Hola chicas… bueno ahora si andaba súper inspirada, si la ultima vez dije que había hecho un capitulo largo, este lo supera y por mucho, lo escribí solo en tres horas, entre viendo la tele y después jugando LOL XD… así que de nuevo les pido paciencia para leerlo. Sin más, me despido y nos leemos, besos, abrazos y apapachos a todos.


~ 1 ~

-Muy bien- se escucho la voz de Aioria quien vestía sus ropas de entrenamiento –ahora va mas rápido ¿lista?- tu asentiste –esta bien… rostro, pecho, abdomen, pecho, rostro, revés derecho, revés izquierdo

-Debería de hacerlo mas rápido- escuchaste a Milo que se encontraba sentado en una columna que se encontraba caída, al igual que Leo se encontraba con sus ropas de entrenamiento, ahora traía sus cabellos atados en una coleta alta

-Cállate- respondiste casi sin aire, mientras repetías la rutina de Aioria

-Mas acción, menos platica- te ordeno Ángelo vestido de la misma manera

-Estoy pensando…- dijo Milo –si nos llega a encontrar su Ilustrísima nos mata

-No llames a la mala suerte- le dijo Aioria –Athena con mas fuerza, sus puños son muy débiles

-Ok- respondiste mientras volvías a la misma rutina

-Pero mientras no digamos nada, no pasara nada- dijo sin pena Ángelo

-¿Y si nos cacha?- preguntaste mientras te detenías un momento –¿Qué es capaz de hacernos?

-Athena- te volvió a llamar Aioria

-Si, ya voy- respondiste y de nuevo comenzaste con tu rutina que ya te tenia algo agotada

-No lo se- dijo Milo –tal vez nos mande a los calabozos, nos acuse de tracción y nos deja atados a un palo con todo y el solazo, tal vez nos amarre y nos arroje al mar para convertirnos en comida de peces

-No digas eso- respondió Cáncer quien se había cruzado de brazos –debería de agradecernos. Estamos enseñando a Athena a que se defienda y que se valga por si misma

-En caso de que no lleguemos a tiempo- dijo Milo

-Que no me sorprende….- dijiste mientras agarrabas vuelo para imprimir mas fuerza en tus puños –Siempre suelen llegar tarde

-Cállese y póngase a entrenar- te dijo Escorpión –que después le toca conmigo, tenemos que mejorar mucho esa velocidad

-Solo deja… que tome… aire- respondiste y te acercaste a donde se encontraba Milo sentado y tomaste el bote de agua para refrescarte –pero al menos así, me mantendré activa- dijiste mientras volvías a tomar un sorbo de agua, la dejaste en el suelo y apretaste de nuevo tu coleta

Te colocaste de nuevo en el campo y Milo te siguió de cerca, se te hacia raro verlo con el cabello recogido, pero aceptabas que se veía bien.

Te dedico una sonrisa y comenzó a explicarte lo que haría contigo. Un buen ataque debe de estar a la mano con la velocidad, te comenzó a explicar que iba a atacarte con sus puños pero demasiado lento, hasta que aprendieras las trayectorias, de cualquier manera tendrías que esquivarlas, poco a poco iba a aumentar su velocidad hasta que te acostumbraras.

Sentiste que los nervios se apoderaban de ti, pero lo harías de cualquier manera, ya no querías pasar por una carga.

-¿Lista Athena?

-Claro- le respondiste

-Muy bien… primero arriba, el que va directo al rostro lo desvías a la derecha

-Aja- respondiste mientras hacia lo que había dicho

-Ahora a la izquierda- te ordeno y lo hiciste –ahora tiene que desviar el que va al tórax, con ambas manos hacia abajo- lo hiciste –muy bien, ahora cuando le apliquen un revés se agacha y da un ligero giro para quedar detrás de su oponente

-¿así?- preguntas cuando lo hiciste lentamente, aun así estuviste a punto de caerte al suelo, el asintió –creo que ya voy aprendiendo

-Que bien- te dijo –ahora desde el principio

-Si

Volvieron a realizar toda la rutina, a veces se te olvida de que lado iban los golpes y tenias que comenzar desde el principio. Poco a poco te ibas adaptando y memorizando los golpes, pronto Milo subió la velocidad y tú simplemente sonreías, porque lo estabas haciendo bien.

Tu respiración comenzó a agitarse al notar que Milo había subido de nuevo la velocidad, mientras que Aioria y Ángelo se encontraban esperando a que Milo terminara su lección, para ser la primera vez, lo estabas haciendo muy bien; o eso es lo que pensabas, en realidad pedias que así fuera.

Cuando ponías en practica aparecer detrás de Milo una mano te jalo y te separo del caballero, este se sorprendió de que le hubieran interrumpido, observaste que los otros dos se encontraban ya de pie, Cáncer detrás de Leo… pero se encontraban aun ahí.

-¿Se puede saber que esta haciendo mi señora?- escuchaste una voz conocida para ti, cerraste los ojos con fuerzas esperando que fuese un sueño

-¡¿Por qué interrumpes mi entrenamiento?!- escuchaste el reclamo de Milo

-Estoy hablando con Athena, no con el bicho- le respondió, ya sabias que no estabas soñando y mucho menos tenias alucinaciones -¿mi señora?

-Nada- respondiste –solo haciendo ejercicio

-Venga conmigo- te dijo –y ustedes también

-Pero…- trataste de impedirlo, pero la mirada que te dio te advertía que no recibirá un no por respuesta- si yo nomas decía, anda… vamos

,

,

Caminaron hasta llegar cerca del Coliseo, pudiste divisar que se encontraba Dhoko, la platica que habías tenido con Shion se hizo presente y te preguntaste como era que se veían de ancianos, sonreíste ante tu imaginación, pero un jalón de Shaka te saco de tus ideas, no te había soltado de la mano, sabia que si lo hacia te ibas a escapar y ahí si… patitas para que te quiero sino para correr.

-Antiguo Maestro- saludo Shaka a Libra, él se giro a verlos y les sonrió a todos, tomo tu mano y te jalo a donde estabas

-Ven hija, quiero presentarte a alguien- te dijo mientras suspirabas de alivio, ya no estabas a la merced de Virgo

-¿A quien?- preguntaste. Te coloco delante de él y poso sus manos sobre tus hombros, frente a él se encontraba una persona que solo te miraba curioso

-Él es Shiryu- te dijo, frente a ti se encontraba un chico casi de tu estatura, de largos cabellos negros y ojos del mismo color –es mi discípulo y es al mismo tiempo el Caballero del Dragón

-Ya veo- respondiste –hola

-Mucho gusto- te respondió mientras te extendía la mano y hacías lo mismo, pero un manotazo de Ángelo se interpuso

-¿Cómo osas intentar tocarla?- le pregunto agresivo, suspiraste, ya sabias como se ponían los dorados

-Solo intento ser amable con la señorita- respondió molesto

-Esta señorita es intocable- le dijo Aioria –ella es Athena y nadie tiene derecho a tocarla y menos en nuestra presencia

-Mucho gusto- volviste a saludar mientras tomabas su mano para saludarlo

-¡Athena no haga eso!- dijeron Cáncer y Escorpión mientras que Leo dejo salir un suspiro

-Es un placer señorita Athena- te respondió mientras hacia una reverencia

-Así es Shiryu, ella es Athena y como tal le debes respeto- le dijo Dhoko –ahora ve a lo que te ordene y avisa también a tus amigos

-Claro, entonces me despido antiguo maestro, Athena- hizo otra reverencia y se fue de ahí

.

.

-¿A dónde va?- preguntaste cuando estuvo lo suficiente alejado de ahí

-A un encargo hija- te respondió -¿y ustedes que hacen aquí?

-Si me lo permite maestro- tomo la palabra Shaka, sabias que te iba a echar de cabeza –Vengo a reportarle que Milo de Escorpio trato de golpear a Athena y los caballeros de Cáncer y Leo no lo impidieron estando ellos presentes

-¿Es eso cierto?- pregunto Dhoko y ellos de inmediato negaron

-Es una mentira- dijo Milo –yo solo estaba entrenando con Athena

-Para eso están sus compañeros, no tienes porque exponer a "-" al peligro de que puedas dar mal un golpe

-No es eso maestro- intervino Aioria

-¿Entonces?- dijo mientras hacia una ligera presión en tus hombros, imaginaste que era para que no salieras corriendo de ahí como casi siempre lo hacías

-Es que la estábamos entrenando- dijo Leo –vera, no queremos que siempre ande esperando, mientras llegamos que mejor que ella le parta la cara a quien la quiera secuestrar

-Ademas va a trabajar en el pueblo- intervino Ángelo –si algún idiota se quiere pasar de listo, pues que Athena le meta sus buenos chingazos

-¡Ángelo!- le grito Dhoko mientras te tapaba los oídos -¡malas palabras delante de Athena están prohibidas!

-Bueno, nada mas decía yo- respondió mientras se cruzaba de brazos

-Y yo le estaba enseñando como esquivar- dijo Milo –hasta que llego este metiche y se interpuso y jalo a Athena y de paso a nosotros

Estuviste en silencio, parecía que Dhoko meditaba todo lo que le habían dicho y tu mejor te quedaste callada, no querías que te regañaran, claro… Dhoko jamás se había atrevido a levantarte la voz, siempre te consentía, pero si esto le molestaba no querías echarle mas leña al fuego metiendo tu opinión.

-Yo creo Maestro que debe de ponerles un castigo ejemplar- rompió el silencio Shaka, los tres caballeros lo miraron feo –es nuestro deber como Caballeros de Athena velar por ella, así que no es necesario que se esfuerce para pelear por ella misma

-En mi opinión- dijo después de unos minutos –yo creo que hicieron mal en no avisarme, le hubiera dado a Athena unos consejos para que se desenvolviera mejor a la hora del entrenamiento

-¿Maestro?- pregunto Shaka mientras tú lo veías sonriente

-Así es. Si va a ser así, yo también quiero participar en el entrenamiento de Athena

-¡En tu cara Shaka!- le grito Milo

-¿De verdad?- le preguntaste, Dhoko asintió -¡Gracias!

-Si así son las cosas- dijo Shaka mientras comenzaba a caminar –tendré que informarle al Patriarca, el sabrá que decisión tomar

-¿A dónde niño de virgo?- viste que Dhoko detuvo a Shaka jalando un mechón de su cabello –ven para acá que todavía no terminamos

-¿Me suelta?- pidió y Dhoko accedió –dígame señor

-Si tu vas y le dices a Shion lo que vamos a hacer te juro que hare que limpies los baños de todo el Santuario por tiempo indefinido, nada de salida a misiones y tus meditaciones con tus discípulos y seguidores quedaran canceladas

-Uy, que feo- se burlo Ángelo, le diste un codazo para que se callara

-Yo que tu Shaka, me quedo calladito- le dijo Milo muy arrogante, le diste un fuerte pisotón -¿Por qué me agrede?- te reclamo –todavía que estoy de su lado

-Antiguo Maestro- le dijo Shaka muy tranquilo –no me parece que abuse de su autoridad y liderazgo de los Caballeros Dorados

-No hijo, no es abuso- respondió tranquilo –solo es una demostración de mando, adelante, puedes ir con Shion y comentarle, de cualquier manera tendrás el castigo

-¿Es una amenaza Maestro?- pregunto

-No, solo una advertencia hijo- le respondió sonriente –en cuanto a ti Athena, se te hace tarde ya casi son las 9 y aun sigues aquí

-¡Es cierto! ¡Llegare tarde!- gritaste y saliste corriendo de ahí, siendo la primera semana de la clínica no querías dejar una mala impresión a tus pacientes.

.

~ 2 ~

.

-Buenos días- saludaste a las personas que ya se encontraban haciendo filas en las afueras, abriste la puerta y dejaste que todas ellas pasaran antes que tu.

Abriste la puerta de tu consultorio y tomaste la bata medica, sacudiste un poco mas tu cabello para que se secara por completo pues aun estaba mojado, les diste una tabla con una hoja y una pluma para que escribieran su nombre conforme habían llegado. Necesitabas buscar un asistente, pero no tenias el dinero para pagarla, no era que fueras tacaña, simplemente eras ahorrativa.

Muy pronto comenzaste a consultar a las personas, apenas cobrabas lo suficiente como para poder comprar un refresco con un loche, no tenias un sueldo fijo, pues el proyecto consistía en eso, en prestar atención medica, lo que cobraras seria tu sueldo, las medicinas y los utensilios médicos iban por parte del hospital. Pero también sabias que no eran personas que tuvieran demasiado dinero, no querías abusar, pero también sabias que la falta de corazón duro afectaría tu bolsillo.

-Se toma dos cada doce horas- le comentaste a una mujer de no mas de 40 años –si siguen las molestias viene a verme otra vez y veremos si se cambia el medicamento, cuídese mucho

-Gracias doctora- te agradeció y la acompañaste a la salida

-Señorita- te saludo un joven que apenas recordabas

-Ya se, Argol- recordaste el nombre del Caballero de Plata de Perseo

-Así es señorita- te menciono sonriente –vengo de parte del Patriarca

-¿Pasa algo?- preguntaste

-En absoluto- te respondió –solo me manda para saber si necesita de algo o si requiere ayuda

-No- respondiste –gracias pero no…- después callaste –espérame un momento

Te adentraste al consultorio y buscaste una orden de compra de unos medicamentos que correspondían a un encargo, saliste y le entregaste esa orden a Argol, él te miro esperando a que le dijeras algo

-Hazme un favorsote y te quiero mas que ayer- pediste

-Dígame- te respondió

-Ve a Atenas, a esta dirección- le señalaste con el dedo la dirección del papel –checa si ya llego la caja con esos medicamentos, si es así te la van a dar y me la traes por favor

-Claro señorita- te dijo mientras doblaba la hoja -¿algo mas?

-¿Seguro que puedes? ¿no estas ocupado?

-No mi señora- te respondió

-Bueno, entonces es todo- le dijiste –te vas con mucho cuidado

-Así lo hare mi señora

Después de eso, Argol desapareció de lugar y tú seguiste dando consulta a todos los pacientes que tenias en ese momento. Miraste la sala de espera, había más gente que la que antes habías visto. Te esperaba una larga y trabajosa tarde de trabajo.

,

,

Después de tanto habías dado consulta al ultimo paciente, miraste el reloj de la pared y marcaba las 7:30 de la noche, supuestamente el consultorio cerraba a las 6 de la tarde. Dejaste la silla y acudiste a acomodar a la bodega la caja que Argol te había llevado, comenzaste a apagar las luces del segundo piso cuando escuchaste que tocaban a la puerta, bajaste rápidamente y abriste, pero te diste cuenta de que no había nadie ahí, miraste por todos lados y volviste a cerrarla.

Cuando ibas a subir el primer escalón escuchaste unos pasos en el pasillo que llevaba directamente al jardín, te asomaste para ver si había alguien pero no, llamaste pero nadie te respondió. Decidiste ir a ver, de nuevo se escucharon unos paso mas. Te detuviste. No podía ser un fantasma, sabias que no existían, pero un ruido en el segundo o tercer piso te llamo la atención, como si estuvieran arrastrando las sillas que habían ahí. Comenzaste a caminar de reversa cuando te topaste con algo, te volteaste de inmediato y te topaste con un rostro familiar.

-Eres tu Shura- aseguraste mientras tratabas de recuperar el aliento y calmar tu corazón –me asustaste

-¿Pasa algo?- te pregunto de inmediato

-Nada, solo creí escuchar ruido allá arriba- le dijiste

-¿Algún paciente?

-No hay nadie- le respondiste

-Iré a investigar

Comenzó a subir las escaleras, pensaste unos segundos y corriste a alcanzarlo, mejor con él a que algo te tomara por sorpresa. Observaste que Shura recorrió todos los pasillos y el tercer piso también corrió con la misma suerte, bajaron al comprobar que no había nada, cerraste la clínica con llave y te encaminaste de regreso al Santuario a lado de Shura.

.

.

-Oye Shion- le llamaste mientras cenabas acompañada de él y Dhoko -¿tu crees en los fantasmas?

-Claro que no- te respondió de inmediato

-¿Paso algo? ¿Algún encuentro con alguien?- te pregunto Dhoko

-Es que se me hace que nos vendieron la casa bien barata porque esta hechizada y ahí esta el alma de un aparecido- dijiste tus sospechas

-Yo creo que no- te respondió tranquilo el Patriarca –lo que pasa es que se ha estado juntando mucho con Ángelo y la paranoia de él ya se le pego

-¿Sera?- preguntaste curiosa -¿no podrías ir a echarte la vuelta?... digo, para verificar que no es nada

-Yo iré mañana- te dijo Dhoko –mejor cuéntenos… ¿Cómo le fue? ¿Muchos pacientes?

-Bastante bien- respondiste

Comenzaste a relatar todo lo que habías hecho y aun estuviste ahí escuchando lo que ellos habían echo en tu ausencia. Descubriste que Tauro, Géminis, Aries y Piscis habían salido de misión y que el mas cercano llegaría hasta dentro de 8 días, suspiraste y te lamentaste no haberte poder despedido de ellos. Te diste un baño y dormiste de inmediato, al día siguiente volviste a tomar la misma rutina de entrenamiento con los tres caballeros dorados, te sorprendiste de que Shaka no había dicho nada a Shion; pues ni en la cena ni en el desayuno te menciono algo, eso ya era ganancia.

Terminaste con el entrenamiento y tomaste un baño rápido para poder de nuevo acudir al centro medico, ya se estaba convirtiendo en rutina, ademas de que tu griego ya iba mejorando y eso ya era mucha ganancia para ti. Cuando por fin atendiste al ultimo paciente esperaste a que llegaran por ti, acomodaste todo de nuevo y te quedaste en el centro de la sala de espera, afinaste tu oído tanto como pudiste pero no escuchaste nada, suspiraste, tal vez la noche anterior había sido otra cosa, pues ni Shura que posee los sentidos mas afinados que tú había sentido algo, pensaste en que ya no debías de juntarte tanto con Cáncer.

Tal como lo había dicho, Dhoko acudió por ti y regresaron al Santuario mientras le contabas todo lo que habías hecho.

.

~ 3 ~

.

-Les digo que son unos celosos- les dijiste a Shaka y Camus que habían ido por ti

-No es eso- te dijo Acuario –simplemente sabemos que nadie tiene derecho a verla mucho menos a tratar de tocarla

-Solo me quieren saludar- respondiste -¿Qué tiene eso de malo? Ademas… si se me tiene prohibido tener contacto con los caballeros ¿Por qué ustedes no obedecen la regla?

-Por que nos toca cuidar de usted- respondió Virgo –la guardia Dorada se encarga personalmente de Athena- rodaste los ojos –por eso nadie mas se le puede acercar

-Celosos- insististe –pero bueno… luego no me digan nada cuando tengan novias y me valla a hacer mal trio- reíste

-No importa- dijo Camus –mientras este cerca de nosotros

-Si como no, mientras la novia no me quiera matar- respondiste. En ese momento Camus iba a decir algo pero escuchaste que tocaron la puerta.

-¿Tan tarde?- pregunto Shaka –lo mas seguro es que es una emergencia y al ver la luz decidieron venir

-Voy a ver- dijiste

-Voy yo- dijo Camus mientras iba a abrir la puerta. Shaka comenzó a sacar lo que había guardado, escuchaste que ya venia de regreso

-¿Qué paso? ¿Quién era?- preguntaste

-Nadie- te dijo –me asome y busque cerca de aquí, pero no había nadie. Lo mas seguro es que fue una broma

-Ay no…- susurraste –ya vino otra vez el fantasma

-¿Qué fantasma?- te pregunto Shaka y contaste lo sucedido los primeros días

-No creo que haya fantasmas- te dijo Camus –lo mas seguro como le dijo es que haya sido una broma y… - de nuevo se escucho que tocaban la puerta

-Apuesto mi cetro a que no hay nadie- dijiste mirando a Camus -¿Qué? ¿no vas a ir a ver quien es?

-El mismo que la quiere asustar- dijo Shaka mientras se dirigía a la entrada

Desde la entrada a tu consultorio te asomaste para ver que era lo que iba a hacer Shaka, a tu lado se encontraba Camus también pendiente de lo que pasaría. Cuando Shaka tomo el picaporte cesaron de tocar y abrió la puerta, pero no había nadie, viste que salió y busco pero nada. Cerro la puerta y cuando dio dos pasos volvieron a tocarla.

-No abras- le susurraste y le hiciste indicaciones para que se acercara a donde estaban –saben que… mejor nos vamos yendo al Santuario y buscamos a Ángelo para que venga a ver y…

-Salió esta tarde a un encargo de su Ilustrísima- te dijo Camus

-De todos los días, tenia que ser precisamente este- dijiste

-No debe de asustarse- te dijo Shaka mientras ignoraba los insistentes golpes de la puerta –no se siente que haya una presencia viva cerca de aquí

-¡Gracias!- respondiste sarcásticamente –eso me deja tan tranquila, que no haya una presencia…. ¡ah!- gritaste cuando ibas a entrar a tu consultorio y de manera inesperada se cerro la puerta -¡Ni madres, vámonos de aquí!- ordenaste gritando

-Debe de haber una explicación para esto- te dijo Camus mientras abría la puerta y corrías detrás de Shaka –no hay nada- dijo –solo que dejo la ventana abierta y con el aire hizo que la cortina se enredara en el perchero, eso fue lo que se cayo y cerro la puerta

-Mendiga vieja, sabia que esta casa estaba embrujada por eso me la vendió tan barata- te dijiste a ti misma –Maldito cangrejo, lo voy a hacer surimi cuando llegue

-No creo que el edificio este embrujado- te dijo Virgo –eso es imposible, las almas en transito van directamente al Inframundo a ser juzgadas

-Lo que sea, pero ya vámonos- rogaste y de pronto escuchaste pasos arriba, en la segunda planta -¡Dime que es eso!- le exigiste a Shaka -¡y no me digas que es el aire!- le dijiste a Camus

-Iré a ver- dijo Acuario –vamos Shaka

-No frieguen, no me dejen sola- dijiste mientras ibas detrás de ellos

Buscaron por cada una de las habitaciones, pero no había nada ni nadie y todas las ventanas se encontraban cerradas y eso se lo habías hecho ver a Camus. Te encontrabas asustada, pero no tanto como para salir de ahí llorando. Ya lo habías decidido, llegando al Santuario buscarías el dichoso contrato para que te regresara el dinero y abrir esa clínica en otro lugar.

Los pasos se escucharon en la tercera planta y Shaka acudió a ver, pero cuando regreso dijo que no había sido nadie.

.

.

-Se supone que le gustan los fantasmas- te dijo Shaka cuando estaban subiendo la odiada veredita

-Cállate si quieres vivir- le respondiste -una cosa es que me gusten y me gusten también las películas de terror, pero que ya se te aparezca uno así como si nada, como que no es bonito

-No se preocupe señorita- te dijo Camus –no creo que haya sido nada de eso.

-Entonces dime una explicación de eso que escuchamos- exigiste

-Las tuberías, el piso…- comenzó –la casa es muy vieja. Deberíamos de revisarla a fondo, para comprobarle que no hay ningún fantasma

-Si esta es una forma de venganza de Apolo, el muy desgraciado se paso- susurraste

-Esa es otra posibilidad- te dijo Camus

-Cállate- le ordenaste sin ver la sonrisa burlona de él y su compañero

.

.

Apenabas daban las seis de la tarde y cerrabas las puertas, con los pacientes dentro y ya el caballero dorado en turno que iba a ir a recogerte. Cuando le estabas dando las indicaciones al ultimo paciente ya te estabas encargando de guardar todo y salir junto con él. No es que fueras miedosa, solo que al maldito de Ángelo se le había ocurrido tardarse mas de lo debido.

-Escuche por ahí que anda entrenado con unos compañeros- te dijo Mü que venia en compañía de Kiki

-Así es- dijiste

-¿Yo también puedo ayudarle?- te pregunto el niño –prometo no ser una carga

-Claro que si- le respondiste –entre mas ayuda mejor para mi

-Claro que no- interrumpió Aries –no puedes hacerlo Kiki porque Athena dejara de exponerse de esa manera

-No me estoy exponiendo- le dijiste –solo me estoy conservando en forma que batalle mucho en adelgazar y tampoco quiero ser una molestia a la que siempre tienen que andar salvando, para la próxima que lleguen yo ya me los escabeche

-¿Qué significa escabeche?- te pregunto el niño

-Que ya les gane cielo- le respondiste al niño -¿y tu Mü? ¿Me vas a ayudar?

-Lo siento, pero comparto la opinión de Shaka y Camus…

-¿También lo sabe Camus?- preguntaste, él asintió –ay no, yo no quería que lo supiera nadie, ahora nada mas falta que lo sepa Shion y ahora si, mi entrenamiento se va al demonio

-Es que ya lo sabe- te dijo Kiki

-Kiki, guardia silencio- le ordeno Mü y tú lo miraste acusadoramente

-No le hagas caso Kiki- le indicaste –dime todo lo que sepas- lo tomaste entre brazos y lo cargaste

-No lo haga señorita, bájelo- te dijo Mü

-¿Acaso me estas dando ordenes? ¿A mi? ¿A tu propia diosa?- le preguntaste acusadoramente, Aries solo retrocedía un poco

-No, por… supuesto que no- te respondió de inmediato

-Estas tan chiquito Kiki, recuérdame tu edad- le pediste

-8 señorita- te respondió –pero de verdad, no es necesario, yo puedo caminar

-Claro que si- le respondiste –pero por mi no hay problema, siempre tenia cargadas a mis sobrinas, sobre todo a las gemelas- explicaste –ademas estas bien chiquito, debes de comer bien para que crezcas

-Mi maestro Mü dice que cuando cumpla 12 estaré mas grande

-Bueno, si lo dice….- lo miraste y detuvo su andar –bueno, no hay que creerle todo lo que diga- le respondiste –ahora dime todo lo que sabes mi amor

-Bueno, mi maestro Mü fue a ver al Patriarca. Entonces estaba el señor Shaka y le estaba diciendo que el maestro Dhoko lo había regañado

-Aja

-Después le dijo que había otros caballeros, nada mas que ahorita no me acuerdo quienes eran- te dijo y trato de hacer memoria –bueno, no me acuerdo…. Lo que aquí importa es que el maestro Shion dijo que no podía dejar que el señor Dhoko hiciera todo a sus espaldas. Y que iba a hablar con él un día de estos y con el resto de la orden de los caballeros

-Kiki- le llamaste –Si Shion te dice que vallas a comprar la leche a las 11 de la noche y yo me entero y te digo que no puedes ir porque ya es tarde… ¿a quien le haces caso?

-Bueno, no podre ir porque hay leche en el santuario- te respondió inocentemente

-Olvida eso, imagina que no hay…- le dijiste -¿a quien le haces caso?

-Bueno… yo creo que…- viste que estaba dudando, luego te miro y te regalo una sonrisa muy inocente que te contagio –a la diosa Athena

-Lo vez- respondiste –no importa lo que diga Shion. Es mi deber de abusar de mi autoridad

-Pero no es bueno que desafié al Patriarca- te dijo Mü –si me hubiera hecho la misma pregunta, con todo el dolor de mi ser hubiera dicho que preferiría la orden de mi maestro Shion

-Si, pero no te pregunte- le respondiste –mejor dime si ya llego Ángelo

-¿Quién es Ángelo?- te pregunto Kiki

-Es Cáncer- le respondiste -¿no sabias que así se llamaba?- Kiki negó –bueno, ya sabes, pero no lo digas delante de muchas personas para que no se enoje

.

~ 4 ~

.

Te encontrabas muy temprano en el Despacho de Shion. No habías podido acudir al entrenamiento y creías saber la razón de eso. Ya te habías desesperado y saliste del lugar. Cuando ibas a tomar el pasillo de la izquierda te topaste con el Patriarca, realizo una reverencia hacia ti y tú la correspondiste para luego correr a su lado. Te ofreció su brazo y comenzaron a caminar hacia la salida de ese sitio, bajaron las escaleras hablando del clima y cosas triviales llegando hacia el Coliseo.

Se detuvieron en las gradas, desde esa altura se podía observar a muchas personas ahí entrenando. Buscaste por todos lados y viste que Afrodita se encontraba manteniendo un combate contra Mü, ambos llevando sus ropas de entrenamiento y los dos llevaban sus cabellos atados, Piscis en una coleta y Aries en una trenza floja

Sus movimientos eran veloces, demasiado rápidos, pero no tanto como la velocidad que habían mostrado cuando estaban peleando con Apolo. Ambos se daban y se defendían de los golpes de ambos, la mayoría de los que se encontraban ahí habían dejado sus actividades para ver el combate de aquellos de la mas alta categoría. Shion te comento que eran contadas las ocasiones en las que entrenaban frente a soldados o candidatos a caballeros, por eso llamaba mucho la atención ver a los Guardianes de la Primera y Ultima casa luchar.

No había nada de Rosas Diabólicas, no había Revolución Estelar… solo golpes y velocidad, pensaste que era una de las maneras en las que se mantenían en forma, cuando no había batallas o los enviaban a misiones en las fueras del Santuario. Parecía que no se habían dado cuenta de que los observabas, Shion te invito a bajar para ver la acción de más cerca. En la baranda se encontraban Aldebarán, Ángelo y Milo observando la acción, te saludaron y correspondiste.

Un choque entre ambos puños de esos guardianes provoco una ligera onda que resonó en todo el lugar trayendo consigo una ligera y sutil onda de viento. Viste la mirada de Shion, no podía esconder que se encontraba muy orgulloso de esos dos, ahora veías que si los había cuidado, aunque fuese solo un poco. Afrodita bloqueo una patada de Mü con su antebrazo, aprovecho la sorpresa de Aries para lanzarle un golpe en el centro del abdomen, eso lo saco a estrellarse contra una columna.

-¡Gana Afrodita!- gritaste llamando la atención de los dos guerreros, en cuanto te vieron los presentes, todos se arrodillaron ante ti

-Se ve que le gusta llamar la atención- te dijo Milo, tú le sonreíste

-De pie- ordeno Shion –pueden retirarse a realizar sus tareas

-Mi señora- te saludaron ambos mientras se arrodillaban ante ti

-No creo que me pueda acostumbrar a que se arrodillen cada vez que me vean

-Es nuestra forma de mostrar nuestros respetos- te dijo Mü

-Ya, no sean payasos- les dijiste mientras los obligabas a ponerse de pie -Quien los viera, si se ven bien chiquitos papás arreglados así- les dijiste provocando un sonrojo a ambos –que bonitos… se sonrojaron como tomatitos

-No diga eso- te dijo Afrodita

-No se chiveen- les respondiste –pelean muy bien, no quiero saber como resultaría las cosas entre ustedes si llegan a pelear con todo su poder

-Se desataría la Guerra de los Mil días- te dijo Ángelo

-Ay si, como no- respondiste -¿Qué se suponen que hacen?

-Pelear- te dijo Aldebarán

-No me digan…- dijiste –el primer día se ponen a jugar ajedrez, se cansa y luego juegan a las cartas, a la ruleta, a las escondidas, a las atrapadas…- comenzaste a enumerar provocando la risa en Tauro y Escorpión -¿Qué?... si les digo la verdad, así se pasarían los mil días- reíste ante tu comentario

.

.

Miraste el reloj de tu muñeca, faltaban aun dos horas para irte a trabajar, ya no supiste a que te llamo Shion, pero ahora estaba ahí con algunos soldados, hablando de quien sabe que, mientras que Aldebarán se dedicaba a cargar unas pesadas columnas, no sabias para que lo hacia en cuanto Milo y Mü se encontraban corriendo alrededor del Coliseo y Ángelo junto con Afrodita se encontraban haciendo algunas abdominales. Te pusiste de pie, le ibas a hacer compañía a los dos corredores, te estiraste y caminaste para esperarlos y correr con ellos cuando pasaran donde estabas.

-Muy buenos días Athena- saludaron directamente a tu Cosmo, suspiraste fastidiada

-¿Buenos días?- saludaste en voz alta con duda

Todo paso tan rápido. Extendiste tu mano y el Cetro de Niké se materializo de inmediato en tu mano izquierda, giraste lo mas rápido que pudiste y apuntaste el Cetro a la persona que se encontraba detrás de ti, Niké quedo a escasos centímetros del cuello de él así como el arma de tu enemigo, sentías la punta filosa en tu cuello. Sonreíste, al menos ya no te habían agarrado desprevenida como lo había hecho Apolo.

-¿Con quien tengo el gusto?- le preguntaste arrogantemente sin bajar el arma

-Me decepciona que no me reconozcas- te respondió manteniendo aun su arma en tu cuello –Pero si me lo pones así….- te dijo sonriendo –Soy el Emperador de los Mares…. El dios y rey Poseidón

-¿Y a mi que?- le respondiste -¿Quieres que te haga una fiesta o que?

-Athena- te dijo mientras sonreía -¿quieres bajar tu… Cetro?

-No- respondiste –primero baja tu tridente… después lo bajare yo

-Esta bien- dijo mientras bajaba su tridente y alzaba sus manos en son de rendición o paz -¿mejor?

-Claro- respondiste mientras retirabas a Niké -¿a que debo el motivo de tu presencia?- preguntaste mientras mirabas el reloj

-Solo venia a dar….- detuvo su hablar y miro insistente detrás de ti, volteaste y te diste cuenta de que ya se encontraban ahí los Dorados que habían dejado de entrenar junto a Shion, mientras que los soldados y los jóvenes entrenados a caballeros se mantenían más lejos

-A ver ustedes- dijiste a los soldados y novatos –vallan a ver si ya puso la marrana- miraste a los Dorados –y ustedes no se vallan a meter- viste a Shion –y tu… contrólalos, si es necesario amárralos con una cuerda- te dirigiste de nuevo hacia Poseidón que se había quedado serio –Y tu, lo que me vallas a decir que sea rápido que tengo que irme a trabajar

-No se como puedes… permanecer aquí- te dijo mientras miraba todo el sitio de forma despectiva –Athena… no se como este lugar no te provoca…. Nauseas- viste que se tapo la nariz

-Si tanto te molesta no hubieras venido y te hubieras quedado en tu pecera- le respondiste molesta –una cosa mas… dile a tus seguidores que se aparezcan y den la cara, que no sean cobardes

-Que buen sentido de la intuición tienes- te respondió sonriendo arrogantemente, viste que chasqueo los dedos y de la nada salieron tres hombres enfundados en su armadura y aquella mujer que habías visto en la feria de tu tierra natal

-No es eso- le dijiste –solo que lo sospechaba. Es muy difícil salir y no tener que traer a tus guardaespaldas personales- te miro sin entender –bueno, yo no puedo ir a la tienda sin que me acompañe un dorado

-Si, ya veo- te dijo -solo vine a… Darte las gracias personalmente- intento tocarte pero algo se lo impidió, de repente viste un reflejo frente a ti

-El Muro de Cristal- le respondiste a su interrogante –no se tú Poseidón, pero mis Caballeros son demasiado… como te digo… Celosos

-Deberías de enseñarles su lugar Athena- te dijo –no comprendo como es que osaron en levantar un muro contra mi

-Mü- le llamaste sin despegar la mirada de Poseidón -¿puedes quitarlo?

-Pero mi señora- te respondió

-No pasa nada- le dijiste –ahora quítalo por favor

Observaste que el muro cayo en varios fragmentos, también te diste cuenta de que los Caballeros de Poseidón se habían tensado, lo último que querías era que se agarraran a golpes en ese momento.

-¿Se puede saber para que esta aquí el Emperador Poseidón?- intervino Shion

-¿Se puede saber como un humano cualquiera se atreve a dirigirme la palabra?

-No seas sangrón- le respondiste –no te permito que le hables de esa manera a mi Patriarca- le dijiste mientras te acercabas a él –no lo vuelvas a hacer porque te va a pesar Poseidón, créeme que te va a pesar- lo ibas a golpear con tu dedo en su pecho pero una mano te detuvo aprisionando tu muñeca

-No se atreva a tocar a mi señor Poseidón- dijo aquella mujer vestida con una armadura de color rojo pasión, pero también viste que una mano mas la tomo de la muñeca

-Y yo no voy a permitir que toque a mi diosa Athena- escuchaste la voz de Shaina

-Suéltame- le ordeno la Caballero de Poseidón

-Hasta que suelte a mi princesa- le dijo

El silencio se prolongo durante mucho tiempo, ninguna de las dos mujeres quería ceder, se veían que eran tercas. Le diste una mirada a Shaina, esta entendió y la soltó. Tú sonreíste, Poseidón pareció ser que había entendido lo que ibas a hacer. La caballero de cobra se alejó lo suficiente y sin avisar… activaste tu Cosmo, de inmediato una barrera dorada se arremolino a tu alrededor alejando violentamente a esa mujer, en cambio Poseidón no movió ni un solo dedo.

-Dile a tus Caballeros que no se atrevan a tocarme, que mis guardianes; como te dije antes, son celosos

-Te equivocas Athena- te respondió mientras acomodaba sus largos cabellos –no los llames como a esos que te cuidan- te dijo –mis guardianes son conocidos como Marinas, son mis guerreros mas fuertes. Y antes de que digas algo mas, ellos usan Escamas, no Armaduras como los tuyos

-Escamas, Armaduras…. Todo es lo mismo, como cuando le decía a Shion que tenia una bata y nada… que era una túnica- dijiste –pero como veo… no son muchos los que están a tu mando, nada mas tres

-¿Y eso que tiene que ver?- te pregunto

-O una de dos…- pensaste muy bien en lo que le ibas a decir –o son mas fuertes que los míos…. Aunque eso es imposible- dijiste –o no tienes prestaciones superiores a las de la ley, ni seguro de vida, ni viáticos, aguinaldo, vacaciones…. Ósea, que eres un explotador

-Cuida tus palabras Athena….

-¿Me estas amenazando Poseidón?- le preguntaste al sentir que su Cosmo se elevaba

.

.


Ya por ultimo, me decidí subir este capitulo hoy, en este día tan especial. Quería desearles a todos un muy ¡Feliz día del Amor y la Amistad! Que se la pasen súper… feliz día a mis amigas: Mina-chan / DarklittleStar / Yolandachiku / Sol naciente

También a dos chicas que siempre me dejan un review que agradezco enormemente que son Tutuli80 y Alonesempai

Pero sobre todo a mi mejor amiga DameliFrost… que sabe que la quiero mucho… sin mas, a todas las que olvide pero aun así las llevo en el corazón y a todas aquellas que me dejan reviews y las que de dan tiempo de leer que se pasen un muy buen y bonito día. Coman mucho chocolates :3