Cuarta parte del regalo de Rinnu.


Capítulo 4

El tan esperado momento había llegado y era el primer día de competencia; ese día correspondían las competencias individuales y el siguiente serían los relevos y las premiaciones.

Dado que el lugar del evento era en otra ciudad optaron por ir desde el día anterior y quedarse en un hotel, quien se encargó de hacer las reservaciones fue Miroku y tan solo se ocupó de pedir dos habitaciones, una para él y Sango, ya que eran pareja; y la otra para Inuyasha y ella.

Todavía podía recordar la cara de Inuyasha al enterarse una vez llegaron al hotel, se había sonrojado y había intentado hacer un cambio y pedir otra habitación, lo cual no fue posible ya que el hotel estaba lleno, muchos participantes e invitados de la competencia se quedaban allí.

Ella le dijo que no tenía problema en compartir la habitación y entonces aceptó aquel hecho, una vez estuvieron ubicados él la sorprendió tendiendo una sábana en el suelo.

—¿Qué haces? —preguntó al verlo tomar un almohada.

—Dormiré en el suelo —respondió aunque eso era lo obvio.

—No tienes por qué hacerlo, hay espacio suficiente para los dos en la cama —señaló la amplia cama matrimonial.

—No puedo dormir contigo —soltó con rapidez y entonces ella pensó que él no quería ese tipo de relación con ella.

Habían pasado un mes muy agradable, teniendo pequeñas citas y hablando, pero nunca habían llegado a avanzar más de unos cuantos besos, quizás no le resultase lo suficientemente atractiva para algo más.

Kagome se dirigió a la puerta.

—¿A dónde vas? —escuchó que Inuyasha preguntó alarmado.

—Iré a hablar con Sango, quizás yo pueda dormir con ella y Miroku contigo, así ninguno pasara incomodidades.

—¿Qué? No —se apresuró para detenerla—. No quiero tener a Miroku lamentándose toda la noche.

—Entonces yo dormiré en el suelo.

—Por supuesto que no —debatió al instante.

Él termino cediendo y ambos fueron a la cama; media hora más tarde no había logrado dormirse, podía sentir la tensión de Inuyasha a su lado, cansada de eso se levantó tomando la sábana y se tiró al suelo.

—¿Qué crees que haces? Acordamos dormir ambos en la cama —Inuyasha se puso de pie al instante.

—No puedo dormir con alguien a quien al parecer le molesta mi presencia.

—¿Qué dices? Kag, deja de decir tonterías y vuelve a la cama.

—No son tonterías, tú mismo dijiste que no podías dormir conmigo, te desagrado.

—Por Dios, no.

Ella no dijo más nada y entonces escuchó a Inuyasha suspirar, luego fue cargada en unos fuertes brazos y depositada en la cama, él se acomodó a su espalda.

—No le prestes atención —comentó y ella entendió que hablaba de su erección, podía sentirla en el contorno del trasero, se sonrojó al instante.

—Tu… ¿Cómo…? —no podía armar una frase concreta.

—¿Cómo la tuve? Solo basto con verte con ese pijama —ella se sonrojó aún más al escucharlo decir eso, pues llevaba un pijama de dos piezas, que tenía un diseño de patas de perros, no había llegado a pensar que aquello podría ser un mensaje, la tenía desde mucho antes de conocer a Inuyasha. Y en su defensa diría que ni siquiera sabía que dormirían en la misma habitación.

Kagome se dio vuelta entre los brazos de él para verlo a la cara.

—¿No deberíamos hacer algo para…?

En ese momento él negó y le besó la frente.

—¿No quieres…?

—Lo deseo más que a nada, pero si hacemos el amor ahora no te dejaré salir de esta habitación, y mañana debemos competir.

El rostro de ella se sonrojó a más no poder, lo que él le había dicho era que no podría dejarla ir luego de que estuviesen juntos, y allí expresaba su máximo deseo por ella. Luego ella le había sugerido que al terminar la competencia podrían hacerlo, él selló la promesa con un cálido y apasionado beso.

Solo recordarlo la hacía estremecerse. Había dormido plácidamente en los brazos de él, sintiéndose protegida y querida, porque aunque no se habían dicho esas palabras sabía que Inuyasha la quería, así como ella lo quería a él.

Había chicos semidesnudos por todas partes, la gran mayoría solo llevaban sus bañadores de competencia y algunos otros complementaban con una chaqueta deportiva pero de igual forma mostraban el torso desnudo. Las chicas llevaban, casi todas, sus chaquetas, ella había decidido llevarse el suéter de Inuyasha, por lo que su traje de baño quedaba oculto por completo.

Antes del presentador comenzar a decir el orden de las disciplinas que se darían Bankotsu se había acercado a ellos para saludarlos, y en esa ocasión estaba en compañía de sus hermanos, entre ellos Jakotsu quien no había dejado de alabar a Inuyasha y buscaba tomarlo del brazo.

—Déjalo ya Jakotsu, es un chico ocupado ahora —dijo Bakotsu y señaló a Kagome, ella se sonrojó ¿tan obvio era que estaban juntos?

—No —chilló el hombre afeminado y la vio de arriba abajo—. No me daré por vencido, algún día serás mío —dijo a Inuyasha antes de lanzarle un beso y quiñarle un ojo, se fue segundos después.

—Tiene bastante voluntad —comentó ella—. Creo que le ayudare y le diré que podemos cambiar habitación.

Kagome no pudo más que reír después de ver la cara de susto de Inuyasha, se acercó a él y le dio un beso, era muy divertido hacerle bromas, se veía adorable.

Inuyasha y Bankotsu fueron a prepararse ya que participarían en las primeras carreras. Justo cuando se dirigía con Sango y Miroku hacia las butacas escuchó a alguien llamarla, se volvió y se encontró con Kouga.

—Es una sorpresa verte aquí —dijo al instante que le tomaba las manos para besárselas, ella las retiró de inmediato, si antes le había parecido incómodo ahora era más, después de todo ahora estaba en una relación.

—Hola, Kouga —saludó al hombre y se ocupó de meter las manos en los bolsillos del suéter para evitar que él volviese a tomarlas.

—¿Vienes a apoyar al perro?

—Vine con Inuyasha, si —respondió con una sonrisa.

En ese momento Kagome se fijó en la chica que acompañaba a Kouga, era una hermosa pelirroja e iba vestida con un traje de baño en un tono gris, con líneas en plateado, se le veía muy bien.

—Está atenta, te demostrare que soy mejor que él y entonces aceptaras salir conmigo —dijo y ella volvió su atención a él. Al parecer tomaba eso como un desafío.

Antes de ella poder decir algo, fue la chica pelirroja quien habló:

—Vamos, Kouga. Debemos ir a ocupar nuestros lugares —dijo al tomar uno de los brazos del moreno y hacerlo alejarse, antes de irse le dedicó una mirada de desagrado a Kagome.

Sango le explicó que la chica era Ayame, quien nadaría contra ella en estilo libre, quizás esa podría ser la razón por la que le dedicó aquella mirada, solo que nadie más aparte de ellos y Bankotsu sabía que ella participaría, así que el desagrado de la muchacha debía deberse a otra cosa, tal vez un poco de celos. Lo cual solo hubiese tenido sentido si ella se le hubiese insinuado a Kouga, lo cual no fue así.

Apartando ese hecho, al ver a Ayame se tranquilizó un poco, ya que la pelirroja tenía la misma estatura que ella, de modo que por ello no le llevaría ventaja, quizás por el tiempo practicando y la experiencia sí, pero no por la complexión física.

Kagome revisó el folleto donde se mostraban las carreras que se llevarían a cabo ese día, eran un total de 26 y ella participaría en tres, 200, 400 y 800 metros de libre femenina. Inuyasha había intentado convencerla de que no se inscribiera en esas ya que eran las que más exigencia pedían pero ella estaba decidida, si había llegado hasta allí se esforzaría al máximo.

Inuyasha se inscribió en 100 y 200 metros de estilo espalda, y en 200 y 400 metros de combinado individual, en estas últimas se había inscrito para competir contra Bankotsu. Miroku y Sango se habían inscrito en las dos carreras para sus diferentes estilos, que eran de 100 y 200 metros.

Las primeras carreras eran las de combinado masculino, por lo que Miroku, Sango y ella se apresuraron en sentarse en tres de los asientos disponibles para los competidores.

Antes de comenzar la primera carrera Ayame y Kouga llegaron para ocupar unos de los últimos puestos, quedaron justo detrás de ellos.

—Entonces tú eres el miembro misterioso del equipo —comentó Kouga. Kagome se volvió para responderle.

—Así es —dijo con una sonrisa, y pronto volvió su atención a la piscina.

Una voz se escuchó por las bocinas y comenzó a presentar a los primeros competidores.

—¿El perro se inscribió en combinado? —preguntó Kouga al escuchar el nombre de Inuyasha y verlo en la piscina.

—Quería tener verdadera competencia —comentó Miroku, como mejor amigo de Inuyasha le correspondía molestar a Kouga cuando este no estaba.

—¿Qué dijiste?

La competencia comenzó y nadie dijo más nada. Kagome no perdió detalle en la carrera, siguió con la vista a Inuyasha de un extremo a otro de la gran piscina olímpica, él fue el primero en llegar por 23 milésimas de segundos, ya que Bankotsu no le dio tregua. Ella se levantó emocionada para aplaudir y gritar.

—De haber competido, yo habría ganado —comentó Kouga.

—Pero no lo hiciste —Kagome se encogió de hombros y siguió viendo a la piscina.

Esa actitud hizo pensar a Ayame, según parecía esa chica no tenía ningún interés en Kouga, más bien se mostraba completamente absorta en Inuyasha, detalló a Kagome y vio que llevaba el suéter que en más de una ocasión había visto utilizar a Inuyasha, eso podía dar a entender que ambos estaban juntos, pero Kouga parecía no darse cuenta o no querer verlo.

La segunda competencia de combinado masculino termino y en esa ocasión ganó Bankotsu, con una ventaja de 1 segundo con 20 milésimas sobre Inuyasha. Ayame se puso de pie y aplaudió, estaba feliz por Bankotsu, después de todo eran amigos bastante cercanos desde niños, crecieron y aprendieron a nadar juntos.

Comenzaron a presentar a las competidoras para combinaciones femeninas, y pronto Inuyasha y Bankotsu se acercaron a las bancas. Inuyasha se apresuró a sentarse en el asiento junto a Kagome, esta no pudo contenerse y lo recibió con un beso en los labios.

Ayame se volvió discretamente a ver a Kouga a quien claramente le molestaba el espectáculo.

—Estuviste increíble —dijo Kagome hacia Inuyasha al tomarlo del brazo—. Tú también Bankotsu, llevaste la ventaja en los 400 metros.

El moreno de tatuajes se encogió de hombros.

—Fue entretenido competir con alguien que me diese pelea.

—Ya creo que llevas la ventaja en los 1500 metros.

—Será fácil sin esta bestia —dijo señalando a Inuyasha.

—No quise quitarte todas las medallas —se defendió el aludido.

—Sigue creyendo eso.

Ya terminaban las carreras de combinados femeninos por lo que Inuyasha y Kouga se apresuraron para ir hacia la piscina, Inuyasha se fue no sin antes darle un beso a Kagome.

Ayame aprovechó la oportunidad para hablarle a la muchacha.

—¿Te inscribiste para estilo libre, cierto? —la pelinegra se volvió para responderle.

—Así es. Mi nombre es Kagome, y será un placer competir con alguien a quien han presentado como la mejor. —Lo último dejo paso a la sorpresa en el rostro de Ayame.

—¿Acaso Kouga…?

—No he hablado con Kouga, fue Bankotsu quien me habló de ti —Kagome se volvió ya que Sango la había llamado. Inuyasha la saludaba desde la piscina, ya estaba por comenzar la carrera.

Ayame a su vez saludó a Kouga, pero este no le prestó la mayor atención, estaba con la mirada fija en la pelinegra quien a su vez saludaba a Inuyasha. No podía evitar sentirse molesta con esa chica, hacía semanas que Kouga no dejaba de hablar de ella, más de una vez lo había descubierto queriendo acerarse al club de Inuyasha, él lo negaba por supuesto, pero ella sabía que se dirigía hacia allá y con un único propósito. Y era por eso que se sentía tan molesta, el que esa muchacha que con apenas haber visto a Kouga en dos oportunidades y apenas cruzar algunas palabras, ya lo tenía embobado, y ella después de todos los años que tenía conociéndolo y apenas se sentía como una amiga. Se sentía tan tonta por enamorarse de alguien que solo la tomaba en cuenta cuando sentía la necesidad de acostarse con alguien y no encontraba a alguien que lo satisficiera.

Si existiera una competencia para tontas enamoradas no correspondidas, ella se llevaría todas las medallas.

La carrera comenzó y todos los espectadores se mantuvieron atentos. La rivalidad entre Inuyasha y Kouga se mantenía desde hace años y durante cada competencia todos esperaban ver ese gran duelo de titanes en el agua. En el campeonato anterior Kouga le había ganado a Inuyasha en los 200 metros, aunque por bastante poco.

La rivalidad entre los dos hombres se había mantenido a nivel de competencias deportivas, pero al parecer Kouga intentaba llevarla a algo más personal, aunque según su criterio ya era una batalla perdida para el moreno. Kagome se veía claramente enamorada de Inuyasha, tanto como ella lo estaba de Kouga.

Inuyasha fue el primero en terminar la carrera de 100 metros, Kouga terminó 80 milésimas de segundo más tarde, y Jakotsu, el hermano de Bankotsu, obtuvo un tercer lugar. El resto de los competidores finalizaron y pronto comenzaron a prepararse para la carrera de 200 metros, el orden de ganadores se mantuvo.

Poco después de terminar las carreras Inuyasha llegó junto a ellos en las bancas, Ayame al ver que Kouga no regresaba fue a buscarlo.

Kagome no esperó que Inuyasha terminara de llegar y se apresuró para abalanzarse sobre él y felicitarlo, le parecía increíble la forma en que él se movía en el agua, era asombroso. Inuyasha recibió a la muchacha y la abrazó para luego besarla.

—¡No es justo! —una voz afeminada los hizo separarse—. Comértelo delante de los que no tenemos tanta suerte.

—Cierto chicos, contrólense —escucharon la voz de Miroku—, dejen eso para cuando regresen a la habitación.

—Cállense ambos —gruñó Inuyasha, dirigiéndose ya a las bancas.

Pronto comenzaron las carreras de estilo libre, iniciando por la de 50 metros, siguiendo las de 100, 200, 400 y 1500 metros, Bankotsu se había inscrito para las dos últimas por lo que esperaron atentos.

Bankotsu estaba realizando un par de estiramientos antes de sus carreras, y la gran mayoría de la audiencia femenina presto más atención a los movimientos del moreno que a las carreras que se llevaban a cabo. Llevaba unos Yongtao en color blanco con franjas violeta que cruzaban cada muslo, sus piernas eran cubiertas hasta los tobillos.

La carrera de 400 metros Bankotsu la ganó por 30 milésimas de segundo, y en la de 1500 metros obtuvo una ventaja de 8 segundos. Al menos durante cuatro años Bankotsu se había mantenido invicto en la carrera de 1500 metros, y no era de sorprenderse ya que el moreno poseía una forma de nadar dinámica y violenta que nadie lograba vencer.

El presentador anunció un receso de 30 minutos, durante el cual los comentaristas aprovecharían para hablar en detalle de cada carrera que se había dado.

Inuyasha dijo que tenía hambre y puesto que ya no competiría los llevó a todos al área de comida. Con lo nerviosa que estaba Kagome por sus próximas carreras apenas y se atrevió a tomar un jugo, Inuyasha al notar su nerviosismo le había tomado la mano diciéndole que no se preocupara, que ya desde ese momento él estaba orgulloso de ella. Kagome sonrió y le agradeció.


Antes de las carreras de estilo libre Ayame se dirigió al baño, agradecía que al menos su estómago se hubiese calmado, aunque no había logrado comer nada sólido. Estaba un poco ansiosa por la competencia, como siempre lo estaba, pero en años anteriores no había llegado a tales extremos.

Luego de que terminaran las carreras de Kouga lo siguió para asegurarse de que estuviese bien, pero este parecía no querer tenerla cerca, estaba molesto por no haber podido ganarle a Inuyasha y se quejaba de que además de quitarle la oportunidad de estar con Kagome también le quitaba las medallas. Ella, cansada de escucharlo se fue a ver las carreras de Bankotsu, y se alegró muchísimo al verlo ganar ambas.

Cuando se dio el receso ella prefirió compartir con Bankotsu y sus hermanos que ir con Kouga, aunque Hakkaku y Ginta intentaron convencerla de ir a su mesa, al parecer Kouga estaba de mal humor y querían que ella lo tranquilizara, y aunque dudo por un segundo decidió negarse y pasar un buen rato con Bankotsu, al menos él la apreciaba.

El hombre era puro musculo, y el tatuaje de dragón que tenía en el brazo y pecho, lejos de hacerlo ver intimidante, solo lo volvía más endemoniadamemente sexy. Intentar decir que su viejo amigo, no era sexy, era negar lo obvio. Y él ni siquiera intentaba ocultarlo, en lugar de cambiarse como lo hicieron varios otros participantes, él y apenas había optado por colocarse la chaqueta del club, y estaba segura que lo hacía por respeto al área de comida.

Al llegar al baño se consiguió con Kagome y su amiga castaña, no puedo evitar sentirse molesta al ver a la pelinegra, ya que sin ella siquiera proponérselo obtenía la atención que ella quería de Kouga.

—¿Si lo hicieron? —escuchó a Sango preguntar a Kagome justo cuando entró a uno de los cubículos.

—¡Sango!

—¿Qué? Merezco saberlo, después de lo que nos costó conseguir esas habitaciones, ¿sabías que no estaba permitido que las parejas durmiesen juntos durante las competencias?

—Pero lograron tenerlas.

—Y por eso me debes una respuesta.

—¿Por qué pensar que no lo hemos hecho antes? —intentó esquivar la pregunta.

—Porque Inuyasha no te ha llevado a su departamento, y cada noche te lleva a tu casa directamente desde el club.

—¿Cómo puedes estar segura?

—Miroku y yo vivimos delante del edificio de Inuyasha, sabemos a qué hora llega, y no le da chance de pasar por otro lugar excepto tu casa.

Ayame estaba sorprendida, ¡los vigilaban! ¿Tan profunda era esa amistad?

—No me mires así, solo queremos ayudarlos, por eso insistimos en conseguir esas habitaciones —se defendió las castaña—. ¿Y bien?

Kagome suspiró, no podía ganar en esa discusión.

—Acordamos no tener relaciones hasta luego de terminar la competencia.

—¿Qué? No puedes estar hablando en serio.

—Baja la voz —riñó Kagome—. Dijo que si comenzábamos no me dejaría salir de la habitación.

—Con las ganas que te tiene no lo dudo —comentó Sango y Kagome le dio un pequeño golpe para que ya callara, justo entraba alguien más en el baño.

Ayame sintió las mejillas arder al escuchar esa conversación, y en esa ocasión en lugar de sentirse molesta con la muchacha, sentía envidia de ella, ya que estaba con alguien que realmente la tomaba en cuenta. Para cuando salió del cubículo ninguna de las dos mujeres estaban.

Continuara…


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¡Hola, hola gente linda! I'm back!

Estuve desaparecida lo sé, algunos ya saben lo que me sucedió y las pérdidas que tuve en este tiempo.

Los que no lo saben, pues, mi padre, quien fue mi apoyo y mi guía murió el pasado diciembre, y solo mes y medio más tarde murió mi perrita, quien más que mi mascota era mi niña y mi pequeña alegría, y bueno, quería mandar todo al demonio.

Pero, ya estoy regresando a mis andanzas. Regreso al ruedo, gente linda!

Y como ya saben, este es un regalo para mi Baby Girl, y pues que mejor fecha para retomarlo que para su cumpleaños? Y aquí estoy!

Ahora bien, esta historia tendría cuatro capítulos, pero bueno se extenderá por uno más, y con un muy posible spin off(?),del que ya les hablare en la próxima actualización, si no es que ya lo descubrieron.

Paso a responderles sus mensaje como ya saben.

Esmeralda Figueroa: Creo que este se acabo un poco más rápido, pero fue para poder extenderme luego, para cumplir sus deseos de más. Gracias por la paciencia, espero hayas disfrutado del capitulo.

Baby Girl: Me emociona mucho haberte emocionado tanto! Claro, mi objetivo es hacerte babear jajaja, lo de Kouga se me paso, pero ya pensare en algo. Todas éramos Kag. Inu nunca dejara de cuidarla, eso lo hace perfecto. Ya he respondido lo de Ban. Lo de la capucha fue adorable tierno y no convencional. Inu siempre imagina cosas ricolinas con Kag jajajaja. Espero disfrutes esta parte de tu regalo, y lamento la demora.

InuKagBan: Habra un poco mas para su deleite!

Maritza: Muajajaja todo sea para mantener la emoción. Inu es lindo en cualquiera de sus presentaciones, y si que se vio más de Ban, no pude resistirme.

Masha: Hola, me alegro que te haya gustado. Y pues si, se que habrían algunos detalles en la historia, no soy una experta en el tema, pero trato de buscar la mayor información posible, e incluso así puedo tener muchas variaciones con lo que es realmente. Por ejemplo, para este capitulo utilice referencias de una competencia que logre conseguir, tomaba nota y eso. Gracias por las acotaciones, y por leer.

Naomi Brief: Aquí esta! Espero sigas por aquí.

Nataliep: Awwwww! Me alegra saberlo! Gracias!.

El resto me tendrán en su bandeja privada jujuju

Gracias a todos por todavía pasarse y leer, y les aseguro que seguiré con cada una de mis historias.

Gracias por el apoyo, nos estaremos leyendo.

¡Feliz cumpleaños, mi Baby Girl!