Disclaimer: Los personajes de este fic son de J.K.
"Este relato participa en la Tabla: Tóxicos y despechados de TanitBenNajash de la casa Zabini, los reyes del ponche de huevo"
Morí
Caminó por las calles de Londres sin pensar en nada, desde hace meses soy como un autómata que va por la vida sin rumbo, ya nada tiene sentido. No me di cuenta hacia donde me llevaban mis pies hasta que llegué a Hyde Park, la primavera estaba cerca por lo que todo se veía de colores alegres, un hermoso cielo azul, un muy verde césped y un brillante sol, en teoría debería sentirme reconfortado y feliz al ver el paisaje, pero en mi mente todo parecía estar velado por una cortina gris. Me senté en un banco del parque a observar los patos del lago y fue entonces cuando lo vi, al principio pensé que era una alucinación, no sería la primera vez que lo imagino volviendo junto a mí, me quite los lentes y los limpie con mi camisa de franela, solo para asegurarme. En efecto, era Draco Malfoy el que venía caminando en mi dirección.
—Buenos días, Potter —dijo el rubio en tono formal.
—Hola Draco, ¿Qué te trae por aquí? —pregunté.
El rubio se encogió de hombros y se sentó a mi lado.
—Este es un lindo parque y un hermoso día, así que ¿Por qué no venir a disfrutarlo? Ya que cuando estuvimos juntos hiciste que me encariñara con este tipo de cosas.
Sonreí.
—Y eso que dijiste que estar entre muggles te provocaba urticaria.
—No lo invente yo, mira esto —dijo señalándome su cuello, había pequeñas manchas rojizas.
—Todo es mental Draco.
—Si claro, y… ¿Cómo te va? ¿has estado bien? —pregunto mirándome a los ojos con autentica curiosidad.
Hui de su mirada gris, tal y como hacia siempre que estaba dispuesto a decir una mentira.
—Perfectamente.
Draco siguió observándome y aquel escrutinio casi provoca que me retractarme de mis palabras para gritarle que lo extraño a rabiar y que ya no puedo más.
—Me alegró mucho Potter, te dije que estarías bien —contesto muy pagado de sí mismo.
En otras circunstancias estaría muy molesto por su afán en seguir llamándome Potter, ahora no tiene importancia.
—Tenías razón, ¿Cómo van los preparativos de la boda?
—A pedir de boca, todo estará listo para la fecha señalada.
—Felicidades, ¿sabes qué? Tengo que irme ahora, quede con Ginny para ver una película —anuncié.
Me levanté del banco y lo miré a la cara esperando encontrar una pizca de celos o tristeza, pero solo encontré una imperturbable mascara.
—Diviértete Potter, nos estaremos viendo por aquí —se despidió.
Asentí con la cabeza, dispuesto a irme, entonces Draco se levantó y me rodeo con sus brazos.
—Dile a Ginebra que te cuide como debe de ser, pareces un muerto con esa palidez, ojeras y delgadez —susurró en mi oído.
Me separe bruscamente de ese hombre que en otros tiempos fue mi refugio y que ahora me daba la espalda. Probablemente no lo sepas Draco, pero morí el día en que me dejaste para celebrar tu fiesta de compromiso, la única manera en la que puedo lidiar con el dolor es ignorándolo completamente. Estoy muerto, no siento nada y todo es culpa tuya.
—Le pasare tu mensaje, adiós Malfoy —me despedí.
