Los tres chicos ya se habían instalado en la sala, esperando al par. Ninguno dijo nada, no querían traer de vuelta el mal humor del capitán, sin embargo los tres sonrieron al verlos de la mano y la ropa ligeramente desarreglada. Kai sólo tomó algunas cosas de la cocina sin prestarles atención y el grupo salió.
El lago estaba realmente cerca, a un costado había una mesa de madera con sillas y una gran sombrilla, todo parecía dispuesto para los días de campo.
-Tu padre sí que ha pensado en todo –Kyouju estaba bastante interesado en conocer al padre de Kai, pues su experiencia como investigador de Beyblade le era de lo más emocionante.
-Y se nota que tu madre es de esas mamás amorosas –añadió Max, señalando la tarta que les había preparado.
Los tres menores rápidamente se metieron al lago. El clima era bastante agradable y la temperatura del agua era perfecta. No hacía falta decir que Takao, Max y Kyouju estaban jugando de la forma más insegura posible, mientras Kai y Rei se relajaban cerca de la orilla. Cuando pasó un tiempo y los más jóvenes decidieron que tenían hambre, comieron de la tarta.
-Es agradable tener días así –Max sonreía sin parar-. Lejos de la ciudad, al aire libre…
-¿Lejos del Beyblade?
-No dije eso.
-¿Trajeron sus blades?
-¡Drigger siempre está conmigo!
-Mas tarde podemos luchar en el gimnasio de mi padre.
-¡¿Tiene un gimnasio?! ¡Esta casa es increíble! ¡Lo tiene todo!
-¡Alguien se acerca! –anunció el jefe, divisando a un par de personas aparecer del bosque.
El ruso volteó, seguro de que las personas a las que vería eran sus padres.
Una mujer se acercaba sonriente, seguida de un hombre cargado de bolsas.
-¿Son ellos? –preguntó Rei, nervioso nuevamente.
Kai asintió y se levantó cuando la pareja se acercó a ellos.
-Ustedes deben ser los famosos Blade Breakers –Fue lo primero que la mujer dijo, colocándose a un lado del bicolor y poniendo una mano en su hombro-. Yo soy la madre de Kai y este es mi esposo-. Señaló al hombre detrás de ella al que apenas se le veía el rostro, pero que se las arregló para saludar con una mano.
-¡Mucho gusto! –Dijeron los chicos al unísono, inclinándose exageradamente, haciéndolos ver como si lo hubieran ensayado.
-Ellos son Takao, Max, el jefe y Rei-. Les presentó Kai y cada uno saludó apropiadamente.
Rei mantenía su sonrisa, pero cualquier comentario adicional le habría hecho transformarla en una mueca de nervios. Sobre todo porque la señora Hiwatari le había mirado con especial atención.
Kai no dijo nada más, dejó que su padre les hablara un poco de su trabajo –del cual el jefe no dejaba de preguntar, y después todos se dirigieron a la casa.
-¿Necesita ayuda? –Rei había sido el único en acercarse a la cocina, mientras los demás aprovechaban a que el padre de Kai le echara un vistazo a sus blades.
-Está bien, no te preocupes –respondió la señora-. Rei ¿verdad? Ve a disfrutar de tu día libre con los chicos.
-No, no, está bien- insistió-. A mí me gusta mucho cocinar.
La mujer sonrió.
-Kai me había contado sobre eso-. Le pasó unos vegetales para que los picara-. Me dijo que has trabajado en restaurantes de todo el mundo.
Rei sonrió nerviosamente. Así que Kai le había contado sobre él alguna vez.
-Si, aunque eso fue hace años, antes de unirme a los Blade Breakers.
-Me sorprende que a tu edad hayas viajado tanto.
El chino se encogió de hombros.
-No tuve a alguien que me detuviera…
-¿Por qué no sigues haciéndolo?
Rei se mordió el labio, dudando en si debía decirlo.
-Porque ahora estoy feliz viviendo en Japón…
-¿Quieres decir que ahora alguien te detiene?
Se escuchó una risa nerviosa, pero a la vez inocente.
-No, bueno… si, tal vez.
La señora Hiwatari lo miraba, con una especie de ternura mezclada con nostalgia.
-A mi esposo y a mí siempre nos gustó viajar… es increíble cuando la persona que amas también disfruta de las mismas cosas que tú ¿no crees?
El rostro de Rei enrojeció.
-Supongo que sí.
-Cuéntame sobre Kai ¿qué cosas le gustan?
Rei la miró, sorprendido. No estaba seguro de si podía contarle algo sobre su hijo que ella no supiera ya.
-Bueno, pues… el Beyblade.
La mujer rió.
-Por supuesto que el Beyblade, en eso se parece mucho a su padre.
-Kai es… especial –continuó-. Se levanta temprano y le gusta entrenar todos los días, aun cuando tiene que ir a la universidad después… Le gusta ir de compras, pero también le gusta quedarse en casa y holgazanear cuando puede… Le gusta leer, pero también le gusta olvidarse del mundo de vez en cuando y sólo ver películas bobas.
-Es muy especial para ti ¿no?
El rostro de Rei enrojeció instantáneamente.
-¡C-Claro que lo es! Él es…
-Espero no estés acosando a Rei, mamá –interrumpió Kai al entrar a la cocina-. Ya está demasiado estresado como para que lo marees con tus preguntas.
La señora Hiwatari sonrió al ver a su hijo con una cesta llena de ropa. Rei también sonrió, ver a Kai tan dócil –de cierta manera- era un lujo que solo su madre se podía dar, y ahora, gracias a ella, también él lo podía apreciar.
-Apresúrate y lleva esa ropa a la secadora ¿si, amor?
Kai refunfuñó algo inaudible y salió de la cocina.
La mujer soltó una risilla y luego se volvió a Rei.
-¿Es mi hijo una persona amable?
El chino se sintió aprisionado.
-No diría que es una persona descortés… pero no sé si amable es la palabra para describirlo.
-¿Y es cariñoso?
El rostro de Rei volvió a ser del rojo de un jitomate.
-Él… bueno, él –su boca balbuceaba cosas sin sentido, estaba realmente nervioso.
Pero la madre de Kai sonrió aún más y después su expresión se volvió melancólica.
-Yo…-empezó a decir-. No había día en que no sintiera remordimiento por habernos ido y dejarlo con su abuelo… Sé que pasaron cosas entre ellos y sé que no lo trató de la mejor manera, por eso pensaba que mi hijo se había vuelto una persona fría y distante.
Rei no sabía que decir, sólo la miraba mientras se mordía el labio.
-Cuando lo vimos por televisión en el primer torneo que participó, se veía tan distinto a nuestro hijo, irreconocible y hambriento de poder… aun así, al final, gracias a ustedes, volvió algo de la bondad que recordaba de él. Y a pesar de todo, de su aparente seriedad y enojo, ustedes logran sacar lo bueno de él.
El chino sonrió y bajó la mirada, pudo haber compartido las lágrimas que se asomaban discretamente por los ojos de la madre de Kai, pero se mantuvo sereno.
-Kai no es la persona más expresiva –dijo Rei-. A veces parece que no tiene buen humor. Pero no me cabe duda de que es una gran persona, a pesar de la malicia que otros hayan querido poner en él, sin duda sabe ser una persona amorosa… a su manera… cuando no le sacas de quicio…
La mujer lo miró con orgullo.
-¿Tú le quieres?
-P-Por supuesto ¡es mi amigo! –La pregunta le había golpeado de sorpresa y sólo atinó a responder de la forma más básica.
-No tienes por qué ponerte tan nervioso –rio la señora-. Sé que hay algo entre ustedes desde la primera vez que los vi juntos en televisión.
Rei abrió la boca sin decir nada, miró al suelo con la cara completamente caliente, pero la madre de Kai se acercó a él y le tomó de las manos.
-Estoy feliz de que mi hijo se haya enamorado de ti, gracias a ustedes… gracias a ti, mi Kai vuelve a ser el chico que dejamos atrás –dijo con una voz tan suave-. Pero sería aún más feliz si me dijeras lo que sientes por él.
-Yo… -Rei miraba al suelo nervioso, así que tomó aire, apretó las manos de la mujer y le devolvió la mirada-. Por supuesto que yo amo a su hijo y quiero… quiero estar con él hasta que sea él quien me diga que ya no me quiere más a su lado.
-No creo que eso vaya a pasar - se escuchó desde la puerta.
Tanto la mujer como Rei voltearon inmediatamente.
-Te dije que no acosaras a Rei, mamá.
La señora Hiwatari sonrió.
-Sólo quería asegurarme de que ambos estuvieran bien.
-Estamos bien, no entiendo qué es lo que te preocupa.
-¡Sólo quería escuchar que Rei siente lo mismo que tú!
-¡Lo siente, mamá! Si no, no estaríamos juntos.
-¡Pero necesitaba escucharlo de él!
Rei los veía un poco confundido, era la primera vez que alguien le hablaba de aquella manera tan familiar a Kai, sin mencionar lo raro que era ver al ruso pelear con alguien así, sin querer pelear realmente.
-Por favor, cuida de mi hijo como haz hecho hasta ahora –dijo la mujer después de unos segundos de discusión con su hijo que no llevaron a nada.
El chino sonrió y asintió. La señora abrazó a ambos chicos y le dio un beso en la frente a cada uno antes de salir de la cocina.
Los dos chicos la miraron, entonces Rei volteó hacia Kai.
-¡Ya sabia! ¡Ella ya lo sabía!
Kai abrió la boca pero antes de decir algo, escuchó a su madre llamarle para comer junto al resto de los chicos.
-Seguiremos esta conversación, Hiwatari -dijo Rei entrecerrando los ojos y saliendo de la cocina.
El ruso sonrió y caminó detrás de él.
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Amé escribir a este Kai :corazones: sé que tal vez todos estan muy fuera de personajes, pero me encantó hacerlo así xD
