Abriste los ojos lentamente, poco a poco los rayos del sol que se colaban entre las cortinas que se mantenían cerradas, parpadeaste varias veces hasta que te acostumbraste a la claridad de aquel día. Dejaste salir un sonoro suspiro, lo que logro que un dolor naciera en tu cuerpo, sin saber de donde se había originado. Te incorporaste poco a poco, miraste que te encontrabas vestida con un fino camisón de seda blanco y largo. Masajeaste tu cuello el cual se encontraba adolorido, mientras quitabas las tensiones de tu cuello sentiste algo rasposo en tu cuello, poco a poco fuiste palpando lo que parecía ser un trozo de tela. Palpaste tu cuerpo, donde poco a poco te diste cuenta de que había una presión extra, levantaste un poco el escote de aquel camisón dándote cuenta de que tu pecho se encontraba totalmente vendado al igual que tus brazos y manos… otro sonoro suspiro volvió a salir de tus labios, de verdad te había ido peor de lo que habías imaginado.

Miraste alrededor de ese cuarto, faltaba algo, un objeto que siempre veías al levantare por las mañanas y era lo ultimo que veías al dormir… el dichoso Cetro de Nike.

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Caminabas con la ayuda de las paredes, de vez en cuando aun sentías el efecto del Seim Samsara de Virgo, las ganas de devolver lo que habías comido el día anterior aun estaba palpable. ¿Cuánto habías estado durmiendo? ¿En que momento habías abandonado la hospitalidad de Dhoko para estar en tu habitación? Pero la pregunta mas importante que te habías hecho era ¿Quién se había encargado de cambiarte de ropas y vendado el cuerpo?

Escuchaste la voz de Shion resonar por aquellos pasillos, así que tu reacción fue la de seguir el origen de aquella llamada de atención. Alisaste tus cabellos lo mas que pudiste, te habías acordado de que no habías cepillado el cabello. Tomaste un poco de aire que provoco que tu cuerpo sintiera una ligera punzada de dolor.

-La actitud que tomaron ustedes 6 es vergonzosa- escuchaste que Shion les estaba llamado la atención, sabias exactamente a quienes se referia –espero que el castigo que les impuse hayan aprendido lo mejor para que no vuelvan a tropezar

-Si señor- escuchaste que resonó la voz de los jóvenes

-Ahora, quiero que me den los reportes….- escuchaste que la voz del Patriarca ceso -¿Qué es lo que te llama la atención… Leo?

-Athena- menciono, pues te habías quedado callada, mirando a los jóvenes que se encontraban de pie

-Hola- susurraste mientras les sonreías

-Debería de estar descansando princesa- te dijo Shion mientras se acercaba a ti

-Ya me canse de estar acostada, me duele la espalda- mencionaste, viste la mirada de dolor del Patriarca y las de culpa de los guardianes de las primeras casas –siempre me pasa eso… si me quedo acostada mas tiempo de lo normal pues me comienza a doler- trataste de arreglar el mal comentario que habías hecho -¿Qué hora es?- preguntaste

-Casi las tres de la tarde- te menciono el patriarca mientras te llevaba a tomar asiento en la silla que estabas segura le pertenecía a él

-Valla, dormí mucho- le comentaste

-Casi cuatro días- te respondió, abriste los ojos llenos de sorpresa –debido al agotamiento su cuerpo demando mas descanso de lo necesario

-Y todavía tengo sueño- le susurraste -¿Por qué los andas regañando? ¿Ahora que hicieron?- preguntaste tratando de desviar el tema

-Solo aplico una sanción por haber levantado la mano en contra de su persona- te respondió, de nuevo habías metido las cuatro patas

-Shion- le comentaste –fue mi culpa…. No la de ellos. ¿Cuántas veces tengo que repetirlo?

-De cualquier manera- te comento mientras posaba la mano sobre tu cabeza –no es momento de que hable de eso, descanse.

-Shion… si hay alguien a quien tienes que castigar es a mi. No a ellos- volviste a asegurar –míralos como están, parecen gatitos asustados- escuchaste que uno de ellos ahogo una risa

-Cáncer- le llamo la atención de nuevo Shion –no escuche nada que ameritara que te burles, si mal no recuerdo, quemaste los brazos de la señora Athena

-Shion- volviste a llamar al ver la mirada clavada en el suelo de Ángelo.

Escuchaste de las reparaciones que se encontraban realizando en el Santuario, tu imaginación se libero, tratando de ver como era que se la pasaban arreglando pedazos de columnas cada dos por tres días. Sonreíste ante esa idea. Tu mirada viajo de repente a un lugar en especial, a unos metros alejado de ti, se encontraba aquella vitrina que encerraba el Cetro de Nike, te incorporaste, al fin y al cabo nadie te prestaba atención, la mayoría de ellos en cuanto se encontraban con tu mirada la desviaban o simplemente miraban el suelo.

Cuando estuviste frente a esa vitrina, miraste el reflejo que se dibujaba frente a ti, tenias algunas marcas moradas, pero de eso ya estabas acostumbrada, las vendas solo hacían que tu estado se viera peor de lo que te sentías. Poco a poco quitaste las vendas de tus manos y brazos, dejándolas caer al suelo para seguir de inmediato por la del cuelo y parte de tu pecho. Las marcas no eran tan fuertes pero aun se encontraban ahí.

-¿Qué esta haciendo princesa?- escuchaste que te llamo Shion

-Una prueba mas- respondiste mientras abrías la vitrina

Tomaste aire y miraste fijamente aquel cetro, la prueba indiscutible… la tomaste con una de tus manos, tratando de sacarla de ahí, se movió un poco con el esfuerzo que estabas haciendo, tu Cosmo se comenzó a encender. Una gran corriente eléctrica rodeo tu cuerpo y te lanzo hacia atrás, alejándote de aquel báculo.

-¡Señorita!- de un momento a otro te encontrabas en el regazo de Dhoko -¿se encuentra bien? ¿Señorita "-"? ¿Athena?

-¿Por qué?- susurraste después de unos minutos de silencio, en el cual lo único que veías era aquella vitrina que Aioria había apresurado en cerrar -¿Por qué no pude tomarlo? ¿Por qué no puedo?

-Debe de descansar- te dijo mientras te ponía de pie –haga lo que el Patriarca le ha ordenado

Unas doncellas se acercaron a ti colocándote una manta, te dirigieron de nuevo hacia tu habitación donde te recostaron en la suave cama, tu mirada se encontraba perdida… todo, habías sufrido de todo ¿para que?

No habías sido capaz de tomar el dichoso Centro con tus manos, al contrario, al encender tu Cosmo este te había rechazado, si eras Athena y esa cosa te pertenecía; entonces, ¿Por qué demonios te rechazaba? ¿Por qué no te aceptaba?

Era verdad que el dolor de tu cuerpo aumento mas, claro, pero lo que en este momento mas te dolía era tu orgullo. No habías acabado con la prueba que te habías impuesto, te habías desmayado y para terminar de empeorar, cuando trataste de tomar aquella cosa esta te había mandado literalmente a volar.

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~ 2 ~

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Shion, Patriarca del Santuario.

Hola Shion… espero que cuando estés leyendo esto no te molestes, no es bueno que te estés enojando por todo, recuerda que si haces corajes a cada momento te vas a hacer viejito mas rápido.

Bueno, seamos sinceros, no sabia de que manera comenzar a escribirte esta carta de despedida. Así es Shion, después de estar convaleciente por más de 10 días me he decidido que es hora de irme. Así es Shion, no puedo estar en un sitio en el que solo ocupo un lugar que no me corresponde, es de humanos cometer errores, así que no te culpes, lo mas seguro es que las cuentas te salieron mal y la verdadera diosa es otra chica muy diferente a mi o tal vez puede ser un chavo.

Bueno Shion, el punto es que cuando leas esta carta lo mas seguro es que ya este en un avión con rumbo a mi "-" querido, aunque para ser sinceros, tendré que pagar muy caro el haber utilizado la tarjeta de crédito que mi mamá me había dado en caso de emergencias, solo espero que el crédito me alcance.

Sé que tienes serios problemas de administración, no te enojes, vi las hojas en donde llevabas las cuentas y pues, para que otra boca mas este ahí no es bueno, te admiro por la forma en la que llevas a cabo la administración del Santuario, yo apenas puedo con las cosas de la escuela. Pero en fin… no pude demostrar ser digna de ser una diosa, a pesar de que me enfrente a 6 Caballeros Dorados no pude tomar entre mis manos la varita mágica que puede cambiar el destino del mundo, si tu mismo fuiste testigo fiel que me arrojo al suelo claro, primero me dio una descarga que ahí te encargo. Ahora puedo decirte que me quería enfrentar a ellos para poder despertar mi Cosmo por completo y tomar con orgullo la varita del destino, pero no pude.

Ahora Shion, te pido que no me busques mas y que tampoco me vuelvas a traer al Santuario. Pues Athena no soy y tampoco me siento capaz de poder llevar el destino del mundo sobre mis hombros. Lo siento, soy cobarde. Estoy segura Shion que podrás algún día encontrar a la Athena real, aquella que será capaz de morir por todos, pero esa no soy yo.

Por favor dile a los chicos que me perdonen, no era mi intención hacerles pasar malos momentos y mucho menos imponerles castigos por mi culpa. En especial a Milo, Camus y Mü… las personas que literalmente me secuestraron pero que los llegue a apreciar como amigos. Gracias a todos.

Atte.- "-" o como me decían Athena.

-¿La buscamos?- pregunto Cáncer mientras miraba fijamente al Patriarca después de que este había terminando de leer la carta en voz alta

-Las ordenes de Athena fueron claras- comento Shion mientras veía a todos y cada uno de los dorados reunidos en la sala –no la vamos a buscar

-Pero…

-Ya lo dije Dhoko- ordeno Shion –no vamos a ir a buscarla.

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Miraste desde la ventanilla, poco a poco las minutos estaban avanzado, la carta que le habías dejado a Shion, no era una buena forma de despedida, pero sabias que si lo hacías de frente era tan capaz de encerrarte en una torre o en una prisión, dependiendo de la idea de Shion.

Escuchaste que la orden de abordar se había dado, miraste a todas las direcciones, no había señal alguna de que alguien te estaba siguiendo, poco a poco avanzaste en la fila, aunque seguías mirando a todas direcciones, tal vez podría pasar lo mismo que cuando estabas en tu país natal… otro secuestro.

Te acomodaste en el asiento del avión, no era primera clase pero al menos podrías viajar a tu hogar. Miraste ahora por la ventanilla del avión, te colocaste tus audífonos y trataste de relajarte. Los extrañarías, sobre todo a Shion y a Dhoko, personas que se habían comportado como unos padres para ti.

Cerraste los ojos en el momento en que el avión comenzó a ascender.

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Estiraste tu cuerpo, después de 10 horas de vuelo de estar en la misma posición era algo que te había cansado. Después de casi 4 meses, te encontrabas de nuevo en tu tierra, de nuevo en ese país que te vio nacer y que efectivamente no era Grecia.

Ver las palabras en tu idioma natal, aquellas personas que hablaban palabras que entendías a la perfección. Era un alivio. Tomaste un taxi que te llevo directo hacia tu hogar, sin escalas, directo.

Pagaste con aquel dinero que habías estado escondiendo y que de hecho aun lo tenías porque en Grecia no era aceptada tu moneda nacional. Por supuesto, cuando tocaste la puerta conocida de años atrás, la persona que te abrió no esperaba verte ahí, con aquella mochila que habías llevado.

-¿Qué estas haciendo aquí?- te pregunto tu madre mientras te abría la puerta y te dejaba entrar

-Estoy aquí… mamá- susurraste mientras tratabas que las lagrimas de tus ojos no resbalaran

-Se supone que tendrías que estar en Alemania, estudiando de intercambio

-¿Qué?- esa afirmación se llevo tu sentimentalismo

-Claro, no pudiste quédate ahí…- comenzó a declarar tu madre

Lo que debió de ser una reunión emotiva, se había convertido en una llamada de atención, hablar sobre tu futuro no muy lejano y mas cuando tu padre llego y también te comenzó a ilustrar con que esas cosas eran fáciles para los jóvenes, pero que un día te ibas a arrepentir de haber despreciado aquella oportunidad.

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Miraste el techo de tu recamara, no había nada mas que un techo color blanco, desvistas la mirada hacia la ventana, la cual se encontraba asegurada con unos finos barrotes de acero. Suspiraste, mañana en la mañana comenzarías de nuevo la escuela que habías dejado, al menos había pasado mes y medio desde el inicio del nuevo ciclo escolar.

Te despertaste aun con mucho sueño, el cambio de hora te había afectado. Te arreglaste y tomaste la mochila que siempre llevabas a la escuela. Tomaste el autobús y comenzaste a recorrer aquellas calles tan conocidas para ti.

Cuando llegaste a tu nuevo salón de clases (claro, después de haber ido a dirección y argumentar que te habías atrasado por estar en un viaje) tomaste asiento en la ultima silla, con la miradas conocidas y algunos desconocidos.

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~ 3 ~

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-De verdad que te extrañe "-"

-Gracias Joha- le respondiste –yo también las extrañe mucho

-¿Qué vas a hacer ahora "-"? ¿vas a seguir trabando en el mismo lugar?

-No- respondiste –ya lleve mis papeles y una solicitud al "Doctors Hospital"

-¿"Doctors Hospital"?- te pregunto Leonel –no manches, cuando te pregunte que si ibas a ir a tu trabajo anterior no quise decir que te fueras a otro lugar

-Envidioso- le interrumpió Johanna mientras le daba un golpe en la cabeza –es muy buena, la más inteligente y creo que será una gran doctora

-Doctora- pensaste –esa si era una buena carrera, un trabajo que me ayudara a salvar la vida de cientos de personas

-¿Qué piensas "-"?- te pregunto Joha sacándote de tus pensamientos

-Nada- le respondiste

-Oye Joha- escuchaste que la llamo Leonel

-¿Qué?- escuchaste que le respondió de mala gana

-¿Me podrías dejar a solas con "-"? Necesito hablar con ella de algo

-¿De que?- le pregunto, tu mejor te adelantaste unos pasos

Miraste el cielo que se encontraba despejado, pero el clima frio se estaba comenzaba a sentir. Recordaste que en Grecia, cuando habías llegado estaban comenzando la temporada de invierno, ahora tenias que volver a soportar las bajas temperaturas. Escuchaste aquella voz… "Athena"

Apenas era un susurro que había acariciado tu piel. Pero esa voz, esa voz la conocías… de entre todos con los que habías convivido… escuchar la voz de Aioros.

-oye…. ¿Qué haces?- te pregunto Leonel mientras se acercaba a ti

-Nada- respondiste mientras olvidabas aquel susurro -¿Joha?

-Se fue- te dijo mientras sonreía

-La corriste que es otra cosa- le contestaste mientras continuabas con tu camino

-Oye "-" había algo que quería decirte- te comento mientras caminaba a tu lado

-Dime- animaste

-"Athena"- escuchaste de nuevo, pero esta vez el susurro provino de la voz de Shura, de eso estabas segura

-¿Me estas escuchando? ¿"- "?

-¿escuchaste eso?- le preguntaste

-¿Escuchar que?- tu negaste con la cabeza y lo invitaste a seguir –Bueno, lo iba a ser de una manera mas…

-Leonel- lo cortaste –lo mas rápido que puedas, me acaba de llegar un mensaje al celular, me tengo que presentar en el hospital para firmar el contrato- afirmaste feliz mientras comenzabas a caminar

-¡Quiero que seas mi novia!- te declaro mientras detenías tu andar.

Sonreíste sonrojada, retomaste el camino que te llevaría a tu futuro trabajo mientras que Leonel se colocaba a tu lado.

De eso se trataba tu mundo, un mundo en el que comenzar a trabajar como una doctora de verdad se tenia que comprometer con su carrera. Una elección difícil y muy sacrificada, las horas de desvelo se iban a comenzar a ver recompensadas al igual que los exámenes que habías calificado con excelentes calificaciones, un titulo de medico con excelencia académica te había abierto las puertas a uno de los hospitales mas prestigiosos y ahora con la maestría en puerta… una gran oportunidad de tener un consultorio propio.

Los días pasaron realmente rápido y pronto, muy pronto llegaron los primeros exámenes. La relación que habías tomado con Leonel era algo difícil para ti. Sabias que te gustaba, sabias también que estabas enamorada de él, lo único que no sabias era el porque, después de un mes de novios aun no dejabas que te besara, cada intento que él hacia era evadido por ti, siempre desviando el rostro para que no te tocara. Sabias que de un momento a otro terminaría fastidiado pero no podías evitarlo, era una reacción que hacia tu cuerpo.

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-Doctora "-" rápido, necesito que venga conmigo- escuchaste que te llamaban, dejaste de pensar en Leonel y sus "problemas de pareja" para prestar atención

-¿Qué pasa?- preguntaste mientras te levantabas de tu asiento y salías de ahí colocándote la bata blanca la cual traía bordado tu nombre con elegantes letras

-Llego un paciente que no puede respirar- te comento una enfermera –no podemos estabilizarlo, esta a punto de un paro

-Yo me encargo

Entraste a la pequeña sala de urgencias donde se encontraba aquel hombre, se veía pálido y el respirador artificial se encontraba realizando todo el trabajo. Te acercaste y revisaste sus signos vitales. Se encontraba débil, te pasaste trabajando mas de 30 minutos, sin poder encontrar una manera de estabilizarlo, habías tratado por todos tus medios. Hacia mucho que no lo usabas, hasta habías llegado a pensar horas atrás que había sido todo una ilusión, pero no perdías nada. Tenias una vida que salvar y si esa era la solución lo harías… mientras comenzabas a revisarlo nuevamente comenzaste a liberar tu Cosmo, esa energía que te habían enseñado a utilizar mientras estuviste meses atrás en el Santuario.

Poco a poco los signos vitales de la persona comenzaron a regularizarte y la Bronquitis Aguda comenzó a ceder, después de un gran trabajo, de varias felicitaciones y de que tu jefe, el doctor que se entraba a cargo de ti mencionara el hecho de salvar a una persona casi ya en el mundo de la muerte te hiso elevar el autoestima hasta el cielo.

-Hola "-" ¿Cómo te fue?- te pregunto Leonel quien esperaba por ti en la salida del hospital

-Bien- respondiste mientras sentías que los nervios se apoderaban de ti

-Escuche de su hazaña en la Sala de Emergencia- escuchaste que una voz interrumpió el encuentro con tu novio –una de las mejores hazañas que los novatos han hecho hasta ahora

-Doctor García- saludaste mientras acudías a su llamado -¿ha pasado algo?

-Nada de eso- te dijo mientras colocaba su mano encima de tu cabeza

-Bien hecho pequeña princesa- te menciono Shion cuando le habías recitado cada casa en orden con el nombre de cada guardián

-Yo todo lo se Shion- le respondiste, notaste que la mirada de Shion era de orgullo hacia tu persona mientras acariciaba tu cabeza -¿Qué sigue?- le preguntaste ansiosa

-Las 88 constelaciones- tu animo decayó, Shion sonrió ante tu gesto

-Aun falta mucho para que pueda llegar a ser como usted- le respondiste después de haber recordado aquel vago recuerdo

-Eso es muestra de sabiduría- te comento mientras se retiraba del lugar –una cosa mas doctora ".-", debería de cortar su cabello, tenerlo largo podría afectarle en los procesos de cirugía- te comento mientras se retiraba

-Eso si que no- murmuraste mientras mantenías tu sonrisa –no cuando llevo 10 años de mi vida dejándolo crecer

-Pues deberías de hacerle caso amor- te dijo Leonel quien se había acercado a ti y jugaba con tu cabello trenzado sencillamente –el cabello largo ya no esta de moda

-No es moda- le respondiste –a mi siempre me ha gustado tenerlo largo

-Pero corto también se te vería bien- siguió tratando de persuadirte

-Camina Leonel- le comentaste mientras comenzabas a caminar

Ibas discutiendo sobre el porque no cortar tus largos cabellos que te llegaban por debajo de tu atractivo posterior. No, claro que no lo cortarías, antes muerta que dejar que alguien tocara tu larga melena

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-¿Qué pasa Shion?- pregunto Dhoko en el momento en que entro al despacho

-No seas irrespetuoso- le comento cansado, sabia de antemano que Libra jamas haría caso a sus reclamos –se toca antes de entrar… ¿Qué quieres?

-¿Qué hacer?- le pregunto mientras tomaba asiento en la silla que se encontraba frente al escritorio de su compañero

-Quien iba a decir que solo unos meses bastaría para sentir el hueco que dejo…

-¿Athena?- le interrumpió, Shion asintió –es una niña que sencillamente se gano tu cariño- le respondió –correccion… nuestro cariño

-Pero se fue- respondió mientras tomaba asiento en su silla, después de haberse cansado de estar de pie mirando el Santuario desde la ventana –ya casi dos meses desde que nos dejo

-Dos largos meses- respondió Dhoko –y los pobres niños de Géminis y Virgo siguen castigados

-Fueron muy duros- respondió mientras comenzaba a mirar las hojas en su escritorio –Saga casi la fríe con su Explosión de Galaxia y Shaka casi la manda un infierno

-Recordemos que Athena tiene agallas- ya no hablaron, dejaron que el silencio invadiera la habitación, lo único que se escuchaba era el sonido del bolígrafo de Shion que se deslizaba entre las hojas –¿si la traemos otra vez?

-Ella dijo claramente que no

-Pero Shion… podemos mandar a Milo, es experto en secuestro

-Dhoko- el Patriarca miro fijamente a su compañero –fingiré que no escuche eso

-La consientes demasiado- respondió Libra, el ex caballero de Aries dejo de escribir para mirar fijamente a su compañero

-¿Disculpa?

-Lo que escuchaste, la consientes demasiado

-Yo no era la persona que la sacaba a escondidas de sus aposentos cuando le había prohibido salir

-¿Yo?- pregunto nerviosamente –claro que no, no tienes pruebas

-Dhoko, si había alguien que la consentía en exceso ese eras tu

-No te consta- respondió ofendido –ademas, siempre te la pasabas exigiéndole que se aprendiera todos los libros

-Lo único que quería era que se convirtiera en una verdadera diosa- se defendió Shion –no que se convirtiera en una vaga como tu discípulo

-¡¿Qué tienes en contra de Shiryu?!

-Es un vago que no hace nada mas que perder el tiempo

-¿Y que me dices de Mü?- el Patriarca abrió los ojos de sorpresa –al pobre le arruinaste la infancia, lo obligaste a madurar

-Claro que no

-Claro que si

-Maestro, Patriarca- interrumpió una voz

-¡¿Qué?!- respondieron ambos al recién llegado que dio dos pasos hacia atrás

-Solo vine a dejar el reporte que me pidió- comento Shaka –Antiguo maestro, es necesaria de su presencia en el Coliseo

-Esto todavía no acaba Shion- amenazo Libra mientras salía de ahi