Chicas…. ¿Cómo están? Pues yo aquí tratando de seguir con la historia, gracias y eso si, no me canso de agradecer que esta sea una de sus historias favoritas y que la esperen. Me alegra que la sigan y bueno… aquí sigue con lo bueno, así que nos vemos después, espero que el Sábado.


~ 1 ~

Shura trataba con todas sus fuerzas el evitar el sonido de aquella flauta maldita, pero era como había dicho Sorrento, evitar escuchar la flauta era imposible.

Capricornio blandió su brazo, una fuerte estocada partió a la mitad el suelo duro de aquel sitio, Sorrento trato de esquivarlo pero para eso tuvo que dejar de tocar aquella melodía mortal, aunque eso significaba perder la ventaja que llevaba.

Ese momento lo aprovecho Shura para poder colocarse detrás de su oponente y comenzar a golpearlo, dio un salto y de una sola patada obligo a Saren a que bajara al suelo a pelear, Sorrento evito esa fuerte caída, pero para lo que no estaba preparado era para recibir el doble ataque de Shura, uno de los más peligrosos, La Doble Danza de Excalibur.

Varias hazes de luz verde se vieron reflejadas en el espacio, estas comenzaron a cortar y destrozar las Escamas de Sirena del General Marino, destrozando principalmente las alas que usaba para poder elevarse al cielo.

-Maldito- le susurro con coraje el General -¿Cómo te atreves a dañar mis Escamas?

-De la misma manera en la que has dañado mi armadura- le comento. Sorrento fijo su mirada en la Armadura del Caballero de Capricornio, esta se encontraba dañada y con algunas cuarteaduras –así que, decide Saren, la rendición o la muerte

-Jamás- le respondió –así como tu deber es el de destruir mi Pilar el mío es protegerlo incluso con mi propia vida

Sin dar mas tiempo, Sorrento se colocó detrás del caballero aprovechando su velocidad, Shura no pudo tener el tiempo de poder defenderse de los golpes del Guerrero de la Sirena. De un momento a otro, Shura se posiciono detrás de su oponente para tomar el turno de llevar la batuta del combate, Sorrento esquivo una patada de Shura, aprovecho para golpear el abdomen del Caballero y alejarlo lo suficiente para volver a tener el control, una vez más entono su melodía infernal

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Saga no pretendía gritar, jamás le daría el gusto a su enemigo de escucharle pedir piedad, por favor, él es Saga de Géminis, un Caballero de Athena, el cual era respetado por todos; incluso por sus mismos compañeros de la Orden Dorada, reconocido como uno de los más poderosos.

Así que si aquel General Marina, (de piel blanca y de forma amorfa, como le había dicho en el momento en que lo vio, con una armadura similar a la que él poseía) esperaba que le gritara por piedad, pues aquel hombre iba a tener que esperar sentado en una silla y de muy buena madera.

Ahora Saga se encontraba aprisionado en una barrera de energía eléctrica, ya que en el momento en que le dio la espalda a su enemigo para enfocarse en destruir el Pilar fue atacado por Kaza de Lymnades. El cual había logrado hacer un corte en la armadura de Géminis, las garras de su enemigo eran muy filosas, tanto que pudieron destruir la hombrera derecha, había tomado por sorpresa a Saga, pues jamás le habían hecho eso y mucho menos a su armadura. Después de eso, Kaza tomo vuelo para atacarlo de nuevo, esta vez sus garras lastimaron su piel.

-Ríndete idiota- le ordeno Lymnades mientras reía desquiciadamente -¡Jamás podrás vencerme! ¡Soy más fuerte que tú!

-Tanto que tu plan de engañarme haciéndote pasar por Athena no funciono- fue capaz de decirle soportando el dolor de aquella electricidad corriendo por su cuerpo

-¡Cállate!- le volvió a ordenar mientras aumentaba el poder de su ataque

-¡Si quieres matarme hazlo de una vez!- le grito

-Si quieres destruir el Pilar del Océano Antártico tendrás que derrotarme primero, pero viendo las cosas… creo que Athena tendrá que rogar a Poseidón por su vida

-¡Jamás dejaría que ella se arrodille ante Poseidón!- exclamo mientras aumentaba su Cosmo para liberarse de la prisión en la cual estaba

Ese aumento de Cosmo hizo que una gran explosión se iniciara, esta onda de energía arrojo a Saga cerca de los pies del Pilar, así mismo Kaza salió disparado. El Caballero de Géminis se puso de pie de inmediato, su respiración se encontraba agitada, tratando de recuperar su fuerza, una piedra se había incrustado en su herida, la saco de ahí de golpe, sin importarle el cómo esto podía afectar su hombro.

Cerro los ojos y comenzó a respirar tranquilamente, cuando los abrió enfoco su mirada en su enemigo, el cual solo le observaba desde el lugar en el que se encontraba, aprovecho su velocidad para poder colocarse frente a él, Lymnades comenzó a recibir los golpes llenos de poder y de furia. Kaza no sabía de donde estaba sacando aquellas fuerzas, se suponía que estaba mal herido y sobre todo; agotado, por el ataque que había recibido antes.

Pero el General Mariana aún no había mostrado todas sus cartas, pues en el momento en que vio a Saga resentirse de su herida, lo aprovecho invocando una barrera en forma de cúpula de agua, la cual arrojo a Saga unos pasos hacia atrás, Kaza se acercó con una barrida, la cual Géminis esquivo, pero lo que no sabía era que Kaza apoyo ambas manos en el suelo para golpearlo con la ayuda de sus piernas, se elevó un poco más para que en la última patada también saliera disparado Saga a los cielos, el cual cayó estrepitosamente en el suelo, la herida no dejaba de sangrar. Había cometido un gran error al haberse confiado con aquel guerrero. Cuando alzo la mirada se dio cuenta de que Lymnades no se encontraba en ningún lugar, de pronto sintió unas garras detrás de él, las cuales se encontraban protegidas con aquellos rayos que lo habían aprisionado. De nuevo lo busco con la mirada pero otra vez había desaparecido.

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Milo arrojo de nuevo a su oponente al aire, en ese momento acertó una Aguja más en el cuerpo de Ío, el cual comenzó a sentir un dolor más allá del que podía soportar. A pesar de eso Milo no se encontraba limpio de todo, pues se dolía de su brazo derecho, el cual se encontraba sangrando.

La mordida del Lobo había sido un ataque que no se había esperado que Ío aun tuviera en su repertorio un ataque de gran magnitud, pues la energía que había despedido había sido demasiado poderosa… una energía mortal que había pasado rozando el brazo de él, a pesar de que la armadura que llevaba puesta era poderosa no lo había librado de haber salido lastimado, su protección del brazo se había estrellado, algunas partes de esta, se incrustaron en el brazo de Milo, ahora su brazo se encontraba lastimado, pero eso no iba a impedir que destruyera aquel pilar.

A pesar de que Scylla no podía tener una visión clara, aun así no se iba a dar por vencido tan fácilmente, le debía su lealtad al dios de los mares, antes daría su vida que la derrota.

-Date por vencido Caballero- le comento Ío respirando agitadamente –no vas a derribar este Pilar, no sin perder antes la vida

-¿Tan seguro estas?- le pregunto Milo respirando de la misma manera

-Se dice que estos Pilares no podrán ser derribados, ni siquiera por 100 Caballeros Dorados

-Tienes razón- le dijo Milo mientras usaba su velocidad para acertar la Aguja número 14, Scylla cayó al suelo de rodillas, las heridas se dilataron y comenzaron a sangrar –Solo se necesita de uno para derribarlo

La armadura de Milo comenzó a brillar aún más de lo que ya estaba, de un momento a otro se acercó a un montón de Corales que se encontraban destruidos, de allí tomo la Tonfa de la Armadura de Libra, esta arma comenzó a brillar respondiendo al Cosmo del Caballero de Escorpio, comenzó a correr para atacar el Pilar, Ío trato de incorporarse, pero eso hizo que la sangre saliera como ríos, perdió el equilibrio y cayó al suelo, observo que Milo había dado un salto y con aquella arma en su brazo se estrelló contra aquella estructura, Milo cayó rodando en el suelo, aun con la Tonfa en el brazo.

Scylla sonrió y Milo espero; de pronto, un ruido similar a un estruendo se dejo escuchar, la grieta que se había formado comenzó a correr por toda la estructura, pedazos de piedra comenzaron a caer y de un momento a otro el Pilar cayo. Milo esquivo aquellos pedazos de piedra saltándolos con una agilidad felina.

Después de esto, una nube de polvo se alzó, cuando se despejo Milo sonrió complacido al ver que el Pilar del Pacifico Sur había quedado destruido, quedando solo la base que lo sostenía, entre todo el polvo y deshecho de piedras se distinguió la figura de Ío que apenas podía sostenerse en pie, observaba a Milo erguirse como el orgulloso guerrero que era.

-El Pilar ha sido destruido- hablo Milo rompiendo el silencio que se había formado entre ellos –ya no tiene caso que sigamos peleando

-Aun así, no permitiré que te vayas- le respondió tratando de avanzar a donde se encontraba Escorpio, cayó al suelo producto de la pérdida de sangre

-No camines más, sabes que ya no tiene ningún caso que sigas insistiendo, de ser así, lo único que vas a conseguir es morir en el intento- Milo se dio la media vuelta y comenzó a alejarse de ahí, dejando vivir a Scylla

-Aun no- le llamo y detuvo su paso –aun me que queda otros trucos- le comento y trato de hacer arder su Cosmo pero no podía –y a ti te falta una Aguja más- Milo lo miraba tratando de entender que era lo que hacía que aun siguiera peleando de esa manera –El primero que aseste el golpe, ganara la pelea

-Si así lo quieres- respondió Milo mientras dejaba caer la Tonfa al suelo –prepárate a recibir la última Aguja Escarlata… ¡La letal Antares!- sin saber porque Scylla sintió un escalofrió, sabía que el Caballero no estaba jugando al amenazarlo con aquel ataque –Soportaste todas las Agujas anteriores, pero sin dudarlo esta pondrá fin a tu vida

El dedo índice de Escorpión comenzó a brillar de rojo carmín, aprovechó al máximo su velocidad y se lanzó contra Ío de Scylla, asestando la última Aguja Escarlata en el pecho, cerca de su corazón o tal vez en su mismo corazón. Este ataque provoco una onda de energía carmín, cuando retiro su dedo el cuerpo de Ío cayó al suelo, Milo se dio la media vuelta y tomo de paso la Tonfa de Libra, comenzó a alejarse para poder acudir al siguiente Pilar, sea cual fuese el Pilar lo iba a destruir como lo había hecho con el del Pacifico Sur.

Scylla alzo la mirada, solo para poder observar la espalda de Milo y como se alejaba de su campo de visión, Antares… la muerte roja… no; no había sido la muerte, había sido su salvación, pues en ese último movimiento Milo había detenido la hemorragia, pero aun así, no estaba en condiciones de seguir peleando, estaba muy cansado, demasiado cansado como para levantarse, dejo caer de nuevo su cabeza en el suelo frio y cerró los ojos, descansaría un momento más y después… cuando hubiera recobrado toda su energía… buscaría a Milo para obtener su revancha, en donde él saldría victorioso.

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~ 2 ~

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Ángelo detuvo sus golpes al escuchar aquel estruendo que había viajado por todo el reino submarino, incluso Isaac sabia a que se debía aquel sonido. Ángelo lo tomo del cuello de la armadura y lo alzo bruscamente

-¿Qué es eso?- le pregunto

-¿Crees que te lo voy a decir?- le respondió mientras era arrojado hacia el suelo

-Si aprecias tu vida si- le comento –mocoso, ya quédate de una vez ahí, no tientes más tu suerte que voy a olvidarme que Camus es tu maestro

-¡Él no es mi maestro!- le grito mientras lo atacaba con otro Ataque Aurora. Ángelo lo esquivo de un salto y se situó detrás de él

Isaac se apartó de inmediato pero se vio rodeado de varias esferas de color azul, estas comenzaron a danzar a su alrededor, no tenía escapatoria, fijo su vista en Cáncer que al igual que él se encontraba rodeado de aquellas esferas, le miro alzar su mano izquierda mientras posaba la derecha en su cintura, en la palma de Cáncer se habían asentando dos pequeñas esferas.

-¿Sabes que es lo que tengo en la mano?- le pregunto sin despegar la vista de aquellas dos bolitas de energía, Isaac no respondió –se ve que Acuario no te enseño buenos modales- sonrió arrogante mientras le dirigía la mirada –es Fuego Fatuo o Llamas azules, como quieras llamarle- le respondió

-¿Y eso a mi que me importa?- dijo duramente

-Estas llamas azules se alimentan del alma de los vivos- explico mientras aplastaba aquellas dos esferas con su mano –devoran el alma hasta que no quede nada, después… desaparecen

-Maldito- le susurro -¿piensas que con esto me vas a detener?

-Si- respondió sínicamente –solo lo necesario para detener tus movimientos y destruir el Pilar- le comento mientras se encaminaba hacia el Tridente de Libra, lo tomo entre sus manos y se posiciono para destruirlo

-¡No te dejare!- le grito Kraken, pero de poco le sirvió pues aquellas pequeñas esferas azules le habían bloqueado el paso, estaban comenzando a incendiar sus piernas

-Te dije que no te movieras cabrón- le regaño Ángelo, su armadura comenzó a brillar al mismo tiempo que el Tridente, de un momento a otro desapareció del campo de visión de Isaac.

Cuando pudo ser capaz de verlo, Ángelo se encontraba ya de pie cerca de donde él estaba, sonrió arrogante al ver que el Pilar Ártico que el protegia aún se encontraba de pie, imponente y fuerte. Apenas se iba a jactar de lo poderoso que era aquel pilar cuando un haz de luz dorada se hizo presente, la base del Pilar se comenzó a destruir en cientos de pedazos, Isaac cayo de rodillas al suelo al ver como algo tan majestuoso había sido destruido, Ángelo dibujo en su rostro una sonrisa burlona, pues sabia que eso representaba parte del orgullo de aquel Marina, ahora no era nada mas que escombros.

Un chasquido hizo desaparecer aquellas llamas de un momento a otro, aun con el tridente en la mano se comenzó a alejar, reconoció aquel sonido del Pilar desquebrajándose como el ruido que había escuchado antes. Uno de sus compañeros había terminado el trabajo antes que él, no le hizo gracia, pero no tenia tiempo para andar jactándose de tonterías, aun quedaban 5 pilares mas ademas del principal y ayudar a Athena a enfrentarse a Poseidón.

Isaac aun no se daba por vencido, no lo iba a ser tan fácilmente, así que con toda la fuerza que el quedaba se aventuro a atacar a Ángelo por la espalda, aprovechando que su Cosmo no podía ser sentido, fallo en el ataque, pero Cáncer no, dio una fuerte patada en las piernas de Isaac, el cual se estrello contra uno de los fragmentos del Pilar Ártico, sintió un fuerte dolor en la espinilla, Cáncer se acercó a él y lo tomo bruscamente por los cabellos para que se dignara a mirarlo, Ángelo se encontraba furioso

-Escúchame bien pendejo- le llamo –te he dicho una y otra vez que no te mato porque tu maestro Camus es mi compañero de orden

-Él no es mi maestro- le respondió entre dientes, Ángelo le dio un puñetazo en el rostro el cual hizo que sangrara su nariz

-Lo quieras o no, él es tu maestro- le respondió duramente –no se y no me importa que desmadre hiciste para que no estés en el Santuario, pero una cosa esta clara… si te hubieras enfrentado conmigo antes de la llegada de la diosa ya estuvieras muerto. Agradece que no pelee con toda mi fuerza

-No quiero la compasión del enemigo- le volvió a responder mientras trataba de pararse para caer al suelo otra vez

-Está rota- le informo Cáncer –será mejor que te sientes a descansar, de cualquier manera no podrás pelear.

-No podrán vencer al señor Poseidón, Athena no es lo suficientemente fuerte

-No importa, ella no tendrá que pelear- detuvo su andar y miro a su enemigo caído –nosotros estamos para hacer el trabajo sucio

Después de eso Ángelo comenzó a correr dejando en el suelo a su oponente, aun resonado aquellas palabras en su mente… si le hubiese conocido antes no le hubiera importando que fuera un alumno de algún compañero, no… de una u otra manera lo hubiera matado, pero había hecho una promesa al Patriarca y no la iba a romper, lo había jurado por su orgullo como Caballero Dorado de Cáncer, ademas… su diosa… "-.-"…. Estaba seguro que si llegaba a tomar una vida mas en sus manos ella se decepcionaría de él, como diosa por faltar a su promesa no dicha y como humana, pues ella había jurado salvar vidas, no quitarlas. Le caía bien, podía decir con todas las palabras que mas que su diosa, era su amiga y no la perdería su confianza por una estupidez.

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Saga escucho como otro ruido estruendoso se disipaba por el mar. Apenas podía mantenerse en pie pues Kaza se encontraba desaparecido, a pesar de eso no se iba a poner a jugar por mucho mas tiempo, ya no.

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Desviaste la mirada hacia la derecha, un ruido semejante a un sonoro trueno se dejó escuchar. Frente a ti se encontraba Thetis, al igual que tú se encontraba sorprendida, algo no encajaba con todo ese ruido.

-¿Qué fue… eso?- susurraste mientras respirabas agitadamente

-No puede ser- escuchaste que dijo Thetis mientras miraba a un punto en específico, desviaste la mirada en ese sitio viste que a lo lejos se alzaba una nube de humo -¡No puede ser posible!

-Tal vez…- pensaste para ti –El pilar se ha derrumbado- comentaste

-¡Eso es imposible!- te grito furiosa -¡Los Pilares no pueden ser destruidos!

-¡Claro que si!- respondiste

-¡Claro que no! ¡Jamás lo voy a aceptar!- te dijo retadoramente mientras se acercaba a ti a gran velocidad

La barrera se alzó alrededor de ti, protegiéndote del ataque de Thetis, aumentaste la velocidad de giro de aquella barrera con tu Cosmo lo suficiente para que el cuerpo de la sirena saliera disparado contra una roca, esta recibió el impacto de lleno, cayó al suelo fuertemente. El aura blanca comenzó a rodear tu cuerpo, no tenías más tiempo que perder, no después de que Thetis te había dicho que entre más tiempo pasara Dhoko encerrado en la Trampa de Coral más rápido moriría, pues el oxígeno se le agotaría.

Una técnica sencilla, demasiado sencilla que te había enseñado Dhoko, elevaste tu manos y manteniéndolas ligeramente separadas… una bola de energía dorada se formó en tus palmas, tus cabellos luchaban por salir de tu coleta para comenzar a ondear. Thetis se encontraba apenas tratando de incorporarse, no le ibas a dar el tiempo suficiente, extendiste tus brazos y liberaste aquella energía impactando de lleno el cuerpo de Thetis.

Caíste de rodillas, te encontrabas demasiado cansada, habías sido la primera vez que lo usabas en un combate real. Respirabas entre cortadamente, levantaste la mirada, la Sirena Roja, Marina de Poseidón se encontraba desmayada en el suelo, tu Cosmo comenzó a disminuir mientras tratabas de ponerte de pie. Te acercaste lentamente a la chica rubia, verificaste su pulso, pasaría unas horas plácidamente dormida en el suelo… al menos ya te habías deshecho de uno de los enemigos

-Y lo hice yo solita- te animaste mientras sonreías, te estiraste para liberar la tensión de tus músculos –Ya les había dicho, que no necesitaba…- tronaste los dedos de tus manos –que me protegieran

Te encaminaste directamente hacia la forma esa que se llamaba Dhoko. Diste dos vueltas alrededor de la estatua de coral, le diste unos ligeros golpecitos y una duda acudió a ti… ¿Cómo ibas a romper algo casi tan duro como el diamante? Romper un coral no era muy sencillo, bueno… miraste alrededor para observar algunas partes de un coral destruido.

-Pero eso fue porque me sacaron a volar- hablaste en voz alta –no me pienso aventar contra esta cosa- continuaste diciendo –bueno… mejor lo dejo ahí y sigo con mi camino, ya después puedo venir por Dhoko.

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Shura se vio sorprendió al observa que con la ayuda de su flauta Sorrento había formado un escudo circular, basto con invertir la acción para desaparecerlo. En verdad que Saren había resultado ser uno de los más poderosos. Pero aun así, Shura se denominaba el Caballero más poderoso de toda la Orden Dorada.

Ambos dirigieron su mirada hacia una parte del lugar, un segundo estruendo se había escuchado, Shura se dio cuenta de que el segundo Pilar Marino había sido destruido, no sabía quién había sido, pero dos de sus compañeros ya habían cumplido con el cometido que se les había encomendado por parte del Patriarca y la diosa Athena.

Ahora el turno era de él, tenía que destruir ese Pilar que se encontraba custodiado por Sorrento.

-No debo de seguir perdiendo el tiempo- susurro Shura mientras volvía su vista hacia su enemigo –Prepárate Sorrento

-Cuando quieras Capricornio- respondió al reto

La velocidad que desprendieron el choque de sus golpes levanto una suave ventisca, la onda de golpe volvió a esparcirse pero en esta ocasión fue tan fuerte y poderosa que destruyo algunos pilares que adornaban el lugar así como las rocas y alguno que otro coral.

La velocidad debía de ser la que decidiría la victoria de ese combate. Las patadas de Shura eran bloqueadas con ayuda de los fuertes brazos de Sorrento. En algunas ocasiones la flauta de Saren era usada como un arma, pues los golpes que había conectado con esta habían sido capaz de comenzar a rasgar las ropas doradas del guardián, pero en las mismas condiciones se encontraban las escamas destellantes.

Una patada saco de balance a Shura, este de inmediato trato de componerse pero no pudo, Sorrento había comenzado a entonar su melodía maldita, a pesar de que Shura comenzó a arremolinar aire alrededor de él poco podía hacer, pues aun así era capaz de escuchar aquel sonido que le hacía hervir la sangre. Cayo al suelo de rodillas tratando de tapar sus oídos, el sonido no dejo de escucharse.

-No lo intentes Shura- le comento Sorrento cuando dando unos pasos se acercó a su enemigo –no importa siquiera si destruyes tus tímpanos- alzo el rostro de Shura con la ayuda de su flauta

Se dio cuenta de que Shura había hecho lo que le había prohibido, por las orejas de Shura corría un rio de sangre, de nada le había servido pues aun así, el ataque le había lastimado.

-Sé que no puedes escuchar- le siguió diciendo –pero si sé que puedes leer mis labios- le comento mientras sonreía arrogantemente –es mejor que te rindas sino quieres morir- comenzó a alejarse de ahí

-¡Jamás!- le grito mientras se ponía de pie –No voy a rendirme, no hasta que destruya el Pilar y no me importa si tengo que acabar primero contigo.

Sorrento solo se quedó observando aquella determinación de Shura, no sabía si de verdad era su convicción o simplemente su estupidez lo que hacía que se pusiera de pie y siguiera peleando a pasar de tener esas heridas y su cuerpo lastimado

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~ 3 ~

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-Le juro que esto lo sabrá Shion- te decía Dhoko quien corría a tu lado –le diré que desobedeció mis ordenes

-Yo le voy a decir que te fuiste detrás de una mujer- respondiste –a ver a quien le va peor

-YO iba detrás del enemigo- sentiste que remarco cierta palabra –te dije que te quedaras escondida

-Pues YO derrote a la mujer- le respondiste –no importa que sean Guerreros, que de Caballeros solo tienen el nombre

-¿Qué me está diciendo?- te pregunto indignado

-Que son igual a todos, solo ven una cara bonita y van corriendo detrás de ella

-Por supuesto que no es verdad- te comento, en ese momento detuvieron su andar, pues un estruendo se dejó escuchar por todo el lugar

-El segundo pilar- dijiste

-¿Qué? ¿El segundo pilar?

-Sí, este es el segundo pilar que es destruido- le comentaste mientras tratabas de recuperar el aire, pues habías estado corriendo sin cesar –cuando me encontraba peleando con tu sirena pude escuchar el primero. Aun no se quien fue, pero se lo agradezco de verdad

-Son muy pocos- te dijo Dhoko quien se colocó a tu lado –para estas horas ya deberían de haber destruido 5

-Lo dice el que se dejó atrapar, el Santo de Oro más poderoso- le respondiste burlonamente –andando Dhoko… aún nos falta un camino largo por recorrer, dos pilares menos, menos fuerza en Poseidón.

Continuaste corriendo mientras Dhoko aún seguía reprochándote por haberle faltado al respeto, no tenías tiempo para escucharlo pero a veces salía con cosas raras que te hacían reír mucho. Continuaron corriendo hasta que de nuevo aquel presentimiento golpeo tu corazón. Te detuviste y Dhoko se detuvo unos pasos más adelante que tú.

-¿Qué pasa?- te pregunto –no se supone que tenías prisa en llegar con Poseidón

-Si pero…- cerraste los ojos –¿Cómo puedo sentir el Cosmo de alguien Dhoko?

-¿Alguien en especial?- te pregunto mientras sentías que se colocaba a tu lado –solo siga así, tranquilícese… busque algo, sienta el poder, el Cosmo de tu aliado…- tratabas de encontrarlos, poniendo en práctica lo que te había dicho –ya los conoce, su Cosmo está en armonía con el de ellos

Lo viste… entre la negrura del lugar viste que Milo se encontraba caminando hacia un lugar en específico, después de eso… Saga, sufriendo los golpes de un adversario que se encontraba a lado de él… la visión dio paso a Ángelo, este iba corriendo hacia el siguiente pilar y por ultimo Shura… se encontraba tirado en el suelo, de todos, parecía que estaba sufriendo más que cualquiera de los demás.

Su oponente… un hombre que tocaba una flauta, de esta no se desprendía solo notas musicales… sino ondas… estas ondas tenían aprisionado el cuerpo de Shura.

-Está en problemas. Si esto sigue así, ese tipo va a matar a Shura- le susurraste mientras abrías lentamente los ojos –de todos, el más sano es Ángelo, Milo apenas tiene un rasguño y estoy segura de que Saga podrá vencer a su enemigo

-Todos son orgullosos guerreros- te dijo Dhoko –estarán terriblemente molestos si llegas a interponerte en su combate

-Tengo que ayudar entonces solo a Shura, solo un poco- dijiste convencida

-Shura es uno de los más orgullosos, solo superado por Shaka, Kanon y Saga, incluso el inmaduro de Milo- te comento mientras volvía a retomar su camino

-Por favor Dhoko- le llamaste mientras le tomabas de la mano –dime como ayudar a Shura, solo para que el sonido de esa flauta no le dañe, que peleen en las mismas condiciones, por favor Dhoko- viste que lo pensó un momento y suspiro

-Está bien- te dijo mientras colocaba sus manos sobre tus hombros –tranquila Athena, enfoquemos su Cosmo únicamente en Shura- tu asentiste

Era más difícil de lo que pensabas, enfocar tu energía únicamente a uno de los Caballeros. Poco a poco sentías que podías sentir que incluso te encontrabas junto a él, lo comenzaste a llamar pero no te hacia caso, lo veías desde unos metros y le comenzaste a gritar, pero parecía que no te escucha, Dhoko te menciono que te concentraras, él terminaría escuchándote.

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Shura se encontraba temblando, ya no sabía que hacer para poder mitigar el dolor, estaba sufriendo aún más que con los golpes que le habían propinado. Sentía una corriente eléctrica correr por todo su cuerpo, Sorrento se comenzó a acercar a donde se encontraba su enemigo, dispuesto a dar el golpe final para tomar la vida de Shura de Capricornio. Cuando iba a golpearlo sintió algo, había una fuerza que se encontraba alrededor de Shura, dio un salto hacia atrás sin dejar de tocar la flauta.

-¿Qué fue… eso?- se preguntó mentalmente -¿Por qué siento que no está solo?- miro a todos lados buscando pero no había nada -¿Por qué siento este temor?

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Te acercaste cuando viste a Sorrento dirigirse a Shura, su brazo se encontraba en lo alto, sabias que le iba a hacer daño y Shura ni enterado, estaba mas ocupado manteniéndose arrodillado tratando de soportar el ruido infernal

Antes de que Sorrento lo dañara te colocaste a lado de él, ocultando su rostro en tu pecho, lo mantenías fuertemente abrazado mientras mirabas con rencor a su enemigo, solo te diste cuenta de que retrocedió.

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-Shura, Shura- escucho que le susurraban, pero no podía alzar la vista, el dolor le impedía hacerlo –tranquilo Shura, estoy contigo

-Athe… Athena- respondió entrecortadamente

-Si, estoy a tu lado- escucho que le comento –ahora Shura, te voy a ayudar

-No, yo puedo hacerlo solo- respondió

Sorrento solo observaba como Shura movía sus labios, pero a su lado no había nadie, pensó que seria producto de su ataque, el que Shura comenzara a tener alucinaciones, pues el dolor que sentía debía de ser terrible.

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Mantenías a Shura pegado a ti, tratando de protegerlo de aquel ataque feroz de su oponente. No sabias que mas hacer, te diste cuenta de la sangre que salía de los oídos, se veía que de verdad estaba sufriendo. Soltaste el abrazo y colocaste ambas manos sobre sus orejas, tenias que ayudarlo

-Primero sanare esto, o al menos lo intentare- le comentaste mientras activabas tu Cosmo

-No Athena, por favor…- te susurro mientras seguía soportando el ataque –yo solo puedo con él

-Lo se Shura, pero te voy a ayudar lo quieras o no- le comentaste tratando de calmar tu voz, miraste a donde se encontraba Sorrento aun entonando aquella melodía –Dhoko, ayúdame- le llamaste

Dhoko aun se mantenía a lado de ti, ayudándote a que cumplieras tu cometido. Se encontraba pensando en que hacer, como ayudarte a enfrentar esa prueba.

-Es el Marino de la Sirena- te dijo

-Otra sirena. Que manía tiene Poseidón de estar rodeado de sirenas- le comentaste mientras atendías a Shura -¿Qué hago?

-Imagino que su ataque es musical- te respondió

-Así es- dijiste –una flauta que no deja de entonar- miraste el rostro de Shura –se encuentra mal Dhoko, no puede hacer nada mientras siga tocando la flauta

-Hay que destruirla- te dijo –si destruimos la flauta entonces podrá tener un combate equilibrado

-Ya veo- comentaste en el momento que habías terminado de curar a Shura que se mantenía abrazado, tratando de protegerse –Shura, escúchame por favor

-Athena- te susurro –aun sigues aquí

-Escúchame Shura- ordenaste suavemente mientras acunabas su rostro en tus manos –te voy a ayudar, voy a equilibrar este combate

-Pero Athena…- te comento, viste su rostro, estaba sufriendo mucho con ese dolor

-Nada de peros, te voy a ayudar- no te dijo nada, solo asintió –haremos esto, voy a cubrirte con mi Cosmo y tú le rompes la flauta

-Lo que ordenes- te comento, libraste su rostro y te colocaste a lado de él

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-¿Qué pasa?- pensaba Sorrento -¿Por qué no me puedo acercar?

Se sorprendió al ver como Shura se comenzaba a levantar poco a poco, aun con mucha dificultad, no sabía que estaba pasando, pero sabía que si no acaba con ese guerrero no lo haría jamás, hasta podría perder.

No supo que había sido lo que había pasado, pero ahora podía observar claramente que el aura dorada de Shura había cambiado, ahora se encontraba revestido de un aura blanca, demasiado pura para ser obtenida por un Caballero.

-Clímax Final- salió de sus labios y el poder de tortura aumento, Shura cayo de nuevo al suelo, esta era la técnica final de Saren, la técnica mortal del General Marina.

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-¿Qué hago Dhoko?- pediste mientras te acercabas de nuevo a Shura -¿Qué hago? Shura… Shura cálmate por favor- le rogabas mientras lo abrazabas de nuevo –Dhoko… es imposible

-Tranquila Athena- te dijo Dhoko –es una sirena, debemos de bloquear el encantamiento de la sirena

-Suena mas fácil de lo que se puede hacer- comentaste –espera… ¿que paso cuando los marineros pasaron por un cabo muy peligroso?

-¿Qué quieres decir Athena?- te pregunto

-En la Ilíada- dijiste –el libro que leí años atrás, cuando estaba en secundaria- recordaste –con ellos iba Orpheo y este tipo toco su arpa para cubrir los cantos de la sirena- desviaste la mirada hacia Sorrento –escúchame Shura, vamos a hacer algo

-Athena…

-Tranquilo- le respondiste –hace años que no me aviento a capela, pero lo que bien se aprende no se olvida- comentaste –Shura, cuando dejes de escuchar el ruido, destruye la flauta

-Como digas- te respondió. Te pusiste de pie y diste una gran inhalación de aire

-Muy bien… aquí voy…- dijiste y comenzaste a cantar, tratando de que se escuchara lo mejor que podías hacerlo, si eso no funcionaba, no sabías que es lo que ibas a hacer.

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Shura comenzó a escuchar la voz de Athena, al principio levemente, apenas y se escuchaba entre las notas infernarles de Saren, pero poco a poco la entonación fue aumentando hasta que cubrió el sonido de Sorrento, en ese momento sintió que su Cosmo respondía a la canción de Athena.

Sorrento sabía que algo no iba bien, pues Shura se encontraba de pie, aumento la fuerza de la melodía pero parecía que no le estaba afectando para nada, solo vio que se preparó para atacar, de un momento a otro se había lanzado contra su persona. Shura sabía que solo iba a ser cuestión de tiempo, preparo su brazo derecho y lo afilo al máximo, Sorrento sabía que lo iba a golpear y aun sin dejar de entonar la canción salto para esquivar el ataque de Capricornio. Un haz de luz dorada se dejó ver y la flauta de Sorrento se partió a la mitad

-Termino- dijo Shura

-Imposible- susurro Sorrento

De pronto, la canción de Athena se dejó de escuchar. Shura trato de sentir el Cosmo de su diosa, pero no se encontraba en ningún lado.

-Tranquilo hijo- escucho que Dhoko le dijo vía Cosmo –solo se desmayó, fue demasiado esfuerzo para ella

-Ya veo- susurro –cuando despierte dele las gracias de mi parte

-Lo hare, ahora Shura… ya no hay motivo para que no ganes

-No perderé- dijo en voz alta para que lo escuchara Sorrento –le juro por mi vida que derribare este Pilar

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Chicas… ahora si, ando con otra adivinanza… a ver, espero que esta si les parezca un poco difícil… Primer acto: Un pelo está en la cama. Segundo acto: El pelo sigue en la cama. Tercer acto: El pelo está todavía en la cama.
¿Cómo se llama la obra?