Hola a todas... Aquí les traigo el siguiente capitulo. Gracias a todas las chicas que se dan el tiempo de leer y de comentar, de verdad que es muy lindo recibir los comentarios y ver como siguen esta historia. Gracias también a las nuevas lectoras y a las que lo han seguido desde el principio. Aclarando lo siguiente: ya que en el anime nunca se vieron las batallas de los Dorados al cien me base en los ataques y el tipo de pelear en el videojuego Saint Seiya Brave Soldiers para los caballeros y para Athena.

~ 1 ~

Mü se encontraba respirando entre cortadamente, ya no sentía dolor, pero si sabia que su brazo se encontraba inflamado pues sentía que la armadura le estaba apretando de mas. Fijo su vista hacia arriba, el techo se encontraba algo agrietado, tal vez debido a loas batallas que habían estado sosteniendo sus compañeros con los guerreros que servían a Apolo.

Apoyo su cuerpo en la pared de aquel pasillo, ahora, con esa fractura seria imposible ayudar a sus compañeros a rescatar a Athena. Dejo salir un fuerte y sonoro suspiro, continuo su camino, bajar las escaleras e ir con sus compañeros.

.

.

Aioria salto lo mas rápido que pudo para poder evitar el ataque de Damián, pues apenas habían entrado por aquella habitación, el guerrero que defendía a Apolo los ataco de manera inmediata. Aquel guerrero se valía de su habilidad para poder tele transportarse de un lugar a otro, semejante a las habilidades que poseía Mü, pero con la diferencia que de que él no era tan pacifico como el Carnero Dorado.

-¿Qué te pasa Damián?- le tentó el León dorado -¿Qué acaso no tienes buena puntería?- un rayo de energía purpura salió disparado y un gran cráter se formo en el suelo

-No tientes a tu suerte Caballero de Athena- le comento mientras aparecía detrás de Aioria tratando de patearlo.

Aioria esquivo aquel ataque y se posiciono detrás de su oponente tratando de golpearlo, pero de nuevo Damián cambio de posición, cuando Aioria pretendía hacer lo mismo aquel guerrero se movió rápidamente, tomando a Leo por el cuello y azotándolo fuertemente en el suelo.

El agarre que mantenía sobre aquel fiero león era fuerte, demasiado fuerte como para que no pudiera soltarse, sentía que el aire le estaba comenzando a faltar. Damián solo sonrió. Aioria dejo de pelear, con esto aquel guerrero sentía su victoria.

Una fuerte golpe de Cosmo alejo a Damián del cuerpo de Aioria, la armadura de aquel león dorado comenzó a emitir un poderoso brillo. Se incorporo del suelo poco a poco mientras masajeaba su cuello.

-Es hora del round dos- comento contento mientras aclaraba su garganta

-No eres tan fácil de vencer- respondió feliz ante aquel reto

.

.

Camus caminaba a paso tranquilo, mirando aquella puerta que se encontraba frente a él a unos metros. Apoyo su mano sobre esta, de inmediato sintió que aquella puerta poseía un peso muy grande, con fuerza empujo aquella puerta que le dio la bienvenida a un pasillo oscuro.

Miro aquellas escaleras que lo llevaban aun mas abajo, desvió su mirada hacia atrás, no había nadie que lo siguiera. Con paso cauteloso comenzó a bajar por aquel pasillo estrecho iluminado únicamente por las antorchas.

.

.

Te encontrabas totalmente aburrida y cansada. Ya no soportabas estar colgando de una piedra. Mirabas a Apolo que caminaba de un lado para otro, lo viste patear una piedra que cayó dentro de aquel lago de fuego líquido. Sonreíste, aunque no lo decía, algo dentro de ti sabia que estaba perdiendo.

-Apolo- le llamaste

-¡¿Qué diablos quieres?!- te grito

-A mi no me grites- le respondiste –no tienes ningún derecho

-¡Te equivocas! ¡Yo soy…!

-¡Tu padre!- le respondiste y comenzaste a reír a carcajada limpia recordando aquella frase de la película que habías visto tiempo atrás

-No te reirás por mucho tiempo cuando veas los cuerpos de esos peones

-Si como no- le respondiste –por como te vez, creo que vas perdiendo

-No me tientes Athena que estas acabando con mi paciencia y soy capaz de matarte

-¿Y perder la oportunidad de dominar el mundo?- le preguntaste

-Aun así gobernare la tierra

-¿Se puede saber con que?- le preguntaste –no tienes el cetro, te están dando en la madre y no tienes con que defenderte

-Athena, todo es muy simple

-¿así? Entonces ilústrame con tu sabiduría- le retaste mientras se acercaba lo mas que podía –porque como yo lo veo, no se como le vas a hacer

-Tomare tu vida y…

-Dale con eso- le respondiste rodando los ojos –no se cual es tu obsesión por controlar el mundo, eso ya paso de moda- Apolo te veía como si quisiera matarte solo con su mirada -¿quieres que te recomiende algo? Sal a tomar el sol, vete a perder con alguna araña, haz algo por tu vida

-Athena- te nombro mientras observabas como su mano se iluminaba de color rojo, comenzaste a ponerte un poco nerviosa –si te hubieras callado, no hubiera tenido que llegar a esto

Dejaste escapar un grito de sorpresa, cerraste los ojos esperando a que llegara el golpe, pero este nunca llego, cuando volviste a mirar te diste cuenta de que habías levando una barrera a tu alrededor, con solo ver a Apolo te habías dado cuenta de que no se lo esperaba y para ser sincera tu tampoco, había sido un acto de reflejo de seguridad.

-¿Sorprendido Apolo?- le preguntaste altaneramente, aunque sabias que la persona que se encontraba sorprendida eras tu –No deberías de estarlo, ya deberías de saber que puedo protegerme yo solita

-No por mucho tiempo Athena- te dijo mientras se acerca a ti –no sé que tienes en esa cabeza, sigues empeñada en estar en mi contra

-Mientras te pueda dar en toda la madre y te pueda sacar canas antes de viejo, pues mejor para mi- le respondiste –y ya que andas por ahí, un vasito de agua por fa, que el calor esta de los mil demonios- pediste socarronamente

-¡Athena!- te grito -¡Te juro que te matare con mis propias manos!- comenzó a acercarse a ti mientras empuñaba su espada, envió un rayo de energía y cerraste de nuevo los ojos, pero esta vez escuchaste una explosión -¡¿Quién eres?!- escuchaste que pregunto y desviaste la mirada hacia la entrada

-¡Camus!- gritaste aliviada al ver aquel rostro familiar -¡Eres tu Camus!

-Así que llegaste hasta acá…- escuchaste que comento Apolo, rodaste los ojos ante aquella revelación

-No Apolo…- interviniste mientras llamabas la atención del dios –Aun viene por los pasillos, es mas… creo que dio una vuelta equivocada

-No te metas Athena

-Pues no digas cosas que son tan obvias, tarado- te defendiste

-¡Respétame!- te ordeno

-Ay por favor… no respeto ni a mi padre y a mi madre apenas le aviso a donde voy, ahora quieres que te respete a ti- le comentaste, estabas consiguiendo molestar al dios del sol

-Athena, no me provoques mas, si no…

-¿Si no que?- le retaste –Ándale, aviéntate Apolo, no te tengo miedo.

-Si no quieres que te mate- te dijo colocándose frente a ti, apunto a Camus con su espada –mientras que a él, lo voy a matar frente a tus ojos

-Si puedes- le comentaste y miraste a tu guardián -¡Camus! ¡Ven y pártele la cara a este tipo!- le ordenaste

-¿Tú crees que él me va a derrotar a mi?- te pregunto mientras reía

-Pues ya no hay de otra- respondiste cansada -¡Porque me tienes aquí colgada como cuadro en museo!- le gritaste a todo pulmón

-¡Y ahí te vas a quedar!- te respondió

-¡Bájame de aquí y vas a ver de a como nos toca!- seguiste amenazando, después desviaste tu mirada a Acuario -¡Ya estuvieras papacito! ¡Es para hoy no para mañana!- el joven quien se había mantenido asintió

.

.

Aioria soltaba puñetazos a diestra y siniestra, a pesar de que Damián se encontraba esquivándolos todos y cada uno Aioria no perdía la esperanza de que al final saldría vencedor, aunque muy dentro de él sabia que no había de otra y que la derrota no estaba permitida.

-¡Plasma Relámpago!- se escucho resonar en aquellas paredes, los rayos que salían a la velocidad de la luz inundaron todo el lugar, el ataque no le dio directamente a Damián pero basto lo suficiente para que uno de esos rayos le dieran en uno de sus tobillos haciéndolo trastabillar y perdiendo con esto su equilibrio y para mayor suerte del León, su agilidad.

Este momento no lo desaprovecho el león dorado, describiendo un camino zigzagueante se coloco cerca de su oponerte, este solo pudo darse cuenta de la delgada línea azul que describió el camino de su enemigo, Aioria no perdió el tiempo y comenzó a golpear a Damián lo mas fuerte que podía, esta vez ni siquiera pudo ser capaz de protegerse, todos y cada uno de los golpes de Aioria estaban dando en el blanco, en una ultima oportunidad Aioria arremetió un puñetazo en el centro del pecho de Damián mandándolo a volar, pero no se detuvo sino que antes de que cayera al suelo Aioria libero un Plasma Relámpago mas, esta vez, todos y cada uno de los rayos se impacto en el cuerpo de su oponente. Aioria sacudió sus manos para poder mitigar el dolor y cansancio, de un momento a otro su armadura emitió aun mas el brillo dorado, al percatarse de esto, Leo sonrió.

.

.

La velocidad con la que el combate se estaba llevando a cabo era tremendamente veloz, no eras capaz de seguirla con tu mirada, pues cuando enfocabas a la izquierda ellos aparecían a la derecha, demasiado rápido para una mortal.

Sonreías, pues sabias que Apolo estaba teniendo problemas al enfrentarse a Camus, quien a tu parecer, estaba tomando la ventaja, viste que Apolo salió disparado hacia la pared de roca gracias a una patada que Camus le había propinado.

-¡Eso Camus! ¡Acaba con él!- gritabas tratando de desconcentrar a Apolo -¡Si-se-puede! ¡Si-se-puede!

-¡Cállate Athena!- te grito Apolo quien trataba de alejar el puño de Camus fuera del alcance de su rostro

-¡Cállame si puedes!- le retaste -¡Vamos Camus, tu puedes!

-¡Idiota!- escuchaste que grito, pero no sabias si a ti o a tu guardián -¡Quítate de encima!- alejo a Camus de un golpe y lo mando a estrellarse contra la roca del suelo, comenzó a lanzarse una lluvia de rayos rojos pero eran esquivados por Acuario, uno de esos rayos se estrello contra la barrera que habías alzado

-¡Mejor aviéntame a tu hermano!- le gritaste

Esa distracción le salió caro al dios del sol, pues observaste que Camus había aparecido detrás de él y con solo levantar su mano te diste cuenta de que el cuerpo de Apolo estaba siendo rodeado con un aro de hielo, el cual se comenzó a multiplicar alrededor del cuerpo de él. Camus dijo algo que no habías alcanzado a oír y de un momento a otro salió disparado en una explosión. Estabas feliz, pues tu guardián se estaba encargando de acabar con aquel tipo. Apolo se puso de pie con mucha dificultad y viste que buscaba algo.

-¡Ejecución Aurora!- escuchaste que grito Camus y viste embelesada como un rayo tornasol salía disparado contra el cuerpo de tu supuesto hermano. Ese rayo inundo el lugar con cientos de copos de nieve, incluso pudo congelar el lago de lava que yacía bajo tus pies.

-Excelente técnica amigo- susurraste para ti –pero demasiado fría- completaste tu frase, pues la temperatura había bajado demasiado –¡Camus!- le llamaste

-En este momento la bajo- te dijo y comenzó a caminar hacia ti, Apolo se encontraba K.O

-Apúrate que tengo frio- le dijiste mientras titiritabas

De pronto sentiste que algo no estaba bien. Miraste para todos lados, pues una presión se había formado en tu pecho y la falta de aire se comenzó a hacer notoria. Inclusive viste que Camus detuvo su andar, la mirada de ambos se dirigió hacia donde Apolo se encontraba, ahora de pie, la mirada que les dirija te hizo dudar de seguir molestándolo, sentiste que si se pudiera asesinar con la vista, él ya los hubiera matado, dirigiste tu mirada a Camus quien se había vuelto a donde antes, aunque algo llamo tu atención, la armadura de Acuario se encontraba brillosa, como si la luz del mismo sol viviera dentro de ella.

.

~ 2 ~

.

La pelea se había desatado y los golpes que se daban entre ellos era certeros y no daban lugar a equivocaciones. Una patada alejo a Aioria unos metros, los suficientes para que Damián lanzara un rayo de energía pura contra el cuerpo de Aioria, este solo sonrió y lo esquivo de manera ágil apareciendo detrás de su oponente al cual no le dio tiempo de responder, uno, dos tres golpes de su puño para al cuarto liberar el Plasma Relámpago.

Aquel sitio se encontraba aun en pie, pero si seguían así pronto acabarían no solo con esa habitación; sino, con el Castillo entero.

-¡Colmillo Relámpago!- grito Aioria mientras dirigía un rayo de energía cerca de los pies de Damián, este lo esquivo fácilmente

-¡Que pésima puntería!- le respondió mientras se colocaba a unos metros para poder tomar distancia y velocidad para atacarlo, pero en el momento en que iba a comenzar, la energía que había liberado Aioria salió debajo del piso para mandarlo a estrellarse con el techo

-¡Plasma Relámpago!- Aioria invoco de nuevo el ataque de aquellos rayos de energía que se impactaron, la mayoría, en el cuerpo de Damián

-Dos veces no me la haces- le dijo mientras aparecía detrás de él y lo comenzaba a golpear

-Esto acaba aquí- le menciono Aioria mientras esquivaba y detenía algunos ataques de Damián, de un puntapié logro apartarlo de él, encendió su Cosmo aun mas y su armadura comenzó a brillar tanto que pronto ilumino de manera poderosa el lugar -¡Relámpago de Voltaje!

Aioria concentro su Cosmo en un solo punto, cuyo nombre era Damián, lanzo una tremenda descarga de energía que no solo arraso con su oponente, destruyendo su armadura; sino también arraso con todo lo que había ahí: pilares, cuadros, floreros… no quedo nada, solo aquel hombre caído, descansando en el interior del cráter de roca que había quedado después de aquel ataque.

Su respiración se encontraba realmente agitada, Damián lo había exigido al máximo, cuando se dio cuenta de que su oponente no se levantaría otra vez, se dejo caer al suelo, miro por todo el lugar, daba gracias al cielo que era en los dominios del dios del sol y no en el Santuario, sino Shion lo haría limpiar todo y él solo, sonrió ante ese pensamiento. Se despojo de su casco y lo dejo en el suelo, paso su mano revolviendo sus cabellos para después limpiar el sudor que resbalaba por su frente y de ahí pasar a acariciar su cuello, que se encontraba aun lastimado, escucho unas pisadas y dirigió su mirada hacia la entrada, topándose con un rostro familiar.

-¿Qué fue lo que paso aquí?- pregunto Mü observando todo el lugar destruido

-Nada- respondió Aioria -¿Cómo estas?

-Bien- le respondió mientras caminaba hacia donde se encontraba su compañero

-¿Qué te paso?- le pregunto al notar la presión que el ariano mantenía sobre su brazo izquierdo

-No es nada… solo me rompí el brazo- respondió tranquilo mientras los ojos de Leo lo veían como si hubiera dicho algún tipo de blasfemia

-Nada mas- le respondió irónico –Mü, amigo… me das miedo

-Aun sigo con vida, que es lo mas importante- dijo mientras tomaba asiento a lado de su compañero -¿y a ti como te fue?

-Bien- respondió mientras se acostaba en el suelo -¿Qué haremos ahora?

-Ir por Athena

-Déjame recuperar el aire amigo- le comento mientras miraba a su compañero –aun quiero vivir

-¿Por qué lo dices? ¿le temes a Apolo?- pregunto Aries lleno de curiosidad

-¿Apolo?- respondió sonriente –claro que no, a la que le tengo miedo es a "—"

-¿Por qué?

-¿Todavía preguntas porqué?- respondió Aioria –en cuanto la saquemos de aquí nos va a decir hasta de lo que nos vamos a morir y según Milo, me dijo que "-" tiene la mano pesada. No quiero que me pegue

-No creo que "-" te valla a golpear- respondió sonriente Mü, recordando aquel incidente –ella es noble, nos entenderá

-Amigo… quiero vivir- insistió Aioria mientras Mü reía

.

.

No sabias como ni porque, pero parecía que a Apolo no le había afectado para nada aquella técnica, la cual, tenias entendido, era la mas poderosa de Acuario. Ahora Apolo se encontraba peleando contra Camus, este apenas podía seguirle el ritmo. Los golpes del dios del sol eran demasiado fuertes como para que Acuario se pudiera defender.

Apolo alzo su espada y una ligera neblina se comenzó a arremolinar alrededor de la hoja, después la agito y de ella surgieron varias esferas de energía que se dirigieron contra Camus, quien logro esquivarla, una de estas esferas se estrello cerca de donde estabas, tu campo había desaparecido de la nada.

-¡Athena!- escuchaste que te grito alarmado tu Caballero

-¡No pasa nada! ¡No te distraigas Camus!- le respondiste mientras comenzabas a tratar de salir de ahí, pero era imposible. Recordaste tus sueños, no podías dejar que se hicieran reales, no podías dejar morir ni a ellos ni a tus amigos y familiares.

-¡Polvo de diamantes!- viste como un rayo salió directo hacia Apolo que solo lo bloqueo con su espada -¡Ejecución Aurora!- al igual que la técnica anterior, Apolo la bloque con aquella arma

Veías que Camus se encontraba cada vez mas cansado y golpeado, aunque su rostro permanecía serio, no sabias si se encontraba dudando o tenia algún plan para salir de ahí o para vencer al dios del sol.

-Acaso pensaste Athena, que un simple humano seria capaz de vencerme- desviaste tu mirada hacia él –jamás Athena, ningún humano puede vencer a un dios, ni aunque pueda utilizar su Cosmo

-Bájame de aquí Apolo- le respondiste -tú bronca es conmigo, no con ellos

-Jamás Athena- te respondió –ahí te quedaras y veras como los mato uno por uno

Observaste como Apolo reiniciaba su ataque contra Camus, este solo se defendía, no podía encontrar un espacio por donde iniciar el contra ataque, trataste de encender tu Cosmo pero no pudiste, sin saber porque, te encontrabas muy cansada. Querías ayudar a Camus pero no sabias como.

Apolo tomo a Camus por el cuello, en tus ojos se reflejaba temor, viste como lo arrojo al suelo y trato de enterrarle la espada, que por suerte, quedo incrustada en el piso. Aun así, Apolo golpeo a Camus y para desgracia de él, cayo cerca de las orillas de aquel lago de fuego, observaste como aquel hombre se acercaba para sumergirlo en el lago, pero ceso su andar.

Comenzaste a escuchar unos pasos acercándose a ese lugar. Tus ojos se iluminaron al ver a las personas que ahora estaba ahí. Shaka y Aioria, Mü junto a Afrodita que venia ayudando a Aioros. Dirigiste tu mirada a Apolo que dejo a Camus por la paz

-Valla, valla… miren a quienes tenemos aquí- escuchaste que comenzó a hablar –a los peones de mi querida hermanita, creo que no les fue muy bien

-¡Apolo, libera a la princesa Athena!- escuchaste que le ordeno Aioria quien se había adelantado a encararlo

-No- le respondió sínicamente, estabas a punto de hablar cuando te ganaron el momento

-¡Saquen a Athena de este lugar!- ordeno Camus quien viste que se puso de pie con mucho esfuerzo -¡yo me encargo de Apolo!

Viste que Shaka y Aioria corrían a donde estabas, pero el Cosmo de Apolo los alejo de inmediato. También observaste que Mü y Aioros se unían a la pelea, pero no les fue tan bien, pues Apolo esquivo el puñetazo de Mü mandándolo a estrellarlo sobre el cuerpo de Aioros que se encontraba detrás de él para atacarlo por sorpresa, viste que Afrodita había saltado e iba a atacar desde las alturas pero de nuevo el dios del sol había adivinado el movimiento y con un fino giro de su espada lo mando a estrellarse contra la pared de roca.

Miraste como Apolo se acercaba lentamente a Aioros que se encontraba en el suelo, viste como alzo su espada, estaba a punto de matarlo, te sentías desesperada, no sabias que hacer, no sabias como impedirlo.

-¡Ya basta!- gritaste con todas tus fuerzas. Cuando la espada estuvo a punto de ser clavada en el cuerpo de Sagitario una fuerte luz blanca apareció protegiendo al Caballero Dorado, Apolo retrocedió unos pasos, esa luz era tan pura, te había cautivado –El cetro- susurraste cuando aquella luz dejo de emitir tanto brillo

-¡Ahora!- escuchaste que ordeno Camus. Lo siguiente que viste fue de nuevo a Afrodita en el aire rodeado de varias rosas negras que salieron disparadas hacia la roca donde te encontrabas atada.

.

~ 3 ~

.

La roca se hizo añicos de inmediato y gritaste pues era irremediable que estabas a punto de caer en el lago de lava, después viste algo amarillo, Shaka se había lanzado para atraparte y sacarte de ahí, dejándote a salvo en tierra firme. Abriste los ojos y te encontraste con la mirada de Shaka, tan tranquila, tan llena de confianza y la sonrisa de su rostro te fue contagiada.

-¿Te encuentras bien "-"? ¿no te paso nada?- te pregunto

-Estoy bien- le respondiste en susurro –gracias Shaka- le agradeciste mientras colocabas tus manos sobre las hombreras de su armadura, desviaste la mirada hacia Afrodita y le agradeciste también

-No hay de que "-"; perdón, Athena- te respondió Piscis

-Shaka- le volviste a llamar sonriente, él te presto atención -¡¿Por qué se tardaron tanto?! ¡bola de inútiles!- le reclamaste mientras lo zarandeabas -¡no saben todo lo que he tenido que aguatar! ¡ni al baño podía ir sola! ¡me estoy muriendo de hambre! ¡Y ustedes bien campantes dejándome sola, a mi suerte!

-Cálmate Athena, no era nuestra intención- te trato de calmar Aioria mientras colocaba su mano sobre tu hombro

-¡¿Qué intención?! ¡¿Dejarme con este loco?!- le preguntaste al León Dorado mientras te acercabas a él -¡¿No pudieron venir antes?!

-¡Athena!- escuchaste que te grito Apolo, dejaste de reclamarles y giraste para encararte al dios del sol

-¡¿Qué fregados quieres?!- le respondiste

-Tu vida- te dijo simple y sencillo

-Atrévete entonces- le retaste

Apolo lanzo su espada hacia a ti, Shaka y Afrodita se interpusieron pero el Cosmo de Apolo los alejo. Esperaste calmada, ya estabas cansada de los juegos de aquel dios, aquella espada quedo incrustada en aquella barrera que habías levantado antes, tus cabellos comenzaron a danzar y tu Cosmo comenzó a emanar de ti, un aura blanca te cubrió y comenzaste a avanzar a donde se encontraba Aioros, pasaste a lado de Apolo quien solo te miraba.

Le sonreíste a Sagitario para prestarle toda la atención a aquel cetro que tantos dolores de cabeza te había estado dando. No tenías mas dudas, tenias que tomarlo para hacerle frente al dios del Sol.

-Te lo diré una sola vez Apolo- llamaste su atención mientras aun le dabas la espalda y enfocabas tu mirada en el cetro –Ríndete

-Sabes mi condición Athena- te respondió mientras escuchabas sus pasos acercarse a ti –ahora mismo lo tienes frente a ti

-Quieto ahí Apolo- le ordenaste mientras te volvías a él con una sonrisa orgullosa y con el cetro de Niké en tu mano, apuntándolo directamente –lo siento, pero la varita del destino ya me eligió, como su portadora.

-¡Tu no la deseas!- te dijo -¡yo puedo usarla mejor que tu!

-Déjame pensarlo- le respondiste sin dejar de apuntarlo –No

Esa respuesta hizo enojar demasiado a Apolo, viste que se paso una de sus manos entre sus cabellos y de un momento a otro se lanzo contra ti, te dio una fuerte patada en tu abdomen la cual te mando a estrellarte contra la pared de roca. No estabas acostumbrada a pelear, colocaste una de tus manos en la parte afectada y lo miraste, ahí se encontraba… sonriente, orgulloso, prepotente

-No se metan- les ordenaste a tus Caballeros quienes se estaban preparando para atacar a Apolo

-Pero no sabes pelear "-" saldrás herida- te dijo Aioros

-No cielito, esta bronca es mía y este inútil ya me debe muchas- le respondiste

-¿Vas a pelear Athena?- te pregunto burlón

-No Apolo- le respondiste –solo te voy a partir toda tu madre

No esperabas que Apolo comenzara el ataque, los golpes que te daba con su espada los bloqueas con el Cetro, pero te hacían retroceder. A diferencia de ti, parecía que Apolo si había recibido entrenamiento, de pronto resbalaste con una roca y caíste al suelo, ese momento lo aprovecho Apolo para dejarte caer la espada, reaccionaste rápido y rodeaste hacia un lado, escapando por unos centímetros, la espada se incrusto en el suelo. Maldijiste tu suerte, claro… el tenia una espada y tu solo un mentado cetro que no hacia nada.

Viste como alzo su mano, ahí iba de nuevo, salieron disparados unos rayos hacia tu persona, no sabias como defenderte, por inercia agitaste el Cetro y una barrera similar a la de Mü se formo evitando que el ataque te diera de lleno. Sonreíste.

-Así que esta cosa tiene maña- te susurraste

-¡Muérete ya!- escuchaste que te grito Apolo y una gran esfera de energía se dirigía hacia ti

Volviste agitar el Cetro y de nuevo se formo aquel muro, solo que esta vez, debido a la intensidad del ataque tu barrera se estrello en cientos de pedazos. Apolo decidió atacarte de nuevo, elevaste el Cetro y cuando estuvo cerca un rayo de energía dorada emergió del suelo elevando a Apolo por el aire y dejándolo caer en el piso rocoso. Respirabas agitadamente, miraste el cetro y sonreíste, esa cosa si funcionaba, solo era de encontrar la forma correcta de hacerlo. Antes de que Apolo se pusiera de pie, volviste a elevar el Cetro, esta vez, salieron disparadas unas flechas doradas que se estrellaron en el cuerpo de Apolo.

De pronto sentiste que apareció detrás de ti, te volteaste de inmediato, ya no había tiempo para defenderte, te tomo del cuello y te amenazo con su espada, de pronto una corriente se arremolino a tu alrededor, esta corriente se torno dorada y alejo a Apolo de ti.

Te acercaste a paso lento, Aioria quiso detenerte pero ignoraste su grito. Miraste a Apolo quien se encontraba tirado en el suelo, respirando copiosamente, lo amenazaste con el cetro, ya no te pesaba, pues durante todo el combate lo habías podido mover como si se tratara de una fina rama de un árbol.

-¿Qué decides Apolo?- le preguntaste –no se pelear y también se que no voy a durar mucho tiempo con mi Cosmo, soy inexperta a diferencia de ti

-¿Qué me quieres decir Athena?- te dijo mientras mantenía la vista fija sobre ti

-Ríndete- le ordenaste –porque cuando ya no pueda pelear yo, lo harán ellos

-Entonces mátame- te dijo mientras se incorporaba y tomaba asiento en el suelo –si no lo haces, volveré a intentar robarte a Niké…- le golpeaste con el báculo la cabeza, un golpe no fuerte, era mas bien amigable

-Jamás lo hare- le respondiste –soy medico y mi deber y obligación es salvar vidas no quitarlas idiota

-Eres una diosa

-Pero no crecí en el Santuario

El silencio inundo el lugar, minutos que parecieron horas. Ninguno de los dos decía nada, tú aun lo mantenías amenazado con Niké, querías una respuesta rápida, de preferencia antes de que se te entumiera el brazo. Escuchaste un sonoro suspiro por parte de Apolo, quien te observo y luego miro a tus acompañantes, los cuales le dirigieron una mirada de odio, mirada que no viste.

-Lárgate- te dijo mientras se ponía de pie y se encaminaba por un lugar que no habías visto

-Buena elección- le respondiste mientras lo veías desaparecer, te giraste para ver a tus Caballeros, a tus amigos, les sonreíste –vámonos a casa chicos

-A la orden- te respondió alegre Aioria mientras los demás te sonreían

-Esto se acabó- mencionaste mirando aquel lugar en el que habías estado las ultimas horas

Comenzaste a caminar junto a ellos con el Cetro en tu mano derecha, quisiste hacer una prueba mas, de nuevo encendiste tu Cosmo y el cetro reacciono a este, se ilumino de un aura blanca y desapareció. Solo esperabas que se encontrara en el Santuario y no en otro lado, porque de ser así, la que se te armaría con Shion.