Bueno chicas, con este termino los tres episodios de la semana, si por mi fuera actualizaba diariamente, pero no puedo, mi hámster solo me da para escribir d episodios a la semana (si es que bien me va y no deja de correr en su rueda) así que tampoco se vallan a acostumbrar tan rápido. Pero mientras disfruten. Nos vemos hasta el miércoles y échenle ganas a la semana, les mando un fuerte y estrangulador abrazo psicológico.


~ 1 ~

Saliste a caminar un poco, ibas a ir por un par de refrescos pues había llegado la hora de la comida y Calandra se había quedado a calentar los alimentos que habías llevado. Lo que si te diste cuenta era de algunas personas que ya no habían ido a sus consultas, cuando cruzabas la mirada con ellas, estas las desviaban de inmediato, no querías ser paranoica pero algo te decía que había algo, un problema… solo rogabas que no fuera un dios más, porque para ser sincera querías vacaciones.

Te designan como Athena y peleas con los Dorados (aunque eso lo habías provocado tu misma por tu manía de demostrarles quien llevaba los pantalones en el Santuario), te regresas a tu tierra natal y después de casi 4 meses te encuentras con que tu ex amor platónico era un sirviente de Apolo, quien te secuestro y casi al final te intento matar (porque te habías pasado tu secuestro haciéndolo enojar). Descansas dos meses, te regresas a tu hogar natal, te visitan y cuando sales a divertirte aparece otra loca al servicio de otro dios. Decides quedarte en el Santuario a vivir y trabajar ¿y que consigues con eso? … nada, ademas de que te atacan unas personas que querían matarte (otra vez) y las derrotan tus Caballeros (te quedaste pensando si todavía vivían o si ya se habían escapado de la prisión), aparece Poseidón (que manía tienen los dioses de entrar a tu Santuario, a pesar de que Shion te ha dicho que nadie que no tenga tu permiso puede entrar, ellos no lo sabían y si estaba enterados, les valió) te da una buena arrastrada, te desmayas, te peleas con Shaka… te alistas para la batalla contra él, te vas en barco, te mareas, te azota una tormenta, te arrastra un remolino, te atrapan, te salvan, se dividen. Te peleas con la loca que te visito en tu hogar (todo porque el inútil de tu guardián, el más leal y poderoso, pierde ante el encanto de una sirena), aun así le ganas, uno de tus guardianes y amigo te traiciona, lo haces entrar en razón, peleas contra Poseidón, te da otra arrastrada con la única diferencia de que ahora si le ganaste y ademas de tener nuevo cambio de look (claro, a la fuerza porque no lo esperabas). Vuelves victoriosa, castigan a tu amigo que supuestamente te traiciono, haces las paces con el odioso de Shaka y si eso no fuera suficiente comienzas a perder clientela en la clínica.

-Creo que estas exagerando "-.-" debe de haber otra razón por la que no vengan tantas personas- te dijo Calandra después de haber dado tanta información –y en cuanto a lo otro… imagino que es porque te toco ser una diosa en esta era

-Puede ser- respondiste mientras tomabas un sorbo del refresco –pero cuando me dieron el trabajo no decían que me tenia que pelear cada mes

-Creo que exageras- te dijo –en cuanto a lo otro… no creo que sea buena idea meterte en lo problemas amorosos de tus guardianes

-No es que me meta Calandra- le dijiste –solo que quiero que sean felices, no quiero que sufran en el amor como yo

-Debiste ser actriz o estudiar teatro- te dijo –eres buena representado melodramas

-Tarada- dijiste y ambas comenzaron a reír

Una vez más cerraron la clínica un poco más temprano, ella se fue a comprar algunas verduras y tú te encaminaste hacia el Santuario. Cuando llegaste buscaste a Marín pero te habían dicho que había salido de misión hacia quien sabe dónde, preguntaste por Shaina, ella se encontraba cerca del Coliseo, así que sin más fuiste de inmediato hacia allá.

En el Coliseo te encontraste con Milo, este se encontraba viendo fijamente un punto en especial, te acercaste con cuidado, pero tal parecía que no se había percatado de tu presencia.

-¿Cómo está el guerrero más sexy y guapo de la Orden?- le saludaste, pero ni te escucho pues no te respondió. Se encontraba ataviado con su ropa de entrenamiento y su cabello atado en una coleta alta, como siempre lo usaba cada que iba a entrenar –La tierra llamando a Milo ¿hay alguien ahí?- le dijiste mientras agitabas la mano cerca de su rostro

-Pero mira a quien tenemos aquí- te respondió sonriente cuando reacciono mientras tomaba tu mano y la besaba –a la diosa más sexy y hermosa de la tierra

-¿Te pasa algo?- le preguntaste pues se te hacia extraña esa conducta en él

-¿Por qué?- te respondió dudoso

-Te veo distraído- dijiste –más de lo normal

-No pasa nada, no tiene porque preocuparse- te dijo mientras mantenía la vista en el Coliseo, en ese lugar se encontraba Shaina peleando con varias chicas ella sola

-Es genial verdad- le dijiste a Milo, él te abrazo por los hombros –ya quisiera yo pelear así como ella

-De que cosas habla- te dijo –le dio en toda su progenitora a Poseidón, y lo hizo sola- te dijo sonriente

-Pero Shaina tiene algo… un no sé qué, algo que te infunde…

-Confianza- te dijo y lo miraste –Shaina tiene el don de hacer todo lo que se propone por ella misma, tiene fuerza, habilidad e inteligencia- lo miraste extrañada

-¿Te sientes bien Milo?- le preguntaste, era raro verlo hablar de esa manera

-Claro que si- te dijo –pero por favor no quiera parecerse a ella, es amargada

-Que feo eres Milo- dijiste

-Hasta que alguien le suelta la verdad- escuchaste la voz de Camus quien venía acompañado de Mü y de Shaka

-¿Vienen de entrenar?- preguntaste pues todos vestían igual que Milo

-Si- te respondió Acuario –Milo… ¿ya hiciste el encargo del Patriarca?

-Sabía que se me había olvidado algo- dijo y te dejo de abrazar –mejor lo hago ante de que me castigue, nos vemos después "-.-"

-Claro- le respondiste, se alejó de ahí corriendo -¿qué le pasa? Lo veo raro

-Le pasa ella- te dijo su amigo

-¿Le pasa ella? No te entiendo Camus- el joven te señalo a Shaina quien se encontraba dando saltos esquivando las patadas de las demás -¿Shaina? ¿Qué tiene ella?

-No entiende- dijo Mü –lo que pasa…

-Le gusta- interrumpiste a Aries –está enamorado de ella

-Es un secreto a voces- te dijo Shaka –bueno, al menos entre la Orden Dorada

-Que se empeña en negarlo es otra historia- te comento Camus –pero es algo que hasta el mismo Patriarca y el Antiguo Maestro lo saben

-Como siempre, todos lo saben y yo me entero al final- dijiste –pero como buena diosa que procura a sus vasallos le ayudare- comentaste

-No creo que eso ayude mucho- te dijo Camus mientras tomaba asiento en una de las bancas –ella no le corresponde, nos lo dijo Aioria

-¿Y él como sabe?- preguntaste mientras te sentabas una banca debajo de él

-Le comento Marín- te dijo Shaka quien tomo asiento frente a ustedes al igual que Mü –solo que no le dijo el nombre de la persona que le gusta

-Por esa razón solo la ve desde la distancia- termino de decir Aries mientras desviaban la mirada hacia la chica, había terminado de entrenar, la saludaste agitando la mano, ella te regreso el saludo y comenzó a caminar a donde se encontraban

-Pobre Milo- susurraste –se lo que se siente tener un amor no correspondido, es algo que no se le desea a nadie, se sufre mucho- comentaste en voz alta llamando la atención de los tres chicos -¡perdón! ¡Pensaba en voz alta, no me hagan caso!

-¿Qué pensabas en voz alta?- escuchaste decir a Shaina

-¡Nada! ¡absolutamente nada!- trataste de convencer mientras agitabas las manos frente a ella –a por cierto…- sacaste de tu mochila una pequeña bolsita rosada y se la entregaste a ella –es de parte de Calandra, hizo varias pulseritas- le mostraste la que tenias, de pequeñas chaquiras de color negro, esta tenia una forma de cascada –me dio dos más, una para ti y otra más para Marín, pero me dijeron que no está, que había salido de misión

-Así es- te dijo mientras veía la pulsera, de color celeste –pero dudo mucho que esto sea algo que pueda usar- dijo, se la quitaste y se la abrochaste en la muñeca izquierda

-El hecho de que seas una guerrera no significa que no puedas usar estas cosas bonitas que brillan- dijiste –vez, te queda muy bien, ni apretada ni floja… esta hecho a la medida

-Gracias- te dijo, algo te decía que estaba sonriendo a pesar de que llevaba puesta la máscara –dale también las gracias a Calandra

-Claro- respondiste –bueno chicos, ya le vine a dar lo que le tenía que dar a Shaina, ya me burle de Milo así que me voy

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~ 2 ~

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Dejaste las cajas encima de una mesa, Aioros venía detrás de ti, con unas cajas mas. Te siguió hasta la bodega, dejando ahí la mercancía para ir contigo a la 2da planta para ver el tipo de medicamento que ibas a guardar.

-¿Esto va a parte?- te pregunto pues habías dejado separado unas medicinas

-Son para una paciente, se las voy a llevar personalmente- comentaste mientras le dabas unas más para que las guardara

-¿Voy a acompañarla?- te pregunto

-Este día te toca ser mi guardaespaldas- dijiste y lo miraste –claro que sí, solo termino con esto y nos vamos

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Apenas había pasado un poco más de una hora caminando, en esta ocasión Calandra no había acudido contigo pues se había quedado a cuidar la clínica, por si alguien llegaba a pedir atención, llevabas de la mano a Kiki, quien iba muy entretenido viendo a todos lados. Te detuviste y le diste tu mochila a Ángelo que se había colado junto con Mü, Shaka y por si fuera poco Aioria.

-Se supone que solo seria Aioros- susurraste lo suficientemente alto para que te escucharan –pero ustedes parecen chicles, se pegan aunque no los inviten

-Es para protección- te dijo Aioria –mi hermano es bueno, pero es mejor que todos vallamos para cuidar que no le pase nada- te detuviste un momento

-Kiki, mi amor- le llamaste y sacaste de tu bolsa del pantalón dinero –ten y ve a comprarte una manzana acaramelada o lo que quieras

-Si- te respondió feliz y se fue corriendo, miraste a los demás

-Ustedes- les llamaste –solo venia Aioros porque ustedes andan estorbando, prefiero lidiar con uno que con todo el montón

-Yo quiero una nieve- dijo Ángelo mientras iba con un señor que tenia un puesto -¿no quiere uno?- le miraste lo mas terrorífico que pudiste -¿no? Bueno, yo si…

-Ángelo…..- susurraste y en eso llego Kiki, lo tomaste de la mano –vámonos Kiki, antes de que se nos pegue lo idiota

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Durante todo el trayecto del camino, los dorados iba platicando entre ellos, de vez en cuando intervenías únicamente para molestarlos o exponiéndoles que era algo tan obvio, pero que ellos tardarían aun mas de dos días en poder entenderlo.

Cuando llegaron a donde se supone que vivía la familia, los que no habían ido se habían quedado sorprendidos de la mansión en la que estas personas vivían, soltaste la mano de Kiki, algo te había llamado la atención.

Unos hombres de apariencia extraña llevaban a la niña en brazos, detrás de ellos se encontraban sus padres, corriste para poder darle alcance antes de que se perdieran de vista y se fueran sin escucharte

-¿Qué están haciendo?- preguntaste de inmediato

-Doctora- te llamo el padre –lo siento mucho, pero sabe que hare todo lo que pueda para poder sanar a mi hija

-Lo se, por eso he venido a traerle el medicamento de la niña- expusiste mientras buscabas en la mochila que le habías arrebatado a Cáncer

-No es necesario doctora- te detuvo la madre –el doctor Amumun sanara a nuestra hija como lo ha hecho con muchas personas que viven aquí y en sus alrededores

-¿Quién es ese?- preguntaste extrañada, uno de los hombres bajo del auto donde habían metido a la niña

-Esa persona es el Sanador Amumun, no hay nada que él no pueda sanar, desde enfermedades incurables hasta una simple gripa. Un hombre con el poder del mismo dios, no hay nadie mas poderoso que él

-¿El poder del mismo dios?- pregunto Ángelo mientras se adelantaba unos pasos para quedar frente a esa persona -¿Qué dios?

-Cualquier dios- le dijo y se dirigió a los padres –andando señores, que el Sanador Amumun hará el trabajo

-Claro- respondió y te vio –lo siento mucho doctora, pero debe de entenderme

-¿Qué quiere que entienda?- preguntaste –señores, la niña lo que necesita es cuidado, reposo absoluto y tomar su medicamento- le dijiste mientras apretabas el frasco que se encontraba dentro de la mochila –lo que ella tiene es un problema cardiaco, no es algo que se alivie con hechizos ni con oraciones o rezos, como quiera llamarle

-¿Usted es madre doctora?- te pregunto la mujer, tu negaste –por eso no entiende, si lo fuera también haría lo que fuese por salvar la vida de un hijo, porque por ellos un padre es capaz de hacer todo

-Lo se- respondiste seriamente –eso lo se muy bien, yo crie a mis sobrinas desde que nacieron

-No es lo mismo- te dijo y se subió al auto con su esposo

Viste que el auto salió de ahí dejando una nube de polvo, dejaste salir un suspiro y diste la orden de volver a Rodorio, te habías adelantado unos pasos para pensar en lo que había pasado, no era justo que a la pequeña le hubieran negado el tratamiento pero como te habían dicho, ellos eran sus padres y tú no podías hacer nada de nada. Durante en camino del sendero que conectaba a Rodorio y Tricorito, viste a lo lejos que un hombre apenas podía caminar, se encontraba solo, de pronto cayo de rodillas y comenzó a llamar la atención de todas las personas que pasaban por ese camino, pronto una masa de gente se presentó.

-¡Me duele! ¡me duele mucho!- escuchaste que gritaba, tu continuaste el camino, de pronto alguien paso a tu lado y te empujo ligeramente

-¡Amigo! ¡¿Qué te ha pasado?!- le pregunto mientras se colocaba a lado de él

-¡No lo se!- le respondió -¡de pronto me comenzó a doler el estómago, no soporto, me duele mucho!

-¡¿pero que hago?!- pregunto otro -¡un doctor! ¡por lo que mas quieran, mi amigo necesita un doctor!- grito desesperado.

-¡Calma!- dijo una voz -¡no tienen porque seguirse preocupando!- miraste a Aioria que había llamado la atención

-¡Aquí se encuentra la mejor doctora que se puede pedir!- se integro Ángelo, dejaste salir un suspiro de cansancio -¿verdad que si?- te pregunto

-Ya que- respondiste mientras te acercabas a donde se encontraba aquel hombre

-¡oh, por favor ayúdeme!- te rogo aun tirado en el suelo

-Veamos- dijiste mientras te arrodillabas y colocas tu mano sobre su estómago, de ahí paso a su frente –ya veo…- susurraste

-¡por favor!- te grito, lo miraste enojada

-Ya tengo su medicina- le respondiste mientras le dabas una ligera bofetada, apenas un toque en su mejilla –listo, con eso estará bien

Te pusiste de pie y seguiste con tu camino. No habías visto el rostro de los Caballeros, pues ellos al igual que todas las personas que se encontraban ahí se te habían quedado observando sin entender por qué habías hecho eso. De inmediato escuchaste murmullos "y se dice doctora" "solo porque no le iba a pagar" "jamás pensé que haría eso" "que mujer más fría" "¿porque no lo ayudo" "pobre hombre, esta sufriendo"

Aun así seguiste caminando, no ibas a detenerte solo para escuchar reclamos, tu sabias porque habías hecho eso y no tenias porque darle explicaciones a nadie.

De pronto apareció un hombre de estatura parecida a Aldebarán, vestido con ropas raras y un palo de madera con una mechita.

-No te preocupes hombre- le dijo con voz potente –yo curare tu mal

-¿De verdad hará eso por mi?- le pregunto aquel hombre, tu solo observaste desde lejos junto a los chicos –Gracias

Viste que coloco un vaso en el suelo y saco una licorera, vertió el liquido en el vaso y la mezclo con agua. Comenzó a decir algunas palabras que no sabias que idioma eran mientras encendía la mechita de su palo y lo movía a varios lados. Aquel hombre se seguía quejando, cuando termino le dio el vaso al hombre que se quejaba y lo bebió

-Imposible- escuchaste que dijo -¡estoy curado! ¡Ya no me duele nada!

-Lo se, soy el gran Sanador Amumun- comento mientras las personas se juntaban a su alrededor -¡Yo sanare todas y cada una de sus enfermedades! ¡Nunca jamás hare distinción alguna!- grito, viste que dirigió su mirada hacia ti -¡Soy el mejor!

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Cuando llegaste te adentraste a la clínica, a lo lejos pudiste ver como un señor que iba cada semana se había salido de ahí, lo mas seguro era que Calandra había hecho su trabajo. Durante todo el trayecto no habías cruzado palabra alguna con los Caballeros Dorados, ni siquiera Kiki te había dicho algo.

-Ya llegue- le comentaste mientras Calandra te sonreía –¿Cómo te fue? ¿Todo bien?

-Ya quisiera- te respondió mientras se iba al segundo piso, todos tomaron asiento en las sillas de la sala de espera, al poco tiempo volvió con una jarra de limonada fresca y comenzó a servir repartiendo los vasos –la poca gente que vino primero pude atenderla, pero de repente vino una señora y comenzó a hablar con alguien y el chisme corrió y cuando me di cuenta ya todos se iban saliendo de aquí

-Si, ya me lo temía- susurraste –cuando regresamos nos encontramos aun hombre que se quejaba de un dolor de estomago

-¿En serio? ¿Qué hiciste?- te pregunto

-Le di un golpecito- comentaste

-¿Por qué?

-Porque no puedo sanar a nadie que no esté enfermo- respondiste mientras bebías el resto del liquido

-Entonces… ¿no está enfermo?- te pregunto el pequeño lemuriano

-Así es Kiki- le respondiste mientras revolvías sus cabellos –no lo deje así porque quise, estaba fingiendo

-Ya veo- te dijo, parecía que se encontraba aliviado –ya sabía yo que la diosa Athena no podía ser una mala persona- le sonreíste

-Claro que no cielo, claro que no- dijiste mientras mirabas hacia el exterior.

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~ 3 ~

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Sabias de antemano que no ibas a poder hacer nada, desde que ese disque sanador había llegado te había quitado a todos tus pacientes, según él sus rezos eran lo mas efectivos, tenía un muy buen control con las personas. Sabias de antemano que sino llegaba las personas a atenderse tendrías que cerrar la pequeña clínica que con tanto esfuerzo habías abierto.

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-¿Estás seguro de esto?- le pregunto Shura a Ángelo

-Claro que si- respondió confiado –la pobrecita de Athena apenas se le paran las moscas en el lugar

-Se debe de estar muriendo de aburrimiento en la clínica- comento Aioria mientras terminaba de vendar el brazo de Shura –así que le debemos de ayudar

-No te quejes y sigue el plan- le aseguro Milo

-¿y de quien fue el plan?- pregunto Mü quien también se encontraba vendado

-Nuestro- comento orgulloso el León apuntando a Cáncer y Escorpión –también Camus está ayudando- dijo señalando a Acuario quien se encontraba vendado de la cara

-Apenas y puedo ver- comento mientras trataba de hacer más grande las aberturas de los ojos y la boca

-No te quejes. Es la única manera de poder hacer que Athena vuelva a ser la misma doctora de siempre y que el tal Anón quede en evidencia como el mentiroso que es- dijo Ángelo mientras revisaba a las carnadas que enviarían

-Amumun- corrijo Capricornio

-Es lo mismo- respondió

-¿Y cómo lo vamos a hacer?- pregunto Camus cuando se quitó la venda del rostro

-¡No te lo quites!- se quejó Cáncer –ahora lo voy a tener que volver a ponerlo…- un frio aire le detuvo el paso, Ángelo se sacudió sus cabellos ligeramente escarchados –Bueno, póntela en el brazo o donde quieras

-Debe de tener guardias- continuo vendando su brazo –no lo van a dejar solo

-Camus tiene razón- apoyo Shura –así que primero habrá que librarnos de ellos y después detener al brujo

-Somos Caballeros- comento Milo –por ende mas fuertes que esos simples humanos

-Ellos son los que deben de temernos- siguió Aioria

-Bueno, quitando eso hay que ponernos en marcha para cerrar ya por fin ese local de mala muerte- dijo muy decidió Ángelo –Camus, Mü y Shura serán los que lleguen a esta cosa falsa conocida como clínica clandestina a buscar la ayudad de Amonra

-Amumun- le corrigieron todos los caballeros

-Es lo mismo- respondió sin mucha pena –bueno, como les decía… ellos llegan como clientes guiados por Milo- apunto a su amigo –como no lo han conocido a él pues será más fácil que les hagan caso

-¿Por qué?- pregunto Mü tratando de aflojar las vendas que llevaba puestas

-Porque cuando se conocieron la vieron con Shaka, Mü, Aioria y su servidor

-Entonces es peligroso que valla yo- dijo Mü

-Claro que no- dijo Aioria –por eso no hay problema, gracias a eso va a pensar que la lleva de ganar contra "-.-"

-Va a pensar que es muy mala y al atenderte lo va a querer divulgar- dijo Milo

-Pero eso no va a pasar- comento Ángelo –porque hoy mismo vamos a acabar con sus tranzas

-A sus puestos Caballeros- ordeno Milo

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Estabas en absoluto silencio, con el lápiz mordisqueándolo de vez en cuando y la mirada perdida en el gran ventanal que se encontraba detrás de la silla de Shion, desviaste la mirada hacia una esquina donde Kanon se encontraba acomodando unos papeles y Shion se encontraba en su asiento escribiendo y firmando cuanta orden había.

-Kanon- le llamaste

-Si señorita- te respondió sin dejar de hacer su trabajo

-Tarado

-¿Esta aburrida?- te pregunto

-En exceso, así que quiero pelear- respondiste

-En ese caso le aconsejo que valla a molestar a Shaka, es buena haciendo eso. Debe de estar en su templo meditando

-¿Meditando?- le preguntaste -¿Quién no te dice que está dormido?- viste que sonrió y negó con su cabeza –pero me queda lejos y no quiero salir al sol

-¿Es un vampiro?

-Si, me derretiré si me dan los rayos del sol- respondiste felizmente –así que mejor te hago enojar a ti

-Me parece que tenía preguntas para su Ilustrísima- te dijo y viste que Shion alzo su mirada hacia ti

-¡Es cierto!- respondiste cuando te acordaste, abriste la libreta que tenías en tus piernas –Shion… tengo muchas preguntas que hacer

-Si puedo responderlas, con mucho gusto despejo sus dudas- te dijo

-Veras, hay muchos ataques que hago cuando lucho, a unos les pongo nombres y otros más me los pirateo de los ataques de ellos

-Quiere conocer el nombre correcto de sus ataques- te afirmo y tú asentiste –bueno, dígame… ¿Cuál es el primero?

-Esa cosa, cúpula… la barrera que sale de color dorado que se forma a mi alrededor, ademas creo que gira y entre más aumente el Cosmo gira más rápido

-Es Defensa, se llama Protección Cósmica- lo apuntaste

-Otro- dijiste mientras pensabas –el que digo que se parece al de Mü, el muro de cristal

-Esa es de Habilidad, se llama Muro Estelar. La protege de todos los ataques físicos o de energía, regresándolos con el doble o hasta el triple de potencia.

-Ok, ya lo apunto- pensaste en otro –Cuando elevo una mano y extendiendo mi palma sale un rayo de energía

-Ese es Ataque, se llama Luz Estelar- te dijo

-Cuando ataco con el báculo, hago varios ataques salen de la tierra, a veces lanzo bolitas de energía

-Otro Ataque y se llama Báculo Sagrado- alzaste una ceja

-¿De verdad?- preguntaste sin creerlo

-No todos los ataques tienen nombres impresionantes- te dijo

-No sé, le hubieran puesto Súper ataque de Athena o el Magnífico y Súper Recontra Mega y Ultra Poderoso ataque de Niké

-Se llama Báculo Sagrado y punto- te dijo –a ver, dígame otro

-Pues son todos de los que me acuerdo- dijiste mientras tratabas de buscar otro mas –Kanon…- le llamaste de nuevo -¿Sabes dónde esta media orden dorada?

-Deben de estar realizando sus tareas- te dijo mientras acomodaba los papeles en una caja -¿Por qué?

-Porque se fueron muy temprano, los vi cuándo iba bajando las escaleras. Así que hoy no entrene

-Se hubiera ido al trabajo- respondió

-Ahí está Calandra- miraste el reloj que marcaban las 3:30 de la tarde –bueno, creo que ya cerro…. ¿Entrenamos?

-No

-Que malo- miraste a Shion -¿entrenamos?

-No

-Ya no los quiero, moriré de aburrimiento. Pasando a los ataques, por un momento sentí que iba a picar en el control el cuadrito, el triangulito y R1 y L1 al mismo tiempo, lo sentí muy videojuego

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~ 4 ~

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El lugar en el que se encontraba era mas bien parecido a un templo, pues no había absolutamente nada, mas que en el fondo, una especie de lugar donde se colocaban las ofrendas. El sitio se encontraba totalmente sumido en la oscuridad, que si no fueran por las velas que había en donde estaba la ofrenda no se vería absolutamente nada.

-Bienvenidos- se escuchó una potente voz y un hombre salió de entre la oscuridad –díganme buenas almas, ¿Qué puedo hacer por ustedes?

-Vera señor- tomo la palabra Milo –mis amigos sufrieron un accidente muy lamentable, estaban trabajando tranquilamente en el campo cuando uno de ellos se resbalo –señalo a Camus –y por querer salvarse de su caída se llevó de encuentro a estos dos –apunto a Shura y Mü –así que sufrieron de muchos golpes, la doctora que trabaja en Rodorio no pudo atenderlos, diciendo que sus golpes no eran más que eso, pero yo creo que están mal, porque no tienen apetito

-Ya veo- dijo mientras acariciaba su barbilla con su mano –esa mujer es mala, solo estafa a la gente diciendo que puede curar todas las enfermedades

-Es lo que yo digo- le siguió el juego Milo

-¿Qué tu no ibas con ella?- señalo a Mü quien lo veía de cerca

-Sí, pero como le dijo mi amigo, ella no me atendió bien. Dice que tiendo a exageras las cosas, se veía muy molesta- trago pesado

-Claro, claro- comento -¿Qué es lo que tienen?

-Es por eso que vine- respondió Milo –no lo sé, les duele mucho el cuerpo y ya no sé qué más hacer, si no se recuperan el trabajo recae en mí y no quiero hacer la parte que les corresponde a ellos- dijo molesto

-Está bien. Solo te digo con tiempo, mis métodos son muy caros- comento –así que espero que traigas el dinero suficiente para pagarme

-Ya se, el dinero no es lo importante- dijo y los cuatro comenzaron a seguir al hombre, Milo se comunicó vía Cosmo con los demás, dándoles la señal

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Ángelo se encontraba atando a todos los hombres que trabajan ahí, mientras que Aioria esperaba la señal para poder entrar.

-Date prisa, es hora- le comento mientras Ángelo apretaba mas la cuerda

-Ya voy- dijo –todavía no empiezan

-Déjalos ahí, esos ya no nos pueden hacer nada- comento el León mientras se acercaba, aquellas personas se encontraban desmayados.

-Quien lo diría- dijo mientras los miraba –estafadores, no profesionales pero mejor acabar con la plaga antes de que se expanda

-Espero que "-.-" no se valla a enojar o que el Patriarca se entere, sino, la regañada que nos van a dar

-Deja de preocuparte por idioteces- le aconsejo –ahora el plan dos

-En marcha

Salieron de aquella casa y comenzaron a reunir a muchas personas. Diciéndoles que el brujo había decido hacer una curación especial a todos los del pueblo y sus alrededores, ya que había sentido una nube de calamidad encima de ellos. Todos los presentes se asustaron y corrieron hacia el sitio donde se encontraba aquel hombre.

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-¿Agua?- le pregunto Milo cuando a sus tres compañeros les dio un pequeño vaso -¿me esta cobrando miles por solo darles un traguito de agua?

-No es cualquier agua muchacho- le dijo –es agua bendecida por los poderes del gran Amumun

-Ese es usted- dijo y él asintió –no es una deidad, solo es un hombre

-Con los poderes de un dios- exclamo –ahora que tus amigos lo tomen y sientan la diferencia de mis métodos sagrados contra los métodos falsos de la doctora

-Ok- respondió el escorpión –a ver, tómenselo a ver si hace efecto

-Pero…- dudo Shura –Mü, tu primero

-No, que sea Camus- respondió –él nos hizo esto

-Ya les dije que fue un accidente- respondió ofendido

-Te hubieras agarrado de una rama, de lo que fuera pero no de mi pierna- comento Mü –tuve que jalar a Shura para evitar caerme y al final los tres resultamos heridos

-¡A callar!- ordeno Amumun –solo bébanlo y sientan la diferencia

-Háganlo- ordeno Milo, pues había recibido la señal de Cáncer y Leo

Lo tomaron de un sorbo y esperaron, Amumun los veía, esperando como siempre que en cuestión de segundos les hiciera efecto como al resto de sus clientes, los tres soltaron los vasos al suelo, estos se estrellaron y comenzaron a retorcerse del dolor, el brujo no sabía qué hacer, jamás le había pasado eso. Milo le comenzó a reclamar mientras que Amumun no sabía que decir.

Los gritos se salieron de control, pues Amumun y Milo se encontraban en una fuerte discusión, mientras que los otros tres estaban haciendo excelentemente bien el papel de jóvenes heridos.

-Lo demandare- dijo Milo –no sabe quien soy- continuo –soy una de las personas mas influyentes de este sitio, hare que lo refundan en prisión

-No- respondió –si lo hace usted terminara muerto- amenazo y chasqueo los dedos, espero pero nadie llego, volvió a realizar la misma acción

-¿Esperas a alguien?- le pregunto Aioria que iba entrando en el lugar junto a Ángelo –si esperas que vengan no creo que lo hagan, mi amigo se encargó de mandarlos a dormir

-Estas acabado- le dijo cáncer –el teatro término. Ahora, sana a mis compañeros si no quieres morir

Amumun retrocedió unos pasos hasta tropezarse con el pequeño altar que había preparado para poder llevar a cabo sus sesiones fraudulentas. Fijo la mirada en las personas que se encontraban retorciéndose de dolor, se veía que estaban sufriendo en silencio, alzo su mirada para encontrarse con las miradas de los tres Caballeros, serias y fuertes. Cayo de rodillas suplicando piedad

-Lo siento, pero no puedo hacerlo- susurro

-¿Qué dijo?- pregunto Milo -¿Lo escucharon chicos?

-No

-Ni siquiera sé si hablo- comento Aioria

-Hable en voz alta, para que todos escuchen- ordeno Milo, en ese preciso momento se dio cuenta de que había muchas personas reunidas en ese lugar, comenzó a sudar copiosamente -¡Hable!

-¡Soy un fraude!- grito a los cuatro vientos cuando escucho la voz del joven -¡Jamás he curado a nadie, solo estafo a la gente para quedarme con su dinero!

-El tipo del puente- hablo Leo

-Trabaja para mí- respondió –supimos que estaba la doctora aquí, sabíamos que lo iba a dejar porque su enfermedad era falsa

-Así que sabían que la doctora del pueblo es la mejor- sentencio Milo

-Si, por eso al hacer eso; al no atenderlo por fingir, todos dejarían de creer en ella, nadie más acudiría a ella, por eso lo hicimos- comento con voz entrecortada –por favor, no me hagan daño

-Entonces largase de aquí- le ordeno Shura que ya se había cansado de estar fingiendo, se despojó de las vendas –si se queda aquí será ejecutado por las personas que estafo

-Tu…- le susurro Amumun, ahora lo sabía, le habían tendido una trampa, miro a los otros dos –también ustedes- dejo salir un suspiro –está bien, me iré.

-No queremos saber que está en los pueblos que se encuentra alrededor de Rodorio

-Así lo hare- comento

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A pesar de que Camus y Mü no habían estado de acuerdo con aquel plan de sus compañeros y que a Shura le había parecido patético el estar fingiendo dolor, iban riendo junto con sus compañeros. Había sido buena la idea que habían tenido, el cobrarle de esa manera al supuesto medico había sido muy divertido

-Caballeros- les llamo una voz

-Shaka, amigo- saludo Milo mientras lo abrazaba por los hombros –te has perdido una excelente tarde

-¿De verdad?- pregunto dudoso, Milo le conto todo lo que habían hecho durante el día que habían estado desaparecidos –espero que el Patriarca entienda

-Lo hará- dijo Ángelo muy seguro de sí mismo

-¿Vienes de Rodorio?- le pregunto Aioria

-Fui a dejar unos encargos del Patriarca- respondió Virgo

-¿Escuchan eso?- pregunto Shura, todos se detuvieron y callaron

-¿Qué estamos buscando?- dijo Milo -¿un auto?- pregunto al ver las marcas de las llantas en la tierra

-Es extraño que aquí suban- comento Mü

-Escuchen- dijo Shaka –apenas se puede oír

Todos se esparcieron, había algo, una pequeña llama de energía que estaba a punto de apagarse, Aioria llamo a todos cuando encontró, entre unos arbustos espinosos la causa de su curiosidad. Los Caballeros se quedaron sin habla, sin saber que era lo correcto que tenían que hacer.

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Por fin… ahora me tomare un buen descanso… ok, pasando a la respuesta de la adivinanza era el Silencio… esta si estuvo media dificilona. Ahora otra mas: ¿De donde es la pantera rosa?

Respondiendo a Tsukihimeprincess… La Oscuridad… espero le haya atinado XD