Kyouju la vista de la montaña por la ventana.

-Apresúrate o te lo ganarán otros, he escuchado que se ha hecho muy amigo de Michael…

-¡Cállate, Rei! –gruñó el peliazul cubriéndose el rostro con la gorra.

Ahora era el turno de los dos mayores de reír.

Poco después entraron por un pequeño camino entre los arboles, los menores estaban maravillados de que pudieran llegar hasta ese punto en el auto, pero Kai les explicó como su padre había acondicionado ese lugar para el paso de vehículos pequeños, después de todo, ellos también tenían que moverse a la ciudad de vez en cuando.

-Pero tendremos que dejar el auto aquí y seguir a pie -anunció Kai.

-¿Aquí en el bosque? -preguntó el jefe.- ¿Es seguro?

Kai pareció pensarlo un poco. Nunca se había detenido a pensar en si era seguro o no. Simplemente a su padre le pareció un excelente detalle dejar el camino a mitad del bosque, para continuar caminando por este, como si fuera lo más normal y cotidiano.

El ruso estacionó el auto en un lugar que parecía dispuesto para ello y los chicos salieron.

-Vamos, Rei –dijo Kai abriendo su puerta desde afuera, al ver que no había salido ni se había movido y este se tensó automáticamente.

Kai sonrió involuntariamente, se inclinó dentro del auto y le dio un beso al chico.

-No tienes nada de que preocuparte -continuó, haciendo que Rei reaccionara.

El chino asintió y tomó la mano que Kai extendía hacía él.

Justo frente a ellos, un camino que parecía improvisado les indicaba la dirección que debían tomar dentro del bosque. Así que cada uno, armado con su respectiva mochila, seguía a Kai, quien era el único que parecía tener idea de hacía donde se dirigían.

-Ya, tiene pinta de que el padre de Kai vive en plan ermitaño* –escuchó decir a Takao desde atrás.

-No me molestaría vivir así…

Después de unos minutos, los arboles empezaron a dispersarse, revelando un gran campo frente a ellos y un poco más allá, un lago. Junto a él, una casa de madera no tan pequeña.

-¿Es ahí? –preguntó Max, sorprendido de que alguien pudiera construir una casa así de grande en medio de la nada.

Kai asintió y siguieron su camino.

El chino no podía más que sentir punzadas de nervios en su estómago.

No sabría cómo actuar frente a ellos, Kai jamás le dijo si ellos sabían de lo suyo, aunque tampoco le había dicho que en ese viaje les diría –esperaba desesperadamente que no se le escapara a ninguno de los chicos-, pero sabía, sabía de todo corazón, que la impresión que les causara en ese viaje determinaría sí en un futuro, sus padres aceptarían o no su relación.

Tenía que ser el mejor chico, no causar problemas, ser atento, amable, alegre –aunque en realidad ya lo era, sólo debía encargarse de los tres mini torbellinos que le acompañaban.

-Bien. -La voz de Kai le sacó de sus pensamientos-. Siempre les pido lo mismo y aun así lo ignoran, pero está vez de verdad lo digo en serio… compórtense lo más decente posible.

Los Blade Breakers se quedaron estáticos, usualmente Kai les ordenaba que se portaran bien, y aunque lo intentaban, nunca salía como deseaba. Pero esta vez, Kai estaba comportándose muy seriamente.

-¡C-Claro Kai! –El jefe fue el primero en reaccionar.

-¡Cuenta con ello!

-¿Quién hubiera dicho que Kai se preocupaba por esas cosas?

-Basta Takao…

Tocaron un par de veces la puerta y nadie respondió. Kai frunció el ceño, sus padres nunca habían hecho eso.

-Se ve vacía –gritó Max después de caminar por un costado de la vivienda, asomándose por las ventanas abiertas.

-Tendremos que entrar –dijo Kai mientras abría la puerta con cuidado.

Sus padres nunca dejaban cerrado, una mala costumbre de vivir en el campo. La casa se veía llena de vida, artículos por todos lados, flores en cada mesita de la sala y un par de tartas descansaban sobre la mesa del comedor.

-¿Es para nosotros? –Takao se relamió los labios.

-Es probable, pero tendremos que esperar a los señores Hiwatari… -respondió el jefe.

El ruso inspeccionó el lugar, hasta que alcanzó a ver una pequeña nota en el suelo, de seguro el viento la había tirado de la mesa.

"Fuimos al pueblo a comprar provisiones, siéntanse en casa, vayan al lago y diviértanse. Lleven una tarta para almorzar, llegaremos al medio día."

Kai gruñó, claro, no había notado la ausencia del auto de su padre en el lugar donde dejó el suyo hasta ese momento.

-Está bien, no te preocupes –se apresuró Rei al ver la frustración en el rostro de Kai-. Podemos divertirnos mientras los esperamos ¿no crees?

-¡Vamos al lago!

-Muero de ganas por nadar desde que nos contaste que tus padres tenían un lago.

Kai reviró los ojos y después sonrió por lo absurdo que le parecía que Takao pensara que ese lago le pertenecía a sus padres.

-Dejen las cosas arriba y traigan lo que necesitan –ordenó, como sólo Kai sabía ordenar.

Los chicos se apresuraron a la habitación de visitas y vieron dos camas matrimoniales.

-¿Dormiremos todos aquí?

-Creo que solo entramos nosotros cuatro -dijo Takao haciendo cuentas.- Tendrás que dormir en el sillón, Kai- continuó con una sonrisa burlona.

-Ustedes estarán bien aqui, Rei y yo dormiremos en mi habitación -respondió Kai sin darle importancia.

-¿Yo?

-¿Tienes habitación?

Kai miró a Rei como si no entendiera.

-¿Qué van a pensar tus padres? -preguntó como si fuera obvia la razón de su sorpresa.

-¿Qué podrían pensar?

-Pues que tú y yo dormimos juntos… ¿por qué yo?

-Bueno, chicos, los esperamos afuera. –El trío se logró escabullir de la habitación, intentaban no estar presentes en sus cosas de pareja.

-¿Cómo que por qué tú?

-Es decir ¿tus padres no pensarán que es raro que yo, de entre todos los chicos que me quede contigo? Cuando los cuatro podemos quedarnos en esta habitación sin problemas.

-¿De verdad estás preocupado por eso?

Rei hizo un puchero.

-Es la casa de tus padres…

-No vamos a hacer nada ¿es eso lo que te preocupa? No es como si me emocionara hacer algo en casa de mis padres.

-Yo sé que NO va a pasar nada, pero ¿no es raro que dos chicos de 19 años compartan una habitación solos? Sobre todo cuando el resto de sus amigos se quedan en otra habitación.

-¿Lo es?

Rei miró a Kai con una mueca de desaprobación.

-¡Por supuesto que lo es!

Kai también se mostró molesto.

-¿Y sería mentira? Eso que crees que pensarán ¿no es la verdad?

Rei se mordió el labio y jugueteó con sus manos otra vez.

-No quiero que se enteren de esa forma…

-¿De qué forma?

-¿Quedándonos juntos? ¿No podemos...? Deberíamos... -Ni siquiera sabía que quería decir.

Ambos se veían molestos y no estaban seguros de la razón. Sólo estaban uno frente al otro, impacientes.

-Hablemos más tarde, los chicos nos esperan –soltó Rei, dejando la mochila en la habitación en la que estaban.

Kai vio pasar a su lado a su novio, pero antes de que se alejara, le tomó de una muñeca, obligándolo a mirarle.

-No quiero que estés molestos –dijo lo más seriamente que pudo.

-Entonces no actúes como un niño malcriado.

El ruso suspiró.

-¿Quieres quedarte con los chicos en vez de quedarte conmigo? Si eso quieres, está bien.

-No es eso. Creo que deberíamos hablar con tus padres antes de hacer algo que pueda verse sospechoso, quiero que sepan de nosotros pero... -Hizo una pausa, pensando en sus palabras.- Honestamente tengo miedo de cómo reaccionarán.

Kai sonrió y atrapó al chico entre sus brazos.

-Te dije que no tienes de que preocuparte -respondió besando la frente del chico.

-Es en serio, Kai -Intentó apartarse.- No quiero que tus padres se enteren así, deja de portarte con un niño mimado.

-Lo haré sólo si me besas.- En su rostro una media sonrisa y Rei gruñó. -No hay nadie aquí ¿por qué no me besarías como siempre lo haces?

-Eres un bobo -respondió de mala gana, pero viendo que era luchar contra una pared, se inclinó rápidamente, dejando un beso breve en los labios del otro.

Kai volvió a sonreír y en vez de dejarlo ir lo aprisionó contra la pared para volver a besarle, ahora más demandante.

-K-Kai –murmuró Rei contra los labios del ruso pero levantando las manos para apartarlo, sin ninguna clase de fuerza-. Dijiste que no querrías hacer nada en casa de tus padres.

-Creo que acabo de cambiar de opinión -respondió Kai, besando la comisura de sus labios.

Besar a Rei era de sus actividades favoritas, y sabía que besar al chino de esa manera lo desarmaba y lo dejaba a su merced.

-¿Qué pensarán tus padres si nos ven? -protestó el pelinegro de una manera que ni el mismo se creía.

El ruso no respondió, soltó una ligera risa que se perdió en la boca del otro, y lo atrajo aún más hacía él.

-Probablemente pensarán que su hijo es afortunado…

-Lo digo en serio –espetó, intentando alejarlo con una mano, ahora si con más fuerza.

-Está bien –respondió Kai revirado los ojos y tomando la mano del chino-. Vámonos.

-Cuando volvamos a casa seguiremos con esto -dijo Rei, ganándose una sonrisa del ruso.

-0-

-0-

-0-

Ah! Tenía este fic desde hace meses, desde que salió el cap de Rising donde Kai va a visitar a sus padres XD me encantó su carita y´que se viera tan niño! Obviamente en este fic es mayor porque pss si no iba a ser como raro porque quería que Kai y Rei tuvieran ya rato saliendo jajaja

Como ayer terminó el BeyArMaMo y pensaba que era la oportunidad perfecta para subirlo, qyería subir en ese mes pero el trabajo estuvo muy intenso y apenas hoy pude repasarlo, ni siquiera lo he terminado! No será un fic largo, de hecho, espero terminar de publicarlo en estos días! Irán actualizaciones a lo largo del fin de semana y así :corazones: porque no cuesta nada subir un fic fluff y corto de vez en cuando.

Ojalá les guste lo suficiente para dejar un Review!