Siguiente continuación chicas hermosas. Espero que sea de su agrado y que se diviertan leyendo con tantos giros que está tomando este fic. Nos vemos mañana domingo que actualice para terminar y volver a empezar el miércoles. Sin mas le dejo leer, beso, abrazo y apapacho a todas. ¿No se les hace como que de un tiempo para acá subo capítulos mas largos?
~ 1 ~
El silencio reinaba en el Salón del Patriarca, Shion caminaba de un lado hacia otro, esperando a que toda la Orden Dorada llegara, mientras que tú te encontrabas sentada en los escalones, desviaste la mirada hacia atrás, ahí se encontraba aquel trono que se supone debías de ocupar; pero aun así, sentías que era demasiado grande, tal vez algún día te sentarías ahí, pero todavía no era el tiempo. Sentiste un movimiento, Kiki se removía entre tus piernas pues estaba sentando entre ellas, posaste tu mano en su cabecita y comenzaste a emanar tú Cosmo, tratando de aliviar su dolor, pues aunque no te lo había dicho sabias que se había lastimado, a tu lado izquierdo se encontraba Apolo, también sentando en las escaleras.
-Señor- llamo Mü quien había llegado con los demás -¿no ha llamado?- dejaste salir un suspiro
-¿Hasta cuándo van a dejar de preguntar tonterías?- pensaste –obvio que si los llamaron, sino, no estarían aquí- seguiste pensando
-Así es- dijo Shion
-¿Qué hacen ellos aquí?- pregunto Camus al ver a los dos guardianes y a Apolo
-Vienen en son de paz- interviniste –Aioria…- le llamaste -¿Qué haces con Ezreal?
-Es mi hijo- dijo seguro mismo mientras lo abrazaba
-Menos te hacen caso- escuchaste que dijo Ángelo.
-¿Quién le va a hacer caso?- pregunto Shion dudoso
-Ah bueno, eso se lo explico yo- interviniste
-¡No!- intervino de inmediato el león y tú sonreíste traviesamente
-Dejen eso para después- ordeno Shion –es hora de comenzar la reunión
-¿Ellos también estarán presentes?- pregunto ahora Afrodita
-Así es- ordeno Shion
-Kiki cielo, hazme un favor- le dijiste al niño, este asintió –toma a Ezreal y lo llevas a mi cuarto y ahí se ponen a jugar los dos ¿puedes hacerlo?
-Claro- dijo sonriente y se puso de pie, le pidió el niño al león y se fueron de ahí dejándolos solos
-Ahora si Shion- dijiste mientras te acomodaste mas en las escaleras -¿Qué vamos a hacer?
.
.
Estuvieron callados unos momentos mas, no sabían como comenzar a hacer los planes de ataque y en su caso de defensa que tendrían que hacer por si aquel niño se le ocurría hacer algo en contra del Santuario, los Caballero o en su caso el mundo de las personas normales; ademas también estaba Apolo, lo mas seguro era que los que habían peleado contra él ya le habían pasado ese dato a los demás Dorados.
-Shion- le llamaste directamente -¿Qué pasa?
-Esto no es sencillo Athena- te dijo –no había pasado algo así, jamás.
-¿Qué es lo que no había pasado?- pregunto Apolo
-Esto- dijo directamente –el hecho de que en este lugar se hayan reunido tres dioses de alta categoría. Nunca nadie había pisado este lugar que no fuera Athena, solo ella
-¿Y qué tiene que ver eso?- volvió a preguntar Apolo
-Puede ser que algo muy grande se avecine- dijo muy seguro Shion –pero después hablaremos de eso, el tema que ahora importa es Ares
-Sera difícil Shion- interviniste –desde ahora te digo, no voy a pelear con un niño, sea la rencarnación de un dios, no voy a hacer nada que ponga en peligro su vida
-¿Y si él lo hace con la tuya?- te pregunto Apolo
-El príncipe Apolo tiene razón- aseguro Dhoko interviniendo por primera vez –el hecho de que se presentara aquí de la noche a la mañana no es algo que se deba tomar a la ligera- dijo –ambos vieron que tiene un poder aun mayor que el de ustedes, será muy difícil pelear con él
-Pero es un niño- intervino Renné –es imposible que sea mas fuerte que el señor…
-Yo soy más fuerte que tú- le dijo Shaka -¿o tal vez prefieres que te lo recuerde?
-Han cambiado muchas cosas rubio- le aseguro Renné -¿acaso crees que te tengo miedo?
-Deberías- le respondió Virgo
-Ya los dos calmados- ordeno Shion
-Eso dile a tus mocosos- se unió Salha
-¡Mas respeto idiota!- le grito Aioros
-¿Y quien me va a obligar? ¿Tú?- le reto
-No me resultaría muy difícil- le respondió Aioros
Ya cuando te diste cuenta media Orden Dorada, Dhoko, Shion, Apolo, Renné y Salha estaban discutiendo, ni siquiera sabias porque lo estaban haciendo, duro hasta que Shion exploto su Cosmo, demasiado fuerte, imponente… ahora sabias porque era respetado por todos, Apolo regreso a sentarse a tu lado mientras que los demás se calmaron.
-¿Terminaron?- preguntaste cuando se callaron -¿o van a seguir peleando?
-Lo siento Athena, pero no me siento bien estando con ellos- te dijo Aioros
-Shion, sigue antes de que comience a buscar reemplazo para los Dorados y que Apolo me demande por asesinato- pediste cansadamente
-¿Tu?- te dijo Renné -¿pelear contra mí?
-Créeme, te daría la mayor arrastrada de tu vida- le respondiste siguiéndole el juego -¿me quieres probar?
-No gracias, soy demasiado tímido con mujeres que toman la iniciativa- te dijo, soltaste la carcajada cuando te diste cuenta de que lo tomo en otro sentido
-Idiota- le dijiste –no quise decir eso tarado
-No, yo te dije que no quiero ponerte la mano encima porque me mata mi señor- te respondió –que lo tomaste en esa forma es muy bronca tuya
-Ya Renné- le pediste mientras te abanicabas con tu mano
-No te estoy haciendo nada- te dijo mientras reía
-No quisiera interrumpir princesa- te dijo Shion –pero aún no hemos terminado
-Ya- dijiste mientras te calmabas –lo siento Shion, sigue en lo que estábamos
-Bueno, después de esta pérdida de tiempo- comento –lo mejor será que se refuercen las patrullas, no sabemos de lo que es capaz de hacer Ares- viste que miro a Apolo –mientras tanto, le voy a pedir que se quede en este lugar hasta que se valla
-No le tengo miedo a un niño- dijo decidido
-Solo le digo esto por su bienestar- le dijo –Ares no sabe controlar su poder, es más peligroso que usted- termino de decir
-Haz caso Apolo- le dijiste –no habrá problema alguno, nadie más va a pelear
-Está bien- dijo cansadamente
-No te estoy obligando- le recordaste
-Lo sé- dijo y te sonrió
-Kanon- Shion llamo al gemelo menor –ven conmigo tenemos cosas que hacer
Sin más salió del Salón Patriarcal dejándolos a todos ahí sin explicación alguna, todos se miraron entre sí, incluso Apolo te vio a ti esperando una respuesta, aunque ni siquiera sabias porque se había ido.
-Dhoko- le llamaste para obtener una respuesta
-Yo no sé- dijo –compréndelo hija, ya la edad le está cobrando factura- te reíste ante la broma de Libra
-Bueno- dijiste y te pusiste de pie –escuchen bien- ordenaste y los Caballeros dejaron de hablar para ponerte atención -Todos ustedes, tienen 30 minutos para reunir cada uno a 3 caballeros sin importar el rango, los veo en el Coliseo
-¿Algo más que demande la diosa?- te pregunto Dhoko mientras se colocaba un paso frente a ti
-Nada mas- dijiste –ahora retírense
-Como ordene señora- te respondieron y viste que todos sonreían, pues estaban orgullosos de oírte hablar por primera vez como la diosa que eras
.
.
¿Qué más podías hacer? Solo esperar a que Ares no hiciera nada indebido, no era que le tuvieras miedo, pero con todas las peleas que se habían desatado tiempo atrás era demasiado difícil no pensar en que podías terminar lastimando a ese niño. Seguiste caminando hasta que llegaste hasta el patio que se atravesaba para llegar al Templo del Patriarca, era muy grande y con varios arbustos, rosales y árboles que lo adornaban, el suelo era de piedras rojas que hacía que se viera aún más impresionante, algunas columnas se alzaban imponentes.
Caminaste dejando que el aire de la brisa nocturna te despejara las dudas.
La plática que había tenido Apolo con Shion después de la cena te dejo pensando. Había un sueño que lo había estado perturbando o esa era la palabra que había elegido Shion. En ese sueño, había algo, un gigante que se encontraba asesinando a las personas, entre sus manos llevaba varias armas que Apolo pudo distinguir: su Espada, el Tridente de Poseidón, Niké y otros más que no logro reconocer. Shion había explicado que lo más seguro era que se trataba de una premonición como la que habías tenido y que por cierto ya no habías soñado, Apolo escucho atento tu sueño y creíste que se preocupó, pues había mencionado que se necesitaría en un futuro un tanto lejano la cooperación de todos si de eso se trataba. Sabias de antemano que Poseidón no aceptaría.
.
.
-¿No puedes dormir?- escuchaste una voz que se encontraba a tus espaldas; tomo asiento a lado de ti, pues la banca en la que te encontrabas era larga
-No- respondiste de inmediato -¿Y tú Renné?
-Lo que pasa es que no puedo dormir en casa ajena- te dijo y sonreíste -¿Qué tienes?
-¿Ahora te preocupas por mí?- le preguntaste burlonamente, no respondió y se quedó viendo a la nada
-Se te ve bien el cabello corto- te dijo mientras tomaba uno de tus mechones
-Gracias, pero me gusta más tenerlo largo- respondiste
-¿Tu hijo?- volvió a preguntar –déjame decirte que no se parece nada a ti- reíste
-Está dormido con muchas almohadas para que no se caiga- le comentaste –ademas, es adoptado no es hijo de sangre
-Ya veo- dijo mientras guardaban silencio de nuevo –esa siempre fue una cualidad que me gustaba de ti- esa noticia te cayó como balde de agua y lo miraste mientras él te sonreí –No sirve de nada que te lo diga ahora pero tú me gustabas en secundaria
.
.
Shaka estaba a punto de comenzar con la guardia que hacía poco tiempo había dejado de hacer Shura. Sintió que Athena se encontraba aun despierta, pues su Cosmo se sentía en el patio del Templo del Patriarca, así que sin más decidió acudir a ver qué era lo que le molestaba a la diosa.
Cuando llego se encontró con la sorpresa de que se encontraba acompañada de Renné, la persona al cuidado de Apolo.
Con más sigilo del que ya poseía se colocó detrás de una columna que adornaba aquel sitio, la más cercana a la diosa y su invitado, pues necesitaba saber que era lo que estaban hablando, no era que fuera un entrometido, pero si había algo que la hiciera molestar o que Renné la molestara intervendría, pero lo que no esperaba escuchar era la declaración que le había hecho Renné a Athena.
.
.
-Que tonterías dices Renné- le comentaste
-Es la verdad- te dijo –estuvimos mucho tiempo juntos, la mayor parte de ese tiempo siempre hicimos trabajos en pareja
-Te me pegabas como chicle que era otra cosa- le respondiste –apenas decían en equipo y me aventabas tu chamarra en la cabeza
-Estabas lejos, delante de mi estaba Annel y después Mario y por ultimo tú- te recordó la fila en la que se sentaban –era más sencillo apartarte para mi así que pararme y decirte que eras mía- se puso de pie y se colocó frente a ti, sus manos se encontraban en sus bolsillos de su pantalón -¿yo te gustaba?
-Renné ¿a qué viene eso?- le preguntaste mientras desviabas la mirada hacia otro lado –ya paso mucho tiempo
-Solo quiero saber- te dijo –tú me gustabas, pero no tenía el valor de decírtelo, ademas siempre estabas con Adrián. Él tenía la mayor parte del tiempo, no podíamos hablar porque ahí iba de entrometido
-Adrián- susurraste –siempre te cayó mal, no había día que no pelearan
-Porque siempre estaba a tu lado- te dijo –pero aun no me respondes
-Renné- dijiste –tengo cosas más importantes que hacer, te veo luego
Te pusiste de pie para salir de ahí, esa plática ya no te estaba gustando, sobre todo no querías escarbar en sentimientos que ya habías enterrado en el fondo y que ya no te afectaban, pero si él seguía así sería muy difícil seguir manteniéndote serena. Renné te impidió que te fueras, te tomo de la muñeca
.
.
Observo todo el comportamiento de aquella persona. Ya lo sabía, que entre esos dos había existido una amistad que había terminado cuando ambos decidieron tomar caminos separados. Pero jamás pensó que sería un lazo que con el menor contacto pudiera tomar fuerza en ambos.
Se había molestado al estar escuchando aquellos recuerdos entre los dos, a pesar de eso sabía que Athena era una mujer que sencillamente hacia amistad con todos, sabía que la mayor parte del tiempo se encontraba con él y sus compañeros, incluso con Shaina, Calandra y Marín… pero no le había parecido que hubiera pasado tanto tiempo con ese hombre, menos que ese tipo había proclamado como suya a la diosa.
Pensó en salir y defenderla de aquel hombre que se veía que la estaba molestado pero lo que escucho de sus labios no era precisamente lo que tenía esperado escuchar.
Después de aquella declaración, hecha por la misma Athena salió de ahí. Llevando su mano a sus cabellos en señal de completa frustración. No sabía qué hacer, pero estaba seguro que ese vuelco que había sentido dentro de su pecho no era nada agradable
.
.
-Dime- te ordeno –el tiempo no vuelve atrás "-.-" tu ahora eres una diosa reencarnada y yo soy un guardián de otro dios, estamos mas que separados.
-Si- dijiste después de tantos años –desde hacía mucho tiempo
-¿Desde cuándo?- te pregunto y soltó tu muñeca
-Desde ese día en la primaria, cuando recién me habían cambiado de turno
-¿4to grado de primaria?- pregunto Renné –no me digas que fue cuando…- tu asentiste
-Cuando me elegiste para ser integrante de tu equipo, cuando me presentaste con todos tus amigos- comentaste con nostalgia
-Valla- dijo –no me lo esperaba- comento mientas caminaba hacia un rosal y comenzó a juguetear con las rosas –perdí lo mejor que me pudo haber pasado
-Bueno- dijiste –como me acabas de decir, es imposible ahora- le comentaste mientras caminabas al lado contrario –tu estas en una división y yo en otra. Ademas tengo más responsabilidades- terminaste de decir -¿sabes una cosa Renné?
-¿Qué?- te pregunto mientras te miraba
-Siento que me acabo de quitar un peso de encima- le comentaste sonriendo
-Igual yo- re dijo de la misma forma
-Bueno, ya deje mucho tiempo a Ezreal solo en la cama es mejor que vuelva con él- comentaste mientras te alejabas, Renné te tomo de la mano de nuevo y se acercó a ti
Te dio un fuerte abrazo que correspondiste al poco tiempo, no sabías porque, pero sentiste muchas ganas de llorar, tal vez porque habías pasado por un fuerte momento, no había sido nada sencillo decir aquellas palabras a pesar de que ya había pasado tiempo. Se alejó poco a poco de ti y tomo tu rostro entre sus manos, sentiste que tú respiración se volvía rápida, se acercó a tus labios pero quedo a unos pocos milímetros de tocarlos, cerro sus ojos y coloco tu frente junto a la tuya, así estuvo unos momentos hasta que dejo salir un suspiro, se alejó y beso tu frente
-Lo siento- hablo –quería hacerlo, pero no me atrevo
-Lo sé- respondiste mientras quitabas sus manos de tu rostro
-Partimos mañana temprano- te dijo mientras mantenía tus manos entre las suyas
-¿Tan rápido?- preguntaste pues ni Apolo te lo había dicho
-Así eso- dijo –ya vino a decir lo que tenía que decir, ya no tiene nada que hacer aquí- asentiste
-Bueno…
-Sera mejor que vayas a dormir- te dijo mientras asentías –Buenas noches señorita Athena- te dijo entre susurro mientras se arrodillaba ante ti
Hiciste una ligera reverencia y saliste de ahí, dejándolo solo. Caminaste lo más rápido que pudiste hasta llegar a un pasillo en el cual no había nada más que oscuridad, unas lágrimas resbalaron por tus mejillas. Tu primer amor… ese amor si había sido correspondido pero lo habías dejado pasar. Ya no había vuelta atrás, pues ahora eran de dos equipos muy diferentes, sonreíste. Tal vez había sido la despedida oficial de algo que jamás comenzó, pero te sentías bien, libre de un peso que no querías cargar ya más.
.
~ 2 ~
.
Acudiste más temprano de lo normal a la clínica, después de la plática que habías tenido en plena madrugada con Renné habías tardado en conciliar el sueño, así que sin más te dedicaste ver dormir a Ezreal hasta que el sueño te venció y aun así te despertaste muy temprano. No querías despedirte de ninguno de ellos, pero en especial de Renné.
Así que sin más, dejaste que las horas pasaran, querías mantenerte ocupada no querías descanso alguno, pues sabias que si te ponías a pensar en ello te resultaría aún más difícil de nuevo echar más tierra en esa herida.
-Oye "-.-" ¿Por qué tanta vigilancia?- te pregunto Calandra mientras entraba con una taza de café y unas galletas
-Por nada en especial- dijiste y comenzaste a relatar el porqué de tanta vigilancia por los alrededores
-Ya veo- te respondió –pero si eso no es especial no quiero saber lo que se considera urgente
-Las personas que eligieron ellos fueron enviados a otras zonas, ellos no pueden salir en una amenaza así porque no pueden dejar las 12 Casas sin protección
-¿Y si no llegaran a pasar por ese camino "-.-"? ¿Qué se hace?
-Ahí si me agarraste en curva- respondiste –no sabría decirte
-¿Y Ezreal? ¿Cuándo viene otra vez?- te pregunto animada
-No lo se, pero yo después aviso para que me lo traigan
.
.
Hablaste con Calandra el resto de la tarde a pesar de que tenían alguno que otro cliente que atender. Llamaste a tu tierra natal para saber qué era lo último que había pasado, hacía poco más de dos meses que no habías hecho llamada alguna, con todo lo que había estado pasando apenas tenías el tiempo necesario para poder hacer algo que no fuera trabajar, pelear contra dioses, atender a Ezreal y Kiki quien se la pasaba jugando con el pequeño, pero claro… eso tu madre no lo entendía, así que sin más comenzaste a relatar todo lo que hacías en la clínica, solo eso, incluso optaste por no decir nada del pequeño, pues ahora resultaba que tu hermano de sangre mucho menor que tú se iba a casar porque la novia había salido con que se encontraba embarazada.
.
.
-¿Y que va a hacer?- pregunto Dhoko en la hora de la cena
-Casarse- respondiste –mi mamá dice que tiene que hacerse cargo de sus responsabilidades, la verdad… yo también pienso eso- comentaste
-Es menor que usted si mal no lo recuerdo- te dijo Ángelo
-Así es- respondiste -7 años menor que yo
-Ya sabia lo que estaba haciendo- dijo Shion mientras bebía su copa de vino
-Bueno mis Caballeros, me retiro- anunciaste mientras te ponías de pie –por cierto Ezreal hoy duerme con Shaina
-¿porque con ella?- pregunto Aioria
-Porque quiere pasar tiempo con él- dijiste –ademas es la tía, no veo el problema
-¡Pero es mío!- volvió a lo mismo
-¡Ya supéralo!- le recomendaste
.
.
-Hola Shaka- le saludaste cuando lo encontraste meditando bajo la sombra de unos arboles
-Buena Tarde princesa- te saludo serio, a ver si no habías metido la pata por molestarlo en su meditación -¿se le ofrece algo?
-Si- respondiste de inmediato, soltó un suspiro y te miro con aquellos ojos azules, no importa cuánto tiempo los habías visto, había veces que esa mirada te intimidaba –bueno es un favor… ¿puedo meditar contigo?
-¿Disculpa?- te respondió –no es por ofender, pero no es buena meditando
-Lo se- dijese mientras te dejabas caer en el pasto a lado izquierdo –solo que ya pasaron mas de 15 días y aun no se me ocurre que hacer con Ares y el desgraciado perro de Apolo no me responde las llamadas
-¿Le ha llamado personalmente?- te pregunto
-Obvio si- confirmaste –así que ahora tengo el pendiente de que Ares ya se lo sentencio y ahora sigo yo. Necesito despejar mi mente, a ver si así puedo idear algo para defenderme
Un largo silencio se alzó ente ambos, Virgo no sabía pero la meditación era tu último recurso y al haber agotado todos tus métodos anteriores no te quedo de otra que acudir al gran sabelotodo. Lo viste suspirar y dirigir la mirada hacia ti
-Solo relájate- te dijo mientras continuaba con lo suyo
-Ok- respondiste
Tomaste la misma posición que Virgo e hiciste lo que te demando, escuchaste cada una de las palabras que te había mencionado, relajar tu cuerpo, dejar tu mente en blanco, respirar pausadamente, liberar tensiones y todo.
Todas las ordenes la seguiste al pie de letra, querías, necesitabas despejar tu mente para no cometer idioteces y menos contra un niño. Pensaste en encerrar su alma como lo habías hecho con Poseidón, pero había dos problemas, nada graves ni nada que significara mucho, pero….
Punto 1: no podías quitarle su alma porque la última vez que hiciste eso pusiste en peligro al dios de los mares, había quedado en muy mal estado (no eran por los golpes que le diste, que bien merecido se los tenia) cuando estuvo peleando por no dejarse quitar el alma
Punto 2: no tenías otro florero para poder apresarla y pues ese florero era original no imitación barata.
.
.
En el momento en que había llegado Athena se había desconcentrado, pues cada que aparecía era para causar problemas en los que él en ocasiones salía envuelto, cuando la vio de pie frente a él se quedó sin palabras al escuchar que quería meditar junto a él.
No supo en que momento paso, en qué momento se había desconcentrado, pero había recordado aquella noche cuando la vio con Renné, ese tipo que jamás había sido santo de su devoción y al cual odiaba, simplemente por la familiaridad con la que había estado tratando a su diosa, no era quien para tener ese tipo de confianzas con ella.
Ademas, también él junto a los otros habían comenzado a tejer un lazo como el que tenía con el guerrero de Apolo.
Se reprochó mentalmente, pues no era momento para estar pensando en cosas tan vanas como esa. De pronto sintió un peso extra, abrió los ojos lentamente para darse cuenta de que Athena se encontraba apoyada en su hombro, le miro bien… se encontraba con los labios ligeramente abiertos, respirando tranquila y acompasadamente.
Sonrió ante esa actitud, la joven deidad se había encontrado en esos últimos días demasiado estresada, se veía muy cansada, así que sin más la dejo que lo usara como almohada y descansara, mientras tanto el volvio a su meditación.
La tarde cayo y la joven deidad aún seguía dormida tranquilamente apoyada en el cuerpo del Santo de la Virgen, con mucho cuidado la tomo entre brazos y la llevo hasta la habitación que ocupaba. Le recostó en la cama y tomo al pequeño Ezreal entre sus brazos para cuidarlo él, sabía de antemano que algún compañero de armas en cuanto lo viera se iba a pegar junto él y en el último de los casos se lo secuestrarían a su templo.
.
.
-¿Qué pasa "-.-"?
-Nada Calandra- le respondiste mientras estirabas los brazos –solo que aún estoy muy cansada, esto de Ares me tiene muy preocupada
-Ya veo- te respondió –pero ha pasado muchos días, no ha hecho nada- te aseguro
-Oye Calandra- le llamaste –¿no hay nadie a quien atender?
-No- dijo –de hecho no hay nadie ni en la calle- comento –con este solazo que hace nadie sale
-Eso si- dijiste mientras mirabas hacia la ventana –el sol pica demasiado, que bueno que me voy en la noche
-La paz termino- dijo Calandra cuando se escucharon unos golpes en la puerta de tu consultorio –llamamos a la mala suerte
-Tienes razón- comentaste, Calandra se puso de pie y se coloco a tu lado –adelante
La puerta se abrió y dejo ver a un hombre que conocías. Te tensaste y le indicaste a Calandra que saliera, ella de inmediato acato tus órdenes al escuchar el tono de tu voz, te pusiste de pie y cerraste la puerta encarando a aquel hombre
-Su majestad Athena- te saludo –el príncipe Ares le manda saludos
-¿Qué quieres? ¿En dónde esta Ares?- preguntaste de inmediato mientras te quitabas la bata medica
-Mi lady, debe acompañarme- te ordeno ignorando tus preguntas
-¿Quién eres?- preguntaste de inmediato
-Joshua mi lady- te respondió –servidor del dios Ares
-Muy bien Joshua- dijiste –pero no te voy a acompañar a ningún lado
-Mi lady- te llamo pausadamente –majestad, tiene que acompañarme con el príncipe Ares. Su presencia es necesaria
-Lo siento, pero no puedo- dijiste mientras abrías la puerta del consultorio y la entrada –ahora por favor, sal de aquí y no vuelvas
-Mi lady- te respondió serio
-¿Pasa algo "-.-"?
-Nada Calandra- respondiste –no pasa nada malo, este hombre ya se va de aquí
Viste que ese hombre sonrió y comenzó a subir su Cosmo, la puerta de tu consultorio y de la entrada se cerró estrepitosamente, al igual que las ventanas. La mesa de recepción donde trabajaba Calandra y entregaba los medicamentos se comenzó a mover bruscamente, el estante de las medicinas se comenzó a mover haciendo que cayera todo lo que había en él.
-Creo que deberías de correr "-.-"
-Jamás- respondiste –no voy a correr y mucho menos dejarte aquí con él
-Estas demasiado decidida
-Siempre- contestase
-Se lo pediré una última vez majestad- te dijo Joshua –Venga conmigo
-Jamás- respondiste
Pero cuando ibas a encender tu Cosmo para llamar de esa manera a tus Caballeros Joshua te golpeo en el estómago fuertemente dejándote inconsciente a la primera. Caíste al suelo.
.
.
Calandra no fue capaz de hacer nada, pues la velocidad que aquel hombre tenía era demasiado rápido. Solo observo como "-.-" caía al suelo inconsciente, en ese momento quiso ayudarla pero aquel hombre la tomo del cuello y la elevo en el aire para mandarla a estrellarse contra el estante de medicamentos, ella perdió el conocimiento de inmediato. Cuando Joshua se dio cuenta de que no había ya nadie mas que le detuviera tomo a la joven deidad en brazos para llevarla ante su señor.
.
~ 3 ~
.
-¡"-.-"! ¡Ya llegamos!- grito Milo
-Todavía estamos en el patio, espera a que entremos- le reprendió Camus
-No deja de asombrarme tu falta de delicadeza- se unió a las críticas Afrodita
-Qué extraño- comento Camus llamando la atención de sus dos compañeros –esta semi abierta
-No seas paranoico- le respondió el escorpión –deben de estar atendiendo al último paciente- dijo mientras hacía a un lado a su amigo y empujaba la puerta –todo esta… bien- termino en susurro
-Athena- dijeron los tres al mismo tiempo
Sin previo aviso se adentraron a aquel lugar que se encontraban totalmente desordenado, pareciese que había pasado un fuerte tornado. Afrodita busco en el segundo piso mientras que Milo en el tercero.
Camus se dirigió de inmediato al consultorio pero este se encontraba en perfectas condiciones, apenas iba a subir al segundo piso cuando encontró a Calandra desmayada en el suelo detrás de escritorio de la recepción.
-Calandra- le llamo mientras la tomaba en brazos –Calandra despierta- le llamaba pero parecía que no tenía fuerzas para despertar
-No está ni en el segundo ni en el tercer piso- confirmo Afrodita
-¿Qué le pasa?- pregunto Milo
-La encontré desmayada- respondió –pero no responde… ¡demonios!- susurro Camus al observar que en su mano había restos de sangre casi coagulada
-Está herida- confirmo Milo –habrá perdido mucha sangre, es por eso que no despierta
-Llevémosla con el Patriarca, él se encargara de todo- sugirió Afrodita a los que los otros dos aceptaron.
Los tres salieron de ahí con la velocidad que los caracterizaban llegando al Santuario en cuestión de minutos. Camus dejo a Calandra recostada en la cama de Athena para que fuese atendida.
Pronto la Orden fue avisada, dejaron lo que estaban haciendo para acudir al llamado de emergencia que había emitido el Patriarca, dos de los Caballeros Dorados tuvieron que regresar estando a punto de salir de encargo. Shion se quedó en la habitación esperando a que Calandra despertara.
.
.
-¿Qué paso?- pregunto Mü, pues había sido el último en llegar
-Secuestraron a Athena- comento Kanon –fue en el Consultorio, se la llevaron e hirieron a Calandra
-¿Su asistente?- pregunto Aioros -¿Por qué a ella?
-Es igual de brava que Athena- cometo Ángelo serio –ni una ni otra se deja. Lo más seguro es que trato de evitar que se llevaran a la diosa y se ganó un buen golpe
-Más respeto Cáncer- le pidió Dhoko –tenemos que esperar a que Calandra despierte para que nos diga que paso
-Ahí vienen- aviso Kanon
.
.
Calandra despertó poco a poco, sentía que la cabeza le daba vueltas y unas nauseas se apoderaron de ella. Parpadeo unas veces hasta acostumbrarse a la luz, en un momento se dio cuenta de que no se encontraba en su hogar y mucho menos en la clínica. Aquel lugar era la primera vez que lo veía, demasiado lujoso para ella.
-¿Se siente bien señorita?- le pregunto Shion, ella desvió la mirada y su mirada reflejo sorpresa. Se intento incorporar pero al hacerlo de manera rápida se mareo, llevo sus manos a la cabeza –cuidado señorita Calandra
-¿En dónde estoy?- pregunto -¿Quién es? ¿En dónde esta "-.-"?
-Es lo que quiero que me diga- le respondió –señorita se encuentra en el Santuario, mi nombre es Shion y soy el Patriarca
-Shion- susurro –ya recuerdo, es como el padre de "-.-", ella siempre me habla de usted y de Dhoko, los ve como a una figura paterna
-Ya veo- susurro Shion al no creer esas palabras, pues la diosa jamás le había llamado padre o maestro, siempre por su nombre de pila –bueno señorita, ahora se da cuenta de que aquí no corre peligro
-Si…- se calló un momento y después se descontrolo -¡Tenemos que ir por "-.-" no debemos de perder más tiempo!
-Tranquila- le pidió –acompáñeme por favor
-¿A dónde?
-Al Salón Patriarcal
.
.
Con la ayuda de Shion comenzaron a caminar con rumbo a aquella sala, en ese sitio se encontraban los Caballeros esperando a que ella llegara. Tomo asiento en las escaleras bajo la mirada atenta de todos los caballeros.
Reconoció a varios rostros, unos más que otros pues era raro que fueran otros por la diosa.
-Sé que se encuentra débil señorita Calandra- le hablo Shion –pero le quisiera pedir que nos diga que fue lo que paso
-Sí, lo sé- comento –lo que pasa es que en la tarde llego un hombre- comento
-¿Quién era?- pregunto Shaka –Calandra… ¿Quién era?
-No recuerdo su rostro- dijo apenada –cuando llego se adentró al consultorio "-.-" me pidió que me saliera, lo hice y cerré la puerta. Pero alcance a escuchar que se llamaba Joshua
-¿Joshua? ¿Está segura?- insistió Shion –señorita Calandra…
-Estoy segura, porque también le dijo que tenia que ir con alguien
-Shion- le llamo Libra –Ares hizo el primer movimiento, nos toca a nosotros
-¿Qué mas paso? ¿Por qué estabas herida?- le pregunto Afrodita
-Ella salió de la habitación molesta y le pidió que se fuera, pero se negó. Luego hizo algo y las puertas se cerraron. Después no sé qué más paso, "-.-" cayó al suelo desmayada y cuando iba a ayudarla ese tipo me detuvo, me tomo por el cuello y me arrojo contra el estante de medicamentos
.
.
Poco a poco ibas despertándote, lo primero que viste fue un techo blanco que no conocías, te incorporaste de inmediato, una fuerte punzada sentiste en tu vientre, lo recordaste todo…
-De nuevo- susurraste mientras te ponías de pie –Valla, el lugar es bonito- comentaste al ver las paredes azules y muebles de fina calidad -¿en donde diablos estoy?
No te ibas a quedar ahí, así que sin mas saliste de aquella habitación y comenzaste a caminar por varios pasillos, todos ellos con tapetes de fina tela, cuadros, banquillos con floreros… demasiada elegancia.
Bajaste las escaleras y comenzaste a buscar la salida de aquel lugar.
-Bienvenida reina Athena- te saludo un hombre –no tiene que temer, mi nombre es Lyndal y soy unos de los protectores del príncipe Ares
-¿En dónde estoy?- preguntaste
-En Victoria- te dijo
-¿Italia?- preguntaste
-Australia- te confirmo
-Ya me chingue- pensaste -¿En dónde está la salida?
-Venga conmigo por favor- te dijo aquel hombre –la llevare con su hermano
-Quiero la salida- te aferraste
-Vendrá conmigo si no quiere problemas señorita Athena- te amenazo sutilmente
.
.
Ok, la respuesta era: ¡De huecos!
A que nadie se la supo XD… bueno de cualquier manera subo el siguiente capítulo nada más porque aman esta historia.
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre a la calle sin nosotros no saldrá.
