Ba Sing Se

- ¿Y dentro de cuanto es la entrega de la construcción ingeniera Wolff? - Preguntaba entusiasmado un señor alto y fornido.

- Dentro de tres días ingeniero Von - Respondía la morena con tono lleno de orgullo.

- Me alegra mucho Ingeniera.

- Ya no me digas así jaja siento raro - Lo veo con un pequeño sonrojo.

- Es que me encanta bromear contigo pequeña Korra - La abrazaba fuertemente hasta cargarla.

- Ya basta papá la vas a asfixiar - Decía apenado Bolín.

- No te pongas celoso hijo yo también heno para ti - Abrazaba un bolín junto con Korra, estos reían como niños.

San Von Kleist era el padre de Bolín y tenía mucho aprecio por Korra tanto que la consideraba como su hija. Bajándolos al suelo se dirigió a sentarse en su imponente silla detrás de un escritorio de caña con finos acabados.

- Tomen asiento mis queridos ingenieros - Hablaba en tono serio.

Ambos jóvenes asintieron. Sentándose en las sillas frente al ingeniero mayor.

- Me tienen muy feliz y orgulloso, no saben cuántos, halagos, han recibido del señor, Iknik, Varrick, de ustedes dos y de la encantadora, vuelvo a hacer negocios con nosotros, siempre y cuando ustedes son los encargados de la obra, la sonrisa de Von no cabía en toda su cara, no habia duda que sus dos muchachos trabajaban como una maquina bien aceitada juntos cumpliendo cada mandamiento requerido por el contratante, no era la primera vez que ellos se encargaban de una obra pero esta sin duda era la era mas grande y para ser sinceros dudado en darles ese mega proyecto a ese par.

La cara de Korra y de Bolín eran de asombro sus ojos casi sabían de sus cavidades con sus quijadas casi en el sueño, no podían creer que el Inversionista Varrick haya hablado bien de ellos, era muy exigente y un mal visto por parte de él podría poner en quiebra cualquier empresa así que se podían imaginar la buena fama que estos se echarían a la bolsa con los buenos comentarios acerca del edificio hecho y diseñado por estos dos.

– No lo puedo creer – Gritaron al unísono los dos amigos.

– ¿Es en serio lo que nos dices tío?.

– Woooow – El ojiverde se levantaba eufórico levantaba las manos en señal de victoria –. Esas son muy buenas noticias papá.

– Sí que lo son hijo. Así que prepárense porque así será la recompensa por su buen trabajo.

– ¿Así? – Preguntaba la morena –. ¿De qué hablas?

– Hablo de tres semanas de vacaciones en ciudad república y un incentivo que pronto podrán ver – La sonrisa pícara se dibujó en nos labios del señor Von.

– ¡Tres semanas!, woow sí que las necesito – Hacia una mueca de cansancio la morena.

– Sí que los merecemos – Le seguía la corriente el ojiverde a su mejor amiga.

– Bien muchachos basta de quejas y vayan a trabajar – Decía burlándose de los dos –. Yo tengo que retirarme tengo una reunión muy importante en Ciudad república mañana, así que tengo que irme ya, pronto sabrán de que se trata la reunión.

Los jóvenes se levantaron junto con el más grande, se abrazaban amorosamente y se despedían del ingeniero. Este devolviendo el abrazo a los jóvenes. Se retiraron a la construcción con una enorme sonrisa.

20 minutos después.

Ya estando en la obra. Korra sacó su celular y empezó a escribir.

~ Hola guapa, te puedo pedir un favor? – Korra.

La morena sonreía a la pantalla de su Smartphone.

Al instante vibro y abriendo el mensaje sonrió.

~ Para ti siempre hermosa – Suki.

~ Podrías mandar a comprar comida para una parrillada que tendremos el viernes después de la entrega del edificio, es para los trabajadores para pasarla bien con ellos por su buen desempeño – Korra

~ Anotado señorita, forma de pago? – Suki.

~ Te daré mi tarjeta :D para comprar lo necesario, no escatimes okay? – Korra.

~ Dentro de un rato llego, estarás en la obra? – Suki

~ Si, acá te espero –Korra.

~ Okay, hasta dentro de un rato – Suki

Korra terminó la conversación y suspiraba, Bolín por otro lado ya tenía rato de estar observando a la morena con una cara de picardía. Korra se sonrojó al notar la mirada de su amigo y se adelantó a protestar.

– No me digas nada carajo – Se exaltaba y su cara estaba como un tomate.

– Solo pienso que deberías de invitarla a salir como en una cita, ya quitando la etiqueta de jefa y asistente Korra.

– No Bolín, me da miedo que me rechace además nos llevamos muy bien, somos como amigas – Decía con derrota y tristeza.

– Ay Korra, ya te dije que deberías de darte una oportunidad.

– Lo sé Bolín pero aún tengo miedo – Su voz fue como un susurro.

Bolín no dijo nada, sabía que ella no quería hablar de eso. Se limitó a abrazarla rodeando sus brazos y esta colocó su cabeza en el pecho de su amigo, no lloró, pero sentía protegida con su amigo. No quería salir lastimada otra vez, no se lo permitiría otra vez.

Ciudad República

~Por la noche~

– Me encanta este lugar! – Giraba sobre sus pies descalzos.

– Es demasiado hermoso ¿verdad? – Copiaba lo que la otra hacía.

– Muy hermoso, es tan delicioso tener un poco de paz – Caía sentada sobre la arena.

– Me gusta venir a este lugar, es bastante privado a estas horas.

– Por lo visto creo que si – Le dijo muy relajada.

– Venía acá cuando quería huir de mis problemas, lograba despejar mi mente y aún lo hace – Exclamó.

– ¿En serio? Yo pocas veces he logrado encontrar un lugar así, creo que este es el segundo – Decía algo apenada.

– ¡Ja! ¿¡En serio!? Y ¿cuál es el primero? – Cuestionaba curiosa una morena.

– Emm... Haciendo meditación con un amigo de mi edificio jaja le gustaba ir a meditar a una cabaña cerca de un lago un día me invitó y se convirtió en un lugar muy relajante hasta sentías que podías conectarte con todo lo que te rodeaba – Suspiraba y fantaseaba con volver algún día a ese lugar.

– Sabes eso de la meditación ayuda mucho, como sabes Aang lo practica y eso me ayudo bastante a cambiar mi vida y ahora me siento muy feliz. Deberías de seguir lo que te hace feliz Asami – Le decía la morena con una mirada de comprensión.

– Si creo que me falta, pero en verdad quisiera encontrar alguien que me ayude a entrar en paz – Respondía decaída.

– Sabes que cuentas conmigo Sami – Colocaba su brazo al rededor del hombro de su amiga.

Con una sonrisa sincera en su cara aliviada veía la hermosa luna llena estaba tan brillante que le transmitía mucha tranquilidad.

– Disfrutemos de la vista – Habló la ojiazul nuevamente.

Ba Sing Se

– Hey perra que haces en mi territorio – Empujaba a su víctima.

– Ya déjame en paz maldita o te las veras – Empujaba con fuerza a la chica apartándola un poco de ella.

– ¿Tú y cuantos más? – Veía desafiante y una sonrisa burlona.

– Sólo yo soy necesaria para ponerte en tu lugar – Respondía levantando una ceja mirando a esos ojos ámbar con determinación.

Bolín estaba nervioso junto a la morena, creía que no saldrían vivos de ese bar.

– Jajajaja idiota. ¿Cómo has estado Korrita? – La abrazaba fuertemente.

– Mucho mejor ahora que te veo Azula, dime ¿qué te hiciste? estas radiante – Devolvía el abrazo transmitiendo amor –. ¡Tanto tiempo sin verte!

– Lo sé Korra, pues estoy de paseo por acá por eso te llamé quería ver a mi mejor amiga – Dejaba el abrazo y veía al joven que tenía frente de ella, este estaba muy confundido.

– Me alegra que estés bien, siempre es un gusto estar juntas otra vez – Sonreía grandemente –. Bolín ya cambia esa cara jajaja parece que viste un fantasma, te presentó a mi mejor amiga de todo el mundo Azula, Azula él es mi mejor amigo Bolín.

Bolín le estiraba la mano para saludarla y la pelinegra lo jalo para abrazarlo.

– Mucho gusto amigo de Korra, no seas tímido que no muerdo – Se burlaba de la cara que poseía el joven.

– Es que jaja creí que en serio estaban a punto de romperse la cara – Decía apenado abrazando de vuelta a la joven.

– ¿Esto? Lo hacemos siempre Bolín, somos amigas desde hace mucho – Le decía a su amigo para calmarlo.

– Fue... Estupendo quiero hacerlo algún día con cualquiera de las dos algún día – Sonreía grandemente alzando los brazos.

– Bien busquemos una mesa, tenemos que ponernos al día – La joven de tez blanca tomaba a los chicos de las manos mientras los jalaba a una mesa vacía.

Se sentaron y pidieron unas cervezas –. Y díganme ¿cómo es que se conocieron ustedes dos? – Cuestionaba ansiosamente el ojiverde.

– Pues estudiamos justas la primaria y secundaria – Le contestaba la pelinegro –. Y nos hicimos las mejores amigas, siempre juntas verdad Korra.

– Así es jaja siempre haciendo una que otra travesura por acá y por allá – Se carcajeaba la morena al recordar tantas detenciones que tuvieron con su amiga de pequeñas.

– Wow, y en ¿dónde estudiaron? Porque no se ve que seas del sur Azula.

– En eso tienes razón, mi madre se mudó por unos años al sur cuando era pequeña y estudie unos años en la escuela del polo sur y ahí fue donde conocí a Korra hace unos diez años más o menos – Respondía mientras bebía su cerveza.

– Wooow ¡Diez años! Sí que es bastante tiempo, ¿Cómo es que la aguantas tanto? – Dijo graciosamente señalando a Korra.

– Hey... Golpeó en la cabeza a su amigo riendo –. Yo la he soportado a ella.

– Ja ja ja, Korra seamos sinceras, ninguna de las dos sabe cómo es que nos soportamos tanto jajaja - Reía mientras pedía otras cervezas.

– Tienes razón Azula, recuerdas cuando mamá nos decía que parecíamos novias jajaja siempre estábamos juntas, todos los fines de semana hacíamos pijamadas.

– Ciertamente, fueron excelentes épocas y a pesar de separarnos aún seguimos siendo muy buenas amigas.

A tiempo llevaban las demás cervezas a la mesa. Todos tomaron una, Bolín alzo la suya y dijo –. Por las buenas amistades, sinceras y duraderas – Las otras lo imitaron chocando lo tarros de cerveza y bebiendo. Mientras pasaba el tiempo juntos sonreían contando historias graciosas que pasaron, tanto Bolín y Azula que vivieron con Korra, bebieron mucha más cerveza a lo largo de la noche. Hasta que llegó la hora de irse.

– Deberías de quedarte con nosotros Azula, vamos – La jalaba la castaña al carro para que subiera – Bolín conduciría e irían al apartamento. Era lo bastante espacioso para que la joven de cabello negro se quedará. Una vez en el apartamento fueron a comer algo antes de ir a dormir.

Korra cocinaba junto con su amiga mientras Bolín preparaba la habitación de su nueva amiga (amiga que se robó a Korra).

– Listo, ya está tu habitación Azula.

– En el cuarto del fondo hay ropa para que puedas dormir – Le decía Korra.

– Gracias corazón, iré a darme un baño antes de comer, las toallas ¿En dónde están?.

– Te deje unas sobre la cama – Le respondía el joven de cabello alborotado –. Tu habitación esta al fondo a la izquierda tiene baño privado para que puedas ducharte – Le sonreía.

– Muchas gracias Bolincito – Le guiñó el ojo mientras caminaba hacia la habitación.

– Emm... Es un gran pla… placer Azula – Rascaba su cabeza apenado sus mejillas estaban rojas como tomate.

– Jajajaja tonto – Se burlaba la morena se su amigo –. Deberías de ayudarla a bañarse Bo.

– Muy graciosa Korra, pero tienes que admitir que es muy hermosa tu amiga, de la cual nunca me mencionaste que fuera tan sexy – Sonrojado por lo que acababa de decir.

– Vaya vaya, así que te gusta mi amiga – Alzaba una ceja con una mirada burlona –. La verdad si es muy sexy, pero no es muy abierta para las relaciones sabes es mas de divertirse.

– Esta muy linda pero si se le nota que no demuestra esos sentimientos – Respondía triste.

– Así es Bolín – Hablaba mientras servía la cena, unos chorizos ahumados con frijoles queso y nachos –. Sirve el café.

– ¿Y alguna vez te divertiste con ella? – Preguntaba curioso mientras servía el café.

– Pues hace unos años tuvimos una supuesta relación pero... – Fue interrumpida por su amiga.

– No funcionó Bolín, nos conocíamos mucho, somos demasiado amigas – Hablaba con una sonrisa cómplice.

– Emmm... Ammm... Yo solo me, me... Tenía curiosidad ya sabes – Tartamudeaba apenado por que lo habían descubierto preguntando cosas indebidas.

– Jajajaja eres tan adorable – Apretaba los cachetes del joven de ojos verdes –. No tengas pena Bolín, no es nada del otro mundo, solo una simple relación que no funcionó pero lo bueno de esto es que nuestra amistad no acabó.

– Así es mi cielo – Korra abrazaba por la espalda a Azula mientras colocaba su quijada en el hombro de su mejor amiga –. Es más, creo que nos volvimos súper amigas después de eso jajaja.

– Bueno, creo que eso es lo importante – Rascaba su cabeza el joven mientras veía a otra dirección –. Será mejor que comamos.

– Buena idea – Azula Korra y Bolín tomaban un plato y una taza con café y se dirigían a la sala.

Prendieron la tv y buscaron una película. Comían tranquilamente mientras veían a Doris, quien diría que se reiría y emocionaba tanto con esa película, que los vieron juntos que eran demasiado rudos para esas cosas.