Hola bellas lectoras! De nuevo sigo atareada con mi semana, la mas loca que he tenido si me lo preguntan. Pero bueno, he aquí la siguiente parte, como siempre, espero que lo disfruten leyendo tanto como yo lo disfrute escribiendo. Sin mas, les dejo leer y nos vemos en el siguiente capitulo.


~ 1 ~

El pequeño se encontraba demasiado ansioso, solo faltaban algunas horas para poder por fin pisar tierras griegas y encontrarse con la persona que en ese momento ocupaba todos y cada uno de sus pensamientos.

Joshua y Alexander viajaban con él, uno de ellos le mostro unas fotografías que habían obtenido uno de sus tantos guardianes, cada que podía las sacaba de entre un bolsillo del interior de su chaquetilla, las observaba tratando de memorizar cada una de las facciones de ambos jovenes.

-Joshua- llamo al joven que se encontraba sentado a su lado izquierdo -¿verdad que mi hermana es bonita?- pregunto feliz mientras movías sus piernas de arriba hacia abajo -¿verdad que si?

-Por supuesto príncipe- le respondió –su majestad Athena es una diosa hermosa

-Su belleza es solo comparada con su enorme poder- comento Alexander

-¡Wow! ¡Mi hermana es súper fuerte!- comento alegre el niño -¡ya quiero conocerla! ¡Quiero hablar con ella!- miro a Alexander que se encontraba sentado frente a él -¿crees que me va a querer?

-Por supuesto príncipe- le respondió –al fin y al cabo es su hermana

-¡Ya quiero verla!- susurro emocionado mirando por la pequeña ventana del avión, tomo la otra foto que traía guardada –también a mi hermano… quiero verlos, quiero verlos ya.

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Estabas de pie a unos metros de la fuente que se encontraba en la plaza del pueblo, en esta se encontraban tres personas que conocías a la perfección, a tu lado derecho se encontraba Shaka, respirando agitadamente, aunque parecía que se encontraba tranquilo sabias perfectamente que no era así. Lo habías tomado de la mano, logrando así que no hiciera alguna locura en medio de ese sitio, a tu izquierda Aldebarán se encontraba aún más calmado, pero con la mirada seria, esperando a que cualquiera de ellos iniciara la pelea.

No esperabas que apareciera Apolo junto Renné y otro guardián mas. Los tres sentados en la orilla de la fuente, en medio de ambos guerreros su dios, vestidos como simples mortales. Apolo se puso de pie y camino hasta quedar a una distancia prudente, soltaste la mano de Shaka y con una mirada le ordenaste a ambos que no se movieran de donde estaban

-¿Cómo estas Apolo?- le preguntaste cuando te acercaste a él, hiciste una ligera reverencia

-Muy bien Athena, más ahora que te veo de nuevo más radiante y hermosa que antes- te dijo mientras tomaba tu mano y la besaba –veo que tus perros falderos siguen igual de agresivos que siempre

-No les llames así- respondiste mientras te soltabas de su agarre -¿a qué debo tu visita?

-Siempre tan directa Athena- te dijo -pero no solo vengo a verte a ti

-¿A quién más?- preguntaste extrañada

-A diferencia de ti hermana, yo renací con guerreros nuevos, en cambio tú… tienes a alguien que tiene mucha experiencia

-¿Shion y Dhoko?- preguntaste pues te había extrañado el hecho de que tuviera conocimientos de ellos

-Así es- te dijo –aunque deseo entrevistarme con aquel que los guía- te dijo muy seguro –por eso te pido que me lleves ante su presencia

-La última vez llegaste sin avisar- respondiste mientras te cruzabas de brazos –te pasaste hasta la cocina y si eso no fue suficiente te atreviste a secuestrarme entrando hasta el Santuario de Athena, MI SANTUARIO- le remarcaste

-¿Todavía me tienes resentimiento por eso?- te pregunto quitado de la pena, lo miraste duramente mientras alzabas una ceja –está bien, ya te entendí. Lo siento, borrón y cuenta nueva

-Lo que sea- respondiste mientras dejabas salir un suspiro –Si quieres que te lleve con Shion tendrás que esperar, tengo que trabajar al menos hasta las 4…

-¡¿Tanto?!- te pregunto –es urgente

-Lo sé, pero te aguantas- le dijiste y miraste hacia atrás donde Virgo y Tauro esperaban por ti –ademas, ahora por tu culpa estos se van a quedar hasta que salga

-¿Siempre hacen guardia completa?- te pregunto restándole importancia

-No, solo que salí a comprar algunas cosas y me los encontré y ahora que estas aquí ya no van a hacer lo que sea que vinieran a hacer- comentaste

Se quedaron en silencio un momento, miraste hacia donde se encontraban los dos guardianes de Apolo, se veían muy serios. Fijaste tú vista en Renné, este veía fijamente a algo, miraste hacia atrás, aunque Shaka mantenía los ojos cerrados sabias que sentía la presencia de tu conocido. Dejaste salir un suspiro, ahora si iba a arder Troya, de todos los guardianes a su disposición trajo al que tenía pleito cazado con Shaka. Miraste hacia un punto en especial, viste a un niño no más grande que Kiki que iba corriendo a tu dirección demasiado feliz, sonreíste al verlo, como deseabas tener la edad de él y no preocuparte por el tipo de cosas que ahora tenías, para cuando te diste cuenta el niño se cayó a una distancia corta de donde estabas, caminaste y lo ayudaste a ponerse de pie

-Ten cuidado- le mencionaste mientras le ayudabas a sacudir sus ropas

-Hermana- te llamo Apolo –de verdad es necesario que hable con él

-¿De qué?- preguntaste mientras te ponías de pie

-Es algo que no te puedo decir porque no sé cómo explicarlo- te dijo sinceramente mientras veía al niño y de nuevo te miraba a ti -¿me llevas?

-Ya te dije- le respondiste, el niño te estiro la blusa –ten más cuidado cuando corras- le dijiste mientras acariciabas su cabeza, te diste cuenta de que su cabello era muy suave –si no lo haces puedes volver a caerte y te vas a lastimar, ahora regresa con…

-Athena- te llamo Apolo

-¿Qué?- le respondiste cansadamente apenas te iba a responder pero fue interrumpido por la voz de una mujer que conocias

-¡"-.-"! ¡Es urgente que regreses a la clínica!- te llamo Calandra que apenas podía respirar -¿Quiénes son?- te pregunto

-Bueno… es…- trataste de recordar pero no sabías en realidad el nombre real del dios del sol –se llama Apolo y el niño pues no sé, se cayó y le ayude a ponerse de pie- dijiste pues el niño no daba señal para irse

-Que bien- te dijo –tienes que regresar, llegaron demasiadas personas heridas, unas más que otras, apenas puedo darme abasto con ellas

-¿Un accidente?- preguntaste

-No lo sé- te dijo sincera –por favor "-.-" tienes que regresar a la de ya

-Claro- dijiste convencida –Shaka, Alde- llamaste –vienen conmigo, necesito ayuda- apenas ibas a caminar y Apolo te detuvo

-Athena- te volvió a llamar –es más importante…

-Tu vienes conmigo, así pasas el tiempo- le dijiste mientras comenzabas a caminar –niño, regresa con tus padres, ten mucho cuidado

-Pero…

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Ya no escuchaste lo que iba a decir el niño y saliste corriendo hacia la clínica, detrás de ti los dos Santos Dorados ademas de Apolo y sus dos seguidores y delante de ti Calandra. Cuando llegaste te quedaste de pie al ver a muchas personas heridas y con sus ropas de rojo carmín. De inmediato te vino a la cabeza la pregunta ¿Qué paso?

-Ordenes "-.-", dime que hacemos- te apresuro Calandra mientras atabas tu cabello

-Muy bien- dijiste evaluando la situación entre llantos, quejidos y mas –Shaka y Alde, ustedes dos separen a los pacientes, los que necesiten sutura y algo más aparte, los que necesiten solo alguna venda o limpiar heridas en otro lado- miraste a Calandra –tú ve por favor a la bodega y trae todo lo que se necesita: vendas, gasas, algodón, alcohol, agua oxigenada, curitas, hilo… todo el kit Calandra

-A la orden- dijo mientras comenzaba a subir las escaleras

-Apolo, necesitamos manos- le pediste, él solo callo y miro alrededor

-¿Qué hago?- te dijo sin mucha energía

-Renné- le llamaste –tú y tu compañero alcancen a Calandra y ayúdenla a bajar las cosas- ninguno de los dos se movió -¿Qué pasa?- preguntaste al ver que no hacía caso alguno

-¿Cuánto más van a esperar a obedecer las órdenes de mi hermana?- escuchaste que les llamo Apolo –en este momento van a acatar las órdenes de ella

-Si señor- respondieron ambos y subieron las escaleras

Tú y Apolo comenzaron a atender a las personas, no había tiempo que perder. Era la primera vez que pasaba algo así en tu clínica, siempre eran días calmados y llenos de tranquilidad, en raras ocasiones atendías alguna fractura, pero eso había pasado las expectativas.

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~ 2 ~

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El pequeño niño se encontraba sentado en una banca del pueblo, su pantalón de mezclilla aún se encontraba un poco sucio, estaba molesto con sus pequeños y delgados brazos cruzados sobre su pecho, mirando el camino por donde se habían ido las personas.

-Príncipe- le llamo Joshua –creo que debemos irnos de regreso al hotel, no creo que la Reina Athena o el Rey Apolo vuelvan por aquí

-¡No me quiero ir!- dijo -¡Me vieron y no me reconocieron!

-Príncipe, por favor haga caso- pidió Alexander –lo más seguro es que después de hacer su labor volverán al Santuario

-Que buena idea- dijo de repente el niño poniéndose de pie

-¿Qué idea?- pregunto Joshua

-Vamos a esperarla y ya sé dónde- dijo mientras comenzaba a correr.

Ambos guardianes comenzaron a seguir al niño, pues no debían de dejarlo solo y menos en un lugar donde no conocía a nadie y donde extrañamente se encontraban dos dioses que no verían con buenos ojos a su protegido.

El niño pronto salió de los límites de la ciudad, corriendo de vez en cuando por unos lugares en los que no había nada más que unos árboles. Corrió hasta una piedra que se encontraba cerca de un árbol. Con la ayuda de su tronco subió encima de la piedra, asombrándose de cómo se podía ver todo el pueblo en el que había estado, sus ojos se llenaron de alegría, bajo de un salto y continuo corriendo hasta llegar a la entrada del Santuario.

-¡Alto ahí!- le ordeno un guardia, el niño se detuvo y pronto sus dos guardianes se colocaron frente a él -¿Quiénes son?- exigió saber el guardia

-Soldados de baja categoría no deberían de oponerse a nuestras presencias- dijo Joshua –así que aun lado y déjennos pasar

-¡No!- dijo otro guardia más -¡Estas son tierras sagradas! ¡Los únicos que pueden entrar son los Caballeros que están al servicio de la diosa Athena! ¡Y por supuesto que la misma señorita Athena!

-Yo soy su hermano- dijo el niño mientras salía de entre los dos guardianes –soy Ares, su hermanito menor- dijo sonriente

-¡Un enemigo!- comento indignado de los soldados mientras apuntaba su lanza al igual que los demás contra ellos

-Piénsenlo dos veces- amenazo Alexander

-¡Mátenlos!- dio la orden uno de ellos, mientras que los dos guardianes de Apolo se ponían en guardia

-¡Alto!- se escuchó una voz más, llamando la atención de todos los presentes

-Señora Marín, señor Shun- respondieron de inmediato a la orden de la mujer

-¿Qué están haciendo?- pregunto Marín –saben que a Athena no le gusta que traten de esa manera a las visitas, reprueba el hecho de asesinar a las personas

-Pero señora- le dijo uno de ellos –son enemigos, ese niño de ahí se proclamó Ares

-¿Ares?- pregunto ella

-¿Quiénes son?- pregunto Shun a los presentes

-Dinos primero tu nombre joven- ordeno Alexander, Shun asintió

-Soy un Caballero al servicio de la princesa Athena, Shun de Andrómeda

-Caballero de Plata, amiga personal de Athena Marín del Águila

-Ya veo- comento –Soy Joshua y él es Alexander- dijo señalando a su acompañante –somos los guardianes personales del príncipe Ares

-¿Y que buscan al venir aquí?- exigió saber Marín

-Quiero ver a mi hermana Athena y a mi hermano Apolo- intervino el niño –y ustedes como sirvientes de ellos deben llevarme a un cuarto a esperarlos

-¿Disculpa?- comento Marín –lo siento mucho pero la señorita Athena no recibe visitas y menos si no se esperaban

-¿Te atreves a dejarme afuera? ¿A mí?- comento el niño

Ares se indignó al escuchar aquella respuesta, miró fijamente a Marín, esta de pronto se comenzó a sentir débil, la falta de aire se hizo presente y cayo de rodillas auxiliada inmediatamente por Shun.

-Está bien, te llevaremos- dijo Shun –solo deja en paz a Marín, ella es amiga de tu hermana y si le pasa algo se va a enojar contigo y no va a querer verte- como si fueran palabras mágicas Ares dejo de ejercer el control sobre la chica

-Está bien- dijo mientras se acercaba a Shun, lo tomo de la mano y lo comenzó a jalar –llévame ya, andando, llévame ya

-Bueno, tendrás que tomar un camino largo- le comento

-¿Cuál?- pregunto inocente el niño

-El Sendero de las 12 Casas- dijo –el único camino para llegar a donde está la señorita Athena, todo el que quiere verla debe de pasar por ese camino

-Athena está en problemas, lo más seguro es que ni ella misma sabe que Ares está aquí- le dijo Marín vía Cosmo a Shun

-Debemos avisar primero al Patriarca, el sabrá que hacer- respondió de la misma manera

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-¿Sintieron eso?- pregunto Milo mientras miraba alrededor del lugar donde se encontraban

-¿Qué?- pregunto Aioros mientras alzaba en el aire a Ezreal –no pasa nada, mientras no sea Athena todo está bien

-Yo creo que le va a ser mucha gracia que saquemos a escondidas a su hijo- comento Afrodita quien estaba de pie, apoyado en el tronco de un árbol que daba sombra y al mismo tiempo protegia al bebé del sol

-Pero es MIO- comento Aioria –YO me lo ENCONTRE- volvió a remarcar

-Me recuerda a cuando eras pequeño- le dijo Aioros a su hermano –no estabas tan bonito como Ezreal, pero eras tierno

-Eso no me convence hermano- le respondió

-Aún sigo pensando en la mujer esa que no tuvo corazón para dejarlo a su suerte- dijo Milo mientras hacía sonar una sonaja frente al niño que solo la veía –una cosa es dejarlo en la puerta de la casa de alguien y otra muy diferente a dejarlo en la nada, es como si quiera que muriera

-Debió de tener miedo- comento Afrodita –ese niño es especial, se le ve a kilómetros de distancia- tomo asiento a lado de Aioros y tomo al niño en brazos

-¡Ey! ¡Era mi turno!- se quejó Aioria

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-¡Doctora! ¡Doctora "-.-"!- te llamaron desde la entrada

-¿Qué pasa?- preguntaste cuando bajaste al primer piso –Señor…- reconociste al hombre que había decidido seguir al falso curandero -¿Qué le pasa?- preguntaste cuando llego con su hija en brazos

-¡No reacciona! ¡Apenas respira!- te dijo alarmado

-Suba conmigo- le ordenaste. Lo llevaste al mismo lugar donde habías sanado a Radamanthys, dejo a la niña y lo enviaste a la sala de espera a pesar de que él y su esposa se negaban

-¿Qué pasa hermana?- te pregunto Apolo mientras entraba en la habitación

-Ahora no Apolo- le dijiste –tengo cosas que hacer, no puedo permitir que muera

Él ya no dijo nada, solo se quedó de pie, apoyado en la puerta viendo cómo te movías de un lado a otro, tratando de salvar la vida de la pequeña Edra. Ya sabias que ese era el resultado de las malas decisiones de sus padres, pero… ¿te hicieron caso? No… ¿le dieron el medicamento que les recetaste? Por la forma en la que llego, no.

Las opciones se estaban agotando, el tiempo se te estaba yendo como agua entre tus dedos y no estaban teniendo resultado alguno. No había de otra, activaste tu Cosmo, esperando que de esa manera la pudieras salvar. Pero no hacia efecto.

-¿Qué tiene?- te pregunto Apolo mientras avanzaba a donde estabas

-Un problema cardiaco, algo muy difícil de sanar- respondiste –lo que pasa es que tiene…

-No me importa- te dijo, la forma en la que te respondió te molesto

-¡Entonces no te metas!- le dijiste

-Athena, hermana mía- te llamo y te miro –eres la diosa de la Sabiduría, por favor no me hagas dudar de eso- te dijo –pero ademas de gobernar al sol soy conocido como el dios de la medicina- te sorprendió, se te había escapado ese detalle

-¿Y qué vas a hacer?- le preguntaste esperando tener una respuesta afirmativa

-Sanarla por completo- te dijo –acabare con el mal que la aqueja con el uso de mi Cosmo, en cuanto a ti- te miro y esperaste a que terminara de hablar –quiero que uses tu Cosmo para mantenerla tranquila, puede ser algo agresivo

-¿con eso se salvara?- preguntaste temerosa

-Athena… aunque no lo creas, yo te amo como si fueras en verdad mi hermana- te dijo serio sin una pisca de broma –jamás te mentiría con algo así, tú te desvives por estos humanos, así que no me queda de otra que ayudarte

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Venias caminando a paso lento, no sabías porque, pero no querías que Apolo llegara con Shion, pero se lo debías. Gracias a él la niña se había salvado y hasta su problema había desaparecido. Aldebarán te había dicho que el Cosmo de él y el tuyo se habían sincronizado de una bella manera, algo que había calmado a las personas que se encontraban ahí.

Ibas a lado de él, en absoluto silencio, tal vez, con lo que habías visto ahora de él, podías llegar a pensar que podías tratarlo como a tu hermano, como si de verdad fueran hermanos de sangre… al fin y al cabo ahora tenías que hacerte cargo de un pequeño que hacía poco había llegado, no era tu hijo pero ya lo estabas empezando a amar como si de verdad lo fuera. Desviaste la mirada hacia atrás, donde venían sus guardaespaldas, viste que Shaka y Aldebarán estaban demasiado sumidos en sus pensamientos, no hiciste caso y seguiste caminado.

-Athena- te llamo Shaka, te detuviste

-¿Qué pasa?- preguntaste, pero tal parecía que no quería hablar –Shaka… ¿que pasa?- volviste a preguntar

-Bueno, no creo que debamos ir aun al Santuario- te dijo

-¿Qué le parece si le muestra al señor Apolo los alrededores del Santuario?

-No Alde- le dijiste –dice que le urge verlo y de verdad yo también quiero saber de que se trata- comentaste

-No importa si no quieren que valla- les dijo Apolo –iré a ver a su famoso Patriarca

-Señor- le llamo Renné –yo creo que también debe de ir a ver los alrededores, por si hay algún peligro o algo así- comento rápido al ver la mirada de Shaka que había abierto de nuevo los ojos

-A ver Shaka- le llamaste –dime que pasa amor- tal parecía que no deseaba hablar –Alde, sabes que te quiero mucho, pero si hay algo malo me lo deben de decir… ¿será que Shion no lo quiere ver?

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No te importo que la entrada que estaba destinada exclusivamente para ti fuera usada por Apolo y sus seguidores, era algo malo por lo cual Shion te iba a matar de eso estabas segura; pero bueno, no siempre se recibe una visita como la que te habían dicho. Apolo iba a tu lado, subiendo las escaleras a la misma velocidad.

Los soldados que estaban como siempre haciendo guardia no dijeron nada, los guiaste hasta el Salón del Patriarca. Abriste la puerta de un solo empujón entrando, Shion se encontraba sentando en la silla de siempre, a sus pies se encontraba un niño jugando con algo.

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~ 3 ~

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-Shion- le llamaste –ya llegue- dijiste con voz seria

-Bienvenida Athena- te dijo mientras se ponía de pie y se acercaba, hizo una reverencia –bienvenido señor Apolo, espero que en esta ocasión venga en son de paz y no a causar problemas

-Vengo a cuestionarte sobre algo- le dijo -¿es él?- pregunto directo

-Así es- respondió

-Espera… es el niño de la tarde- dijiste y nadie te entendió –ya saben, el que se cayó en la plaza

Te acercaste al niño que se había quedado de pie, esperando a que alguno de ustedes hiciera un movimiento. Te detuviste, pues viste también dos hombres más que se encontraban de pie cerca de un gran ventanal. Diste dos pasos hacia atrás, si algo habías aprendido era a no tentar a tu suerte, capaz y esos se te echaban encima apenas tocaras al niño ese que se hacia llamar Ares.

-¿Pasa algo?- te susurro Apolo que estaba a tu lado –no es normal en ti que retrocedas

-Lo sé- respondiste –solo que no había visto a aquellos dos- dijiste y ambos miraron a los dos tipos

-Sus guardianes- te dijo mientras te alejaba sutilmente hacia atrás –estamos parejos, dos por cada uno de nosotros- te confirmo –pero serian 4 contra 2

-Al menos sé que estarás de mi lado- confirmaste

-¿A dónde van?- les llamo el niño, ambos se detuvieron –No voy a hacerles nada, solo vine porque quería conocer a mis hermanos mayores- dijo alegre mientras se acercaba dando saltos hacia donde estaban –Me llamo Axel… no, mi nombre es Ares- se corrigió de inmediato mientras extendía su mano, con mucha duda la tomaste y correspondiste al saludo

-Soy Athena- te presentaste –y él es mi hermano Apolo- dijiste pues el chico no daba de señales de querer estar cerca del niño

-Ya sabía- te dijo sonriente –los vi en la calle, ademas tengo fotos de ustedes- dijo mientras se las enseñabas

-¿Porque siempre salgo mal en las fotos?- pensaste cuando viste la tuya –Dime pequeño- le llamaste –¿a qué has venido?

-¡A jugar!- respondió feliz

-A jugar, ya veo- repetiste y te agachaste a su altura –Dime Ares… ¿ellos son tus guardianes?- le preguntaste mientras los apuntabas

-Sí, él es Joshua y el otro es Alexander- te dijo -¿ya jugamos?

-Tenemos cosas que hacer niño- intervino Apolo –Así que mejor te vas yendo, después te visitamos

-¡No quiero!- grito –¡Vine a jugar con mis hermanos!- sentiste que el Cosmo del niño comenzaba a agitarse

-Dime algo Ares- interviniste antes de que algo malo pasara -¿Cuántos años tienes?

-Ya tengo 8 años- te dijo mientras te mostraba sus deditos

-La misma edad que mi Kiki- le respondiste mientras acariciabas su cabeza

-¿Quién es Kiki?- te pregunto te pregunto seriamente

-Un niño al que quiero mucho- dijiste –es un poquito más alto que tú

-¿Es fuerte?- insistió

-Claro que sí, no mucho pero si- comentaste –se está entrenado para ser un Caballero cuando este más grande- dijiste

-¿Más fuerte que yo?- te pregunto seriamente

-Claro que no- respondiste de inmediato –Kiki es aprendiz de Caballero y tú naciste como la rencarnación de un dios, es normal que seas más fuerte

-¿Dónde está? Quiero verlo- te exigió

-Bueno, él… él esta…

-Salió con Mü a un encargo- te dijo Shion –llegara en la tarde

-Cuando llegue quiero conocerlo- te pidió Ares -¿me vas a llevar?

-Si todavía estas, claro que si- respondiste

-Ven, vamos afuera- te dijo mientras te tomaba de las manos y te jalaba al exterior

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No pudiste hacer nada más que seguirlo, no sabías como tratar con un niño que había sido elegido para ser la rencarnación de un dios, menos de un dios tan agresivo como lo era Ares. Durante el trayecto a la salida se detuvieron de improviso al ver a unas personas que se adentraban.

-¿Quiénes son?- te pregunto, te soltaste de su agarre y caminaste a donde se encontraban ellos.

-Hola chicos- saludaste y te acercaste a Aioria –hola Ezreal- dijiste mientras lo tomabas en brazos

-Yo le dije que no lo sacara- se apresuró a decir Milo –pero ya sabe cómo es este

-No hay tiempo que perder- susurraste para que te escucharan solamente ellos –Que bonito bebé… ¿me extrañaste?- dijiste en voz alta mientras el niño te alzaba la mano, la tomaste y la besaste –llévense a Ezreal a la casa de Marín que ella y Shaina lo cuiden- volviste a decir en susurro

-¿Por qué? ¿Pasa algo malo?- te pregunto Aioros vía Cosmo

-¿Quién es él bebé hermana?- te pregunto Ares mientras te jalaba de la blusa

-Mira Ares- dijiste y sentiste que los chicos se tensaron –él es Ezreal- le presentaste al niño –es mi hijo y es el miembro más chico de todo el Santuario. O eso creo- mencionaste, pues sabias que había más niños pero apenas los podías ver, pues entrenaban en otra parte más lejana de la senda de las 12 casas

-¿Lo quieres mucho?- te pregunto y de nuevo sentiste que su Cosmo se alteraba

-Sí, pero ya se va porque se tiene que bañar

-Claro- se apresuró a decir Milo y lo tomo en brazos –nos vemos después Athena

-¿Qué está haciendo él aquí?- pregunto Aioros al darse cuenta de la presencia de Apolo

-Cuanto tiempo alitas- le saludo aquel hombre que no conocías pero parecía que había sido el oponente de Aioros –veo que sigues igual de idiota

-Y tú de insolente- le respondió, suspiraste, otros dos con pleito cazado –solo recuerda una cosa Salha

-¿Qué? ¿Me vas a amenazar?- le pregunto de manera insolente

-Estas en el Santuario de Athena, somos nosotros los que ahora estamos en casa

-Aioros- le llamaste -¿no tienes cosas que hacer?- le preguntaste y viste que se fue de ahí con los otros chicos

-Adiosito alitas- le dijo el otro

-Apolo, dile a tu guardia que se comporte- le ordenaste –no respondo si se agarran a golpes

-Silencio, dejen de hacer estupideces- les ordeno Apolo a ambos

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Bajaron hasta llegar a uno parte trasera del Santuario, donde solo había árboles y un hermoso pasto, lugar al que solo accedían los doraros. Ares te jalaba insistentemente y no sabías como quitártelo de encima. Ese niño tenía un temperamento fuerte. Insistía constantemente en invitar a Apolo que solo se dedicaba a caminar detrás de ustedes, el niño corría de un lado a otro contigo a lado, en ningún momento te soltó.

A una distancia prudente se encontraban Shion junto a Aldebarán y Shaka; no se había ido de tu lado, imaginabas que era por si se presentaba algún problema. Renné y Salha (ahora ya sabias como se llamaba el otro) también permanecían ahí, vigilando a Apolo y los otros dos igual, aún más alejados de la compañía.

-¡Señorita Athena!- escuchaste que te llamaban -¡Señorita Athena!

-Ay no- pensaste y miraste a donde provenía la voz, Kiki se acercaba corriendo

-¡Señorita Athena!- te saludo de nuevo mientras te abrazaba -¡Ya llegue!

-Me alegro mucho cielo- dijiste mientras te deshacías del agarre de Ares y colocabas tus manos en los hombros de Kiki -¿Cómo te fue?

-Muy bien- te dijo –fuimos a recolectar polvo de…

-¡Qué bien Kiki- le interrumpiste –ahora, ve y hazme un favor…

-¿Es Kiki?- te pregunto Ares, escondiste a Kiki detrás de ti

-Así es- respondiste –Kiki, él es Ares… Ares, mi niño Kiki- los presentaste, sentiste que apenas se podían sostener la mirada, Kiki se abrazó más a tu cintura mientras se escondía detrás de ti y Ares mostraba un aura aún más hostil

-¿Por qué la abrazas?- le pregunto directo –Déjala, no la toques

-Basta Ares- le dijiste –no tiene nada de malo…

-¡No quiero que te abrace!- te grito mientras su Cosmo comenzaba a emanar -¡No quiero que te toque! ¡Eres mía! ¡Eres mi hermana!- el Cosmo comenzó a rodearlo, era de un color rojo opaco, pero aun así poderoso

-Ya basta Ares- intervino Apolo mientras se colocaba unos pasos frente a ti

-¡Déjame!- le ordeno el niño -¡Tú no me quieres!

-Por supuesto que no, ni siquiera te conozco- le respondió sin dudar, Ares lo miro duramente

-¡Deben de quererme! ¡Ustedes deben de quererme! ¡Soy su hermano!- demando Ares, su Cosmo estallo y una fuerte ráfaga de viento se comenzó a sentir, Kiki se abrazó más a ti -¡Yo soy Ares!- en ese momento una onda de energía los arrojo a ti, Kiki y Apolo -¡Deben de amarme!

Varios rayos de energía violenta en color negro y rojizo salieron de su cuerpo y se comenzaron a estrellar donde pudieron, uno de ellos contra tu persona y Kiki. Te diste la vuelta y lo protegiste tratando de que no le pasara nada. Otra onda de Cosmo se sintió, un Cosmo conocido para ti, imposible de olvidar.

-Ya basta Ares- escuchaste que le demando Apolo quien se encontraba frente al niño –yo no tengo la paciencia de Athena

-¡Déjame en paz!- el Cosmo del niño aumento más y no solo rivalizo, sino, que sentiste que superó al de Apolo, el viento se tornó más agresivo

-¡Ya basta los dos!- ordenaste mientras hacías también explotar tu Cosmo -¡Es una orden!

-¡No quiero!- dijo el niño mientras aumentaba más su Cosmo, otra onda más te empujo a ti y a Apolo, caíste en el suelo y te golpeaste fuertemente con el piso

-¡Ya basta mocoso!- le volvió a ordenar Apolo -¡Aquí nadie te quiere, lárgate!

-Apolo- susurraste –tenías que empeorar todo

-No es verdad- dijo el niño y viste que en efecto todo iba a empeorar

-Ares- le llamaste –vete de aquí- le dijiste tranquilamente, el niño se te quedo viendo –no vuelvas a menos que sepas controlar tu poder

-Pero, pero…- viste que comenzó a llorar

-Ahora vete, piensa en lo que hiciste- le ordenaste

-¡Te odio!- te grito -¡Los odio a los dos!

Viste que se fue corriendo por un camino diferente al que habían llegado, sus guardianes ni adiós dijeron y solo se dedicaron a ir en la misma dirección que su dios. Poco a poco el Cosmo de Apolo y el tuyo disminuyo, pasaste la mano a la zona afectada de tu cabeza, encontrándote con un gran chichón. Miraste a donde se encontraba los demás, esperando a que alguno de ustedes rompiera el silencio. Kiki se acercó a ti y te tomo de la mano, cuando tu mirada se encontró con la de él te diste cuenta de que se sentía culpable.

-No pasa nada amor- le dijiste –solo que era algo que no estaba previsto ¿Estas bien?- el asintió –que bueno- miraste a donde estaban los demás –Shion… ¿Qué hacemos?

-Vamos al Salón- te dijo mientras asentías

-¿Vienes Apolo?- le preguntaste, el asintió

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Ares se encontraba en la habitación del hotel en el que se quedaban. Después de haber llegado lo único que había hecho era llorar y hacer berrinche. Los dos guardianes no sabían que más hacer.

-¿Por qué no me quieren?- pregunto lloroso -¿Por qué?

-No lo sé mi señor- le respondió Alexander mientras posaba su mano en la cabeza del niño –pero estoy seguro que si le da tiempo van a terminar por amarlo

-Mi hermano no me quiere- confirmo –y mi hermana prefiere a esos dos niños

-Sera mejor regresar príncipe- le informo Joshua

-¡No quiero!- dijo de inmediato -¡Yo quiero a mis hermanos! ¡Quiero que uno de ellos venga conmigo, aunque solo sea uno!

-Pero señor- le trato de convencer Joshua –será difícil, no creo que accedan tan fácilmente

-Yo también quiero que me abrasen- susurro mientras se sentaba en la cama –también quiero que me digan hermano, que se preocupen por mi

-Majestad- le llamo Alexander –¿ese es su deseo?

-Si, quiero que me mis hermanos me amen, que solo sea yo

-Entonces señor- le dijo Joshua –vuelva a su tierra- el niño iba a reclamar –yo me quedare y tratare de convencer a Athena o Apolo, cualquiera de sus dos hermanos ira conmigo y se quedara a vivir con usted

-¿De verdad?- pregunto el niño ilusionado -¿Harás eso por mí?

-Si señor- le dijo mientras se arrodillaba ante su señor

-Gracias- dijo el niño mientras saltaba de la cama y lo abrazaba –gracias, yo sabia que podía contar contigo

-Hasta la muerte señor

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A ver chicas… la respuesta a la adivinanza era el Chicha- ron…. Lo se, no causa gracia pero bueno, lo escuche de un amigo (¬¬ creo que debo de dejar de pedirles adivinanzas porque todas las que me han dicho son tan… tan… ¡Inútiles!... pero bueno, la mayoría dijo Naranja, así que mejor le dejamos así.

¿De que se llena un barril para que pese menos?