En el auto Yazawa.

Una vez salieron de la propiedad, su madre se mantuvo en silencio, sabía que no duraría por mucho tiempo. Pero se había propuesto a no hablar si era algo muy vergonzoso.

– Nico, quiero hacerte una pregunta. – Comenzó sin ver a su hija. – ¿Ya cambiaron ese sofá del cuarto de música? –

– ¿Cómo sabes que estuvimos ahí? – Pregunto con curiosidad.

– Era el lugar más cercano del jardín y al mismo tiempo más lejano a la sala común, que era donde nos dirigíamos, supongo que Maki no se atrevería a llevarte a su habitación siendo que está en el segundo piso y se notaban muy urgidas, además que está perfectamente equipado para ser silencioso. –

–… –

–… –

–… –

– ¿Entonces…? –

– El sofá era mullido y se podía acomodar perfectamente en él, con un color beige y de estilo minimalista. –

– Ya era hora, recuerdo que el anterior parecía sacado de un museo por lo viejo que se veía, y era muy incómodo estar acostado ahí por más de 5 minutos, siempre terminaba doliéndome las caderas, Manami me dijo que sus padres lo compraron solo para alardear de su dinero. – Un ligero tono molesto se dejó oír en sus últimas palabras, revelando el resentimiento que le guarda a esas personas.

La joven se quedó mirándola, todavía le costaba creer que su madre y su suegra se conocían de tiempo.

– Nico, como madre te daré un consejo que te servirá para toda la vida. – Se animó a decir al ver como se removía en el asiento del auto. – Nunca se cortara las uñas, no importa cuánto supliques o llores, no lo hará, y si insistes mucho con eso podría molestarse y afilarlas con todas las ganas del mundo, así que solo confórmate con eso y consigue mucho ungüento. –

La respiración de Nico se cortó, y miro a su madre con los ojos totalmente abiertos, después de unir ciertos detalles en las palabras dichas.

– Todo lo que dices… sobre lo de la retención acústica… el sofá… y ahora las uñas… además que pareces conocer bien esa casa/mansión. – Se calló un momento, casi no creyéndose lo que estaba pensando. – Es como si tu… si tu… hubieras. –

– Sido amante de Manami en la juventud… Si, algo así paso. –

– ¿QQQUUUEEEEE? – Nico miro horrorizada a su madre. – ¿F-f-f-fueron pareja? –

– No, solo amantes, no excedía de lo físico. – Aclaro.

Nico bajo la mirada, para ella el tener una relación sexual sin sentimientos de por medio era imposible.

– Aun eres inocente, y estas muy enamorada para poder imaginarlo, pero si es posible. Las personas que entran a algo como eso, no quieren tener una atadura con nadie, ya sea por una decepción amorosa o simplemente por no querer una relación de pareja, por eso se busca a alguien de confianza que sea capaz de entenderlo y aceptarlo. Se puede enamorar uno en ese juego, sí, pero no fue mi caso. –

– Como… porque… es decir, no es… arriesgado. –

– Siempre tendrá un riesgo, no te puedo decir si vale la pena o no, eso dependerá de cada uno. –

– Pero… ¿Qué las llevo a eso? Me imagino que habrá una buena razón. –

Antes de contestar, la señora suspiro.

– Empezare desde el principio. Manami y yo nos conocemos desde la primaria, ella era una niña muy alegre y nuestra amistad no tenía ningún problema, pero al poco tiempo note que hacia todo lo posible para evitar llevarme a su casa cuando sus padres estaban presentes. Muchas veces me pregunte la razón de eso, hasta que un día, mientras estudiábamos, ellos aparecieron. Manami pasó de estar sonriente a mortalmente seria y los recibió con respeto agachando la cabeza, me sorprendió verla actuando tan sumisamente cuando ella es todo lo contrario, pero las sorpresas no se limitarían en eso. – Su ceño se frunció antes de continuar con su relato. – Nunca olvidare la primera vez que los vi. En un inicio no me dirigieron la palabra, casi parecía que me ignoraban, pero aun con eso, cuando sus miradas se fijaron en mí… sin decirme nada, sentí como si se estuvieran burlando, juzgándome, viéndome como si fuera poca cosa, era desagradable. Me contuve de hablar por respeto a mi amiga, pero obviamente estaba molesta. Ellos le dijeron algo a Manami, no recuerdo que, solo sé que no era algo muy bonito que digamos, y luego me hablaron a mí, para echarme de ahí, claro, de forma "cortes", el asunto es que no era bienvenida, por lo que, sin hablar, tome mis cosas y dispuse a irme, Manami me acompaño hasta la puerta, lo último que vi antes de que esta se cerrara fue su mirada de disculpa. –

Se tomó un momento para respirar un poco.

– Días después, ella se acercó para disculparse y me dijo que ya no podíamos seguir viéndonos, pues sus padres no lo aprobaban, me tomo mucho tiempo, pero logre convencerla de volver a ser amigas. Me dijo que sus padres son así, prejuiciosos, arrogantes, literalmente se creían perfectos y quienes no estaban en su nivel no eran bien recibidos, recuerdas lo que te dije del sofá, muy incómodo y solo lo tenían para presumir. Le pregunte porque ella no era así, su respuesta fue, "Las personas de bajos recursos siempre me han tratado con amabilidad, me hacen sentir bien, mis padres solo me critican." Ellos eran "perfectos", y por lo tanto también su hija debía serlo, con esto te digo que le exigían demasiado y nada de lo que hiciera parecía ser suficiente… –

Llegaron a su hogar, pero aun así permanecieron en el auto.

– En fin, volviendo al tema inicial, entramos a Otonokizaka, yo de segundo y ella de primero, por la mitad del año, me dijo que se había enamorado de una senpai nuestra, la presidenta del consejo estudiantil, las dos la conocíamos, era alguien muy amable y divertida, la alenté para que se confesara, se supone que lo haría después de su cumpleaños. Pero todo se fue al demonio después de ese día, en su misma fiesta, a la cual no fui invitada, sus padres le presentaron a quien era su prometido y actualmente es su esposo, en ese tiempo era Ishida Kyo, un joven apuesto, caballeroso y serio, de buena familia. Manami sintió que todo se le caía encima, intento hablar con sus padres, convencerlos de anular ese compromiso arreglado, pero se negaron y ya que ella fue criada para obedecer, se resignó. Cuando me contó aquello, empecé a maldecirlos en mi mente, le dije que no debería hacerles caso, que se lanzara por la persona que quería, pero no logre nada. –

Se detuvo un momento, para mirar a los ojos de su hija.

– Llegando el fin de año, otro gran golpe le fue mandado, esa senpai le declaro su amor en la ceremonia de graduación, estuve ahí por pura curiosidad, pude ver el dolor en su rostro cuando rechazo sus sentimientos, para después salir corriendo sin mirar a nadie, obviamente la seguí, se había metido a un salón de club que olvidaron cerrar. Ella lloraba, me dijo que se odiaba por no tener el suficiente valor para rebelarse a sus padres, por haber lastimado a nuestra senpai, y por dejar pasar su única oportunidad para ser feliz. La abrace y consolé un gran rato, no sé cómo paso realmente o en qué momento, pero cuando me di cuenta, ella estaba sobre mí y me besaba de forma desesperada, no la detuve y todo termino como ya te imaginaras. –

Un ligero rubor se vio en el rostro de Nico.

– Pasaron un par de días después de eso, cuando recibí una invitación a su casa, una vez ahí me llevo a su cuarto, y bueno, lo siguiente es historia repetida. El tiempo pasaba y Manami no se detenía, siempre encontraba la forma de convencerme y un lugar para hacerlo. Cuando le pregunte la razón, me dijo, "simplemente porque quiero", en otras palabras era una forma de rebelarse contra sus padres haciendo algo que no es correcto sin que pudieran evitarlo, por mi parte, yo lo tomaba como un desahogo, estábamos en la edad más sensible para las hormonas, por eso mismo fue bien recibido por mí. Aquello duro casi dos años, nunca supe si se enamoró de mí en ese tiempo, quiero creer que no, pero todo acabo cuando decidió aceptar su futura relación con Kyo, durante todo ese tiempo él había intentado conocerla y llevarse bien, quería que tuvieran un buen trato ya que se iban a casar. Al ser jóvenes no nos dimos cuenta de algo muy importante, Kyo también era una víctima en todo esto, al igual que Manami estaba siendo forzado a comprometerse con ella y aun así hacia su mejor para agradarle y que la convivencia sea sana. No me siento orgullosa de lo que hice, y sé que Manami tampoco, Kyo no merecía ser engañado de esa forma, ya que él me conocía, literalmente estaba en su delante, fingiendo toda la amabilidad del mundo, cuando minutos antes me estaba acostando con su prometida. Terminamos con ese juego y tomamos caminos separados, nos volvimos a ver el día de mi casamiento, creímos que podríamos mantener el contacto luego de aquello, y por un tiempo pareció ser así, pero luego nació Maki, ella era muy enfermiza y frágil, Manami se dedicó a prestarle toda su atención y yo por mi trabajo no podía estar a su lado por mucho tiempo, razón por la cual volvimos a estar distanciadas, luego ocurrió lo de tu padre y la distancia se hizo más grande, por un momento creímos que nunca podríamos retomar nuestra vieja amistad. Pero por supuesto nunca nos imaginamos que nuestras hijas terminarían enamorándose, lo que nos llevaría a volver a vernos después de mucho tiempo, pero la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ay Dios. –

Nico intentaba procesar toda la información recibida, así que esto era ese algo "interesante".

– Nunca llegaste a sentir algo por ella. –

– Más allá de la amistad, no. Sonara como una locura, pero la verdad es que si estas decidido a no enamorarte puedes, solo tienes que tener voluntad. Además hubiera sido muy problemático, Manami no iba a enfrentarse a sus padres en esos tiempos, les temía. No habría logrado nada enamorándome de ella. Al menos sé que ahora es diferente. –

Le dio una mirada significativa a su hija, antes de seguir.

– Nico, te digo esto porque mereces saber la verdad… y porque necesitaba desahogarme con alguien. – Salieron del auto y caminaron de forma tranquila hasta su piso, pero antes de entrar su madre termino la charla. – Tienes mucha suerte, cuentas con el apoyo más importante, que es el mío, de los Nishikino y el de tus amigas. Pero esto no será lo único que tengas que pasar, solo es un obstáculo superado, no dudes en que la vida te pondrá más, aun así, yo y todas las personas que te quieran estaremos ahí para ayudarte. –

La menor asintió, agradeciéndole.

Posterior a ello ingresaron a su hogar, siendo recibidos por los niños, haciendo que la calidez familiar las envuelva por completo.