Ambas disfrutaban la comida que habían pedido mientras charlaban acerca de sus trabajos.
– ¿Y cómo empezaste a trabajar para Hiroshi? – Preguntaba una morena que degustaba su carne de wagyu con barbacoa.
– Cuando iba a graduarme, en la carrera necesitaba sacar ciertas horas de prácticas y metí papelería a Industrias Futuro, creo que fue mi buen promedio que conseguí hacerlas en ese lugar y cuando habían terminado me quedé – Sonreía dulcemente la de ojos castaños –. Empecé como recepcionista pero un día el señor Hiroshi me dijo que hacía muy bien mi trabajo y me ofreció un aumento y un ascenso y con todo gusto acepte.
La morena hacia una mueca de aprobación –. Woow que excelente, se ve que eres muy eficiente, cuando te vi en la reunión te veías muy concentrada apuntando casi que todo de la presentación que hicimos con Bolín, me causo mucha gracia ¿Sabes? – Una sonrisa de lado se formó en su rostro.
La joven se sonrojo ante tal acto, se veía tan hermosa esa sonrisa blanca en esa exótica y linda morena –. Qué vergüenza jajaja pero no puedo evitarlo así soy, ¿Y tú? ¿Cómo llegaste a trabajar para los Von Kleist?
– Me agrada, se ve que disfrutas tu trabajo – Tomaba un sorbo de su vino –. Pues esa es una larga historia, no sé si quieres escucharla.
– Lo disfruto mucho y si claro que quiero saber esa historia – Imitaba a la morena degustando el dulce sabor del vino que le recomendó la ingeniero.
– Pues yo conocí a Bolín en Internet ya sabes en Facebook ya hace bastantes años, nos hicimos buenos amigos pero estábamos muy lejos él vivía acá y yo en el polo sur, cuando termine la secundaria mis papas me inscribieron en un colegio privado en la nación del fuego y casualmente me encontré con él, habíamos dejado de hablar por un tiempo y encontrarnos ahí fue súper, él ya estaba por graduarse de dibujo técnico y construcción y yo empezaba esa carrera. Me ayudó en todo lo que pudo hasta que se fue de nuevo, pero siempre seguimos siendo amigos. Cuando me gradué pues tuve muchos trabajos pero nunca uno con mi rama académica, fui secretaria, asistente de recursos humanos y cosas así hasta que un día, me dijo Bolín que iría a trabajar al polo sur me ofreció trabajo como su asistente y acepté – Hizo una pausa para comer un bocado de su carne.
– Woow que interesante, yo creí que eran como pareja ¿Sabes? Se ve que tienen una conexión muy grande – Decía curiosa a la ojiazul.
Las carcajadas de la morena no se hicieron esperar – Siempre dicen eso, cuando empecé a trabajar con el pensaban que así era hasta el señor San lo creía, hasta que aclaramos las cosas él tenía novia, después de un tiempo de ser su asistente aprendí muchas cosas y aprovechando que el trabajo no era tan cargado me interesé por muchos cursos que me ayudarían a reforzar mi carrera de ingeniera, Bolín y San se interesaron en mis buenas ideas y me hicieron socia de su compañía, desde entonces trabajo gustosamente para la compañía – Cerraba la historia con otro sorbo a su copa de vino dando por terminado el líquido.
– Wooow en verdad que debes sentirte muy honrada, es una compañía muy grande – Decía asombrada la asistente que al igual que Korra daba por terminada la copa.
– En verdad así lo creo, me dieron una oportunidad muy grande y solo quiero honrarlos – La de tez tostada alzaba su copa para que llegaran a recargarles más líquido para seguir degustando la deliciosa comida.
Unos ojos esmeralda que desprendían algo de molestia veía la mueca que hizo la morena que estaba vigilando "sigilosamente" –. Genial se la están pasando de maravilla – Protestaba su mente cansada de ver a esas dos charlar tan a gusto – ¿De qué mierda hablaran? ¿Será que seguirán con esa cita? ¿Se irán juntas a una cama? – Su mente empezaba a bombardearla con posibilidades futuras de esa cita que le carcomía por dentro.
– ¿Y cómo va la campaña? Asami – Repetía por tercera vez la pregunta a la joven despistada que tenía enfrente.
Asami dio un saltito porque habían descubierto su viaje lunar que estaba haciendo su mente en esos momentos –. Muy bien, ya terminamos las sesiones de fotos la otra semana lanzaran la campaña a nivel mundial – Contestaba con una sonrisa tratando de desviar el pequeño incidente.
– Me alegra mucho hija – Felicitaba la Sato mayor –. Estoy orgullosa de ti mi niña – Tocaba la mano nívea de su hija trasmitiendo sus palabras con el tacto.
– Yo también estoy muy orgulloso hija mía – Sonreía dulcemente a su hija –. Pero sabes hija deberías de darte unas vacaciones, te veo algo distanciada, quizá estés estresada – Recomendaba con un gesto de preocupación en su rostro
– Eso es – Pensó la modelo –. Si creo que eso me tiene así – Hacía un puchero que hizo reír a sus padres –. Pero tengo aún muchas cosas por hacer, pero te prometo que lo haré – Regalaba una sincera sonrisa a sus progenitores.
– Creo que lo que te hace falta es un novio Asami – Aseguró la madre de esta.
– O una novia – Seguía la corriente Hiroshi.
– Ya van ustedes dos, no estoy para esas cosas y lo saben – Sonreía tristemente –. No quiero repetir los mismos errores – Admitió a sus padres.
– Hija, no todas las personas son iguales.
– Así es mi niña, sino te das la oportunidad nunca encontraras a alguien que merezca estar contigo – Siguió el pequeño sermón el patriarca de la familia.
– Acabo de conocer a alguien que quizá si valga la pena pero está teniendo una cita en la mesa del fondo – Pensó la joven de mirada esmeralda dirigiendo una vaga mirada al par de señoritas que se veían muy contentas con su "cita" – Lo sé pero prefiero evitar esas cosas y no hablemos de eso, no quiero nada por ahora – Puso su mirada seria y los padres de esta asintieron.
Siguieron hablando acerca de varios proyectos que tenían en mente hacer la pareja de esposos para continuar con el negocio familiar, la joven actriz prometió ayudarlos con sus objetivos siempre y cuando estuviera a su alcance.
– Estaba muy rica la comida – Agradecía con una mirada llena de sinceridad.
– Deliciosa, nunca había venido acá – Decía la ingeniera mientras pagaba la cuenta.
Después de una larga discusión infantil que tuvo con la joven secretaria acerca de quien pagaría la cuenta, la ingeniera le dijo que con mucho gusto para la otra la dejaba pagar la cuenta y la joven de tez blanca aceptó además de que estaba feliz por tener otra cita con esa hermosa morena. Ambas se retiraban y dejaron propina para el camarero que tan dulcemente les atendió en esa tarde noche. Korra se dirigía a la pequeña recepción tomando la muñeca de la asistente, habían dejado sus cascos para poder ingresar.
La ojiverde se dio cuenta cuando estas empezaban a llamar al camarero para que llevara la cuenta y empezó a desesperarse, ya que habían pedido antes la cuenta y se estaban tardando en llevársela, no quería dejar a esas dos solas. Sus papás habían llamado a su chófer para que fuera a recogerlos se despidieron de su hija y se fueron. Al fin cuando llegó el joven con la factura esta rápidamente sacó el efectivo dejándole de una vez la propina al joven de mirada café. Empezó a caminar hacia el parqueo del restaurante rápidamente. Había salido antes que la morena se levantara, aún tenía tiempo de prepararse para seguirla –¿Pero qué rayos me pasa? ¿Por qué la seguiría? – Sus cuestionamientos racionales se fueron al carajo cuando pudo ver la hermosa Kawasaki que le pertenecía a la morena que la tenía loca. Le echó un vistazo y se dirigió a su camioneta la encendió y pudo ver que la morena junto con su desagradable cita (porque así lo veía ella) estaban arreglándose los cascos, al ver a la morena colocarse esa chaqueta que le tallaba tan bien esa hermosa espalda y ese par de senos tan hermosamente firmes mordió su labio inferior "inconscientemente". Dejó que las dos salieran primero para poder seguirlas –. Solo quiero asegurarme que Korra no tenga ningún percance con esa moto ya que se ve potente – Se dijo a ella misma como si del lado del copiloto estuviera su conciencia observándola moviendo su cabeza en forma de desaprobación mientras rodaba sus ojos y se indignaba a tan gran mentira que salía de la boca de la modelo.
La morena se puso en marcha para ir a dejar hasta la puerta de su casa a la joven que había hecho de su noche muy divertida, con tantas cosas de las que hablaron. Escuchaba atenta a las indicaciones que esta le decía para llegar a la casa de esta. Se despidió de beso en la mejilla de la hermosa secretaria amarró el casco que ahora le sobraba en el asiento trasero encendió la moto y se puso en marcha. Ahora si ya podía manejar como ella siempre lo hacía. Aceleró la motocicleta, mientas se dirigía al gimnasio de su amigo Bolín, de seguro se lo encontraría ahí y entrenarían un poco.
La ojiverde estaba con sus nervios de punta, esa mujer sí que era loca para manejar, se le notaba esa experiencia que tenía en maniobrar esa hermosa moto – Le gusta la velocidad como a mí – Le dijo a su conciencia que le reprochaba esos acelerones que daba para no perder de vista a la morena.
Después de perderla como seis veces se dio cuenta que había aparcado en a un gimnasio frente al hotel, vio que la morena bajaba junto con los cascos hasta adentrarse al lugar –. Quizá ahí es donde ejercita ese hermoso cuerpo – Se dijo a sí misma, pero una idea muy brillante se reveló en su cabeza –. Asami, eres magnifica – Se felicitó a si misma sonriendo pícaramente mientras se adentraba al sótano para aparcar su carro para dirigirse hasta su ático.
Korra saludó a la señorita que se encargaba de llevar el control del gimnasio mientras le hacía entrega de los dos cascos y se adentró a los vestidores, su amigo Bolín le había dado un casillero personal para que pudiera guardar sus pertenencias. Se puso su ropa para empezar los ejercicios, que consistía en unos pantalones verdes holgados, un top deportivo negro, sus tenis y sus vendas en las manos. Caminó hasta el área de cardio estaría quince minutos ahí y media hora en las pesas.
– Hey Korra que gusto verte – Se dirigía a la morena que ahora estaba en el banco de pesas.
– Hola amigo, el gusto es mío – Fingió no haber visto a su amigo durante un largo tiempo.
– Y cuéntame ¿Cómo te ha ido? tiempo sin saber de ti – Seguía la corriente.
– Pues ya sabes trabajando para el explotador del hijo de mi jefe – Soltó la carcajada junto al joven ojiverde.
– He escuchado que es un maldito esclavizador – Cerraba sus ojos ya no aguantaba la risa.
– Todo es cierto – Movía suavemente su cabeza con resignación –. Jajaja ya basta jajaja ¿Qué pasó Bolín?
-Jajaja te amo en serio – Reía fuertemente –. Solo venia para informarte que allá detrás de esas puertas de madera está el nuevo Dōjō por si quieres inscribirte – Le guiñaba el ojo.
– Woow eso sí que son buenas noticias – Se levantaba mientras tomaba su pachón con agua y su toalla y se dirigía junto con su amigo a echarle un vistazo al lugar
Al entrar quedó impresionada, era un salón mediano muy bien equipado, estaba la enorme alfombra de tatami color rojo del lado derecho, a las orillas de este colgaban tres sacos para boxeo, del lado izquierdo estaban los sacos de suelo, al fondo a la derecha un enorme mueble de madera negro en el que se contenían cuerdas, guantes y demás protección para los entrenamientos, en la entrada se encontraba la conexión de agua para que pudieran beber los alumnos, y pegado a las puertas de madera se encontraban las gradas para espectadores y frente a estas la pequeña tarima para cualquier actividad que se pueda presentar en el mismo salón, estaba equipado para que se pudiera practicar cualquier arte marcial o para alquiler, podían ser muy flexibles con diferentes eventos.
– ¿En dónde me inscribo? – Decía la morena idiotizada por el increíble lugar.
– Si quieres iré a hacer el trámite con Nicky, ahorita vengo puedes estrenar lo que quieras –Empujaba a su amiga para que golpeara unos cuantos sacos.
– Gracias amigo – Se dirigía lentamente idiotizada por el magnífico lugar que era solo para ella ya que no había nadie.
Korra quitó sus tenis de sus morenos pies los cuales eran más claros que el resto de su cuerpo y se dirigió a uno de los sacos que colgaban en el tatami y empezó a hacer movimientos sincronizados para golpear con fuerza al pobre infeliz. Por otro lado iba Bolín junto con la encargada de las inscripciones de las clases de artes marciales.
– Hola Nicky, tenemos a otra alumna que quiere entrar a las clases de marciales – Reposaba sus fornidos brazos en el módulo tipo L de madera.
– Muy bien Bolín, ¿Cuál es el nombre del alumno?
– ¿Me prestas una hoja y lapicero? Te los apuntaré – Tomaba lo pedido y empezaba a apuntar.
En ese mismo instante se escuchó el pitido de la puerta que avisaba que alguien acababa de entrar. Una mujer de cuerpo delgado pero bien proporcionado se hizo presente, blanca como lana, piernas largas que estaban cubiertas por una licra negra con franjas a los lados color rojas, una camiseta que conjugaba con la licra, y cabello negro recogido en una bien hecha cola de caballo alta y en esos brazos lechosos llevaba una cartera no muy bien combinada con el atuendo pero eso era lo de menos, al joven ojiverde casi se le salen los ojos al reconocer a esa hermosa mujer que se dirigía al módulo donde él estaba tratando de escribir los datos de la nueva alumna.
– Muy buenas noches jóvenes – Hablaba en tono amigable.
– Bu… bu… buenas noches – Decía el ojiverde y la joven de la información.
Su mirada viajo hacia el joven que se apoyaba en el módulo el cual reconoció – El amigo de Korra se dijo en su mente – Este desvió su mirada al papel en donde escribía algún tipo de información y luego la dirigió a la joven del otro lado del módulo –. Disculpa, ¿Con quién me aboco para pedir información con el gimnasio?
La joven recepcionista por así decirlo, tomo un trifolio que estaban en unos exhibidores y le explicaba a cerca de todo lo que le ofrecía el gimnasio. Desde clases de zumba hasta las mejores máquinas para ejercitarse, además de un sauna que se utilizaba una vez por semana por los que adquirían el paquete completo. También estaba el arrendamiento por hora si la persona no quería adquirir el paquete completo de un mes, tomó una hoja en donde se le daba la información de las artes marciales y por si también le interesaba la defensa personal habían clases de ello.
La joven se quedó impresionada de la diversidad de actividades que manejaba el lugar y pudo divisar que el lugar estaba con mucha gente en su mayoría jóvenes pero no localizo a una morena que había visto entrar hace rato.
– ¿Alguien me puede mostrar el lugar? – Peguntó amablemente a la señorita y esta dirigió su mirada al chico que ya había terminado de escribir en el pedazo de papel.
– Si señorita perdone, mi nombre es Bolín – Extendió su mano acompañado de una hermosa sonrisa –. Le mostrare todo el lugar.
– Mucho gusto, Asami – Devolvió la sonrisa y apretó amigablemente la mano del joven y empezaron su recorrido.
El joven le mostraba a la modelo el lugar, era bastante amplio y las maquinas eran las más actuales que había visto, fueron al área de pesas, de cardio, a los salones de baile y al sauna. Observo meticulosamente a cada persona que ahí estaba entrenando y ejercitándose pero no había ni rastros de la joven morena, se dirigieron a los cambiadores en donde estaban los casilleros, y además las duchas y pudo ver que el lugar era extremadamente higiénico, entró sola a los cambiadores y duchas para "ver" el lugar luego salió y se pusieron en marcha nuevamente al módulo de la recepción –. Quizá me tarde mucho – Se lamentaba mentalmente la ojiverde.
– ¿Y qué tal te pareció el lugar? – Cuestionaba en tono amable el joven de cabellos negros.
– Me pareció muy hermoso en verdad – Decía sincera.
– Ufff sabes se me olvido mostrarte el nuevo Dōjō – Se lamentaba el joven –. Si quieres ¿Vamos a verlo?
– Si si por favor – Respondía Asami –. Quizá esté ahí la morena – Pensó.
– Acabamos de terminar el lugar, ahí se puede entrenar diferentes tipos de artes marciales pero los principales serán Hung Gar y Kung Fu pero esperamos a que se den otras clases – Explicaba el ojiverde mientras caminaban a las puertas dobles de madera que tenían un vidrio de por medio donde se podía ver el lugar. Abrió una de las puertas para que la joven modelo pudiera ingresar al lugar. Se impresionó de lo bien equipado que estaba el salón.
– Woow que asombroso está – Decía viendo los alrededores pero un ruido hizo girar la vista al fondo del lugar y se impresionó de lo que pudo observar.
Ambos jóvenes se quedaron parados observando a una joven morena hacer perfectos movimientos con su escultural cuerpo, daba patadas y manadas al saco que colgaba al fondo del lugar, se escuchaban los gruñidos que daba esta para embestir al pobre saco que nada había hecho para recibir esa paliza, hacia perfectos y muy bien sincronizados movimientos, giraba su cuerpo en el aire con cada salto seguido de un fuerte sonido de la piel con la lona del saco.
– Como puedes ver alguien ya empezó a estrenar el lugar – Reía el joven mientras hacía señas para llamar la atención de la morena que no escuchaba porque tenía sus audífonos puestos y resonaban a todo volumen – . Korra, Korra – Gritaba el muchacho.
Asami se quedó observando la hermosa vista que le daban esos movimientos sincronizados, casi le daba un sangramiento nasal y no digamos que su quijada casi cae hasta el suelo. Su corazón acelerado y sus nervios en su estómago estaban carcomiendo por dentro.
Korra sintió que era observada y rápidamente giro su cabeza para encontrarse con dos jóvenes, reconoció a Bolín y fue hacia en una cadena de piruetas. Cayó parada frete a los dos jóvenes y al ver quien acompañaba a su amigo su corazón se aceleró – ¿Qué demonios hace Bolín con Asami? – Se interrogaba mentalmente.
– Hola muchachos ¿Llevan mucho tiempo ahí? – Pregunto con un sonrojo en sus mejillas.
– Lo suficiente – Respondió la modelo mordiéndose el labio inferior –. Que flexible, eres asombrosa Korra ¿Puedo tocar tu hermoso y sensual abdomen? Su mente estaba jugándole una muy mala jugada ver a esa chica con una capa de sudor en ese escultural cuerpo.
– No para nada – Dijo el ojiverde evitando la boba respuesta de la modelo y el sensual gesto –. Solo estaba mostrándole el lugar a la chica ya que vino por información.
– ¡Estúpida! ¡Estúpida! ¡Estúpida! – Se reprendía mentalmente por la traición de sus labios.
La cara de Korra demostraba algo de incomodidad –. Está bien, entonces adelante – Dijo esto y camino hacia las gradas en donde estaba su pachón con agua, su toalla y su celular.
Bolín empezaba a mostrarle el lugar, por si ella quería inscribirse podía hacerlo dentro de poco empezarían con las clases. La mente de la joven actriz se interrogaba demasiadas cosas, ¿Había sido imprudente con ese acto? –. Por supuesto – Se respondió –. ¿No le caía bien a la morena? – Con esa interrogante su corazón se estrujó y por un momento sintió que le fallaban las piernas, estaba siendo una loca desesperada tratando de averiguar más a cerca de esa mujer, hacía que se viera como una loca maniática su mente se detuvo ya que fue interrumpida.
– ¿Qué dices del lugar? – Preguntó nuevamente el joven que la veía como en espera de su respuesta.
Pero pego un saltito cuando sintió más la voz femenina que hablaba a la par de ella.
– Seria genial que te inscribieras en cualquiera de las cosas que te enseñó Bolín – Decía sonriente.
– ¿En serio? – Alzaba una ceja ante el comentario que sintió con un ¿Entusiasmo escondido?.
– Si este lugar queda muy cerca del edificio, además que está muy bien equipado – Tocaba el hombro de su amigo –. Y no lo digo porque fuese de mi novio.
Los ojos de Bolín se abrieron como platos y sonrojándose mas no dijo nada.
– Esta mujer me está tomando el pelo – Pensó la modelo –. Alzó la ceja y vio seria a la morena – ¿Así? ¿Y también das clases acá? – No le creía un carajo a esa tipa pero averiguaría más de ella.
– Jajaja es broma, no somos nada – Se arrepintió la morena por la cara de preocupación de su amigo y la mirada retadora de esa modelo que la fulminaba con esas esmeraldas –. Y no, no doy clases pero si vendré todos los días – Dijo con una sonrisa de lado
– Us… Ustedes ¿Ustedes dos se conocen? – Preguntó con tono de miedo y curiosidad, le sorprendía de como su amiga hablaba con familiaridad con la joven modelo.
– Así es – Afirmó la actriz pero en su cabeza se preguntaba de ¿Cómo el "mejor amigo" de la morena no sabía?.
– Wow que sorpresa – Su mirada que despedía enojo se dirigió a la de la morena –. No me había contado Korrita – Se cruzaba de brazos.
– Lo siento Bo, pero no hemos tenido tiempo de charlar – Desviaba la mirada.
– Bien, me interesa inscribirme – Dijo la de tez nívea –. Me convenciste Korrita – Le guiñó el ojo.
Las mejillas de Korra ardían, no podía creer que esa hermosa modelo le estuviera coqueteando porque era así ¿No? –. Estas imaginando cosas Korra – Reprendió su mente.
La modelo dio la vuelta para salir del lugar. Bolín y Korra la siguieron luego.
– Gracias – Le susurro a su amiga mientras la abrazaba y esta devolvió el abrazo.
Los tres llegaron nuevamente con Nicky para inscribir a la hermosa actriz y que Korra llenara y firmara la ficha de inscripción para las clases de artes marciales.
– Korra acá esta la ficha de inscripción a las clases de Hung Gar solo fírmala por favor – Le entregó la hoja a su amiga –. Y Asami acá está la ficha para que apuntes a donde te inscribirás – Le extendió la hoja. Llamaron a Bolín y este dejo a las dos jóvenes en el módulo.
Asami estaba más que nerviosa, empezó a llenar la ficha con sus datos pero no entendía eso de colocar código. Y la morena lo notó.
– Solo coloca el código de lo que más te llamó la atención – Se acercó a la ojiverde, esta levanto la mirada y pudo visualizar ese hermoso mar del cual emanaba tranquilidad y mucha paz –. Permíteme – Y pasó su brazo alrededor de la modelo para alcanzar un trifoliar, Asami pudo sentir ese perfecto y redondo seno de la morena y ese olor tan envolvente que emanaba de ella, dulce como vainilla y de pronto se olvidó de como respirar –. Acá en cada cuadro del trifoliar puedes observar el paquete de lo que te ofrecen – Señalaba mientras levantaba su mirada para ver comprensión en esos ojos verdes –. Acá está el precio y el código – Dirigió su dedo a la esquina del cuadro.
– Me… ¿Me permites leerlo? – Tomaba el trifoliar rozando un poco la mano de la morena, pero se hizo la loca y dirigió sus ojos al trifoliar leyendo cada paquete por segunda vez –. Si ella coquetea yo también puedo – Se dijo en su mente –. ¿Cuál me recomiendas? – Se atrevió a consultarle a la morena.
Korra estaba más que nerviosa pero lo disimulaba muy bien – Emm pues no sé qué tanto te interese venir, yo elegí este de una hora todos los días y con sauna el miércoles.
– Ese esta interesante, ¿Se puede venir a cualquier hora? – Preguntó astuta esperando la respuesta que quería.
– Si puedes pero yo te recomiendo venir o en la mañana como a las nueve a esa hora no hay mucha gente – Respondió la joven con su mano en la barbilla –. Pero si prefieres en la noche como tu servidora – Se señalaba –. Puedes venir tipo cinco o seis ya que a las siete ya se empieza a llenar más.
– ¿A qué hora vienes carajo? – Gritó mentalmente –. ¿Y tú a qué hora vienes? – Se atrevió a preguntar nuevamente alzando una ceja.
– Yo vendré de cinco a seis al gimnasio y de seis a siete para artes – Respondió automáticamente.
– Si creo que me conviene más en la noche ya que no me gusta madrugar – Evitó hablar con entusiasmo de saber a qué hora llegaba la morena para poder verla más seguido.
– Entonces acá nos vemos – Le sonrió de lado, Asami para evitar que viera el sonrojo que provoco ese simple gesto dirigió su mirada a la hoja para terminar de llenarla.
La joven modelo entrego la ficha de inscripción, Korra le decía a la señorita que le dijera a Bolín que ya se iba a ir cuando lo viera.
– Emm ¿Vas para tu apartamento?.
– Así es ¿Y tú? – Respondió lo más tranquila posible.
– Si pero iré a dar una vuelta – Respondió con una sonrisa –. ¿Quieres ir? – Preguntó con miedo.
El corazón de Asami se detuvo por un instante, ¿Sera posible? – Se preguntaba –. Por supuesto ¿A dónde? – Pregunto con curiosidad.
– Sera sorpresa – Le guiño el ojo –. Ven, acompáñame – Le tomó suavemente le muñeca y la modelo la siguió.
Ambas mujeres entraron al cambiador –. Solo me cambiaré ¿Si? – Dijo con una mirada infantil, Asami solo asintió.
Se sentó en unas bancas que estaban frente a los casilleros y vio como la morena sacaba ropa de este –. ¡Carajo! ¿Se cambiará frente a mí? – Se cuestionó con nerviosismo. Observó como la morena sacaba esos pantalones holgados de esas firmes y bien trabajadas piernas –. ¡Que trasero! – Veía esas dos bien formadas nalgas –. ¿Cómo se sentirá tocarlas? – Se preguntó.
La morena se puso su pantalón de lona negro y se puso la polera sin mangas y cuello alto azul marino que tenía guardado en el casillero, se colocó algo desodorante en aerosol y se puso su chaqueta –. ¡Que espalda tan hermosa! – Decía la ojiverde deleitándose con cada movimiento de esa diosa que tenía en frente. Sentía como su corazón se aceleraba, su visión se estaba nublando con esa mujer, la estaba volviendo loca.
– Perdona que no me bañe jajaja pero no me gustaría que me vieran en toalla por acá – Se carcajeaba la morena.
Asami salió de sus pervertidos pensamientos –. No tengas pena jaja te entiendo – Respondía mientras reprendía mentalmente a su mente por imaginar tantas cosas con esa joven.
Korra se dirigió junto con Asami a la recepción y la joven Nicky le hizo entrega de los dos cascos y salieron hacia donde estaba la hermosa moto de la morena y esta le extendió un casco.
– Toma, colócatelo y luego lo abrocharé – Decía mientras la actriz asentía.
Con el casco ya puesto la morena se acercó a su rostro y buscaba el cinturón de este con sus dedos y sin querer toco la mandíbula de la modelo –. Lo siento jaja – Dirigía su mirada azulina a la mirada verde de Asami. La joven de tez blanca sintió desmayarse con ese roce y esos hermosos ojos azules que la veían tiernamente. La morena se colocó el casco y se subió a la motocicleta e invito a la joven que se subiera pero pudo ver que la de tez blanca no llevaba nada más que una camiseta.
– Espera – Chilló deteniendo a la joven y se bajó de la moto.
Asami no entendió nada –. ¿Qué pasa? – Preguntó curiosa y asustada.
– Esto pasa – Señaló la camiseta de la modelo –. Morirás de frio – Abrió el zipper de su chaqueta y se la quitó para extendérsela a Asami.
Asami amó ese hermoso gesto y recibió la chaqueta para colocársela –. Muchas gracias, pero ¿Y tú?.
– No te preocupes por mi Asami – Le sonrió –. No quiero que enfermes, ahora si vámonos.
Ambas mujeres subieron a la motocicleta y se pusieron en marcha. Por la mente de Asami pasaba el vago pensamiento en que si tenía que abrazar a la morena para poder sostenerse o no, pero una voz proveniente de su ¿Cabeza? le dio la respuesta.
– Agárrate de mí Asami, no vaya a ser que te caigas – Sonrió la morena a través del ¿Casco?
Asami pego un gritillo por el gran susto que se dio al escuchar esa melodiosa voz –. ¿Qué carajo? – Solo eso pudo decir.
– Perdón perdón si te asusté, podemos hablar a través de casco, sabes por el ruido de los carros se hace difícil escuchar solo así – Dijo moviendo ambas manos a los lados lo que provocó el espanto de la tez pálida.
– No sueltes el timón por favor, no hagas eso – Imploró con un hilo de voz.
– Oh ¿hablas de esto? – Y alzó ambas manos al cielo.
– ¡¡Noooo!! ¡¡nooooo!!, por favor me pones nerviosa – Decía la modelo.
– Jajaja ya está bien pero agárrate ¿Si? iremos más rápido – Diciendo esto y empezó a acelerar.
Asami no dudó ni dos veces y abrazo fuertemente a la morena –. Por precaución – Se dijo abrazando a la morena. Las manos de la modelo se colocaban en el plano y duro vientre de la de tez achocolatada y sus senos sobre la espalda de esta, pudo sentir el sube y baja de la respiración de Korra en sus manos. Su mente empezó a imaginar un sin fin de cosas con esa hermosa mujer –. ¿Cómo será tenerla sobre mí? Sentir su respiración agitada en mi cuello, ese vientre sobre el mío y esos senos tan bien formados – Tenía que alejar esos pensamientos de su mente o se pegaría a la espalda de la morena como garrapata hasta llegar a apartamento. Empezó a observar que se iban alejando de la ciudad.
– ¿A dónde vamos? – Preguntó inocentemente.
– Ya verás, es una sorpresa – Se escuchó una pequeña risa que hizo estragos en el estómago de la modelo.
Pasaron alrededor de cinco minutos más y sintió que la morena bajaba la velocidad de la motocicleta. Hasta que se detuvo. Ambas bajaron y la morena fue la primera en quitarse el casco negro mate, dejándolo sobre el sillón se dirigió a su compañera para ayudarla a quitar el casco.
– Disculpa – Dijo acercándose a la joven –. Es que solo yo le se la maña al cinturón jaja – Dijo quitando poco a poco el casco de la cabeza de Asami, esta vio esos hermosos ojos azules como el mar y contuvo un suspiro.
– Y yo que pensé que estaba coqueteando con Melissa – Se dijo recordando ese momento cuando ella quitaba el casco a la asistente de su padre –. Muchas gracias – Le regaló una sonrisa.
– Bien, ahora vamos – Dijo tomando el casco asegurándolo en la moto y luego tomando la muñeca de la tez lechosa.
Asami sintió la mano de Korra y la siguió sin preguntarse nada y tomando su bolso con la otra mano. Luego de un rato de estar caminando ya no sintió la mano sobre su piel y protesto mentalmente hasta que vio a la morena ¿Quitándose las botas? –. ¿Pero qué rayos? – Preguntó su mente.
– Te invito a quitarte los tenis – La vió para arriba ya que se estaba desatando las cintas.
– ¿A dónde vamos? – Preguntó nuevamente.
– Iremos a caminar por allá – Señaló la orilla de la playa que estaba a unos metros de ellas.
– ¿Es en serio? – Preguntó con cara de confusión –. ¿Por qué hace eso?.- Se preguntó para sí.
– Pues si quieres puedes quedarte con tus tenis pero se pueden mojar y además de que no disfrutaras de la arena envolviendo tus pies – Le regalo una sonrisa de lado levantándose, ya tenía sus botas en las manos.
–Tienes razón – Respondió Asami imitando a la morena y quitando sus tenis se pusieron en marcha a la orilla de la playa.
Ya en la orilla de la playa caminando a paso lento disfrutando de la frescura de la arena mojada por las diminutas olas que se encargaban de empapar el mineral la morena rompió el silencio agradable.
– ¿Acaso no es hermosa? – Dirigió su rostro a la luna llena que resplandecía como nunca.
– Es preciosa – Afirmó – Pero... ¿Por qué me trajiste acá? – Se aventuró a preguntar ya que en su mente se formulaban muchas preguntas que exigían respuestas.
– Pues yo venía para acá sólo te invité pero si no es de tu agrado puedo llamarte un taxi – Respondió seria
– Rayos Asami ten más de tacto te va a noquear si sigues con tus moños – Se regañaba mentalmente por su tono tan cascarrabias.
– No no no no, no me mal intérpretes solo me dio duda porque fue tan repentino venir hasta acá y tu invitación – Corregía la metida de pata que había cometido.
– Encontré este lugar hace unas semanas ¿Sabes?, me hace sentirme en paz y se me ocurrió compartirlo contigo – Le sonrió dulcemente.
Asami pudo observar un brillo en esos ojos azules que no hab ía visto antes.
– Awww que linda eres – Colocó su mano en la suave mejilla morena y rozó delicadamente con sus dedos, tarde se dio cuenta de lo que acababa de hacer y aún seguía haciendolo, solo abrió más los ojos, pero no cesó la pequeña y cálida caricia.
– Gracias por compartir esta hermosa vista conmigo – Le dijo casi como en un susurro.
– Es un placer Asami... – Sus mejillas empezaban a sonrojarse y bajó la cabeza para no delatarse frente a la de tez nívea.
Asami empezaba a amar esos gestos que le enternecían el corazón. Ver a esa imponente mujer que se veía tan ruda, verla tan diferente frente a ella sin duda alguna quería seguir sonrojando a esa morena – ¿Será que siempre se sonroja con quien sea? ¿Melissa habrá provocado eso en Korra? – Empezaba a odiar a su mente por bombardearla con tantas dudas que le carcomían todo su interior – ¿Acaso no piensas callarte? aunque sea por un minuto – Le alegaba a su mente.
Siguieron caminando a paso lento, disfrutando de la brisa marina, el sonido de las olas y la frescura de la arena humedad en sus pies era tan relajante. Llegaron a un lugar que solo era iluminado por la luz de la maravillosa luna llena.
– Este es mi lugar – Dijo la morena sonriendo mientras se sentaba en la arena –. Ven acompáñame, le extendió la mano a la ojiverde.
Asami dudó por un momento pero esa sonrisa que le regalaba esa chica alejo todo, tomó su mano y se sentó junto a ella – ¿Por qué lo dices? – Preguntó curiosa.
– Porque... Emmm no lo sé jaja simplemente camino hasta llegar acá y veo la maravillosa vista – Volteaba la mirada hacia las pequeñas olas que llegaban a la orilla.
– Y... ¿Cómo te sientes? Me refiero a pues ya sabes, cuando vienes a acá – Preguntaba nuevamente, quería saber más acerca de esa joven tan misteriosa, no sabía el ¿Por qué? pero solo necesitaba saber más de ella.
– Aliviada... – Ponía una mirada triste y melancólica.
A la modelo se le quebraba el corazón ver a la morena así, sentía que podía ayudarla quizá. Korra pensaba si en contarle lo que realmente sentía, pero ¿Por qué no? no era que Asami fuera a vender sus "secretos" pero decidió confiar –. Sabes, aunque no lo parezca tengo tantas cosas en mi mente la mayoría del tiempo y a veces solo quiero huir, dejar todo y salir corriendo – Decía en tono bajo con tristeza –. Pero pienso en la gente que depende de mí, la gente que está ahí para mí siempre a pesar de ser tan cerrada en mi mundo, siempre están velando por mi bien y eso me da mucha fuerza.
– Te entiendo Korra – Le regalaba una leve sonrisa –. Yo me siento igual muchas veces, hay ratos que solo quieres tirar la toalla y decir hasta acá, ya no más. Pero... piensas en que pueden haber personas que te ven como una heroína, tú me entiendes – Decía moviendo sus manos para sacar las palabras exactas de su boca.
– Eso es y no quieres decepcionarlos... ¿Qué sientes cuándo ves a tus fans Asami? – Volteo a verla mientras cubría la mitad de su cara con sus rodillas y brazo derecho.
– Mis fans... Ellos son los mejores, siempre apoyándome cuando siento caerme – Decida sonriendo y a la vez recordando algunas palabras de algunos fans que llegaban a ella diciendo que gracias a sus buenos ejemplos de salir adelante ellos pudieron superar algunos obstáculos.
– ¿Te puedo contar algo pero no te enojas conmigo? – Preguntaba divertida la morena.
– Vaya que esta chica sí que es bipolar – Decía en su mente la actriz –. Si claro adelante – Respondía curiosa por la pregunta de la morena.
– Emmm... Como es obvio eres famosa y esas cosas y pues... Mmm – Suspiró –. Hace un tiempo atrás, tu ejemplo de salir adelante a pesar de las cosas que te tocó vivir me ayudaron mucho ¿Sabes? – Sonreía sonrojando sus mejillas y desviando la vista al frente.
– ¿Es en serio? – Se sonrojaba levemente –. ¿Por qué lo dices?
– Te conocí porque siempre he sido fan de Katara... Y me caíste mmm... Bien, pero me caíste mejor cuando conocí parte de tu historia y me dije: Korra, si ella pudo a pesar de la presión de los medios ¿Por qué tu no? Y así fue como me ayudaste un poco a salir de la depresión – Decía mostrándole unas perlas blancas a la pelinegra de forma muy infantil.
– Aww Korra, eres una linda – Tomaba su mejilla y la apretaba un poco –. O sea que... ¿Eras fanática mía? – Preguntaba alzando la ceja con una mueca graciosa.
– ¿Qué? No no no jaja no es que sea malo pero no, no lo era – Dijo rascándose la nuca apenada.
– Ahhhh – Hizo un gesto de falso dolor con su mano en el corazón –. Korra eso si dolió – Dijo en tono demasiado exagerado levantándose falsamente indignada.
Korra supo que bromeaba ya que dejó ahí su cartera y se levantó para ir tras Asami que iba directo a la orilla de la playa en donde descansaban las olas. Se acercó a la joven de tez blanca y la cargo estilo nupcial dándole vueltas. Asami pegó un grito por la reacción de la morena. No supo cuando habían agarrado esa confianza, pero lo agradecía grandemente. Pasó sus brazos por el cuello de la morena mientras reía como una niña, así la hacía sentirse en ese momento esa increíble mujer que la cargaba como si no pasara nada.
Pegaba su rostro al pecho de esta mientras gritaba y reía y por qué no decir que la morena se sentía tan bien haciendo reír a esa hermosa mujer, se enamoró inconscientemente de su risa y de sus gritos de niñita, sentirla tan pegada a su cuerpo la hizo ¿Feliz? no lo sabía, solo sabía que estaba muy feliz. Después de un rato de estar riendo y dando vueltas como dos locas Korra bajó a su damisela y las dos estaban tan mareadas que cayeron acostadas en la arena sin parar de reír. Las dos se sentían tan libres, tan llenas de vida y por qué no admitir que también muy contentas por compartir ese momento tan único.
– ¿Quieres nadar? – Se aventuró a preguntar.
– ¿Ahh? ¿Lo dices en serio? – La veía confundida.
– Anda vamos sé que quieres – Diciendo eso se quitaba poco a poco la chaqueta de cuero de la morena.
Korra al ver que hablaba en serio, se dispuso a quitar sus pantalones quedando únicamente en sus pantaletas, Asami se quitó la camiseta y licra, la morena se despojó de su camiseta también. Quedando las dos únicamente en ropa interior. La ojiazul pudo ver el increíble cuerpo de la modelo, sus largas piernas blancas y tonificadas, su bikini de colores y ese brasier de encaje que le combinaba a su prenda anterior, observo ese hermoso vientre plano y esa cintura blanca escultural. Desvió su mirada apenada de la manera que había visto a su nueva compañera de locuras. Eso no pasó desapercibido por la ojiverde que sintió escalofríos de la manera que Korra la veía, tanto que al sentir esa mirada color cielo, su piel se le erizó. Pero siguió el consejo mudo de la morena y desvió esos pensamientos que en cualquier momento la atormentarían a ella y a su cuerpo que desde hace días deseaba ser atendido por esa diosa sureña, así que juntó toda su fuerza de voluntad y juntando sus pertenencias junto con las de Korra las metieron en su cartera que parecía pequeña a simple vista le cupo la ropa de ambas.
Ambas tomaron sus manos entrelazando sus palmas y se dirigieron a la playa corriendo como dos niñas que harían una travesura. Corrieron hasta donde sus piernas pudieron y siguieron caminando adentrándose mas a la playa.
– El agua esta deliciosa – Dijo la morena metiendo todo su cuerpo para mojar sus cabellos castaños.
– Creí que estaría helada jaja pero si esta deliciosa – Imitaba a la morena.
Las jóvenes se dieron cuenta que aún tenían agarradas sus manos y se soltaron para empezar a flotar en esa deliciosa agua que parecía mágica, ya que les hizo olvidar todo lo que afuera en el "mundo real" les agobiaba.
– Tenemos que hacer esto más seguido – Propuso la pelinegra.
– Cuando tú quieras – Le respondía con una sonrisa la morena.
– Aunque sea una vez por semana, eso sería genial – Pasaba sus manos por su cara para quitar el agua de este.
– Prometido – Alzaba el meñique hacia la modelo.
Asami vio lo que pretendía la atleta y la imitó –. Prometido – Entrelazaron sus meñiques en señal de que cumplirían esa infantil promesa.
Ambas sonrieron ante esa promesa tan llena de inocencia, pero todo en el mundo de la joven Sato se paralizo al ver a Korra acercarse mucho más a ella. La morena extendió su mano hacia el rostro pálido, la modelo por instinto cerró lentamente sus ojos. Sentía las yemas de los pulgares de esa mujer pasar suavemente por sus delicados parpados, los pasaba una y otra vez. Ese tacto hizo que Asami se paralizara por completo y se atrevió a abrir lentamente sus parpados cuando sintió esas manos bajar suavemente por sus mejillas acariciándolas como si de una pieza tan valiosa se tratara, cuidando de no lastimar sino de apreciar cada milímetro de esa hermosa tez blanca y fina. Dejó su mano izquierda en la mejilla derecha de la modelo acariciando lentamente, mientas que la otra se aventuraba a esos labios carnosos y rojos con su pulgar derecho delineo lentamente estos. La mirada de Korra había cambiado, esos azules celestes estaban oscurecidos, observaba detenidamente cada parte de ese rostro tan perfecto que tenía al frente de ella. Cerró lentamente sus parpados para seguir delineando esos hermosos labios como si necesitara que se le quedase de memoria esa textura tan suave, su juicio se había lanzado por la borda con una enorme roca amarrada a su cuerpo, no sabía lo que estaba haciendo inconscientemente pero lo disfrutaba. Lentamente abrió sus ojos para encontrarse con esos preciosos ojos esmeralda, se vieron detenidamente sin parpadear, tratando de leer cada sentimiento que estos trasmitían. Asami pasó sus brazos para el cuello de la morena juntando más sus cuerpos mojados mientras no dejaban de verse, de estudiarse, de admirarse. Poco a poco ambas juntaron sus frentes no importando la poca diferencia de estatura que le sobrellevaba la de tez pálida a la de tez achocolatada.
– A… Asa...Asami... – Llamó en un susurro.
– ¿S… si Korra? – Tembló su voz también en un susurro.
– Mmmm... Tienes regado el maquillaje – Ronroneó.
Asami sintió una puñalada en el pecho con la tontería que acababa de escuchar. Quitó sus brazos del cuello de la morena separándose de esta y se sumergió en el agua –. ¿Cómo puede arruinar este momento? – Maldecía su mente una y otra vez gritando desesperada mentalmente. Pasó sus manos por su rostro aun dentro del agua.
Korra se maldecía por arruinar su oportunidad de poder besar a esa hermosa mujer que estaba dispuesta a corresponderle, pero algo dentro de ella le dijo que no lo hiciera y si algo había aprendido a su corta vida era a hacerle caso a esa vocecita interna. Golpeo su frente con su palma había metido la pata, pero sabía que no estaba bien. Si a ese punto Asami ya no le hablaba estaba en todo su derecho.
La modelo salió y ambas se dirigieron a la orilla donde se encontraba sus prendas. Asami se secó con su camiseta y se la presto a Korra para que hiciera lo mismo, ya que usaría la chaqueta para llegar a su ático.
Se cambiaron en un silencio sepulcral, la joven actriz estaba enojadísima, pero lo disimulaba perfectamente a comparación de Korra que se maldecía entre dientes por hacer enojar a esa joven. Las dos jóvenes se pusieron en marcha hacia la motocicleta colocaron sus cascos y se dirigieron en completo silencio cada una con un mundo de dudas instaladas en sus mentes, la morena desactivo el micrófono para no incomodarse ella o a su acompañante y Asami agradecía eso.
La morena aceleró lo más rápido que podía sin asustar a la modelo, esta vez la Sato no pensó cosas indebidas a la hora de abrazar a Korra "Por su seguridad".
Pasaron veinte minutos desde que se pusieron en marcha y se dio cuenta que ya estaban en los parqueos subterráneos del edificio donde ambas vivían. Se adentraron al ascensor siempre con ese silencio incomodo, aún seguían encerradas en sus mentes pensando tantas cosas. Por la mente de Asami pasaba que la morena era una gran idiota por hacerla perder la razón, elevarla hasta lo más alto y luego dejarla caer sin ninguna protección alguna. Y Korra pensaba que había sido lo mejor, no quería ilusionarse con esa hermosa mujer, sabía que si cedía a sus instintos carnales acabaría muy mal, no cabía duda en ella que esa mujer solo la veía como otra más y ella no permitiría que jugaran con ella. A decir verdad cada quien tenía sus razones para estar de esa manera.
– Asami ¿Puedo llevarte a tu apartamento? – Se atrevió a romper ese silencio que la estaba asfixiando.
– No porque eres una idiota que me dejo con las ganas – Pensó la modelo –. Claro – Respondió cortante.
– Gracias – Respondió y esperó a que llegaran al ático de la famosa.
Estaban tan sumidas en su mundo cuando la campanita del elevador indico que ya habían llegado a su destino, Asami salió primero seguida de la joven bajista. Sacó su tarjeta de ingreso y abrió la puerta dejando pasar a la morena de mala gana, cosa que no dejo pasar la ingeniera, sabía que había hecho mal, pero quería dar sus razones. La modelo cerró la puerta y estaba a punto de voltearse cuando unos brazos la aprisionaron no dejando espacio para que esta terminara su verbo. Ese cuerpo del cual quería probar hace días atrás hasta que hizo esa gran estupidez en la playa estaba juntándose cada vez más a su espalda, encerrándola entre dos fuertes, fornidos y tonificados brazos. Quería ser fuerte, quería mandar al carajo esos deseos fuertes que estaban despertando nuevamente en ella pero la deliciosa respiración de esa morena no dejaba que pensase claro.
– Sabes Asami – Habló muy claro pegado a su oído y cuello –. No quiero que te enojes conmigo, así que quiero explicarte mis razones.
– Mmhh ¿Q… Qué? – Respondió apenas audible su respiración se hacía cada vez más densa al sentir esos senos en su espalda, esos brazos en su cintura y ese monte en sus bien tonificadas nalgas.
– No te besé hace un rato porque me dio miedo ¿Sabes? Miedo a que solo sea eso, un beso y que eso conlleve a una noche desenfrenada por los deseos de nuestros cuerpos – Le susurró a la joven pegándose más a ella para palpar con sus labios su lóbulo derecho –. No quiero solo eso ¿Me entiendes? Sé muy bien que puedes tener a quien sea en tu cama si tu así lo decides, pero no solo quiero ser una más. Por más que me gustaría hacerte mía ahora mismo – Inhalo el olor que desprendía el hermoso cuello pálido de la modelo –. Utilizaré toda la fuerza de voluntad que aún me queda para impedir satisfacer mis deseos porque como te dije hace rato Asssami – Besó el cuello níveo suavemente –. No quiero ser solo una más – Sus manos bajaron un poco más de la cintura de la pelinegra apretándola contra sí.
Eso generó en Asami una ceguera a su voluntad, esa hermosa mujer la estaba excitando con cada palabra que salía de su boca, ese aliento caliente sobre su cuello y esos suaves labios la estaban volviendo loca. Pero al sentir esas manos bajando suavemente sobre su vientre hasta la orilla de su licra fue lo que la llevó al límite.
– Ahhhh... Mmmm... Korra – Hablaba pausadamente ya que su respiración se hacía más densa y entre cortaba sus palabras. Por instinto alzó un poco más el trasero para sentir más a la morena. Esta siguió bajando con su mano derecha hasta llegar a su muslo interno y apretó un poco esa carne deliciosa.
– Mmmm... Asami te deseo mucho – Ronroneó en el cuello que estaba apenas descubierto plantando otro beso pero esta vez húmedo.
Asami quería ser poseída ahí mismo por esa sureña, quería sentirla, quería ser devorada por esa boca y llevada al clímax por esos poderosos dedos morenos pero cayó en cuenta que poco a poco ese calor que le daba el otro cuerpo se desvanecía de ella, iba a protestar pero recordó cada palabra que le había dicho esa mujer. ¿Tenía razón? A decir verdad, si, aunque le costará admitir esa mujer que encendió su cuerpo como ninguna otra persona lo había hecho antes estaba en lo correcto, Asami no había pensado nada más que algo carnal con ella, dando gusto a sus deseos más primitivos. "No quiero ser una más" se repetía una y otra vez en su mente, poco a poco el agarre que tenía aprisionado su deseoso cuerpo fue nulo y pudo voltearse para observar a una Korra que la veía con seriedad y ¿Deseo? No estaba muy segura y no pudo seguir pensando porque vio a la morena dirigirse a la puerta para encaminarse a la salida.
– ¿A dónde crees que vas? – Le dijo confundida la modelo –. ¡No puede dejarme en este estado! ¿O sí? – Pensó.
– Voy a dormir ya se me hizo tarde y tengo que madrugar – Volvió a caminar hacia donde estaba la de tez pálida y plantó un suave beso en su mejilla –. Que descanses Asami – Le dio una sonrisa divertida y salió del ático.
Asami iba a armar una escena, esa mujer no podía dejarla así, necesitaba atención en todo su cuerpo y más en ese centro donde se reprimían tantos deseos desde que escuchó las suplicas de aquella mujer esa noche, pero ya era demasiado tarde porque esa morena que la volvía loca había desaparecido.
Había llegado a su habitación y tiro las llaves a la mesa de noche que estaba a la par de la cama, se lanzó a la espaciosa cama y tomando la almohada se la coloco suavemente en el rostro y empezó a desahogarse.
– Ahhhhhhh – Gritó lo más fuerte que pudo para liberar un poco su mente de todo lo que pasaba en ella.
¿Cómo puede ser posible que hice lo que hice? ¿Desde cuándo eres tan valiente Korra? – Río sarcásticamente, su mente repasaba una y otra vez la escena en donde sus impulsos le ganaron la batalla a su razón y aprisiono a esa hermosa y sensual modelo –. ¡Por Raava su cuerpo! y ese aroma – Sonreía feliz mientras sus parpados los mantenía cerrados tratando de revivir esos momentos en donde fue "Valiente" –. Me impresionas Korra Wolff, realmente me impresionas – Se decía en forma de felicitación. Korra pensaba y pensaba si realmente esa mujer tan perfecta esperaba ser besada por ella y recordó cuando estaban en la playa. Ver esos hermosos ojos cerrados, esos labios entreabiertos expulsando ese dióxido de carbono pesadamente y esos brazos aprisionando su nuca –. Rayos si quería que la besara, pero fui una cobarde – Se lamentaba –. No Korra... – Levantaba su ánimo –. No fuiste cobarde, solo precavida, no hubieras soportado solo besar a esa chica – Apoyaba su decisión mentalmente. Se levantó para ir a buscar a Bolín –. Mierda, mi chaqueta – Musitó recordando en donde se encontraba ésta –. Bueno creo que tendrás que usar otra aunque era mi favorita – Dejó caer sus hombros y se fue para la cocina.
Asami estaba tirada en su cama, aun no podía creer que Korra la haya acorralado de esa manera y además que no puso resistencia –. Y lo peor fue que me encantó – Se dijo en voz alta. Pero lo que daba vueltas en su imaginativa mente fueron todas esas palabras que le dijo esa chica. Valoraba el coraje que había tenido por resistirse –. Me deseaba – Colocó su mano en su pecho donde se encontraba el corazón –. No es como pensé que sería, es tan aggh impredecible, o sea ¿Qué fue eso de invitarme a dar "Una vuelta"? La confesión que me hizo, su sonrisa, sus sentimientos, las vueltas, las caricias, esos besos – Tocó su cuello en donde se le habían regalado esos besos tan deliciosos –. Su voz, sus razones y su estúpida forma de ser que me tienen abobada – Agarró una almohada y la lanzo con todas sus fuerzas a algún punto de su recamara y se abrazó –. Rayos me quedé con su chaqueta – Estiró un poco del cuero de esta y lo olfateo –. Su aroma – Suspiró fuertemente. Se sentó a la orilla de la cama y Poco a poco se quitó la prenda que le había prestado la bajista y empezó a revisarla –. Pero vaya que tiene muchas bolsas – Admitió revisando cada una.
Se encontró en las bolsas externas con dos tarjetas de contacto, una de un taxista y la otra de un hospital además una hoja de papel doblada en donde habían apuntes, un dibujo de la luna y un cohete, un número de teléfono y un nombre –. Princesa Azula, ¿Quién carajos es ésta? ¿Una estríper? – Dejó a un lado el papel y revisó las bolsas que tenía dentro, se encontró con unas llaves pequeñas como que fueran de algún "archivo" y de estas colgaban un llavero que tenía dos pequeñas fotografías.
De un lado estaban tres personas, un hombre alto e imponente con el cabello largo y hermosos ojos azules a su lado izquierdo una joven morena con dos coletas que le caían en los hombros con ojos igual que el hombre y en medio de ellos una pequeña Korra que llevaba un vestido azul y su cabello con un chiringuito alto y dos a los lados –. Que hermosa familia – Susurró la joven Sato con una pequeña sonrisa, volteó el llavero y se encontró con una morena más joven junto con una mujer blanca de cabello negro suelto y labios carnosos, esta le pasaba un brazo en el cuello a la morena mientras que con el otro la abrazaba, y la morena la envolvía con sus brazos la cintura de la otra mientras le daba un beso en la mejilla y la otra sonreía dulcemente mientras cerraba sus ojos –. Genial Asami, siempre que descubres algo nuevo de esta morena te enojas – Se dijo mientras devolvía todas las cosas a sus respectivas bolsas, se terminó de desvestir para ir a ducharse –. Quizá así desaparecen estas sensaciones que me están matando – Habló en tono de molestia.
