Bueno después de tantos días aquí les dejo la continuación, ya por fin terminamos con la Saga de Poseidón, adiós al agua, los corales, las sardinas metálicas y sobre todo el olor a pescado rancio XD. Gracias a todas las que leen el fic, de verdad que no me voy a cansar nunca de agradecerles, ahora si les dejo leer a gusto, beso, abrazo y apapacho a todas


~ 1 ~

Te acercabas paso a paso, a lo lejos pudiste distinguir a Poseidón, quien solo se la pasaba mirando aquel Pilar. No sabias que tenia de especial aquella cosa de concreto. Sacudiste tus cabellos antes de volverlos a atar en una coleta simple, ahora apenas el cabello te llegaba a media espalda. Estabas decidida, ahora si ibas a acabar con aquel tipo que se había atrevido a dejar mal heridos a tus compañeros.

-Poseidón- le llamaste, pero parecía que el Pilar era más importante –te estoy hablando Poseidón

-¿Qué quieres? ¿Ya decidiste que hacer?- te pregunto sin darte la cara, eso te hizo enfadar más de lo que ya estabas

-¡Que me mires cabrón! ¡Te estoy hablando!- le ordenaste, te hizo caso, viste en su mirada que no le había parecido que le llamaras de esa manera

-Mide tus palabras Athena- te dijo amenazadoramente

-Entonces hazme caso a la primera- le respondiste, le apuntaste con Niké –te di la oportunidad y la rechazaste, lastimaste a mis amigos y te atreviste a faltarme el respeto cortando mi cabello…- enumeraste seriamente –se acabó la diosa amable desgraciado, no lo hiciste por la buena… entonces será por la mala

-¿En ese estado?- te pregunto, pues no solo te habías desecho de las hombreas, también de aquella falda

-Si- respondiste secamente, las protecciones de tus piernas apenas llegaban un poco más arriba de la rodilla, el pecto solo te cubría hasta la cintura, lo demás estaba expuesto

-Como quieras- te respondió mientras caminaba hacia ti

-Da igual, de cualquier manera vas a perder

Te apunto con su Tridente y de nuevo aquella agua torrencial se abalanzó contra ti, pero en esta ocasión no activaste tu muro, solo aumentaste tu Cosmo y este ataque se desvió hacia la derecha. No sabias si era a causa de tu Cosmo o tal vez la furia que llevabas por dentro, pero ahora estabas segura, si te ponías lista, serias capaz de derrotar a Poseidón.

De un momento a otro corriste contra aquel dios que se había quedado esperando tu ataque, ya sin esa falda podías moverte mucho mejor, comenzaste a golpearlo con Niké, pero este usaba su Tridente para bloquearlo. Alejo tu cetro y trato de golpearte con su antebrazo, te agachaste y le golpeaste con el Cetro en la parte derecha de su cuerpo, después de inmediato golpeaste el izquierdo y de nuevo le golpeaste con las flechas mandándolo unos metros alejado de ti, ahora era él quien se encontraba en el suelo. Sentiste que algo pasaba, te alejaste del lugar en el que estabas y de pronto una columna de agua apareció, te habías salvado pero parecía que no iba a ser el único pues Poseidón comenzó a hacer aparecer columnas en donde te encontrabas, las tratabas de esquivar y lo estabas haciendo bien hasta que te atrapo en una. Hiciste explotar tu Cosmo para liberarte, funciono y caíste de rodillas al suelo, tomaste el Cetro y aquel rayo semejante a la Excalibur de Shura apareció, Poseidón lo esquivo; aun así continuaste haciéndolo, tú también podías atacar de la misma manera que él.

Uno de ellos le impacto y eso lo aprovechaste, invocaste aquel rayo que salía de la tierra para atacarlo, eso no era suficiente, lo atacaste con la lluvia de flechas. Poseidón apareció atrás de ti y te dio un fuerte golpe en la espalda, te alejo y de nuevo apareció detrás de ti para golpearte otra vez, pero la tercera vez te agachaste y le diste una barrida, no lo derribaste pero hiciste que perdiera el equilibrio, le diste una patada pero este la detuvo, diste unos pequeños brinquitos para conservar el equilibrio, después diste otro más, esta vez con la velocidad que llevabas impactaste con la pierna izquierda, te dejo libre y caíste al suelo.

Le habías quitado la careta de su armadura, eso le molesto mucho. Agradecías mentalmente que la patada que te había enseñado Aioros te hubiera servido, si te bloqueaban una tenías la otra pierna para atacar. Te intento golpear con su Tridente, habías perdido a Niké… esquivabas cada golpe, una de las puntas del tridente de tu enemigo paso rozando por tu rostro, haciendo una herida cerca de tu ceja y parpado izquierdo, te quiso golpear en la cabeza pero te agachaste y le diste una patada en la espinilla tal y como te había enseñado Ángelo.

Poseidón trastabillo y se alejó de ti, te levantaste y con ambas manos abiertas empujaste fuertemente a Poseidón, tu Cosmo se activó… aprovechaste eso y comenzaste a golpear a Poseidón con tus puños tratando de hacerlo lo más fuerte que podías.

-¡Ya ríndete Athena!- te dijo cuándo hizo explotar su Cosmo, la onda de aquella energía te lanzo hacia atrás, sus Escamas Divinas se tiñeron de un hermoso color azul rey

-¡Jamás!- dijiste mientras te ponías de pie y encendías tu Cosmo, solo te rodeada tu aura pues la armadura no resplandecía como la de tu oponente

De una de sus manos salió un rayo de energía azul, usaste ambas manos para detenerla, esta te empujo un poco pero haciendo uso de toda tu fuerza la regresaste, esta misma energía se impactó contra él mismo lanzándolo al suelo a una distancia lejos de ti. Eso no se lo había esperado, pues pensaba que te iba a tomar desprevenida con ese ataque.

Estabas cansada, miraste hacia la izquierda, por donde habías caminado para llegar a donde te encontrabas, pero no había rastro de que aquellos chicos vinieran a ayudarte. Sacudiste la cabeza, no ibas a estar dependiendo siempre de ellos, la vida de los Caballeros era tan valiosa como la tuya, no los ibas a arriesgar de esa manera, ademas… era una buena oportunidad de probarte.

Poseidón se puso de pie y apareció delante de ti, de un momento a otro te comenzó a golpear sin tener ninguna clase de consideración, los golpes de él se encontraban revestidos de un remolino de agua violento, estos te hacían más daño que sus mismos golpes, no supiste como pero desviaste su puño derecho para colocarte detrás de él tal y como te había enseñado Milo, le diste una buena patada en la espalda, este apareció detrás de ti, te agachaste por reflejo y este siguió tu movimiento, pero lo que no esperaba era que le dieras un cabezazo que le dio en la nariz, claro que te dolió, pues ni siquiera lo tenías previsto pero al menos habías calmado los ánimos del dios del mar.

Te sobaste la parte afectada, pero poco te sirvió pues Poseidón de nuevo te intento golpear, desviaste el puño y el que seguía, incluso sus patadas. Lo más seguro era que le habías roto la nariz pues esta se encontraba sangrando, no sabías como lo estabas haciendo pero lo más seguro era que el dios del mar estaba furioso, era por eso que podías esquivar sus golpes. O tal vez sería que habías tenido buenos maestros y tú eras una gran alumna, uno de sus puños rozo tu rostro haciendo una herida en tu mejilla derecha, esta de inmediato comenzó a sangrar al igual que el golpe que paso cerca de tu sien.

Detuviste un golpe con tu mano y después el segundo, estaba haciendo demasiada fuerza, pues te hizo retroceder unos pasos, aún tenía mucha fuerza, después lo recordaste… Usa la fuerza de tu enemigo…

Dejaste de luchar, Poseidón se sorprendió y usaste eso para alejarlo de ti con una patada, extendiste tu brazo y de tu mano extendida salió un rayo de energía blanca que se impactó en el cuerpo del dios de los mares.

-¡Athena!- escuchaste que te gritaron

-Ángelo- susurraste a su lado se encontraba Milo, se acercaron de inmediato a tu lado

-¿Cómo está?- te pregunto el escorpión

-Bien- respondiste -¿ustedes? ¿Cómo están los otros?

-En un momento vienen- te dijo Ángelo –Esta herida- confirmo, quiso tocar tu herida de la ceja pero alejaste su mano

-Estoy bien- dijiste –el florero… debemos buscar el florero ese

-Lo tenemos- te confirmo Milo –Kanon lo dejo en manos del Antiguo Maestro, lo van a traer, pero aun debemos debilitar mas a Poseidón

Desviaste la mirada hacia donde se encontraba aquel dios, ahora ya no se encontraba tan pulcro y no eras la única con el cabello revuelto, el dios de los mares ya no se encontraba tan galan. Viste que miro con sorpresa que dos de tus Caballeros se encontraban contigo.

-Yo terminare con esto- dijiste mientras te encaminabas hacia donde se encontraba tu enemigo, Milo te tomo de la mano

-Lo haremos nosotros- te dijo

-Debe de descansar, ya está herida…

-¡Déjense de pendejadas!- dijiste harta mientras te deshacías del agarre de Milo -¡¿qué estoy herida?! ¡Estoy en las mismas condiciones que ustedes! ¡Jamás le podrán poner un dedo encima a este cabrón!

-¿Cuántas veces tengo que decirte que las malas palabras no van contigo?- escuchaste que te dijo Dhoko suavemente, no te habías dado cuenta que se encontraba detrás de ti

-Entonces diles a estos idiotas que no me salgan con estupideces- respondiste calmadamente, poso sus manos sobre tus hombros haciendo que giraras para mirarlo fijamente

-Venimos a derrotar a Poseidón- te dijo –no me parece que se exponga de esta manera- te hablaba seriamente, sin un atisbo de gracia, Shura acababa de llegar junto Saga, ambos ayudando a Kanon a mantearse en pie

-Soy yo la que estoy peleando- respondiste

-Sin armadura- te dijo –solo usa las protecciones de piernas, brazos y tórax

-Dhoko- le llamaste –quítame las alas, no pude hacerlo yo- pediste y te diste la vuelta, esperaste unos momentos cuando sentiste un peso menos –gracias

-Una cosa mas Athena- te dijo –si vemos que se sale de control nosotros intervendremos

-Le voy a ganar- dijiste confiada –ademas… tuve buenos maestros

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~ 2 ~

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Caminaste hacia Poseidón sin siquiera mirar a tus Caballeros, este se encontraba tratando de detener la hemorragia nasal, sonreíste, lo más seguro era que le habías destrozado el tabique de la nariz, pues el dolor de la cabeza aún no había cesado.

Extendió su brazo y su Tridente apareció en su mano, imitaste la acción y Niké apareció frente a ti, lo tomaste y de nuevo apuntaste a Poseidón con el. Ambos se miraron fijamente, esperando a que uno de los dos comenzara.

-No hay vuelta atrás Athena- te dijo

-No se puede evitar lo inevitable- le respondiste

Una onda de energía se expandió sobre ese lugar, pues el choque de ambas armas había sido poderoso, no te diste cuenta de que los Caballeros se encontraban tensos, esperando a intervenir en cualquier momento; tenías cosas mas importantes que hacer, como derrotar a Poseidón.

Cuando ambas armas se destrabaron se alejaron unos pasos, Poseidón apareció detrás de ti y te trato de golpear pero de nuevo te agachaste, esta vez él leyó tu movimiento aun así te ataco con el Tridente, este paso cerca de tu hombro lastimándolo, te alejaste como si su solo tacto quemara, pero giraste con el Cetro y lo golpeaste, lo agitaste de inmediato y aquel rayo apareció, Poseidón activo su escudo azul, te sorprendiste, pues este se asemejaba mucho al tuyo.

Arrojo su Tridente contra ti, activaste el muro desviándolo, de nuevo apareció detrás de ti pero lo barriste con ayuda de tus piernas, Poseidón salto evitando la barrida y te dio un golpe con su puño en tu rostro, la herida de tu mejilla volvió a sangrar, escuchaste que uno de los Caballeros te grito pero no tenías tiempo, estabas esquivando los demás golpes de este oponente. No supiste como, pero en uno de sus golpes lo detuviste, aprisionaste su brazo izquierdo cuando esquivaste el golpe, doblaste tu brazo derecho para impedirle que lo moviera tomaste su muñeca con tu mano izquierda.

Atrajiste su brazo con el tuyo pero con la mano izquierda lo empujaste hacia afuera, habías aplicado tu Cosmo al máximo así como tu poder, Poseidón libero un grito y te alejo de él de un golpe. Lo viste abrazar su brazo lastimado, te pusiste de pie, este se encontraba furioso.

-Está roto- le confirmaste respirando agitadamente –si te rindes yo te ayudo, lo sanare

-¡Maldita perra! ¡Jamás lo hare!- te grito, extendió su brazo izquierdo para tomar su Tridente que apareció a su lado

Su Cosmo llego al máximo, escuchaste que Milo, Shura y Ángelo se encontraban discutiendo, querían intervenir aunque parecía que Dhoko estaba siguiendo tus reglas. Tú también activaste tu Cosmo al máximo, tus cabellos se encontraban danzando, estabas preparada, algo te decía que este sería el golpe que decidiría la batalla. No podías echarte para atrás, era hora de hacer lo que se te había encomendado.

La misma escena de antes… días, semanas atrás habías visto en el Santuario… alrededor de Poseidón se encontraban varios tornados de agua violenta, incluso el lugar se oscureció un poco, se escucharon rugir truenos y viste relámpagos… el Cosmo del dios de los mares se encontraba en todo su esplendor. Te volvió a recordar que ibas a morir, estabas preparada, ese ataque era el más poderoso de todos. Preparo su Tridente y lo lanzo contra tu persona, extendiste tu mano y apareció Niké a tu lado izquierdo, no lo tomaste…. Esperaste lo suficiente y cuando lo creíste prudente giraste hacia la izquierda, sentiste un fuerte dolor y ardor, tomaste el Cetro con tu mano derecha.

Niké respondió ante tu Cosmo y se ilumino, se escuchó un fuerte estruendo pues el Tridente de Poseidón había destruido algo. Ahora era tu turno, te dolía el hombro pero no estabas como para prestar atención a pequeñeces, detuviste tu velocidad de giro con tu pie izquierdo, arrojaste a Niké contra tu oponente.

Te diste cuenta en esos escasos segundos que la punta circular de Niké había cambiado a una afilada cual flecha. Sabía que le faltaba impulso, aun mantenías tu brazo extendido, extendiste la palma de la mano, esto le dio cierto empuje a Niké pues aumento su velocidad. Se escucho una fuerte explosión.

Una nube se alzó gracias al ataque de Poseidón, cubrió todo el lugar. Caíste de rodillas y apoyaste tus manos en el suelo, estabas respirando agitadamente, tu cuerpo sentía muchos espasmos y las ganas de vomitar te invadieron ademas de un fuerte ataque de tos, la necesidad de respirar se hacía presente. De pronto Niké apareció de nuevo frente a ti, cuando tu ataque de tos se calmó lo tomaste, lo apoyaste en el suelo y con ayuda de este te pusiste de pie, un mareo te ataco y casi caíste de nuevo al suelo pero te mantuviste.

-Por favor, que haya terminado- rogabas internamente –por favor…- no escuchabas nada, solo alguno que otro fragmento de concreto que aun caía al suelo. La cortina de humo poco a poco iba desapareciendo, al fondo viste un cuerpo que se encontraba tirado. Ibas a caminar hacia donde estaba para verificar no haberlo asesinado, pero caíste de rodillas de nuevo, el lado derecho de tu cuerpo se encontraba lastimado, pues el Tridente te había impactado no sabías si cerca de las costillas o de plano había sido de nuevo tu abdomen.

Aun así, te pusiste de pie y comenzaste a caminar hacia donde se encontraba a pesar de que tus piernas temblaban, pero una persona se colocó frente a ti, impidiéndote que te acercaras.

-No te acerques más Athena- te ordeno –si lo haces te matare con mis propias manos

-Quítate- le ordenaste –si no lo haces Thetis no respondo

-Estas débil, seré capaz de matarte si quiero Athena- te amenazo

-Si lo permitimos- escuchaste que le amenazo uno de tus Caballeros

-Dragón Marino- le llamo -¿Cómo te atreves?

-Kanon de Géminis- le corrigió –esto termino Thetis, no tienes por qué exponerte

-No nos gusta lastimar a mujeres, aunque sea el enemigo- le dijo Milo

-Quítate- le ordeno Saga, sentiste pena por ella, pues se encontraba rodeaba por todos tus Caballeros y tu encabezándolos

-Déjenla- ordenaste –¿Qué sigue?

-Esto- Shura te ofreció el famoso jarrón, lo tomaste

-¿Qué hago?- volviste a preguntar mientras entregabas el Cetro a Dhoko

-Encerrar el alma del dios de los mares- te dijo mientras tomaba el Cetro –encienda de nuevo su Cosmo al máximo y ordénele que vuelva a dormir

-¡Jamás!- escuchaste que grito Thetis, Shura la tomo de la muñeca -¡suéltame!

-Hasta que esto termine- le respondió

-Adelante Athena- te animo Milo

-Termine con esto- se unió Kanon

-Después volveremos a casa- término de decir Saga

-Ya quiero ver la cara del Patriarca cuando la vea llegar en ese estado- te animo a su manera Ángelo

Comenzaste a caminar hasta donde se encontraba Poseidón, suspiraste, estabas más cansada de lo que creías. Cuando estuviste a unos pasos te diste cuenta de que se quejó, ahora lo veías bien, no lo habías matado pero le habías dado un buen golpe que había destrozado parte de sus Escamas Divinas.

Tomaste tu jarroncito de las agarraderas y comenzaste a elevar tu Cosmo, caíste de rodillas casi al momento de hacerlo, ya no podías, estabas muy cansada, apenas y te podías mantener en pie y con conciencia.

-Sé que estas cansada, pero es todo lo que falta- te susurro Dhoko, pues se encontraba a tu lado de cuclillas –haz un esfuerzo más pequeña, solo un poco más y todo esto acabara

-Pero no puedo- respondiste agitadamente –estoy muy cansada

-Por favor hija, un poco más- te rogo, tu asentiste y te pusiste de pie, Dhoko se alejó unos pasos de ti.

Volviste a encender tu Cosmo, este apenas se podía ver, cerraste los ojos y trataste de concentrar la poca energía que tenías. Los golpes y las heridas que tenías en tu cuerpo comenzaron a doler más de lo que ya dolían, sentiste que la sangre de las heridas de tu rostro comenzaban de nuevo a brotar, era muy poca pero aun así era molesto. Te trataste de controlar, tu Cosmo desapareció y eso alerto a tus Caballeros… no lo sabias pero Libra, Cáncer y Escorpión se iban a acercar a ti, cuando abriste los ojos tu Cosmo exploto aún más que cuando estabas batallando contra Poseidón, este lanzo una fuerte onda de energía la cual derribo a todos los presentes, a pesar de que se veía un Cosmo muy violento no lo era pues estaba lleno de tranquilidad, paz y amor. Tus cabellos ondeaban violentamente, esta aura paso al cuerpo de Poseidón, quien comenzó a gritar de dolor o sabrán los dioses porque, tenías cosas más importantes que hacer, el ejemplo más digno… quitarle su alma.

-¡Señor Poseidón!- escuchaste que le grito Thetis cuando este se encontraba levitando unos metros del suelo

-¡Metete a la urna!- le ordenaste pero parecía renuente

-¡Rápido!- te apresuraron tus Caballeros

-¡Es una orden Poseidón! ¡Metete en el jarrón! ¡Vuelve a dormir!

Como si fuese posible, tu Cosmo aumento aún más, impidiendo a Poseidón siquiera moverse, de pronto observaste que ademas de tu aura blanca este comenzó a emanar un aura azul, esta se movía violentamente, parecía que quería escapar, a tu mente acudió la respuesta, tal vez esa sería el alma que ibas a encerrar en la urna. De pronto esta se comenzó a arremolinar y salió disparada directo a tu persona, extendiste más tus brazos alejando el jarrón de tu persona, el alma azul comenzó a introducirse, pero era tal la presión que ejercía aquel poder que te hacia retorcer pasos, cada vez más atrás.

-Aun no Athena- escuchaste una voz –aún tengo fuerzas

-¿Qué demonios?- pensaste y te viste rodeaba de aquella alma, esta se apretaba cada vez a tu cuerpo, tener sostenido aquel jarrón se te estaba haciendo muy pesado y más cuando el alma quería ahogarte y partir tu cuerpo en dos -¡Ya déjame en paz!- susurraste entre dientes

-¡Libera mi alma!- te ordeno mientras se apretaba más a tu cuerpo

-¡Sueñas!- respondiste y aumentas aún más el Cosmo, sabias que no debías hacerlo pero no quedaba de otra -¡Con una chingada, metete en el puto florero!

De pronto escuchaste que grito, no lo sabias pero al aumentar aún más tu Cosmo este quemo su alma, su agarre se deshizo y comenzó de nuevo a arremolinarse en el pequeño jarrón. Un poco más, pensabas para ti, pues el aura azul del cuerpo de tu enemigo disminuía cada vez más, de pronto… sentiste un fuerte dolor en el pecho. El alma se quedó quieta y de pronto comenzó a salir para regresar a su cuerpo, no sabías que hacer, la pelea se había convertido en un estira y afloja, trataste de aumentar más tu Cosmo pero ya no podías, así que sin más decidiste lo mejor… dirigiste tu Cosmo hacia el jarrón y este se ilumino, atrajo de nuevo lo que se había escapado y este jarrón se alejó de tus manos, comenzó a emitir un hermoso brillo y después cegó a todos los presentes.

Cuando abriste los ojos te diste cuenta de que Poseidón se encontraba desmayado y Thetis luchaba para que recuperara la conciencia, frente a ti se encontraba aquel jarrón, ya tapado y adornado con una pergamino, este llevaba el nombre de Athena escrito en griego. Suspiraste.

-Por fin… se acabó- susurraste mientras tomabas asiento en el suelo, desviaste la mirada a donde se encontraba Thetis, está ya traía consigo el cuerpo de su dios

-¿A dónde crees que vas con ese?- escuchaste que le quiso detener Milo

-Déjala que se valla- interviniste –ya no tiene poder, no puede hacer nada. ¿Qué vamos a hacer con el florero?

-Llevarlo al Santuario- te respondió Dhoko –es muy peligroso dejarlo aquí, podrían intentar de nuevo liberar el alma

-Hay una cámara en el Pilar Central- comento Kanon –se encontraba ahí, si lo dejamos ahí, si Athena….- se detuvo, pues parecía que le había dado un fuerte dolor –si Athena… deja unos pergaminos será imposible siquiera que entren al Pilar Central

-Athena está agotada- dijo Ángelo mientras Shura te ofrecía la mano para que te pusieras de pie –será imposible que lo haga

-No exageren- dijiste y miraste al menor de los gemelos –llévame Kanon… si aquí debe quedarse que aquí se quede.

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~ 3 ~

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Caminaron hacia el Pilar, se encontraba muy cerca de donde habías estado peleando con Poseidón, apenas habían pasado unos minutos, pero ya lo veías como horas.

Kanon abrió la puerta de aquel Pilar, no había mucho, solo una base y unas figuras de dragones en lo más alto de ese lugar. Caminaron un poco más, detrás de aquella base se encontraba una pequeña puerta, al abrieron… ahí se encontraba aquel jarroncito, lo dejaste de vuelta.

Trataste de concentrar de nuevo tu Cosmo, tu mano se ilumino tenuemente y apareció otro pergamino más que se pegó a la vasija. Sonreíste. Cerraste la puerta y de nuevo repetiste la acción, en tu mente pensaste en 4 pergaminos, uno en cada esquina y uno más en medio de la puerta. Dhoko te dijo que habías exagerado, solo reíste. Pues mejor que sobren pergaminos a que falten.

Salieron de ahí, pero te sorprendiste al verte rodeaba de muchos soldados de sabrían los dioses de donde habían salido. Escuchaste unos pasos que se acercaban a ti, rogaste que no fuera Poseidón o Thetis, ya no tenías fuerzas para pelear. Pero no, delante de ti se encontraba un joven de cabello rosa, parpadeaste un momento, efectivamente… su cabello era rosa. Se encontraba algo golpeado y con varios agujeros en sus ropas metálicas, se detuvo a unos pasos de ustedes.

-No saldrán de aquí- les amenazo

-Demasiad tarde Scylla- escuchaste que le dijo Milo –tu señor cayo, ya no hay necesidad de pelear

-Veo que fueron muy poca cosa para mi señor- dijo haciendo burla al estado en el que estaban

-Aun así, ganamos- respondió el escorpión –Poseidón ya no posee el alma del dios de los mares, solo le queda el nombre

-Puedo vencerlos, al fin y al cabo que ya están más muertos que vivos…

-¿Te quieres enfrentar a un dios?- interviniste mientras te acercabas quedando a pocos pasos de él –estaré en muy mal estado, pero aun así puedo derrotar a un pescado enlatado al servicio del dios de quinta

-No te tengo miedo- te respondió

-No se metan- ordenaste, Scylla se alejó de un salto, invocaste a Niké pero no apareció, tal parecía que habías agotado todo tu poder

-Te voy a matar Athena- te dijo calmadamente, aunque se necesitaba más que una voz confiada para hacerte temblar

-Alto- escuchaste otra voz, dirigiste tu mirada hacia el sitio de donde provenía, grande fue tu sorpresa al ver al chico que peleo contra Shura

-Y ahora este otro- susurraste

-Esto termino Scylla- escucho que le dijo –ustedes, retírense y no se atrevan a atacar a Athena y a sus caballeros

-Si señor- escuchaste que le respondieron los soldados, se alejaron de ahí de inmediato

-¿También vas a traicionar al señor Poseidón Sorrento?

-No- dijo –sabes que soy fiel a Poseidón, sin importar que- viste que dirigió su mirada a Kanon –pero esta demás que sigas peleando. Athena gano justamente a nuestro señor, ya no hay nada que hacer

-¡Saren!- escuchaste que le iba a reclamar pero la mirada de ese joven lo callo

-En cuanto a ustedes, pueden retirarse de aquí- les dijo y se dirigió hacia ti –puede estar segura que nadie le impedirá regresar a la superficie. Cuenta con mi palabra- hizo una leve inclinación hacia tu persona y se encamino hasta Kanon –en cuanto a ti Dragón Marino…. No, Kanon de Géminis, tienes prohibido pisar el Santuario de Poseidón, si lo haces lo único que puedes esperar es la muerte

-Jamás lo hare- le respondió seriamente

-Andando Scylla- le llamo a su compañero –tenemos que ir por los demás y atenderlos de inmediato

Viste que se perdieron en el lugar, suspiraste liberando la tensión del momento. De pronto viste que tu armadura (bueno, lo único que llevabas) comenzó a brillar y se desprendió de ti, para cuando te diste cuenta viste de nuevo aquella estatua de piedra frente a ti, la tomaste de inmediato.

-Dichosa armadura de quinta- le mencionaste –ya quedo agujerada, manchada de sangre y estoy segura que una que otra parte se perdió

-¿Nos vamos?- te pregunto Milo

-Sí, no me quiero quedar ni un minuto más aquí- comentaste y estuviste a punto de caer

-Cuidado- te advirtió Shura -¿quiere que la lleve como la princesa que es?

-¡Tú me cargas y yo que te parto la madre Shura!- le gritaste haciendo reír a todos los presentes

-¡Athena!- te llamo Dhoko

-Pues diles a ellos que no empiecen- respondiste y comenzaron a caminar. Ya se encontraban en el patio donde había comenzado la pelea entre tú y el dios del mar cuando una duda acudió a tu mente –Dhoko

-¿Ahora qué?- te respondió

-¿Cómo diablos salimos de aquí?- tal parecía que nadie había pensado en la salida, pues habían llegado gracias a que se había inundado el barco

-Ahora vengo- escuchaste decir a Milo

-¿A dónde vas?- le pregunto Shura

-A preguntarle a Poseidón como salimos de aquí

-Alto ahí mocoso- le detuvo Dhoko mientras el jalaba un mechón de su cabello

-Duele- se quejó pero ni así lo soltó

-Pues imagino que debe de haber una salida, un portal…- dijo pensativo

-Suélteme, duele- seguía quejándose Milo

-¡Que no incluya un remolino ni agua!- rogaste

-¿Esta bajo el agua y todavía tienes miedo?- te pregunto Ángelo

-Cállate- le dijiste

-Síganme, yo los saco de aquí- ordeno Kanon mientras era ayudado por Saga

-Claro- respondiste –Todos siguiendo a los gemelos- ordenaste

-Por cierto Kanon… ¿Cómo llegaste aquí?- le pregunto Milo cuando Dhoko le soltó

-Larga historia- respondiste por él –luego les digo, ahora hay que salir de aquí y mientras más rápido, mejor.

-Ya le gano a Poseidón, dudo mucho que quiera venir a pelear otra vez contigo

-Ángelo, mi vida, mi cielo, mi razón de existir, mi todo…- le hablaste, Cáncer se detuvo y casualmente se colocó a lado de Libra, ligeramente detrás de él –digamos que no me quiero subir a un barco, tren lo que sea con 6 hombres que solo llevan pantalón…- miraste a donde se encontraba Saga –bueno, al menos él trae una camisa de tirantes, pero algo rota… en pocas palabras… ¡No quiero andar con exhibicionistas!

-Pero si yo estoy bien…- Milo callo cuando te le quedaste viendo seriamente –nada, solo decía que tenemos que irnos ya… vamos amiga, guíanos a la salida

-No tienen remedio- comentaste –cobardes

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Bueno la respuesta a la adivinanza era la edad… lo sé, respuesta rara. Pero por fin, nadie le atino (muahaha *risa diabólica*) Les dejo otra mas: Cae un trueno en un árbol ¿lo quemara?

Bueno, si al menos tres personas le atinan a la adivinanza hay capitulo viernes, sábado y domingo. De ustedes depende chicas.