Hola chicas! Cómo están? Espero que este súper. Bueno, pues aquí les traigo la siguiente continuación de la historia. De verdad que les agradezco que hayan hecho de esta historia una de sus favoritas y que la esperen con ansias. Sin más, les aviso que el siguiente Capitulo lo tendrán para el sábado, ahora si, disfruten de la lectura. Nos vemos, les mando un abrazo psicológico… hasta la próxima.


~ 1 ~

Bajaste lentamente hasta el templo de Toro Dorado, aun te dolía estar ahí sola, pues las veces que lo habías hecho eras recibida por el alegre Aldebarán, pero ahora se encontraba demasiado herido, luchando por su propia vida.

Sentías que ese templo estaba vacío, toda la alegría estaba por acabarse, agitase la cabeza, no querías ser pesimista. Pero recordar la manera en la que había llegado…

Posaste la mano sobre la gran caja dorada en donde se encontraba guardada la armadura dorada de Tauro. Una mano se posó sobre tu hombro, te sobresaltaste y te encontraste con la mirada de Mü.

-¿Cómo estás?- te pregunto

-Preocupada- respondiste –aun no me cabe en la cabeza que Alde haya quedado así, había escuchado que era el caballero más fuerte

-Aun así, siempre habrá alguien más fuerte que uno- te respondió

-Que buena forma de animar- le respondiste mientras él sonreía ante tu comentario -¿qué haces aquí?

-Es lo que yo debería de preguntar- te respondió

-Bueno, yo…- pensaste que decir, habías ido ahí de manera automática –yo soy Athena y puedo andar donde yo quiera

-Buena razón- te dijo

Lo viste que se dirigió hacia la Caja de la Armadura, la cual toco, en ese momento la Armadura en forma de toro apareció fuera de su protección. Apenas y se podía distinguir la forma, se encontraba sumamente dañada. Viste que la comenzó a ver de manera detallada, tu hiciste lo mismo tratando de buscar lo que Mü también buscaba, pero no había nada.

-¿Qué estamos buscando?- le preguntaste tomando asiento en el suelo

-Nada- te respondió mientras reía –solo estoy evaluando el daño de la armadura para comenzar a repararla

-¿Cómo?- preguntaste dudosa

-Primero hay que verificar que aun este con vida- te dijo mientras te observaba, tal parece que se dio cuenta de que no habías entendido pues rio de nuevo –mientras la armadura no pierda el color y el brillo significa que aún está viva

-¿Y eso qué? ¿O qué?- volviste a preguntar

-Que no será necesario usar tanta sangre

-¿Qué cosa?- exclamaste –ilústrame Mü, ¿Cómo vas a reparar la armadura con sangre?

-Pues como escucho- te dijo de nuevo –se necesita de la sangre para que la armadura vuelva a la vida, ademas de Polvo de Estrellas

-¿Polvo de estrellas?- preguntaste –espero que no sea alguna sustancia toxica o algo así- susurraste para ti

-Perdón, no la escuche

-¡Nada!- respondiste de inmediato –bueno, ¿luego las mezclas o qué?

-Algo así- te dijo -¿quiere ver como lo hago?

-Si- respondiste de inmediato.

Viste que traía un trozo de tela que lo dejo en el suelo, te acercaste y viste algunas herramientas. Tomaste una de ellas, se asemejaba mucho a un cincel, típico para un escultor, ademas un pequeño saquito, lo tomaste y lo sacudiste, parecía que ahí se encontraba el famoso Polvo de estrellas. Desviaste la mirada hacia él, te pusiste de pie de inmediato y lo tomaste de la mano

-¡¿Qué estás haciendo?!- le preguntaste alarmada

-Nada- te dijo –solo necesito hacer un corte para poder comenzar con la reparación

-Estas a punto de suicidarte- le comentaste –no te rías Mü, eso no se hace ni de broma

-Mü no se va a suicidar- escuchaste que intervino Camus –es algo que un Caballero hace para poder reparar su armadura. Ademas, no creo que Aldebarán esté en condiciones de hacerlo

-Camus- le saludaste mientras soltabas la mano de Mü -¿Cómo estás?

-Bien mi señora, gracias por preguntar- te respondió -¿Qué tal esta Mü?

-No es mucho el daño- le dijo –solo que se ve muy exagerado. La reparare en menos tiempo de lo que pienso. Estaré listo para la batalla contra Poseidón

-Fui a verificar la entrada al Palacio submarino- dijo Camus –está en Asgard

-¿Y a ustedes quien los invito?- preguntaste pero nadie te hizo caso

-Ya veo, un lugar inhóspito y frio- comento Mü –será una prueba muy difícil para Athena

-No está acostumbrada a los climas extremadamente fríos

-Sigo aquí saben, también estoy escuchando todo- dijiste

-Sera muy diferente a cuando peleamos contras los guerreros de Apolo- comento Camus mientras tomaba entre sus manos la bolsa con el Polvo Estelar

-Sí, pero tengo confianza en mis habilidades- le respondió Mü

-Gracias por ignorarme- respondiste

-¿Decía algo princesa?- te pregunto Camus, le diste una patada en la espinilla, aunque te dolió mas a ti que a él, pues se encontraba revestido por su armadura –no haga eso, lo único que va a conseguir es lastimarse

-Cállate- le dijiste -¿Qué más vas a hacer Mü?- le preguntaste

-Reparar la armadura y esperar sus órdenes para salir- te dijo mientras volvía a amenazar con cortarse, de nuevo lo detuviste –Ya le dijo Camus que no me va a pasar nada, no tengo intenciones de acabar con mi vida

-Ya se, entendí tu explicación- respondiste –yo quiero ayudar- dijiste

-Eso sí que no- dijeron ambos de inmediato

-Ya sé que es lo que quiere hacer y desde ahora le digo que no- te dijo Mü

-Siempre suele arriesgarse más de lo que debe- te dijo Camus

-Claro que no, solo será una cortadita- respondiste –Mü dijo que no necesitaba mucha sangre y bueno, yo quiero mostrarle mi agradecimiento a Alde y que mejor que ayudar a reparar su armadura

-No- te dijeron ambos

-Pues es una orden- dijiste abusando de tu autoridad –Así que como Athena, SU DIOSA, te ordeno Mü que me digas cuanta sangra necesitas

-Como odio cuando haces esto- te susurro Mü

-Ya somos dos- te respondió Camus, ambos dejaron libre un suspiro

Te posicionaste a un lado de la armadura de Tauro, Mü tomo tu mano derecha e hizo un corte en tus venas, te dolió, pero no gritaste. Detrás de ti se encontraba Camus, al pendiente de que no te fuera a desmayar, mientras que Aries dirigía tu mano esparciendo la sangre en todo el tótem del toro. De un momento a otro Camus tomo tu mano y cerro la herida, te ayudo a tomar asiento en el suelo, miraste y no había cicatriz alguna, solo un leve ardor. Mü tomo sus herramientas al mismo tiempo Camus le entrego el Polvo, de pronto la armadura comenzó a brillar con mucha intensidad.

Te pusiste te pie de inmediato, miraste a ambos caballeros quienes se veían igual de sorprendidos que tú, para cuando el brillo decayó dejo ver lo que había pasado. La armadura que antes se encontraba dañada y destruida ahora se encontraba totalmente restaurada y con más brillo que antes.

-Mü, eres el mejor- le felicitaste sonriente, pues no había nadie que lo pudiera hacer nada más que él

-Yo no hice nada- te dijo sorprendido

-¿Qué paso Mü?- pregunto Camus

-No lo sé- dijo Mü –a menos que….

-Es lo más seguro- le dijo Camus

-Sería un gran descubrimiento, la primera vez que soy testigo de algo como esto

-¿De qué?- preguntaste

-¿Crees que la armadura tenga más poderes?- pregunto Camus

-No lo sé- dijo –tendremos que esperar a que Aldebarán la use y la pruebe

-¿Qué va a probar? ¿Qué pasa? ¡Yo quiero saber! ¡Díganme!- exigiste

-Su sangre- te dijo Mü –la sangre divina reparo la armadura por si sola.

-Ya veo- dijiste tratando de aparentar que ya lo sabias –díganme algo que sea nuevo- comenzaste a decir mientras salías del templo a paso lento –eso ya lo sabía, pensaba que era algo más impresionante.

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~ 2 ~

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Saliste de ahí corriendo antes de que detuvieran y te pidieran alguna explicación que ellos buscaban en ese momento. No habías visto nada nuevo, parecía ser la misma armadura, aunque la veías mayormente cuando la traía puesta Aldebarán. Subiste las escaleras que te llevaban directo al Templo Patriarcal.

Cuando entraste al despacho viste que se encontraba con Dhoko. Ambos con su mirada fija en un mapa que se encontraba extendido sobre el escritorio, te sonrieron cuando te vieron llegar.

-Ya llego por quien lloraban, ya no lloren más. Sequen sus lágrimas que aquí está su diosa- dijiste dramáticamente

-¿Ah sí?- te dijo Dhoko –Yo digo que se acabó la tranquilidad del Santuario

-Que malo- le respondiste mientras te acercabas, Shion poso la mano sobre tu rostro y lo comenzó a mover delicadamente de un lado a otro

-Deja a la niña Shion, la vas a desnucar- escuchaste que le demando Dhoko pero Shion no le hizo caso, se veía muy serio

-¿Por qué estás tan pálida?- te pregunto, sentiste que tus nervios estaban al máximo -¿Qué le paso señorita Athena?

-Nada- respondiste mirando a otro lado, sin poder escapar del agarre de Shion

-Athena- te insistió

-No hice nada malo- le dijiste

-Si me dieran un euro por cada vez que dice eso ya sería rico- escuchaste que dijo Dhoko sin despegar la mirada del mapa

-No me estas ayudando- le dijiste –¿si te digo no me regañas?

-¿Qué hizo?- te volvió a preguntar Shion, tuviste que decirle lo que hacía momentos atrás obligaste a Aries y Acuario a hacer

-Bueno, al menos estaban dos niños cuidando de que no le pasara nada- Dhoko te llamo la atención, (aunque no lo parecía) mientras despegaba la vista y te sonreía –por favor, no haga esas cosas sin pensar en las consecuencias

-Claro- respondiste -¿Shion?

-Me canso más rápido yo prohibiéndole las cosas que tú en desobedecerlas

-Bueno, mejor no le prestemos atención a eso- dijiste sonriente -¿Qué buscamos?

-La entrada al Templo Marino- comento el Patriarca

-Pero está muy escondido- dijo Libra –no recuerdo exactamente donde está. La última vez se envió a Escorpio y Acuario a buscarlo

-¿Hace años verdad?- preguntaste –cuando estaba la otra Athena

-Si- te respondió Dhoko –debí haber ido con ellos, pero no… me quede haciendo otras cosas

-Bueno, Camus me dijo que la entrada estaba en Asgard- comentaste cuando te sentaste en la silla de Shion

-¿De verdad?- te pregunto Shion, tu asentiste –Bien, entonces solo se necesita enviar a los chicos

-No será fácil Shion- escuchaste que le comento Dhoko, quien lo veías que estaba demasiado serio. Se cruzó de brazos y continuo mirando el mapa –sabes al igual que yo que será imposible ir y solo derrotar a Poseidón

-¿Por qué?- preguntaste con duda –cuando vencieron a Apolo no hubo problema alguno. Quitando el castigo que les puso Shion, fue demasiado sencillo

-No es solo eso- te dijo Libra –El Palacio Marino está compuesto por 7 pilares.

-Estos pilares representan los 7 océanos del mundo- te dijo Shion mientras señalaba un océano que conocías

-Entonces son el Océano Indico- comentaste mientras seguías el dedo de Shion –el Pacifico Norte y Sur, el Atlántico, el Ártico y el Atlántico Norte y Sur- terminaste de decir

-Cada Pilar sostiene uno de esos océanos- continuo Dhoko –se tienen que destruir todos para debilitar el Pilar Central.

-De esa manera Poseidón quedara débil- te dijo Shion

-Bueno, en realidad son 5- comentaste –se dice que son 7 porque dos de ellos se dividen en Norte y Sur- continuaste mientras apuntabas los océanos –pero no nos fijemos en pequeñeces. ¿Cómo diantres se debilita Poseidón al destruir los Pilares? Ósea, que no manche, es como si dijeran "Athena se debilita si le dan en la torre a las 12 Casas"

-Athena, Athena- te hablo Dhoko mientras revolvía tus cabellos –nunca te tomas nada en serio. Pero con eso, al destruir el Palacio Marino… pues… veras, ¿Cómo te lo explico?- te decía Dhoko mientras esperabas ansiosa la respuesta

-Olvidémonos de las pequeñeces- intervino Shion –lo que aquí importa es el hecho de destruir todos los Pilares, incluido el Pilar Central, derrotar a Poseidón y encerrar su alma en esto- te dijo Shion

-¿Qué es esto?- preguntaste cuando Shion te dio una hoja de pergamino, en ella se encontraba una vasija ¿o un ánfora?... lo que sea, pero se te hacia extraño ver algo tan cotidiano como un arma para encerrar almas -¿y qué quieres que haga con esto Shion? Lo agarro a botellazos, le doy con el florero en la cabeza ¿o qué?

-¡No es un florero!- te dijo, ya lo habías exasperado -¡No se le vaya a ocurrir romperlo por ninguna razón!

-Calmado Shion, que te haces viejo- le tranquilizaste –pero es la verdad, ¿Cómo le voy a ganar con esta vasija?- volviste a preguntar –no lo niego, esta bonita, sobre todo el corazoncito ese que trae en medio, muy bonito color… pero hablando en serio ¿Cómo lo hago?

-Zeus dame paciencia- escuchaste que susurro Shion, Dhoko estaba riendo

-Que malo eres conmigo Shion

-No hija, no lo vas a agarrar a jarrazos- te dijo Dhoko –vamos a pelear contra Poseidón, cuando este lo suficientemente débil entras tú y le arrebatas el alma del dios de los mares, esta alma ira directo a la Ánfora de Athena

-¿Entonces vamos a hacer un exorcismo?- preguntaste, Dhoko volvió a reír mientras que Shion se había dado un golpe con su mano en la frente

-No hija- te volvió a responder –solo le vas a ordenar al alma que regrese, entra en la ánfora y la sellas con un pergamino que aparece solo. La dejamos en el fondo del mar y terminamos con esta guerra

-Me gusta- dijiste sonriente y llena de confianza –suena fácil, sencillo y barato

-¿Verdad que si?- te respondió sonriente –Shion… ¿Qué te pasa?

-Nada Dhoko, no me pasa nada- escucharon decir al Patriarca –ya me acostumbre a que nadie me haga caso

-¿y quién va?- preguntaste ignorando a Shion y su momento depresivo

-Veamos…- susurro Dhoko– ¿te parece que valla Camus?

-No, ellos ya fueron la vez pasada- dijiste haciendo referencia a los que habían peleando contra Apolo –mejor otros

-Cáncer, Capricornio…- menciono Dhoko mientras pensaba -¿Quién más?

-Los Gemelos- dijiste

-Seria solo Saga, su hermano aun no regresa- te dijo

–Bueno, también Milo

-Y por supuesto que yo- te dijo sonriente

-¿De verdad?- preguntaste -¿Si puede ir Shion?- le preguntaste mientras lo veías guardar los pergaminos

-Hagan lo que quieran, total que a mí nunca me obedecen

-Qué sentido saliste, no aguantas ni una broma pequeñita- le dijiste sonriente -¿nada más nosotros?- Dhoko asintió

-Partiremos mañana, así que deja todo arreglando con Calandra

-Ok- respondiste mientras salías de ahí corriendo.

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~ 3 ~

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Ibas caminando observando el cielo, se veía de muy bonitas tonalidades naranjas y rojas, claro… a esas horas aun te encontrabas en la clínica atendiendo y enterándote del chisme del pueblo gracias a Calandra, por favor… eras una diosa pero el chisme era algo que a todo el mundo le importaba, sean dioses o no, sobre todo si cierto paciente que habías atendido te invito a su boda (a la cual no pudiste ir porque Shion te castigo, sabrán los dioses porque) y ahora resultaba que el nuevo marido aún estaba casado con su antigua esposa y que tenía una niña de 5 años abandonada. Que vueltas de la vida.

Las cosas habían cambiado mucho, desde que te habías revelado contra los Dorados y los habías enfrentado, ahora todos (o eso esperabas, aunque no te importaba) te respetaban por lo que habías hecho, más que por ser solo una diosa, la cual había sido impuesta, ademas el agarrón que te habías dado contra Poseidón se había esparcido rápido, ganándote la admiración de soldados, aspirantes, Caballeros de todos los rangos y las amazonas.

Subiste las escaleras que te llevaban al Templo de Aries, ibas a tomar el camino mas largo pero ni modo

-¡Mü!- gritaste en la entrada -¡¿Dónde andas?!- pero ni rastro de él o Kiki, pues nadie había salido a tu llamado, te adentraste a la parte privada de Aries, pero tampoco estaban. Saliste de ahí y caminaste a Tauro.

De nuevo sentiste ese vacío de alegría característico de ese templo. Entraste directamente a la parte privada de Tauro. No había mucho, más que una sala con un par de sillones y frente a ellos una televisión muy pequeña, una mesa para dos personas y una cocina con lo más básico. Caminaste a la habitación de Aldebarán, no era muy espaciosa, de hecho era muy parecido en tamaño a la que tenías en tu hogar natal. Apenas una cama y un estante con algunos libros, un buró y un baño personal.

Ahí acostado se encontraba el Guardián de la Segunda Casa. Aun te preguntabas quien se había atrevido a dejarlo de esa manera, sabias que era muy fuerte, pero ¿Quién era más fuerte que él? Ahora se encontraba vendado, incluso en su rostro apenas era visible su ojo derecho, pues habías vendado el izquierdo. Tocaste su frente, no había signos de fiebre. Tomaste asiento a lado de él haciéndole un poco de compañía y contándole lo que habías escuchado de Calandra. Sabías que si hubiera estado mejor se hubiera reído de ti por andar en cosas que no te debían de importar.

Después de un tiempo, saliste de ahí cruzando Géminis y Cáncer, ambos guardianes se encontraba patrullando los alrededores y Aioria tampoco se encontraba en su templo, de ese si no tenías la menor idea de donde se había metido. Cuando llegaste a Virgo te adentraste con mucho sigilo, cuidando de no hacer ruido, incluso tu caminar se volvió más lento, pues procurabas no hacer siquiera ruido con tus pisadas, pues a lo lejos se podía observar que el rubio se encontraba meditando en su flor de loto.

-Es extraño verla tomar este camino- escuchaste que te dijo cuándo ibas a la mitad de tu camino

-Hola- saludaste –te juro que trate de no hacer ruido

-No fue el ruido- te respondió mientras seguía meditando –fue su presencia, su Cosmo lo que me alerto que se encontraba aquí

-Ya veo- dijiste mientras te quedabas de pie, esperando a sacar algún tema a flote, pero siendo sincera, jamás habías estado a solas con él, solo cuando Shion lo ordenaba y eso era muy extraño y jamás había sido el encargado de recogerte a la hora de salida de tu trabajo

-¿Fue a ver a Tauro?- te pregunto mientras lo veías ponerse de pie y abrir de nuevo sus ojos, tu asentiste -¿Cómo lo vio?

-Pues, como médico… te digo que está mal, no sé si se pueda recuperar pronto- comenzaste a seguirlo, te detuviste en la entrada de los privados –y como… amiga- te apoyaste en el marco –creo y tengo la fe y la esperanza que pronto se va a recuperar

-Pase- te dijo, con mucha duda acataste la invitación de Virgo, pues jamás habías estado ahí. El lugar no era muy diferente al de los demás, únicamente los colores eran un poco más claros, tomaste asiento en una mesa pequeña, la cocina igual que la demás que conocías, se encontraba únicamente con lo más básico. Te ofreció una taza de té que aceptaste

-Gracias- dijiste al tomar el té –cuando despierte nos contara lo que paso y si tuvo que ver Poseidón… me las va a pagar

-Debería de dejar estar buscando problemas con otras personas- te dijo seriamente –Aldebarán es un guerrero muy fuerte, si lo atacaron de esa manera fue por un descuido

-Sí, pero Alde es mi amigo, me sorprende que no te moleste que lo hayan dejado de esa manera, lo conoces más que yo- respondiste

-Pero no por eso voy a cometer una locura- te comento –unas semanas de entrenamiento no la convierten en una guerrera

-No es eso, lo que….

-No Athena- te interrumpió –nosotros hemos sido criados para esto, los golpes y las peleas son algo con lo que vivimos a diario, es algo que ya lo hacemos por instinto- te quedaste callada, escuchando lo que Shaka tenía que decir –controlamos el Cosmo mejor que cualquier aspirante y caballero, a diferencia de usted, que apenas lo usa para mantearse a salvo

-¿Lo dices por Poseidón?- le preguntaste molesta -¿o por Apolo?

-Por ambos

-Mira Shaka, no sabes cuánto siento no ser el modelo de diosa mártir, pero no me gusta para nada hacerle de dama en apuros y jamás me vas a ver así. A diferencia de ustedes que entrenaron para pelear yo fui entrenada para pensar. No los culpo, pero mi oportunidad fue diferente. Y mi mente es la que voy a usar para salir adelante…

-Como cuando nos engañó con lo de Apolo- te respondió y lo que comento te borro tu buen humor –con todo respeto, su plan fue un asco. De haber sido bueno, jamás la hubieran secuestrado, no pensó todas las consecuencias que traería su mentira

-De cualquiera manera, nadie les dijo que fueran por mí- respondiste -yo esperaba a Shion, no a todos los que fueron

-El Patriarca no puede abandonar el Santuario- te dijo impregnando fuerza a su voz, estaba molesto y se veía que no quería mostrarte esa faceta suya

-Claro que lo puede hacer, él mismo me lo dijo- respondiste poniéndote de pie, diste un golpe con ambas manos en la mesa -¡¿Qué diablos te pasa?! ¡¿Por qué la traes conmigo?!

-No sé a qué se refiere- te respondió, claramente ya había explotado

-Mira Shaka, no soy monedita de oro para caerle bien a todo el mundo- le comentaste –y sabes, no necesito que me muestres tu lastima o compasión, es más, ni te molestes por esforzarte en hablarme

-Está haciendo un drama con todo esto- te dijo –ademas no estábamos hablando de eso

-No directamente, pero si me lo has estado echando en cara- le respondiste -¿sabes qué? Por mi has lo que se te de tu regalada gana, si me quieres hablar bien; sino, ni lo hagas.

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Saliste de Virgo echando humo, no sabías como habían llegado a eso, pero al menos ya sabias lo que sospechabas… Virgo no te apreciaba, únicamente por ser la rencarnación de la diosa interactuaba contigo, de todos… Shaka de Virgo era con el que peor te llevabas. Subiste por todas las casas, saludando a Aioros quien platicaba con Shura en la entrada del templo de Sagitario. Aunque no te quedaste a platicar con ellos, no querías desquitar tu coraje y mucho menos sembrar cizaña contra algún compañero.

Ya cuando subías los últimos escalones te detuviste en seco. De todos los que había en el Santuario había dos que te conocían mucho mejor que los demás… Dhoko y Shion, que lo más seguro estaban en el Despacho aun hablando acerca del plan para atacar a Poseidón.

-Athena- te llamo una voz

-Buenas noches Afrodita- le saludaste y comenzaste a subir las escaleras, tal vez te calmarías en tu habitación

-¿Le pasa algo?- te pregunto cuando te alcanzo –no es la misma

-No me quiero desquitar contigo Dita- le llamaste y se quedaron callados, tu mirada se perdió en el cielo estrellado, piscis no tenía la culpa de tu mal humor –oye Dita… ¿quieres caminar?

-Vamos- te dijo mientras te ofrecía su brazo y comenzaban a caminar a otra dirección.

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Caminaron por un sitio diferente. Un hermoso jardín con pasto verde y algunas rosas en los senderos. El aura tranquila de Afrodita te calmo el mal humor, no podías desquitarte con nadie, el que te había hecho enojar era Virgo.

Tomaron asiento en el suelo en silencio, el cual fue roto por ti. Le contaste todo lo que habías hablado con Shaka, él solo se dedicó a escuchar. De nuevo cayeron en un silencio largo, tenías la mirada perdida en las estrellas.

-No quiero que te molestes, pero estoy de acuerdo con Virgo- te dijo, tu suspiraste –no es lo mismo días de entrenamiento que años

-Eso también lo se Dita, nada más que nadie entiende que no me gusta ser…

-La damisela en apuros- se adelantó –y eso lo sé muy bien. Todos los que estamos aquí lo sabemos Athena- continuo, tu callaste –siempre se ha mostrado sincera, fuerte. No es una careta que usa, es su forma de ser.

-Yo de verdad siento no ser la diosa que todos esperaban. Pero no puedo fingir ser algo que no soy- explicaste

Callaron otro largo momento, ya no sabías que más decir. No querías también discutir con Afrodita. Ya con Shaka tenías suficiente.

-Ángelo y yo estuvimos a punto de ser expulsados de la Orden Dorada y del Santuario

-¿Por qué?- preguntaste con asombro, pues no lo sabias

-Digamos que él y yo tenemos una forma de ver la justicia con otros… ojos- te dijo, pero viste que tenía la mirada fija en el cielo nocturno –fue algo muy duro para ambos, no nos importaba lo que teníamos que hacer, mientras las ordenes se cumplieran… bueno; al Patriarca, no le pareció

-¿Qué fue lo que hicieron?- preguntaste temiendo la respuesta, no sabías porque, pero de alguna forma, no querías saberlo. Viste que sonrió amargamente

-Es como si se decepcionara a un padre, uno que crio a todos sus hijos con los mismos valores, con los mismos principios- escuchaste –cuando nos llamó nos dio un ultimátum… cambiar la forma que teníamos de pensar, algo muy difícil para nosotros. Nos mandó a un campamento que se encuentra casi en el fin del mundo. Pues hasta nuestros mismos compañeros de orden nos temían, no era respeto "-.-" era miedo, temor

-Algo así había escuchado, pero siempre pensé que eran rumores- comentaste –decían que solo su mirada les provocaba terror

-Hubiera preferido que no lo escuchara- te dijo dolido –aun así, quisimos darnos una segunda oportunidad, mostrar nuestro lado de fidelidad a la diosa- suspiro y callo un momento para luego volver a tomar la palabra –cuando supimos que Athena vendría, teníamos la tenue esperanza de ser escogidos para poder conocerla, pues sabíamos que jamás la veríamos, jamás seriamos capaz de hablar con ella, para eso estaba su Ilustrísima, las ordenes de Athena las transmitirá…

-Shion- interrumpiste –pues ya vez que no fue así- comentaste mientras te acostabas en el pasto

-Si, ya vi- te respondió, aunque de nuevo viste su sonrisa triste –pero en ese momento, deseábamos ir nosotros por ti, pero enviaron…

-Milo, Mü y Camus… expertos en secuestro de doncellas y diosas a su servicio, si llama en los próximos 30 minutos, le hacemos descuento- ahora si escuchaste la risa sincera de Afrodita, pues le había parecido gracioso

-Algo así- te dijo –pero cuando la vi, por primera vez sentí que era diferente. Y cuando se les ocurrió ir a verla… no lo pensé dos veces, quería saber porque prefería estar en su tierra que en el Santuario. Y fue cuando comprendimos que era porque ahí se sentía bien, sentía que nadie la obligaba a nada. Siempre haciendo lo que quería, sin darle cuentas a nadie…

-Digamos que no me gusta que me digan que es lo que tengo y no tengo que hacer

-Así es… Athena debe ser buena, noble y sencilla- comento –pero no encaja mucho con usted. "-.-" es una mujer aguerrida, fuerte, decidida… noble, sensible, indomable, valiente… todo lo que una mujer debe de ser

-Gracias- respondiste sinceramente –no pensé que me tuvieras tanta estima

-Se la ha ganado a pulso- te dijo sonriente –su forma de ser, tan natural hizo que todos la apreciáramos

-Casi todos- dijiste refiriéndote a Shaka

-Bueno, imagino que Virgo la aprecia a su manera, algo… extraña- te dijo –pero de cualquier manera estoy seguro que te aprecia

-Bueno… dejando eso de lado- comentaste –mira Dita… no sé qué es lo que hayan hecho, pero créeme que todos…. Todos necesitamos una segunda oportunidad para poder cambiar

-Eso mismo me lo dijo el Antiguo Maestro- te respondió y volvieron a callar -¿va a salir mañana en busca de Poseidón?

-Aja, mañana súper temprano- le dijiste –y ya tenemos a los elegidos, les van a decir en la cena

-¿Me adelantas algo?- te pidió cómplice

-No- respondiste –pero ni tú ni los demás que fueron con Apolo van a ir, les toca descansar- dijiste riendo

-Si así lo dice- te dijo fingiendo molestia –luego no diga porque perdió la batalla

-Ay aja- respondiste riendo –lo voy a agarrar a jarrazos y con eso dime quien no se desmaya

-Athena- te llamo –eres demasiado agresiva- ambos rieron.

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~ 4 ~

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No ibas a acudir a cenar con la Orden Dorada, órdenes directas de Shion, pues quería evitar que recibieras reclamos de parte de los que no iban a ir y los que en su propia opinión eran los mejores para esa misión. Aunque había sido lo mejor para ti, no querías que nadie se enterara que en ese momento querías matar a Shaka.

Tomaste un baño, cenaste ligero y te dormiste de inmediato, tenías que ir lo más relajada que podías.

Sonó la alarma del celular, el cual casi te mata de un infarto, sería la última vez que ponías como despertador una canción con abuso de guitarras y batería. Después de recuperarte del susto te cambiaste, colocándote un pantalón de mezclilla, una blusa de tirantes y una chaquetilla sencilla negra de manga larga. Amarraste tu cabello en una coleta alta la cual terminaste trenzando, dejando libre unos mechones. Amarraste bien las cintas de tus tenis y bajaste, decidida a comenzar el viaje.

Caminaste hacia el despacho del Patriarca, tocaste y lo encontraste mirando hacia el exterior desde la ventana, te acercaste a él, mirando lo mismo… el salir del sol que se encontraba aun escondido detrás de una montaña.

-Buen día princesa- te saludo mientras acariciaba tu cabeza

-Buenos días Shion- respondiste

-¿Lista?- te pregunto, tu asentiste –sígame, le espera la Orden afuera

-Tan temprano y a soportar las quejas de todos- comentaste mientras ibas detrás de él.

Tomaste tu celular y te fijaste en la hora, apenas iban a dar las 6 de la mañana, te habías despertado más temprano de lo usual, aun tenías sueño, pero ni modo, el deber llamaba. Cuando saliste viste a todos de pie, formando un medio circulo a unos metros de la gran Estatua de Athena. En el momento en que llegaron, todos se arrodillaron ante ti. Caminaste a lado de Shion, pasando de lado a los chicos que bien sabias que no te iban a mirar hasta que el Patriarca les ordenara ponerse de pie.

Subiste hasta quedar en el sexto escalón, miraste hacia la estatua, recordando que la última vez que habías estado ahí habías levantado una barrera, Apolo llego y te secuestro. Sonreíste, ahora si podías elevar una barrera que no se rompiera tan sencillamente. Shion se quedó en el inicio de los escalones. Escondiste tus manos en los bolsillos de tu chaquetilla, Shion te miro y te sonrió, la señal para que hablaras.

-De pie Caballeros- les ordenaste y todos obedecieron –Buenos días

-Buen día diosa Athena- te saludaron al unísono

-Que manía la de estos de pegarse en el pecho- pensaste para ti, pues siempre colocaban sonoramente su mano derecha sobre el pecho

-En este día, Athena partirá acompañada de sus Caballeros elegidos para la misión. Es de suma importancia que se cumpla con éxito.

-Así lo haremos- escuchaste que hablo Dhoko dando un paso al frente. Ángelo, Milo, Shura y Saga se había colocado a ambos lados de Libra

-Su vida antes que la de Athena- les recalco Shion –el resultado de esta guerra determinara el destino de millones de vidas humanas.

Viste que Shion comenzó a subir los escalones, cuando paso a tu lado poso su mano en tu hombro, en señal de apoyo, pues sabía que te encontrabas nerviosa. Viste que saco algo de la manga de su túnica y lo arrojo en la estatua. Esperaste a ver qué era lo que pasaba. Aquella estructura de piedra comenzó a brillar y la viste desaparecer. Shion dio otros pasos más y tomo algo del piso, cuando bajo te mostro lo que llevaba en sus manos, la misma estatua en version pequeña.

La tomaste en tus manos y la viste por todos lados, se la volviste a entregar a Shion, porque siendo sincera no sabías para que la quería.

-Caballero Dhoko de Libra- escuchaste que le llamo –Adelante

-Si señor- le respondió seriamente, sin rastro de gracia.

-Te hago entrega de la Sagrada Armadura de Athena- escuchaste que le dijo, abriste los ojos por la sorpresa –el Caballero que la lleva siempre deberá quedarse a lado de la diosa y entregársela en el momento indicado. ¿Entiendes tu misión?

-Si señor- escuchaste que le respondió –Es un honor para mí llevarla

-¿Cómo diablos me pongo eso?- te preguntaste mentalmente –es imposible que yo entre en esa cosa- seguiste pensando

-Muy bien Caballeros- al parecer Shion estaba más ocupado dando las ultimas indicaciones que en decirte cómo usar eso –les deseo suerte y fortuna en esta encomienda, parten 5 Caballeros y la diosa Athena, esperaremos a 5 Caballeros y a la diosa para escuchar el relato de la victoria

-Si señor- respondieron los cinco caballeros, Shion te miro

-Tranquilo Shion- respondiste sonriente –Vamos a ir y le vamos a partir toda la madre a Poseidón, y eso te lo aseguro

-Sin malas palabras Athena- te llamo la atención de nuevo. Se acercó a ti y te tomo de las manos –No se arriesgue, por favor. Si llega a ver que es difícil, espere a alguno de ellos y no se despegue de Dhoko

-Tratare Shion- le dijiste y él sonrió –nos vemos en unos días- le dijiste mientras te abrazaba, sabias que era difícil que te dejara ir a la guerra, pero también sabía que era tu deber –muy bien, es hora de irnos- dijiste cuando rompiste el contacto

-Lo sé, cuídate por favor- tu asentiste

-Muy bien chicos, andando que nos deja el barco- apuraste mientras bajabas los escalones, miraste a los demás caballeros que te veían, ignoraste a Shaka –los demás… admírenme unos segundos más, que esta muñeca se cambia de aparador

-¡Athena!- escuchaste que te grito Shion, comenzaste a caminar en reversa mientras agitabas la mano en señal de despedida

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Bueno chicas…. Ya tengo los resultados de todos los votos que me llegaron por medio de Reviews y MP, a todas muchas gracias y de verdad espero que les agrade el resulta, aunque a mi en lo personal me hubiera gustado que ganara Camus, pero ni modo, el pueblo manda y las lectoras siempre tienen la razón.

Ahora una adivinanza… "Rojo por dentro, bombea alegría y te hace sentir contento"