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El resto de los Caballeros comenzaron a recorrer aquel pasillo, no miraron hacia atrás, sabían que si lo llegaban a hacer, alguno de ellos seria capaz de regresar y ayudar a su compañero que había tomado la decisión de combatir solo.
Aquel pasillo a diferencia del recibidor se encontraba totalmente iluminado, las paredes de aquel lugar se encontraban cubiertas con papel tapiz en color rojo vino, algunas figurillas se lograban distinguir, pero en ese momento aquellos hombres no tenían el tiempo y deseo de saber que eran aquellos adornos.
De pronto, unos estruendos se comenzaron a escuchar, sabían de antemano que la batalla de Afrodita había comenzado.
No sabían el camino, no había nadie en aquellos pasillos que parecían un gran laberinto, solo se dedicaban a correr en círculos. Lo que mas llamaba la atención eran los cabellos largos de la mayoría de ellos danzar al compas del escaso viento que se originaba al correr.
Desde el balcón de las escaleras se podía distinguir una silueta. Este joven hombre de mirada azulada se encontraba degustando una manzana, entretenido con el espectáculo de aquellos hombres, corriendo como si se encontraran en un laberinto de ratas. Sus cabellos rubios cortos se encontraban alborotados, usaba un casco que solo se dedicaba a cubrir ambos lados de su rostro, adornada en el centro con una hermosa gema anaranjada la cual emitía un hermoso brillo. Aquella armadura era diferente a la de su compañero que en ese momento se encontraba peleando con Piscis. Sus piernas se encontraban totalmente cubiertas al igual que sus brazos y pecho dejando únicamente al descubierto parte de su abdomen. También había un fino cintillo del cual, colgaba una fina daga.
-¿Se divierten Caballeros?- les llamo mientras se sentaba en la orilla del barandal, aquellos hombres se detuvieron en ese momento, buscando el origen de aquella voz –Aquí arriba- comento divertido mientras tiraba al suelo el sobrante de aquella manzana –no suban…. yo bajo
Aquellos jóvenes miraron cuidadosamente a la persona que se encontraba frente a ellos, todos con la guardia en alto, cualquier movimiento desataría la batalla
-¿No saben hablar?- pregunto burlón mientras reía –nunca pensé que Athena tendría a su servicio a unos retrasados mentales como guardianes
-¿Quién eres?- le pregunto Aioros soportando la ira ante aquel comentario claramente ofensivo –No volveré a preguntar
-Ya cálmate, tranquilo- le respondió mientras se limpiaba algunas lagrimillas de sus ojos –tranquilízate alitas
-¿Qué?- respondió Sagitario claramente furioso
-Tranquilízate Aioros- le recomendó Camus mientras se acercaba a su compañero
-¿De verdad?- se volvió a inmiscuir aquel sujeto -¿Tu nombre es Aioros?- volvió a soltarse en risas mientras la ira de Sagitario aumentaba
-Escúchame imbécil- le llamo Sagitario, provocando que las risas de aquel hombre cesaran y la mirada de sus compañeros se posara en su persona -¿vas a dejarnos pasar o no?
-No- respondió sínicamente –no puedo hacerlo angelito, porque… no puedo y no quiero
-Ustedes- ordeno –se van por Athena, yo me quedo con este- término de hablar
-¿Quién te crees para dar ordenes?- le pregunto aquel guerrero –Yo tengo aquí el mando y mientras no lo quiera, no va a desaparecer el laberinto
-A menos que seas un cobarde- respondió de la misma manera Aioros –eres un poco hombre que se esconde detrás de aquella falsa careta, por eso no puedes pelear sin hacer uso…. De tus trucos
-¿Me estas retando?- le pregunto
-Valla, parece que el buen humor se te ha esfumado- le siguió tentando Aioros mientras se cruzaba de brazos –pero bueno… que se esperaba de los que están bajo el mando de Apolo
-No me tientes Caballero- le respondió furioso
-¿Y bien?
Aquel laberinto se deshizo en ese momento, dejando solo un pasillo recto el cual, en el fondo se encontraban el inicio de las escaleras, las cuales los llevarían a la segunda planta. Aioros les hizo una seña a sus compañeros. Estos, al saber el humor del Caballero de Sagitario no dijeron nada y comenzaron a recorrer aquel camino encabezado por Acuario. Aioria miro detrás de él antes de seguir a sus compañeros, su hermano se encontraba aun furioso, como pocas veces se le veía. Mientras el resto se dedicaba a seguir el camino Aioros no le quitaba la vista de encima a aquel hombre, al cual le había cambiado su mirada, de burlona a furiosa. Aioros desvió un poco la mirada hacia aquel balcón, donde antes se encontraba aquel sujeto, logrando solo ver el aleteo de una de las capas, la cual no pudo distinguir a quien pertenecía.
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-Dime…- tomo la palabra el Caballero de Athena –ahora si me vas a mencionar tu nombre
-No es algo de lo que me sienta muy orgulloso- le respondió seriamente –pero si tanto te urge saberlo es Salha, Krieger Lux- el caballero comenzó a reír a carcajada limpia, provocando la ira de Salha -¿De que te ríes Caballero?
-De ti- le respondió después de calmar sus risas –Y así te burlabas de mi nombre, pero el tuyo… esta peor- dicho esto soltó una carcajada aun mas sonora.
-Maldito- le susurro lleno de coraje e ira.
Aioros ya no tuvo el tiempo suficiente para poder seguir burlándose de su oponente pues este apareció de un momento a otro iniciando el ataque con un punta pie en el centro de su cuerpo, gracias a este impacto, el joven arquero salió disparado contra el muro de concreto pero este golpe nunca llego, pues en un abrir y cerrar de ojos Salha se encontraba detrás de él propinándole otro golpe que lo envió directo al suelo. La velocidad con que atacaba el guerrero de Lux era tremendamente rápida, algo que no le había dado a Aioros la oportunidad de regresar el ataque y mucho menos defenderse.
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-¿Crees que hicimos bien en dejar solo a Aioros?- pregunto Shaka mientras corría a la par de sus compañeros
-Mi hermano estará bien- respondió Aioria –siempre suele conservar la calma y lograr analizar mejor sus oportunidades en contra de sus enemigos
-Cuando lo dejamos no parecía tan calmado- le respondió Camus
-Pero se le pasara- le respondió el león dorado.
Continuaron corriendo por aquellos pasillos, esta vez no había una ilusión, esta vez en verdad que los pasillos eran confusos, no sabían donde se encontraba Athena, pues el Cosmo de ella se encontraba esparcido por todo el lugar. De pronto la voz de Camus alerto a todos los presentes, con un "Cuidado" se detuvieron y saltaron hacia atrás, frente a ellos se había alzado una nube de polvo y algunas piedrecillas aun se encontraban resonando en el suelo cuando la fuerza de gravedad les hacia regresar a donde pertenecían. Unos pasos los pusieron en alerta, entre la nube de humo se distinguía una silueta que se encontraba caminando a paso pausado. Se detuvo y la silueta de una armadura con una par de alas se hizo presente, el rostro de ese joven no les era conocidos a ellos, pero para cierta joven que se encontraba apartada de la acción si.
Una sonrisa ladina se formo en su rostro cuando observo a los jóvenes que se encontraban frente a él. A diferencia de las armaduras de sus compañeros, esta no estaba adornada con alguna gema en especial, ademas el color de su armadura se encontraba apagada, apenas le cubría parte de sus piernas y antebrazos; siendo el pecho y abdomen la parte mas protegida de su cuerpo. De pronto ensancho mas la sonrisa y comenzó a aplaudir sonoramente, esto alerto aun mas los sentidos de los Caballeros Dorados.
-¡Felicidades!- comenzó a hablar –tengo que felicitarlos por haber llegado hasta este punto- continuo mientras dejo de aplaudir –quien diría que Athena estaría equivocada
-¿Sobre que?- pregunto Camus manteniendo la calma
-Sobre ustedes- respondió sencillamente –ella juraba y perjuraba que jamás vendrían por ella. Pero nunca pensé…. que vendrían sin el Cetro
-¿Por qué habríamos de entregar algo que no nos pertenece?- pregunto desafiante Aioria –mas cuando fue la mismísima Athena la que lo ha defendido
-Se ve que no conocen a "-", no saben como piensa- comento –pero yo si… yo Renné, el que siempre estuvo con ella- los ojos de los guardianes dorados reflejo sorpresa, él rio -¿no me digan que no lo sabían?
-Caballeros- hablo Virgo
-Eso si que no Shaka- intervino de nuevo Aioria –venimos todos y nos vamos todos
-Andando Aioria- le ordeno Camus a su compañero
-Si van por este camino- les indico el pasillo de la izquierda –llegaran a una puerta, bajan las escaleras y ahí encontraran a uno de mis compañeros –James Krieger Electrum los estará esperando
-¿Por qué habríamos de confiar en ti?- pregunto desconfiado Aioria
-Porque estamos en casa, tenemos la ventaja- enumero tranquilamente –mira idiota, lo veas como lo veas, nosotros saldremos victoriosos, Athena se salvara y entregara el poder a Apolo, ustedes… simplemente morirán
-Y por eso nos estas diciendo el camino correcto- anuncio Mü –yo no estaría tan seguro de eso guerrero de Apolo
-Ah si…- respondió burlón -¿Por qué cuernitos?
-Porque los Caballeros de Athena protegemos a la tierra de personas como ustedes y la mas importante…- respondió Camus mientras que Renné esperaba –nosotros damos la vida por nuestra diosa porque la amamos, no la seguimos por beneficio propio
-Que cursi- respondió aburrido –no se porque sigo perdiendo el tiempo con todos ustedes, largo- los hecho de ahí –tu te quedas ricitos de oro
-Shaka- le llamo Aioria –acaba con él para que no quiera volver a enfrentarte
-Si lo que sea, andando…. Largo de aquí- los apresuro Renné mientras chasqueaba sus dedos apresurándolos- andando, uno dos, tres… vamos…
Shaka solo sonrió ante la orden del León dorado, el resto de los Caballeros salieron corriendo por la dirección que les había indicado Renné, este joven miraba directamente a su oponente, en su rostro se ensancho la sonrisa y camino acortando un poco mas la distancia entre Virgo y su persona. Alzo su mano para tocar el mechón de cabello que descansaba sobre el hombro del Dorado, aunque ni siquiera logro tocarlo, pues Shaka alejo la mano de su oponente. Renné soltó una sonora carcajada y camino de regreso a su lugar.
-Quien pensaría… que aun teniendo los ojos cerrados sentirías mi presencia… te debo felicitar por eso- le comento burlón, Shaka se mantenía en silencio -¿Qué pasa ricitos? ¿No sabes hablar?- aun se mantuvo en silencio, Renné volvió a reír –Sabes algo Caballero de Athena…. No eres para nada divertido. Eres… aburrido, afeminado…. – comenzó a caminar de un lado a otro –no eres mas que un peón debilucho y cobarde- le soltó de manera altanera- No creo que…
Ya no pudo terminar de insultar al Caballero de Virgo, los golpes que este le asestaba eran increíblemente fuertes, pues resoban fuertemente. Renné no tuvo oportunidad alguna de meter las manos para poder frenar el ataque de Shaka, en un intento desesperado por tener un respiro, Renné dio un salto pero de nada le sirvió pues de un salto Shaka se coloco frente a él, propinándole un conjunto de puñetazos y patadas, lo mas elegante de aquel guerrero dorado era la danza de su cabello. Con una patada mas el cuerpo de Renné se estrello en el suelo fuerte y estrepitosamente, con su cara sobre los restos de piedras; mientras que Shaka cayo de pie, elegante y ágilmente.
-Lo siento guerrero- hablo Shaka –pero no me agrada hablar con mis enemigos
Renné se comenzó a incorporar poco a poco, tosió un poco y sacudió el exceso de polvo de su brazo derecho. Miro a Shaka burlón, aun conservaba aquella mueca que claramente disgustaba a Virgo
-Valla- comenzó a hablar –no sabia que fueras una fiera. No lo vi venir
-No es que valla avisando a mi enemigo cuando voy a atacar- le respondió mientras se prepara para atacar
-Lo se- Renné se adelanto a su oponente, Shaka detuvo el puño con la ayuda de su mano, un golpe que iba a su rostro –Tienes buenos reflejos, contando que eres ciego
-La única persona a la que le muestro mi mirada es a Athena- le respondió alejando violentamente el puño de su adversario, preparando una patada que Renné esquivo sencillamente
Los golpes que se daban el uno al otro eran certeros, pero claramente detenidos por ambos. La velocidad que mantenían era comparable entre ellos.
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Un fuerte estruendo se escucho, un cráter de considerable tamaño se había formado en la pared y un destello dorado comenzó a disminuir dejando en evidencia una flecha dorada.
Salha había esquivado aquella flecha por unos centímetros, se apartó del lugar a una velocidad increíble mientras que Aioros aun se mantenía en el aire, sosteniendo su arco y apuntando su flecha hacia su enemigo, buscaba con la mirada a su oponente.
-¡Ahí estas!- resonó cuando supo donde aparecería, soltó la flecha y esta de inmediato se rodeo de su energía dorada y salió disparada hacia un punto en especifico que se encontraba a lado de una columna de concreto. Cuando Salha apareció en ese lugar ya no lo tomo por sorpresa, sonrió y de un momento a otro se quito de ahí, la flecha desintegro una parte de aquella columna y Salha apareció detrás de Aioros al cual de una sola patada lo regreso de nuevo al piso.
Aioros se ayudo con la mano izquierda para mitigar la caída y poder caer de pie, pero esto le resulto contradictorio, pues un fuerte dolor le comenzó a llegar, soltó su arco y llevo su mano a su muñeca, la cual había salido afectada. Este momento de distracción fue aprovechado por su contrincante el cual, no dudo en un solo segundo en atacarlo.
-Eres un idiota Aioros- le susurro muy cerca de su rostro, pues Aioros había detenido el puño de su enemigo con su mano lastimada –dejas tu debilidad a la vista de tus adversarios
-No volverá a pasar- respondió mientras alejaba a su oponente con una fuerte expulsión de Cosmo.
Este cayó a unos metros de él, aun sonriendo, saboreando casi ya su victoria por encima de su oponente, sobre el Caballero de Sagitario. Aioros respiraba agitadamente, sacudió su mano afectada e intento tomar su arco, aunque apenas lo pudo rozar ya que Salha lo había alejado de un solo golpe. No le iba a permitir que el arquero usara su arma en esa batalla.
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Una serie de danza de rayos se encontraba aun danzando, mientras que Aioria y Camus se mantenían detrás de su compañero, gracias al Muro de Cristal pudieron repeler el ataque que les había arrojado aquel hombre.
Este hombre era de pequeña estatura, cualquiera de los presentes lo sobre pasaba pero su poder era otra cosa. Aquella descarga había pulverizado todas las cosas… cuadros, floreros y la mayor parte del papel tapiz de la pared, el olor a quemado se comenzó a esparcir por todos lados.
Aquel hombre tenia sus cabellos castaños revueltos, su casco se encontraba en algún lugar, su armadura se encontraba compuesta únicamente por el peto, hombreras, antebrazos. Una de sus piernas se encontraba totalmente cubierta mientras que la otra se encontraba solo recubierta hasta la rodilla.
-Mü- le llamo Camus, el aludido no dijo nada –te lo encargamos
-Vámonos- comento Aioria mientras emprendían de nuevo el camino –ven pronto Mü, te estaremos esperando
Después de esto, ambos Caballeros salieron de ahí dejando solo al lemuriano. Este aun mantenía su pared elevada, procurando que sus compañeros pasaran sin que tuvieran problema alguno.
-¿porque dejar que ellos se salven?- le pregunto James a Mü
-Porque tienen una misión que realizar- le respondió –y si eso significa que tenga que sacrificarme… yo, Mü aceptare gustoso el sacrificio
-Ya veo- le respondió –muy bonita técnica. ¿Cómo la llamas?
-Es el Muro de Cristal, nada ni nadie lo puede romper.
-Ya veo- comento –pongámoslo a prueba
Aquel joven hombre comenzó a invocar rayos y rayos los cuales eran detenidos por Mü gracias a su Muro de Cristal, apenas y podía con aquellos ataques, los cuales no le permitían mas que defenderse. "Claro, elevemos la dificultad"… el lemuriano no había entendido, pues se estaba concentrando en detener los ataques de su oponente, cuando Mü lo busco con la mirada este se encontraba detrás de él.
En ese momento Aries no pudo detener la lluvia de golpes que su oponente había desatado en su contra. Intento usar su tele transportación, pero de poco le sirvió pues en ese momento James se encontraba frente a él. La pelea comenzó.
Los golpes de James daban de lleno en el cuerpo de Aries, aunque este hacia todo para defenderse, en alguna ocasiones utilizando el Muro de Cristal, el cual hacia que su oponente retrocediera. Pero eso no basto para hacerlo rendirse, no… se lanzo de nuevo contra Mü, con sus puños revestidos en electricidad comenzó de nuevo a golpear al lemuriano, aun así Mü no retrocedía, al contrario… desviaba los golpes que podía y los otros, los que no parecían peligrosos dejaban que se impactaran en su cuerpo.
La liga con la que Mü mantenía amarrados sus largos cabellos había desaparecido, ahora el largo cabello lila se encontraba disperso en su espalda, algunos mechones se encontraban cubriendo su delicado rostro. Mientras que James se encontraba agitado, claramente Aries no le estaba regalando nada.
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Salha golpeo el abdomen de Aioros fuertemente con una patada la cual lo mando a estrellar en contra de la pared, Sagitario se encontraba cansado y respirando agitadamente, cuando alzo la mirada se encontró con un fuerte resplandor blanco que iba directamente hacia su persona, quiso salir de ahí, pero al apoyar su mano en la pared para quitarse le ataco el dolor, ese segundo le basto para que el impacto le diera de lleno. Mandando a volar el cuerpo de Sagitario.
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El combate que sostenía Shaka era mas sencillo comparado al de sus compañeros, pues ahora le había tomado ya el ritmo a su contrincante, el cual ahora se encontraba de rodillas en el suelo, respirando agitadamente.
-Aun no- dijo Renné -¡Aun no me has vencido!
-Om- susurro Shaka mientras tomaba posición de loto en el aire –Capitulación del Demonio- dicho esto, el suelo donde se encontraba Renné comenzó a brillar, una cruz brillante apareció y de un momento a otro la energía mando a volar al guerrero
-Aun no- volvió a susurrar mientras se ponía de pie
-Ríndete- le sugirió Shaka –no perteneces al ejercito de Apolo- esta declaración tomo por sorpresa a Renné –nunca podrás ponerte al mismo nivel que yo poseo
-Cállate- le ordeno
-Solo obtendrás la muerte- en ese momento la armadura de Virgo comenzó a brillar –y si hay algo que no tengo, es piedad para con mis enemigos
-Jamás- le grito para volver a lanzarse en contra de Shaka
-Eres débil y lento- le respondió mientras se dedicaba a esquivar cada uno de los golpes de su adversario –esta armadura no es tuya
-¡Cállate!- volvió a ordenar
-Invocación de espíritus- susurro Shaka detrás de su oponente.
Una luz brillante comenzó a emanar de la palma izquierda de Shaka, pronto una horda de espíritus y demonios se hizo presente, en el rostro de Renné solo había desesperación al no saber como repeler el ataque de su adversario, esta horda se impacto en su cuerpo estrellándolo en lo mas alto del muro de la pared, para después, caer fuertemente al suelo. Shaka comenzó a caminar rumbo a la salida, después de que termino con su ataque
-Aun… aun no- escucho entre cortadamente a Renné
-¿Por qué lo haces?- le pregunto Shaka –Tu no eres el portador original de esa armadura, no eres un Krieger de Apolo…
-¡Cállate!- le grito –yo soy Krieger Neshhma, el…
-Eres un usurpador- soltó Virgo –si fueras el real, tu armadura brillaría, tendría vida, pero no… solo es un pedazo de metal
-¿Y que?- le desafío mientras se ponía de pie -¿acaso porque tu armadura brilla, te hace guerrero de tu diosa?- le pregunto burlón –eso no importa…
-Importa, porque tengo la protección de la diosa Athena- le respondió mientras volvía a encararlo –mientras ella aun este luchando, yo lo hare
-Esa estúpida… quien pensaría que "-" se convertiría en una diosa. Quien pensaría que tendría que luchar con un peón de "-" cuando era la idiota a la que le podías ver la cara y sacar todo el provecho- comento burlón –sabes, esa maldita siempre me cayo mal, le hablaba solo por conveniencia, por…
Ya no pudo seguir hablando, pues de un momento a otro Shaka lo tomo por el cuello y lo elevo unos centímetros del suelo, Renné hacia todo por zafarse del agarre del rubio, pero se encontraba demasiado cansado.
-Seim Samsara- susurro Shaka, el guerrero trataba de huir –elige el Infierno que prefieras.
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Aioros se encontraba esquivando cada uno de los rayos de luz blanca que Salha enviaba directamente a su cuerpo, lo cual provocaba que no pudiera utilizar su arco. Salha sentía que rebosa de poder, se sentía confiado y lleno de seguridad, ver de esa manera a Aioros lo hacia elevar mas su Cosmo.
Sagitario comienzo a correr, para Salha esto representa su victoria, pero ignoraba el plan de Aioros, poco a poco comenzó a reunir energía, en el momento en que Salha había invocado un nuevo rayo de energía Aioros lo esquivo describiendo un línea en zig zag quedado frente a su oponente, el cual no se esperaba esa reacción por parte del Caballero, en ese momento intenta golpearlo pero Aioros hizo uso de su velocidad para aparecer detrás de él, Salha intento golpearlo con su ante brazo pero Aioros dio un salto alto, sus alas se extienderon manteniéndolo suspendido en el aire
-¡Trueno Atómico!- se escucho que grito, una serie de rayos comenzaron a aparecer destruyendo todo a su paso. Los estruendos del concreto haciéndose añicos se escucho por todo el lugar, una gran nube de polvo se alzo
Cuando por fin sus pies tocaron tierra firme, comenzó a buscar con la mirada a su oponente, pero el humo no le estaba haciendo la tarea sencilla. Aioros comenzó a caminar, tanteando el lugar, respirando entre cortadamente. De pronto sintió algo, no era un golpe, era algo mas doloroso aun, en su muslo derecho se encontraba una herida, dirigió su mano hacia ahí, topándose con un metal, lo había olvidado, Salha tenía a su disposición una daga y ahora la tenia incrustada en su pierna. La tomo entre su mano y la retiro de ahí, la sangre comenzó a brotar, la arrojo al suelo.
-Esto no acaba aquí angelito- le reitero Salha mientras se ponía de pie.
Comenzó a caminar hacia Aioros, el cual ahora se le estaba dificultando dar unos pasos, de un golpe lo mando a estrellarse al suelo, Aioros se quejo, ya que había caído encima de una roca la cual lastimo parte de su espalda y otra mas su hombro. Su mano rozo un pedazo de metal, pronto sintió de que se trataba así que sin mas lo tomo rápidamente, dirigió su mano hacia una de sus alas, tomando una pluma de metal, la cual rápidamente se transformo en una flecha dorada. Salha tomo de nuevo la daga y apunto a Aioros. Solo se escucho un fuerte silbido que rompió el aire, un cuerpo cayendo al suelo mientras que el vencedor trataba de respirar tranquilamente
-¿Todo bien?- una mano se poso en el hombro de Aioros
-Me asustaste Afrodita- le respondió mientras veía a aquel hombre en el suelo –pero si, todo esta bien ahora
-¿Lo mataste?- le pregunto
-No, solo lo herí en el hombro- explico –se desmayo por la energía perdida.
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-¡Revolución Estelar!- grito Mü, en ese momento una serie de pequeños comentas apareció y se impacto de lleno en el cuerpo de James el cual cayo al suelo
-¡Impacto de Dragón!- no supo en que momento pero el guerrero de Apolo se encontraba detrás del lemuriano.
Este ataque dio de lleno sobre Mü, pero no todo, pues usando su tele transportación apareció detrás de James para propinarle una severa patada, al mismo tiempo este apareció detrás de Mü para seguir golpeándolo, la velocidad en ese combate seria la clave para la victoria. Los golpes de Aries eran elegantes, certeros y feroces, solo se podía ver como su cabello danzaba de un lado a otro. Mientras que James solo se dedicaba a tratar de lastimar a Mü, consiguiéndolo en el momento en que Aries resbalo con un trozo de roca, eso le basto a James quien aprisiono el brazo del lemuriano con sus mismos brazos, de un movimiento sutil y veloz logro lo que quería…
-Esta roto- le confirmo mientras Mü hacia presión con su mano derecha, no había proferido grito alguno –no podrás ganar Aries
-Aun así…- respondió entre cortadamente –mi deber es acabar contigo
-Claro… si es que puedes hacerlo- respondió burlón –tienes el brazo quebrado… ¿Qué es lo que puedes hacer?
James sonrió, observo que Mü se encontraba serio, no había dicho ya palabra alguna y lo veía fijamente. En un solo parpadeo lo perdió de vista, no se encontraba, busco con la mirada, cuando de pronto sintió una ráfaga ligera de viento, pero ya era tarde. Mü lo comenzó a golpear usando ambas manos y piernas, cada golpe se encontraba lleno de su Cosmo, el cual de un momento a otro aumento, su armadura se tiño de ese brillo. James trato de defenderse pero le era casi imposible, aquel guerrero mal herido no le estaba resultando tan fácil, no sabia que era lo que le estaba impulsando a pelear de esa manera
-Revolución Estelar- grito Mü, esta vez no era como las anteriores, era aun más poderosa. James lo sintió, no pudo defenderse de ese ataque. La mayor parte su armadura quedo destrozada
-Dime…- apenas susurro -¿Qué es lo… que te hace pelear… de esa… manera?
Mü ya no le respondió, James dio por concluida la platica, en ese momento perdió la conciencia, mientras que Aries cayo de rodillas, su brazo lastimado se encontraba aun peor, aquellos ataques habían repercutido tanto en su adversario como en él mismo. Ejerció presión en su brazo herido, para poder mitigar el dolor que en ese momento sentía. Desvió la mirada hacia la salida, el lugar por donde se habían ido Camus y Aioria. Se puso de pie y comenzó a caminar para llegar a donde ellos se encontraban
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Renné se encontraba aterrado, no sabia que era lo que pretendía hacer Shaka, pero la técnica que había invocado le preocupaba, mas cuando no había ocurrido aun nada. De un momento a otro Shaka lo soltó, dejándolo caer al suelo.
-Ni siquiera vale la pena usar esa técnica con un cobarde como tú- le respondió mientras caminaba hacia el sitio por el que se habían ido sus compañeros
Sus pasos resonaban en ese sitio, la batalla había acabado desde el momento en que descifro su secreto. Aun se escuchaba los ruidos y estallidos, sus compañeros se encontraban peleando, así que era su turno, al no haberse agotado tanto podía ayudarlos, claro, en el remoto caso de que estuvieran a punto de caer.
Un grito de dolor hizo que Shaka detuviera sus pasos y volteara a donde se encontraba Renné.
-Mal hecho compañero- le comento Afrodita quien se encontraba ayudando a Aioros a caminar
-¿Qué paso?- pregunto Shaka extrañado
-Te quiso atacar por la espalda- le explico Piscis –mal hecho por tu parte
-Ese descuido te pudo costar la vida Shaka- le recrimino Aioros
-¿Estas bien?- le pregunto al notar en la voz de su compañero un tono de dolor
-Si, pronto estaré bien- respondió
-Y tu será mejor que te quedes quieto- le ordeno Afrodita a Renné quien solo apretó mas su mano, la cual se encontraba con una rosa roja incrustada en el dorso de su mano –no es venenosa, solo te mantendrá paralizado un momento
-Estúpidos- les respondió Renné -¿creen que van a ganar?
-¿Crees que vamos a perder?- le respondió burlista Afrodita
Comenzaron a caminar rumbo a donde se encontraba Athena, los ruidos de una explosión había resonado. Claramente ese Cosmo pertenecía a Mü, quien se encontraba mas arriba, manteniendo su pelea. Incluso podían sentir el Cosmo de Aioria pero no podían localizar el de Camus
