Hola… si, me volví a adelantar, pero es que ya no pude esperar para el sábado, ademas he recibido muchos reviews, me alegra mucho leerlos, en verdad que me siento feliz de que les guste esta historia. Bueno, se me hace que para el domingo subo la continuación. Sin más los dejo leer y espero que este capítulo también sea de su agrado.
~ 1 ~
Había podido sentir ligeramente el Cosmo de Athena, sabía que era imposible pero podía estar seguro… Athena se encontraba preocupada no solo por él, sino por todos sus amigos, los cuales se encontraban batallando en ese momento. Ya habían caído dos Pilares Marinos solo faltaba el de él.
Sintió de pronto como una onda de aire se acercaba a él, dio un salto para esquivar aquel ataque, el cual hizo que Kaza casi se estrellara contra la base que sostenía el Pilar. Ese momento lo aprovecho para poder atacar con su velocidad a Kaza, el cual no esperaba esa reacción por parte del Caballero de Géminis. Este no iba a dar tregua alguna, Kaza esquivo aquel ataque, Saga junto ambas manos y convoco una de sus técnicas más poderosas… Otra Dimensión.
Kaza recibió aquel ataque y desapareció del lugar, Saga se impulsó para atrapar a Lymnades en el aire y comenzó a golpearlo para poder tener el control de la situación y antes de que cayera al suelo, invoco la Explosión de Galaxias.
Un ataque demasiado fuerte, tanto que Kaza no lo había previsto, este ataque lo dejo fuera de combate. Saga cayó al suelo respirando agitadamente, ese Marina no era un oponente tan poderoso pero había sido culpa de él mismo, pues se había confiado de su poder.
Aun así, trato de respirar tranquilamente. Camino unos pasos hacia adelante y activo su Cosmo hasta que su armadura comenzó a brillar, esta acción se pasó a la Barra la cual también comenzó a brillar, comenzó a correr girando la Barra Triple, dio un salto y azoto esta arma contra el duro pilar. Un estruendo se comenzó a escuchar por todo el lugar submarino y este comenzó a destruirse pedazo a pedazo, sorteo aquella lluvia de piedras que se avecinaba contra su persona.
Cayó al suelo, respirando agitadamente, tenía que recuperar el aliento. La batalla no había sido muy peligrosa ni para nada forzada, pero lo había tomado desprevenido y la herida que tenía en su hombro le afectaba.
-Aun así- se dijo a sí mismo –debo seguir, debo de ayudar a… Athena- con estas últimas palabras se puso de pie y comenzó a caminar hacia el siguiente Pilar.
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Dhoko llevaba entre sus brazos el cuerpo de Athena, la cual apenas se había dado cuenta de que habían destruido la flauta de Sorrento cayo rendida, había usado su Cosmo más de lo que ella estaba acostumbrada a hacerlo.
Sabía que podía correr con Athena acunada en su cuerpo, pero no lo iba a hacer. Prefería que descansara para su encuentro con Poseidón. De pronto sintió un temblor, detuvo su andar para escuchar como el tercer pilar había caído. Sonrió, orgulloso de aquellos niños que había visto crecer y desarrollarse como unos hombres de bien, entregados a la causa que Athena ahora libraba.
-4 mas- susurro –solo 4 Pilares más, así Athena no tendrá muchos problemas para poder enfrentarse a Poseidón.
Continuo con su andar, mientras arrullaba a Athena, quien amenazaba con despertar. Prefería llevarla en brazos con tal de que recuperara su energía.
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Shion se encontraba de pie, en la orilla de una montaña manteniendo su vista fija en el horizonte. Retiro aquella mascara que solía usar cuando salía a ver a los aspirantes y soldados, aunque la mayoría de ellos ya lo habían visto sin ella. Se sentía extraño con esa mascara, había dejado de usarla para no asustar a la joven deidad.
-¿Cómo estará?- susurro al viento –espero que Dhoko la pueda mantener a raya
-La señorita Athena está bien al igual que los demás compañeros y el Antiguo Maestro- le interrumpió una voz, Shion desvió la mirada y dos Caballeros se arrodillaron ante el Patriarca, ambos con ropas de entrenamiento
-Buena tarde Aioros- le saludo –Mü
-Su excelencia- le cuestiono Aries -¿sucede algo?
-Es normal que esté preocupado- dijo mientras dirigía su mirada hacia el punto en el que había estado viendo –los Marinas de Poseidón se equiparan en poder con la Orden Dorada- comento –tal vez hasta sean más poderosos
-No lo dudo señor, pero aun así… nuestros compañeros son fuertes y no dejarían que le pasara algo a la princesa Athena- comento Aioros que aun se mantenía arrodillado al igual que Mü
-También lo sé- respondió –pero Athena… es demasiado…
-Demasiado extremista- dijo Mü –con todo el respeto señor, la señorita no piensa en lo que hace, eso es su debilidad así como su fortaleza- dijo –eso hace que el oponente no pueda adivinar que es lo que va a hacer
-Ademas… con todo el respeto señor- interrumpió Aioros –yo creo que si dejamos a Athena unos días en el Palacio Submarino con Poseidón este de inmediato da la rendición
-Nadie mas que nosotros somos capaces de soportar las locuras de "-.-"
-Mü, Aioros…- les llamo Shion, ambos se tensaron, tal vez se habían pasado –no es mala idea, así se dará cuenta que no es fácil lidiar con esa niña- dijo riendo ante la idea que le habían dado los dos jóvenes. Dejo salir un suspiro –Están bien, sé que están bien
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-Escuchaste eso- le comento Milo a un hombre que se encontraba en posición de meditación en el suelo –es el sonido de un pilar derrumbándose
-¿Qué quiere decir con eso señor Caballero de Escorpión de la Guardia de Athena?
-Este… si- respondió Milo, no estaba tan acostumbrado a que le llamaran de una forma tan larga –el punto amigo es… bueno, no es personal pero me ayudarías mucho si no te interpones entre yo y el Pilar del Ártico
-Lo siento mucho, pero el Pilar que buscas esta en otro sitio- le comento –este es el Pilar del Océano Indico
-No hay mucha diferencia- le respondió Milo restándole importancia –Lo mismo es este que otro, al fin y al cabo va a ser destruido
-Mi respuesta es la misma- respondió seriamente –no me voy a mover, pues mi lealtad es para con el señor Poseidón y nadie más.
-Bueno, la mía esta con mi princesa, así que… tendremos que hacerlo por las malas- dijo Milo retadoramente
Se abalanzo aprovechando la fuerza de sus piernas, iba a terminar de inmediato con aquel guerrero que se encontraba más ocupado meditando que prestando atención a pelear. Pero Milo se estrelló contra una barrera que lo alejo inmediatamente de su oponente. Escorpión se quedó observando a su oponente, no se lo había esperado
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Apenas había puesto un pie en el suelo que se extendía como el patio del Pilar, Ángelo había sido lanzado contra una fuerte roca, esta quedo destruida de inmediato. No había sido un contacto físico, había sido una ráfaga de viento, un poder equiparado con el de una tormenta.
Sacudió las piedras que se encontraban encima de él, sonrió de manera burlona, sabía bien que este enemigo era aún más poderoso que Isaac de Kraken, esta vez no podía tomárselo a la ligera.
Frente a él se encontraba un hombre casi de su misma estatura, un joven revestido de pies a cabeza con unas Escamas Doradas. Se veía que estaba orgulloso de su poder. Ángelo se encaró a unos metros de su oponente, ambos se miraron fijamente, esperando quien de los dos seria capaz de romper el contacto.
-Caballero Atheniense- le llamo –te ordeno que te vallas de este pilar
-No- respondió de inmediato mientras se cruzaba de manos –me iré de aquí hasta que destruya ese Pilar- le dijo apuntando a la estructura de concreto
-Antes tendrás que pasar sobre mí- le respondió muy seguro de sí mismo
-¿Y quién diablos eres tú?- le pregunto socarronamente
-Yo soy el Caballo de Mar, Bian- le respondió –El General Marina de Poseidón, guardián del Pilar del Pacifico Norte
-Patético- le respondió mientras reía –yo soy Mascara de Muerte de Cáncer, y voy a acabar contigo si así puedo derribar ese Pilar
Ya no hubo más platica entre ellos, Bian se deshizo de su capa y se lanzó contra el Caballero de Cáncer. Este de inmediato bloqueo el ataque de su oponente, Bian no se sorprendió en lo absoluto por esta reacción del Caballero, aun así Ángelo no iba a esperar a que su contrincante atacara, antes lo haría él.
Comenzó con un puño derecho en revés, Bian lo esquivo con mucha facilidad, le dio un puñetazo en el abdomen a Cáncer para alejarlo unos metros, encendió su Cosmo iluminando su cuerpo y Escamas en un color verde. Se lanzó de nuevo contra Ángelo, cubriendo sus puños con agua, no era necesario que siquiera lo tocara, pues chorros de agua arremolinadas se lanzaban contra el cuerpo de Cáncer, derecha, izquierda, patada; golpes que ni siquiera Mascara de Muerte podía esquivar. Golpes que no solo estaban revestidos con su Cosmo, sino también con aquella agua torrencial que revestía sus manos y pies. Ángelo cayó al suelo fuertemente, pero apenas se pudo poner de pie, un remolino de agua lo envistió y lo arrojo hacia el Pilar del Pacifico Norte, Ángelo alzo la mirada, demasiado fuerte, más de lo que pensó. Pero ya estaba planeando como contraatacar a su enemigo, sonrió arrogante, ahora era su turno.
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~ 2 ~
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Shura ahora se encontraba ahora con fuerzas renovadas, Athena no solo lo había ayudado a derrotar la flauta de Sorrento, sino también había curado sus tímpanos, el dolor que antes sentía por haberse causado ese daño había desaparecido. Su respiración aun así seguía agitada, pero Sorrento estaba igual; aún no se recuperaba de la sorpresa, hasta hace poco tenía bajo control a Shura, hasta estuvo a punto de acabar con la vida de Capricornio, pero había algo, Shura de Capricornio no estaba solo, había alguien, una fuerza aun mayor que la de él.
El Cosmo de Shura estaba a su máximo, su armadura brillaba con mayor intensidad, Sorrento despertó de su ensoñación y también aumento su Cosmo, ahora estaba de igual a igual, no había armas que detuvieran el ataque del Caballero de Capricornio.
-¿Qué fue lo que paso?- exigió saber –hasta hace unos momentos estabas al borde de la muerte y ahora estas con fuerzas renovadas
-No tengo por qué responder- comento, mientras se lanzaba contra su enemigo, de nuevo una danza de haces de luces se comenzó a notar, cada uno de estos eran capaces de cortar hasta el mismo coral
-Claro que importa- le dijo mientras tomaba las muñecas de su oponente para alejar sus golpes -¿Por qué? ¿Por qué tienes de nuevo esta fuerza?
-Por la diosa Athena- dijo, ese momento lo aprovecho Sorrento para alejar a Shura con una fuerte patada, Shura cayo de rodillas
-¿Estás diciéndome que Athena gasto su Cosmo solamente para ayudarte?- le grito -¡eso es imposible! ¡Un dios jamás gastaría su energía para proteger a otros!
-Lo siento pero la princesa Athena no es así- respondió mientras se ponía de pie
-¿Estas insinuando que Athena te ama?- le pregunto -¿a ti y al resto de tus compañeros?
-No lo se- dijo sinceramente –pero estoy seguro de que Athena, la princesa siente un cariño por todos sus Caballeros Dorados, eso yo mismo lo se
Ya no hubo mas palabras, dejaron que sus golpes hablaran por ellos, Sorrento luchado por Poseidón, Shura defendiendo a Athena.
Estos golpes serian ahora los que decidirían el resultado de la batalla de ese combate, aún estaba en juego si el Pilar seguiría intacto o caería destruido.
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Saga se encontraba caminando lentamente, ya le faltaba poco para llegar al siguiente pilar, el Pilar del Atlántico Norte, dentro de su pecho se había formado un presentimiento, algo le decía que no fuera, que estando ahí no le iba a gustar lo que iba a encontrarse, pero aun así, su lealtad a la diosa de la Sabiduría le impedía regresar a su camino y dejarle el trabajo a sus otros compañeros.
El Pilar se hacía cada vez más grande y su presentimiento era aún mayor. Se detuvo unos minutos y trato de mitigar el dolor que en su hombro había, se apoyó en una roca respirando tranquilamente, podía sentir que los Cosmos de Shura, Ángelo y Milo se encontraban activos; demasiado, lo más seguro era que se encontraban en batalla, en cambio el Cosmo del Antiguo Maestro y el de Athena se encontraba demasiado calmados, aun no habían llegado con Poseidón, así que sin más, volvió a retomar el camino, tenía que ser él la persona que iba a luchar contra el Emperador de los Mares, Athena no podía, no podía arriesgar su vida de esa manera, menos por un capricho de ese dios.
El lugar al que llego después de un tiempo se encontraba vacío (aunque solo era en apariencia) pues el Cosmo de quien lo estaba vigilando se encontraba escondido. Se comenzó a adentrar con mucha cautela, sus pasos resonaban en todo el lugar, su corazón latía desbocadamente. Se detuvo cuando estuvo a medio camino. Miro al Pilar, este se alzaba majestuoso y orgulloso… la Barra Triple tembló en su mano, era demasiado sencillo. Unos pasos delataron que su enemigo se encontraba detrás de él, se tensó y su corazón latió aún más rápido.
-Así que… el General Marina se ha presentado ante mí- comento sagazmente
-Así es- respondió –no sirve de nada que me siga escondiendo si ya sabias de antemano de mi presencia- comenzó a caminar y paso a lado de Saga, su capa se movía al compás de sus pasos y se colocó a unos metros de distancia del Caballero de Géminis
-De entre todos… nunca pensé que nos traicionarías…- menciono dolido –dime porque Kanon… ¡¿Por qué traicionaste la confianza de Athena?!
-Saga de Géminis- respondió mientras se retiraba el casco –yo jamás he traicionado a Athena, porque nunca forme parte de la orden de la diosa
-¡Mientes!- le grito -¡Athena confía en ti y aun así, optaste por traicionarla! ¡Eres la mano derecha del mismo Patriarca!
-¡¿Y crees que con eso estaba satisfecho?!- esa respuesta tomo a Saga desprevenido -¡Claro que no! ¡Pero tú que vas a saber Saga!- siguió -¡Siempre, siempre has sido tú, nadie más que tú!
-¡Eres un Caballero Dorado!- le respondió -¡Eres el Caballero de Géminis!
-¡Solo el menor! ¡Únicamente tú sombra!- le dijo -¡Siempre has sido así! ¡Fui renegado solo por ser el menor!
-¡Eres un estúpido!- le dijo -¡Athena hizo todo lo posible junto a su Ilustrísima para poder buscar la segunda armadura! ¡¿Cómo les puedes pagar de esa manera?!
-¡Ya basta Saga!- respondió alzando su Cosmo -¡No voy a dejar que me sigas envolviendo en tus juegos!
Una onda de energía se esparció por todo el lugar, esta onda destruyo corales, rocas y los pilares que se encontraban ahí de adorno debido a aquel poder, pero Saga se quedó quieto, no se inmuto ante esa muestra de poder de su hermano, ahí estaba su presentimiento, tenía que pelear ahora contra él.
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Ángelo salió disparado hacia un pilar que se encontraba adornado aquel lugar, al mismo tiempo que Bian. Apenas se pusieron de pie y se lanzaron para seguir peleando, los golpes del Caballo de Mar eran esquivados ya por Ángelo, encontrando los espacios para poder atacar, las patadas de Ángelo eran poderosas, las cuales comenzaron a rasgar las Escamas de Bian, unas Ondas Infernales lo arrojaron contra una roca la cual se destrozó en cientos de pedazos.
Cáncer se encontraba respirando agitadamente, Bian lo estaba exigiendo al máximo, esperando a que su oponente se pusiera de pie, escucho un pequeño ruido, un metal cayó al suelo, miro… el protector de su antebrazo se había roto, ahora había una parte de su cuerpo que se encontraba expuesta.
-¿Sorprendido caballero?- le pregunto burlonamente mientras se ponía de pie y sacudía los restos de roca –jamás me vas a vencer…- callo en el momento en que sintió como su casco se rompía a la mitad y caía al suelo
-Claro… ¿y a eso como le llamas?- le pregunto burlón –estúpido… no creas que me dejare vencer… no hasta que el Pilar caiga
-Sobre mi cadáver- le respondió duramente
Ángelo dio un salto al aire y de un momento a otro se encaró a Bian, pero este se encontró con algo que no esperaba. El Caballo de Mar solo mantenía ambas manos en son de rendición, pero había algo… una pared que le impedía a Cáncer acercarse. Este miro extrañado, comenzó a dar golpes pero estos se estrellaban contra una pared invisible, las patadas que Ángelo daba también eran repelidas, Cáncer dio un paso hacia atrás, pero una roca lo había hecho resbalar, esto lo aprovecho Bian.
-Vientos huracanados- invoco Bian, este ataque invoco una fuerte ráfaga, Ángelo trato de soportarlo pero aun así fue enviado a estrellarse contra un pilar, la careta de su armadura cayó al suelo
-Maldición- susurro Cáncer mientras se ponía de pie
-¿Acaso no dijiste que me derrotarías?- le pregunto mientras encendía su Cosmo al máximo -¡Olas Ascendentes!
Ángelo apenas se estaba poniendo de pie, cuando a ambos lados se alzaron dos grandes olas, estas comenzaron a caer encima de él, pero no lo hundieron, al contrario… Ángelo subió hasta lo más alto que pudo, saliendo incluso hasta el exterior del mar. En el momento en que cayó un vacío lo volvió a jalar hacia donde se encontraba batallando cayendo duramente al suelo, se levantó con su cuerpo tembloroso, un fino hilo carmesí bajaba de su labio inferior, sintió un sabor extraño dentro de su boca, escupió un poco de sangre.
-¿Es todo?- le pregunto a su oponente -¡¿Es todo lo que un General de Poseidón saber hacer?!- le tentó
-¡Imbécil!- respondió ofendido Bian -¡Aliento Divino!
-Maldición- pensó Ángelo, pues un tornado de agua se formó de la nada encerrando a Cáncer dentro de él. Este comenzó a girar adentro sin poder defenderse. Cuando termino este ataque Ángelo volvió a caer al suelo.
Una parte más de la armadura cayo, una de sus hombreras se despedazo. Ángelo miraba con ira a su oponente. Bian avanzaba lentamente a donde se encontraba, sentía que tenia la victoria en sus manos.
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~ 3 ~
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No sabias exactamente donde te encontrabas, estabas de rodillas. Cuando te pusiste de pie sentiste un fuerte temblor, comenzaste a correr hasta que tu ropa se atoro con algo, una roca… te diste cuenta de que te encontraba vestida con un hermoso vestido blanco. Otro terremoto te saco de tu distracción y el suelo que pisabas se abrió y sentiste que te caías. Pero jamás tocaste fondo pues habías sido rescatada por alguien.
Shaka, él te había dejado en tierra firme y viste que hablaba, algo te decía pero no lograbas escucharlo, viste que se encamino hacia aquel rio de fuego, se detuvo y te dijo de nuevo algo mientras te sonreía, te pusiste de pie y trataste de alcanzarlo pero alguien te lo impidió… Apolo.
Te sostenía de la mano, estaba intentado sacarte de ahí, pero no querías, algo te decía que debías quedarte con Virgo, de la nada aparecieron dos guerreros más, uno de ellos Aioros y el otro no alcanzaste a ver… pero también se encontraba revestido con una armadura dorada. Todo se volvió oscuro y dio paso a otra imagen más… estabas segura que era el mismo sitio en el que estaban Virgo y Sagitario, pero ahí estaba Apolo de pie revestido con su armadura encima de una montaña, a la izquierda había otro hombre también revestido con una armadura y Poseidón… este se encontraba aún más alto, se arrojó hacia el abismo… todos los presentes arrojaron sus armas contra un ser que se encontraba frente a ti, incluso tu lanzaste a Niké… una explosión, algo pasaba.
Despertaste de ese sueño, respirabas agitadamente… no había sido un sueño, lo habías sentido, una premonición, tal y como lo habías tenido con Apolo, pero había una duda ¿Por qué? ¿Qué significaba eso?
Se supone que ibas a derrotar a Poseidón, entonces… ¿Por qué había salido en tu sueño?
-Ya despertó- te hablo Dhoko –me alegro… ¿Cómo está?
-Bien- respondiste, tal vez solo había sido un sueño -¿Cómo vamos?
-Solo faltan 4- te dijo mientras te ofrecía la mano para que te levantaras pues te encontrabas sentada en el suelo -¿le pasa algo?- te pregunto
-Nada, solo que me duele la espalda- respondiste -¿Cuánto dormí?
-No mucho, más o menos media hora- te dijo
-Qué bueno- respondiste –debemos de seguir Dhoko, el Palacio de Poseidón debe estar más cerca, tenemos que detenerlo
-Athena…- te llamo serio –hay algo que le quiero comentar…
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-¡Aguja Escarlata!- grito Milo antes de caer al suelo, esta se incrusto en el cuerpo de su oponente
-Eres fuerte Caballero- le dijo aquel hombre –pero no tanto como para poder enfrentarte a mi Lanza dorada
-No lo creas estrella de punk- le comento –puedo partirla en dos
-Imposible- le dijo –mi nombre es Krishna de Chrysaor, cuyo nombre significa en griego El hombre con la lanza dorada dotado con una gran fuerza bélica, dime tu nombre guerrero- Milo parpadeo unas veces por el significado de aquel nombre
-Milo… soy Milo de escorpión- respondió después de la presentación del guerrero de Poseidón, lo había deslumbrado
-Bien, Milo Caballero Dorado del Escorpión, Guardián de Athena… recordare tu nombre y hablare de tu valentía en tiempos futuros- respondió Krishna
-Espera un momento- le comento Milo molesto -¿Cómo que hablaras de mi valentía en tiempos futuros?
-Porque morirás aquí- contesto simplemente
Krishna apunto con su lanza a Milo, este apenas era capaz de esquivar los ataques del General Marina, pues eran veloces y la mayoría de ellos certeros, de un momento a otro Krishna apoyo su lanza en el suelo y con esta se impulso para dar una serie de patadas al cuerpo de Milo, este recibió todas y cada una de ellas sin poder protegerse, estando a punto de caer Krishna lo ataco de nuevo con la lanza, arrojándolo fuertemente al piso, Milo cayo de espalda y apenas tuvo el tiempo para quitarse de ahí y evitar que la lanza se clavara en su cuerpo.
Se puso de pie de inmediato y con su velocidad se coloco detrás de Krishna y comenzó a golpearlo, sus patadas eran certeras, llenas de poder, sabia que no debía de estar perdiendo el tiempo con ese hombre, quien tenia un gran manejo de la lanza, con una patada elevo lo suficiente a krishna y dio un salto para unir ambas manos y devolverlo de un golpe al suelo, este golpe impacto directamente en la nuca de su oponente. Milo respiraba copiosamente, había usado su velocidad al máximo. Pero Chrysaor ni siquiera toco el suelo, apoyo su lanza de nuevo en el piso y comenzó a dar patadas certeras en Escorpión, ni siquiera tuvo el tiempo de recuperarse pues Chrysaor de nuevo lo comenzó a golpear con la lanza, de nuevo Milo tomo la velocidad como arma para esquivarla y colocarse detrás de Chrysaor e invocar el ataque de Restricción, varios aros rojos se extendieron en el cuerpo de su oponente y esto lo aprovecho para poder asestar dos Agujas Escarlatas de un solo golpe
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No sabia que era lo que estaba mal, su defensa era absoluta, nadie jamás la había destruido, porque sencillamente no había hombre alguno que pudiera hacerlo, solo Poseidón y eso era porque era una deidad, pero ese hombre… era un simple humano, un Caballero de Athena, guardián de una diosa patética y débil, pero aun así…
-Aquí- le hablo cáncer mientras le acertaba una patada en el lado izquierdo de las costillas, de nuevo la Escama de Bian amenazo con romperse
-¡Maldición, deja de moverte Mascara!- le ordeno, cuando por fin lo encontró Ángelo se encontraba encima de unos escombros que se habían formado por su batalla -¡Vientos Huracanados!- una nueva ventisca salió dispara pero Cáncer desapareció de ahí y apareció detrás de Bian, este quedo encerrado dentro de unos aros que acompañaban unos rostros fantasmagóricos
-Agujero Negro- comento Ángelo y chasqueo los dedos, este aro exploto destruyendo parte del peto de su adversario
-Mis Escamas…- susurro al verlas en un pésimo estado -¿Cómo te atreves?- le reclamo, en ese momento Ángelo se situó frente a él y de nuevo lo envolvió en su Agujero Negro
-Ojo por ojo Bian- respondió Ángelo y de nuevo chasqueo los dedos, la orden innata para que explotara
-¡Olas ascendentes!- volvió a invocar Bian pero Ángelo lo esquivo de inmediato
-Hasta aquí llegaste- le susurro
Cáncer le dio una patada que alzo a Bian al aire, se impulso con todas sus fuerzas y en el momento en que estuvo cerca abrazo las piernas del Caballo de Mar con las suyas, giro su cuerpo… en ese momento se escuchó un fuerte crujido. Ángelo cayó como felino en el suelo mientras que Bian cayó estrepitosamente
-Las Pinzas del Cangrejo- susurro en cuanto se puso de pie -¿Qué pasa? ¿te duele mucho?- pregunto con burla, aunque respiraba agitadamente
-Maldito, eres un estúpido- le susurro con mucho coraje –están rotas.. ¡Me rompiste las piernas!
-Di antes que fueron las piernas y no tu cuerpo- le respondió sínicamente –quédate un momento ahí, ahora vuelvo
Busco entre todos los destrozos el Tridente que le había entregado Dhoko, cuando por fin lo tuvo en sus manos encendió su Cosmo, noto que había algo diferente… claro, se encontraba agotado y mal trecho, su Cosmo no era tan poderoso pero tenia que hacerlo. Escucho un fuerte sonido, alguien mas había destruido otro pilar, chisto… no podían dejarlo atrás. Aun se encontraba cansado pero de cualquier manera corrió contra el Pilar clavando el Tridente cerca de la base, Bian trato de detenerlo, pero era imposible, el dolor que sentía era insoportable pero no le iba a dar el gusto a Cáncer de verlo gritar o sufrir.
El Pilar del Pacifico Norte había caído, pedazos de piedras se encontraban regados en el suelo, Ángelo se mantenía de pie con la ayuda del Tridente, le temblaban las piernas, en ese combate había recibido demasiado daño.
Se comenzó a alejar, sabía que se encontraba demasiado lejos del Palacio de Poseidón, tenía que llegar y encontrarse con su diosa y sus compañeros de la Orden. No podía dejar que Athena se enfrentara sola a Poseidón.
-¿creen que van a poder vencer al señor Poseidón?- le pregunto Bian cuando Cáncer paso a su lado –Jamás lo harán, en comparación a nuestro dios, ella es una niña- Ángelo siguió caminando lentamente, no iba a caer en el juego del Caballo de Mar –van a morir Mascara de Muerte, todos ustedes y la primera persona que lo hará será Athena- detuvo su andar y lo miro
-Antes me mata a mi- respondió –pero aun así, Athena vencerá y no te mato solo para que veas con tus propios ojos que estas equivocado
Bian no dijo nada más, se tragó su coraje, solo observo como Mascara de Muerte se alejaba a paso lento. Sonrió, tal vez no había podido derrotarlo pero lo había dejado lo suficientemente mal herido para que así no fuera un estorbo en la batalla de los dioses, en la cual, Poseidón obtendría la victoria.
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Sorrento salió disparado contra una roca, la cual quedo destruida, Shura respiraba agitadamente, había usado la técnica de Excalibur y la Danza de Excalibur al mismo tiempo, algo casi imposible, después de tantas dificultadas había derrotado al guardián del Pilar del Atlántico Sur.
Busco entre todos los lugares la Espada de la Armadura de Libra, cuando la encontró se dedicó a destruir el pilar, sin más tomo la distancia suficiente, pero en el momento en que iba a iniciar la carrera su vista se nublo, estaba demasiado cansado como para esforzarse un poco más. No lo sabía, pero le había tocado la desgracia de enfrentarse a uno de los Generales más fuertes de Poseidón.
Estaba a punto de conseguirlo, desvió la mirada a donde se encontraba Saren, apenas podía mover un musculo, esa era su oportunidad, ademas, Athena contaba con él, no podía y no debía defraudarla. Apoyo la espada en el suelo para usarla como un sostén de ayuda, se puso de pie. Trato de encender su Cosmo, apenas podía hacerlo, con la escasa fuerza que le sobraba corrió hacia el Pilar, dio un salto y blandió aquella espada, un haz de luz se dejó ver y el pilar de inmediato cayó.
Las rocas comenzaban a caer pero Shura se encontraba demasiado cansado como para esquivarlas, así que no se alejó de ahí cuando la lluvia de concreto cayo, solo cerró los ojos, tal vez no iba a poder ir con Athena pero al menos había hecho su trabajo. Cuando el ruido ceso se atrevió a mirar, solo para darse cuenta de que se encontraba ileso, claro que había rocas a su alrededor, pero ninguna de ellas lo había golpeado.
-Cuánta razón tenías Capricornio- escucho la voz de Saren quien al igual que él se encontraba ileso –el amor que profesa Athena a sus Caballeros es grande
-¿Por qué lo dices?- le pregunto dudoso
-Porque en el último momento una barrera se alzó y te cubrió no solo a ti, también a mí- dijo de manera irónica –soy su enemigo y aun así me salvo- Shura no dijo nada y se dejó caer al suelo respirando agitadamente -¿no piensas ir con tu diosa?
-Después- respondió –quiero descansar unos momentos, pero iré a su lado y derrotare a Poseidón- Sorrento rio ante las palabras de Shura
-No podrán- dijo –porque el señor Poseidón es muy fuerte y no muestra compasión por nada ni nadie, ni siquiera por sus Marinas
-Eso lo veremos- con esto Shura cerro la conversación, aun así, Saren ya no tenía ganas de seguir hablando. Se había enfrentado al máximo.
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Poder contra poder, estaba iguales. No había diferencia alguna, Kanon y Saga se encontraba peleando, cada uno de ellos por su propio dios, así como sus rostros sus técnicas eran similares, tanto que el mas minimo detalle seria el que les diera la victoria en ese mismo momento.
Un fuerte estruendo volvió a distraer a Kanon, esto fue aprovechado por Saga quien lo alejo de un cabezazo para después propinarle una fuerte patada que lo hizo rodar por el suelo.
-¿Acaso pensaste que perderíamos?- le pregunto Saga –Los demás están haciendo su trabajo y yo no los voy a defraudar, Kanon… ese pilar caerá
-Eso si lo permito- contesto Kanon para abalanzarse contra Saga.
Sabia que estaba débil por la herida que le había hecho Kaza, pero aun así tomar a Saga a la ligera era un error que no estaba dispuesto a cometer.
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Bueno, la respuesta a la adivinanza era el Vello Durmiente… si lo se, soy un asco con esto de las adivinanzas. Pero como que no tengo nada mas que poder pues les dejo otra… aunque para ser verdad a mi me tomo años en descifrarlas… ¿Qué tiene bosques pero no arboles, que tiene ríos pero no agua, que tiene ciudades pero no edificios?
