Chicas, que bueno es verlas una vez más. Aquí la continuación, de verdad jamás me voy a cansar de estar agradeciéndoles por todos los Reviews que me hacen llegar, de verdad que aprecio mucho cada uno de los comentarios que leo. Bueno, pasando a otro plano, espero que disfruten de la lectura y nos leemos para el próximo sábado, lo se… me adelante pero ya quiero pasar la batalla donde le vamos a dar a Poseidón. Nos vemos, les mando un fuerte abrazo psicológico y muchos besos.
~ 1 ~
Estabas sentada en la sencilla cama que había en el barco, mirando hacia el exterior, donde el cielo estrellado estaba en todo su esplendor. Te pusiste de pie y con paso lento abriste la escotilla dejando que entrara el viento fresco propio del mar, se encontraba extrañamente calmado, a pesar de que horas atrás se encontraba agitado. Volviste de inmediato a la cama, dejándote caer en ella, nunca te hubieras imaginado que el viajar por mar te pondría mal.
Te preguntaste como era que se encontraba ahora Aldebarán, habías dejado las medicinas e indicaciones necesarias, aun recordabas el shock que te había causado verlo de esa manera.
Suspiraste y te volviste a poner de pie. Caminando hacia el exterior del camarote, por los pasillos del barco los cuales eran extrañamente ocupados únicamente por ti y tus guardianes, no habías querido preguntar el porqué, tenías tu mente ocupada en Poseidón… por fin ibas a poder ponerle las manos encima. Cuando llegaste a la salida te apoyaste en la entrada del marco, desde ahí podías ver perfectamente el mar que se extendía en todo su esplendor nocturno. Era la primera vez que lo veías, las aguas se encontraban iluminadas por la luz de la luna que se escapada de las nubes oscuras que se comenzaban a alejar. Una mano se posó en tu hombro y te sobresalto
-Hola- te saludo y te calmaste al reconocer la voz
-Hola Dhoko- regresaste el saludo, viste que él comenzó a caminar hacia el exterior. De pronto se detuvo y te observo
-¿Piensa quedarse ahí?- te pregunto –la vista es más hermosa desde aquí
-No es que me guste estar demasiado cerca- respondiste nerviosa
-¿No sabe nadar?- te pregunto a modo de burla y viste que comenzó a reír, te encogiste en tu lugar y él se dio cuenta -¿De verdad que no sabes nadar?
-No- le respondiste –no sé nadar
-Qué extraño- te dijo –si quieres yo te enseño, aprenderás más rápido conmigo y Shion también te puede dar clases- comento
-Gracias, pero no me entusiasma mucho la idea- respondiste tratando de sonar tranquila
-Una diosa que no sabe nadar no sirve como diosa- escuchaste que te dijo Ángelo, este se encontraba atrás de ti junto a Milo
-Deberíamos de arrojarla al agua, así se enseñaban a nadar los niños antes- comento el escorpión –tenían que nadar sino, morían ahogados
Sentiste un escalofrió recorrer tu cuerpo, pero sabias que no les temías a ellos, jamás te harían daño, también sabias que estaban jugando en ese momento contigo. Sentiste que ambos te tomaron de tus brazos y te comenzaron a jalar hacia el exterior, temblabas como si tu vida estuviera en peligro, ambos se encontraban riendo, estaban cerca del barandal que servía de protección para que nadie cayera. Viste claramente el mar, aun había algunas olas que se estrellaban, comenzaste a respirar rápido y las voces de ambos Caballeros se había perdido hacía tiempo.
-Deténganse- susurraste, sentías que te faltaba el aire
-Muy bien Athena- escuchaste que te dijo Ángelo –la vamos a soltar
-Si se ahoga, pues… ahí le hacemos su velorio- te dijo Milo
-No… no me gusta este juego- volviste a susurrar
-¿Listo Milo?- le pregunto Cáncer
-Listo- le respondió
-¡No!- gritaste
Sentiste que te soltaron o a la mejor te habías librado tu sola, no importaba. Cuando sentiste que estabas en piso firme comenzaste a gatear rápidamente y cuando te sentiste lista comenzaste a correr hacia Dhoko, este solo te abrazo. No lo sabias, pero tu rostro reflejaba terror, miedo, pánico.
Te llevo de nuevo a tu camarote, detrás de ustedes venían Escorpio y Cáncer, demasiado preocupados por el estado en el que te encontrabas, en el trayecto escuchaste la voz de Saga y Shura, quienes se interesaron y siguieron al grupo.
Tomaste asiento en la cama sin dejar de abrazar a Dhoko, tu cuerpo se encontraba tembloroso, controlaste tu llanto así como tu cuerpo, respiraste poco a poco.
-¿Te sientes mejor?- te pregunto el Antiguo Maestro, tu asentiste. Quedaron en silencio unos minutos -¿Qué paso?
-Lo siento- susurraste lo suficientemente alto para que todos escucharan –pero no me gusta las bromas de ese tipo
-No quiero que vuelvan a hacer eso- escuchaste la voz molesta de Libra –después de que terminemos con esto serán castigados, esto también lo sabrá Shion
-Si señor- respondieron ambos
-No es… culpa de ellos, así que no hay que decirle a Shion- dijiste mientras limpiabas tus lágrimas y respirabas –lo que pasa es… bueno…- pensaste un poco –digamos que me da mucho miedo el agua en grandes cantidades
-¿Le tienes miedo al agua?- te pregunto Milo, se escuchaba sorprendido
-Algo así- respondiste –los lagos, ríos, mares… incluso albercas profundas… no puedo mantener la calma, con solo verlas de cerca me entra un profundo terror
-Hidrofobia- escuchaste decir a Saga -¿algún accidente Athena?
-Se me hace un poco extraño que alguien que haya renacido como una deidad tenga ese tipo de miedos- comento Shura mientras cruzaba los brazos
-Por esa razón no había salido de su camarote- escuchaste a Dhoko –no querías ver el mar
-Lo más extraño es que me gusta el mar, pero no puedo estar cerca- comentaste –por eso decidí verlo desde la puerta
-Si nos lo hubieras dicho antes no hubiéramos hecho eso- dijo molesto Ángelo, sonreíste tristemente
-No es algo de lo que me guste hablar mucho- dijiste –me trae malos recuerdos
-¿Cómo obtuvo el miedo al agua?- te pregunto Shura curioso de saber el por que
-Cuando… cuando tenía…- callaste un momento y les sonreíste –es una historia muy larga, mejor se las cuento otro día
-Se sienta y nos dice- te ordeno Saga que se apoyó en la puerta, privándote de escapar, suspiraste, ya no tenías de otra que contarlo
-Tenía 5 años, cuando en un juego con mis primos… bueno. No sé qué paso, pero uno de ellos me empujo y caí de espaldas a un rio, ellos no sabían que yo no tenía la habilidad de nadar-comentaste mientras suspirabas, como odiabas recordar aquel día –lo que no sabía era que la corriente del rio era muy violenta. Esta corriente me llevo lejos golpeándome contra varias rocas, tampoco sabía que este rio desembocaba en el mar
-Ya veo- comento Dhoko –eras muy pequeña, por eso le tomaste temor
-Si- dijiste secamente –lo último que recuerdo es que me hundí al fondo del mar, perdí el conocimiento y cuando desperté estaba en el hospital del pueblo
-No me diga que por eso se convirtió en médico- te dijo burlón Ángelo
-¡Eso no tiene nada que ver con mi elección de profesión!- le reclamaste
-¿Y luego? ¿Qué más paso?- te pregunto Milo
-Nada, ya no quise saber nada del rio ni del mar- respondiste –aunque las albercas son otra historia- comentaste –en ese entonces yo tenía 9 años y mi hermano apenas estaba comenzando a caminar- te recostaste en la cama mientras veías el techo –mi mamá me grito y cuando me di cuenta mi hermano se encontraba en la orilla, casi resbalándose. Corrí y lo empuje hacia un lado, prefería que se raspara a que cayera al fondo de la alberca
-Otra vez al agua- te dijo Milo
-Otra vez- respondiste –no sé cómo, pero cuando lo empuje fui yo la que cayó al interior de la alberca, pero fue cuando sentí pánico y ni tratar de salir a flote pude. Un chico que estaba nadando ahí me salvo- sonreíste al recordar a un joven que en ese entonces no pasaba de los 18 años, un joven muy apuesto –ese chico se convirtió en mi primer amor… aunque jamás lo volví a ver
-Ya veo- dijo Dhoko –bueno, ahora que lo sabemos…- se puso de pie y miro a todos los presentes -¡No quiero que nadie vuelva a hacerle ese tipo de bromas!
-Si señor- respondieron sonoramente
-De verdad que no los entiendo, todo lo toman como una orden- pensaste
.
.
Después de tus trágicos recuerdos, todos comenzaron a hablar de lo que pasaría cuando llegaran al Palacio Submarino. Dhoko les volvió a dar la explicación de sobre lo que tenían que hacer en el momento de pelear, derribar todos los pilares, entrar al Palacio de Poseidón y encerrar su alma en una urna, la cual no sabías donde se encontraba, porque al parecer se te olvido preguntarle a Shion y este no se había dado el tiempo de explicarte donde la ibas a encontrar.
Dhoko te mostro de nuevo la pequeña estatua que se suponía que era tu armadura mientras aún seguía explicando el plan a los demás. La tomaste y la giraste entre tus manos, la arrojabas de un mano a otra, pero por más que la veías no sabías como usarla. Te la colocaste en la cabeza, en el hombro, le soplaste pero nada, seguía siendo un trozo de piedra pequeño. Miraste que se encontraban muy metidos en sus asuntos así que sin más, mordisqueaste el casco de la pequeña estatua. Después un resplandor dorado ilumino fugazmente el camarote, eso había llamado tu atención.
-Maestro- le llamo Shura mientras en sus manos tenia una espada dorada –resumiendo todo lo anterior, necesitamos de las armas de la Armadura de Libra para destruir los pilares
-Así es- respondió –nada mas sencillo para Shura que una espada, para Milo una de las tonfas ya que es muy tosco
-Oiga- le reclamo, te acercaste a verlas mejor
-Para Saga que posee una habilidad nata la barra triple- miro a Cáncer quien a su vez miraba intrigado su arma –para Ángelo el tridente, para que de un solo golpe destruya el pilar
-¿Y la mía?- preguntaste –yo también quiero una espada
-¿Sabe blandirla?- te pregunto Dhoko, tu negaste pero le mostraste tu mejor sonrisa –entonces no le doy nada- te dijo y te mando de nuevo a sentarte a la cama
-Envidiosos- susurraste mientras subías a la cama y tomabas asiento en medio de esta, hasta de la plática te habían excluido. Miraste de nuevo la estatua y la comenzaste a mordisquear de nuevo el casco, imaginando como seria tu armadura, a la mejor igual que a la de los dorados
-No la muerda- te dijo Dhoko mientras te arrebataba la estatua
-Ey, esa es mía- le reclamaste
-Se la regreso cuando la necesites- te dijo –ahora muchachos, Athena no nos permite el uso de armas, solo en casos de emergencia como en esta ocasión
-Sería más sencillo con armas- comentaste y Dhoko te miro seriamente –bueno, ya… no dije nada- susurraste
.
~ 2 ~
.
La plática de Dhoko con el resto de los guardianes se había extendido más de lo normal, a pesar de que estabas acostada tratabas de escuchar el plan que estaban realizando, de nuevo la lluvia comenzó a azotar el mar y el barco se mecía de un lado hacia otro violentamente.
-Dhoko- le llamaste pero no te presto atención –Dhoko… el barco se está moviendo mucho y ya me maree
-Permanezca acostada- te dijo Saga mientras volvía a su platica
-Pero me siento mal- volviste a decir
-Cuenta borregos- te dijo Milo para volver a la reunión
-voy a morir antes de llegar con Poseidón- comentaste –díganle a todos que los quiero y que deseo que sean felices…
-No sea melodramática- te reclamo Ángelo –cállate, duérmete y no nos distraigas
-Malo- susurraste
.
.
Las horas pasaban, la tormenta empeoraba y estos "amables guardianes" no daban señales de irse a sus camarotes y dejarte para que trataras dormir. Sentías muchas nauseas, ganas de devolver lo poco que habías comido, de verdad viajar en barco te dejaba en muy mal estado. De pronto, la violencia con la que el barco se comenzó a mover aumento en gran manera. Shura y Milo salieron a ver qué era lo que pasaba mientras el resto se quedó contigo.
-¡El barco!- llego gritando Milo -¡El barco está a punto de hundirse!
-Ay no… que suerte me cargo- te susurraste mientras te ponías de pie, pero caíste de nuevo a la cama
-¿Estás seguro?- le pregunto Dhoko pero el balanceo del barco le provoco que casi cayera al suelo –Athena ven conmigo- te llamo mientras extendía su mano hacia ti
-Ya voy- le respondiste mientras respondías al gesto
El barco seguía balanceándose de un lado hacia otro, aunque no lo habías visto, sentías que las olas del mar se encontraban golpeando fuertemente los costados del navío. Saliste rápidamente hacia el exterior, de inmediato comenzaste a temblar, pero no era momento para que entraras en shock, ademas; mientras Dhoko te tuviera tomada de la mano, no tenías nada que temer. Al igual que Shion, el caballero de Libra te hacía sentir protegida y segura.
-¡Remolino!- escuchaste que grito uno de los marinos
-¡Esto no puede ser!- escuchaste decir a Shura mientras se acercaba a ver lo que habían dicho -¡Maestro, es verdad!
-¿Qué vamos a hacer?- preguntaste mientras te abrazabas al cuerpo de Libra
-Tranquila Athena- te ordeno mientras asentías –muy bien… ¡Shura, Saga! ¡Ayuden a maniobrar las velas! ¡Ángelo a la Proa! ¡Milo, ayuda a atar las cuerdas!
Todos comenzaron a correr, aun con las armas de Libra en sus manos, un fuerte golpe de una ola del lado derecho del barco se estrelló, pronto escuchaste que uno de los marinos gritaba que se acercaba una ola gigante, todo paso muy rápido, el barco se acerco demasiado al remolino, comenzó a ser devorado por esta trampa marina, para cuando te diste cuenta aquella ola cubrió el navío.
Abriste los ojos, mirando hacia todos lados, poco a poco te ibas hundiendo y el oxígeno comenzó a hacerte falta. Miraste instintivamente detrás de ti, pues un brillo llamo tu atención, Dhoko se acercaba a ti a toda velocidad, pero una fuerte corriente lo arrojo hacia el extremo izquierdo. Intentaste gritar, pero lo único que lograste fue desperdiciar el poco aire que te quedaba. Una corriente de agua te envolvió, comenzaste a girar violentamente, querías respirar pero era imposible. Comenzaste a cerrar los ojos, estabas a punto de perder el conocimiento. Una última bocanada salió de tu boca logrando formar una burbuja, después de eso caíste en la inconciencia, sabias que ibas a morir ahogada.
.
.
Abriste los ojos poco a poco, la visión que tenías era borrosa, te incorporaste y un ataque de tos te invadió, un poco de agua salió de tu boca. Cuando por fin paso el ataque respiraste tranquilamente.
Te pusiste de pie y comenzaste a mirar el lugar en el que te encontrabas. Un hermoso lugar cuyo suelo parecía lleno de color… rocas, montañas y corales había donde quiera que mirabas, por instinto miraste hacia el cielo, grande fue tu sorpresa al darte cuenta de que encima de ti no había nubes ni aves, encima de ti se encontraba el mar.
Caíste del nuevo al suelo, este se encontraba algo húmedo, incluso había pequeños charcos de agua. De nuevo dirigiste tu mirada al cielo acuoso, suspiraste recordando que habían sido tragados por el mar… no, no había sido el mar por si solo… había sido Poseidón, nadie más que él capaz de dominar los mares a su antojo.
-¡Dhoko! ¡Saga!- gritaste mientras comenzabas a caminar por un sendero -¡Milo! ¡Shura! ¡Ángelo! ¡¿En dónde están?! ¡Griten si me escuchan!
Seguiste caminando, después de varias horas de estar gritando optaste por parar, pues tu garganta comenzaba a arder, ademas, estabas con mucha hambre. Maldijiste de nuevo tu suerte, sin armadura, sin comida y sin arma… si no tenías pésima suerte entonces no sabías como se llamaba la racha que te estabas cargando.
.
.
Dhoko se encontraba encima de una montaña de coral, un coral demasiado grande si le hubieran preguntado. Miro hacia todas las direcciones, no había más que montañas, corales y agua…. Suspiro
Ahora tenía que encontrar primero a sus compañeros, a la diosa y después ponerse en marcha para comenzar con la invasión al Palacio de Poseidón. Bajo de un salto y comenzó a caminar por un sendero.
-¡Géminis!- llamo, pero no obtuvo ninguna respuesta. Se detuvo cerca de una ladera, tratando de encontrar algo, cerró los ojos para poder sentir mejor pero de inmediato comenzó a molestarse –Como puede ser… que precisamente hoy… ¡no sienta el Cosmo de Athena!
-No debería de gritar Maestro- escucho una voz detrás de él –lo primero que nos dice es que no llamemos la atención y usted es lo primero que… ¡Oiga, no me esté golpeando!
-Cállate Milo, muchacho irrespetuoso- le ordeno mientras lo miraba de arriba hacia abajo –veo que estas bien. ¿Dónde están los demás?
-No lo sé- respondió –cuando recupere la conciencia estaba solo y al borde de un acantilado
-Porque no te caíste por ahí- susurro Libra
-¿Dijo algo Maestro?- pregunto inocentemente
-Nada, ahora andando- le ordeno mientras lo observaba, comprobando que aun llevaba el arma que le había prestado –Milo, hijo…- le llamo –tu pierdes esa Tonfa y te juro que lo pagas con tu vida- le dijo sonriente
-Le diré al Patriarca- le respondió molesto mientras seguía su caminando
-Cállate niño, enséñate a obedecer- le comento mientras caminaban a la par
-Maestro- le llamo, pero Dhoko le ignoro –maestro- le volvió a llamar
-¡¿Qué?!
-¿En dónde cree que este Athena y los demás?- pregunto
-Si supiera ya me hubiera reunido con ellos- le respondió –de todos, tenía que tocarme con el mas gorroso
-Si no me quiere dígamelo en voz alta- le pidió
-Pues no te quiero y nunca te voy a querer- le respondió mientras caminaba más rápido
-No sea tan cruel- le respondió –oiga Maestro, ya… hablando en serio ¿en dónde estará Athena y los demás?
-Ya cállate Milo
.
.
Saga se encontraba buscando el Cosmo que antes había sentido, estaba completamente seguro de que la energía de antes había sido la de diosa Athena. Subió de un ágil salto hasta la punta de una montaña, esperando poder encontrarse con alguno de sus compañeros. Maldita la hora en la que habían sido llevados directamente a la trampa del dios de los mares, no se necesitaba mucha sabiduría para darse cuenta de ello.
Continuo caminando, tarde que temprano tenía que encontrarse con alguno de sus compañeros, de preferencia con Athena, pues sabía que la pobre chica no sabía defenderse, aunque ella alardeara de lo contrario.
.
.
Ángelo tomo el tridente que había clavado en una piedra, en el suelo se encontraba un pequeño grupo de hombres, los cuales habían perdido el conocimiento. No tenía tiempo para poder estar con ellos y mucho menos que lo llevaran como prisionero, tenía una misión importante: destruir los Pilares y acabar el mismo con Poseidón.
Los miro fijamente, aun respiraban… si se hubiera tratado del antiguo Caballero de cáncer esos hombres ya estarían en las orillas del rio Arqueronte.
Sintió una presencia que se acercaba a donde él se encontraba, tomo con fuerza el tridente de Libra, dio un giro para poder atacar a su enemigo, el tridente se estrello contra una hoja de metal.
-Tranquilo compañero- le saludo el otro
-Ah, eres tu Shura- comento como si nada, alejo el tridente de su compañero –pensé que estarías con Athena
-¿Por qué?- pregunto dudoso mientras retomaban el camino
-Se supone que eres el Caballero más fiel a Athena, tu deber es estar a su lado
-No tienes que ser tan agresivo- le respondió seriamente
-No soy agresivo, solo uso la lógica- le comento
De pronto detuvieron su andar y se escondieron detrás de una gran roca, unos soldados se encontraban ahí, buscando algo o a alguien. No supieron que idioma estaban hablado, tal vez era un dialecto propio del dios Poseidón. De pronto escucharon unos gritos muy conocidos para ellos, Shura suspiro y Ángelo no evito sonreír al ver la actitud del prisionero.
.
.
Dhoko y Milo aumentaron la velocidad con la que iban corriendo, sorteando todos y cada uno de los obstáculos, hacía pocos minutos una ligera explosión de Cosmo se había sentido cerca de donde ellos estaban.
-¿Cree que este bien Maestro?- pregunto Milo quien iba ligeramente dos pasos detrás de Libra
-Conociéndola como es, si- dijo –pero es una muchacha muy agresiva, lo más seguro es que se haya puesto a pelear en lugar de huir
-Le hace honor a la deidad que representa- comento alegre Milo
-No digas estupideces Milo- le regaño el mayor –se supone que debería de estar resguardada en el Templo de Athena y no arriesgándose
-Bueno déjela- le respondió Milo –que por eso nos tiene a nosotros
.
.
Saga mando a volar a dos soldados que se encontraban bloqueándole el paso, pero tal parecía que no tenía la suficiente paciencia como para andar soportando que esos soldados inferiores le impidieran el paso.
-¡No lo dejen pasar!- ordeno uno de ellos
-¿Dejarme pasar?- pregunto sarcásticamente -¡Solo están estorbando en mi camino!
Sin pensarlo dos veces uso la Barra Triple enviando a volar a 5 hombres que se estrellaron contra una pared de roca, uno de ellos se abalanzó contra él, pero ni siquiera logro tocarlo pues de una patada lo mando a estrellarse contra un coral que quedó totalmente destruido.
Dos soldados más solo se quedaron observando la pelea, aprovechando un solo descuido para salir corriendo de ahí, tratando de salvar su vida.
-Debo apresurarme a encontrarme con Athena- se dijo a sí mismo, pues al igual que Libra y Escorpio había sentido que "-.-" había encendido su cómo.
,
.
Estabas corriendo, ni siquiera sabias en que momento habían salido un sequito de guerreros similarmente vestidos a tus soldados, exceptuando el color. A tu mente acudió la idea de que si te atrapaban te iban a llevar directamente a la presencia de Poseidón, pero no era buena idea. Ya que si él usaba la armadura que le correspondía no podrías defenderte, pues cuando había barrió el suelo contigo no la llevaba puesta, no querías saber del poder que tendría cuando este la usaba.
Así que sin más comenzaste a correr para escaparte. Tampoco querías usar tu Cosmo pues alertarías a más personas de donde te encontrabas y no sabías que tan lejos estaban los inútiles.
-¡Deténgase en el nombre de Poseidón!- te ordeno uno mientras te lanzaba una lanza que paso a un lado tuyo
-¡Que se detenga tu madre!- le respondiste, otra lanza paso a tu izquierda
-¡Que se detenga!
-¡Detente mujer!- te seguían gritando
De pronto sentiste que algo se enredó en tus piernas, eso logro que cayeras al suelo y te golpearas duramente. Cuando te diste cuenta viste que había una cadena alrededor de tus tobillos, aquellos hombres estaban sonriendo lascivamente, ya ni modo… después soportarías el regaño de Dhoko, pues te había dicho que no usaras el Cosmo cuando no hubiera nadie contigo, eso alertaría al enemigo y te pondría en la mira de ellos.
Tu Cosmo se encendió. El aura dorada se arremolino a tu alrededor y saco a todos a volar, algunos se estrellaron contra la dura roca, otros más contra algunos corales y los que no habían tenido suerte habían caído a un abismo. Rápidamente comenzaste a deshacerte de aquella cadena, escuchaste unos gritos… más personas se habían dado cuenta de tu presencia.
Te pusiste demasiado nerviosa, eso entorpecía tus movimientos, cuando por fin lo habías hecho los soldados ya se encontraban cerca de donde estabas. Te pusiste de pie y comenzaste a correr de nuevo. Un hombre se colocó frente a ti impidiéndote el paso, así mismo como a la izquierda y la derecha. Te encontrabas cansada.
-Deje de escapar- te dijo uno de ellos que te había doblado el brazo hacia la espalda
-Déjame en paz- forcejeaste, pero apretó aún más
-Ahora mismo, ira a la prisión, ya después el señor Poseidón decidirá su suerte
-¿Qué?- preguntaste mentalmente -¡Yo no quiero ir a prisión!- le gritaste.
.
~ 3 ~
.
-¡Déjenme! ¡Que me dejen!- estabas gritando a todo pulmón mientras pataleabas para que te bajaran, pues te llevaban cargada -¡Bola de montoneros!
-Está haciendo mucho ruido- dijo el que te llevaba cargada sobre su hombro
-Deberíamos de matarla ahora mismo- dijo otro
-¡No se te ocurra ponerme una mano encima, maldito pervertido!- dijiste
-Si la matamos ahora libraremos de un gran problema al señor Poseidón- comento otro más y de pronto sentiste que caías al suelo bruscamente
-Muy bien, le prometo que esto no dolerá mucho- te advirtió uno que apuntaba una lanza contra ti -¡Muera!
-¡Explosión de Galaxias!- escuchaste un grito muy conocido para ti. Ese hombre salió volando hacia atrás
-¡Ondas Infernales!- otra voz conocida para ti, Ángelo se encontraba en los aires, desprendió un espiral de color morado
-¡Aguja escarlata!- el sonido inconfundible del ataque de Milo incrustándose en el cuerpo de sus enemigos era súper conocido para ti
.
.
Dhoko había terminado de sanar tus heridas, las cadenas habían raspado tus tobillos, razón por la cual no habías podido correr. Después de algunas horas, no sabías cuantas (pero si sentías que habían sido un poco más de 4) se encontraban todos reunidos, otra vez.
-¿Dónde estaban?- preguntaste –me tenían preocupada
-Eso debería de decirle yo- te dijo Dhoko -¿Cuántas veces le tengo que decir que no llame tanto la atención?
-Es que no me iba a dejar que se atrevieran a tocarme más de lo que iba a permitir
-¿Qué?- pregunto Shura molesto -¿Qué es lo le iban a hacer?
-Nada, absolutamente nada- no sabías si era tu imaginación o de plano sentías un aura asesina emanando de los Guerreros Dorados
-Bueno, después nos ocuparemos de eso- escuchaste decir muy molesto a Dhoko –ahora, estamos más cerca del Palacio de Poseidón
-Me dan miedo, tiene un lado oscuro temible- pensaste
-Es hora de comenzar señor- comento Shura
-¿Entonces?- pregunto Ángelo
.
.
Caminabas a la par de Dhoko, este se encontraba caminando muy rápido pero sin soltarte de la mano. Sentías que estaba exagerando, pues cuando habías escuchado que había dicho que no te iba a perder, no pensabas que lo había dicho literalmente.
A lo lejos se encontraban unas torres, tenían un color oscuro. Diste un último pensamiento hacia los Caballeros Dorados, deseándoles la mejor de las suertes. Ellos iban a comenzar a destruir los Pilares, mientras que Dhoko y tú iban a pelear contra Poseidón.
.
.
En el momento en que Dhoko había dado la orden de partir, todos se dirigieron de inmediato al Pilar Correspondiente.
Había muchos caminos, demasiados caminos… muchos de ellos los llevarían a la perdición, solo uno de ellos hacia el Pilar. Tenían poco tiempo, pues para cuando Athena estuviera en el Palacio de Poseidón los Pilares Marinos ya deberían de estar destruidos y ellos encaminándose para pelear contra el dios de los mares.
.
.
Ángelo fue el primero en llegar, sin siquiera saberlo. No había nadie, el lugar se encontraba vacío. No iba a ponerse a averiguar porque no había nadie cuidando de ese Pilar, tomo el tridente y lo arrojo contra la estructura.
Sin esperarlo, el tridente regreso hacia donde él se encontraba, lo tomo entre manos y lo clavo en el suelo.
-Valla, valla- comento sarcásticamente Ángelo –así que… estabas escondido
-Que modales, caballerito- le respondió aquel guardián. Ángelo sonrió, preparándose para comenzar con la batalla.
,
,
Bueno, de verdad no sé qué me dio, pero últimamente ando jugando mucho a las adivinanzas, la respuesta de la anterior es el Corazón…. aquí les dejo otra…. Siempre transitada, nadie por ella pregunta, aun así, siempre nos acompaña en nuestro caminar.
