Esta historia participa en la actividad "Kissing album" del foro "El feliz grupo de hambrientos".
Descargo de responsabilidad: Akatsuki no Yona pertenece a la maravillosa Kusanagi sensei.
AVISO: Capítulo clasificado T por ciertas connotaciones y lenguaje.
BESO DE BUENOS DÍAS
No fue fácil, claro. Tenían en su contra la distancia y la ausencia cotidiana, pero en cambio, contaban a su favor con la sinceridad de sus sentimientos, una vida compartida y la tecnología. Llamadas de teléfono, mensajería instantánea (y a todas horas), videollamadas, y alguna visita siempre demasiado corta en las fiestas señaladas… En ocasiones les dolía no poder dar un abrazo cuando le hacía falta al otro, o bien la añoranza los zarandeaba a traición, pero lo consiguieron. Comprometidos con que lo suyo funcionara, sobrevivieron a la distancia.
Yona no quiere abrir los ojos. El poco sueño y el cansancio tiran de ella, y le gusta estar como está, al abrigo de su pecho, entre sábanas que huelen a él. Y bueno, quizás si sigue dormida, si hace tiempo hasta que él se vaya a clase, no tendrá que enfrentarse a él, así, desnuda y vulnerable. Aunque necesita desesperadamente lavarse los dientes y una buena ducha. Además, tiene cierta curiosidad por saber cómo se ven en su piel los chupetones de amor. Ejem, y por saber si tendrá que usar maquillaje en ellos o no.
Pero la mano de Hak serpentea por su cintura, atrayéndola más hacia él, y haciéndole saber de más de una manera que ya está despierto. Y que sabe que ella también lo está.
Pero cuando Yona abre los ojos, la honda dulzura que ve en los suyos la desarma por completo.
—Buenos días, princesa —le dice él, con esa voz enronquecida y áspera de los recién despertados, y justo después, deja en sus labios un beso tierno y cálido.
Ni dentífrico ni otras sustancias. Al carajo el aliento mañanero. El beso de buenos días se convirtió en la norma.
Que un beso de buenos días derive a cuestiones más prosaicas y horizontales, ya es otra historia.
