Y que me les vuelvo a adelantar chicas, no sé porque pero creo que me estoy extendiendo demasiado con esta saga de Poseidón, espero no aburrirlas, pero tranquilas que ya casi vamos a acabar, con esta saga, porque para el fic todavía falta un rato. Dejando eso de lado, les dejo la continuación, espero sea de su agrado y nos leemos el próximo capítulo.


~ 1 ~

Milo esquivo apenas la lanza de Chrysaor manteniéndola bajo el brazo, aprovechado la cercanía asesto dos agujas más. Dio un salto hacia atrás, pues en ese momento aquel guardián libero su lanza y lo ataco blandiéndola contra su enemigo, la armadura de Escorpión se encontraba con una grieta en el pecho, apenas se había podido librar, cuando estaba a punto de salir de nuevo al ataque escucho un sonido más.

-Otro pilar ha caído- pensó Milo para sí, dirigió la mirada hacia su oponente el cual esperaba a que atacara –contando el mío, solo quedan dos más- continuo pensando –tengo que acabar rápido con esto, Athena espera por nosotros

-No te distraigas Caballero Milo- la voz de su oponente lo saco de sus pensamientos, apenas podía esquivar los golpes de la lanza, cada vez más veloces que momentos atrás.

Milo apenas podía mantener la velocidad que Chrysaor había impuesto, demasiado rápida para él, ademas ya venía de un combate que lo había exigido no al máximo pero si había necesitado de energía de más, al final Scylla había sido un digno rival. Su espalda se apoyó contra una columna, en ese momento Chrysaor le arrojo la lanza, apenas pudo ser capaz de esquivarla para poder colocarse detrás de su oponente, en ese momento uso su técnica de Restricción para poder detener los ataques de Krishna, inserto dos agujas más. Después volvió al ataque de nuevo, no podía dejar esa ventaja que había tomado momentáneamente, golpe con el puño derecho, izquierdo, derecho, una patada de media luna derecha un salto para poder darle una patada en el centro del abdomen para mandarlo a estrellarse contra lo que fuera y antes de que cayera al suelo disparo tres agujas de un solo golpe, esto lo había dejado agotado.

Milo respiraba copiosamente, apenas y tenía energía para poder terminar con el combate, pero si Krishna seguía esquivando las Agujas y solo llegaba a insertar una que otra terminaría perdiendo y eso haría más difícil la pelea para Athena. Su oponente se volvió a poner de pie, hizo un conteo rápido, le faltaban 3 Agujas más; ademas de Antares, incluso Scylla para la tercera Aguja ya mostraba efectos de debilidad pero ese Marina parecía ser que no sentía dolor alguno.

Parpadeo un poco y para cuando volvió a mirar a donde se encontraba su oponente se dio cuenta de que había desaparecido, miro por todos lados, incluso hacia arriba por si se le había ocurrido hacer un ataque con un ángulo aéreo pero no había rastros de Chrysaor, estaba en problemas. Después sintió una fuerte punzada en su espalda, se alejó de inmediato pero el daño ya estaba hecho, cuando Chrysaor agito la lanza de esta cayeron unas gotas de sangre, había logrado atravesar no solo la armadura de Escorpión; sino; que también había herido el cuerpo del orgulloso Milo, si ya tenía un combate difícil ahora se había complicado aún más.

Pero aun así, Milo uso su velocidad como siempre lo hacía y ataco a Chrysaor, pero apenas iba a comenzar con el ataque se volvió a topar contra una barrera que le impedía pelear. Una nueva punzada le impidió realizar su ataque, ese momento lo aprovecho el General Marina para tomarlo con su lanza y azotarlo fuertemente en el suelo, Milo cayó estrepitosamente y esta vez no pudo esquivar el golpe de la lanza la cual se clavó en el dorso de su mano izquierda. Milo soltó un grito desgarrador.

-Suficiente Caballero Atheniense Milo- le hablo Chrysaor mientras retiraba la lanza de la mano –No hay necesidad de derramar más sangre, si te vas en este momento te perdonare la vida

-Jamás- le respondió entre cortadamente mientras se ponía de pie con mucha dificultad –si vas a derrotarme tendrás que matarme; sino, lo seguiré intentando hasta que no pueda mas

-Escucha Caballero Milo- le respondió Chrysaor mientras detenía su andar y volvía a prestarle atención al joven guerrero –la verdad esta con el señor Poseidón, él será el encargado de purificar esta tierra corrupta y cuando lo haga el mundo volverá a estar en paz y armonía

-¡Al diablo con eso!- le respondió -¡Un mundo no puede renacer a costa de vidas inocentes!- su respiración se encontraba agitada -¡Y si tengo que matarte para destruir ese maldito pilar y mandar al infierno a Poseidón lo voy a hacer! ¡No importa lo que me cueste, así sea mi vida!

Milo volvió a lanzarse contra su enemigo. No había vuelta atrás, él iba a derribar ese pilar así le costara la vida. No iba a dejar que Poseidón tuviera una ventaja sobre Athena, ademas… tenía que guardar energía, pues él sería la persona que se iba a enfrentar a Poseidón y quien lo mandaría a dormir nuevamente.

.

.

Los golpes que ambos se daban eran adivinados por su contrincante, Saga conocía tan bien a Kanon como el mismo Kanon conocía a Saga, los años que estuvieron entrenado juntos no habían sido en vano, pero en esta ocasión ambos buscaban hacer daño al otro.

Saga propinaba fuertes patadas y golpes que eran capaces de quebrar hasta la más dura roca, pero Kanon los esquivaba con una maestría que en ocasiones dejaba a Saga descolocado de la batalla, al principio se podría decir que Kanon tendría la ventaja pues Saga se encontraba herido pero eso no había sido impedimento para el mayor de los gemelos.

-¡Otra dimensión!- invoco Saga, su ataque se materializo en cuestión de segundos

-¡Triángulo Dorado!- el mismo ataque convoco Kanon, únicamente difiriendo en nombre, pero cuando ambas energías se encontraron en un mismo plano explotaron.

Esa explosión mando a volar a ambos, General y Caballero, pero uno de ellos había aprovechado esa distracción para colocarse detrás de su enemigo y comenzar a golpearlo duramente con una lluvia de fuertes puñetazos, invoco de nuevo su ataque de Triángulo Dorado, Saga desapareció unos segundos para aparecer en otro extremo del lugar, Kanon aprovecho su velocidad y antes de que cayera al suelo le volvió a propinar otra ronda de patadas y puñetazos para terminar con una Explosión de Galaxias.

Saga apenas pudo caer de rodillas mientras que Kanon cayó de pie, ambos respirando agitadamente, ambos cansados pues se encontraban peleando a su máximo poder. La armadura de Saga se tiño de un hermoso dorado y la de Kanon se tiño de un hermoso verde. Saga aprovecho un descuido de Kanon y de un momento a otro se colocó frente a él, una patada, y otra más para elevarlo, después dio un salto y unió ambas manos para golpear fuertemente a Kanon en la nuca, este retrocedió unos pasos atrás pues no esperaba esa reacción por parte de su hermano, pero antes de que se alejara Saga aprovecho para golpear a Kanon en el cuerpo con una lluvia torrencial de puños, apenas visibles para alguien, pues estaban impregnados con una velocidad que era incapaz de ver el ojo humano.

Pero lo que no esperaba era que Kanon se recompusiera de aquel ataque y apareciera detrás de él, lo encerró en una columna de energía la cual hizo explotar, Saga salió disparado unos metros estrellándose contra una columna, se encontraba algo descolocado, sentía que sus oídos rezumbaban.

-¿Vas a matar a tu propio hermano?- le pregunto Saga mientras permanecía en el suelo, respirando agitadamente

-Es mi deber- le respondió –como un General Mariana al servicio del señor Poseidón

-¿También vas a matar a Athena?- le pregunto mordazmente -¿También vas a matar a aquella que confía en ti?

-¡Cállate!- le grito mientras se acercaba a él -¡Mi lealtad es para Poseidón, para nadie más!

-¿Cómo te vas a presentar con Athena? ¿Cómo le vas a decir que todo este tiempo la estuviste engañando?

-No tengo porque responderte Saga- le respondió

.

.

Corriste lo más rápido que podías, Dhoko se encontraba guiándote por el camino, no podía ser, no ibas a aceptar aquellas palabras, no hasta que lo vieras con tus propios ojos y aun así, te darías la ventaja de dudar de sus acciones.

Viste que Dhoko se detuvo y te acercaste de inmediato a la orilla de una montaña que se encontraba ahí, frente a ti se encontraba un Pilar en el fondo…

-¡Detente Kanon! ¡No te atrevas!- le gritaste cuando te diste cuenta de que estaba a punto de rematar a Saga

Con ayuda del Caballero de Libra bajaste aquel acantilado, apenas pusiste un pie en el suelo y corriste a donde se encontraba Saga, lo viste mal herido, resultado de su anterior batalla, ademas de alguna que otra quemadura y su armadura dañada, miraste a donde se encontraba Kanon, revestido con aquella Escama, lo que te había dicho Dhoko era cierto… Kanon había traicionado a la Guardia Dorada y se había vuelto un General Marina de Poseidón.

-¿Qué está haciendo aquí Athena?- te llamo Saga entrecortadamente, desviaste la mirada al gemelo mayor

-¿Cómo estas Saga?- le preguntaste de inmediato –No te preocupes, Dhoko terminara este combate… ¿verdad que si?- el asintió mientras se colocaba entre ustedes y Kanon

-No- respondió Saga decidido

-Pero Saga, estas herido- trataste de convencerlo –ademas…- miraste a Kanon, este se encontraba unos pasos alejado de ustedes –Kanon…- le susurraste

-Athena- te llamo el gemelo menor –no puedo permitir que destruyan este Pilar

-¿Por qué?- le preguntaste

-El dominio de la tierra tiene que ser de Poseidón, tiene que…

-¡No me refiero a eso!- le gritaste -¡¿Cómo fuiste capaz de engañar a tu propio hermano?! ¡A tus amigos!

-¡Tu no entiendes Athena!- te respondió de la misma manera, te pusiste de pie y comenzaste a caminar a donde se encontraba

-No Athena- trato de detenerte Saga, incluso Dhoko te tomo de la mano, pero no accediste

Te colocaste frente a Kanon, este no se inmuto por tu presencia, ambos se miraban con furia, ninguno de los dos iba a desviar la mirada, escuchaste que Saga soltó un gruñido, se encontraba demasiado lastimado, cerraste los puños, estabas furiosa, sin previo aviso le diste un puñetazo en la cara a Kanon, pues sabias que una bofetada no serviría de mucho para aplacar tu furia

-¡Entonces explícamelo!- exigiste saber, Kanon aún permanecía con el rostro ligeramente volteado, se veía que lo habías tomado por sorpresa -¡Dime Kanon! ¡¿Qué es lo que no entiendo?!

-¿Crees que así… me vas a hacer decir que lo siento?- te pregunto a modo de burla, eso te hizo hervir más la sangre, de nuevo lo golpeaste esta vez sí había sido una bofetada

-¡A mí me da lo mismo si me traicionas! ¡¿Sabes porque?!- le preguntaste -¡porque apenas nos conocemos! ¡Pero tú creciste con ellos! ¡Aun así no te tocaste el corazón para traicionarlos! ¡A ellos! ¡A Shion! ¡A Dhoko! ¡A Saga!

-¡Mis compañeros siempre me han relegado! ¡Shion y Dhoko siempre han preferido a Saga solo por ser el mayor! ¡Por ser el Guardián de Géminis!

-¡Claro que no!

-¡Que va a saber si solo tiene unos meses en el Santuario!- intentaste darle otra bofetada pero detuvo tu mano fuertemente –No Athena, ya no voy a dejar que…

-¡Estúpido!- le gritaste, había detenido tu mano derecha, pero la bofetada con la izquierda era más fuerte -¡No me digas que ahora estas con Poseidón por una simple chatarra chapeada en oro! ¡Por favor Kanon te creía más listo, más inteligente!- te soltaste del agarre de Kanon -¡Por una maldita armadura, por un maldito lugar, por un maldito puesto! ¡¿Solamente por eso nos traicionaste?!

Ambos callaron, parecía que a Kanon no le había afectado para nada tus palabras, respirabas agitadamente, aun seguías furiosa pero tampoco ibas a agarrarte a Kanon a puras bofetadas. Caminaste de un lado a otro y trataste de volver a donde se encontraba Dhoko y Saga de pie, te detuviste y de nuevo regresaste a donde se encontraba Kanon, alzaste la mano pero solo la dejaste en el aire, ya no lo querías golpear. Al contario posaste la mano en la mejilla de ahora el General Marino de Poseidón, con tu dedo pulgar retiraste la sangre que había en su labio inferior, producto de tu puñetazo.

-Yo jamás te trate como la sombra de Saga- le dijiste calmada –siempre te considere un amigo cercano, siempre te vi como a Kanon, como la mano derecha de Shion. Te vi como un gran amigo, pensé que serias mi mejor amigo… y los demás… estoy segura que jamás te han visto como una sombra

-No sabes lo que dices- te susurro

-Claro que lo sé- le dijiste –lo sé, porque si te hubieran considerado una sombra…- suspiraste y retiraste la mano de su mejilla –por favor Kanon… si te consideraran una sombra ¿se hubieran alegrado por que encontramos otra armadura?- viste que Kanon se había sorprendido con esa pregunta –claro que no, al contrario Kanon, te felicitaron, se alegraron demasiado

-Jamás seré como Saga- te comento

-Es cierto- le dijiste y de nuevo le viste sorprendido –Porque Saga es Saga, fuerte y orgulloso y tu Kanon eres Kanon… simplemente Kanon… un guerrero fuerte y aún más orgullo que tú mismo hermano

Ya no dijiste nada más, caminaste a donde se encontraba Dhoko, este te miraba orgulloso y sonriente, Saga te miraba tranquilo y agradecido. Le sonreíste y comenzaste a caminar para poder seguir con tu ruta, te detuviste de improviso y miraste de nuevo a donde se encontraban ambos gemelos.

-Saga- le llamaste

-Si

-No importa que hagas, destruye ese Pilar, es una orden- le dijiste, viste que asintió –Kanon- el gemelo menor no te respondió pero sabias que te estaba poniendo atención –Necesito un jarrón, un frasco… como se llame la madre esa- le comentaste –nadie me dijo dónde estaba, pero si nos vamos por la lógica debe de encontrarse por el territorio de Poseidón- expusiste –así que quiero que lo busques y me lo entregues, de preferencia antes de que este peleando con aquel wey

Bajaste las escaleras dignamente, no ibas a mirar atrás, miraste a Dhoko que se encontraba a tu lado, sonriendo orgulloso de ti, de lo que habías hecho. Te paso una mano por sobre tus hombros. Dejaste salir un suspiro.

.

~ 2 ~

.

Milo se encontraba de pie frente al Pilar del Océano Indico. Había sido demasiado difícil, más de lo que había pensado, pero en un último movimiento asesto las 3 agujas de un solo golpe, aun así Chrysaor parecía que no se iba a dar por vencido, pero cuando fallo su ataque con la lanza se dio cuenta de que ya se encontraba afectado por el veneno.

De un momento a otro Chrysaor cayo desmayado y la sangre comenzó a brotar por aquellos orificios, Milo apoyo sus manos sobre sus rodillas respirando agitadamente, miro a donde se encontraba su oponente, la sangre ya se había extendido por el piso, se acercó a paso lento y lo volteo, se arrodillo y de un momento a otro detuvo la hemorragia, matarlo no estaba en sus planes, solo deseaba destruir el Pilar.

Ahora se encontraba a unos pasos. Su respiración se había vuelto pesada, incluso la Tonfa pesaba más que antes. Dio un salto con todas las fuerzas que le quedaban y de un momento a otro el pilar se destruyó, cayó de rodillas y siguió tratando de recuperarse, trato de sentir el Cosmo de Athena, pero no pudo, al fin y al cabo sabía de antemano que podía encontrarla en el Templo de Poseidón, aunque ahora dudaba serle de utilidad.

.

.

Caminaste y te detuviste al escuchar un estruendo más. Miraste hacia dónde provenía aquel sonido y pronto viste una nube de polvo que se alzó en un punto lejano, en ese momento escuchaste un estruendo más, este provenía de más cerca… cerraste los ojos.

-No creo que haya pasado nada- te dijo Dhoko

-Pero me preocupan los dos- le comentaste mientras seguías caminando –imagino que aun así ambos siguieron peleando y también me preocupa que Kanon haya salido herido o la herida de Saga haya empeorado

-Imposible verlo como un enemigo- te comento refiriéndose a Kanon mientras seguían caminando.

Frente a ti, a unos metros se encontraba un hermoso Templo que se alzaba majestuoso, de color blanco perla. Unas escaleras te daban la bienvenida, a ambos extremos había dos figuras de unos dragones de mar. Comenzaste a subirlas, sabias que dentro de aquel sitio se encontraba Poseidón.

Los pasillos de aquel lugar se encontraban totalmente inundados de agua, pronto sentiste que tu pantalón se comenzó a mojar debido a la humedad del sitio. Alguna que otra cascada aparecía a los lados, se veía que tenía una obsesión por el agua y el ser el dios de los mares.

-Deje de patear el agua- te ordeno Dhoko –terminara por resbalarse

-Es una manía que tengo desde niña. No tengo culpa que Poseidón tenga fugas en las tuberías- respondiste –total... ¿Qué vamos a hacer Dhoko?- preguntaste mientras te quitabas la chaquetilla y la amarrabas a tu cadera –porque francamente no sé qué voy a hacer cuando vea a Poseidón, no creo que me valla a tirar de inmediato a pelear

-Por supuesto que no- te dijo mientras doblaban por otra esquina –de eso me encargo yo

-¿Y yo que? ¿Vengo de adorno o qué?- le preguntaste ofendida

-Claro que no- te respondió –se necesita de su energía para encerrar el alma de Poseidón, solo lo puede hacer usted

-¿Por eso vas a pelear?- preguntaste -¿crees que le puedes ganar?

-Claro- te dijo mientras te empujaba ligeramente hacia el frente –¿esto se lo hizo en su pelea contra la Marina?

-¿Qué?- preguntaste, Dhoko hizo presión con dos dedos sobre uno de tus hombros, sentiste de inmediato dolor -¿un moretón?- el asintió –creo que fue en una de esas que me pegaba contra las piedras ¿Cuántos son?- preguntaste

-Hasta ahora… tres que son visibles- te dijo mientras los presionaba, tú te quejaste, el rio

-Te dije que los contaras no que los tocaras, ademas… es tu culpa

-¿Otra vez con lo mismo?- te insistió

-Sí y le voy a decir a Shion- le amenazaste

Callaron y continuaron caminando. Te sorprendió que no hubieran guardias o algún Marina, todo el sitio se encontraba totalmente vacío, solo se escuchaban sus pasos resonar con el agua que se encontraba por todo el lugar. Al final llegaron a una puerta enorme, con mucha decisión Dhoko la abrió y los llevo a un lugar, parecido al Salón del Trono donde se supone que debías de permanecer sentada todo el santo día. Al fondo se alzaba un trono, en este había un hombre que se encontraba sentado revestido con una armadura dorada y un tridente en su mano derecha, viste que su mirada se había fijado en ustedes. Dhoko se adelantó unos pasos, en cambio tú te quedaste de pie en la entrada, ese hombre tenía un gran poder y eso que solo estaba ahí sentado.

-Humano- le llamo –¿Cómo has osado en presentarte aquí?

-Poseidón- escuchaste que le llamo –es hora de que te rindas… todos los Pilares han sido destruidos y ya no quedan más personas que te protejan, tus Generales han caído a manos de los Caballeros de Athena

-¿Y crees que los necesito para acabar contigo y tu diosa?- le pregunto burlonamente mientras se inclinaba hacia adelante –dime que es lo que te hace pensar eso. Es curioso ver como la mente humana piensa tan erróneamente… el dios mas poderoso, necesitar de simples humanos… es basura

-¿Qué significan ellos para ti?- le pregunto Dhoko –ellos están peleando en tu nombre y tú los tratas de esa manera

-Son simples humanos… guerreros que han servido siempre a la causa de Poseidón, no tienen por qué quejarse

-Maldito…- le susurro Dhoko molesto, lo último que sentiste fue un fuerte aire y a Dhoko de frente a Poseidón que aún se mantenía sentado, sonrió sádicamente

-¿Qué pasa?- te preguntaste mentalmente

-Humano- le volvió a llamar Poseidón, Dhoko se mantenía suspendido, con su puño a escasos metros del cuerpo del dios -¿acaso no sabes que no puedes tocar a un dios?

-Poseidón- le llamaste y desvió la mirada hacia ti –déjalo en paz

-Si así lo quieres Athena- te respondió burlón, así que de un momento a otro dejo a Dhoko libre, pero fue tal la fuerza que uso que lo arrojo hacia un extremo del lugar, este se estrelló contra la puerta

-Dhoko- le llamaste y corriste hasta donde se encontraba -¿estás bien?

-Athena- te llamo Poseidón mientras reía -¿te preocupas por ese humano? No debería de sorprenderme, es normal en ti- te dijo mientras apoyaba su codo en su rodilla y su rostro en su mano –siempre ha sido así desde la época del mito… Athena, siempre te has expuesto por ellos, aun en la época moderna

-Se llama sentido común- le respondiste mientras ayudabas a Dhoko a ponerse de pie –y si… él y el resto de los Caballeros me importan porque son mis amigos

-¿De verdad?- te dijo de manera sínica mientras ensanchaba su sonrisa -¿también aquel que te traiciono es tu amigo?- te callaste un momento

-Él no me traiciono- le respondiste –es un espía doble, ya lo sabia

-No sabes mentir Athena- te dijo mientras se sentaba erguido –Athena, Athena… mi querida y bella Athena… eres una estúpida… él nunca te traiciono porque siempre ha estado a mi servicio

-Eso es mentira- le dijiste –Kanon es de los nuestros y si… también es mi amigo

-Bella, tonta e ingenua Athena- te dijo mientras se ponía de pie –es imposible

-Muy bien Poseidón… es mejor pasar directo a los negocios- le dijiste mientras te acercabas a una distancia prudente –Vengo a pedirte que te rindas

La mirada de Poseidón reflejaba sorpresa, no se había esperado esa reacción por tu parte. Tú te mantenías de pie, seria… esperando por su respuesta, viste que se formó una sonrisa en su rostro, de pronto se comenzó a reír a carcajadas, eso te saco de balance, pues no habías dicho broma alguna.

-Athena, siempre tan estúpida

-Sin insultos Poseidón, porque también tengo con que defenderme

-Las malas palabras no van en una diosa como tú- te dijo mientras bajaba unos escalones –respondiendo a tu cuestión anterior…. Jamás

-Te estoy dando la oportunidad de salvar tu vida Poseidón, de que…

-Mi respuesta es la misma Athena…. No- te dijo mientras se mantenía a unos metros de ti

-¡Atrás Athena!- te dijo Dhoko

Apenas te quitaste viste que Libra paso a tu lado, lanzándose de lleno contra su enemigo. Viste que se colocó a unos metros de Poseidón e invoco su ataque Los Cien Dragones, su energía tomo forma de dragones chinos, estos se lanzaron contra aquel hombre, contra aquel dios que se mantenía en el mismo lugar, aquellos dragones solo se arremolinaban alrededor de él, pero no hacían algún daño, Dhoko paso a hacer daño físico, pero estos golpes jamás tocaron siquiera un solo cabello de Poseidón, este pareció hartarse y de un momento a otro una explosión de Cosmo alejo a Dhoko haciéndolo estrellarse contra una columna que se encontraba en ese Salón, esta se derribó de inmediato.

Te ibas a acercar a él pero cuando te encontrabas a unos pasos viste un rayo azul, sabias que no había sido una rayo… ese mismo ataque lo habías sentido tu hacía unas semanas atrás… un chorro de agua disparado a presión, demasiado violento. Dhoko se estrelló contra la pared. Pero eso no basto para Poseidón pues de un momento a otro se apareció delante de Dhoko, apenas te habías dado cuenta de eso, dio un golpe con su tridente en el suelo liberando una fuerte descarga, pero no era una descarga normal… Dhoko grito y parte de su armadura se había destruido. Poseidón desvió la mirada hacia ti, sonrió de manera tenebrosa… comenzaste a dar unos pasos hacia atrás, no sabías porque pero toda tú valentía había desaparecido.

-¿Qué pasa Athena?- te pregunto sarcásticamente -¿tienes miedo? ¿Me tienes miedo?- te pregunto mientras te apuntaba con su tridente

-Detente Poseidón- le ordenaste

-¿Detenerme?- te pregunto -¿estas así por lo que le hice a tu guardián?- desviaste la mirada a Dhoko se encontraba inconsciente –quien diría… que sería tan débil

-No conoces la verdadera fuerza de Dhoko- comentaste, en ese momento tu espalda topo contra la pared –es más fuerte de lo que piensas

-¿de verdad?- te pregunto y desvió la mirada

Apenas tuvo tiempo para poder cubrirse el golpe de Dhoko con la ayuda de su tridente, pero Libra no espero a que Poseidón hiciera algo, pues de inmediato se colocó frente a él y le comenzó a golpear varias veces en su pecho, Poseidón no había podido defenderse de aquel ataque, de inmediato Dhoko cambio a las patadas, ninguna de ellas fallo, invoco su ataque, el Dragón Ascendente, del suelo salió un fulgor verde que tomo forma de la cabeza de un dragón, Poseidón salió elevado y antes de caer Dhoko lo remato con su ataque máximo de los Cien Dragones

-Bien hecho Dhoko- susurraste, pues sabias que a pesar de encontrarse lastimado y haber tenido que soportar los ataques directos del dios del mar no se había dado por vencido. Caminaste para llegar a su lado y ver que no se encontrara tan lastimado, escuchaste unos pasos que se acercaban a donde se encontraban, las puertas se abrieron y te sorprendiste al ver a la persona que había llegado.

.

.


Ok, la respuesta era el mapa, no sé por qué pero recordé al mapa de dora la exploradora XD…. Pasando a otra adivinanza aquí les va… Hay un hombre muerto a lado de una laguna y a lado de el hay una maleta ¿Cómo murió el hombre?