Este fic participa en la campaña "Fickers unidas para llevar al canon hasta la cima", perteneciente a la página de Facebook ´´Estrellas de la biblioteca prohibida´´.
Quinta parte del regalo de Rinnu.
Capítulo 5
Cuando llegó el turno de Kagome para competir, fue el turno de Inuyasha de no apartar la vista de la piscina, confiaba en el potencial de Kagome, pero debía de admitir que Ayame tenía la ventaja por los años de experiencia.
La carrera de 200 metros la ganó Ayame por 2 segundos sobre Kagome, para los 400 metros Kagome cortó el tiempo y Ayame solo obtuvo ventaja de 30 milésimas de segundo.
Durante la carrera de 800 metros Inuyasha notó como Bankotsu se levantaba para dirigirse a la piscina, lo vio cruzarse de brazos parado justo en el límite permitido para los espectadores.
Kagome logró mantener la delantera y terminó la carrera con 10 segundos de ventaja sobre Ayame. Le pareció extraño ver como Kagome esperó a que Ayame terminase la carrera para cruzar a su carril, parecía intentar ayudarla, y justo cuando llegaron el resto de las competidoras Bankotsu se acercó a la piscina incluso antes que el personal permitido.
Se causó un pequeño alboroto que pronto fue cesado cuando habló el presentador. Inuyasha se acercó a la piscina en cuanto tuvo oportunidad, escuchó a Ayame decir que estaba bien y que no necesitaba una revisión, aun con eso Bankotsu la tomó en brazos y se dirigió con ella a los vestidores.
—Lo lograste —dijo cuándo pudo tener a Kagome entre sus brazos.
—Aunque quisiera, no puedo otorgarme todo un mérito propio —habló viendo hacia los vestidores—. Algo le pasaba a Ayame —añadió.
—¿Cómo lo sabes?
—¿Intuición femenina? No lo sé, creo que su forma de nadar cambio durante la última carrera, y creo que Bankotsu también lo notó y por eso se acercó.
—¿No crees que te haya dejado ganar, o sí?
—No digo eso, es solo que… algo le paso.
—Seguro estará bien, no te preocupes —le besó la frente, ya la conocía lo suficiente como para saber que ella se preocupaba por todos aun sin conocerlos—. Vayamos que ya comienza la carrera de Miroku.
En la carrera de 100 metros, Miroku tuvo el segundo lugar por 20 milésimas de segundo; en la de 200 metros ganó el primer lugar con ventaja de 2 segundos.
Siguieron las carreras femeninas de estilo mariposa, luego las masculinas de estilo pecho, y seguidamente fue el turno de Sango de participar.
Sango ganó ambas carreras, la de 100 metros con una ventaja de 1 segundo, y la de 200 metros con 3 segundos. Miroku no dejaba de gritar que esa era su chica.
Como Ayame se negó a pasar por la enfermería del evento, entonces Bankotsu optó por llevarla hasta el hotel y así asegurarse de que descansara.
Antes de la mitad de la carrera de 800 metros él supo que algo no estaba bien, Ayame había disminuido la velocidad y buscaba tomar aire más seguido, él conocía bien su estilo y forma de nadar y por eso notó que algo pasaba. Pero hasta ese momento Ayame se negaba a decir que era.
—Sentí un zumbido en los oídos —término por admitir ella luego de su insistencia.
—Tuviste que dejar que te viera algún médico. —Ella negaba con la cabeza.
—Ya estoy bien, de verdad.
—¿Te había pasado antes?
—No durante ninguna práctica.
—Con más razón debiste dejar que te vieran.
—Eres un exagerado, Ban. Quizás solo fue porque no pude comer nada debido a los nervios —le restó importancia.
—No habías llegado a ese extremo.
—Siempre hay una primera vez —se encogió de hombros. Bankotsu la vio ceñudo y entonces tomó el teléfono de la habitación— ¿Qué haces? —temía que llamase a un médico, el día siguiente tenían la competencia que relevos, lo menos que quería era que la suspendieran por algo tan simple.
—Pediré comida, ya no competirás más por hoy, así que vas a comer algo. Ahora mismo —recalcó antes de comenzar a hablar por teléfono.
Ayame sonrió, pensando que se sentía bien al tener a Bankotsu allí, era agradable tener a alguien que la cuidase y se preocupara por ella. Era agradable contar con su mejor amigo.
Kagome se estiró para apagar la alarma, no le resultó sencillo ya que unos fuertes brazos la rodeaban.
—Inuyasha —llamó y sonrió al escucharlo ronronear—. Debemos levantarnos.
—No quiero —dijo, estaba muy cómodo justo donde estaba como para querer moverse.
—Sabes que cuanto más pronto comencemos el día más rápido lo terminaremos y podremos estar juntos —habló con el tono más sugerente que podía tener. Se echó a reír cuando Inuyasha se levantó de la cama como impulsado como un resorte. Alguien estaba realmente ansioso.
Pronto se alistaron y se reunieron a desayunar con Sango y Miroku en el restaurant del hotel, allí Kagome logró ver a Bankotsu y sus hermanos en una mesa y con ellos vio a Ayame, le sorprendió un poco que no estuviese con Kouga y su equipo.
Bankotsu los vio y los saludó con la mano, y algunos de los hermanos se unieron al saludo, incluso Ayame les sonrió. Al parecer se le veía mejor ese día.
—¿Bankotsu y Ayame están saliendo? —preguntó discretamente a Inuyasha.
—¿Qué? No. Claro que no. Ayame es la hermana que Bankotsu nunca tuvo, se conocen desde hace años, eso es todo —se encogió de hombros.
Pasado un rato apareció Kouga en el lugar, al instante se acercó a su mesa para saludarla, le tomó de las manos.
—No había tenido la oportunidad de decírtelo, pero ayer nadaste estupendamente. Sin duda has sido un golpe de suerte para este perro.
Inuyasha gruñó, pero no intentó nada.
—Oh, allí esta Ayame —dijo uno de los miembros del equipo de Kouga.
—Por eso no respondió cuando llamamos en su habitación —especificó el otro.
Kagome notó como Kouga volteaba a ver en la dirección donde estaba la mesa de Bankotsu y compañía, lo vio tensar la mandíbula al momento que le soltaba las manos. Al parecer estaba consternado o molesto.
—Nos vemos en la competencia —dijo a modo de despedida, marchando hacia la salida.
—Espera, Kouga.
—Íbamos a desayunar antes de irnos.
—He perdido el apetito, me adelantare —dijo haciendo un ademan con la mano.
Escuchó a Inuyasha soltar un bufido de diversión y se volvió a verlo.
—¿Qué sucede?
—El lobo tuvo otra cucharada de su propia medicina.
Kagome no entendió muy bien lo que quería decir. El día anterior le pareció ver que Ayame estaba interesaba en Kouga, al menos era lo que parecía por como la miraba a ella, pero Kouga no parecía interesado en Ayame en absoluto, más bien actuaba como si quisiera ignorarla. Y ahora Ayame se mostraba tan tranquila, e incluso la había saludado amigablemente, y Kouga por el contrario parecía haberse alterado al ver a la pelirroja riendo junto a Bankotsu. No tenía ni idea de lo que sucedía entre esos tres, pero le intrigaba.
Aquel día las competiciones comenzaron más tarde ya que eran menos y disponían de más tiempo. Comenzaron con los relevos masculinos, donde participaron Bankotsu y sus hermanos, Jakotsu, Suikotsu y Renkotsu. He allí la razón por la cual Bankotsu no se había unido al equipo de Inuyasha, siempre competía con sus hermanos. Como solían hacer, ganaron la carrera sin problemas.
Siguieron los relevos femeninos y pronto Inuyasha y su equipo comenzó a prepararse, Kouga y compañía hicieron lo propio.
El pasado año el equipo de Kouga fue el ganador en relevos por milésimas de segundos.
Inuyasha, Kouga y otros cuatro competidores tomaron su posición en la piscina para comenzar la carrera, esperaron que sonara la bocina y entonces se desplegaron en el agua.
Inuyasha obtuvo la ventaja y Sango saltó al agua al instante que él tocaba la pared. La forma en que la castaña se desplazaba en el agua daba una ilusión de que sus brazos le alargaban, en cuanto ella llegó salió Miroku, y Kagome comenzó a tomar posición.
Según Miroku en sus prácticas tenían un tiempo bastante bueno, pero todo podía cambiar en ese momento. Inuyasha le susurró palabras de apoyo, y ella sonrió sin voltear a verlo. Vio que Ayame salía antes, tendría una pequeña desventaja. En cuanto Miroku tocó la pared, ella se lanzó al agua.
En esa ocasión Kouga no apartó los ojos de Ayame durante la carrera, tenía que saber que era lo que todos parecían haber visto el día anterior. Pudo verlo en cuanto la pelirroja daba la vuelta para regresarse, había algo distinto, se veía afectaba, bajó la velocidad y fuerza de las brazadas e intentaba tomar más aire. Cerca estuvo de gritar al árbitro que detuviese la carrera, pero logró contenerse, esperando al borde de la piscina para recibir a Ayame.
Kagome fue la primera en llegar, logrando que el equipo ganase con una ventaja de 1 segundo con 30 milésimas. Ella apenas enfocaba la pizarra con el orden cuando sintió que alguien la sacaba de la piscina, era Inuyasha quien pronto la abrazó.
—Lo lograste —le susurró.
—Lo logramos —corrigió, aquello era un esfuerzo de todos.
Una vez terminada la competencia Kouga se llevó a Ayame a los vestidores, no quería darle oportunidad a Bankotsu para acercarse.
—¿Qué fue lo que pasó en la piscina? —exigió saber.
—Nada.
—No por nada reduces tu velocidad de nado a casi la mitad, contabas con la ventaja suficiente para ganar.
Por un momento Ayame creyó que Kouga se preocupaba por ella, pero al parecer lo único que le importaba era haber perdido en la carrera. Habían obtenido un tercer lugar.
—No pensé que te molestaría —habló ahora molesta—, después de todo ganó Kagome. Ella era tu favorita, ¿no es así? Es más, deberías ir a felicitarla —tomó su chaqueta y salió de los vestidores, no quería seguir viendo a Kouga.
Justo al salir tropezó con alguien.
—¿Estás bien? —escuchó la voz de Bankotsu
—Sí, solo necesito tomar un poco de aire.
—Vamos, tenemos unos minutos antes de que comiencen las premiaciones —le pasó un brazo por los hombros y juntos se alejaron.
Kouga los vio marcharse y sintió hervir su sangre.
El insistente sonido del teléfono celular lo hizo levantarse de la cama, antes de responder vio que se trataba de su hermano.
—¿Has visto a Rin? —fue la demandante pregunta que escuchó del otro lado de la línea. Su hermano parecía estar de más mal humor que lo habitual.
—¿Qué?
—¿Rin está contigo? ¿No fue a verte?
—No, ni siquiera estoy en Tokyo.
—Inútil —fue lo último que escuchó antes de que se cortara la llamada.
—No sé cómo ella puede soportarlo —murmuró dejando el teléfono.
—¿Quién era? —escuchó la voz somnolienta de Kagome desde la cama.
—Mi hermano.
—¿El que vive en la playa? —Inuyasha asintió— ¿Para qué te llamaba?
—Parece que perdió a su novia, quizás discutieron —dijo restándole importancia, pues con el carácter de Sesshoumaru era difícil lidiar.
Regresó a la cama junto a Kagome.
—¿Cómo estás? ¿Alguna molestia? —el rostro de ella se sonrojó, pero negó.
—Estoy maravillosamente —sería imposible negar que esa había sido una de las mejores noches de su vida.
—Me alegra saberlo, porque hablaba en serio con no dejarte salir de la habitación —dijo al ya comenzar a besarle el cuello.
—Tendremos que salir a comer —habló en tono juguetón.
—Pediremos que nos traigan la comida —no dejaba de besarla.
—Ya lo tenías muy bien pensado —río y llevó sus manos al rostro de él para besarlo.
Fue el miércoles en la mañana que regresaron, pues debían ocuparse del club. Inuyasha se ofreció a llevar a Kagome hasta su casa y que así descansara hasta la hora que comenzaban los entrenamientos, ella se negó diciéndole que quería ayudar a preparar y limpiar las piscinas, de modo que todos se dirigieron al club. Kagome le escribió a su familia para decirle que llegaría a casa luego de las clases de natación.
Inuyasha y Miroku se ocuparon de la piscina grande mientras que Sango y Kagome atendieron la mediana y pequeña. A la hora del almuerzo pidieron comida a domicilio, y comieron en la oficina, donde permanecieron hasta que escucharon que alguien llamaba, fue Inuyasha quien bajó.
Se sorprendió al reconocer a la mujer que lo esperaba.
—Hasta que por fin doy contigo. Te he estado esperando desde hace días. Y sabía que te encontraría aquí antes que en tu casa. ¿Cómo pudiste haber participado en la competencia y no invitarme al menos como espectadora? Ni siquiera me dijiste que ibas a participar ¡No es justo! —la muchacha hablaba de forma rápida— ¿Tan poco significo para ti?
Inuyasha sonrió al escucharla, era grato escuchar esa euforia después de tanto tiempo.
—Rin, que sorpresa tan agradable tenerte de regreso —dijo con una sonrisa y en ese momento ya la muchacha se acercaba a él para abrazarlo.
—También me alegra verte, pero sigo molesta porque no me dijiste nada. —Inuyasha río.
—¿Qué puedo hacer para que me perdones?
—Podrías comenzar presentándome a esa chica que ocupa mi lugar, y de quien al menos si me has hablado. Kagome, quiero conocerla.
Inuyasha la llevó hasta la oficina para presentarla con Kagome y que viera a Miroku y Sango.
Rin fue parte del equipo durante dos años, pero desde hace diez meses se había retirado para irse a vivir justamente con su medio hermano, Sesshoumaru.
Aquello fue algo que sorprendió a todos, mucho más a él. Conocía lo suficiente a su medio hermano como para asegurar que odiaba a todos, si él mismo siendo de su familia era algo más que tolerado.
Pero, aun así, Sesshoumaru logró, de alguna forma, enamorar a su joven amiga Rin, a su vez que él sentía gran interés por ella, hasta que finalmente se la llevó a su maravillosa casa en la playa, donde solía surfear.
Estuvieron hablando largo rato.
—¿Puedo saber dónde estuvieron? Los estuve esperando desde el lunes —comentó Rin después de hablar de la competencia.
—Necesitábamos unos días para compenetrar a ciertos miembros del equipo —Miroku fue quien respondió, ganándose una reprimenda de Sango.
Rin no pudo evitar echar a reír, había extrañado los comentarios de su amigo.
—No has cambiado en nada, Miroku.
—Pudiste haberme llamado. Te habría dicho que no regresaríamos o…
—Mi celular se dañó —dijo encogiéndose de hombros, restándole importancia.
—Ya. Entonces por eso fue que Sesshoumaru me llamó.
—¿Te llamó? —preguntó curiosa.
—Si, quería saber si estabas conmigo. Cuando le dije que yo no estaba aquí, me colgó —se encogió de hombros—. Puedes usar mi teléfono para llamarlo —ofreció.
—No, gracias —rechazó de inmediato—. Y… ¿podrías no decirle que estoy aquí? —terminó preguntando apenada.
—¿Hay problemas en el paraíso? —fue Miroku quien preguntó, y se ganó un golpe de Sango por la indiscreción.
—No exactamente. Solo necesitamos pensar.
Kagome notó que la muchacha se estaba incomodando y cambió de tema, le preguntó si podría enseñarle su estilo, Rin con mucho gusto aceptó, y lo haría el día siguiente.
Se mantuvieron conversando hasta la hora de comenzar con las clases, entonces todos bajaron a esperar que comenzaran a llegar los niños. Rin se sentó en un lugar de las gradas, Inuyasha le había dicho que si esperaba a que terminaran con las clases irían al hotel a buscar sus cosas y luego la llevaría a su departamento para que descansara, y ella aceptó.
Cuando ya estaban terminando las clases Kagome se disculpó con Sango para dejarla sola durante las duchas, la castaña no tuvo problema, y Kagome se dirigió a las gradas.
Había notado como Rin en un momento durante el entrenamiento sacó un teléfono celular, aquello le extraño ya que la muchacha había dicho que su celular estaba dañado. Se acercó en silencio hasta Rin, quien estaba entretenida con el aparato.
—No estaba del todo dañado ¿eh? —comentó al sentarse a un lado de Rin, haciendo que la muchacha diera un respingo.
—Algo así —dijo después de meditar un segundo.
—¿Ocurre algo? —preguntó con calma.
Rin no habló, tan solo bloqueó la pantalla de su celular y suspiró.
—Entiendo que no quieras hablar conmigo, soy una desconocida, pero estoy segura que si hablas con cualquiera de los muchachos te escucharan y apoyaran, lo sabes, ¿no?
—Claro, creo que por eso vine aquí.
—¿Discutiste con Sesshoumaru? ¿Es por eso que no quieres hablar con él? —Kagome a penas y conocía a Sesshoumaru, y solo por los escasos comentarios que le había dicho Inuyasha, pero creía que tenía que haber sucedido algo grave para que una joven como Rin se hubiese querido alejar de él.
—No discutimos, es solo que… —suspiró y dirigió la vista a las piscinas.
Kagome también dirigió la mirada a las piscinas y ambas vieron como Inuyasha había comenzado a ayudar a Sango con los niños.
—Inuyasha y Sesshoumaru son muy distintos, ¿sabes? —el comentario descolocó a Kagome, pues no sabía que responder ya que no conocía personalmente al segundo hombre—. Te preguntare algo: ¿Cómo crees que reaccionaria Inuyasha si justo ahora le dijeses que estas embarazada?
—Yo… nosotros no… apenas y comenzamos a… —la total vergüenza se apoderó de ella y Rin sonrió.
—Es solo algo hipotético. Pero estoy segura que se sentiría orgulloso, contento e incluso agradecido.
—No lo sé. Recién comenzamos a salir, no hemos hablado de eso.
—Aun así, es fácil ver lo mucho que le importas, y lo feliz que es al estar contigo.
—¿De verdad lo crees?
—Si, lo supe desde la primera vez que me escribió sobre ti.
El corazón de Kagome se emocionó al pensar que realmente Inuyasha podría quererla con tal magnitud. Pronto apartó esos sentimientos al recordar que el tema que importaba en ese momento era de Rin.
—Dijiste que Inuyasha y Sesshoumaru son muy distintos, ¿por qué?
—Digamos que la reacción de Sesshoumaru al saber que sería padre no fue lo que hubiese esperado —reveló de pronto.
—Espera, ¿estas embarazada? ¡oh, por Dios! —chilló sin poder contener la emoción—. Un momento ¿Sesshoumaru no quiere el bebé? —preguntó ahora preocupada.
—La verdad no lo sé, no reaccionó ni dijo nada. Supuse que necesita hacerse a la idea, y fue por eso que cuando vi que habían participado en la competencia me decidí a venir —terminó diciendo con una sonrisa.
—Quieres darle espacio —Rin asintió— ¿Ya se lo dijiste a Inuyasha?
—No, de saberlo seguramente intentaría obligar a Sesshoumaru a que responda. No pienso quedarme mucho tiempo, solo un par de días y regresare.
—Espero que todo se solucione, y que sepas que aquí no solo cuentas con los chicos, sino también conmigo —aseguró ofreciéndole un abrazo.
—Gracias.
Inuyasha y Kagome habían quedado en salir con Rin al cine, por lo que la muchacha se inquietó al ver llegar a Inuyasha solo, se preguntó si acaso Rin se sentiría mal. Por el contrario, Inuyasha la sorprendió al decirle que su hermano, Sesshoumaru, había ido a buscarla.
Ella se lamentó por no haberse podido despedir de Rin y aprovechado la oportunidad de conocer a Sesshoumaru, bien sabía que era el único familiar de Inuyasha, y, además, había hecho una conexión con Rin.
A lo que Inuyasha le informó que podría hacerlo el próximo mes, durante la boda. Escuchar aquello la sorprendió pues por lo que Rin le había contado Sesshoumaru parecía bastante distante, y de repente ahora se iban a casar.
No se entretuvieron mucho más pues Inuyasha le dijo que llegarían tarde a ver la película.
Pasaron una tarde divertida en el centro comercial, vieron la película y luego fueron a comer helado, al terminar Kagome le pidió a Inuyasha que la esperara mientras iba al baño. Ciertamente no iba a tardar demasiado, pero pasó por una tienda y se entretuvo al ver algo en el mostrador, y sin poder contenerse entró para comprarlo, quizás luego se arrepintiera, pero no pudo evitar ese impulso.
Al regresar a donde había dejado a Inuyasha se extrañó al no encontrarlo, se disponía a buscar su teléfono para enviarle un mensaje cuando lo vio caminar hacia ella, notó que llevaba una pequeña bolsa. Él también había ido a comprar algo.
—¿Qué has comprado? —preguntó él.
—Algo que necesitaba —se encogió de hombros. Por nada del mundo se lo mostraría en medio del centro comercial—. ¿Y tú? —quiso saber.
—Ya verás. ¿Te parece bien que pasemos un momento por el club?
Aunque le pareció extraña la petición, pues era sábado, aceptó. Y al hacerlo Inuyasha sonrió y le tomó de la mano para ir luego al estacionamiento.
Una vez estuvieron en el club Inuyasha la llevó hasta el área de las piscinas. Él bajó con la pequeña bolsa mientras que ella dejó la suya en el auto.
—¿Qué vinimos a hacer?
Inuyasha la hizo quedar parada justo frente a la piscina y pensó que definitivamente estaba actuando extraño.
—Cierra los ojos —pidió. Ella le dedicó una mirada desconfiada. Si se atrevía a lanzarla al agua no se lo perdonaría—. Por favor —la miró con ojos suplicantes, y no pudo evitar compararlo con un cachorro. Accedió.
Sintió que Inuyasha la rodeó quedando a su espalda y por lo que escuchaba parecía que rasgaba algo. Dio un respingo cuando sintió una mano de él en su nuca para apartarle el cabello, luego sintió como le rodeaba el cuello con algo fino que identifico como un collar. Inuyasha lo aseguró y la rodeó de nuevo diciéndole que podía abrir los ojos.
Ella lo hizo y dirigió su vista al collar que él le había puesto, parecía ser de plata y lo que más le llamaba la atención era el dije que tenía. Se trataba de un corazón con una huella de perro hacía uno de los bordes. Tantas cosas pasaron por su cabeza y soltó lo primero pensó.
—¿Estas tratando de marcarme como de tu propiedad? —preguntó tratando de mostrarse indignada. La sorpresa en el rostro masculino no he hizo esperar.
—¿Qué? No, yo… —comenzó a tartamudear y pudo notar un ligero sonrojo en él. Tuvo que contenerse para no sonreír. Se veía tan adorable—. Solo… —suspiró—. Podemos ir a cambiarlo si quieres.
—¿Puedes prestarme la llave del auto? —extendió la mano para hacer hincapié.
—Yo mismo te llevaré —dijo ahora entre avergonzado y molesto. Lo vio sacar las llaves del bolsillo y dirigirse a la salida.
—No, tonto —lo hizo detenerse al halarlo de un brazo—, tu espera aquí —pidió al quitarle las llaves y salir corriendo.
Inuyasha realmente se sentía como un tonto. Cuando le compró el collar no pensó en como ella lo tomaría, solo creyó que podría hacer juego con el suéter que ya le había dado antes, además de darle un regalo por el esfuerzo en las competencias, pero obviamente ella lo había tomado de otra forma y se había molestado.
Suspiró pensando que tuvo que haber escogido el dije con forma de gota de agua.
Había decidido llevarla al club, porque allí se sentía más confiado, y quería aprovechar el momento para pedirle que hicieran su relación más formal. En ese punto no sabía si ella había hablado con su familia acerca de su relación, y él quería hacer las cosas bien.
—Ven, siéntate —escuchó a Kagome decirle, sorprendido de no haberla visto llegar al estar pensando, vio que lo esperaba a un lado de las bancas, se acercó a ella—. Ahora tú, cierra los ojos —le pidió en cuanto se sentó, notó que llevaba la bolsa del centro comercial—. Vamos, yo lo hice, ahora es tu turno —dijo al él no hacer lo que le pedía.
No entendía nada, por supuesto. Hasta ese momento creía que Kagome estaba molesta con él. Cerró los ojos para complacerla y escuchó como ella sacaba algo de la bolsa.
Kagome le tomó un brazo y luego el otro, y luego pasó algo por su cabeza, ¿lo estaba vistiendo?
—Sube los brazos —solicitó y el obedeció. Ella le acomodó lo que sea que le estaba poniendo y luego la sintió alejarse—. Listo.
Al escuchar eso abrió los ojos y lo primero que vio fue a una sonrojada Kagome. Luego vio lo que tenía puesto, era un suéter en color rojo.
—Ya que me diste el tuyo, pensé que te haría falta —ella se encogió de hombros, estaba avergonzada, pero ¿por qué?
Notó entonces que el suéter tenía una huella de perro justo hacia un lado, justo sobre el pectoral izquierdo, además parecía tener algo escrito. Estiró un poco la prenda para leer el mensaje.
Este perro ya tiene dueña.
Eso era lo que tenía en el suéter. Dirigió a ver a Kagome y vio que esta estaba de pronto interesada en los azulejos, tenía un hermoso sonrojo en las mejillas. Decidió devolverle la treta.
—¿Estas tratando de marcarme como de tu propiedad? —Kagome levantó la vista para verlo y de inmediato desvió la mirada y se cruzó de brazos.
—Pues, con todas esas chicas babeándose por ti —se encogió de hombros.
Inuyasha sonrió, ¿ella estaba celosa?
—¿Qué chicas?
—No te hagas el tonto, las chicas que solo vienen a verte nadar. Ciertamente disfrutan un gran espectáculo.
—Pues es una pena por ellas, porque yo me fije en ti —se acercó a ella para abrazarla y hacer que lo viera a los ojos—. Eres mi única dueña —aseguró y le dio un beso para sellar sus palabras.
Cuando el beso terminó Kagome le rodeó el cuello con un brazo mientras que con la mano libre tomaba el pequeño dije.
—Y tú el mío —dicho esto de devolvió el beso.
Inuyasha fue quien se separó del beso, y apoyó la frente con la de Kagome. Entonces ella se separó de él y corrió a la piscina.
—Atrápame si puedes —retó al de repente lanzarse al agua. Sin entender su actitud se dispuso a seguirla. A penas y logró quitarse el suéter antes de ir tras ella.
Kagome cruzó la piscina para adultos y él la alcanzó con facilidad.
—¿Cuál era tu objetivo? —preguntó divertido al ya tenerla entre sus brazos.
—Demostrar que este amor es a prueba de agua —ella sonrió e Inuyasha no pudo evitar soltar una carcajada.
—Te amo —aseveró y le dio un beso cargado de sentimiento.
Estaba tan enamorado de ella, y se aseguraría de demostrárselo siempre que fuese posible, tanto en el agua como fuera de ella.
Fin.
¡Hola, gente linda! ¡Regrese! Y con el final de esta historia.
Se que estuve bien desaparecida, pero ya voy retomando mis andadas.
Espero que el capítulo les haya gustado y sea digno de la historia. Muy especialmente espero que le haya gustado a quien está dedicado, mi baby girl.
Para este proyecto tengo pensado un Spin off, como les mención antes, pues creo que ahora serán dos jajaja uno como fic y otro como OS. Supongo que han quedado con ganas de saber que es lo que pasa con Ayame, y también con la relación de Sesshoumaru y Rin, ¿cierto? Pues es lo que espero aclarar con los spin off, los cuales debo organizar entre los otros fics y mis proyectos personales.
Ahora pasó a responder sus lindos reviews.
Maritza: Era mi objetivo, no siempre se me dan las escenas graciosas, pero como este fic no era de drama merecía risas. A mí también me da penita Ayame, está enamorada sola, y Kouga ya veremos que es lo que hace. Ban es divino, y su papel aquí fue ser colirio para nuestras pupilas jajaja. Gracias por el apoyo amiga!
Misukyo9: Gracias a ti por leer! Lamento mucho haber tardado tanto en actualizar, y espero que puedas conocer el final de esta historia. Inu y Kag siempre son tan adorables!
Elyp: Aquí estoy! Realmente lamento la larga espera!
Videl: Veo que finalmente si te viste Free!Sentiste interés después de leer esto? Jajaja y si, Inu y Makoto tienen similitudes, no fue casualidad que Inu practicara el estilo de espalda. Un pequeño detalle para complacer a la cumpleañera. Y como ves, ya no hubo lemon, la historia no me llevo a eso.
Raquel C: Lo siento! Lo siento! Ahora si esta terminada, aunque no se si puedas a llegar a saberlo, espero que sí. Y ya me da miedo preguntar cual es la otra historia ay ay!
El resto me tienen por privado 7u7
Ahora paso a dar información de interés. Para el próximo sábado 07 de marzo, estaré actualizando "Ella, tan inesperada", si no están leyendo mal, de verdad va a pasar y tienen derecho a lincharme si no aparezco. Y para el sábado 14 de marzo subiré la segunda y ultima parte del especial del San valentin "¿Dulce o amargo?" Diganme, ¿les emociona? Porque a mi si!
Y ahora voy con algo de autopromoción. Para los que no saben ya tengo publicado mi primer libro, YEY! Se llama "¿Saliendo con el jefe?" y esta es la sinopsis:
Melinda Pratt solía ser una mujer decidida y arriesgada, y alguien a quien poco le importaba cuando otros hablaban de ella por su comportamiento. Incluso cuando sus compañeras comenzaron a decir que ella se acostaba con el nuevo jefe temporal de la compañía, lo tomó con gracia.
Nada podía estar más lejos de la verdad, principalmente porque ella estaba pérdida e irremediablemente enamorada de otro hombre.
Pero lo que no imaginaba era que estos rumores amenazarían con destruir todo lo que tenía.
La pueden adquirir en Amazon para su lectura en Kindle .
Muchas gracias a todos por su apoyo, son los mejores! Nos estaremos leyendo en otras historias! ;)
