Que hay chicas. ¿Cómo están hoy? Gracias por sus comentarios que siempre se dan el tiempo para dejarme. Siempre que los leo me emociono mucho hasta el grado de que mis papás se me quedan viendo como si estuviera loca porque siempre que los leo se me forma una sonrisa. Aquí la continuación del capítulo anterior, sin más me despido, ahí me dicen que les pareció y nos leemos la próxima vez. Les mando un beso y un súper mega abrazo psicológico.
~ 1 ~
Espero unos segundos, espero un minuto… espero otro minutos más, espero 3 minutos más, pero no había reacción alguna, no pasaba nada, no había despertado. De nuevo sintió que la poca esperanza que albergaba se le había escapado de las manos, ya no había nada más que hacer, solo regresar al Santuario y afrontar el castigo que les tenían preparado por fallar en la misión de rescate. De pronto sintió que el peso del cuerpo que tenía entre sus brazos pesaba más de lo normal. Sentía que la respiración se le dificultaba en gran manera. El cuerpo se le resbalaba de sus manos, la fuerza se le había esfumado de un momento a otro. Afrodita tendió las manos para poder tener de nuevo el cuerpo de su diosa otra vez entre sus brazos. Shaka se puso de pie y se alejó unos pasos hacia atrás hasta que sintió que su espalda topaba con la pared de aquella habitación, que en ese momento estaba más grande que al principio.
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Shaka se dejó caer al suelo de nuevo, derrotado, al igual que sus demás compañeros. Afrodita desvió la mirada hacia el rostro pálido de la joven deidad que a simple vista parecía que se encontraba dormida tranquilamente. Estaba a punto de recostarla en el suelo para cubrirla con la capa; pero algo ocurrio, algo que llamo la atención de todos los presentes…. El cuerpo de la diosa comenzó a brillar, de nuevo el Cosmo Divino se comenzó a sentir, de nuevo Piscis la tomo entre sus brazos por si pasaba algo, el brillo se maximizo aún más hasta que cegó por un momento a todos los presentes, de inmediato todos se reunieron alrededor de Afrodita, todos menos Shaka que se mantuvo en el mismo sitio sentado.
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Sentiste que los ojos te pesaban demasiado, ya no recordabas que era lo que estabas haciendo o en donde te encontrabas. Querías respirar todo el aire que estaba a tu alrededor, lo necesitabas. De pronto dejaste salir una gran bocanada de aire, lo necesitas pero lo único que conseguiste fue un fuerte ataque de tos.
Querías abrir los ojos, pero las fuerzas te faltaban, alguien estaba a tu lado, alguien te tenía entre sus brazos, alguien había dejado caer agua encima de tu rostro, pues sentías claramente las gotas caer sobre ti. Con toda tu voluntad abriste los ojos, poco a poco… lo primero que viste fue una mancha borrosa, después esa mancha se tornó celeste y otros colores más oscuros… cuando por fin pudiste enfocar tu mirada te topaste con una mirada celeste, una mirada celeste llena de lágrimas. Alzaste tu mano para poder limpiar aquellas lágrimas que resbalaban por el rostro de Piscis
-Hola- saludaste mientras te esforzabas por sonreír -¿Cómo estas Dita?
-Ahora que despertó, bien- te respondió tomando tu mano entre la de él
-Athena, estas viva- escuchaste que te llamo Milo mientras te sonreía
-¿Por qué están todos llorando?- preguntaste, pues no sabías porque estaban todos tan… nostálgicos -¿se acabó la novela de las 5 de la tarde? ¿o quedo fuera del Mundial la selección de Grecia?
-Siempre te metes en los peores problemas y nos das un susto de infarto- te dijo Kanon mientras revolvía tus cabellos
-¿Me ayudan?- pediste mientras estirabas tu mano, Camus la tomo y te ayudo a incorporarte –Gracias
-¿Se siente bien?- te pregunto Acuario
-En perfecto estado- respondiste sonriente –nada más me duele un poquito la cabeza- comentaste mientras dirigías la mirada a todos los presentes –a canijo.. ¿Por qué tantos?- preguntaste –esta vez si se pasaron… Sagitario, Piscis, Acuario, Capricornio, Escorpio, Tauro y la mitad de Géminis… que bonito… dejaron la Santuario sin la mitad de sus guerreros- reclamaste pero en el fondo te sentías aliviada que fueran ellos.
-Que malagradecida- susurro Milo mientras se cruzaba de brazos
No hiciste caso y comenzaste a buscar a Ares con la mirada por todo el lugar, lo último que recordaste antes de desmayarte fue estar dentro de una burbuja que apenas te daba el espacio suficiente para poder moverte. No lo encontraste ahí, así que tomaste la ruta que ya sabias… directo a la habitación de ese niño. Diste unos pasos más, sentiste que el piso se movió y estuviste a punto de caer al suelo, pero un fuerte brazo te sostuvo antes de que rozaras siquiera el suelo, te ayudo a ponerte de pie de nuevo y te encontraste con unos ojos azules que se encontraban mirándote atentamente
-Shaka- susurraste -¿tú también?- él asintió –irresponsable- le dijiste mientras le sonreías, te regreso el gesto –gracias
-Siempre estaré para evitar que caigas- te susurro, le diste una palmada en el hombro y volviste a tomar tu camino
-No me gusta interrumpir su trayecto- te dijo Milo mientras corría para alcanzarte y colocarse a lado tuyo –si no es mucha molestia, ¿me puedes decir a donde vas?
-Con Ares- dijiste seriamente –ese niño me va a escuchar
-No es necesario- te trato de convencer –ya derrotamos a los otros, ya la revivimos, ya acabamos aquí… ya vámonos
-Aun no Milo- le dijiste
-¿Qué te preocupa?- escuchaste que le pregunto Camus, estabas segura que algo había hecho Milo para que Acuario sonara divertido ante la situación
-Nada- respondió de inmediato
-Athena- ahora escuchaste a Shura -¿es necesario?
-Si- le dijiste –le voy a poner un alto a tantas chiflasones de ese niño- comentaste segura –no le voy a hacer nada si eso es lo que les preocupa- dijiste mientras te detenías y mirabas a todos los presentes que se encontraban detrás de ti –solo quiero hablar con él y ya
-¿Y después nos vamos?- insistió Milo
-Quiero saber que tan mal dejaron a los demás chicos
-¿Te preocupas por ellos?- escuchaste molesto a Virgo
-Pues si
-Ellos te secuestraron- te volvió a decir mientras se ponía adelante del grupo
-En esta ocasión Shaka tiene la razón- le apoyo Aldebarán –y no es que nunca la tenga, pero si no fuera por ellos no hubieras muerto
-¿Quién murió?- preguntaste dudosa mientras te cruzabas de brazos –de verdad que no entiendo su actitud, solo me desmaye
-¿Solo se desmayó?- repitió tu frase de manera irónica Kanon –no se desmayó, perdió su pulso casi media hora- estabas segura que no había pasado eso, pero la manera en la que te miraban era algo que no te dejaba dudar de las palabras de Kanon –si hubiéramos llegado un poco mas tarde ya estaría en los Elíseos
-Ay Kanon- le respondiste mientras posabas tu mano izquierda en la hombrera de su armadura –no pasa nada, ademas ya estoy viva otra vez y eso es lo que cuenta ¿o no?- sonreíste pero nadie te regreso el gesto, temiste ahora si por tu vida
-Athena- te llamo Aioros, demasiado serio para tu gusto –mas te vale que no lo estés diciendo en broma, porque no es nada gracioso "-.-"
-Bueno- dijiste mientras dabas la vuelta y comenzabas a subir la escalera –vamos yendo con Ares que entre mas rápido salgamos de aquí mejor para todos
Ya no escuchaste a nadie hablar, de verdad que ahora si les habías dado un buen susto y eso que no sabias que era lo que había pasado. De plano a esos no se les podía hacer una bromita para pasar el mal rato, todo se lo tomaban demasiado a pecho. Caminaste por los pasillos que ya te sabias de memoria, a tu mente vinieron dos nombres: Alexander y Joshua, esos dos si que te habían hecho la vida de cuadritos mientras estuviste ahí, solo esperabas que les hubiera tocado pelear contra Shaka, Kanon, Afrodita o Milo para que cualquiera de ellos los hiciera sufrir todo lo posible, sabias que si ibas sola a ver como estaban te ibas a desquitar, al diablo la ética del médico, te las debían y debían pagarla. Sin darte cuenta te detuviste frente a una puerta, la habitación de Ares, tocaste esperando tener respuesta, pero no la habías obtenido.
-Ares- le llamaste de nuevo –Ares, ábreme la puerta
-¡No quiero!- escuchaste que te dijo desde el interior, ahora ya sabias que se encontraba ahí -¡Vete, no quiero verte!
-Ares, por favor… necesito hablar contigo
-¡No!
-¿Por qué no abres la puerta? Solo un momento
-¡Ya te dije que no quiero verte!- te volvió a decir
-Bueno… ¿y si me abres la puerta con los ojos tapados?
Ya no escuchaste la respuesta del pequeño niño, solo esperaste ahí de pie frente a aquella puerta, pedias toda la paciencia del mundo, pero si ese niño seguía así ahora si te iba a conocer cuando te enojabas. Miraste a los Caballeros, se encontraban a tu lado, pero se veía que aun molestos por tu inocente comentario. De un momento a otro la puerta se abrió y viste al pequeño Ares con su mano sobre sus ojos, todo con tal de no verte, sonreíste ante su actitud.
-No fue tan difícil- susurraste y caminaste para entrar, detrás de ti venían aquellos chicos, los detuviste de inmediato –Eso si que no, se esperan aquí hasta que termine de hablar con él
-Pero…
-Pero nada Alde- le interrumpiste –ustedes aquí, se sientan en el piso a descansar o a contar los cuadros que hay, lo que sea- dijiste sin darles oportunidad a decir algo mas –por cierto… solo Joshua y Alexander me la deben, los demás eran inocentes- dijiste y te adentraste de inmediato mientras cerrabas la puerta.
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~ 2 ~
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Dejaste salir un suspiro, ahora venía la parte difícil. Buscaste de inmediato al niño, ese se encontraba escondido debajo de la colcha de su cama, aun se encontraba llorando, lo escuchabas claramente.
Te acercaste lentamente hasta que tomaste asiento en la orilla de su cama y trataste de quitarle la cobija pero él se aferraba a ella. Te recordó exactamente cuándo Shion te había alzado la voz por primera vez, ahora estabas en la posición de él. Sonreíste ante ese recuerdo.
-Ares- le llamaste –vamos a hablar
-No quiero- te dijo de inmediato mientras se hacía bolita debajo de su cobija
-¿Por qué no quieres hablar?- preguntaste mientras cruzabas tus piernas y mirabas hacia el techo
-Porque si hablamos tú te vas a ir y yo no quiero
-De cualquier manera me tengo que ir- respondiste –pero no quiero hacerlo sin hablar contigo
No escuchaste la respuesta del niño, solo esperaste un momento. Divagaste por toda la habitación hasta que sentiste que había pasado el tiempo suficiente para que te dijera algo más, pero parecía que había acabado el tema. Le avisaste que ya te ibas y cuando estabas a punto de ponerte de pie él se destapo y se arrojó hacia a ti abrazándote por la espalda.
-No te vayas- te volvió a insistir –quédate conmigo a jugar
-Tengo muchas que hacer Axel, tengo un trabajo, un niño que cuidar, ademas… sabes que al igual que tu soy la rencarnación de una diosa- le explicaste mientras te acomodabas para quedar frente a él
-Quédate- te insistió –no quiero estar solito
-Pero no estás solo- le dijiste mientras le limpiabas las lágrimas –tienes a tus guardines que más que eso son como tus hermanos mayores
-Pero te quiero a ti- te dijo –tú me cuidaste, jugaste conmigo… me contaste cuentos y me hablaste de las estrellas y me hiciste de comer
-Lo sé. Pero me tengo que ir- le insististe
-¡No quiero!- te alzo la voz y en ese momento entraron Géminis y Capricornio, dejaste salir un suspiro
-¿Qué les dije?- les preguntaste
-Pero grito, sabes lo que pasa cuando se enoja- se excusó Capricornio
-Lo sé, ¿pero que les dije?- sin perder más tiempo salieron de ahí –como te iba diciendo Ares, me tengo que ir, de hecho ya me voy
-No te vayas- te volvió a pedir ya con voz más suave y te abrazo
No sabias como hacerle, pero tenías que irte, ya habías dejado mucho tiempo la clínica, a Ezreal y al Santuario, tenías muchas obligaciones y por más que quisieras no podías quedarte, aunque sabias de antemano que no querías quedarte ahí, mas con ese tipo de personas que había en ese sitio.
-Ares- le llamaste -¿si te vas conmigo?
-¿Contigo?- te pregunto -¿A dónde vives?
-Sí, así ya no estarás solito- le dijiste y viste que se alejó de ti y se volvió a tapar con la cobija
-No- respondió –yo vivo aquí, es mi casa y no me voy
-¿Por qué?
-Porque aquí nací y es mi deber estar aquí. Ademas esta la escuela, no me puedo ir así nada más
-¿Escuela?- le preguntaste, pues desde que habías llegado jamás lo viste asistir a clases o que tutores fueran a impartir sus clases
-Si- te dijo mientras se destapaba y te sonreía –soy muy inteligente y saco puros cienes
-Que bueno, pero vez…- el niño no te entendió –así como tú no te puedes ir conmigo yo no me puedo quedar porque tengo muchas cosas que hacer
-Entiendo- te susurro cabizbajo
-Oye- le llamaste más animada mientras le levantabas el rostro delicadamente para no lastimarlo –Tengo una idea que te va a gustar mucho
-¿Cuál?- te pregunto ansioso
-Dime una cosa Ares- pensaste en lo que ibas a decir -¿Qué te parece que en vacaciones si quieres te vas al Santuario?
-¿De verdad?- te pregunto ilusionado y tú asentiste
-Así ya nos evitamos broncas, nos vemos más seguido y yo no dejo el trabajo- listo, habías resuelto todo en una sola frase
-Si
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Solo fue una simple palabra de dos letras lo que termino con esa absurda guerra. De verdad que era absurda, tanto drama nada más porque quería pasar tiempo con alguien más, a quien el consideraba una familia. Saliste de la habitación de la mano del niño, los Caballeros solo te vieron sin decir nada y bajaron los escalones detrás de ti. Al llegar a la puerta te topaste con los guardaespaldas de Ares, todos se veían demasiado… ¿Cómo decirlo delicadamente?... algo mallugados
-Señor- viste que hablo Alexander -¿está de acuerdo que ella se vaya?
-Si- respondió de inmediato
-Se quedara solo de nuevo- insistió
-Párale a tu rollo psicológico- le interrumpiste –ya hable con él y todos felices y contentos, yo me regreso a mi casa y ustedes se quedan aquí cuidando de él
-¿Piensa dejar a su hermano? ¿solo, de nuevo?- te dijo aquella mujer
-Ardena- le llamaste seriamente –Cállate
Continuaste tu camino después de abrazar al niño y dejarle en la entrada de la puerta, detrás de ti tus guardianes, vigilando que ninguno de los presentes siquiera pensaran en rozar tu brazo. Casi al final Alexander y Joshua te cerraron el paso, los miraste fijamente y una sonrisa burlona apareció en tu rostro al ver el estado de esos dos. De verdad, no te importaba en esos momentos contra quien se habían enfrentado pero quienes fueran habían hecho un gran trabajo.
-¿Qué les paso?- preguntaste sin poder ocultar la burla en tu voz -¿pues no que eran muy fuertes y que no sé qué tanto decían?
-Lady Athena- te llamo Alexander –esta es la última vez que se le pedirá que se quede por su voluntad
-De verdad que ustedes no aprenden- respondiste mientras te cruzabas de brazos y dejabas salir un suspiro -¿Quién peleo contra ellos?- preguntaste
-Yo- escuchaste a Acuario que se encontraba a lado de ti, miraste a tu derecha ahí estaba Shaka
-Imagino que tu contra él otro ¿verdad?- solo asintió –Ya ven, ellos les partieron la madre y todavía se dan el lujo de querer detenerme, de verdad que se pasan- continuaste –bueno chicos, si no quieren estar peor a como están… ahora, largo de aquí
-Athena…
-Tú Joshua…- le llamaste –te dije que te tragarías tus palabras, te dije que no te metieras con ninguno de ellos, dudaste de mí, incluso te burlaste de mis advertencias… sabes, tienes suerte de que aun vivas
El silencio cayó en ese momento, ya nadie dijo nada mas. Axel corrió hasta ti una vez mas y te dio un último abrazo, le correspondiste y le revolviste el cabello. Por fin podías salir de ahí, en medio de tus Guerreros, digna y firme como siempre. Ahora si podías ya ver casi el Santuario, lo primero que harías seria llegar directo a un baño y deshacerte de ese molesto vestido que traías puesto por unos cómodos pants y una blusa de tirantes y después acostarte en la cama y dormir hasta el día siguiente. Durante todo el camino escuchaste hablar a Milo acerca de su batalla al igual que a Aldebarán, siempre los dos interrumpiendo la plática de todos los demás, de vez en cuando te daba una punzada en la cabeza pero no decías nada, ellos eran algo… exagerados.
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~ 3 ~
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Apenas había podido escapar, sus largos cabellos ahora se encontraban cortos y esparcidos por el suelo del palacio. No sabia en que momento se habían adentrado al Palacio de Hades, pero sobre todo… ¿Cómo era que habían llegado sin siquiera ser detectados? ¿en donde estaba su escolta principal? ¿en donde estaban sus 3 Jueces?
Radamanthys se encontraba en misión al igual que Minos, pero aun se encontraba Aiacos y la misma Pandora, pero de ellos ni sus luces. Sabían que deseaban su vida, se lo habían dejado claro… ¿Quiénes eran ellos que incluso podían despojar a un dios de su propio Cosmo? Ella era una diosa, la rencarnación de uno de los dioses del Olimpo mas poderos, pero frente a ellos parecía una simple humana.
Se detuvo al no saber que pasillo tomar, el de la derecha que la llevaría a una biblioteca enorme o el de la izquierda que la llevaría cerca del Infierno de Hielo, Cocytos… escuchaba que los pasos resonaban en el pasillo, pronto llegarían a donde ella se encontraba, sin dudarlo un poco mas tomo el camino de la izquierda.
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La reina del Inframundo en esa era Hades, pero en ese momento estaba pensando claramente que su reinado había terminado sin haber tomado venganza contra Athena. El lugar en el que se encontraba era demasiado frio para su gusto ademas la forma en la que iba vestida no le ayudaba mucho a mitigar el clima helado que se sentía en ese momento, estuvo a punto de resbalar pero se mantuvo en pie.
Detrás de ella venían persiguiéndola muy de cerca aquellos Cazadores de Dioses, los mismos que habían intentado acabar con Poseidón, Athena y Ares… aquellos que ya habían tomado la vida de otros dioses mas y que ahora iban sobre una de las almas mas poderosas que había reencarnado. Parecía que a esas 4 personas no les afectaba el aire frio de aquel infierno helado y mucho menos parecía estar cansados de estar persiguiendo a la reina Hades pero si fastidiados de estar corriendo por todo el Inframundo.
Uno de ellos decidió que ella ya había corrido demasiado y comenzó a girar una cadena que llevaba en sus manos, la arrojo hacia Hades pero ella lo esquivo levantando una barrera de energía que desvió aquella cadena, cuando retomo el camino su largo vestido negro se atoro en algo, ella tiro de la falda pero no había señal de que se quisiera soltar de la mano de un cuerpo de alguien que había perdido la vida en ese sitio.
-¿Qué demonios es esto?- pregunto asustada y extrañada, miro a su alrededor, dándose cuenta de que se había adentrado hasta el corazón de ese frio Infierno, desde que había llegado jamás había puesto un pie ahí –Los que levantaron su mano contra los dioses… no, los que se han opuesto a mi desde la era del mito- dio un paso más y de nuevo su vestido se atoro en otra mano -¿creen que me van a detener?- dijo en voz alta a los cuerpos inertes que estaban ahí -¡jamás han podido contra mí!- se deshizo del agarre y rompió la falda del vestido -¡No moriré! ¡No hasta matar a Athena y dominar sobre la tierra!
En el momento en que se liberó de aquella larga tela su velocidad aumento, ahora podía esquivar los cadáveres que entre salían de aquel suelo de duro hielo, los ataques de sus agresores aun iban dirigidos hacia ella, estos se estrellaban en el suelo logrando levantar una capa de humo frío, Hades comenzaba a respirar de manera agitada, le dolía demasiado, estar inhalando el vapor frio le comenzaba a congelar los pulmones. La nube se comenzaba a hacer mas espesa pues los ataques no daban tregua alguna para detenerse, esto le impido ver mas allá de sus mismas manos, uno de sus pies resbalo por un lado, ella cayo y comenzó a rodar hacia abajo. Sentía que se golpeaba en varias ocasiones con filosas piedras de hielo, llego al fondo algo desorientada.
Los hombres que la seguían se arrojaron hacia el abismo por donde había caído Hades, no iban a perder la oportunidad de acabar con ella, no era muy profundo lo que significaba que podían lanzarse si preocuparse por salir lastimados y mucho menos que la deidad hubiera muerto. Sin miedo y sin cobardía alguna se arrojaron al abismo esperando por fin acabar con la misión encomendaba por aquel que esperaba pacientemente, aquel que se encontraba moviendo sus piezas de manera lenta y efectiva, el cual tarde que temprano terminaría por dominar los cielos, la tierra, el mar y el inframundo.
Hades se puso de pie, sacudió su cabeza esperando así mitigar el dolor que sentía no solo ahí sino en todo su cuerpo, dio unos pasos antes de perder el equilibrio y caer al suelo de nuevo. Sentía que su cuerpo se encontraba agotado, adormecido, sus delicadas piernas exigían un descanso, ya no podían correr más para salvar su vida, las sentía demasiado débiles, pero tenía que hacerlo, así que sin más trato de ponerse de pie.
-¿Le pasa algo reina mía?- pregunto uno de ellos, pues en ese momento se encontraba rodeaba
-No se atrevan a tocarme- amenazo mientras se ponía de pie dignamente, su rostro se encontraba lastimado debido a la caída –No saben quien soy
-La gobernante del Inframundo- le respondió el que se encontraba detrás de ella –es por eso que estamos aquí, para tomar su vida y su… alma
-Jamás- dijo ella, en ese momento comenzó a elevar el poco Cosmo que aun residía en ella
-No lo haga mas difícil- comento el que se encontraba frente a ella, puso su mano en frente de ella para extinguir el escaso Cosmo para luego tomarla por el cuello y elevarla
-Tomar su vida es algo que nuestro amo… disfrutara- comento mientras un destello aparecía en el centro de sus manos.
-Lo siento, pero hoy… el Inframundo cae
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~ 4 ~
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Desde lo más alto de una de esas montañas de hielo se encontraba Pandora observando todo, esperando tranquilamente a que todo eso acabara. A su lado izquierdo se encontraba Aiacos, tan fiel a su señora Pandora más que a la rencarnación del dios Hades.
Observo sin siquiera dar una señal para protegerla, observo como aquel hombre atravesó el pecho de ella con su mano, observo como la diosa del Inframundo perdió la vida, lo último que vieron fue como los brazos de ella cayeron al costado de su cuerpo. Uno de ellos, aquel que había invocado aquel destello se acercó, llevaba entre sus manos una esfera de cristal, se veía frágil y un aura de Cosmo poderoso la rodeaba. El cuerpo de la diosa Hades se comenzó a iluminar de un aura morada, poco a poco esta iba tomando mas fuerza, el cuerpo quedo levitando en el momento en que aquel que tomo su vida lo dejo libre.
-Señora- le llamo Aiacos
-Ve- le ordeno –no dejes que se lleven el alma
-Como lo desee- respondió para desaparecer de ahí, Pandora dio un último vistazo y desapareció de ahí
Poco a poco, del cuerpo inerte apareció una esfera aún más pequeña semejante a una pelota de béisbol, este la tomo con sumo cuidado y la deposito dentro de la urna de cristal, la cual se cerró en el momento en que fue depositada el alma de Hades.
-Veo que tiene algo que no les pertenece- dijo Aiacos quien apareció detrás de ellos
-Ya veo- susurro uno de ellos –uno de los protectores de la reina Hades
-Pero como has visto…- uno más de ellos se adelantó para encarar al Juez del Infierno –llegaste demasiado tarde, ella ha muerto
-Eso ya lo sé- respondió –solo vine por… eso- apunto a la esfera cristalina que sostenía el que se encontraba al fondo –pertenece aquí y aquí es donde se quedara
-Tendrás que matarnos para eso- dijo el que lo había encarado desde el principio
-Eso ya lo tenía contemplado- en ese momento todos y cada uno de ellos exceptuando al que tenía consigo la esfera lo atacaron.
Aiacos no hizo absolutamente nada, solo espero a que los tres se abalanzaran en su contra, no se movió ni un solo momento. Una sonrisa arrogante apareció en su rostro, lo que provoco que su furia aumentara aún más. Prepararon su ataque, pero solo se quedaron inmóviles. Un fuego, eso fue lo que todos; incluyendo el que no se había lanzado a pelear, estaban sintiendo dentro de su ser, algo dentro de ellos se estaba quemado y poco a poco el ardor aumentaba.
Del cuerpo de ellos comenzó a salir vapor, poco a poco este aumentaba, el Espectro solo sonrió ante el sufrimiento de sus enemigos, pronto el sitio se comenzó a llenar de gritos de dolor y angustia que iban poco a poco en aumento.
-Muerte Galáctica- susurro casi en un suspiro, aquellos cuerpos se comenzaron a incendiar de una manera veloz, pronto quedaron incinerados. Cuerpos secos e inertes cayeron al suelo. De las bocas de ellos salió una pequeña esfera, una llamarada que carecía de color, no se sabía si era el Cosmo que habitaba en su interior o el alma, solo el mismo Aiacos lo sabía y parecía que no iba a revelar ese secreto. Esas llamas se perdieron en la Sapuri de Garuda. Se acerco lentamente a la esfera contenedora del alma de la diosa, de un momento a otro dejo de levitar y cayó al suelo –Alto ahí- la tomo Aiacos antes de que se estrellara –lo siento caballeros, pero debo retirarme con esto. Alguien venga en este momento
-Niobe de Deep- respondió un Espectro que se encontraba arrodillado ante él –a su servicio mi señor Aiacos
-Arrójalos por ahí- señalo los cuerpos sin vida –y a ella…- miro el cuerpo de la que era Hades –llévenla cerca de los jardines de la Segunda Prisión. Con mucho cuidado que fue el contenedor del alma del señor Hades, no lastimes su cuerpo
-Así lo hare señor- respondió el Espectro mientras tomaba en brazos el cuerpo de la joven
-Cuando termines me avisas. Estaré con la señorita Pandora
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Pandora se encontraba sentada en el trono que tantas veces ocupo aquella joven que había servido para contener dentro de ella el alma de su señor Hades. De pronto la puerta se abrió y de inmediato se cerró, Aiacos camino hasta donde ella se encontraba y se arrodillo ante ella despojándose de su casco colocándolo en el suelo, sin soltar aquella esfera que de inmediato ofreció a su señora.
-Bien hecho Aiacos de Garuda- le felicito Pandora mientras bajaba las largas escaleras y la tomaba con mucha delicadeza entre sus manos –te felicito, hiciste muy buen trabajo
-No representaron gran cosa mi señora- susurro mientras dejaba que Pandora caminara hacia los ventanales, se puso de pie y camino detrás de ella –demasiado débiles mi señora, no entiendo como es que han tomado la vida de otros dioses en sus manos
-Eso no importa Aiacos- respondió ella –lo que importa es que no se llevaron el alma- dijo muy segura de si mismo -¿Qué hiciste con los cuerpos?
-Le encomendé a Deep que arrojara los cuerpos al corazón de Cocytos mientras que el cuerpo de la señora lo mande a que fuera enterrado en los jardines de la Segunda Prisión
-Bien hecho- dijo ella –a pesar de que no era la verdadera diosa fue durante muchos años el contenedor de nuestro señor del Inframundo, deben de tratarle con el mayor respeto
-Así se hará mi señora- respondió -¿ahora qué haremos?
-Buscar el verdadero cuerpo al que pertenece esta alma- aseguro –Athena a estado en una lucha continua contra varios dioses, está demasiado débil, derrocarla será sencillo
-Ya veo- dijo él
-Ademas- dijo retomando el camino hacia la puerta por la que el Espectro entro –esta alma está preparada. Con todo el odio que ella vertió será más sencillo que el señor Hades se enfoque en tomar la vida de Athena
-Toda la furia quedo guardada dentro de esa alma, eso es lo que está diciendo señorita Pandora- expuso Aiacos
-Así es- dijo ella –con esto la victoria del ejército de Hades es clara, tomar el control de la tierra será solo cuestión de tiempo
-Derrotar a los Caballeros que custodian a Athena será sencillo, somos más fuertes que ellos
-Aun así tenemos que cuidarnos, la lealtad que profesan hacia la princesa Athena es fuerte- comento una voz nueva que había llegado
-Radamanthys- le llamo Pandora -¿Cómo te fue en tu encomienda?
-Bien- respondió de inmediato –deje a unos Espectros que cuidaran del joven
-¿En dónde está?- pregunto ella mientras seguía caminando, detrás de ella dos de los jueces más fuertes
-Rumania- susurro –en la ciudad de Bucarest- afirmo, Pandora se detuvo y miro a ambos
-Perfecto- dijo ella –de ahora en adelante solo dejaremos que pase el tiempo, pero será dentro de poco que el señor Hades se encontrara con nosotros
-¿Qué haremos mientras?- pregunto Aiacos
-Nada, solo esperaremos
-La señorita Athena es fuerte, no creo señorita Pandora que debamos tomarla a la ligera
-Radamanthys- le llamo fuertemente –solo sigue mis ordenes y espera a que te llame. Aiacos… tu también. Ahora iré a dejar esta alma hasta que el dueño este con nosotros
Después de esto, ambos hicieron una reverencia ante la mujer que estaba dejando aquel pasillo para adentrarse a una sala nueva. Sin embargo ellos se quedaron ahí hasta que la puerta que cruzo ella se cerró. Radamanthys de inmediato comenzó a tomar su camino por cosas que tenía que hacer, ademas, estar al lado del cualquiera de los dos jueces no era algo que le agradara. Pero antes de dar el segundo paso la mano de Aiacos le impidió continuar
-¿Qué quieres?- le exigió saber
-¿Por qué lo hiciste?- le exigió saber Garuda
-¿Hacer que?- pregunto molesto y se quitó la mano que tenía posada en el hombro de él –tengo muchas cosas que hacer como para estar perdiendo el tiempo contigo
-¿Por qué llamas a Athena con tanto respeto?- volvió a preguntarle sagazmente –casi puedo asegurar que le llamas con devoción
-Soy un Espectro que pertenece al ejército del Inframundo- aseguro –mi lealtad esta con el señor Hades y a nadie más
-¿Estás seguro?- insistió –¿no estas ocultando nada?
-Imbécil- susurro para salir de ahí
-¡Te estaré vigilando!- le aseguro Aiacos mientras Radamanthys seguía su camino -¡demostraras tu lealtad a la hora de la guerra!
Radamanthys ignoro la amenaza de su compañero, no confiaba en él ni en Minos, pero aun así eran compañeros que obedecían y seguían al mismo dios. Pero claro que había algo que estaba ocultando incluso de Pandora y era que le debía su vida a la princesa Athena, jamás lo diría a ninguno de sus compañeros ni a su superiora, se lo guardaría para él, y si al momento de la guerra tendría que ser él mismo el que acabara con ella lo haría… o eso esperaba. Pues el carácter amable de Athena le había salvado su vida, sin importarle siquiera que era el enemigo.
Al fin y al cabo por mas agradecimiento que tuviera hacia ella (por eso era que le llamaba con respeto) tendría que pelear en su contra, porque su lealtad era y seria siempre para con Hades.
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Y… ¿Qué les pareció? ¿Qué tal? Espero que les haya gustado y digo, espero que no se hayan olvidado de los asesinos de dioses, que ellos son una parte importante de la historia. Bueno, tal parece que las musas están volviendo a mi, pero por si las dudas me iré despacio, lento pero seguro… no sea que de repente otra vez se me vallan sin avisar. Así que por fin me libre de la molesta saga de Ares y ya puedo ser feliz. Nos vemos y se me cuidan.
