Esta historia participa en la actividad "Kissing album" del foro "El feliz grupo de hambrientos".
Descargo de responsabilidad: Akatsuki no Yona pertenece a la maravillosa Kusanagi sensei.
BESO EN SAN VALENTÍN
No es la primera vez que los ve. Año tras año, por cada 14 de febrero, reservan la misma mesa. Ella, ya hace mucho que ha renunciado al tinte y luce con digno orgullo su vibrante rojo enhebrado en blanco. Él, con las sienes plateadas y arrugas en los ojos, parece un galán maduro de esas películas en blanco y negro.
Sobre la mesa, sus manos entrelazadas, la cena a la luz de las velas y una botella de vino, con el mar y el cielo estrellado como telón de fondo.
Si entrecierra los ojos, si hace un esfuerzo, casi podría ver ese hilo carmesí, rojo como el destino, que une sus manos y sus vidas.
Cuando la cena termina, él, como un caballero, le ayuda a ella a ponerse el abrigo, y deja un beso suave, fugaz y travieso, sobre la curva de su cuello. Ella ríe, se gira entre sus brazos y el tiempo pareciera detenerse cuando se miran a los ojos. Y entonces se besan. Se besan con ese amor de una vida entera, porque es el suyo un amor maduro, pero siempre nuevo, siempre joven, y que lleva consigo la sabiduría que dan los años.
Los ve y realmente envidia lo que tienen, porque quisiera algún día vivir un amor así:
Un amor forjado piedra a piedra, de cimientos firmes, y a pesar de todo, con esa emoción expectante y vibrante del primer día.
