Feliz inicio de fin de semana chicas! Es hora de dejar el trabajo por un momento y perder el tiempo leyendo la continuación de la historia. Así que sin mas, es hora hasta que nuestra querida Athena se tome también un respiro; digo, quien no se cansa con tanta guerra. Así que sin mas, las dejo y nos vemos mañana. Adiosito.


~ 1 ~

Dejaste que el aire fresco de la tierra firme te acariciara, sentías que habían pasado muchos años, demasiados. Miraste a todos lados, no había nada más que tierra firme, rocas y algunas estructuras que se encontraban destruidas. Te quedaste a las orillas de un desfiladero, el viento salado golpeaba en tu rostro, de pronto sentiste una punzada de dolor en la mejilla, la tocaste con mucho cuidado, ya se encontraba demasiado hinchado, tardaría unos días en desinflamarse.

-Athena- te llamo Dhoko, no respondiste, solo te quedaste observando el mar de la noche, parecía que te habías ido años cuando apenas había pasado días -¿pasa algo "-.-"?

-¿Qué va a pasar con Kanon?- preguntaste, desviaste la mirada hacia atrás, el resto de los chicos se encontraban sentados en las rocas, tu pobre chaquetilla ya había pasado a mejor vida, pues la habían usado para detener la hemorragia del gemelo –Shion me había dicho que la traición se paga con muerte; Dhoko, no quiero que le pase nada… nos ayudó y mucho

-Lo se hija- te respondió mientras revisaba las heridas de tu rostro –pero Shion lo debe de saber, el resto de la Orden Dorada lo sabrá de una u otra forma- ibas a hablar pero no te dejo –él sabía que estaba haciendo mal "-.-" y no dijo nada… no sé qué medidas valla a tomar Shion, pero sabrá todo lo que hizo desde su traición hasta la lealtad que eligió mostrar

-Pero Dhoko… no quiero que le pase nada malo- dijiste y desviaste de nuevo la mirada a los chicos, Ángelo se encontraba peleando con Milo –por favor Dhoko

-Si tenemos en cuenta la traición de Kanon, significa que Poseidón llego por este mismo camino al Santuario

-Por favor Dhoko… que no lo valla a matar, es todo lo que pido, ya después yo hablare con Shion y hare lo posible para que lo perdone

-Veré que puedo hacer- te dijo mientras soltaba un suspiro –ya voy a tener mucho con los reclamos de Shion por verla llegar en ese estado

Callaron un momento, seguiste pensando en el destino de Kanon, había ayudado mucho, si… te había traicionado; pero era solo porque se encontraba confundido o al menos eso querías pensar. Milo llego con lo que quedaba de tu chaquetilla, esa era una de tus favoritas, iba a amarrar un trozo de manga a tu pierna herida, pero Dhoko lo impidió para hacerlo el mismo. Otro punto… tu cabello, sabias que tenías que emparejarlo, lo malo que te quedaría demasiado corto. Suspiraste y decidiste que era hora de volver al Santuario.

Durante el trayecto ya nadie dijo palabra alguna, se encontraban demasiado cansados. Había sido una fuerte batalla, sobre todo para ti, pues era la primera vez que tenías que pelear enserio, de nuevo tocaste la herida de tu rostro, después la ceja, la sien… si se veían mal no querías saber cómo era que se iban a ver al día siguiente, solo esperabas que no se cerrara tu ojo.

Miraron alrededor, algunos que otros soldados se encontraban haciendo guardia, cuando los reconocieron les dejaron pasar de inmediato. Sentías que la mayoría de los presentes te observaban fijamente. Pero aun así, caminabas orgullosa

-Señores- escuchaste que les saludo un Caballero de Plata que conocías

-Caballero Misty- escuchaste que le saludo Dhoko, te trataste de esconder entre todos los chicos –Buena noche… ¿Qué ha pasado?

-Nada señor- le respondió –imagino que derrotaron a Poseidón, todos estábamos esperando por ustedes y por la señorita… Athena- escuchaste, lo mas seguro era que te buscaba

-Hola… ¿Cómo estas Misty? ¿Me extrañaron?- saliste de entre Milo y Shura

-¿Qué le paso?- te pregunto alarmado mientras se deshacía de su capa y te la pasaba para que cubrieras tu rostro

-Bueno, digamos que le partí la cara a Poseidón, pero no pude salir ilesa en el acto- comentaste –gracias por la capa, luego te la regreso

-Es inaudito que la vean en ese estado- aseguro –Mi Lady, pasa mas de las tres de la madrugada- te informo –será mejor que descanse

-¿Y de cuando acá le das órdenes a Athena?- le pregunto Milo

-Ya cállate Milo- le ordenaste –gracias Misty, pero tengo que informar a Shion. Bueno, nos vamos… cuídate y luego te regreso tu capa

El caballero hizo una ligera reverencia ante todos y se retiró, te pasaste el camino discutiendo con Cáncer y Escorpión, ya no sabías que más hacer para hacerles entender que preferías llevarte con todos los caballeros que pudieras a estar en pleitos con ellos. Dhoko te informo que irían directo al Despacho del Patriarca, le avisarían a un guardia para que lo despertara, pues el Cosmo de todos los presentes; incluido el tuyo, se encontraba muy débil como para ser detectado. Subieron las ultimas escaleras, te habías cansado mas de lo normal, pero eso se debía a tu batalla de hacia horas atrás. Soltaste un bostezo y te encaminaste a abrir la ventana del Despacho, tus guardines se encontraban sentados en el suelo, únicamente con su pantalón puesto, pensaste que a Shion le iba molestar verlos así, pero bueno… al fin y al cabo ni siquiera habían tenido la oportunidad de pisar sus templos.

-Ahorita vengo, voy al baño- anunciaste, pues Shion estaba tardando en llegar. No te dijeron nada y saliste de ahí. Te miraste en el espejo, había sangre seca en tus heridas, mojaste un pedazo de papel higiénico y trataste de limpiar la cortada de tu mejilla, pero apenas la rozaste sentiste dolor, trataste de limpiar la ceja pero ocurrió lo mismo –apenas se está hinchado- dijiste en voz alta al ver que el rozón de la ceja se inflamaba, el pómulo derecho estaba igual, ademas de algo morado, recordaste tu espalda y te diste la vuelta, apenas te podías ver con el espejo… abriste los ojos de sorpresa, esos golpes ya no eran morados… eran negros y demasiado grandes –Ahora sí, Shion me va a matar… tendré que echarle la culpa a Dhoko, ni modo que se sacrifique por su amada diosa- te convenciste

Levantaste tu blusa y miraste que tu costado derecho se encontraba con una gran cortada… no era profunda pero si te molestaba; ademas se encontraba entre verde y morado… suspiraste, en ese batalla habías ganado muchos moretones, miraste que cerca de tu obligo había tres pequeños puntos… signo de que la lanza de Poseidón había cruzado el cuerpo de Kanon y aun así logro herirte. Los brazos también se encontraban lastimados y no dudabas que en tus piernas también habría bonitas manchas multicolor. Suspiraste, limpiarías tus heridas después de hablar con el Patriarca, a la mejor así le causabas lastima y accedía a que no castigara a Kanon.

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~ 2 ~

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Dejaste salir un suspiro y abriste la puerta, no se escuchaba ruido. Lo más seguro era que Shion aún no había llegado. Cuando la abriste te diste cuenta de que todos se encontraban de pie, Shion estaba ahí, en cuanto te vio se acercó a ti.

-Alto ahí Shion- le ordenaste mientras extendías los brazos deteniendo su andar –no quiero abrazo… me duele hasta el alma

-Mire el estado en el que viene- te dijo, claramente enfocándose en tus heridas

-Sí; bueno… trate de limpiarlas pero no pude- comentaste, se formó un silencio profundo, demasiado tenso para ti. Tomaste asiento en el suelo pues la silla la ocupaba Kanon -¿de que hablaban?

-De nada- te dijo Dhoko –la estábamos esperando

-En la madre, ya me fregué- pensaste

-Díganme… ¿Cómo les fue?- pregunto Shion mientras tomaba asiento

Dhoko comenzó relatando todo, desde la tormenta que los envió hasta el fondo del océano, lugar donde se encontraba el Palacio Submarino de Poseidón hasta que se encontraron. Cada uno de los guerreros que habían ido comentaron su batalla contra los guardianes de los Pilares, te enteraste de que había un estudiante de Camus que se había convertido en General Marina, también de uno que se hizo pasar por ti, pero lo que mas llamo la atención fue de todos fue cuando Kanon tomo la palabra y conto que había luchado contra Saga porque él había resultado ser el Dragón Marino, apenas ibas a intervenir cuando Dhoko comento que el mismo Kanon había llegado con la Urna en donde habías encerrado el alma de Poseidón.

Decidiste intervenir, pues era hora de que Shion y el resto se dieran cuanta de que no ibas a dejar que le pasara nada a Kanon. Comenzaste a relatar la batalla que los cinco le habían dado, después había sido tu turno de pelear pero en ese llego Kanon y se enfrentó a Poseidón, informaste que habían destruido la Escama que él tenía y que se revistió con la Armadura de Géminis. Contaste que pelearon juntos, de nuevo aparecieron todos, otra vez los mandaron a dormir. Relataste tu batalla haciendo muchos movimientos, aunque eso hacía que el dolor de tu cuerpo se intensificara. En ocasiones señalabas tus golpes y heridas y como las habías obtenido. Después de que terminaste el silencio reino en el despacho. Shion no había mencionado palabra alguna, muy diferente cuando te capturo Apolo, pues a cada momento te interrumpía. Lo escuchaste suspirar.

-Muy bien- dijo después de un tiempo, que te pareció horas –pueden retirarse, Kanon… te quedas, necesito hablar contigo… a solas

-Si señor- escuchaste que respondió, sentiste algo en el pecho

-Shion- le llamaste mientras tratabas de ponerte de pie –yo también quiero hablar contigo, a solas- pediste –antes de que hables con él- no te respondió, se veía serio, demasiado para tu gusto

-Espera afuera Kanon- le ordeno, todos los chicos salieron, incluso Dhoko quien dejo la pequeña estatua en el escritorio. Tomaste asiento –bien Athena, hable

-Yo… Shion…- no sabías como empezar a hablar, el valor se fue en el momento en que viste la mirada seria del Patriarca

-Debe descansar, hablaremos después- te dijo cuando vio que no podías decir palabra alguna

-Lo que pasa es… bueno, lo que quiero decir es… Kanon… es que Poseidón…- no sabías como expresar las ideas de tu cabeza

-Kanon cometió traición, al Santuario, a Athena, a sus compañeros de la Orden Dorada- te interrumpió Shion, mantenías la mirada en tus manos –eso se castiga, incluso puedo asegurar que él fue quien le dio el acceso a Poseidón el día que fue atacada

-Pero Shion…

-Estuvo infiltrando información al ejército del rey de los mares, defendió el Pilar que le correspondía al ser un General Mariano, sabía de antemano que las intenciones de Poseidón era acabar con todos los humanos para gobernar la tierra, alzo su puño en contra de la diosa y de su mismo hermano- te mantuviste callada, no sabias porque, pero en ese momento tenias muchas ganas de llorar

Te pusiste de pie. No había nada que hacer, todo lo que había dicho Shion era cierto, Kanon estuvo jugando siempre del lado de Poseidón, pero al final decidió protegerte. Querías ayudarlo pero no sabías como, el menor de los gemelos se encontraba hundido hasta el cuello. Te encaminaste a la puerta y posaste tu mano en la perilla, te trataste de tranquilizar.

-Shion- hablaste y regresaste a tomar asiento –Kanon dio información de los Dorados y de los demás, ayudo a que Poseidón entrara, pues él mismo nos trajo por una ruta que queda a kilómetros de aquí, no tan lejos- callaste y volviste a bajar la mirada –también es cierto que él era Dragón Marino y que pertenecía a la Elite del ejército de aquel… pero también es cierto que cuando las cosas se pusieron mal, él fue quien llego a prestar su ayuda

-Athena…- alzaste la mano pidiendo silencio

-Déjame terminar- pediste –no sé qué fue lo que le obligo, celos… impotencia, ser la sombra de Saga… no sé, pero lo que si se es que Poseidón se aprovechó de eso, puedo apostar mi vida a que así fue… tal vez solo quería demostrar que era tan fuerte como Saga, lo es… el punto es… Shion…. Peleo a mi lado, en el último momento, cuando estaba sola, cuando no tenía fuerzas ni la confianza para pelear estuvo conmigo…- te pusiste de pie y comenzaste a caminar de un lado a otro tratando de calmarte –el mismo Poseidón destruyo su Escama, después de eso la armadura de Géminis le cubrió… recibió un ataque que me correspondía a mí, si no fuera por él estaría muerta en este momento…. Shion…- apoyaste tus manos sobre el escritorio –me dijiste una vez que la traición se paga con la muerte

-Así es

-No te voy a pedir nada, pero todo lo que te dije es verdad- comentaste –no te voy a chantajear ni amenazar que me voy o que hare alguna locura

-Me alegra saber que ya está madurando como una diosa

-El punto es Shion, que quiero que escuches a Kanon, lo que te dije…- pasaste una mano sobre tu cabello –solo espero que lo tomes en cuenta

Diste por terminada la plática; claro, si a eso le podía llamar platica. Caminaste lentamente hasta la puerta, pues los dolores se hacían cada vez más fuertes. Sentiste que tenías que decirle que perdonara a Kanon, pero las palabras no te salían, cuando llegaste y estuviste a punto de abrirla sentiste la mano de Shion en tu hombro

-Mande- respondiste y giraste para quedar frente a él

-No le prometo nada, pero dependiendo de las razones que haya tenido para hacerlo tendré que tomar una decisión- te dijo

-Gracias- comentaste y callaron un largo momento

-Te vez terrible, deberías ir a limpiarte- te dijo sonriente para romper la tensión que se había formado en ese momento

-Si no me dices no me doy cuenta- respondiste sin querer, Shion rio ante tu comentario

-Ahora salga y valla a descansar, lo necesita después de su pelea

-Aún tengo la adrenalina al mil por ciento- comentaste cuando semi abriste la puerta –así que me quedare a esperar- Shion suspiro y asintió –Kanon, tu turno

-Enseguida- viste que se puso de pie de inmediato, cuando paso a tu lado palmeaste su hombro en señal de apoyo, preferías un abrazo, pero te dolía demasiado el cuerpo y Kanon no podía agacharse debido a su herida

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~ 3 ~

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Caminaste directamente hacia una columna que se encontraba dentro del Templo Patriarcal, te apoyaste en el tratando de esconder tu rostro, querías descansar… querías dejar pasar ese rato de tensión que habías sentido. No te habías dado cuenta de que ademas de los que habían ido a pelear con Poseidón se encontraba el resto de la Orden Dorada.

Tosiste un poco y te doblaste de dolor, te dejaste caer al suelo deslizándote con la ayuda de esa columna. Tenías mucho sueño, demasiado… pero no podías irte a dormir tranquilamente y dejar a Kanon solo, a su destino.

-Ven a sentarte- te dijo Ángelo

-Ya voy- respondiste y trataste de ponerte de pie pero ya no podías, habías llegado a tu limite –mejor me quedo aquí- tenías agachada la cabeza, mirando el suelo, alguien se acercó a ti y te tendió la mano –aquí estoy bien- comentaste sin alzar la mirada, los cabellos disparejos tapaban tu rostro –ya entendí- respondiste cuando viste que insistía en que te pusieras de pie, pues no había retirado su mano –pero no me voy a ir a dormí Dhoko…. Tú no eres Dhoko- mencionaste cuando te encontraste con su mirada -¿no deberías de estar dormido?

-Ya son las 6 de la mañana- te informo mientras veía intensamente tu rostro

-Si crees que te voy a dar la razón estas equivocado- respondiste agresivamente mientras te soltabas y caminabas a la banca, te diste cuenta ahora si que toda la Orden estaba ahí –excepto Alde- murmuraste

-¿Qué razón?- pregunto Milo pues Shaka se había quedado en el mismo sitio en el que estabas -¿Athena?

-Ninguna, no seas metiche Milo- respondiste

-Debería ir a… limpiarse- te dijo Aioros, le miraste feo –solo era una sugerencia

Todos se quedaron callados, sabían de antemano que no ibas a decir nada y mucho menos le ibas a dar la razón a Shaka con quien habías discutido antes y a Afrodita, quien le había dado la razón a "ese".

Escuchaste que entre ellos comenzaron a hablar de lo que había hecho Kanon, Shura te dijo que él mismo les había estado contado en lo que tú te encontrabas con el Patriarca. Claro que estaban molestos, aunque creías que el más molesto era Saga, pues apenas participaba, pero también veías que estaba triste. Recordaste que Shaka te había dicho que pasaban mas de las 6

-¿Cuánto tiempo me quede con Shion?- pensaste

-Athena- te llamo Afrodita –ven conmigo, hay que limpiar las heridas y cambiarse de ropas

-Después- respondiste –quiero estar aquí cuando salga Kanon

-Aun va para largo rato- escuchaste a Saga –ve con Piscis- desviaste la mirada tratando de encontrar apoyo, peo todos rehuían de ella

-Traidores- pensaste –está bien

-Sígame

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Afrodita te acompaño hasta tu habitación, te sentaste en la cama y dejaste que Piscis limpiara primero las heridas de tu rostro, tenía una mano suave, pues no sentías el tacto de esta. Te pregunto por tu batalla y muy felizmente la relataste, más cuando recordaste un consejo que él te había dado junto a Kanon.

Te subiste a la cama y te sentaste en posición de loto después de quitarte la blusa y darle la espalda a Afrodita, te sentías muerta de vergüenza pero no te quedo de otra, te deshiciste también de tu top quedando completamente desnuda de la cintura para arriba.

-Esto va a empeorar- escuchaste que te dijo Afrodita, se encontraba muy serio –tengo que reventar esto…- dijo mientras hacía presión a una parte de tu espalda –si lo dejamos así se formaría un…

-Lo sé- le interrumpiste –Dita, soy médico… así que tu solo has lo que tengas que hacer

-Está bien- te respondió, después caíste en cuenta de que le habías dado carta libre… ibas a sufrir y mucho

Sentías un dolor mas allá de lo que habías soportado con Poseidón, ultima vez que peleabas, la próxima los mandabas a ellos, si muy guerreros se creían pues que sufran las consecuencias. Hombres tenían que ser… Afrodita rio ante el comentario que le habías dicho a Shaka… Virgo iba en son de paz y tú lo recibías con agresiones.

-Él se lo busco, nadie le dijo que se metiera donde no le llaman- sentiste una punzada y soltaste un grito –con cariño Dita, me duele

-No se mueva- te ordeno –pero no me dejara mentir que lo que le dijo antes de que se fuera era cierto

-Solo por unos golpecitos no le voy a dar la razón- te defendiste y otra vez dejaste salir un "ay" de dolor –y mas cuando lo apoyaste

-Pero ya se dio cuenta de que no era broma lo que le dijimos- te dijo y estornudaste –las peleas contra los enemigos son muy diferentes a pelear contra los brutos de Milo y Ángelo

-Pero me sirvió…

-Brazos arriba- te ordeno

-Digo, si no fuera por ellos Poseidón me mata y me ofrece como comida para sus peces- comentaste mientras Afrodita trataba de vendarte aun cuando seguías dándole la espalda –y si crees que por eso le voy a decir al tarado "Shaka tenias razón, yo estaba equivocada… oh gran caballero ilumíname con tu sabiduría y llévame por el camino del bien"- recitaste de manera melodramática mientras Afrodita reía ante tu actuación –estas muy equivocado, yo jamás me equivoco siempre tengo la razón

-¿Y lo de las Casas?- te pregunto haciendo referencia a las batallas que habías sostenido

-Bueno…

-¿Su consultorio embrujado?

-Esta maldito, por eso la mujer esa nos lo vendió barato- respondiste

-Cuando le dije que se quedara a esperar sentada en el Coliseo

-Tenia curiosidad, pero no me paso nada- respondías, te paso una camisón de las que tenías para dormir, que no usabas y que no te quedo de otra ponértela, por fin lo viste de frente

-Su plan con Apolo

-Pero ganamos

-Su enfrentamiento con esos tipos

-También les ganamos…. ¿Por cierto que les paso?- preguntaste, ya ni te acordabas de ellos

-Están en la prisión- te informo –aún se niegan a hablar- dijo mientras buscaba unas gasas –pero tendrán que hacerlo

-Gasas no- pediste –el golpe se va a ver más exagerado

-"-.-" debes de cuidar que no le caiga nada de tierra- te dijo

-Lo sé, pero no quiero- insististe, pero de lo que no te salvaste fue de la crema de árnica que te unto en las heridas del rostro

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Llegaste caminado tranquilamente, el reloj ya pasaba de las 7 de la mañana. Bendita la costurera que había hecho aquella cosa semejante al vestido, te quedaba lo suficientemente holgada que sentías que tu cuerpo se encontraba descansando. Apenas te quedaba debajo de las rodillas, así que cubría la herida de tu muslo derecho. Afrodita había emparejado tu cabello, aun no superabas el shock de tenerlo apenas por debajo de los hombros.

-Yo pensé que se había dormido- te dijo Shura cuando te vio llegar y sentarte a lado de él

-No- respondiste -¿saben quién se merece que lo quemé vivo dentro de una hoguera? Poseidón… ¡el maldito desgraciado hizo que me cortara mi hermoso cabello! ¡Ojala y que se lo coma un tiburón!

-¿Y los golpes?- te pregunto Aioria

-¿Esto?- preguntaste apuntando tu rostro –no pasa nada, al rato se quitan… es como… mi trofeo personal- miraste a Dhoko quien se mantenía serio, ahora si venia la venganza –ademas yo también pelee contra una Marina

-¿También?- te pregunto Camus mientras los demás esperaban tu relato

-¿Cómo se llamaba?- preguntaste en voz alta, parecía que Dhoko no estaba escuchando –ya recuerdo… Thetis, la sirena

-La mujer que acompaño a Poseidón al Santuario- indico Mü

-Así es- respondiste –es que cierta persona la persiguió y quedo como decirlo…

-Me tomo por sorpresa- escuchaste hablar a Dhoko

-Claro que no- te defendiste –me dejaste sola y te fuiste detrás de la güera desabrida

-Le iba a preguntar por Poseidón y su Templo

-No me digas, ahora se le dice así- respondiste sínicamente –Cayo redondito en la trampa de esa mujer y yo- miraste a todos y te pusiste de pie –Así es mis buenos Caballeros… YO tuve que pelear con ella para SALVAR al gran Dhoko

-Por eso le dije que se quedara ¿pero me hace caso?- te pregunto mientras se colocaba frente a ti –JAMAS… siempre hace lo que quiere

-¿Preferías entonces que te dejara ahí?- te defendiste –de haberlo hecho ahora estaríamos velando el cuerpo de Libra -¡Aioros!- le llamaste -¿Qué hubieras hecho, lo dejas o lo salvas?

-Bueno yo…- viste que tembo al ver la mirada de libra

-Ok, otro que no sea miedoso- miraste a Milo que se encontraba a lado de Shaka –no ustedes también están para llorar… ¡Ángelo!

-A mí no me meta- te respondió de inmediato

-Claro, cuando te ocupo nunca me quieres ayudar….

Callaste al escuchar que la puerta se abría, todos dirigieron su mirada. Kanon salió cabizbajo, detrás de él Shion. Este se sorprendió de verlos a todos ahí, esperando a que salieran.

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Tomaste a Kanon y lo llevaste a tu habitación, avisaste que ibas a curar la herida que tenía, de todos, la más peligrosa. Detrás de ustedes iba Saga, quien al igual que tú y su hermano permanecían en absoluto silencio. Le dejaste que tomara asiento en el borde tu cama y comenzaste a usar lo que Afrodita había usado contigo, limpiaste la herida, suturaste para que cerrara más rápido, pusiste algunas gasas y terminaste vendándolo. Tomaste asiento a su lado, Saga se había sentado en el suelo, dejando que el tiempo pasara. Tocaron la puerta y sin esperar respuesta Shion entro junto con Dhoko.

-¿Han hablado de algo?- pregunto Shion, los tres negaron

-Shion ha tomado una decisión- comento Dhoko como respuesta de su silencio. Saga y tú miraron de inmediato al Patriarca

-Después de haber escuchado la version de Kanon… he decidido que es culpable de traición- cerraste los ojos, ya lo esperabas –aun así, los actos que hizo al mostrar su lealtad a Athena…

-Solo dígalo- ordeno Saga, miraste a Kanon, al parecer a él tampoco le habían dicho lo que iba a pasar con él

-No podrá usar su Armadura de Géminis, tampoco saldrá a misiones- sentías una opresión en el corazón, aun no podías cantar victoria… con Shion pocas cosas eran seguras –Estará bajo custodia en el Templo De Géminis a cargo de Saga, no podrás salir para nada del Santuario y sus tareas como mi asistente aumentaran hasta nuevo aviso, así que su castigo será indefinido

Callaron después de lo que había dicho Shion. Repasaste mentalmente el discurso que había hecho… en ningún momento había dicho la palabra Muerte o Prisión… bueno; prisión si… aunque sería en el Templo de los Gemelos

-¿Pasa algo?- pregunto Dhoko al verlos aun callados mirando al Patriarca

-¿No lo van a matar?- preguntaste, Shion negó

-¿Azotar, encadenar?- pregunto Saga, Shion volvió a negar

-¿Encerrarme en la prisión de Cabo Sunion?- pregunto ahora Kanon

-Athena pidió el perdón de Kanon, lo escuche y me di cuenta de lo que había llevado al gemelo a hacer lo que hizo- comento –me sorprende que pidan esa clase de castigos- se les quedo viendo -¿no me creen?- los tres negaron

Salió de ahí, dejándolos con varias dudas, miraste a Kanon y después a Saga. Sonreíste al igual que el mayor, después ambos comenzaron a reír, el momento de tensión había pasado, ahora podían estar seguros que Kanon no iba a morir y solo le esperaba una explotación laboral por parte del Patriarca

Aunque Kanon había escondido su rostro entre sus manos, Saga se acercó y lo abrazo… esa acción provoco ternura en ti, Saga consolando a su hermano menor, este llorando en silencio y tu… bueno, te uniste al momento y abrazaste a ambos.

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Lo se, me quedo mas o menos meloso al final, pero no pude evitarlo. Bueno, ahora respecto a la adivinanza, pue si… no se puede quemar el árbol porque el trueno es el sonido y el rayo es el que lo quema. Otra, otra… ¿Cómo sale un elefante de una piscina?