Disclaimer: Los personajes de este fic son de J.K.
"Este relato participa en la Tabla: Tóxicos y despechados de TanitBenNajash de la casa Zabini, los reyes del ponche de huevo"
Monster
Scorpius Malfoy subía las escaleras del castillo con lentitud y reticencia, no tenía ningún deseo de pelear con ella hoy, pero estaba seguro de que si se negaba a ir a su encuentro sería peor. Antes de jalar la aldaba que lo conduciría a una confrontación segura, suspiro largamente y abrió la puerta de la lechucería. Rose se encontraba en medio de la habitación con los brazos cruzados y el ceño fruncido, al escuchar el sonido de la puerta había puesto sus ojos azules fijos en él.
—Hola —saludó el rubio con una sonrisa trémula en los labios.
—¿Por qué no estuviste en la cena del gran comedor? —preguntó de mala manera la pelirroja.
—Estaba estudiando con Albus en la biblioteca y se nos fue el tiempo.
El rubio pudo notar como la mirada de la chica cambiaba en cuanto mencionó a Albus, si antes brillaban con furia ahora además se habían añadido los celos.
—Debiste haberme llamado a mí para que estudiara contigo, no me gusta que estés con Albus.
—Rose, él es mi mejor amigo —intentó razonar Scorpius.
—¡Y yo soy tu novia! Nosotros tenemos que estar juntos todo el tiempo —grito la pelirroja acercándose un paso hacia donde estaba el rubio.
Sin quererlo el Slytherin retrocedió y Rose al notarlo avanzo tres zancadas más hasta quedar frente a su novio.
—No me gusta que me evites.
—¡No lo hago!
—Ni que me mientas.
—Rose, por favor.
—Hoy no estuvieron en la biblioteca, lo sé porque cuando no apareciste en el gran comedor salí a buscarte y adivina donde te encontré.
Scorpius trago saliva, si su novia los había visto era hombre muerto.
—No se de qué me estas hablando.
Rose levanto la mano para darle una bofetada en la mejilla, la piel blanca se coloreo de rojo en un instante.
—Eres un cínico y un descarado, ¿Cómo te atreves a negarlo?
Los ojos azules se le llenaron de lágrimas.
—¡Eres un maldito! ¡Besuqueándote con mi primo a mis espaldas! ambos son unos asquerosos traidores, los odio, váyanse al diablo.
—Rose necesitas calmarte, hay que hablar de esto con tranquilidad, en otra ocasión y lugar.
Rose parpadeo y luego sonrió, ese gesto le puso los pelos de punta al rubio.
—No, este es el lugar perfecto para hablar porque te tengo un regalo.
Scorpius se puso alerta para poder repeler cualquier encantamiento que su novia pudiera lanzarle, pero el ataque no fue con la varita; Rose soltó un silbido que provocó que varias lechuzas arremetieran contra él, Scorpius gritó con sorpresa y comenzó a lanzar encantamientos para intentar defenderse, esa distracción le sirvió a la pelirroja para alzar su varita:
—¡Incarcerous! —exclamó la pelirroja.
Las cuerdas rodearon el cuerpo del rubio inmovilizándolo por completo.
—Hice un pedido especial a mi tío y el me garantizo anonimato.
Rose volvió a silbar y las lechuzas regresaron a sus jaulas, se acercó a Malfoy que tenia algunos rasguños en el rostro y levanto su mentón para que la mirara.
—Siempre supe que yo te amaba mas de lo que tú a mí y hasta ahora no me había molestado, voy a tener que arreglar eso.
Rose hizo que Scorpius abriera la boca y del bolcillo de su túnica saco un frasco de color rojizo, le quito el corcho, Scorpius supo de que se trataba al percibir el aroma de calderos limpios, libros viejos y Albus, era amortentia, intentó removerse de las cuerdas que lo ataban, sin éxito. La pelirroja consiguió que su novio tragara hasta la ultima gota por medio de un encantamiento que le había enseñado su abuela Molly. Rose desato a Scorpius y aguardo, segundos después pudo apreciar en los iris azules la adoración y el amor que ella esperaba. Sonrió complacida.
