Después de que me tardara milenios en escribir este capitulo, borrando y volviendo a escribirlo aquí esta la siguiente continuación. Espero que sea de su agrado. Sin mas esperando que se la hayan pasado bien y que tengan mucha salud, me despido. Besos a todas.
~ 1 ~
-Tómalo como quieras- le respondiste mientras le dabas la espalda y te acercabas a Shion –sácalos de aquí- le susurraste
-No puedo hacerlo- te respondió vía Cosmo –no cuando está en peligro
-Shion- le susurraste al no conseguir lo que querías –olvídalo Poseidón- volviste a prestarle atención al dios de los mares –mejor dime a que has venido, que a decirme gracias… no papacito, eso si que no te lo creo
-Vengo a advertirte Athena- te dijo mientras se acercaba a ti para quedar frente a frente –le dijiste a mi Marina Thetis que no intentara nada, porque me iba a pesar
-Lo dije y lo sostengo- le respondiste seria mientras le sostenías la mirada –Esta grandote, maldición, ¿porque todos están mas altos que yo…?- pensaste para ti mientras esperabas a que dijera algo
-Si te dijera Athena querida… que planeo destruir a la tierra…. ¿Qué me harías?
-Eso es estúpido- respondiste –eres igual que Apolo, nada mas piensan en destruir el mundo para gobernarlo- dijiste –a ver Poseidón… dime una cosa… ¿a quien vas a gobernar? ¿a los muertos, arboles?
-Muy graciosa Athena- te dijo –pero tú lo sabes al igual que yo… los humanos han contaminado este mundo que se les dio, ahora merecen ser destruidos por sus propios errores
-Esta bien. Como le dije a Apolo antes, concuerdo contigo- respondiste –hay muchas personas que merecen morir por muchas razones, pero eso no quiere decir que tengan que pagar justos por pecadores
-Valla Athena, así que sabes que el mundo se esta pudriendo- te dijo orgulloso
-Si, pero respondiendo a tu pregunta… ¿quieres saber lo que te haría?
-Claro, me muero de curiosidad- te dijo mientras observabas que su túnica blanca comenzaba a levitar ligeramente
-Te agarro a trancazos y te encierro en una prisión- le respondiste apretando mas a Niké
-Sabes que no tienes la fuerza suficiente para hacerlo- te dijo mientras se acercaba a ti -¿quieres probar la diferencia que hay entre tu poder y el mío?
-No- respondiste –no soy cobarde, solo que soy pacifista…- desviaste la mirada hacia los Marinas de Poseidón –ademas, no quiero que me ataquen una bola de montoneros
Le diste la espalda dando por terminado el asunto, escuchaste que te dijo que ellos no intervendrían a menos que lo hicieran los Guerreros Dorados. Aun así no le hiciste caso.
-Cobarde- te detuviste en ese momento
-No haga caso, por favor- te rogo Shion
-No sabia que la diosa que defiende la tierra fuera tan cobarde- te siguió insistiendo, cerraste los ojos y respiraste tranquilamente –Es verdad Athena ¿eres una cobarde? ¿alguien que se esconde detrás de sus perros?
-Ahora si sacaste boleto y sin regreso- le respondiste, Ángelo intento detenerte, pero te deshiciste violentamente de su agarre –eso quieres Poseidón, eso tendrás
Te dirigiste al centro del Coliseo, una gran barrera de agua se alzó, dejando el espacio suficiente para que pudieran pelear, viste desde el otro lado del muro de agua que Shion te decía que no hicieras nada, fueras diosa o humana, tenías un orgullo y ahora se encontraba herido.
Tomaste fuertemente a Niké con la mano derecha, te quedaste viendo a Poseidón… estabas con muchas dudas… no sabias como comenzar un ataque y parecía ser que tu oponente lo sabia.
Viste que alzo su mano derecha y apunto a donde estabas tú, sentiste una onda de choque que te lanzo hacia atrás, no pudiste hacer nada, pero no chocaste contra nada, pues de pronto sentiste que salías volando hacia arriba, al igual que antes, se detuvo el ataque y bajaste velozmente hacia el piso, te estrellaste contra el duro suelo y no pudiste hacer nada para protegerte.
Te demoraste en ponerte de pie, te maldecías por no saber como defenderte… viste que te apunto con su tridente sostenido por su mano izquierda, rápidamente agitaste a Niké para formar una barrera como la ultima vez.
Del Tridente de Poseidón salió un fuerte chorro de agua en forma arremolinada que se estrelló contra tú muro, estabas segura que funcionaria, pero con lo que no contabas era que iba a ceder tan fácilmente, el muro se destrozó en cientos de pedazos y recibiste de lleno el ataque, te estrellaste contra el muro de agua. Los gritos preocupados de tus guardianes llamándote por tu nombre no se hicieron esperar. Cuando te diste cuenta Poseidón se encontraba a unos pasos de ti, sonriendo arrogantemente, tu aun permanecías sentada en el suelo, no podías ponerte de pie, ese ataque te había lastimado fuertemente.
-¿En donde quedo esa Athena bocona?- te dijo mientras observabas que azotaba la punta de su Tridente en el suelo, unos rayos salieron de ahí y se dirigieron hacia tu cuerpo, esto te provoco una fuerte descarga, lo miraste retadoramente mientras sentías todo tu cuerpo electrificado -¿pasa algo Athena?
-No- respondiste y agitaste a Niké una vez mas, un rayo de energía dorada salió del suelo. Sonreíste, eso no se lo había esperado.
Con mucho esfuerzo te pusiste de pie. Y comenzaste a caminar con ayuda del Cetro, pero lo que no esperaste fue escuchar una risa, miraste y te topaste con que Poseidón no había recibido daño alguno. Apenas ibas a alzar a Niké cuando él te ataco a ti… alzo su Tridente y una fuerte columna de agua salió del suelo, te acorralo dentro, sentías que los remolinos eran violentos, te lastimaron, ademas para empeorar todo, esa agua estaba electrificada.
Antes de caer al suelo, Poseidón te tomo del cuello con una sola mano, dejaste caer a Niké y comenzaste a forcejear para liberarte del agarre del dios de los mares, la respiración poco a poco te faltaba al igual que las fuerzas, escuchaste los golpes de tus guardianes contra aquella pared de agua, nada podían hacer.
Dejaste de hacer fuerzas, escuchaste que Poseidón reía ante su inminente victoria, después, por acto de reflejo liberaste al máximo tu Cosmo y una barrera dorada se arremolino protegiéndote, mandando a volar a Poseidón. Cuando caíste al suelo comenzaste a toser y a tratar de respirar aire lo más rápido que podías. Te pusiste de pie y tomaste de nuevo a Niké, veías borroso. No supiste como, pero de un momento a otro te encontrabas frente a Poseidón, lo golpeaste con Niké y extendiste tu mano, logrando evocar una fuerte onda de energía mandándolo a estrellarse con su propio muro, pero el golpe no llego, pues se encontraba detrás de ti, obedeciste de nuevo a tus reflejos y esquivaste el golpe tal como te lo había enseñado Milo, después, con todas tus fuerzas golpeaste a Poseidón en el rostro haciéndolo retroceder un par de pasos.
Cuando recupero el equilibrio te vio, te encontrabas agitada y muy lastimada. Viste que se limpio su rostro con su mano y después viste sorpresa en sus ojos, le habías roto el labio y eso te había hecho nacer una sonrisa en tu rostro. Escuchaste que te grito que eras una maldita, sentiste que lo habías hecho enojar mas de la cuenta.
Lo ultimo que viste fue como una serie de columnas de agua se habían alzado a su alrededor, tomo su Tridente y lo lanzo hacia tu persona, no pudiste hacer nada para defenderte. El Tridente se clavo en tu abdomen y te estrello contra la muralla de agua la cual atravesaste al igual que una columna que se encontraba en el Coliseo, fuiste detenida por una columna que ya se encontraba destruida.
-Te matare de una vez- te susurro, no sabias como, pero ya se encontraba frente a ti. Tomo su Tridente sin delicadeza alguna y lo saco de tu cuerpo
-¡No te atrevas!- escuchaste que alguien lo detuvo
-Saga- vino a tu pensamiento en cuanto lo reconociste, estabas a punto de perder el conocimiento
-Te dejare vivir unos momentos mas- te dijo Poseidón mientras te miraba burlón.
Escuchaste un fuerte estruendo y de pronto ya no se encontraba ahí. Algo te preguntaba Saga, se veía preocupado, pero lo veías borroso, de pronto perdiste el conocimiento, ¿Cómo lo sabias?... ya no había nada, solo una oscuridad densa.
~ 2 ~
Saga llevo a la joven que se encontraba desmaya y la deposito en suavemente en su cama, con mucho temor de lastimarla mas de lo que ya estaba, Shion saco de inmediato a Géminis y al resto de los Caballeros que los habían estado siguiendo, las doncellas se adentraron de inmediato con todo lo que podían ayudar para aliviar las heridas.
Shion salió de ahí y se dirigió a sus aposentos, tomo una pequeña botella de vidrio muy elegante, la cual poseía una rosca de plata. De nuevo se adentró a los aposentos de la diosa ignorando por completo a parte de la Orden Dorada que se había quedado esperando. Alejo a una de las doncellas y acerco aquel pequeño frasco, llenándolo con la sangre que se derramaba de la herida que había sido provocada por el Tridente de Poseidón. Después solo se dedicó a cerrar la herida con ayuda de su Cosmo.
Las horas pasaron y las doncellas se quedaron vendando el cuerpo lastimado de la joven. Cuando Shion salió de ahí se encontró con la mayoría de la Orden Dorada exceptuando a Kanon y Shura, pues ambos tenían cosas que atender. Explico que el estado de salud de la joven era peligroso, pues había hecho explotar su Cosmo al máximo ademas de la herida que le había provocado el dios del mar. La mayoría de ellos esperaban a recibir la orden del Patriarca para salir a pelear cara a cara contra el dios del mar, pero Dhoko había bajado los humos de los mas jóvenes, algo que al mismo Shion sorprendió, pues pensó que seria el primero en desobedecerlo.
Dhoko pidió el primer turno para poder velar el sueño de la joven deidad, el Patriarca se lo otorgo, calmando a los Dorados, enviándolos a hacer algo de provecho y prohibiéndoles que se acercaran siquiera al pasillo que llevaba directamente a la habitación de "-.-"
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La mañana había llegado, demasiado lento para Libra y el ex Aries. Shion estaba muy ocupado leyendo los documentos que cierto gobierno le había enviado, ya llevaba poco mas de tres horas con la misma hoja, pero no podía… simplemente el recordar que la joven deidad se encontraba débil y peleando por su vida.
Unos golpes tocaron a su puerta, eso provoco un ligero sobre salto en el Patriarca, dejo la hoja sobre el escritorio y se aliso los cabellos, los cuales se encontraba alborotados por pasarse la mano sobre ellos. Dejo salir un suspiro y tomo asiento correctamente sobre su silla.
-Adelante- ordeno y la puerta se abrió dejando ver a un bello peli azul
-Santidad- le saludo mientras se inclinaba hacia él
-¿Qué pasa Milo?- le pregunto
-Nada en especial señor- le respondió –solo venía a preguntar por la salud de la princesa Athena
-Sigue igual- le respondió –Dhoko de Libra aun vela su sueño, es demasiado temprano, pero informa a tus compañeros que para la cena les daremos alguna notificación- le comento mientras tomaba de nuevo la hoja –ahora vete a entrenar Escorpio
Volvió a su trabajo, trato de leerla para poder por fin firmarla y enviar a alguien para que la dejara, pero cierta presencia aún seguía ahí, mirándolo fijamente y en algunas ocasiones desviando al piso. Shion susurro alguna maldición en tibetano, la cual no escucho el buen Milo.
-¿Se te ofrece algo más Caballero de Escorpio?- le pregunto observando al joven
-Bueno…. No- le dijo mientras se despedía de Shion con una reverencia, Shion volvió al trabajo y de nuevo unos pasos mas lo distrajeron
-Milo- le susurro cansado de la actitud del joven -¿me puedes decir que quieres?
-Lo que pasa excelencia- dijo mientras de nuevo se colocaba frente al Patriarca –es que yo y mis compañeros estábamos discutiendo- se quedó callado unos minutos, que le parecieron eternos al ex Aries –bueno, vera… queremos, necesitamos…- corrigió de inmediato -¿Qué va a pasar con la clínica que tiene la princesa?
Solo la paciencia de Shion que había adquirido con los años, le impidió que se pusiera de pie y sacara a Milo de las orejas, porque evidentemente estaba molestándolo y sobre todo acabando con su paciencia. Suspiro de nuevo y se puso de pie observando la gran ventana que está detrás de él. Milo solo esperaba a que el Patriarca dijera algo.
-Ya lo había pensado Milo de Escorpio- le respondió después de unos minutos, aunque fuese una mentira –y me da gusto que tú y tus compañeros lo hayan pensado también, sin duda alguna nuestra princesa estaría orgullosa de ustedes
-Gracias señor- respondió Milo sonriente -¿Entonces? ¿Enviamos a los de Plata o a los de bronce?- pregunto –si quiere podemos mandar a los dos
-Por supuesto- dijo Shion –que la clínica debe de ser atendida por personas de la entera confianza de la señorita… así que, no irán ellos- dijo Shion mientras Milo sentía que los colores se le iban y sobre todo valorando que había sido algo equivocado en preguntar por la clínica –Milo de Escorpión- le llamo –haz grupos con tus compañeros y los jóvenes de Plata y Bronce
-Señor, no quiero contradecirlo- le respondió Milo temiendo por su vida –pero no somos los más adecuados para llevar el control de una clínica
-Ya veo- Shion respondió decepcionado, Milo lo noto –solo esperaba a que fueran capaces- continuo, suspiro y escondió su rostro en su mano. Volvió a dejar salir otro suspiro y le sonrió tristemente a Escorpio –no te preocupes, yo entiendo y ten por seguro que nuestra convaleciente diosa Athena también entenderá por qué no se mantenía abierta la clínica
-Señor…- respondió Milo con voz entrecortada –No se preocupe señor, mis compañeros y yo nos pondremos de acuerdo, atenderemos la Clínica que con tanto esfuerzo la princesa levanto
Milo realizo una reverencia mas y salió de ahí, convencido de que se pondrían a trabajar y sacarían adelante el pequeño dispensario que había hecho la joven, para que así, cuando la diosa se recuperara estaría mas que orgullosos de ellos. Esa sonrisa, arrogante y decidida no había abandonado su rostro.
-Siempre caen- comento Shion con una sonrisa traviesa mientras volvía a su trabajo –a estos niños aún les falta mucho
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La Orden Dorada se encontraba sentada bajo las sombras de varios arboles esperando por la presencia de Escorpio. Se encontraban en absoluto silencio, la mayoría de ellos trataban de sentir el Cosmo de la diosa, pero no había nada, ni una sola pizca, algo que les ayudara a comprender el estado de salud de la joven.
-Caballeros- les llamo en el momento en que llego con ellos -¿Cómo están?
-Esperando por tus noticias- pregunto sin energía Aldebarán -¿Cómo está?
-Aun no lo se- dijo muy seguro de si mismo
-Ta mandamos a un encargo muy sencillo…- le susurro Saga -¡Y no pudiste hacerlo!
-No me grites- le susurro Milo tratando de calmarlo –ni el mismo Patriarca lo sabía, porque todavía no cambia guardia con el Antiguo Maestro
-¿Entonces?- intervino Shura
-Lo que pasa es que ahora tendremos que hacernos cargo de la clínica de la princesa junto con los de bronce y plata
-Milo- le llamo Camus -¿sabes lo que acabas de hacer?
-Lo que acabo de hacer mi buen amigo, es algo maravilloso- le explico feliz mientras las miradas de los demás se centraban en él –cuando la señorita recupere la conciencia estará muy feliz por el gran trabajo que habremos hecho
-¿Y sabes algo de medicina Caballero?- le pregunto Piscis, por primera vez Milo supo el porque se escuchaba que Afrodita era uno de los Caballeros mas peligrosos del Santuario, pues la mirada que le había dado era demasiado fría
-Pues…- se trabo un poco –no creo que sea tan difícil- dijo quitado de la pena
-Para eso amigo hace falta mucho estudio- le dijo Shaka con su apariencia tranquila, pero aun así su voz sonaba amenazante –tal y como lo ha hecho la joven Athena.
-Creo que ha estado estudiando por mas de 6 años- comento Shura –demasiada dedicación para un trabajo tan noble como él de la señora
-Ademas, también se que ha tomado algunos cursos- comento Mü tratando de recordar lo que había investigado su maestro
-No tengo paciencia para atender a las personas- dijo de inmediato Ángelo –así que no me metas en tus estupideces
-¡¿Acaso quieres defraudar a la señorita Athena?!- exclamo Milo –me decepcionan, son tal y como dijo su Ilustrísima… no se preocupan por todos los esfuerzos de la señorita
El silencio cayo entre compañeros, Mü, Saga y Kanon sabían muy bien que el buen Caballero de Milo había caído en los engaños del Patriarca. Aunque también sabían que no podían llevar a cargo el encargo del Sumo Sacerdote, era imposible, apenas sabían desinfectar una herida, a lo mucho… vendar algún brazo o colocar un hueso que se haya descolocado.
-Tienes toda la razón- respondió el segundo caballero convencido por las palabras mandadas por el Patriarca -¡Yo ayudare a la señora Athena!
-¡Aioria!- le llamo su hermano mayor -¡Tú no sabes nada de medicina!
-No creo la verdad que sea tan difícil- respondió el León –solo hay que ver si tienen fiebre, tos o dolor de garganta
-Poniéndolo así no se ve tan difícil- comento Shura –se escucha muy sencillo
-También se que la señorita guarda archivos en su computadora- seguía insistiendo Aioria –si nos ayudamos con eso… ademas Shaka es de la India
-¿Qué tiene que ver mi nacionalidad?- comento indignado
-No te ofendas amigo- le respondió de inmediato –pero siendo de allá, estoy seguro que sabes mas de remedios que todos nosotros
-Bueno, si todos estamos de acuerdo- comento Aldebarán -¿nos turnamos o dejamos solo a uno?
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Después de haber estado discutiendo los turnos y las compañías que iban a llevar, unos mas confiados que otros decidieron hacer caso a las peticiones de Milo
-Shaka, Saga, Mü y Camus- hablo Kanon quien se encontraba anotando todo en una hoja –yo creo que ellos serian las mejores opciones para que dieran las consultas
-¿Y yo que?- intervino Milo
-A menos de que quieras que la señorita te asesine por tener cientos de demandas, te mantendrás alejado- le comento Aioros
-Yo digo que mejor le vallamos a partir la madre a Poseidón- comento Ángelo
-No podemos ir contras las ordenes del Patriarca- comento Aioros –ademas, en esta ocasión no podremos contar con la protección del Antiguo Maestro
-Incluso él esta al pendiente de la salud de la señorita- dijo Shura –si el Patriarca llega a saber que lo desobedecimos… no quiero pensar que es lo que nos va a hacer
-Mientras matemos a Poseidón- volvió a insistir Ángelo
-Sobreviviremos a Poseidón- dijo muy seguro Afrodita –de eso no tengo la menor duda, lo que en verdad me preocupa…es… bueno…
-Si Poseidón no nos mata, nos mata su ilustrísima- dijo Shaka
-Contamos con la señorita, con ella no nos podrán hacer nada- dijo muy seguro cáncer
-No lo creo- dijo Aioria –si hay a alguien que le temo es a la señorita Athena
-Son exagerados- dijo Mü –la señorita "-.-" no es cruel
-Si no nos mata Poseidón, nos mata su Ilustrísima y para acabar de terminar la que nos remata es "-.-"
-Milo, eres un paranoico- le dijo Kanon –volviendo al tema… ¿algún inconveniente?
-No- respondieron los Caballeros sin tomar en cuenta la opinión de los cuatro involucrados.
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~ 3 ~
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Habían pasado ya exactamente cinco días pero no había signos de mejoría, ahora Dhoko se dedicaba a cambiar los paños de la frente para mantenerlos frescos, pues la fiebre no cedía y medicamento no podía ingerir, pues aun seguía inconsciente.
Alguno que otro gemido de dolor brotaba de los labios de ella, eso solo hacia enfurecer a Libra, pues no podía hacer nada para poder mitigar el dolor de su joven diosa.
Sentía que sus ojos estaban a punto de cerrarse, pero no podía descansar, aun no, al menos tenía que esperar a que llegara el Patriarca. Cerro fuertemente sus manos, sentía que sus cortas uñas se enterraban en sus palmas y sus nudillos estaban comenzando a perder el calor y el color.
¿Cómo había pasado eso? Ni el mismo lo sabia, pero ver de esa forma a la joven deidad, que siempre desbordaba alegría, no era nada bueno para él. Claro que paso por su cabeza ir a los dominios del mar, pero no podía dejar así a su princesa, ahora lo necesitaba mas ella que la venganza.
Suspiro y apoyo su espalda en la silla, tenerla encorvada ya le había provocado dolor. Un nuevo gemido de la joven le llamo la atención, vio que se revolvía entre las sabanas, sabia que algo le dolía pero lo que mas le causaba frustración era el no saber que era lo que le molestaba.
Poso sus codos sobre sus rodillas, manteniendo su rostro entre sus manos. Ya no sabía que hacer para sacar aquella frustración. Un mano se posó sobre su hombro, esa acción lo sobre salto.
-¿Qué pasa compañero?- le pregunto su amigo
-Eres tu Shion- le respondió apenas en un susurro
-Tranquilo- le respondió mientras se acercaba a la deidad con cuerpo de mortal, poso su mano sobre su mejilla –aun no cede la fiebre
-No- respondió sinceramente –ya no sé qué más hacer. Y tu… ¿Cómo estás?
-No mejor que tu- le respondió colocándose a lado de él –preocupado por la salud de la niña, frustrado por no haber podido hacer nada estando yo presente, desesperado por no saber que mas hacer
-Estamos igual compañero- susurro Dhoko
Se quedaron en un silencio largo y profundo, no había necesidad de hablar, tantos años siendo amigos, tantas cosas que habían pasado les daba el hermoso don de comunicarse sin necesidad de palabras. Cada uno de ellos sumidos en sus propios pensamientos.
-¿Recuerdas cuando llego?- le pregunto Libra al ex Aries, este solo sonrió nostálgico –pareciera que fue hace mucho
-Se veía tan confundida- respondió a su amigo –recuerdo que la asuste por presentarme ante ella con la máscara- el chino dejo salir una risa apenas reconocible –era como una pequeña niña perdida
-Recuerdo cuando la vi por primera vez- comento Dhoko –no sabía cómo hablarme ni como dirigirse a mí, ¿sabes que pensé cuando la vi?- Shion negó –que era una pequeña liebre asustada, que no sabía qué hacer ni a donde ir y que se escondía detrás de una apariencia de sarcasmo
-Pero solo fue cuestión de tiempo- interrumpió Shion –porque cuando se soltó y tomo confianza…- suspiro y una sonrisa se dibujó en su rostro –me tardaba más tratando de pedirle que me prestara atención que la clase que le daba
-¿Recuerdas cuando Marín y Shaina llegaron exasperadas?- le pregunto divertido Dhoko –pensé entre mí, por todos los dioses, que clase de maldad hizo esta niña
-Solo tiene un rostro inocente- dijo Shion tomando asiento en la orilla de la cama –pero para quien la llega a conocer es una diablilla disfrazada de ángel
-Lo que más me sorprendió fue ver que incluso pudo desesperar a Shaka, estamos hablado de Shaka, el más calmado de todos- dijo riendo
-Lo que más me preocupa es que ahora se junta con los más rebeldes de los dorados- dijo Shion suspirando –no quiero saber qué es lo que le van a enseñar
-Nada bueno- dijo Dhoko –pero ni modo… no podemos hacer nada
-Cierto
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Después de eso se cayeron en un largo silencio, esperando a decir algo mas o simplemente, sumergirse en sus pensamientos.
Ángelo se encontraba sentando en el laboratorio, tratando de ver que tenia de diferente la muestra de sangre que tenía en un microscopio sencillo, miro por el ojal del siguiente… para él las dos muestras de sangre eran las misma y así lo anoto en una hoja que tenia.
-¿Dónde pongo esto?- le pregunto un joven con una caja entre sus manos
-¿Es medicina?- le pregunto mirándolo fijamente
-Obvio, si no lo fuera no hubiera ido por el- le respondió
-En la bodega- le respondió –una cosa mas burro con alas
-¡Seiya! ¡Mi nombre es seiya!- le grito molesto -¡¿tan difícil es recordarlo?!
-No grites que hay personas aquí que están enfermas- le amenazo suavemente –es lo mismo, burro, poni… todos son diminutivos- le dijo –acomódalas por orden de código de barras
Seiya salió de ahí diciendo algunos saluditos al Caballero de Cáncer, quien mantenía en su rostro una sonrisa arrogante, sabía que como Caballero Dorado los de menor rango tenían que obedecerlo y eso lo sabía usar muy bien a su favor. Regreso de nuevo a su trabajo, en verdad no sabía como era que Athena podía hacer eso sin cansarse. Una mano le toco el hombro y eso lo sobresalto. Busco de inmediato a quien había osado en interrumpirlo.
-¿Qué quieres?- le pregunto –no vez que estoy ocupado
-¿Qué estas haciendo?- le pregunto a cáncer mientras tomaba la tabla donde tenia todos sus apuntes -¿Cómo que son iguales?
-Pues si…. Si no me crees puedes mirar- le dijo mientras le cedía el lugar al Caballero de Escorpión
-A ver…- susurro y Milo miro por la mira, movió la pequeña palanca para enfocar mejor aquella muestra, miro por el segundo microscopio –no, pues si… tienes razón, se ven igualitas. No creo que tenga nada malo
-Ay no- escucho que susurro su compañero
-¿Qué paso?- le pregunto de inmediato –Te van a matar
-Cállate que no viste nada- entre sus manos Ángelo sostenía la pequeña plaquita de vidrio frágil rota con todo y muestra de sangre –por aquí vi que las tenia
-¿Qué vas a hacer?- le pregunto Milo
-Nada, mientras ponga una muestra de sangre no se va a dar cuenta- le dijo
-¿Tú crees?- le pregunto –a la mejor funciona, porque se ven igualitas
-¿Cómo está?- pregunto mientras se pinchaba el dedo, Milo sabia perfectamente a quien se refería -¿ya despertó?
-Hasta donde se aun no- respondió mientras tomaba asiento en el taburete –el Antiguo Maestro la está cuidando ahora, el Patriarca dijo que la fiebre no quiere ceder
-Ese maldito- susurro –pero de mi se va a acordar- dijo Ángelo con una furia oculta en sus palabras –ese pendejo me las va a pagar al igual que los cabrones que estaban con él…. Porque nadie toca a mi princesa
-Lo haremos sufrir Ángelo- dijo Milo mientras miraba su dedo índice derecho, su uña se encontraba coloreada ligeramente de rojo escarlata –y suplicara que lo matemos pero no lo haremos, hasta que pague por cada golpe que le dio a mi diosa…. Y eso te lo puedo jurar por mi honor como Caballero
Las palabras amenazantes se quedaron dentro de aquel laboratorio, la mirada de ambos refleja un solo sentimiento: ira. Tarde o temprano tendrían su venganza, solo esperaban que fuera mas temprano que tarde, porque de que Poseidón y sus Marinas se las iban a pagar, lo iban a hacer y de la peor manera posible.
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Camus se encontraba buscando entre todos los documentos que Athena guardaba en una computadora, había demasiados, la mayoría de ellos poseían nombres muy raros y algunos mas imposibles de pronunciar. Frente a él, en el otro lado del escritorio se encontraba una mujer de no mas de 36 años, que lo miraba fijamente, esperando a que el suplente de su doctora le dijera algo.
El Caballero de Acuario se acomodo sus lentes y se volvió a acomodar el cuello de la bata medica que le quedaba algo apretada. Desvió la mirada hacia su paciente y de nuevo a la computadora, abrió un archivo y comenzó de nuevo a teclear.
-¿Cuándo regresara la doctora "-"?
-Pronto- le respondió –está un poco indispuesta…
-¿Está enferma?- pregunto de nuevo
-Bueno, digamos que se cayó y le dio….- miro en la computadora y busco algo que sonara demasiado bueno –tiene una lesión de traumatología craneoencefálico
-Por dios… espero que se ponga bien- dijo alarmada aquella mujer
-No se preocupe, pronto estará bien- dijo mientras escribía –ahora, ¿me decía que le dolía?
La señora le explico al menos 3 veces su molestia, algo que Camus trato de analizar pero por mas que lo hacia no podía diagnosticar bien, entre tanto y tanto buscar entre archivos observo una lista en las cuales había tres enfermedades que compartían las características mencionadas por la mujer. Le receto unas pastillas para el dolor de garganta y si las molestas persistían, que regresara para cambiar el medicamento y hacer de nuevo otro chequeo, al menos se había aprendido la frase que siempre mencionaba Athena al finalizar su consulta
-Le manda mis buenos deseos a la doctora "-", ella es tan buena muchachita, siempre tan gentil- comentaba
-Si señora, yo le hare saber- apresuraba Camus, lo que en ese momento quería era echarla de ahí y tomar un descanso de 5 minutos
-Ay, muchas gracias y que se cuide mucho, espero verla por aquí muy pronto
-Yo le digo- volvió a apresurar Camus
Acuario cerró la puerta al ver que aun le faltaban muchos pacientes por consultar, demasiados para su propio gusto. Suspiro fastidiado y cerro los ojos un momento, maldijo a la suerte, pues Mü se había ido de misión y Shaka durante el sorteo que habían hecho le había tocado estar en el mostrador dando las medicinas que el recetaba.
-¿Cansado?- le pregunto a su compañero
-Shaka- respondió –no te sentí
-En un combate ya estarías muerto- le dijo mientras tomaba asiento en la silla que anteriormente había ocupado la mujer -¿Qué tal te va?
-Mal- respondió –no se nada de esto, tengo que ver a cada momento la lista de la señorita y para ser sincero… tanto contacto con las personas me causa dolor de cabeza
-Yo no se como le hace la princesa para no perder la cabeza con tantas personas
-Yo tampoco Shaka, yo tampoco- comento y guardaron silencio un momento -¿ya se recupero?
-Aun no- respondió de inmediato –solo sé que el Antiguo Maestro y el Patriarca se turnan para cuidarla, no dejan que se acerque nadie
-Es normal- dijo –Aldebarán dijo que fue horrible y Saga dijo que estaba muy mal cuando la llevo a sus aposentos, apenas respiraba
-Fue atacada por el mismo Poseidón, es una suerte que aun siga con vida
-Si- respondió Acuario –aun no se sabe por donde se llega a los dominios del dios de los mares, pero te aseguro que en el momento en que lo sepa yo mismo iré a hacerle una visita personalmente
-Tendrá que pagar con su sangre el que se haya atrevido a poner sus sucias manos sobre mi diosa- amenazo Shaka mientras se ponía de pie y salía hacia el lugar donde se dedicaba ahora a trabajar
-No habrá clemencia- dijo Camus a la nada –yo mismo le llevare la cabeza de Poseidón a mi diosa- unos golpes llamaron a la puerta –Adelante
-Doctor- le llamo una joven madre con su niño -¿puede revisarlo? Creo que tiene fiebre
Camus dejo salir un suspiro de cansancio y se puso de pie para revisar al niño de no mas de 7 años. Si eso no le agotaba sus fuerzas y paciencias iría contra Poseidón; sino, al menos iría Shaka.
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-Entonces- dijo Dhoko mientras tomaba una taza de café en la cocina donde se preparaban las cenas y comidas del día -¿quieres que valla o no?
-No me parece conveniente- le respondió mientras dejaba la taza en la mesa –no creo que halla otra persona de entera confianza que pueda cuidar de Athena
-Lo se- dijo mientras también dejaba la taza y salía de ahí junto a su amigo
Los pasillos se encontraban con los soldados y alguna que otra doncella que iba y venia. Cada que se encontraban con ellos en su camino todos realizaban una reverencia.
-Es extraño- comento Dhoko cuando se adentro a los aposentos de "-.-"
-¿Qué?- pregunto
-Recuerdas a nuestra diosa Athena- Shion pareció no entender –la diosa a la que nosotros protegimos años atrás- el Patriarca asintió –bueno, viendo a "-.-" no puedo evitar de dejar de encontrar las diferencias que tienen
-Pues no deberías de hacerlo- le respondió molesto
-Tranquilo amigo- le respondió -¿recuerdas las audiencias que teníamos con ella?
-Si- respondió de inmediato -¿Qué tiene que ver con eso?
-Tiene todo que ver amigo- dijo mientras cambiaba de nuevo el paño de la frente de la joven –la anterior reencarnación veía y hablaba con nosotros y nuestros compañeros detrás de una delgada cortina y cuando la veíamos de mas cerca siempre era a unos buenos metros de distancia
-Recuerdo que el mismo Patriarca se mantenía a unos pasos alejado de la deidad
-Es muy diferente a nuestra niña Athena- le dijo Dhoko mientras posaba la mano sobre el rostro infantil de "-.-"
-¿Qué pasa?- pregunto Shion al ver sonreír a Libra
-Después de 8 días la fiebre ha cesado- comento, el Patriarca lo verifico
-Eso es buena noticia
-Retomando lo otro- volvió a tomar la palabra –nuestra niña prefiere compartir la mesa con la Orden Dorada, jugar con ellos, molestarlos… por todos los dioses Shion… si hay algo que le gusta es abusar de ellos con su poder- rio a carcajadas
-Eso si- comento mientras tomaba asiento en la silla dejando a Dhoko limpiando el rostro de la joven deidad –pero lo que mas le gusta es desafiar mis ordenes
-Veo que ya no te molesta- le comento
-No- dijo –siempre tuve varones a mi cargo, pero nunca pensé que tener una niña… una pequeña… a la vez tan difícil- comento, Dhoko no entendió –no se cómo tratar a una mujer, son tan… delicadas, frágiles….
-¿Quién?- pregunto burlón –porque esa descripción no corresponde a "-.-"
-Cállate insolente- le mando mientras reía ante el comentario –pero no cabe duda… que es muy interesante, como se están dando las cosas…- se detuvo un momento, su rostro no dejo la sonrisa –Es una aventura despertar y no tratar de imaginar que es lo que va a hacer
-Sobre todo para los Dorados
-Sobre todo para ellos
Ambos rieron a carcajadas, dejando que al menos por unos minutos el pesar de las preocupaciones se alejaran de su vida.
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Sentiste los rayos del sol posarse en tus parpados, te molestaba, querías voltearte pero no podías, sencillamente tu cuerpo no respondía, sin más trataste de abrirlos y poco a poco te fuiste acostumbrando a la claridad del día, ademas había unas voces conocidas y risas.
Dejaste salir un fuerte suspiro y de pronto los recuerdos llegaron a ti de golpe… el Coliseo, Poseidón y sus Marinas, una barrera de agua y un fuerte golpe que te mando a volar.
-Athena- escuchaste que te llamo Dhoko
-Mi niña, por fin- Shion se encontraba a lado tuyo, tomando tu mano entre las de él
No sabias que responder, pero veías claramente en sus ojos que estaba preocupados, sonreíste débilmente. Trataste de incorporarte, sentiste una fuerte presión y sabias de antemano que se trataba de una venda, la cual te restringía en esos momentos tus movimientos. Te sentías cansada, demasiado… incluso respirar te costaba demasiado trabajo, agachaste tu rostro y enfocaste la mirada en tus manos, apenas había alguno que otro rasguño, en tu mente surgió una duda… ¿Cuántos días habías dormido hasta ahora? ¿Tres? ¿Cinco?... no lo sabias, pero aun tenías mucho sueño. Shion te ayudo a incorporarte y tomar asiento, de inmediato el Patriarca aliso tus cabellos revueltos.
Alto y de tez blanca, cabellos largos y azules cual cielo despejado. Sus mirada refleja tranquilidad y misticismo, tal como lo hacía el mismo mar. No sabias su nombre, solo el del dios que representaba… te había venido a declarar la guerra y habías aceptado el reto. A pesar de que sabias que tenía un poder más grande que el que tenías en ese momento, tal vez era porque el sí sabía manejar su Cosmo a la perfección, pero culpa tuya no era… apenas estabas comenzando con los entrenamiento, pero jurabas que cuando lo volvieras a ver te las iba a pagar y con intereses, le ibas a demostrar de lo que estabas hecha.
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-¿Por qué aun me siento tan cansada?- fue lo primero que preguntaste
-Lo que pasa es que exploto su Cosmo al máximo- te dijo Shion –eso es mortal, incluso hasta para un Caballero Dorado como cualquiera de su guardia
-Pero no lo hice porque quería- respondiste –ni siquiera estaba consciente de eso
-Lo sé- te dijo –fue mas una forma de defensa por su propio cuerpo que por usted misma
-¿Qué paso con los demás?- preguntaste de inmediato -¿Qué paso con Poseidón?
-Tranquila- te pidió Shion –después de que termino de… bueno…
-¿Madrearme?- le interrumpiste sonriente -¿Qué?- le preguntaste cuando viste que Shion te miraba fijamente y meneaba la cabeza en forma negativa
-Le voy a pedir por favor que no aprenda todas las malas manías de Cáncer- te dijo mientras suspiraba –no puedo prohibirle que tenga buena relación con sus Caballeros, pero por lo que más quiera, haga lo posible para que el "lenguaje florentino" de Ángelo no se le pegue
-Lo intentare- le comentaste riendo débilmente –pero dejando eso de un lado, termina de decirme lo que me ibas a contar
-Antes de que Poseidón le diera el golpe final Saga lo impidió- te dijo Dhoko mientras que Shion le miraba serio por haberle ganado la palabra –el señor de los mares se fue con sus Marinas y Saga te trajo de inmediato hasta aquí
-Ya después YO me encargue de curar y tratar sus heridas- te dijo Shion, podías apostar a que había enfatizado con mayúsculas y hasta con letra negrita la palabra yo
Sonreíste al escuchar de que ambos se habían turnado en cuidarte, lo apreciabas de verdad, ya que sabias de antemano todas las responsabilidades que ambos tenían, Shion tenia que no solo llevar las cuentas de lo que se gastaba en el Santuario, los registros de los aspirantes a caballeros, tenía que andar al corriente de los demás campamentos que se encontraban alrededor del mundo (los cuales esperabas algún día conocer) y ni hablar de otras cientos de cosas que tenía a su cargo.
En cambio Dhoko… el pobre caballero de Libra tenía que hacerse cargo no solo de los soldados rasos que había en el Santuario; sino también, de los aprendices de Caballeros, tenía que valorarlos para saber si ya estaban listos para poder aspirar a alguna armadura. Tenía que planear a los encargados, tenía que viajar a la mayoría de los campamentos y sobre todo, estar todavía al cuidado de su aprendiz Dragón.
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Escuchaste que se abrió la puerta de tu habitación, tus ojos se abrieron de sorpresa y sentiste que tu vida peligraba de sobremanera… Shion y Dhoko se pusieron de pie poniéndose en alerta, tres de ellos se lanzaron sobre ti, solo rogabas no morir en ese momento.
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Bueno, antes que me dejen… esta historia la ando publicando en otra paginita y pues comencé unas encuestas. Chicas, a votación para unos capítulos mas adelante… ¿quieren que algún dorado sea su pareja? De ser así ¿Cuál?, les pido que me envíen un review o un PM con el nombre del Dorado, para que luego no se anden quejando. Sin mas nos vemos después.
