He aquí el siguiente capitulo. Uno mas calmado que los anteriores, porque toda diosa debe de tener sus 5 minutos de descanso y tranquilidad. Espero que les guste. Ya por ultimo gracias de nuevo por leer y bienvenidas las nuevas lectoras. Sin mas, me despido y ahí nos leemos el próximo capitulo, ya saben me gusta recibir sugerencias y reclamos, lo que quieran es bien recibido… Beso, Abrazo y Apapacho a todas.

~ 1 ~

-¿Qué quieres Apolo? ¿A que has venido?- le preguntaste mientras tomabas asiento en la banca

-Valla Athena- te respondió tomando asiento a tu lado –te fui a buscar al Santuario pero no había rastro de tu Cosmo, así que deduje que estarías de vuelta en tu tierra natal- te comento mientras lo veías fijamente –hiciste mal sabes

-¿Por qué?- le preguntaste

-Athena, hermana- comenzó –no debiste dejar el único lugar en el mundo en que puedes sentirte a salvo- lo incitaste a continuar –no soy el único con el que vas a tener que pelear por el control de la tierra

-No lo creo Apolo- respondiste –los Caballeros Dorados son los hombres mas fuertes que conozco. Tú lo sabes, mi Camus barrio el suelo contigo

-Si, ya me di cuenta- te respondió sonriendo forzadamente –pero no creerás que somos los únicos que hemos reencarnado Athena

-¿Qué quieres decir?- le preguntaste –Apolo, no creo que haya demasiadas personas que sean rencarnaciones de dioses y menos que sepan que lo son

-Por eso Athena te digo que eres una ingenua- te dijo –no vamos lejos, hace unos años atrás, antes de conocerte y saber de tu existencia pelee con Poseidón

-¿Poseidón?- preguntaste sorprendida -¿también a reencarnado Poseidón? ¿Tiene planes de atacar al Santuario?

-¿Es todo lo que te preocupa Athena?- te pregunto sorprendido

-Hay personas ahí que conozco y que aprecio, no quisiera que les pasara nada

-Athena, te encariñaste con esos humanos- te dijo –no debiste hacerlo, vas a sufrir demasiado cuando mueran

-Es imposible- le dijiste algo exaltada –ellos no pueden morir. Son muy fuertes- le comentaste mirándolo fijamente –pero no estábamos hablando de eso, estábamos hablando de Poseidón… ¿Qué paso? ¿le ganaste?

-Si- te dijo quitado de la pena –ademas era un niño que no pasaba de los 13 años y solo contaba con dos guardianes

-¿Quiénes eran?- preguntaste de inmediato –dímelo ahora Apolo

-Tranquila hermana- te dijo –no lo recuerdo, ademas de eso ya paso mucho tiempo, lo mas seguro es que ahora tendrá tu edad

-¿23?- preguntaste

-No, unos dos o tres años mas- te dijo –ademas, no lo recuerdo. Lo importante es que le gane y tuve el dominio del mar durante unos años, hasta que llegaste y me ganaste Athena

-No Apolo, no te gane yo- le dijiste –te gano Camus y el resto de los demás. Yo solo termine el trabajo- terminaste de decirle mientras te acomodabas de nuevo en la banca y cruzabas tus brazos –Habla claro Apolo

-Athena, te vengo a recomendar que regreses al Santuario

-¿Por qué?

-Porque en cuanto me recupere volveré a tratar de quitarte de nuevo a Niké…

-¿Por qué tanta insistencia con el dichoso cetro?- preguntaste –no entiendo que tiene que ver eso con el control de la tierra

-Porque con el Cetro de Niké podre tendré el control total, posee tu Cosmo, es por eso Athena que no solo yo; otros mas vendrán por él, no solo te mataran a ti, si no a tus Caballeros, sin importar a la orden que pertenezcan

-¿Cómo Poseidón?- preguntaste

-En especial Poseidón- te dijo –ahora que me derrotaste redujiste mi Cosmo al mínimo, perdí el Tridente y ahora esta con su dueño original

-Apolo… no creo que pueda- le dijiste –pasando a otra cosa… Renné, ¿en donde esta? ¿los demás están bien?

-Están bien gracias a ti- te dijo –jamás pensé que ayudarías a mi guardia y en cuanto a Renné, debe de estar también aquí, todos regresaron a donde pertenecen, hasta que sean llamados por mi- estuvieron un rato mas en silencio hasta que Apolo se puso de pie –bueno Athena, ya vine a verte y advertirte, me voy. Y una ultima cosita mas- miro a donde estaba Leonel, parado cerca de un teléfono publico, estaba enojado –deja al inútil de tu novio Athena- te dijo –vivirás mas que un humano por el simple hecho de ser una rencarnación

-¿Cómo tu?- le preguntaste burlonamente

-Athena… cuando pelee con Poseidón tenia 37 años- te dijo, lo mirabas de pies a cabeza, estaba demasiado joven –Athena, tengo 87- tus ojos se abrieron por la sorpresa –somos como los hijos de los elfos de las leyendas. Cuando tenían un hijo con un humano vivían mas tiempo

-Apolo… mis soldados… ellos…

-Ellos van a morir Athena, pero mientras tengas tu Cosmo y lo enfoques en ellos vivirán lo suficiente para estar a tu lado, pero no te encariñes mas

-Apolo…- lo miraste fijamente y le sonreíste –Gracias

-No me agradezcas Athena- te dijo mientras comenzaba a caminar –solo prepárate para la siguiente batalla. La próxima vez, acabare contigo

Apolo comenzó a caminar y poco a poco se fue perdiendo entre todas las personas que caminaban tranquilamente por aquellas calles. Se veía como un muchacho normal, con jeans y ahora con una camiseta deportiva color blanco.

Te quedaste pensando en todo lo que habían estado hablando, no era por nada pero francamente no habían hablado de nada que se te hubiera hecho muy importante.

.

.

-¿De que hablaron?- te pregunto cuando salieron del cine, pues apenas habían tenían el tiempo suficiente para llegar a la función

-De nada importante- le respondiste mientras subías al auto de tu novio

-¿Y por eso se tardaron tanto? ¿Por qué a solas?

-Por nada, digamos que tenemos algo en común- le respondiste

-¿Quién era?- insistió

-Nadie

-¿Quién era?- te pregunto directamente, se encontraba furioso, suspiraste y le sostuviste la mirada, no le tenías miedo a Apolo, mucho menos a él

-Era Apolo, mi hermano- le dijiste –yo soy Athena y tengo a mi cargo a 88 caballeros y soldados que luchan por mi, hace poco acabo de salvar al mundo de que lo mandaran al demonio

.

Silencio total, Leonel encendió el auto y comenzó a conducir, no había nada de trafico y el camino de regreso a tu hogar se te hizo rápido, demasiado rápido. Le habías soltado la verdad a tu novio y la reacción que había tenido no era muy buena que digamos.

Cuando llegaron a tu casa, se bajo y tomo asiento en la banqueta y tu imitaste la acción, aun seguían en silencio.

-Oye "-"

-Dime- respondiste

-¿Qué tanto vez en el cielo?

-Las constelaciones, desarrolle un gusto por ellas- le comentaste

-Sabes, no deberías de inventar ese tipo de cuentos- te dijo –debes aprender a tenerme confianza y hablarme con la verdad

-Si lo quieres creer bien; sino, también

-¿Vamos a ir con tus amigas a la feria?- te pregunto

-Si- respondiste y te pusiste de pie –creo que estoy sola, espero que me hayan dejado las llaves en la ventana

-¿quieres que entre?- te dijo de manera sensual y provocativa

-No- respondiste secamente –ya se lo que intentas y créeme que no quiero

-Vamos "-" todo el mundo lo hace, todos los que son novios tienen relaciones a los 3 meses

-Yo no, te equivocaste conmigo- le dijiste y te encaminaste a la entrada de la casa

Buscaste las llaves por la ventana, te alegraste al ver que estaban ahí, abriste la puerta, despediste a Leonel y entraste cerrando la puerta. Aun no era muy tarde, lo mas seguro era que tus padres habían salido a cenar junto con tu hermano. Te cambiaste de ropa para ponerte un short corto y una blusa de tirantes, te miraste al espejo, las marcas habían desaparecido por completo. Tomaste tu celular y te tomaste una foto, la borraste de inmediato y se te ocurrió una idea.

Buscaste entre tus cosas y encontraste una cámara, la programaste y la colocaste encima de tu laptop. Elevaste tu Cosmo haciendo que tu cabello comenzara a danzar, la cámara disparo el flash y viste de inmediato, el efecto había quedado muy bien. Y así pasaste el tiempo hasta que llegaron tus papás, habías modelado con varias prendas de tu guardarropa. Platicaste un momento con ellos y después te marchaste a dormir.

.

~ 2 ~

.

Te acomodaste en tu cama mientras colocabas las almohadas lo mas cómodamente que querías, la pantalla de la televisión comenzaba a mostrar los anuncios de los patrocinadores del juego del PS3. Tomaste el control inalámbrico y comenzaste a seleccionar a las opciones colocando el juego en modo Asesino Profesional, sonreíste ante la opción.

Tu celular sonó y colocaste pausa, buscaste los audífonos y los colaste en el celular para seguir jugando y responder la llamada.

-De aquí para allá "-", ¿de allá para acá quien?- preguntaste, aunque sabias que era Johanna

-La que lleva la leche- te respondió –Tarada… ¿Qué estas haciendo?

-Tratando de pasar el maldito nivel del Edén

-¿Estas jugando Zelda?

-Assassins creed 3, pero no paso de este nivel- respondiste mientras movías el control de un lado para otro -¿Qué pasa?

-Solo para confirmar si vamos a ir a la Feria- te dijo mientras dabas brinquitos en la cama para librarte de los monos que te atacaban –no me puedes decir que no "-" y mas te vale que no me dejes plantada

-Ya te dije que si…. No, vete por el otro lado- le gritaste a Desmond Miles –perdón Joha pero el desgraciado se va por el otro lado

-No se va, lo mandas tú, ¿Quién es la quien tiene el control?... pues tu, y por favor deja de gritar que me vas a dejar sorda- escuchaste que suspiro -¿entonces?

-Leo se va saliendo del trabajo y yo llego directo- le dijiste –maldito mono del demonio, defiéndete por amor a tu madre

-"-" sabes, mejor te dejo que sigas de loca y te veo la noche.

-Ándale, descansa, sueña con los angelitos y si me vez, me saludas- te despediste de ella

-¡son las 2 de la tarde "-"! ¡No me mandes a dormir!

Después de eso te colgó y tú seguiste jugando, diciéndole al pobre de Desmond que se fuera por otro lado y rogándole que te hiciera caso. El fin de semana libre que te habían dado lo ibas a disfrutar y aunque Leonel se hubiera pegado a la salida (a la cual no lo habías invitado) no lo iba a arruinar. Así pasaste al menos dos horas que ni las habías sentido, tu madre te hablo diciéndote que te buscaban.

-No estoy- respondiste –mas bien, no he llegado- continuaste mientras seguías brincando con todo y control sobre la cama

-Dicen que vienen a verte

-Diles que dejen un mensaje- respondiste –y si es urgente, que lo dejen con urgencia

-Déjate de tarugadas "-" y atiende

-Estoy ocupada, no hay consulta- seguiste respondiendo, algo te decía que era Leonel o a la mejor Renné, fuera cual fuera el caso, tenias como mayor prioridad pasar el nivel

-¡"-"! ¡que vengas a ver!

-Los días de consulta son de vez en cuando los jueves en horario de oficina- respondiste y continuaste jugando. Tu mamá ya no te hablo y de pronto tocaron tu puerta, no respondiste -¡Que es por el otro lado! ¡No! ¡Por ahí no!... ya, olvídalo- dijiste cuando murió tu personaje

-Valla princesa…- dejaste de saltar, pero tu corazón se desboco al escuchar aquella voz –no sabíamos que era una adicta a los juegos

-¡Saga!- gritaste mientras brincabas de la cama a los brazos del caballero -¡chicos!

No supiste como, pero abrazaste a todos los Caballeros Dorados, solos los dioses sabían como era que todos se habían acomodado en tu pequeña habitación. Te volviste a sentar en la cama y algunos mas confianzudos tomaron asiento contigo, en la esquina de tu cama se sentó Milo y a tu derecha Aioria, animaste a Shaka y Kanon, el resto tomo asiento donde pudo, Saga en la silla de la computadora, Camus, Mü, Aioros y Aldebarán en la orilla de la cama y el resto de pie.

-Ahora que lo veo… mi cuarto en el Santuario es mas grande- les comentaste –no me culpen porque no caben, nadie les dijo que vinieran

-Es una mala gradecida, la venimos a ver y así nos trata- te dijo Ángelo quien se subió a la cama para sentarse en medio de la cama

-¡Vete! ¡No cabes!- le dijiste pero te ignoro y como pudo se acomodo

-Athena….- te llamo Aioros quien permanecía de pie apoyado en la pared –solo venimos a visitarla, no vamos a tratar de hacer nada

-No se porque, pero no les creo- le respondiste -¡Deja mi control! ¡Yo estoy jugando!- le gritaste a Aioria quien se había apoderado de tu control y continuaba jugando

-¡Déjeme, es mi turno!- te dijo mientras estabas encima de él tratando de quitarle el control

-¡Es mio!- respondiste

-¡No seas egoísta!- te dijo -¡Déjeme jugar! ¡Ya jugo mucho tiempo!

-Athena- te llamo Mü pero lo ignoraste

-¡Ni uno ni otro!- intervino otra voz -¡Es mi turno!

-¡Quítate Milo, que pesas mucho!- le ordenaste al escorpión que se había involucrado en la pelea por el mando a distancia

-¡Ya basta!- dijo Saga mientras apagaba la televisión y la consola

-¡Mis vidas!- lamentaste

-¡Mi puntuación!- escuchaste a Aioria

-¡Yo ni jugué!- dijo Milo

-Athena… estamos aquí con la autorización de Shion- te dijo Saga mientras volvía a tomar asiento en la silla, cruzo sus piernas y recibió un almohadazo en su cara

-¡Era mi partida perfecta!- le gritaste mientras tomabas otra almohada

-¡Tenia un gran score!- le dijo Aioria mientras te quitaba la almohada y se la aventaba

-Como le decía Athena…- dijo Saga mientras ignoraba el suave golpe –Solo venimos unos días, después regresaremos…- otro almohadazo le golpeo el rostro

-¡Me hubieras dejado jugar!- le recrimino Milo

-¡Escúchenme bien los tres!- los llamo Saga mientras sentías recorrer un escalofrió en tu cuerpo -¡Donde me vuelvan a golpear los mando a Otra Dimensión! ¡¿Entendieron?!

-Si- respondieron al mismo tiempo

.

~ 3 ~

.

Estabas mirando a todos lados, buscando a las personas con las que te ibas a ver. La feria se veía que era la mas grande que había venido a tu ciudad, desde lejos podías ver la gran montaña rusa y una rueda de la fortuna, ademas de algo que te hacia temblar de miedo, no recordabas el nombre de ese juego pero sabias que salir disparada 60 metros hacia el cielo y luego dejarte caer y detenerse mas o menos a la mitad y volver a subir no hacia que tu valor aumentara.

-"¡-¡" ¡Ya llegaste!- anuncio Johana mientras corría a donde te encontrabas dejando a su novio solo -¿Por qué tardaste tanto?- te pregunto

-Fui a una casa de cambio- respondiste mientras caminabas

-Esperamos mucho, ya te iba ir a buscar- te dijo Leonel mientras se acercaba a ti, de pronto detuvo su andar -¿los conoces?- tu asentiste a su pregunta -¿Quiénes son?

Claro que las personas que venían contigo llamaban mucho la atención, doce chicos atractivos, detrás de ti, a los que al igual que tu novio, no habías invitado a la salida pero de cualquier manera se habían colado. Suspiraste y los presentaste a todos tus amigos.

,

,

-Y…. ¿de donde se conocen?- te pregunto Myri

-Del intercambio cuando fui a Rusia- le respondiste

-¿Qué no era en Alemania?- te pregunto dudosa Ana

-Es lo mismo- respondiste, claro que no lo recordabas porque esa mentira la había dicho Shion y tú ni enterada -¿importa acaso?

-¡Si!- te respondieron tus amigas y parejas- tú no dijiste nada y continuaste caminando junto con tus guardianes

-¡Vamos allá!- ordeno Ivonne mientras apuntaba a la fila de un juego que solo daba vueltas alrededor pero que aun así había algunas subidas y bajadas mínimas, todo eso a una gran velocidad

-¡Vamos!- se animo Milo mientras te empujaba con ayuda de Aioria

Y así comenzó la diversión, yendo y viniendo con todos los Caballeros Dorados y tus amigos a cada juego que se les ocurría. Ese fue el primero, después de ahí se fueron a la montaña rusa sentándote con Shura, por si te caías… te caías con todo y guardián de Capricornio. Salieron de ahí para subir a los carritos chocones, donde te apresuraste a chocar contra Camus y con Saga, nada mas porque los demás se había atorado en una esquina, en el momento en que se libro Aldebarán lo chocaste para volverlo mandar al embotellamiento.

De ahí a las tazas rodantes, donde te encargaste de marear a Aioros, Milo, Mü y Shaka, el cual se bajo tambaleándose por todos lados, pero eso no te preocupaba, mientras Shaka te hiciera reír pues lo volverías a subir a las tazas. Te abrochaste bien el cinturón para subir a la torre de 60 metros, miraste a tu izquierda donde Aioria se veia mas asustado que tu, obvio que grito mas que tu cuando el juego inicio, Aldebarán gritaba de emoción al igual que Saga y Kanon.

Subieron a la Corona de fuego, al principio estaba bien, porque solo se dedicaba a dar vueltas a alta velocidad, pero después se comenzó a balancear de izquierda a derecha, miraste a tu derecha, Afrodita murmuraba algo que no entendías pero te diste cuenta de que tenia cerrado los ojos y a tu lado se encontraba de nuevo Shaka, quien solo tenia los ojos cerrados pero permanecía tranquilo.

-¡Otras vez!- escuchaste que te grito Milo

-¡Si!- se unió Kanon

-¿Qué les pasa a ustedes dos?- les preguntaste a Piscis y Virgo, quienes se encontraban apoyados en una pared -¿se sienten bien?

-¿Caballeros?- viste que se acercó Mü y apoyo su mano sobre el hombro de virgo quien cayo al piso sentado

-Estoy demasiado mareado- respondió –por mi honor como caballero no me vuelvo a subir a eso

-Vamos Shaka- le dijo Aioros –no es para tanto

-Lo dices porque no sientes lo que nosotros- le respondió Afrodita –creo que voy a vomitar

-Vamos amigo- se acerco Ángelo a su compañero mientras le daba una palmada en la espalda –no seas exagerado

-Déjame en paz, cangrejo endemoniado- escuchaste que le respondió mientras veías que trataba por todos los medios de no regresar lo que había estado comiendo

-Pueden con un dios y sus lame botas- te acercaste a esos dos y posaste tu mano sobre la cabeza de Shaka –y se marean con un juego- reíste a carcajadas –de verdad se pasan

-Athena, no sea tan cruel con ellos- te dijo Shura

-No sean miedosos- le respondiste y te giraste a Cáncer -¿vamos a la Casa de los Sustos?

-Lo que ordena la princesa son ordenes para mi- te respondió sonriendo traviesamente

.

.

Leo, Escorpio, Cáncer y tu fueron echados de esa Casa por haberse gastado bromas con los que supuestamente se encargarían de asustarlos. Aioros les llamo la atención pero lo dejaron hablado solo porque decidiste que jugar a medir tu fuerza era mas importante. Una pera roja a la cual todos se dedicaban a pegarle indicaba tu fuerza de golpe. Todos y cada uno de tus amigos habían hecho golpes de al menos 80 kilos de fuerza, al final fue tu turno. Le diste un golpe con todas tus fuerzas y el medidor comenzó a moverse, poco a poco.

-¡Si!- dijiste emocionada y le gritaste a Ana, quien había sacado la mayor puntuación de las chicas -¡Te gane! ¡Saque 80!

-Presumida- te dijo mientras se cruzaba de brazos

-110- escuchaste que te dijo Leonel

-Presumido- respondiste

-Si tan solo algún caballero hubiera sacado 200 en un golpe se hubiera llevado esto- el hombre del puesto les mostro una pequeña caja de color negra, dentro venia un hermoso collar con varias piedritas brillantes –a cualquiera de sus hermosas novias les habría lucido de maravilla

-Son chafas- te susurro Ivonne

-Pero de cualquier manera se ve bonito- respondiste de la misma manera mientras ambas asentían –aunque sean made in China está lindo

-Permítame- te dijo Shaka quien se adelanto. Golpeo ligeramente la pera y el contador comenzó a medir la fuerza del golpe –280, creo que eso me hace el ganador- comento mientras los novios de tus amigas y Leonel se quedaban con la boca abierta

-Si…- susurro el hombre del puesto quien le estaba entregando la caja

-Aun no- se entrometió Aioria –es mi turno…. ¡contemplen el golpe del león!- pero el pobre ya no pudo, porque sin querer, Shaka le había metido el pie haciéndolo caer al suelo, Virgo tomo la caja ignorando la mirada asesina de tu novio

-Tome- te dijo entregándote la caja

-¿Por qué no lo usa?- intervino Aioros antes de que tomaras la caja. Shaka saco el bonito collar y te lo puso

-Gracias- respondiste –aunque sea made in china esta bonito

-De nada- te respondió Shaka -¿ya nos vamos?

-Eso si que no- se metió Saga –aun falta subirnos a ese

El juego que señalo Saga era uno que te hizo perder el color del rostro, no solo a ti; sino a Shaka y Afrodita. El juego era algo extremo, comenzaron a hacer fila, analizaste el juego, típico… comenzaba a balancearse de un lado a otro hasta tomar cierta altura, pero no paraba ahí, claro que no… dio una vuelta de 360° y para acabar de empeorar las sillas del juego también giraban los mismos grados que el mentado juego. Poco a poco comenzaron a caminar, te tomo de la mano Leonel y te jalo para atrás, los dos caballeros que estaban contigo miraron la acción sin decir nada.

-Se supone que vienes conmigo- te susurro en voz alta, te soltaste de su agarre –no con esos, parece que vienes sola

-Se supone que iba a venir sola- le respondiste –a ti no te invite, te colaste. Y ellos, aunque no lo creas no tienen mucho tiempo para divertirse

-No me importa si se están divirtiendo o no, tu te quedas conmigo- te ordeno

-Es nuestro turno "-"

-Claro- le respondiste a Afrodita mientras tomaba asiento quedando en medio de él y Shaka –no es por nada, pero a este no me quería subir

-Ya somos tres- te dijo Shaka –pero pronto pasara

-Al menos alguien lo esta disfrutando- dijo Afrodita, pues se escuchaban las voces emocionadas de Milo, Aioria, Ángelo, Aldebarán y Kanon

-Ya me di cuenta- respondiste –Ay no- susurraste cuando sentiste que el juego comenzaba a marchar.

Tu y Afrodita de repente gritaban, los tres tenían los ojos cerrados, rogabas internamente que se detuviera pero no tenias mucha esperanza. Dejabas salir muchos suspiros y de repente… la velocidad del juego disminuyo hasta que se detuvo por completo. Cuando bajaste de ahí sentiste que las piernas te temblaban.

-Estuvo genial…- dijo Milo -¿nos subimos otra vez?

-¡No!- gritaron tu y tus dos guardianes

-No sean miedosos- te dijo Aioros

-Se ve que te gusto el juego- le dijiste -¿Por qué no se suben otra vez? Nosotros los esperamos aquí

-¿De verdad?- te dijo Camus

-Si, de verdad- respondiste –valla, hasta a Camus le gusto- pensaste mientras veías como los demás se subían de nuevo al juego.

-¿Compramos algo para cenar?- pregunto Afrodita

-¿Hot dogs?- preguntaste mientras ellos asentían –ahorita venimos- anunciaste a tus amigas –vamos a comprar algo

-Claro- te dijo Marijose

Se alejaron de ahí y buscaron un puesto de comida. Los puestos estaban completamente llenos, de pronto sentiste un escalofrió, lo supiste de inmediato, un enemigo estaba cerca, ademas Shaka y Afrodita estaban demasiado cerca de ti, no había dudad… Caminaron hacia una parte desierta, algo oscura.

-Buenas noches, diosa Athena- escuchaste una voz femenina. Te estremeciste

-¿Quién esta ahí?- se aventuro a preguntar Afrodita –muéstrate ahora mismo

-Tranquilos-dijo aquella voz, frente a ti se encontraba una mujer de cabellos rubios como el oro, poco a poco se acerco a ti y a tus guardianes, se detuvo a pocos pasos.

-Hola- saludaste -¿eres…?

-Soy Thetis, la Sirena- te dijo –soy una marina de Poseidón

-¿Marina?- preguntaste

-¿Qué es lo que hace un guerrero de Poseidón en tierra firme?- pregunto Shaka

-Solo vine a….

-¿Por qué con ropa de civil? ¿en donde esta tu armadura?- le interrumpiste, ella rio cantarinamente

-Seria muy llamativo que me presentara en este sitio con… mis Escamas- te dijo, no entendiste muy bien lo que quiso decir –seria como preguntarle porque sus caballeros se encuentran de civil en este momento

-Porque nos estamos divirtiendo- le respondiste sinceramente

-De cualquier manera- volvió a tomar la palabra –vengo en nombre del emperador Poseidón a traerle un pequeño obsequio

-¿Por qué?- le preguntaste de nuevo

-Cualquier cosa que venga por parte de Poseidón no es de confianza- dijo Afrodita

-No Caballero de Athena- le respondió –es solo una muestra de agradecimiento- explico la sirena –Gracias a que debilito a Apolo pudo recuperar su Tridente, símbolo de su grandeza y poder. Esto es para pagarle a Athena lo que hizo por él

-Athena, no- te dijo Shaka cuando te acercaste a Thetis, ella te extendió una caja circular metálica

-No gracias, tengo la cara de tarada pero no lo soy- le dijiste, ella solo sonrió y te abrió la caja mostrándote el contenido

-Son perlas del mar- te dijo mientras te mostraba un hermoso collar de perlas blancas y rosadas –ademas de algunas monedas de oro y una orna de cristal de sirena

-Valla- susurraste sorprendida y miraste a Shaka –y tu nada mas me diste un collar de marca dudosa- le dijiste

-Athena, por favor…- te susurro en modo de fastidio

-No importa Shaka, la intención es la que cuenta- le dijiste sonriendo y te dirigiste a Thetis –bueno, dile que muchas gracias… pero, ¿a cambio de que?

-Tenga por seguro que de nada- te dijo –solo es agradecimiento

-Ok- respondiste mientras tomabas la caja –pero dile esto… Si llega a hacer algún destrozo en la tierra, que tenga por seguro que no lo déjate pasar

-¿Es acaso una amenaza? ¿Princesa Athena?- te pregunto seriamente, un escalofrió recorrió tu cuerpo

-No, solo una advertencia- le dijiste

-Como desee mi señora- te dijo mientras hacia una reverencia –me despido

-Te vas por la sombrita- le respondiste, así como llego así despareció de ahí –por un momento pensé que era Apolo

-¿Por qué lo dice?- te pregunto Afrodita

-Por nada- le comentaste, pues no les habías dicho nada acerca de aquella visita –bueno… ¿nos vamos?

-Claro- dijo Shaka –hay que informar a los otros

-¿tenemos que?- preguntaste, Shaka te miro seriamente –bueno, nomas decía yo.

.

.

Buscaron a los demás, incluidos tus amistades de ahí, pero los Dorados ni cuenta se dieron de la intromisión de Thetis, te acercaste a Ivonne quien te dijo que era la tercera vez que se subían al mismo juego. Te pregunto por la caja pero te hiciste la loca sacando otro tema de conversación. El reloj dio las 10:35 de la noche y era hora de regresar a casa.

.

~ 4 ~

.

El fin de semana lo viviste literalmente en tu casa en compañía de 12 jóvenes soldados que parecían niños, no los culpabas, sabias que se estaban divirtiendo y eso era lo que mas importaban en ese momento, ya después volverías a tomar un descanso aun mas grande.

Pero de Leonel no habías recibido ni una sola llamada o un mensaje, lo cual internamente agradecias. Los días pasaron y el momento de regresar al trabajo llego, Saga y Aioros habían quedado en irte a recoger a la salida del trabajo, no te pudiste negar.

Ahora te encontrabas en una junta con algunos colegas que al igual que tu habían terminado la carrera y ahora estaban a punto de comenzar la maestría. Apenas los conocías, pues no habías conversado mas de tres palabras con ellos. Cuando cruzabas la mirada con alguno de ellos te sonreían, tu regresabas aquel gesto.

-Doctora "-"

-¿Si?- respondiste pues habías estado pensado en el fin de semana que habías vivido a lado de tus Caballeros

-Nos puede decir… si acaso participara también en el programa- te dijo el Doctor Morales, encargado de la construcción de Centros Médicos

-Claro, por supuesto- le respondiste mientras buscaba entre todas las hojas que había colocadas en tu carpeta

-Muy bien, me alegra que al igual que sus tres compañeros decida investigar y hacerse cargo de un centro fuera del país- te dijo sonriente

-¿Cómo dijo?- susurraste, pues te había tomado por sorpresa aquella declaración

-Muy bien, quiero que para mas tardar dentro de 3 dias me digan los sitios en los que están interesados, si valen la pena les aseguro que el Hospital no dudara en darles todo su apoyo- mientras hablaban todos se disponían a acomodar todos los papeles –se pueden retirar.

.

.

Estabas sentada en tu oficina, dando vueltas sobre la silla, tu puerta se abrió y una persona conocida para ti se hizo presente.

-Hola- te saludo

-¿Qué hay?- respondiste

-¿Y tus acompañantes?- te pregunto

-Sabrán los dioses donde se quedan, porque de repente están en mi casa y para luego desaparecen- respondiste al darte cuenta de que no les habías preguntado donde se quedaban -¿Por qué?

-No es por nada, pero lo que hiciste el viernes estuvo mal "-"

-¿Qué me quieres decir Johanna?- le preguntaste seriamente

-Que te viste bien mal andando con ellos y dejando a Leonel de segunda opción- te dijo mientras detenías la silla y la observabas fijamente –mira "-" se que su relación no es muy buena, pero si doblaras tu orgullo y te dejaras manejar un poquito por él… pues, las cosas… cambiarían

-Lo siento, pero no soy de las que se dejan- respondiste -¿te envió él?

-Si- ye dijo –pero te lo digo como amiga, si no lo cuidas se te va a ir, no debiste de haber llevado a esos, mucho menos que el güerito te haya regalado el collar

-Por favor Joha- le respondiste –ustedes que saben de ellos, no saben nada. Yo vi como se estaban divirtiendo, apenas tienen el tiempo de actuar como muchachos de su edad

-Lo siento "-" pero no te puedo decir que si o que no- te respondió –no los conozco pero tu si y de cualquier manera… no deben de estar sobre tu….

-¡No es eso!- le respondiste en voz alta

-Mira, te quiero mucho y eres mi amiga, por eso es que te digo esto- te dijo de manera calmada –ya estas grande y si sigues así terminaras siendo una solterona y no quiero eso para ti. Leonel es un gran partido

-No es por nada joha- le respondiste mientras te comenzabas a alistar para salir –pero casarme no es mi sueño. Lo siento, pero soy diferente a ti y al resto. Tengo cosas mas importantes que hacer y una bronca que se me puede avecinar si no llego a tener cuidado

-La bronca que vas a tener es cuando Leonel te cambie por otra- te dijo

-Favor que me haría- le respondiste –no es por nada pero tengo que….

-¡Doctora "-"!

-Dime- le respondiste a la enfermera que había llegado demasiado asustado

-La necesitan en quirófano- te dijo y eso te tomo por sorpresa

-Pero yo no… yo no soy cirujana- le respondiste temblorosa –yo…

-Me enviaron por usted- te dijo

-Esta bien- respondiste, antes de salir miraste a Johanna –no es por nada Joha, pero yo también te quiero mucho y es por eso que te digo…. No te metas en mi vida

Ya no le diste tiempo a tu amiga de responder, saliste de ahí para encaminarte al quirófano. Las cosas estaban muy mal, no solo en tu relación sino también con tus amigos. Estaba llegando un punto, tendrías que escoger entre tus amigos de escuela, tu noviazgo y familia o el Santuario y de una vez por todas, tomar tu papel como una diosa y si así era…. Tener que vigilar de cerca no solo a Apolo; sino ahora se había sumado uno mas… Poseidón.