Disclaimer: Los personajes de este fic son de J.K.
"Este relato participa en la Tabla: Tóxicos y despechados de TanitBenNajash de la casa Zabini, los reyes del ponche de huevo"
Someone like you
Neville tenía la vista clavada en el plato de sopa de pollo, podía ver en el espejo amarillento su propio rostro, que reflejaba sorpresa e incomodidad y la razón por la que estaba viendo con tanta insistencia ese plato de porcelana blanca, era para no verla a ella; a la radiante rubia de hermosos ojos azules. Luna había entrado como un hada por la puerta de Las Tres Escobas, un lugar que ahora era suyo, contemplarla era demasiado para él, su amable sonrisa todavía conseguía dejarlo aturdido.
La mujer, permanencia sentada a la mesa, tomando sorbos de sopa y charlando con su querida esposa Hannah, de vez en cuando podía sentir las miradas llenas de reproche que lo traspasaban como dagas envenenadas. Neville sabía que merecía la inmensa desazón que sentía en esos momentos, porque lo que le había hecho a la rubia había sido una desfachatez, por un momento pensó que no volvería a verla, no después de haber ignorado la carta que ella le envió antes de marcharse a su viaje, no después de haberse casado con Hannah aprovechando la ausencia de su exnovia y sobre todo, no después de haberle gritado de aquella manera la última noche que se vieron, pero ahí estaba Luna, buscando su mirada que él evadía con presteza. Hannah se disculpó para ir al baño y Neville casi le ruega que no lo deje solo con la rubia.
—Veo que te va bien Neville, me alegro mucho —dijo Luna.
—Se que te alegras, a veces eres demasiado buena para tu propio bien.
Luna soltó una risita divertida y por fin logró que los ojos de ambos se conectaran, el hombre se asustó al ver todo el anhelo que transmitía la mirada azul. Luna intento acariciarle la mejilla, pero tuvo que bajar la mano al ver que Neville se apartó de ella, casi con brusquedad.
—¿Te digo algo gracioso? Pensé que vendrías conmigo a Suecia, te espere por seis horas, pero al final, tome el traslador yo sola.
—Eso no es gracioso Luna.
—Es verdad, no lo es.
—Te dije que estaba comprometido y que…
—Que no me amas, lo sé, pero pensé que podía hacerte cambiar de opinión, en el viaje, viendo esos magníficos hocicortos.
Neville la miro con un poco de lastima, ¿Por qué Luna seguía insistiendo con él? Lo intentaron, pero sus metas eran muy distintas. Luna quería viajar y estudiar, él quería quedarse y prosperar, ahora estaba establecido, casado con una extraordinaria mujer, tenía un negocio y su trabajo soñado como profesor en Hogwarts.
—Me estas mirando como si fuera una molestia y quisieras que desapareciera de tu vista —lo acuso la rubia.
—Claro que no.
—No te preocupes, solo venia a desearte lo mejor y decirte que encontré a alguien.
Una sensación de alivio recorrió todo su cuerpo, si Luna por fin había encontrado a alguien, ahora lo dejaría tranquilo y ambos podrían seguir con sus vidas, excepto por…
Antes de irse, Luna dejo una nota que decía "para mí, no ha terminado"
