Hola a todas! Ya lo se, me tarde demasiado, mucho mas de la cuenta. Pero les había dicho que no tenia mas ideas, mis musas endemoniadas andan aun de vacaciones, solo regreso una. Después de escribirlo muchas veces y decir que estaban de lo peor, bueno… este fue el único que sobrevivo, espero que no este aburrido y que al menos les calme un poco la ansiedad. Ya estoy tratando de seguir, pero con esto yo digo que para el domingo (o eso es lo que yo espero) subir el otro. Y pasando a otro plano, quiero agradecer a las que también se pasaron a leer el fic de La Nueva Orden, como les decía, es un fic en conjunto, gracias por sus reviews. Ahora si, nos leeremos pronto


~ 1 ~

-Algo me dice… que ya pase por aquí- comento Milo a si mismo al ver la marca que había dejado sobre un tronco que se encontraba en ese sitio –y será cosa mía pero creo… que ya me perdí

Se quedo de pie en medio de aquel camino cruzándose de brazos, esperando a que la respuesta le cayera del suelo. No podía sentir el Cosmo de Athena y los cosmos de sus compañeros y amigos se habían apagado hacia unos momentos atrás, así que encontrarse con ellos era algo difícil.

-Ya se- dijo mientras se comenzaba a subir al árbol mas alto que había visto, cuando llego a la copa comenzó a ver todo lo que había adelante, lo que mas le sorprendió fue ver el lugar por donde habían llegado, se dio la vuelta para darse cuenta de que la mansión se encontraba demasiado alejada -¿En serio? ¿regrese al punto de inicio?

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Aioros se encontraba caminando a través de los arbustos que se alzaban en ese sitio, demasiados para su gusto, una que otra rama se incrustaba en su armadura o las alas de esta se atoraban entre los arbustos o ramas de los árboles.

-¡Demonios!- dijo en voz alta cuando tuvo que jalarse así mismo porque sus alas se había atorado de nuevo en una rama de árbol

-Cálmate Caballero- le hablo una voz familiar –no es costumbre que pierdas los estribos por cosas tan insignificantes

-Afrodita- le llamo mientras quitabas una que otra ramita de sus alas –veo que ganaste tu batalla

-Demasiado sencillo para mi gusto- respondió confiado -¿a ti como te fue?- Aioros le miro como no creyendo la pregunta –Solo preguntaba por amabilidad

-Cállate- le respondió molesto y continuo caminando

-Que humor se carga- susurro Afrodita mientras lo seguía unos pasos atrás

-¿Y los demás?- pregunto Aioros -¡Malditas alas! ¡Jamás las había odiado tanto como hoy!

-¿Y porque no simplemente las repliegas como siempre Aioros?- le pregunto mientras ambos detenían su andar

Aioros solo se quedo mirando a Afrodita, ambos mantenían la mirada muy seria. Piscis decidió ignorar a Sagitario y comenzó a caminar a la dirección a la que se dirigía antes de encontrar a su compañero de armas. Sagitario dejo salir un suspiro y de un momento a otro sus alas desaparecieron… si tan solo lo hubiera recordado antes no habría pasado por tantos problemas.

-Los demás ya deben de estar encaminándose hacia donde se encuentra Athena, los guardaespaldas de Ares resultaron ser demasiado débiles- retomo la palabra Afrodita –lo mas seguro es que los encontremos en el camino

-¿Contra quien luchaste?- le pregunto Aioros

-Con un tal Ebbe- dijo –o Flebe o Keren, no me acuerdo- dijo sinceramente –tenia un extraño control de rayos o algo así

-Valla memoria que te cargas Piscis- le recrimino Sagitario –yo me enfrente con Baudier, un tipo que tenia la misma habilidad de Mü- comento

-¿Telequinesis?- pregunto Piscis

-Algo así, había levitar las piedras- dijo muy quitado de la pena

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-Valla- susurro el Escorpio al llegar a un sitio donde había un lago congelado –o aquí peleo Camus o hay alguien que tiene la misma habilidad de él

Milo había tomado de nuevo un rumbo diferente al que habías estado llevando desde hacia unos minutos. Algo le decía que no debió haber tomado su gran atajo y encaminarse por donde le habían dicho.

-Ey, despierta- dio unas ligeras patadas al cuerpo de un hombre que se encontraban tirado en el suelo -¡Hazme caso!- le grito y se arrodillo para comenzarlo a mover mas bruscamente. Poco a poco comenzó a tomar conciencia, Milo sonrió ante su victoria, sentía que pronto estaría en la gran mansión de Ares rescatando a su buena amiga Athena –Hasta que despiertas

-¿Quién eres?- le pregunto Alexander a Milo, apenas lo podía distinguir -¿Por qué no te has ido ya Camus?

-No soy Camus- le respondió mientras lo dejo azotar de nuevo en el suelo, un quejido salió de los labios de aquel hombre –Lo siento- respondió de inmediato

-Otro de Athena- susurro –lárgate de aquí

-Si supiera donde esta la casa de ese mocoso con mucho gusto lo haría, pero… oye ¿me estas escuchando?- le pregunto mientras lo volvía a mover –oye, te estoy hablando

Pero demasiado tarde, Alexander aun se encontraba demasiado cansado como para poder estar platicando o dando información al enemigo. Milo comenzó a maldecir su suerte y dejo a su suerte al joven. Se puso de pie y volvió a tratar de encontrar el camino por el mismo.

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-Y entonces salió este tipo, que no me acuerdo como se llamaba- comento el Santo Dorado de Tauro

-Niels, dijiste que se llamaba Niels- le recordó Afrodita mientras hacía uso de toda su paciencia –Ahora recuerdo porque no me gusta hacer misiones con él- pensó para si mismo

-Que buena memoria tienes compañero- le felicito Aldebarán –como les decía, este tipo usaba un tipo de magia rara, algo así como los trucos que hace Géminis y tú

-¿Qué trucos?- pregunto indignado Afrodita

-Yo no hago trucos- se defendió Kanon

-Claro que si, usan cosas así como ilusiones y cosas narcóticas- explico

-¿Cuánto mas falta para llegar?- pregunto Kanon tratando de hacer el viaje mas rápido

-¿Cómo te fue a ti Kanon?- le pregunto Aioros tratando de desviar la platica de ese momento

-Bien, el idiota no hacía mucho por defenderse- respondió orgulloso –demasiado débil

-Ya veo- y con esa palabra Sagitario cerro la conversación del día

-Y como les estaba diciendo caballeros…- volvió a tomar la palabra Aldebarán

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~ 2 ~

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-Eres tu- susurro apuntando a su compañero

-Camus- respondió Shura bajando su brazo –pensé que eras Haakon, el tipo al que acabo de derrotar

-Ya veo- respondió –son un poco… extraños- termino de hablar Acuario y ambos comenzaron a caminar hacia la dirección de la mansión

-Sin mencionar que son débiles- comento Shura mientras caminaba a lado de su compañero –la persona con la que batalle era demasiado débil a pesar de tener una buena habilidad

-¿Habilidad?- pregunto Camus intrigado -¿Qué clase de habilidad?

-La de utilizar el fuego- respondió mientras le mostraba el dorso de su mano izquierda –a pesar de no poseer el control total de esta habilidad logro lastimarme

-Fuego, interesante- respondió Camus –la persona con la que yo pelee era capa de dominar el agua a su voluntad

-¿No tuviste problemas?- pregunto Shura a su compañero

-No- dijo de inmediato –Alexander era demasiado débil, como dijiste anteriormente… el no poder controlar sus habilidades les dio como resultado la derrota

-Debo suponer que nuestros demás compañeros han obtenido la victoria sobre sus adversarios ¿o me equivoco?

-Si son como los que nos toco enfrentarnos- respondió Camus sonriente –hasta el mismo Milo fue capaz de vencer a su oponente sin mucho dificultad

-Como el resto de nuestros compañeros- dijo Shura al observar que delante de ellos, a unos cuantos metros se veían sus compañeros tranquilamente

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-En definitiva- susurro Milo mientras se cruzaba de brazos y se quedaba de pie en medio del bosque –creo que oficialmente estoy mas lejos de lo que al principio estaba- pensó un poco mas y volvió a tomar el camino –mi sentido de orientación me dice que es… por allá- dijo apuntando por donde había llegado, pero ni siquiera se había dado cuenta de eso

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-Es mi imaginación o…- susurro Aldebarán –¿este bosque es mas grande de lo que nosotros suponíamos?

-Creo que la segunda opción- dijo Kanon –porque llevamos muchas horas caminando en la dirección correcta y no veo que nos hayamos acercado mucho

-Kanon tiene razón- aseguro Aioros quien descendía de las alturas y Afrodita bajaba de uno de los arboles

-Vamos en la dirección correcta- aseguro Piscis –pero aun estamos un poco lejos, no avanzamos mucho, pareciera que no hemos avanzado mas que unos 10 metros

-Entonces sigamos- ordeno Géminis mientras los demás seguían el ritmo

-¿Y Milo?- pregunto Aldebarán –tambien falta Shaka

-De Milo puedo esperar cualquier cosa- intervino Camus –incluso que aun este peleando contra su oponente, pero Shaka…

-A menos que sea mas fuerte que él, que es algo imposible- susurro Shura –debe de estar perdido

-No lo creo- dijo Aioros

-Ya nos encontraremos con ellos- dijo Kanon –ahora hay que seguir caminando, al final todos nos dirigimos hacia el mismo sitio

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La barrera que mantenía rodeado a Joshua era casi impenetrable, no había mucho avance en la batalla que el Santo de Virgo estaba librando, pues a pesar de ser uno de los mas fuertes entre la Orden Dorada sus ataques estaban siendo repelidos.

-¿Es todo Shaka de Virgo?- pregunto mientras el agua, fuego y tierra se arremolinaban a su alrededor

-Eso no es nada- respondió Shaka mientras aun mantenía su mirada cerrada

-¿Entonces?- insistió mientras enviaba un rayo de fuego hacia Shaka quien alzo un escudo el cual lo repelió -¿Por qué no atacas con todo tu poder?

-Se me ordeno no tomar la vida de nadie- respondió mientras trataba de seguir con su camino

-¿A dónde?

-Solo estás perdiendo el tiempo Joshua- le respondió Shaka, en ese momento un aro de agua se formo alrededor del cuerpo de Virgo

-Sabes algo Virgo- le llamo mientras se acercaba a paso lento al joven guerrero -¿Por qué no simplemente dejan a Athena con el príncipe Ares? Mejor aún Shaka de Virgo… deja que sea ella quien elija donde desea pasar el resto de su vida

-Es inútil- respondió él –sin duda alguna Athena elegiría el Santuario

-¿Estás seguro?

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¿Seguro? Esa era un pregunta estúpido, él sabía que de verdad Athena elegiría el Santuario por sobre todas las cosas. Los lazos que había forjado en ese sitio eran o estaban comenzando a ser fuertes lazos de amistad, no solo con las dos amazonas mas dignas de su confianza como lo eran Marín y Shaina, o Calandra con quien podía tener una conversación (como la misma Athena había dicho) de simples mortales, tenia buena relación con los Caballeros de Plata y Bronce que conocía, observaba los entrenamientos de los aspirantes, acudía a Shion y Dhoko en busca de consejo, pues sin decirlo todos sabían que los veía como padres, pero si tenia fuertes lazos era con ellos, con su Elite Dorada.

Sin duda alguna jamás se apartaría del lado de ellos, de lado de él… ¿pero porque le preocupaba tanto la respuesta? Sabia también sabia que era demasiado buena con los niños, pero era imposible que prefiriera a aquel que se había llamar su hermano que a ellos, que a él

-¿Qué pasa Shaka?- le pregunto mientras se acercaba aún mas -¿Qué es lo que estas pensando?

-Es algo que no te incumbe- respondió mientras elevaba su Cosmo para poder liberarse

En ese momento Shaka decidió que había sido suficiente de los juegos de ese hombre que pertenecía a la guardia personal de Ares. En algo estaba seguro y ahora lo podía comprobar, Joshua podía ser un gran controlador de sus habilidades, pero parecía ser que jamás se había puesto en forma.

Un golpe en el centro del pecho de su oponente lo mando a estrellarse contra un tronco de uno de los tantos árboles que se alzaban ahí

-Basta de juegos Joshua- le recrimino Shaka -¿para que se llevaron a Athena?

-Valla, valla- respondió mientras reía sentado en el suelo –preguntas el porque en lugar de preguntar el donde se encuentras tu princesa

-Solo responde- le apresuro Shaka, pero tal parecía que Joshua no quería dar su brazo a torcer

Un resplandor apareció en su mano derecha, dejando ver al final un rosario. Shaka lo arrojo hacia la persona que se encontraba caída, activo su Cosmo y esta arma pareció tomar vida propia, pues se comenzó a iluminar y de un momento a otro se enrosco en el cuerpo de Joshua aprisionándolo sin dejarle una oportunidad a escapar. Joshua trato con toda su fuerza de romperlo, pero era imposible, nada de lo que hacia parecía tener efecto alguno, de un momento a otro, con un ligero y sutil movimiento de la mano de Virgo lo obligo a ponerse de pie.

-Ahora responde… ¿para que la trajeron a este sitio?- insistió

-¿Por qué crees que te lo diré?- respondió Joshua, eso solo logro que Shaka apretara mas el agarre del rosario

-Dilo- demando saber

-¿En que te afecta a ti o a los demás para que la trajimos?

-Es nuestra diosa y nuestro deber es protegerla- respondió

-Pues que bien la protegen- respondió burlonamente haciendo que la molestia del Santo de la Virgen aumentara –como te dije, mientras este aquí ella estará segura

-¿Segura de que?

-De ustedes, de ti… de los demás

-¡Como se atre…!

-Solo dime una sola vez en la que impidieron que se la llevaran- reto –solo dime una sola ocasión y yo mismo te llevare ante ella

Shaka se callo ante esa afirmación, era cierto. Las veces en que los enemigos se habían alzado contra la diosa ellos no habían hecho nada para defenderla. Apolo se había dado el lujo de llevársela estando ella dentro del Santuario de Athena, Poseidón la había golpeado dentro del mismo Coliseo; inclusive se dio el lujo de intentar acabar con su vida y ahora de nuevo había sido llevada en contra de su voluntad por un servidor de Ares.

¿Qué habían hecho ellos? Nada. Solo se habían dedicado a rescatarla y en todas esas ocasiones siempre salía lastimada, herida…

Apolo la había encarcelado, Poseidón la golpeo de lo mas lindo en sus dominios y ahora… ¿Cómo la encontrarían? ¿lastimada? ¿herida?

-Lo vez- interrumpió Joshua al rubio –jamás han hecho nada por ella- Shaka no sabia que responder ante eso –ademas… no comprendo porque los ve como amigos… confidentes

-¿Cómo sabes eso?- pregunto dudoso

-¿Cómo lo se?- pregunto burlón –yo lo se todo Shaka de Virgo… incluso como tú mismo la has tratado, así que hazte un favor y deja de actuar como si de verdad te preocupara

-No se de que estas hablando, mi preocupación por la diosa es sincera

-Si así lo dices…- susurro –pero se de ella misma que tú has sido uno de los que mas han desconfiado de ella, que la ignorado en los últimos meses

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~ 3 ~

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Los últimos meses… si, había permanecido no solo alejado de la Orden sino también de la presencia de la diosa, ademas su ausencia era permitida por el mismo Patriarca que le había dado la autorización para que se calmara y de esa manera pudiera despejar todas y cada una de las dudas que había comenzado a surgir en el interior de su mente.

Sus pensamientos se nublaban y el hecho de ser llamado el ser mas iluminado del Santuario era algo que ya se había quedado corto. ¿Qué era lo que estaba pasando en su mente? ¿Qué era lo que sentía en el interior de su cuerpo? La meditación pensó que sería útil, pero eso solo hacía que sus dudas aumentaran aun mas de las que ya poseía.

Así que desde la distancia, escondido como las sombras que pasan desapercibidas paso los últimos días, las últimas semanas, los últimos meses, mirando desde la lejanía, mirando el andar, cada uno de sus gestos, su manía de separar su cabello de la mirada, la forma de ver cuando hacían sus compañeros algo que no le parecía, la mirada dulce que dedicaba a Kiki y a Ezreal o su mismo tono de hablar, a veces tan calmada, otras exaltada y otras mas intentando fingir tranquilidad cuando se encontraba asustada, molesta o cansada.

Sabia al igual que sus compañeros que el amor de Athena debía de ser el mismo para todos, sin excepción alguna. Debía de amar no solo a sus Caballeros, sino, a la misma tierra, a pesar de que los habitantes de la tierra ni siquiera supieran de su existencia. Eso era un destino duro y cruel… ¿para que amar a aquellos que ni siquiera saben que vive? ¿para que morir por aquellos que la habían traicionado? ¿Qué la habían ignorado en su tiempo cuando estuvo con ellos?

Y claro que había unos Caballeros que recibían mas atención de la diosa que otros, apenas tenia comunicación con los de Bronce ya que siempre los enviaban a misiones o se encontraban en otros campamentos alejados del Santuario. Los Caballeros de Plata eran un poco mas cercanos a ella y solo unos cuantos, preferentemente los que estaban en el Santuario durante mas tiempo, ejemplo de ellos: Misty, Argol, Dante y Perseo

Pero si había alguien que gozaba de toda la atención de ella; esos eran ellos, la Orden Dorada. Pero aun así, había unos que eran mas cercanos a ella que otros. Y ahí era donde sus dudas habían comenzado a nacer…

¿Por qué le molestaba el hecho de que siempre estuviera a lado de Escorpión, Aries y Acuario? Ellos habían ido por la princesa, pero no era para que estuviera casi siempre con ellos. ¿Por qué Piscis y Tauro eran las personas a las que podía contar sus dudas? ¿acaso no era él la persona mas apta para despejar sus dudas? ¿Qué tenia Cáncer y León que los hacia ser las personas elegidas para salir a perder el tiempo? ¿acaso él no era capaz también de desobedecer al Patriarca por orden de ella? Lo haría sin duda alguna, solo para complace a la deidad. ¿Por qué tenia que ser mas condescendiente con los gemelos de Géminis? ¿Qué era lo que hacia especiales a esos dos, mucho mas que a él? ¿Por qué acudía a buscar refugio con Capricornio y Sagitario? ¿Qué acaso él no podía darle también protección? ¿porque Libra y el ex Ariano eran los mas queridos por ella? Era cierto… ellos eran la figura paterna tanto para ella como para ellos.

¿Y él? ¿en donde quedaba el Santo de Virgo? ¿Qué posición tenia? ¿Qué lugar le correspondía a lado de la diosa? Ante esas dudas no le quedo mas que recurrir a lo que siempre hacia y mejor que nadie… meditar.

Así fueran largas horas, largos días… llegaría a su tan ansiada respuesta. Pero no había conseguido absolutamente nada, la respuesta que le había llegado no le había gustado para nada.

Claro que apreciaba a su diosa, como todos los demás. Pero no como él pensaba… era imposible… el no podía sentir un cariño diferente, no podía pensar ni siquiera mirar a su diosa de esa manera… pero…

El encuentro con Renné y ella, la forma en la que ella le respondió, la atmosfera que se formo entre esos dos, como si de un momento a otro volvieran a esos días de escuela… le molesto y mucho… mas que como Guardián, mas que como un Caballero de Oro.

Después de varios días, después de varias semanas… después de haber escuchado aquella declaración por parte de ellos, había sentido un fuerte estrujamiento en el pecho, ese vacío, ese hueco que se sentía cual algo estaba mal, cuando algo iba a pasar… la respuesta era obvia, aunque lo deseara negar, aunque lo deseara borrar… se había enamorado de la diosa.

¿Cuándo? ¿Cómo? Y ¿Por qué?... no lo sabia, ni siquiera el mismo se había dado cuenta de eso, solo paso.

Uno de los libros de Camus decía que el amor solo era eso, amor. Y que llegaba cuando menos lo esperabas y te dabas cuenta cuando ya uno lo estaba. Y eso era lo que le había pasado a él mismo.

Era el porque de la molestia, el porque de que sentía esos celos cuando veían que interactuaba mas con otros de sus compañeros que con él mismo. El porque de cuando en pocas, casi escasas apreciaba su compañía. Aun podía sentir su cuerpo cálido apoyado en el de él, cuando aquella tarde había pedido meditar y se había quedado dormida. Ahora solo había una cuestión… ¿decirlo u ocultarlo?

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Y… ¿Qué tal? Como les digo… quisiera estar subiendo el próximo para el domingo o antes, como les decía también… ya con esto que escribí ya desbloquee algo, ya avance un poco con esto, pero aun falta lo demás. Estoy segura que en cuanto termine la parte de Ares, lo demás va a ser como arroz con leche, porque las ideas ya las tengo.