Habían pasado exactamente dos días desde que Wolff y Sato habían tenido su pequeña "vuelta" en la playa, no se hablaban desde entonces a pesar de que si se vieron por las noches en el gimnasio del joven Von Kleist. Ambas compartían quince minutos en el área de cardio y después se separaban ya que la modelo iba con el amigo de la morena que la entrenaba personalmente para tonificar mediante ejercicios su delicado cuerpo, lo había pedido a él ya que "por ser amigo de Korra" le tenía algo de confianza y además de que le caía bien ese joven, siempre tan amable y de buena vibra por otro lado Korra se dedicaba a tonificar pero con pesas ya que le encantaba tener marcado su cuerpo.
La joven actriz acechaba a la bajista siempre que podía pero con disimulo (según ella), pero no se atrevía a hablarle. Pensó todo lo que esta le había dicho esa noche y aun rondaba por su cabeza de que intenciones quería con esa joven, pero tenía miedo, no solo por sus sentimientos, sino que por el hecho de que se hiciera pública su vida amorosa nuevamente y acabara en un desastre como su relación anterior. Pero eso no le impidió el admirar más a esa joven de tez achocolatada, la manera en la que se adentraba con el ejercicio, demasiado intenso para ella, pero a su presa le acentuaba muy bien, se había dado ya tres tacos de ojo en ese gimnasio. Estaba estresada aparte de que su mente la invadía con cierta persona de ojos color mar, había ido a otras entrevistas que tenía pendientes, acompañar a su hermosa amiga Opal a comprar ropa para una fiesta que tendrían el viernes, canceló la reunión que tendría su padre con esos constructores pero le suplicó que la pasara para la otra semana porque quería participar en la elección del diseño, su padre accedió sin preguntar, también se reunión con Mako para ir a almorzar juntos y hablar acerca de sus vidas, de cómo le encantaba Korra, cosa que hirvió su sangre porque a ella también le gustaba pero no había mencionado nada ni a él ni a Katara de que ya se habían visto cuatro veces, solo se limitó a contarle que chateaban. No quería ser bombardeada con preguntas por esos dos jóvenes porque tarde o temprano le sacarían toda la verdad. Asami se conocía por mantener lo más privada su vida amorosa y personal, no le agradaba vivir en el mundo de la fama, amaba lo que hacía pero esto lo pagaba con un alto precio ¡SU PRIVACIDAD!
La atleta no había pasado desapercibida la mirada que se le clavaba a cada rato de una "admiradora secreta" que ya no era tan secreta porque no disimulaba en lo absoluto, la sureña había evitado a toda costa entablar conversaciones con la modelo ya que por lo visto lo que le había dicho esa otra noche no le sentó muy bien a su receptora, porque tampoco la había buscado, solo se limitaba graciosamente a "acecharla" de lejos, cosa que le causaba risas. Su vida en esos dos días había sido de cambios, aprovechaba su mañana para ir a correr y tomar fotografías junto con su mejor amigo, regresaban al apartamento para alistarse para ir a trabajar, compraban desayuno, pasaban a recoger a Suki, se dirigían a la oficina, cada quien con sus respectivas responsabilidades, habían ido a supervisar una construcción de una casa que tenían desde hace dos semanas atrás, todo estaba sin novedades. En las tardes junto con su "amor imposible" Suki, iban a clases de idiomas, la joven de cabello corto asistía a inglés mientras que ella perfeccionaba su francés, había dejado a medias ese idioma ya que en Ba Sing Se, empezó a aprender, pero como por cuestiones de trabajo tuvo que darles pausa, terminaba sus clases e iba a dejar a Suki a su vivienda y luego se dirigía al gimnasio. Convenció a su amiga para que fuera con ella al gimnasio de Bolín, lo cual aceptó con gusto, pero sería a partir del lunes ya que tenía que "prepararse mentalmente". Además de todas esas carreras de su vida agradecía que Hiroshi había pasado la reunión de la presentación de las propuestas que le tenían al empresario para el lunes de la otra semana ya que mañana no "tenía tiempo". Pero algo que la tenía inquieta realmente era que habían sacado "otro chisme" de ella y con su amigo Mako, empezaba a detestar a esa gente amarillista, atoraban su buzón de mensajes con preguntas acerca de él y de Katara, no solo de esos chismosos sino que también con los fans de estos dos, pero algo que la tenía estrenada era las locas fanáticas de Mako, que siempre la vivían insultando, comentando tonterías en sus fotografías y etiquetándola en todo lo que publicaban, habían personas que realmente caían bien pero eran contadas, la mayoría la sacaba de quicio. Pero no se quejaba porque en parte era su culpa por aceptar salir con esos jóvenes.
– Por fin vierneeees – Escuchaba en toda la oficina a un joven de ojos verdes.
– Por fin – Decía alzando los brazos –. Y lo bueno de todo esto es que no tendremos esa tediosa reunión jaja no tengo ganas de estresarme.
– ¿Tienen planes chicos? – Preguntaba la joven de cabello corto.
– No yo no – Respondió el ojiverde.
– Yo menos – Decía la morena haciendo un puchero.
– ¿Qué tal si vamos a un club? – Preguntaba con una enorme sonrisa.
– Eso suena genial – Le devolvía la sonrisa.
– Si ¿En dónde es? – Cuestionaba insistente –. ¿Con quiénes más iremos?
– Sólo seríamos nosotros y el club se llama El Oasis es muy bueno.
Bolín abrió la boca y puso su mano en el pecho en señal de asombro –. Suuukiiiii no sabía que eras una fiestera desenfrenada – Dijo en tono exagerado.
– Sukiii necesitas rehabilitación – Imitó a su amigo.
– Ya basta chicos – Se tapaba los ojos con su mano derecha mientras se sonrojaba –. Ustedes dos – Señaló a los jóvenes –. Necesitan divertirse más, salir con alguien, ir a bailar.
Bolín volteó la mirada hacia su mejor amiga y se empezó a reír.
– Suki tiene razón Korra, deberías de divertirte más, quizá encuentres a "alguien" – Decía haciendo énfasis en la última palabra.
Korra estaba rojísima, quería matar a ese muchacho.
– Bolín tiene razón Korra, quizá encuentres a alguien – Hablaba inocentemente.
– S-Sii gracias Suki tienes razón – Daba su mejor sonrisa falsa.
Los jóvenes terminaron sus pendientes, Bolín se despidió de las jóvenes y se fue, Suki y Korra irían a casa de la primera para buscar que llevarse ya que después se dirigirían a la academia de idiomas y al gimnasio para conocer el lugar en donde se inscribiría para luego ir a arreglarse en el apartamento de los amigos.
La joven modelo siempre era puntual así que a las seis menos cinco ya estaba entrando al gimnasio para hacer su rutina de ejercicios. Estaría ocupada por la noche, pero eso no le impedía "ponerse en forma" pero ella sabía que mentía, solo quería ver a Korra. Así que empezó a estirar un poco mientras buscaba a una morena con sus ojos, pero lo que vio no le pareció nada agradable, ahí estaba la morena, pero junto con una chica que para su vista era demasiado "fea" para la bajista, ambas reían mientras hacían estiramientos. No Asami no estaba celosa (si le preguntaban) comenzó a hacer cardio para distraerse, pero no podía veía como Korra tenía puesta una mirada risueña sobre esa tipa –. ¿Será esa la tal "Naty"? ¿O es otra zorrita? ¿Por qué carajo la morena la ve de esa manera? – Empezó a tener celos de esa mirada ella quería ser vista así y no solo ser espectadora, estaba tan sumida en sus pensamientos cuando se dio cuenta que un fornido joven de tez blanca estaba haciéndole señas para que reaccionará.
– Bolín perdona no te vi – Decía apenada bajando de la caminadora –. Ojalá no se haya dado cuenta que veía a su amiga – Imploraba su traicionera mente.
– No tengas pena – Le regaló una enorme sonrisa –. Empecemos con la rutina nueva te parece.
Asami asintió y seguía cada paso que el ojiverde le daba.
– Este ejercicio te ayudará a afirmar tus piernas y brazos, aunque no hay nada mejor que hacer algo de pesas para los brazos – Le sonreía dulcemente.
Asami le había dicho que eso de las pesas no iba con ella. Pero se sorprendió cuando sin querer le dijo que quizá haría unos quince minutos de pesas.
– ¿En serio? – La joven asintió –. En ese caso le diré a una amiga que te ayude si, ya la conoces es Korra ella podrá ayudarte en eso.
La actriz sintió un leve cosquilleo en su estómago con solo escuchar ese nombre –. No metas la pata Asami por favor – Se recomendaba internamente.
Ya estaba a punto de culminar con los ejercicios que el joven de aura alegre le había dejado, se le pasó tan rápido en tiempo observando a esa morena junto con esa chica que no lo sintió y eso significaba una cosa ya le tocaban los ejercicios con las pesas con esa ardiente morena. Solo con pensar en ello se convirtió en un manojo de nervios andante.
– Ya puedes ir por aquella área Asami, te están esperando – Le dijo una voz que la sacó de sus pensamientos y la reacción fue pegar un gritillo ahogado.
– Gra... Gracias Bolín – Contestó con una sonrisa nerviosa y se puso en marcha.
A paso lento e inseguro se dirigió en donde se encontraba la bajista y su mente empezó a bombardearla con preguntas –. ¿Será que ya sabe? ¿Bolín habló con ella o eso me toca a mí? ¿Pareceré una loca desesperada? ¿Qué pensará si sólo llegó y este chico no le dijo nada? – Pero sus preguntas cesaron cuando la morena le hacia una seña para que llegara con ella –. Ufff que alivio – Decía mentalmente mientras llegaba a su destino.
– Hola Asami ¿Lista para sudar? – Le decía la morena mientras le regalaba una sonrisa de lado.
– ¿Sudar? ¿Qué? ¿Aquí? ¿Justo ahora Korra? – Pensaba en doble sentido la peli azabache –. Hola, si estoy lista – Afirmó mientras devolvía el gesto.
– Muy bien comencemos con estas de diez kilos ¿Te parece? – Le extendía su mano derecha dos pesas negras en ésta.
– Si perfecto – Respondió mientras extendía su mano para tomar las dichosas pesas pero su impresión fue tanta que dejó caer una en el pie de la ojiazul.
– ¡Ay! – Se quejó la de tez tostada –. Pero que Vatuus – Alegaba entre dientes con una voz ronca mientras agarraba su pie.
– Carajos que pensabas cuando las agarrabas con una mano Asami – Hacia una sonrisa culpable –. Perdón, perdón, lo siento mucho – Se acercó a la chica herida.
– No no no, quédate ahí por favor – Extendía su palma para frenar las acciones de la modelo –. Ya se me pasará – Mordía su labio inferior mientras cerraba sus ojos.
– Sí que eres pendeja Asami – Se abofeteaba mentalmente.
– ¿Te encuentras bien Korra? – Escuchó otra voz femenina dirigirse hacia su víctima improvisada.
A Asami se le encendió la sangre al ver como la joven que había estado vigilando para que no se le acercara a "su morena" estaba atendiéndola por culpa de sus propias manos – Genial Asami sigue dándole oportunidad para que se acerquen más – Musitaba mentalmente mientras recogía las dos pesas que, para su estilo sí que estaban pesadas.
– No pasa nada Suki ya se me quitó el dolor no fue grave – Se sonrojaba.
– ¿Estás segura? – Tomaba el hombro y cintura de la sureña para ayudarla a ponerla de pie.
– Si claro mejor empecemos – Y se dirigía a traer otras pesas para ella.
– Korra – Le llamó en tono bajo la de tez blanca –. ¿Crees que puedas cambiarme las pesas? –Se sonrojaba levemente –. Es que si están algo... Pesadas... – Sonrió como una niña.
– Oh claro ¿De cinco están bien o de dos? – Preguntó.
La actriz iba a enojarse por la pregunta pero al ver esos ojos azules que no transmitían burla sino sólo una pregunta sincera le sonrió.
– De cinco están bien, gracias.
Le llevó las nuevas pesas y las tres empezaron con los ejercicios. Asami creyó que haría una sesión a solas con la morena, pero era obvio que no dejaría a esa tal Suki ahí a un lado. La bajista les explicaba los tipos de estiramientos y movimientos que tenían que hacer para que de una manera más "rápida" sus brazos se tonificaran. Obviamente con mucho más de tiempo que llevarían unas cuantas semanas o meses.
La joven fue tan atenta cuando les explicaba a ambas como tenían que hacer los estiramientos que a las dos pupilas las corregía ella misma colocando sus fuertes pero delicadas manos en distintas partes de su cuerpo para que hicieran bien lo que ella les decía.
Asami no dejó pasar esa gran oportunidad así que hacía que esas posiciones que eran "difíciles de llevar acabo" las hacia mal para que esas achocolatadas manos le "instruyeran" para corregir esa postura a la correcta dada por la "instructora".
Suki se dio cuenta de los coqueteos que le hacia esa joven modelo a su amiga pero no dijo nada además Korra nunca se iba a dar cuenta, ella era muy inteligente pero cuando se trataba de indirectas era pésima percibiéndolas.
A la actriz la ponía mal que su atención se enfocará en esa tipa que al parecer tenía mucha "confiancita" con la morena – ¿Dónde la conoció? ¿Y desde cuándo? ¿Será otra se sus amantes? ¿Era su nueva novia? – Su mente infringía daño en cada pregunta que se hacía.
– Asami ¿Estás bien? – Preguntó la ojiazul acercándose a ésta.
La modelo abrió sus ojos como platos, había estado vagando en su mente y no se había puesto a hacer lo que su instructora postiza le había dicho.
– S-sii – Tartamudeó –. Emm ¿Me puedes repetir lo que tengo que hacer? Por favor – Suplicó.
– Claro – Le sonrió dulcemente –. Separa tus piernas – Imitaba lo que decía –. Baja tus brazos lo más que puedas con las pesas y las levantas lentamente hasta que estén a ciento ochenta grados a tu pecho y mantenías así hasta que termines de contar hasta veinte ¿Entendido?.
La de tez lechosa asintió e imitó cada movimiento que le fue indicado. Sus ojos vieron que ambas mujeres hacían esos mismos movimientos.
Habían terminado y con eso también el tiempo en el gimnasio en donde se podía dar el gusto de ver a la bajista. Las tres fueron a los cambiadores. Se limitaron a colocarse un sudadero para encaminarse al edificio. Iban a la misma dirección por un momento pensó en agradecer la pequeña instrucción pero cierta personita no se apartó de su objetivo.
– Adiós Bolín te espero allá – Agitaba su mano en la dirección de su mejor amigo.
– Llego en quince, así que se apresuran – Gritaba despidiendo a sus amigas.
– Bien ¿Creó qué tenemos suficiente tiempo no crees? – Tomaba entre sus brazos un brazo moreno.
– Así es – Le sonrió infantil –. Además puedo enseñarte algunas canciones mientras llega Bolín.
– Me encantaría, nunca he tenido el placer de verte tocar – Reía mientras reposaba su cabeza en el hombro moreno.
Suki era casi del mismo tamaño que la morena. Y la confianza que se profesaban estas dos era espectacular, se llegaban a entender tan bien. Antes de trabajar con ella, había conocido a la morena en la oficina donde trabajaba, oficina que frecuentaba ésta, ella era la asistente jurídica de un abogado que era amigo de la ingeniera. Y hablaban siempre cuando éste hacia esperar a la chica de ojos azulados por largos periodos de tiempo, habían intercambiado números, pero no eran de charlar mucho. Cuando el abogado y amigo de la ingeniera falleció se llevó junto con él el trabajo de la asistente, estaba pérdida pensaba ella, hasta que la morena (Y salvadora) le ofreció un empleo, ella no podía creerlo llevaban más de ocho meses de no hablar y solo la llamaba para ofrecerle empleo. Sin pensarlo dos veces se reunió con ella en las oficinas del Polo Sur y ahí acordaron en que trabajaría. Los grandes beneficios que tenía en su puesto eran envidiados por muchos, así que dio lo mejor de sí para ayudar en lo que más podía a su heroína. Y así empezaron a trabajar juntas no solo en lo laboral, sino que también en lo personal, ya que era su asistente personal tenía que involucrarse en la vida cotidiana de la joven Wolff y le agradaba tanto esa chica de gran corazón. La conocía bien compartía secretos que ni el mismísimo Bolín conocía sin duda alguna era su mejor amiga y está también la consideraba como una. Ambas se conocían muy bien, aunque pensaran un tanto diferente no era problema para ninguna. Quien las veía en el trabajo pensaría que era la típica relación de Trabajador-Jefe, pero eran más que eso y ellas lo sabían. Eran las mejores amigas fuera del horario de trabajo y eso le encantaba a la pelicorto porque podía opinar en la vida de Korra y viceversa tanto laboral como personal.
Asami seguía a esas dos –. ¿Qué? No las estas siguiendo porque vamos para el mismo lugar – Se defendía de las suposiciones absurdas de su conciencia, fingía escuchar música chatear para escuchar la charla de las dos jóvenes.
– Me encantaría también verte tocar Korra – Pensaba la modelo mientras se adentraban a la recepción del edificio.
Se dirigía a los elevadores junto con dos jóvenes y esperaron a que este llegara. Estaba a punto de cuestionar algo más acerca de estas mujeres cuando su celular la sacó de sus pensamientos. La estaban llamando y por el timbre personalizado sólo podía ser una persona.
– Aló – Contestó –. Hola, si si, iré – Sonreía dulcemente –. Claro allá te veo, bye – Y cortó la llamada.
– ¿Y cómo te fue en la cita con esa chica, Korra? – Preguntaba juguetona.
– ¿Ah? ¿Qué chica? – Rascaba su cabeza como tratando de recordar.
– Ay Korra la asistente, esa tal Melissa.
– Si cómo te fue Korra – Pensaba enojada aún estaba al celular.
– Pues súper, es una chica muy divertida – Alzaba los hombros –. Pero no es mi tipo ¿Sabes?
Asami abrió los ojos mientras una sonrisa se asomaba con malicia en sus labios rojos.
– ¿Por qué lo dices? ¡Si es muy linda y simpática!.
– Así es sácale más información – Se hablaba internamente mientras seguía al celular.
– Y sí que lo es pero no sé no es mi tipo, me agrada pero sólo para una amistad – Respondía sincera –. No sentí química con ella y sabes como soy con esas cosas.
La modelo saltaba de emoción con esa pequeña confesión. No solo la asistente no tenía oportunidad con su morena, sino que también respondía a la pregunta que rodó por su mente toda esa hora en el gimnasio –. ¿Sentirá química conmigo? – Se preguntó mentalmente.
– Si te entiendo, pero insisto que debes darte una oportunidad con alguien Korrita, a veces hace falta algo de amor a nuestros corazones – Le aconsejaba sonriente mientras recostaba su cabeza en el hombro de la atleta.
– Quizá pero sabes que no es mi prioridad por el momento – Revolvía el cabello de su asistente.
Asami sintió algo de celos por esa acción de la morena pero ya no quería matar a esa joven que los causaba, estaba pensando en lo que la morena confesó – ¿Fue una indirecta? ¿Por qué no era su prioridad buscar a alguien? ¿Le había mentido esa noche? – Dejó esas preguntas sin respuestas ya que ambas mujeres se dirigían a la salida del ascensor mientras le deseaban feliz noche. Ella correspondió la despedida y fue a su ático.
– Wooow que hermoso lugar – Hablaba con asombro – ¿Ésta es la "cueva" que mencionan siempre con Bolín?
– Así es – Afirmó –. Es asombroso ¿Verdad?
– Muy asombroso y además que tienen una maravillosa vista acá – Se acercaba a los ventanales de éste.
– Eso es lo mejor de todo – Hablaba desde la cocina mientras sacaba algunas bebidas de la refrigeradora y unas golosinas a su amiga.
Se sentaron en los sillones frente a frente y Korra estiró su mano para tomar su hermoso bajo.
– ¿Quieres escuchar algo? – Jugaba con las cuerdas de su bebé.
– Si si si – Respondía con entusiasmo –. Quiero ver a la diosa tocar ese instrumento – Decía burlona mientras recordaba que así era como Bolín llamaba a la bajista cuando hablaban de instrumentos musicales.
Sin más Korra encendió la bocina y corroboró si estaba afinado su bebé para empezar a tocar.
– Bien, escucha con atención – Decía mientras empezaba a tocar una de sus canciones favoritas* en bajo.
Asami se dirigía a su sillón para descansar un rato aún tenía tiempo antes que llegase su amada amiga por ella. Tenía tiempo de sobra. Así que dormiría un rato para descansar cuando escuchó algo.
– Korra – Pensó rápidamente mientras se ponía de pie para dirigirse al balcón que estaba frente a su sala. Se acercó a este y escuchaba un sonido bien hecho de un bajo. Sonrió sin proponérselo de sólo imaginar la concentración de esa joven. Sin duda alguna tenía que pedirle que tocara algo para ella ya que sería un momento hermoso ver tan adentrada a esa bajista en los sonidos que emitía –. Le gusta el rock – Habló bajo mientras de deleitaba con esos perfectos sonidos.
Ahí estaba Suki tan concentrada en cada movimiento de los dedos de Korra que se paseaban con precisión en esos trastes. Y su otra mano se movía. a tal velocidad que se asombrara que su jefa fuera tan experta en ese instrumento. Conocía muy bien esa canción ya que la morena siempre ponía música en su oficina compartida, usualmente siempre escuchaba rock y eso no le molestaba en lo absoluto ya que ella también compartía un poco ese gusto de la bajista. Terminó la canción y no esperó mucho para escuchar unos pequeños aplausos que provenían de la joven que tenía enfrente.
– Wow Korra eres asombrosa – Felicitaba con una enorme sonrisa .
– Gracias Suki, es una de mis favoritas – Dejaba a un lado su bajo.
– ¿No has pensado en hacer un grupo? – Preguntaba pensativa.
– Créeme que si pero no hemos tenido tiempo con Bolín practicamos una que otra noche y fines de semana pero los otros miembros no viven acá – Encogía sus hombros.
– Oh que mal pero tienes razón – Admitía con fastidio.
– Si además ni vocalista tenemos jajaja así que no podemos ni ir al parque siquiera por diversión – Sonreía al recordar que ninguno de los miembros de su "banda" cantaba bien.
– Jajajaja creo que ese también es un factor importante – Se carcajeaba con la confesión de Korra.
La bajista imitaba a su amiga aguantando las ganas de reír exageradamente – Demasiado importante... Hablaba entre risas.
Asami pasó el resto de la noche con esos sonidos del bajo de la sureña en la cabeza –. Sin duda es mejor escucharlo en persona que en los vídeos – Dijo a su conciencia que siempre la acompañaba cuando hablaba sola.
Ya era hora de que su mejor amiga Opal la llegara a traer, estaba lista para divertirse a lo grande, vería a muchos amigos y amigas además de compañeras de trabajo. Esperó sentada en su sillón esperando la llamada de su amiga y revisaba sus redes sociales. Le echaba un vistazo a ese perfil que visitaba frecuentemente (siempre) tenía muchísimos seguidores desde que Mako y Katara la siguió, veía cada foto, cada vídeo y también leía uno que otro comentario. Se había dado cuenta que la morena no era tan bien recibida por las fans de su querido amigo –. "Típico de locas fanáticas" – Susurró, ella sabía muy bien cual era ese problema.
A las ex novias de su amigo nunca les iba de lo mejor, recibían lo peor por parte de las fanáticas de éste, desde más críticas, comentarios negativos e insultos. La última novia que tuvo hasta sufrió una agresión por parte de una loca desquiciada que era fan del cantante y a decir verdad la pobre de la morena a pesar de no ser nada del ídolo, ya tenía su nombre apuntado en varias listas negras ya que las especulaciones de la prensa no eran nada buenas para la imagen de los dos jóvenes y como nunca nadie de los dos desmentía nada esa enorme noticia se hacía cada vez más grande.
– Supongo que no les afecta las noticias – Habló para sí mientras leía un recién mensaje ingresado en su celular.
~Ya estoy cerca, empieza a bajar – Opal.
Tomó su bolso y se dirigió al ascensor, con eso daba inicio a la mega fiesta que tendrían.
Ambos chicas daban los últimos toques de maquillaje para empezar a partir hacia esa dichosa fiesta. Bolín las esperaba pacientemente en el sillón de la sala, una vez salieron hacia la sala tomaron sus bolsos y se dirigieron hacia el automóvil que se encontraba en el sótano.
Los tres jóvenes planearon salir con otro grupo de amigos que se encontraban en la ciudad. Sin duda alguna se la pasarían muy bien, los dos ingenieros no eran mucho de ir a bailar, pero sabían cómo divertirse y esa noche no era la excepción. Una vez estando ya el enorme grupo de personas en su mayoría conocidos se adentraron a ese club tan bien visto por la cuidad. Había desde modelos hasta cantantes, jóvenes actores, bailarines e hijos de empresarios. Estaban dispuestos a divertirse y solo eso harían.
– Que bueno verte de nuevo Sami – Gritaba un poco mientras tenía un vaso llena con algo de ron.
– ¡Mako! Igualmente creí que ya no venias a fiestas – Respondía en el mismo tono mientras tomaba un sorbo a su vaso.
–¿Qué? Eso nunca, ya sabes hay que disfrutar de las pocas vacaciones –Levantaba el vaso y bebía rápidamente.
– Eso si ¿Quieres bailar? – Le invita a mientras terminaba con la bebida.
– Será un placer – La tomó de la mano e iban a la pista de baile.
Estaban pidiendo más bebidas. Bolín había invitado a Yue la amiga de Korra a bailar, Suki aun esperaba a su compañero de trabajo con el que había aceptado salir y Korra esperaba a su pareja para ir a romper esa pista de baile.
–Hola señoritas – Les tomaba el hombro a cada una mientras las saludaba con un beso en la mejilla.
– Hola Tahno – Dijeron al unísono –. ¿Quieres algo de beber? – Preguntó la morena.
– Un vodka doble gracias – Respondía el joven de ojos celestes.
Tahno trabajaba en la empresa del señor Von en el área de diseño de interiores, era el mejor para ese puesto además era muy buen amigo de los jóvenes ingenieros y la asistente de la morena. Él había conseguido las seis entradas para ese club tan exclusivo y al parecer sabía cómo divertirse.
– Les encantará el lugar chicas – Recibía su bebida –. Tiene fama de ser uno de los mejores clubes de la cuidad – Alzaba su vaso en forma de brindis.
– Por la diversión y la amistad – Dijo la joven de cabello corto.
– Por la diversión y la amistad – Repitieron los otros dos chicos.
– Aló... – Gritaba mientras de tapaba un oído para "escuchar mejor" – Acá estoy en las bebidas de lado derecho, acá te espero, besos – Colgaba la llamada.
– ¿Ya viene tu amigo? – Preguntó la joven a su amiga.
– Si dice que acababa de entrar se tardó porque no encontraba parqueo – Respondía mientras daba un sorbo.
– Hola chicas ¿Me extrañaron? – Decía con una enorme sonrisa en su rostro.
– Demasiado casi lloro por tu ausencia – Fingía dolor en su pecho mientras ponía cara triste.
– Eso pensé jajaja – Saludaba a ambas jóvenes.
– Iroh te presento a Tahno, Tahno él es Iroh – Presentaba a sus amigos la ojiazul.
Ambos se saludaron estrechándose las manos y Tahno se llevó a Suki a la pista de baile.
– Mírate te ves hermosa – Veía de arriba a abajo a la ingeniera.
– Gracias Iroh tú también te vez muy apuesto – Imitaba a su amigo.
Éste pidió otros de vasos con licor para entrar en ambiente mientras hablaba con la morena.
– ¿Y ya iniciaste de nuevo con tu bebé? – Preguntaba curioso recordando como la morena en modo de desesperación había pedido que fuera a su casa por su bajo para que cuando se vieran se lo entregara, pasando como por un mes con éste.
– Si lo toco todas las noches – Respondía sonriente –. Muchas gracias por traérmelo general, no sé qué hubiese hecho sin ti – Decía sincera
– No tienes que agradecer Korra, sabes que cuentas conmigo siempre.
– Tú también cuentas conmigo siempre también – Bebían rápidamente la bebida.
– ¿Vamos a bailar señorita? – Se ponía de pie mientras extendía su mano a la de Korra y así llevársela a la pista de baile.
– Será un placer General – Tomó la mano de este para adentrarse a la pista de baile.
La música era bastante variada, procuraban poner de todo un poco para que nadie se quedara sin bailar, desde bachata y salsa hasta electrónica y pop. Ya llevaban bastante tiempo de estar bailando y decidieron ir por mas tragos.
– Dos Martini doble por favor – Pidió la de labios rojos.
– Creo que esta música no la puedo bailar mucho – Admitió el joven cantante.
– Yo tampoco jajaja creo que solo veremos bailar a la gente mientras cambian de música –Alzaba los hombros –. Elijamos a las mejores parejas que veamos y las calificamos ¿Te parece?
– Jajaja Asami tú y tus juegos pero acepto – Tomaba las bebidas y le daba una a su amiga.
– Mira a esa pareja de allá – Señalaba a dos jóvenes rubios –Son muy buenos, les doy un ocho.
– Yo les doy un siete – Decía mientras veía a la pareja –. Mira esa que está al fondo – Señalaba a otra pareja –. Les doy un ocho, no están nada mal.
– Concuerdo, también les doy un ocho – Respondía mientras bebía su Martini.
Calificaron como a siete parejas más y se reían de algunos que no eran tan buenos bailando pero admiraban su valentía.
-– Oye ve a esa pareja –Señalaba.
– ¿Cuál los de rojo? – Alzaba una ceja.
– No la chica del vestido corto azul que esta con el joven alto de negro – Señalaba nuevamente para que su amiga viera.
– No los logro ubicar – Alzaba los hombros mientras cerraba un poco sus ojos para "poder ver mejor".
– Es que quizá suene raro pero esa chica se parece un poco a Korra.
Asami se atragantó con ese trago que acababa de tomar sólo con escuchar ese nombre (Que le parecía hermoso) e hizo un enorme esfuerzo por localizar a esa pareja que veía su amigo. Al visualizar después de una gran escaneada por parte de sus globos oculares al fin pudo encontrar a esa "pareja".
Ambos jóvenes se limitaron a emitir algún tipo de sonido, estaban tan adentrados en visualizar cada movimiento que hacía ese dúo.
Korra llevaba puesto un hermoso vestido azul oscuro corto algo suelto con dos telas, la de abajo más gruesa que la otra que era transparente pero del mismo color, en la parte de arriba (siempre con las dos telas) era sin mangas con una abertura que partía desde un poco arriba de su ombligo que dejaba al descubierto en medio de sus bien formados senos, y esa piel expuesta la cubría la tela más ligera con brillos plateados, aunque estaba "cubierta" dejaba que a cualquiera que la viese hiciera volar su imaginación. Llevaba unos hermosos zapatos altos del mismo color que el vestido y su cabello suelto que revoloteaba con cada movimiento que hacia su pareja.
– ¿Crees que sea su novio? – Preguntó el ojiámbar con algo de celos incluidos.
– No sabría decirte – Trató de sonar lo más relajada ya que Mako no podía sospechar que ellas ya se conocían y peor aún que a ella le gustaba –. Porque si me gusta ¿Verdad? – Se cuestionaba mentalmente.
– Ese tipo se ve muy apuesto – Hablaba nuevamente Mako su semblante era serio y algo enojado.
– La verdad que sí, se ve muy apuesto desde acá, pero ¿Quizá sólo sean amigos? – Trataba de calmar a su amigo ya que lo conocía y cualquier escándalo iba a ser la sagrada comida mañana para la prensa.
– Quizá, es que la verdad Korra no habla mucho de su vida personal y no sé quisiera saber más de ella – Confesó el cantante.
Asami sabía lo que se sentía eso y lo peor que con la misma chica, o sea apenas si la había conocido y ya la había visto con cuatro personas (Una solo escuchó pero era igual). Estaba tan celosa como Mako, quería saber quién era ese joven y que intenciones quería con su morena, no tenía que perderlos de vista.
El cantante no quitaba la vista de esos jóvenes que bailaban increíble y tan bien sincronizados, si, tenía celos y muchos. No era secreto entre sus amigas de confianza que él gustaba de Korra, nunca había conocido persona tan increíble y sincera que desde que la conoció a querido fortalecer su amistad para dar el "siguiente paso" pero le costaba, realmente no quería cometer errores con ella y echar a perder la amistad que había forjado con la magnífica sureña.
Ambos veían como estos hablaban plácidamente, podían ver esa "Química" que envolvían a sus acechados hasta que una voz muy conocida les saco de su "vigilancia".
– Hey chicos los estaba buscando, ¿Dónde estaban? vamos a brindar y tenemos que estar todos – Se colocaba en medio de estos y los abrazaba guiándolos al lugar donde se encontraban todos sus amigos y conocidos.
– Opal, gracias es que estábamos descansando porque bailamos un rato ¿No es así Asami? –Volteaba a ver a su amiga con los ojos abiertos indicándole que le siguiera la corriente.
– Si si si – Hablaba rápido –. Bailamos bastante tiempo – Le regalaba la mejor sonrisa a su amiga.
Esta no preguntó más sólo se limitó guiar a sus amigos al otro lado del club en la parte alta.
Llegaron al lugar y se sentaron los tres amigos juntos, Opal era muy buena amiga de Mako, se unieron mucho para una campaña de una línea de ropa y les tocaba viajar juntos durante un tiempo. Y ocasionalmente salían a divertirse un rato con varios amigos en común.
– Mako... – Codeó a su compañero de vigilancia.
– ¿Dime? – Acercaba su oído hacia su lado izquierdo donde se encontraba la de tez pálida.
– Desde acá tenemos mejor vista – Giraba sus ojos hacia la parte baja, específicamente donde estaba una pareja muy particular.
– Perfecto – Dijo sonriendo mientras veía que esos dos se alejaban de la pista.
Asami se sentía "en común" con su amigo ya que podía fingir que "ayudaba" mientras realmente ella quería saber quién era ese tipo.
– Ya extrañaba salir contigo Korra – Sonreía grandemente.
– Yo también Iroh, reviviendo memorias – La devolvía la sonrisa.
– Así es, hey vamos por más tragos ¿De acuerdo? – Tomaba delicadamente la mano morena de su compañera.
– Si vamos quiero embriagarme mucho – Abrazaba el brazo fornido del joven.
– Tráenos unos whisky por favor – Indicó el joven de ojos ámbar mientras devolvía la mirada a su hermosa amiga –. Korra... ¿Y ya pensaste lo que te comenté la otra noche?.
– Emmm... Si sabes y estoy fascinada con la idea solo que por el momento no he encontrado el lugar indicado ya sabes – Levantó sus hombros algo resignada.
– Si quieres yo podría ayudarte sabes – Colocaba su mano alrededor de su barbilla –. Conozco a alguien que trabaja de eso y podría ayudarte gustosamente.
– ¿En serio? – Abría sus ojos – Wow me ayudarías mucho sabes, ya que tiempo no tengo y si le digo a Bolín no estará de acuerdo.
– Si me imagino Korra pero él tiene que entender que también necesitas más espacio – Recibía los dos vasos y le dirigía uno a la morena.
– Sabes cómo es Bolín, va a pensar que no lo quiero pero bueno, tarde o temprano se enterará ¿No? – Tomaba un pequeño sorbo y arrugaba su cara –. Mierda que fuerte.
– Si, tienes que hablar con él a la larga te ayudará ya verás – Guiñaba un ojo mientras daba un pequeño trago.
– Tienes razón, sabes me hace bien charlar contigo estas cosas – Le sonreía suavemente.
– Ya sabes Korra siempre estaré aquí para ti – Levantó su vaso para chocarlo ligeramente con el de su amiga –. ¿Hasta el fondo? – Alzaba una ceja retadora.
– Hasta el fondo y que traigan otra ronda pero de tequila – Sonreía maliciosamente.
– Están emborrachándose – Informaba Asami a su amigo.
– Creo que quizá solo son amigos ¿No lo crees?.
– Si eso creo no se han besado ni nada – Alzaba los hombros.
Ignoraron a esos chicos "supuestamente" mientras trataban de divertirse, des estresarse y olvidarse de todos los problemas, rumores y cuanta cosa implicaba estar en sus posiciones. A lo largo de la noche los dos jóvenes amigos se dieron cuenta de varias cosas. Una de ellas era que la morena y ese joven fornido solo eran amigos. Asami pudo visualizar a los otros dos amigos de la morena y confirmar que la joven del gimnasio era solo su amiga ya que la había visto bailar con un joven. Se habían perdido tanto en su mundo que se olvidaron de todo riendo y compartiendo una excelente noche y madrugada con buenos amigos, pasaron el disgusto de que afuera del club había una jauría de paparazzi pero no se entretuvieron mucho para entrar al automóvil que los esperaba.
Asami y Mako aceptaron la invitación de ir a quedarse a la mansión Beifong ya que querían seguir charlando cuando ambos despertaran de la borrachera que cargaban encima. Además que querían saludar y convivir con esa familia tan agradable y graciosa de Opal.
Los seis se juntaron para emborracharse como nunca en su vida, bailaron hasta que sus pies pidieron que se detuvieran. Se la pasaron muy bien y cuando ya todos querían irse pidieron un taxi que los llevaría a sus apartamentos, la pareja de Bolín se fue antes ya que su hermano la llegó a traer, Tahno se despidió de los cuatro jóvenes que restaban especialmente de Suki que para nadie era un secreto que este gustaba de la asistente de una de las ingenieras principales de la corporación. Los cuatro jóvenes amigos se dirigían a la morada de los ingenieros ya que aceptaron pasársela ahí hasta que estuvieran en sus cinco sentidos. No sintieron cuando llegaron a su apartamento, solo tiraron todas sus pertenencias a un lado de la puerta.
Era más de medio día y unos hermosos párpados con sombra corrida empezaban a llenarse de la claridad que regalaba el magnífico astro a través de la ventana.
– Mmhh – Carraspeó quejumbrosa – ¿Dónde carajo estoy? – Pensó al ver que definitivamente ese no era su cuarto ni mucho menos su cama, estiró su brazo izquierdo para estirarse y se topó con un cuerpo rápidamente abrió sus ojos y visualizó a una joven de cabellos cortos completamente enchamarrada boca abajo –. Mierda no recuerdo nada – Susurró iba a estirar su brazo derecho cuando encontró otro cuerpo, su corazón se alteró no esperaba a otra persona. Poco a poco giro hacia el otro lado y se encontró con un joven de cejas pobladas con una camiseta blanca y sus pantalones que usó la noche anterior profundamente dormido –. Creo que estábamos muy cansados – Pensó la joven modelo volviendo a cerrar sus ojos tenía demasiado sueño.
Se levantó lo más rápido que pudo para dirigirse al baño, estaba soñando que estaba en uno y eso no era buena señal, llegó al más cercano (de visitas) y pudo cumplir su objetivo, se vio al espejo y se percató de las enormes ojeras que tenía –. Pero fue una increíble noche – Se dijo riendo a su reflejo.
Se lavó la cara y se dirigió a la sala de donde había desertado, recordó que el sueño ni les dio tiempo de llegar a sus habitaciones. Sonriendo vio a sus amigos profundamente dormidos, Bolín estaba en un sillón mediano donde salían sus piernas del mismo porque obviamente él era más grande y en su mejilla derecha se podía observar la saliva seca que seguían un camino por la comisura de sus labios, Suki por el contrario estaba en el sillón grande abrazando una almohada de éste y estaba ligeramente tapada con la chaqueta de su amigo ingeniero y por último Iroh de encontraba acostado cerca de la mesa recordaba vagamente que ambos decidieron dormir en la alfombra ya que el otro sillón era demasiado pequeño para cualquiera de los dos.
Buscó su celular y abrió la cámara –. Será un recuerdo divertido – Pensó mientras tomaba muchas fotos tanto de lejos donde se podían observar a sus tres amigos y también tomó muchas a cada uno. Se limitaba a mover su cabeza con una sonrisa divertida en su rostro. Se dirigió a la cocina, prepararía algo de comida para cuando despertaran sus amigos.
Ambos asintieron sonrientes y siguieron comiendo. Los dos invitados saludaron a la matriarca de los Beifong, a pesar de que era grande tenía un aura muy juvenil. Gracias a ella habían crecido grandemente tanto en fama como en fortuna, era mánager de sus hijos y ella decidía que les convenía hacer y qué no.
Hablaron a cerca de sus proyectos y esta les dio varios consejos los cuales obviamente iban a seguir. Además, que les aconsejó no hacer aclaraciones de nada acerca de los rumores, eso haría que creciera más su fama. Era un arma de dos filos, la modelo lo sabía pero lo aceptó, además ya estaba dentro del negocio no iba a cambiar mucho su vida.
Los cuatro amigos se la pasaron jugando videojuegos mientras comían. Se reían y se burlaban uno del otro.
– Ya me tengo que ir chicos – Se despedía sonriente la pelicorto.
– Adiós Suki cuídate mucho, fue un gusto verte de nuevo – La abrazaba amigable.
– Gracias Iroh igualmente fue un gusto verte – Devolvía el abrazo
– Nos vemos luego Suki – Le besaba la mejilla mientras la envolvía en un abrazo con ternura.
– Nos vemos – Le besaba.
– Te llevaré abajo para agarrar un taxi – Le indicó mientras abría la puerta.
– Muchas gracias joven – Le hizo una reverencia mientras se burlaba.
– Pase adelante señorita – Seguía la corriente haciendo una reverencia extremadamente exagerada.
Ambas reían mientras se dirigían al ascensor.
– Estuvo muy buena la fiesta Suki – Se pasaba un mechón de cabello detrás de su oreja –. Gracias por la invitación.
– No agradezcas Korra, era lo menos que podía hacer hemos estado demasiado estresados.
– Mucho y la otra semana será peor – Hacia su típico puchero.
–Pero saldremos rápido ya verás – Suspiró.
– Si pronto estaremos en la obra Suki y ya será otro ambiente fuera de papeles.
– Pero vendrán otro tipo de papeles – Alzaba una ceja.
– Suki por favor no estropees mi sueño – Fruncía sus cejas y boca.
– Jajajaja okay okay.
Ambas salieron del elevador hacia la calle principal. Como cosa extraña no había muchos automóviles en ésta. Suki revisaba su celular y vio algo interesante.
– Korra mira – Extendía su celular al rostro de la morena.
La bajista tomó el celular y leyó toda la novedad.
– Wow, no me imaginé a Mako con Asami jajaja – Rió alzando los hombros –. Supongo que así es el mundo de la fama.
– Sí que extraño ese par se ven como dos buenos amigos – Colocaba su mano en la barbilla –. Aunque así de ven tú y Bolín.
– Pero yo no me beso con él – Señaló a su amiga.
– Bueno eso si – Decía mientras paraba un taxi.
– Que te vaya bien Suki – Le dio un abrazo –. Cualquier cosa me avisas por chat o llámame ¿Si?
– Tu igual Korra – Se despedía de ésta – Lindo fin de semana.
Mako y Asami se despidieron de la familia de Opal y se depusieron a ir al apartamento de Asami en el carro del cantante que le habían ido a dejar por la tarde.
– Me contó Katara que hablaste con Korra – Dijo Mako viendo a su amiga.
– Así es, hablamos por Instagram y eso – Se limitó a contestar.
– ¿Pero han salido o algo? – Interrogó mientras conducía.
Asami había pensado muy bien esas preguntas la noche que conoció a la morena en persona y no quería dar detalles de ese encuentro y los otros...
– No, solo chateamos – Sonrió lo más fingido que pudo.
– Ella es grandiosa, deberías de invitarla a salir algún día.
– ¿Por qué lo dices? – Alzó una ceja, el objetivo de Asami era saber que habían visto en esa sureña y compararlos con su punto de vista.
– Pues las veces que he salido con ella me he sentido tan bien ¿Sabes? Me hace sentir como un chico normal y nunca nadie me había hecho sentirme así – Volteó la mirada hacia su copiloto y le sonrió.
– Eso es – Se dijo Asami mentalmente –. Lo mismo sentí yo esa noche en la cena, el gym y en la playa – Se dijo así misma recordando esos encuentros que había tenido con la morena.
– Woow creo que debe ser increíble sentirse así.
– Y lo es Asami – Le tomó la mano –. Es como si pudieras olvidar por un momento que estas ante el ojo público cuando paseas con ella – Dijo emocionado –. Y créeme Asami, estoy dispuesto a luchar por ella, tanto tiempo estuve buscando a alguien que me hiciera sentir así con su presencia y se siente mucho mejor que en mi imaginación – Afirmó emocionado.
No estaba demás decir que a la modelo le hervía la sangre por la forma que Mako hablaba de Korra de su Korra. Pero quería averiguar más acerca de ella y su relación con Mako.
Si ella afirmaba y conocía más a la morena, se pondría en la batalla para hacerle frente a su amigo, era una guerra que estaba dispuesta a luchar.
– Pero ¿Ella te ha dado indicios que lo que quiere es algo contigo? – Cuestionó sin reservas.
– Pues... – Hizo una pausa – No lo sé sabes, hablamos todos los días, chateamos todo el día y por las noches vídeo chateamos y hablamos de todo un poco, pero no sé me cuesta saber interpretar las acciones – Alzó sus hombros.
– Mierda mierda mierda, vídeo chat nocturno ¡¿En serio?! – Pensó muy molesta –. ¿Por qué nunca se me ocurrió? – Se bombardeaba mentalmente.
– Oh ya veo, pero ¿Ella ha hecho cosas que te hagan pensar que quiere algo más? – Continuó sacando información.
– No la verdad no, se comporta como una amiga, ya sabes. Me manda chistes, vídeos graciosos, fotos que toma de vez en cuando y además... – Hizo una pausa –. Abre esa guantera – La señaló y Asami se dirigió hasta ésta para abrirla –. Saca esa bolsa y revisa lo que hay dentro – Indicó el joven.
Asintió nuevamente y se sorprendió que dentro de esa bolsa habían tres cartas con hojas de colores y escritas a mano. También una tira de fotografías que de seguro los dos se habían tomado en una de sus "citas". Su estómago era un revoltijo enorme, sus manos empezaron a temblar un poco al imaginar lo que decían esas cartas.
– Esa bolsa me dijo que las hacen de donde ella viene y las cartas ella las hizo – Le regaló una sonrisa –. Sé que no parece gran cosa pero cada una de esas cartas dicen cosas muy positivas sabes, me las dio en varias ocasiones en donde estaba de bajón.
– ¿Puedo? – Señaló las cartas, le carcomía la duda pero estaba fingiendo muy bien para no parecer una celosa maniática.
– Si puedes leerlas – Le indicó con una sonrisa infantil.
Asami era un manojo de nervios, abría poco a poco esos sobres que contenían los escritos de esa hermosa morena, extendió la hoja de colores y vio la letra de la sureña y sonrió, no era la letra más hermosa de todas pero si era muy clara además que se le notaba que tenía una excelente ortografía, esa pequeña carta tenía pequeños consejos y buenos deseos personales (de la ingeniera para Mako) palabras de aliento. Las tres cartas eran así, sin ningún indicio de "amor oculto" también observó esa tira de fotos que estaban entre las cartas, vio detenidamente cada gesto que hacia la morena y su amigo, se veían tan felices los dos pero lo que realmente la hizo feliz fue la cara de su amigo de varios años atrás, nunca lo había visto sonreír tan grande y sinceramente como se veía en esa tira. Entonces entendió, Mako no solo quería a esa morena para un rato como a la mayoría de sus ex, no, él hablaba en serio cuando decía que sentía algo especial por esa increíble y espectacular mujer.
Al contrario de ella, nunca pensó algo más allá de lo carnal con la bajista, sólo para satisfacer sus deseos y después diría adiós –. ¿Sería egoísta si peleo en esta lucha? Mako es mi amigo y lo he visto sufrir por encontrar a alguien indicada – Emociones de culpa tocaron la puerta de su corazón haciendo que sintiera vergüenza por su manera de pensar –. Carajo Asami, conoces a la chica quizá más increíble de todo el mundo ¿Y tú solo te preocupas por llevártela a la cama? ¿En serio? – Se reprendía mentalmente –. Tienes que dejar de ser tan egoísta, no puedes compararla como todas las que has tenido Asami, ella es diferente – Pensaba y pensaba, mientras más hacia este verbo más se sentía culpable por todas esas veces que desnudó a la morenas con su mirada.
– ¿Te gustaron? – Preguntó el cantante sacando de su mundo a la modelo.
– Son simplemente hermosas Mako – Le sonrió sincera –. Sin duda es una chica increíble y tienes que luchar por ella – Apretó su hombro.
Su decisión ya estaba tomada, no intentaría nada con la atleta, si quería conocerla pero esas cartas, las benditas cartas habían tirado por los suelos cualquier pensamiento primitivo que aún tenía rondando con dicha chica
– Muchas gracias Asami, eres la mejor – Le lanzó un beso mientras aparcaba el automóvil.
Se dirigió hacia el elevador para ir al apartamento para seguir jugando con los muchachos, tenía planes para esa noche con los dos jóvenes y los llevaría a cabo. Presionó el botón para ir hacia arriba y este indicaba que se encontraba en el sótano dos. Esperó pacientemente hasta que un sonido bien conocido salía de su pantalón.
– Hola princesa ¿Y ese milagro? – Se burlaba.
– Hola Korrita, sabes que solo te llamo para darte buenas noticias ¿No?
– Jajaja tienes razón, dime ¿Cuáles son las buenas nuevas? – Sonrió mientras veía el ascensor que casi llegaba.
– Pues ¿Qué crees? – Hizo una pausa –. Iré a Cuidad República la otra semana amiga – Gritó emocionada
El ascensor se abrió y entró e inmediatamente visualizo que estaban esos chicos que había visto en las noticias, veían algún tipo de vídeo cómico en el celular del joven.
–¿Qué? ¡!No lo puedo creer! – Dijo emocionada –. ¿Cuándo vienes querida?
Los jóvenes levantaron la mirada y chocaron con esos hermosos ojos celestes llenos de felicidad. Se quedaron mudos al ver a la bajista con una camiseta negra muy bien tallada y unos shorts cortos que dejaban a la vista esas hermosas piernas morenas tonificadas y unas sandalias.
Asami no podía creer su mala suerte, cuando había decidido por fin hacer lo correcto, se le pone la tentación en carne y hueso frente a sus ojos y Mako no podía creer la buena suerte que tenía, ahí estaba la morena dueña de sus pensamientos y celos de la noche anterior.
– Hola... – Saludó en un susurro el ojiámbar quien se dirigía a abrazar a la joven.
– Hola – Susurró la morena devolviendo el abrazo.
– El lunes por la mañana ¿Me irás a traer verdad?.
– Si si si, obviamente te iré a traer personalmente, solo mándame la hora para estar puntual ¿Te parece? – Se dirigió a la joven de tez blanca para saludarla.
Asami estaba ida totalmente, era una situación tan extraña. Mako abrazando a Korra, ella hablando con saber quién para quedar en ir a traerla, ella inclinándose a saludarla. Esta solo sintió un fuerte brazo moreno y unos labios en su mejilla, se sonrojó demasiado rápido.
– Hola – Le susurró al oído, acto que hizo estremecerla grandemente.
– Hola – Dijo en un hilo de voz.
Korra se apartó de los jóvenes que ya no hacían otra cosa que observarla, presionó el botón que la llevaría a su piso.
– Me parece perfecto Korrita yo te mando la información – Respondió emocionada –. Me contó mi primo que estaba en la ciudad.
– Así es ayer salimos a bailar a un club – Dijo sonriente –. Terminamos muy borrachos y durmiendo en la alfombra de la sala – Reía bajo mientras contaba su hazaña.
El par de famosos solo se limitó a escuchar a la morena que charlaba de manera normal por celular y esa confesión hizo que los dos sintieran celos, solo que nadie los mostró, o no tanto para que la sureña se diera cuenta.
Una carcajada resonó por la bocina del celular –. No puedo creerlo – Reía fuertemente –. Sí que saben divertirse.
– Nunca me había divertido tanto con Iroh y los chicos créeme – Reía –. Cuando vengas tenemos que ir a ese club, es muy lindo el lugar.
El ascensor llegó al piso de la morena y esta se despidió a lo lejos de los chicos y siguió charlando.
– ¿En la alfombra? – Alzó la ceja el ojiámbar –. Creo que la veo más lejos Asami – Puso una mirada triste.
– No hicieron nada Mako, vi que estaban después con unos muchachos más tomando como locos – Le tocó el hombro.
Se dirigían al apartamento, abrieron todas las ventanas de la sala y la puerta corrediza del balcón, hacia demasiado calor, podían decir que estaban a unos pasos de tocar el sol.
Asami le dio una pantaloneta a Mako que había dejado hace tiempo ahí y ella se colocó del mismo modo que su amigo, un short y una camiseta. Querían pasar tiempo hablando y viendo series el resto de la tarde y así lo estaban haciendo.
Cuando entró al apartamento pudo observar a sus dos amigos listos para ensayar un poco. Bolín y Iroh tocaban un poco la guitarra. Los dos jóvenes esperaban ansiosos a su bajista para empezar a practicar.
Cuando eran más jóvenes y estos estudiaban juntos habían hecho una mini banda que tocaba en algunas actividades estudiantiles, pero después de que ambos se graduaran no les quedó de otra que deshacer el grupo, ya que también el baterista y la cantante se habían trasladado a otro establecimiento.
Pero a pesar de los tres jóvenes aun "practicaban" con las pistas de sus canciones favoritas y eso les agradaba mucho ya que podían sentirse como en los viejos tiempos.
– Mi querida bajista por fin vienes – Señaló el sillón para que ésta tomará asiento.
– Si es que no pasaba un taxi rápido puedes creer – Se excusó.
– Bueno ¿Cuál tocamos? – Preguntaba ansioso el ojiámbar.
– Podríamos hacer una pequeña lista en el reproductor y tocar las que vayan sonando ¿Qué les parece? – Sugirió el ojiverde.
– Por mi estaría bien, pero ya sabes cuales – Le guiño la morena.
Los tres jóvenes pasaron el resto de la tarde noche tocando sus canciones* una y otra vez. Les encantaba esa unión que tenían con la música, de alguna manera los conectaba y relajaba. Reían y corregían algunos errores, disfrutaban mucho de sus compañías.
Un piso arriba de los músicos se encontraban dos jóvenes comiendo frituras y bebiendo gaseosas.
– ¿Escuchas eso? – Preguntó bajándole el volumen a la Tv.
– Sí, es allá fuera ¿No? – Se levantaba sigilosamente yendo hacia el balcón mientras era seguida por su "pareja"
– Es en el piso de abajo – Susurró el de cejas pobladas.
– Creo que es Korra y sus amigos – Afirmó mientras trataba de escuchar un poco más.
– ¿Por qué lo dices? ¿Korra vive acá? – Abrió sus ojos como platos.
– Emm si obvio, acaso no la viste que se quedó en el piso de abajo – Le pegó suavemente en la cabeza disimulando que había metido la pata con contarle eso.
– Ahh cierto pero no creía que viviera acá no sé nunca le pregunté – Alzaba sus hombros mientras seguía escuchando.
Asami puso los ojos en blanco y siguió escuchando esos hermosos sonidos, reconocía muy bien el bajo y sabia que era la morena que lo tocaba, su mente empezó a imaginar a la joven y ella sola en una habitación escuchando esos sonidos provenientes de las cuerdas de ese instrumento tocados por una hermosa chica de ojos azules, una sonrisa tonta se dibujó en su rostro.
Por el contrario, en la mente de Mako vagaba aquel recuerdo en donde llevó a la morena al estudio y vio que ésta se embelesaba en un bajo, fue ahí cuando supo que era el instrumento preferido de su "amor platónico" y cuando la vio tocar su corazón se volcó lleno de un mar de sentimientos hacia esa sureña. Ver la dedicación que ponía cuando ejercía una serie de notas sobre ese instrumento que transmitía pasión, pasión de la ojiazul al tocar ese bajo.
Ya no dijeron nada, ambos estaban entusiasmados por la idea de que abajo de ese piso se encontraba esa morena que había despertado diferentes emociones en ellos cuando estaba tocando arduamente con sus amigos.
Después de regresar de su rutina de ejercicios matutinos junto con Bolín y Iroh se dispusieron a desayunar y luego a bañarse. Los dos jóvenes ingenieros tenía una importante reunión en donde le mostrarían los diseños variados que tenían para la gran idea de Hiroshi, estaba emocionada y nerviosa.
Sin más se metió a bañarse, se tomó su tiempo ya que tenía tiempo de sobra, se relajó un rato bajo en agua tibia y al salir secó y humectó su cuerpo. Quería ir lo más presentable posible.
Se colocó un hermoso pantalón tallado gris, y una blusa blanca manga larga, con el cuello abierto, su saco gris del mismo color que su pantalón y unos zapatos altos negros. Su cabello castaño largo, suelto, no se abotonó toda la blusa dejó por lo menos tres botones para no sentirse oprimida. Tomó su cartera y salió de la habitación para esperar a Bolín.
Korra era una de las personas que odiaba grandemente vestirse formal pero se sentía más imponente cuando vestía así y además no le quedaba nada mal, recibía muchos halagos cuando la veían en esas prendas, pero fue algo difícil acostumbrase a estas, su amiga Azula le había ayudado a comprar su ropa formal al igual que andar con tacones, ella era más de botas de trabajo y tenis pero debido a que tenía un importante puesto en la compañía tenía que parecer como tal. Agradecía grandemente tener a su amiga para que le ayudara con esas cosas.
Por fin llegó su mejor amigo y camarada vestido con un hermoso traje negro y camisa verde que resaltaba sus hermosos ojos verdes, su peinado muy galán, combinado con un portafolio de cuero, lo gracioso de eso ultimo era que en éste no había nada más que puros papeles con dibujos que ambos hacían cuando estaban aburridos, algo de dulces, snacks y una cajita de madera que contenía las piezas de paisho. Pero por fuera se veía muy elegante.
– Bien es hora de irnos – Comentó y salieron del lugar para dirigirse al sótano donde se encontraba la moto de la morena.
Ya era lunes y eso significaba que a las doce tenía una importante reunión que debida de asistir junto con sus padres.
Estaba algo distanciada de ella misma, ayer se la había pasado con su amigo todo el día hablando, salieron a caminar un rato y se encontró con esa morena como unas siete veces, sabía lo que la tenía así pero no lo iba a admitir, era demasiado cobarde como para admitirlo.
Se colocó su mejor ropa formal. Una falda de tela en forma tubo pegada negra que tallaba sus curvas muy sensualmente, unos tacones altos del mismo color, una blusa roja de 3/4 de manga con dos botones sin abotonar no quería llamar mucho la atención y llevaba un botón del lado derecho de su pecho con el logo de industrias futuro, su cabello húmedo suelto del que emanaba un delicioso aroma a jazmín, se maquilló y salió de su ático hacia uno de los autos que tenía en el sótano, agarró su deportivo color cereza y se dirigió a Industrias Futuro con su padre.
Recordó que su mejor amiga Katara tenía una entrevista en vivo en la radio así que sin más buscó la emisora y esperó a que ella hiciera acto de presencia.
Iba a llegar al estacionamiento de la empresa de su padre cuando le hicieron una pregunta a su amiga que le llamó la atención.
– Como conocí a Korra es algo muy personal pero como es ella pues opino que es la persona más increíble que he conocido, me cayó tan bien que no dude en presentársela a mi amigo Mako, ellos se volvieron amigos y pues la relación que tengan ellos no es mi deber comentar nada ya que solo ellos sabrán que es lo que hay entre ellos dos.
– Pero ¿Qué viste tú en esa chica que ya volcado Internet con preguntas sobre ella y ustedes dos? – Preguntaba el muchacho que la entrevistaba.
– Ella es una persona en la que se puede confiar y aunque quizá no entienda por completo la situación que pasa, es muy buen a para darte consejos, a mi sinceramente lo que me llamo la atención de ella fue que no se interesó por completo en publicar ninguna de las fotos que nos tomamos cuando nos conocimos y eso que ella misma me confeso que era fan mía desde mis inicios – Se escuchó una dulce sonrisa –. Es una persona increíble y me alegro mucho que se haya puesto en mi camino porque la considero una muy buena amiga.
– ¿O sea que crees que ella no está interesada en la fama?
–Estoy cien por ciento segura de ello.
– ¿Has visto los vídeos cuando algunos paparazzi se la han topado en la calle?.
– Claro que los he visto mi hermano me preguntó ¿Hey ya viste ese vídeo de tu amiga con los paparazzi? Y me mandó el vídeo y realmente me sorprende la actitud que ella toma con ellos.
– Exacto, se ve claramente que no le interesa en lo más mínimo la atención que le prestan pero cambiemos de tema ¿Cómo te va con los preparativos de tu boda?
Y ya no escuchó más tenía que ver esos vídeos que había mencionado el entrevistador. Así que aun no bajándose del auto buscó el vídeo y encontró tres de estos.
Se quedó asombrada de como charlaba con los camarógrafos y esta evadía cualquier tema que tuviera que ver con sus amigos, de ella no preguntaban ya que nunca la siguió en redes sociales y además que nadie tenían idea que hablase con otra famosa (o sea ella) –. Vaya que no nos siguió ningún loco a la playa esa noche – Susurró para sí .
Decidida salió del auto, ya no quería tener a esa morena en su mente, ya no, se había prometido no seguir pensando en ella para dejarle el camino abierto a su cantante y amigo favorito Mako.
– Hola padre ¿Cómo estás? – Cerraba la puerta tras de sí para dirigirse a abrazarlo.
– Muy bien quería hija – Besaba a su hija –. Toma asiento por favor – Indicó el mayor.
Esta se sentó en una de las sillas que estaban frente a su padre –. ¿Y mamá?
– Ella vendrá dentro de media hora, pasó a hacer un mandado desde temprano – Respondió amablemente.
–Ya veo y porque me hiciste venir tan temprano papá – Se quejó como toda niña berrinchuda.
– Asami, son las diez treinta de la mañana no llores – Se reía grandemente de su hija.
– Sabes que odio madrugar papá dormí tarde ayer – Alzó los hombros.
– ¿Tu nuevo novio no te dejó dormir? – Preguntó seriamente alzando la ceja.
– ¿Qué? Jajaja ¿Es por Mako verdad? – Veía de forma graciosa a su padre.
– Así es Asami, sé que no debo meterme en tu vida pero ese muchacho tiene muy mala fama de ser un mujeriego cariño – Se veía preocupado –. Sólo quiero que te cuides hija mía.
– Muchas gracias papá pero no salgo con Mako, es como mi hermanito – Le regalaba una sonrisa sincera a su progenitor –. Cuando tenga a alguien en mi vida sabes que yo misma te lo diré.
– Que alivio – Exhaló pesadamente –. Ahora ayúdame a revisar el correo por favor, sabes que no entiendo nada de eso y a Melissa la mandé a comprar unas flores.
Por un momento Asami recordó esa "cita" que tuvo cierta morena que supuestamente tendría que estar fuera de su mente y no vagando en ésta como lo estaba haciendo. Revisó dos correos no leídos que estaban en la computadora de su padre, eran para confirmar la hora de la reunión y para avisar que revisaran el menú de sus almuerzos, como sería la reunión a medio día.
Imprimió el menú para enseñárselos a su padre para que eligiera algo y justo a tiempo llego su hermosa madre.
– Hola mami, te ves preciosa – La abrazó fuertemente.
– Hola hija tú también te ves hermosa – La besaba mientras agarraba la hoja que su hija le extendía.
– Es el menú que mandaron de la constructora, dijeron que como seria a la reunión a la hora del almuerzo, podríamos comer todos juntos en la junta – Le sonrió dulcemente.
Los tres eligieron los platillos y esta contestó el correo enviando lo que comerían los cuatro ya que también iría la asistente de su padre.
– Por lo menos estaré ocupada para no pensar en ella – Pensaba con optimismo.
Estaban haciendo los preparativos para la importante reunión, solo esperaban la confirmación del menú y estaría casi todo.
Probaron el proyector, las presentaciones, las iPads que utilizarían los que llegarían para ver los detalles de los diseños, los micrófonos que utilizarían y por último y no menos importante sus atuendos. Los ingenieros estaban nerviosos ya que presentarían los diseños por primera vez ellos mismos, diseños en los que trabajaron arduamente junto con el primo de Bolín, pero él no se daba a conocer por que tenía pánico escénico a hablar en público así que era su trabajo reemplazarlo obligatoriamente. Faltaban acerca de cuarenta minutos para la reunión así que fueron a su oficina para "prepararse" y con eso se referían a jugar un rato Gta 5 en la televisión que tenían ahí.
Como era típico en los empresarios llegaron media hora tarde. Parquearon la camioneta de donde bajaron los dos más grandes y la asistente y en un deportivo cereza bajo una joven muy elegante y sensual, se colocó sus lentes de sol y se dirigió hacia sus padres que ya estaban junto con una chica.
– Es un gusto recibirlos en nuestras centrales – Saludaba con una linda sonrisa la joven de cabello castaño rojizo.
– ¿Pero qué carajo? – Se dijo mentalmente reconociendo a la chica.
– Si me pueden seguir para ir a la sala de la reunión – Dijo amablemente y se volteó para empezar a caminar.
Los dirigió al segundo nivel a la sala de las reuniones y les indicó el asiento de cada uno. Era una hermosa mesa en forma de U no tan grande y ellos se sentaron en la curva de esta, frente a ellos estaba la pantalla de proyección una computadora en una mesa del lado derecho y unas iPads en sus lugares.
– En un momento vienen los ingenieros para iniciar la presentación – Indicó la asistente, hizo una reverencia y salió de la sala.
– Por fin vienen – Rodó sus ojos con algo de molestia.
– Cállate que aprovechamos a jugar un rato – Abrazaba a su amiga.
– Eso si – Abrazaba a su amigo mientras caminaban por el pasillo que los llevaba a la sala as grande que tenían. Chequearon que ambos estuvieran presentables y al darse el visto bueno, Suki abrió la puerta dejándolos pasar.
Korra se quedó muda, ahí estaba el señor Hiroshi y su esposa pero eso no fue la que la dejó así sino que fue la señorita que estaba al fondo, era la chica que había acorralado la semana pasada en ese ático. Su piel se erizó por completo – Esto no está pasando ¿Cómo rayos no me lo imaginé? Hiroshi Sato padre de Asami Sato la modelo más hermosa de toda ciudad república y por qué no decirlo de todo el mundo – Se dijo a sí misma.
Pero no era hora de pensar esas cosas no quería entrar en pánico, por Raava tenía una presentación que dar y no podía permitir que sus nervios la traicionaran. Como pudo lleno su cuerpo de calma y paz.
– Hola Korrita, te presento a mi bella esposa Yasuko – Y ésta la saludó activamente.
– Mucho gusto señora Yasuko – La abrazó igualmente.
– Y ella es mi hermosa hija Asami – La presentó.
Asami no podía creer su mala suerte ¿O era el destino? Ahí estaba la mujer que paseó toda la mañana en su mente, ahí estaba apuntó de saludarla –. ¿Qué tengo que hacer? ¿Cómo tengo que actuar? – Se cuestionaba pero se detuvieron sus preguntas al sentir unos cálidos brazos sobre ella y una voz que ronroneaba cerca de su oído.
– Y vaya que si es hermosa – Se dijo para sí misma –. Mucho gusto señorita Asami – La abrazó tímidamente.
Ambas terminaron el abrazo y el señor Sato presentó a Bolín a su esposa e hija respectivamente.
Korra logró calmar sus nervios e inició con la presentación de los cinco diseños que habían hecho. Bolín se encargaba del manejo de la presentación tanto del proyector como el de las iPads, los Sato se observaban impresionados los diferentes diseños que explicaba la ingeniera, todos excepto una.
Asami observaba atentamente cada movimiento de la ingeniera, como movía sus manos para explicar cada detalle que tenían los diseños además de que su voz se escuchaba claramente debido a ese micrófono de diadema que tenía, hablaba tan claramente sin tartamudear ni inmutarse – ¿Será que sólo yo siento estos nervios? ¿Por qué se le ve tan tranquila? ¿Acaso no se ve súper guapa con ese saco? Esos pantalones que le tallan muy bien esas redondas y bien formadas nalgas – Si, su mente no le hacía caso por milésima vez – ¿Por qué el destino me juega esta movida tan sucia? ¿Acaso el destino quiere ponerme a esta morena en mi camino para burlarse de mí? ¿Es en serio destino? ¿Tanto me odias? ¿Por qué cuando decido ponerle fin a acercarme con otras intenciones me la pones en el camino? – Se recriminaba con preguntas, preguntas que no podía responder.
Korra sentía la penetrante mirada verde sobre ella, pero trataba de ser fuerte y no ponerse nerviosa ya que sino su mente se bloquearía y echaría todo a perder.
– Muy bien es mi deber preguntarles si ¿Quieren que hagamos una pausa para comer o quieren terminar antes la presentación?
– Yo opinó que terminemos la presentación – Se aventuró a responder la señora Sato.
– Opino igual – Respondió el mayor –. ¿Qué opinas hija?
La modelo pegó un salto por el tacto que tuvo en su hombro.
Korra se rió por dentro ante la reacción de la ojiverde –. Definitivamente si estaba distraída – Se burló dentro de sí.
–¿Qué pasó? – Giró su rostro hacia su padre buscando una respuesta pero alguien respondió por él.
– Preguntaba si ¿Desea que continuemos con la presentación o hacemos una pausa para almorzar señorita Sato? – Resonó en la sala esa melodiosa voz.
– Yo dijo que terminemos y después comemos – Respondió lo más tranquila posible aunque su corazón no lo estuviera.
– Perfecto entonces continuemos – Se apresuró a hablar regresando a las presentaciones.
Al fin dieron por terminada la presentación y la familia Sato dio la respuesta de que diseño fue el que más les gustó, quedaron encantados con todos los diseños pero ese que habían escogido les había fascinado, el señor Hiroshi firmó los papeleos de aceptación del diseño y se dispusieron a comer.
En la sala todos empezaron a comer, las asistentes salieron de la sala para ir a comer más cómodas y dejar hablar a los "jefes". Bolín se sentó al lado de la señora Yasuko y Korra junto con Asami.
– ¿Y qué tal la presentación? – Se atrevió a romper el silencio.
– Excelente, estuviste muy bien. Tienes talento para hablar en público – La felicitó regalándole una sonrisa mientras seguía comiendo.
– ¿En serio lo crees? – Abrió sus ojos de forma infantil con una enorme sonrisa.
– Completamente Korra y esos diseños estuvieron geniales – Le rió dulcemente.
– Muchas gracias, sabes no esperaba verte acá – Sus mejillas se sonrojaron levemente.
El corazón de Asami dio un salto con ese acto –. Ni yo créeme – Se pasaba un mechón de cabello detrás de su oreja –. Cuando te vi fue como no sé... Entré en estado vegetativo por un momento jajaja.
– Jajaja ¿Tanto así? – Alzó la ceja.
Asami se puso nerviosa por lo que acababa de decir y se sonrojó a más no poder –. Emm yo... Ya... No sé... Tú ya sabes... Eso... – Balbuceaba como experta en ese idioma.
– Ows eres adorable cuando te sonrojas – Llevó su mano por debajo de la mesa y le acarició la cintura –. Ya te entendí igual me puse nerviosa – Le guiñó el ojo y siguieron comiendo.
Asami ya no puso decir nada, ese tacto de la mano morena en su cuerpo la estremeció por completo.
Los padres de Asami hablaban con ambos ingenieros y los felicitaban por preparar tan excelente presentación. Los dos amigos se sentían muy orgullosos por ello. Ya después de un buen rato hablando y bromeando acerca de varias cosas los mayores Sato empezaron a despedirse de éstos amablemente y los cuatro se dirigieron al parqueo para despedirse con un abrazo amigable. Por último se despidieron de su hija y le dijeron algo que la dejó muda.
– Hija deberías de invitar a Korra a salir – Le sugirió su madre.
– ¿Qué? – Respondió sorprendida.
– No actúes como si no fuera obvio Asami, estuviste en toda la reunión perdida por esa chica – La codeó su padre con una sonrisa pícara.
– Mierda ¿Tan obvia fui? –. Sus mejillas se pusieron como el color de su blusa – ¡Mamá papá! – Los enfrentó patéticamente –. Creo que deberían de irse se les hará tarde.
– Piénsalo bien Asami conectaron tan rápidamente como si ya se conocieran de antes – Dijeron al unísono mientras se dirigían al carro.
Asami buscó con la mirada a los ingenieros que estaban charlando secretamente atrás del carro de su padres. Se hicieron a un lado muy cerca de la modelo y Bolín como si leyera su mente se despidió dulcemente y se fue de ahí.
– Iré a arreglar la sala de reuniones – Se excusó mientras desaparecía entre las gradas.
Visualizó a la asistente de su padre y de cómo veía a Korra por la ventana del automóvil y su sangre hirvió por un momento.
– ¿Ya te irás? – Esa voz la calmó de un momento a otro.
– Emm si eso creo ¿Por qué la pregunta? – Así es Asami acorrala a tu presa –. Se felicitó mentalmente
– Para ver si dejan abierto el portón o no – Respondió divertida.
– Ya que me estas echando creo que entrare a mi auto – Buscaba la llave en su bolso.
– Mmm ¿Quieres acompañarme a ver unos terrenos? – Preguntó sin voltear a ver a la hermosa modelo.
Asami estaba que no lo podía creer, una porque las invitaciones de la morena eran tan extrañas y la otra porque definitivamente el destino estaba colocando a esa hermosa sureña en su camino, camino que quería evitar cruzar por su buen amigo. Pero su corazón pudo más que sus pensamientos.
– ¿Es una cita ingeniera Korra? – Alzó la ceja con seriedad.
Korra no podía creer que a veces fuera tan estúpida con sus ofrecimientos impredecibles con esa joven pero ya había metido la pata y no podía quedarse atrás.
– ¿Quiere que sea una cita señorita Asami? – Preguntó con una ceja alzada graciosamente.
– Eso no me lo esperaba – Pensó la modelo pero tenía que ganar esta contienda de preguntas no podía sonrojarse nuevamente ante esa morena.
– Eso depende de usted ingeniera Wolff, si quiere que sea un paseo será un paseo si quiere que sea una cita lo será – Sentenció victoriosa o eso creía.
– Entonces será una sorpresa – Le guiñó el ojo con una sonrisa de lado.
– Perdedora perdedora perdedora – Eso pensaba la modelo que aparecía en su frente en ese momento. ¿Cómo era posible que esa chica la asombrara tanto? ¿Que será entonces? ¿Cita o paseo?
– No me defraude ingeniera – Guiñó el ojo a su acompañante en ese solitario parqueo.
– No lo haré princesa Asami – Hizo una exagerada reverencia casi doblándose por completo hacia el suelo y ambas rieron grandemente –. Te pasaré a traer a las 4:30pm a tu ático ¿Te parece?
– Me parece perfecto – Sonrió mostrando sus perlas.
– Ponte algo cómodo ya sabes tenis y eso – Sonrió de lado.
– Oye oye – Se le ocurrió la más grande idea –. ¿Por qué no vamos de una vez? Eres la jefa ¿No? Puedes salir antes – Alzó sus hombros pensando que la morena aceptara irse con ella.
Korra se llevó la mano hacia su mentón como pensando en esa posibilidad.
– Tienes razón – Respondió pensativa –. ¿Me das tiempo para ir por mis cosas y de paso decirle a Bolín que se lleve mi moto?
– Claro claro adelante te espero acá en el auto.
Vio como la morena nuevamente hacia esa exagerada reverencia (Acto que la hizo reír) y se marchaba hacia algún lugar de la constructora. Entró a su deportivo y esperó ansiosa a la morena.
– ¿No que ya no intentarías nada con esa muchacha? – Cuestionaba su conciencia que estaba cruzada de brazos viéndola con enojo desde el asiento del copiloto
– Lo sé lo sé – Rodaba sus ojos –. No haremos nada malo – Se excusó –. Sólo iremos a ver unos terrenos.
– Sili irimis i vir inis tirrinis – La imitaba mientras movía su cabeza de un lado a otro.
Iba a responder pero alguien tocaba la ventana del copiloto. Desactivó el seguro y abrió la puerta.
– Hola ya vine – Entraba al automóvil mientras saludaba.
Asami observó que llevaba una mochila y ya no llevaba sus tacones por el contrario tenía unos tenis.
– Linda combinación – Se burló mientras encendía el auto.
– Ja ja ja que graciosa pero no me gusta usar zapatos altos – Movía sus pies –. Soy más práctica.
– Ya veo – Cruzaba el portón para ponerse en marcha.
– ¿Puedo poner algo de música? – Preguntó curiosa.
Asami volteó a ver a Korra por un instante y vio la imagen más adorable de la morena. Tenía sus ojos brillando como si se tratase de una niña pidiendo comerse una de las galletas que tenía prohibido comer. Sonrió suavemente y se aventuró a responder.
– Estás en tu auto – Volvió la mirada al frente.
– Gracias – Sonreía mientras encendía el radio y buscaba una buena estación.
Ya no hablaron en todo en camino en lugar de eso iban cantando a todo pulmón todas las canciones que emitían las potentes bocinas del deportivo. Las dos pensaban que nunca habían reído tanto, estaban felices de que se les hizo larga la llegada al hotel ya que había transito debido a la reparación de la calle principal.
Korra no podía creer que la modelo cantase tan fuerte y le impresionó las distintas interpretaciones que hacía de instrumentos musicales pero lo más gracioso fue cuando empezó a mover su cabello de un lado a otro pero no acabó ahí ella también le siguió la corriente y agradecía mil veces que el carro tenía los vidrios polarizados. Cuando al fin llegaron al sótano entre risas se bajaron del auto y se dirigieron al ascensor.
– Asami... – Dijo en voz baja.
– Dime Korra – La vio curiosa.
– Esta muy lindo tu auto – Se rascó la nuca.
Esta vez Asami no esperaba que dijera nada la morena, nunca podría adivinar que pasaba por la mente de ella y era mejor así. Le estaba gustando ser sorprendida por esa sureña.
– Muchas gracias Korra – Apretó una de las mejillas de ésta.
– Si quieres llego a tu ático cuando esté lista.
– No no, si quieres bajo para que no vuelvas a subir ya sabes.
– Me parece, me llamas cuando estés bajando para abrirte la puerta.
– Bueno yo te llamo – Se acercó más a la morena.
Korra se puso nerviosa y por consecuencia se paralizó. La ojiverde quería hacerlo y no quería irse sin hacer eso que había estado en su mente desde hace rato. Reunió la fuerza de voluntad y valentía que aún tenía en su cuerpo y envolvió en un cálido abrazo a esa chica que atormentaba su mente con aparecerse cuando menos quería. Pero agradecía a ese destino de ponerla en su camino desde antes de saber su nombre, en ese abrazo transmitió todo lo que le agradecía a la sureña que fuera así de simple y real que no buscará nada más que pasar un buen rato sin lujos, sin necesidad de cámaras, agradecía eso y muchísimo más. Pero cuando Korra también la envolvió con sus brazos esta le transmitió paz, seguridad y sinceridad absoluta.
Korra no sabía el porqué de ese abrazo pero lo dio todo para transmitirle lo mejor que tenía a esa mujer, por su mente pasaba si ésta estaba agobiada o dolida pero no importaba, ella quería transmitirle que ella estaría ahí para ayudarla en lo que pudiera y no la dejaría sola a pesar de lo poco que la conocía. Estaban tan idas en su propio mundo que no se dieron cuenta que casi llegaban al piso de la sureña. Hasta que el ascensor se detuvo y las puertas se abrieron. Las dos se separaron con fastidio ya que estaban a gusto así, se despidieron mudamente. Ambas para cada apartamento a prepararse para su paseo o cita no importaba lo que importaba era la presencia de las dos, solo eso.
Korra no pensó en lo que acababa de pasar estaba tan sumida en lo que haría al llegar al terreno no era una cita decente ni tampoco un paseo pero quería impresionar a esa joven que constantemente estaba en su mente, aunque no lo pareciese cada vez que era vigilada por esa modelo le causaba gracia la poca disimulación con la que lo hacía pero a la vez la hacía sentirse como una quinceañera.
Se puso un pantalón de lona azul y sus típicas botas negras una camiseta negra y una blusa manga larga de cuadros azules encima sin abotonar. Agarró otro par de botas, pero café parecidas a las de ella –. Por si lleva zapatos inadecuados – Susurró para ella.
Agarró su mochila y las metió ahí, luego se dirigió a la cocina para preparar unos panes con jamón, queso y tocino al estilo Korra como los llamaban sus amigos, si algo le encantaba a Korra eran los embutidos así que esos panes llevaban toda clase de jamones y tocino (Todo frito).
– ¿Le gustara el jugo de naranja? ¿O referirá agua de coco? – Alzó los hombros sirviendo en varios pachones uno de cada uno también llenó uno con agua –. Por si no le gusta ninguno – Se dijo a sí misma.
Llegó a su ático y no supo como pero ya se estaba desvistiendo, su mente aún estaba en ese abrazo correspondido, en ese respirar, en esos brazos que la envolvían, en ese aliento que sentía en su cabeza, su nariz y cerebro aún recordaba ese olor que el cuello moreno desprendía. Pudo sentir sus fuerzas renovadas, su corazón lleno de una felicidad que nunca había experimentado. Ese abrazo, el mejor de todos, el que nunca había dado, el que tenía resguardado para una ocasión importante, un abrazo repentino y correspondido, un abrazo que pego todas sus piezas rotas, piezas que no sabía que estaban en ese estado, sentir ese corazón junto al suyo latiendo con intensidad, latidos que le dieron vida, vida a sus días tristes. No, no estaba exagerando, literalmente ese simple abrazo había hecho mucho en su interior, había llenado sus vacíos, la mala intención que tenía con esa chica habían desaparecido casi por completo. Ahora simplemente quería conocerla, sus gustos, lo que le molesta, sus pensamientos, sus sueños y miedos.
– Quiero saber cuánto más puedes impresionarme Korra – Dijo en voz alta con una sonrisa inmensa que se dibuja en sus labios rojos.
Se colocó un pantalón negro y una playera roja que le tallaba sus esbeltos senos. Y se colocó unas hermosas zapatillas rojas para ir bien combinada, se dejó su cabello suelto, se puso la hermosa chaqueta de Korra, se echó algo de su Chanel No. 5 y se dirigió hacia la salida tomó su bolso y se fue para el apartamento de la morena estaba muy emocionada porque por primera vez vería donde vivía esa sureña.
Se dirigió hacia el elevador y rápidamente buscó en su celular el número de la morena para decirle que saliera a abrirle.
Korra recibió la llamada y fue a abrirle la puerta, aún estaba friendo el tocino y armando los panes. Visualizó a la hermosa joven alta que iba hacia ella – Justo como lo supuse – Pensó al ver sus zapatillas –. Y le queda hermosa mi chaqueta.
– Hola Asami pasa adelante – La abrazo y beso su mejilla.
– Hola Korra muchas gracias – Se sonrojó levemente por el entusiasmo que tenía la joven y entró al apartamento.
– Si quieres puedes tomar asiento mientras termino unas cosas – Sonrió de lado mientras le señalaba uno de los sillones.
– Gracias Korra – Le devolvió la sonrisa.
Se quedó sola en la sala y pudo ver que estaba muy linda y grande, una mesa en medio de los sillones con varias latas de gaseosas y unos frascos con gomitas, bolsas de papitas y controles, tanto de los aparatos como de videojuegos, el lugar era un poco más pequeño que su ático pero estaba muy bien decorado y lujoso.
– Debe ser genial pasarla con estos jóvenes acá riendo un rato – Se dijo mentalmente.
También pudo visualizar que frente a ella el enorme sillón pero eso no fue lo que le llamó la atención sino que lo que había a la par de éste. Dos hermosas guitarras eléctricas, una totalmente negra y la otra de tres colores, negro, café y blanco.
Se paró para verlas más de cerca poco visualizar las cuerdas, tocando cada una a lo largo y ancho. Recordó cuando iba a clases de guitarra con un novio de la adolescencia, le había pedido a su padre comprarle una guitarra para "aprender" pero no fue hasta hace unos años atrás cuando realmente aprendió a tocar una sólo que eléctrica nunca le dio tiempo de aprender.
Se giró para volver al sillón pero a la par de este pudo ver algo que le llamó más la atención.
– El bajo de Korra – Pensó emocionada mientras se dirigía a éste.
Se colocó de cuclillas y acariciaba suavemente el hermoso bajo negro mate que tanto había visto en los vídeos del perfil de la morena, sintió nervios al pasar los dedos suavemente por las cuerdas de éste, recordó las veces que escuchó a la morena tocar, no, no solo había escuchado esas dos veces que estuvo con Mako y la otra donde estaba con Suki la que ya conocía porque era la asistente de la ingeniera. La había escuchado otras veces más y solo de imaginarla tocar ese imponente instrumento sonrió.
– ¿Quieres una habitación para el bajo y para ti Asami? – Preguntaba graciosa al ver a la joven embelesada acariciando a su bebé.
Asami pegó un brinco que la hizo caer sentada en la alfombra del susto que le dieron.
–¡Korraaaaaa! – Gritó mientras tocaba su pecho para evitar que se le saliera en corazón.
Korra se carcajeaba grandemente mientras se dirigía hacia la modelo y se puso de cuclillas.
– ¿Te estaba acosando esta mujer mi amor? – Acariciaba el instrumento como si de un cachorro se tratara.
Asami vio muy cómica esa escena y empezó a reír.
– Gracias Korra por ayudarme – Se levantaba con falso enojo.
– De nada – Comentó la bajista mientras se reincorporaba, ignorando graciosamente la falsa rabieta que estaba haciendo su invitada –. ¿Nos vamos?
– Okay vayámonos – Tomó su bolso.
Korra tomaba una mochila y ¿Otra mochila? –. Bien eso si es raro – Se dijo en su mente la ojiverde.
Se dirigieron hacia el sótano donde estaba el carro de la ingeniera.
–Nos iremos en este carro – Dijo la morena abriendo la puerta trasera y metiendo una de las mochilas delicadamente.
– Me parece bien – Observaba como la sureña cerraba puerta trasera y le abría la puerta para que pudiera ingresar.
A la modelo le pareció un hermoso gesto e ingresó al lugar del copiloto. Vio como la bajista rodeaba el Pick-Up con una mochila en sus manos.
– ¿Qué se trae entre manos? – Se preguntó con una sonrisa en su rostro.
– Vamos a bordo antes que oscurezca – Encendía el automóvil y se ponía en marcha.
– Apresúrate entonces – Dijo con fastidio.
– Ya voooy – Alzó la voz y ambas terminaron riendo, entendían cuando fingían fastidio y eso era bueno.
Korra se aventuró a poner el Waze en su celular ya que no sabía dónde carajo quedaba ese terreno que Iroh y Azula habían visto, obviamente sin enseñarle a Asami a donde iban así que se puso su manos libres para despistarla.
– ¿Tocas la guitarra Korra? – Preguntó curiosa.
– Si, toco guitarra pero casi no me gusta – Desviaba un poco su mirada hacia la joven ojiverde.
– ¿Por qué? – Volteo a verla.
– Porque no lo sé – Alzaba una mano –. Siempre quise aprender a tocar guitarra.
Asami estaba emocionada, quería saber esa historia de la ojiazul, esa y muchas más.
– ¿Y por eso no te gusta? – Levantó una ceja viéndola con una sonrisa.
– Te contaré – Respondió viendo al frente.
– Justo lo que quiero – Pensó internamente, le asintió a su conductora.
– Bien, cuando era adolescente pues me llamó la atención aprender a tocar guitara y un tío me regaló la suya y así inicie con clases donde estudiaba pero después lo dejé y empecé a aprender a tocar batería, cuando terminé de prender ammm seguí con la guitarra para eso ya tenía unos dieciocho años y ya estaba avanzando en aprender nuevamente guitarra y luego me llamó la atención aprender a tocar el bajo jajaja – Reía por sus fallidos intentos –. Aprendí a tocar el bajo y le dedicaba la mínima parte a la guitarra pero no es mi pasión, me gustó más el bajo, toco guitarra pero como te digo no es mi fuerte – Desvío su mirada hacia su hermosa copiloto y le regalo una sonrisa, una que guardaba solo para ella.
– Woow que extraño jajaja – Decía mientras reía por la graciosa historia de la morena –. Pero lo bueno que al final aprendiste.
– Si eso si – Veía su celular para virar – ¿Y tú aprendiste a tocar algún instrumento?
– Sipi, guitarra pero solo acústica, eléctrica no mucho y también algo de batería.
– Vi un vídeo tuyo tocando guitarra hace un tiempo – Se confesaba.
– ¿Así? ¿Cuál? – Preguntó curiosa.
– Una donde te acompañaba un muchacho, no recuerdo bien.
– Oh ya sé cual, si casi no me gusta que me vean pero como ves, es uno de los precios – Decía tristemente.
– Te veías hermosa Asami – Tomó su rodilla suavemente –. Sabes no es mala la atención que te dan, solo tienes que verle el lado bueno – Le regaló nuevamente esa sonrisa.
Y ahí la de tez blanca entendió lo que había hablado el día de ayer con Mako de la sureña –. Ella siempre sabe que decir en el momento correcto y ¿Sabes? Eso me ha ayudado mucho, veo muchas cosas diferentes gracias a ella – Recordó las palabras que salían de la boca del ojiámbar. Y ahora ella lo experimentaba, era mejor aún sentir esa paz que emanaba de los hermosos ojos azules de esa chica a que se lo contarán, era mil veces mejor. Sonrió mostrando su linda dentadura y puso su mano sobre la mano morena que reposaba en su rodilla y acarició dulcemente esa piel.
Korra inconscientemente abrió sus ojos como platos veía el camino pero ese tacto la había hecho endurecer su cuello para no girarse, sabía que asustaría a la modelo si la veía así y para ser sincera le empezaba a gustar esos pequeños tactos que la modelo hacía con ella. Su corazón se tranquilizó y también acariciaba la rodilla de la actriz.
Asami sintió un poco de tensión en Korra al empezar su caricia y vio de reojo los ojos de la morena abrirse cosa que la hizo sonreírse dentro de sí, pero no paró la caricia y a su parecer fue una buena lección porque la morena empezó a acariciar su rodilla.
– Ya llegamos – Dijo la morena quitando con lamento su mano de la rodilla de su copiloto.
Asami también lamentó la ausencia de esa mano y al escuchar la voz de la morena puso su atención a su alrededor, había un enorme terreno lleno de árboles alrededor. Iba a abrir la puerta para bajar pero la morena la detuvo.
– Nooo – Gritó –. Aun no bajes.
Asami vio que agarraba la mochila y se bajaba de su asiento dirigiéndose a la suya.
Una vez estando frente a ella le dijo.
– Esos zapatos no te servirán acá Asamantha Sato – Sentencio seriamente.
– Pero entonces ¿Qué hago ingeniera Wolff? – Posó su mano sobre su frente con resignación fingida.
– Acá esta la solución señorita Sato – Le mostró su mochila –. Solo espero que calces lo mismo jajaja
Asami no entendió nada hasta que la morena saco un par de botas de la mochila.
– ¿Me permites? – Se puso de cuclillas y se aventuró a tomar una de las zapatillas de la modelo.
Se sonrojó grandemente ante la petición de esa chica y sólo pudo asentir apenada. Con mucha delicadeza como si de una pieza de arte finísima se tratara quito las zapatillas de la de tez blanca.
– Vaya pero que pies tan blancos – Dijo burlona levantando la mirada hacia los verdes de la doncella.
– Ya basta y apúrate – Alejó su mirada de la ojiazul sonrojada.
– Como ordene cenicienta – Se río sacando un par de calcetas de conejito de la mochila.
Asami nuevamente veía a esa morena que abría las calcetas que le enternecieron por completo.
–Están limpias ¿Verdad? – Se rió para que la morena escuchara.
– Obvio que si – Levantó su rostro y le sacó la lengua –. Y debes de sentirte muy halagada ya que son mis favoritas – Terminé de poner la primera e iba por la segunda.
El corazón de la ojiverde volcó de tanta ternura, estaba siendo arropada (Aunque sea de los pies) por la mujer que no dejaba su mente casi nunca y con las calcetas favoritas de ésta –. ¿Acaso puede ser más perfecta? ¿Cómo puede atraparme con un gesto tan sencillo? – Le cuestionaba a su conciencia que "Todo lo sabía".
– Ya está – Se levantó mientras extendía su mano invitando a bajar a su damisela.
Le extendió la blanquecina mano y bajo del auto y si, si le quedaron los zapatos de la morena, era como un número más grande pero no importaba. La ingeniera sacó delicadamente la otra mochila y tomó una caja que estaba en el suelo del sillón de atrás, cerró las puertas y colocó el seguro. La modelo vio raro a la bajista pero solo pudo ofrecerle su ayuda.
– ¿Te ayudo? – Se ofreció amablemente.
– Gracias Asami – Le extendió la caja.
Esta la tomó y casi la bota. Era pesada y no podía creer que esa chica la agarrara como si nada
– ¿Y si mejor te ayudo con la mochila? – Sugirió algo apenada
– A ver – Tomó la caja –. No tengas pena la mochila lleva cosas delicadas y pesa bastante –Mintió.
Siguieron caminando hasta encontrarse con un hermoso árbol que extendía sus ramas hasta lo más alto y los rayos del sol se filtraban entre las hojas. Podían observar el hermoso cielo parcialmente despejado, ambas contemplaron el hermoso paisaje que estaba regalándoles la madre naturaleza. La de tez pálida sacó su celular y empezó a tomar fotografías mientras que Korra bajaba las cosas delicadamente, sacó una manta de la mochila y la extendió sobre el pasto.
También sacó su cámara de la caja y empezó a tomar fotos al árbol al terreno, al resto del bosque, el cielo y se dio cuenta de lo hermosa que se veía Asami contemplando el paisaje y sin decir nada tomo varias fotos de la chica que era envuelta con la claridad del sol.
– Se ve tan perfecta – Susurró mientras tomaba más fotografías, se mordió el labio y siguió tomando fotos hasta que caminó hacia la joven.
– Esta muy linda esta vista – Afirmó sin dejar de ver el cielo.
– Es preciosa – Veía a la misma dirección.
– ¿Y a qué venimos acá? – Cuestionó mientras volteaba su mirada a la morena.
– A conocer – Respondió sincera –. Me dijeron hoy por la tarde que era un excelente lugar e iba a venir a verlo.
– ¿Solo a eso? – Preguntó curiosa.
– Pues venden este lugar y he estado buscando un lugar para establecerme – Le sonrió.
– ¿Y lo compraras? – Preguntó con algo de pesar en su interior.
– Quizá, no lo sé aún tengo que ver el lugar – Le respondió serena –. Así que vamos.
Se colgó la cámara en el cuello tomó la mochila y la caja, Asami levantó la manta y caminaron hacia el resto del terreno, hacían pequeñas pausas para que Korra tomara fotos del lugar era bastante grande y lleno de naturaleza. A lo largo del camino se encontraron con tres ardillas, una mariposa que recién salía del capullo un pequeño nido que estaba colgando de uno de los árboles y un gran hormiguero y de todo esto la morena tomó fotografías.
– Tienes que mandármelas Korra – Exigía apuntando a la ojiazul.
– Como diga señorita Sato – Hacia la misma graciosa reverencia.
Asami rodó los ojos y negaba con su cabeza. Llegaron al mismo árbol del principio y la de tez lechosa extendió la manta.
– Hoy si esta oscuro no veo nada – Alumbraba con la linterna de su celular.
– Ahorita soluciono eso señorita no se preocupe – Bajó la mochila y la caja y abrió esta última sacando unas pequeñas lámparas que se sembraban en el suelo.
Asami empezaba a gustarle que Korra le hablase así, realmente se sentía como una princesa. Vio como esta sacaba seis lámparas de esa caja y las sembraba alrededor de la manta.
– Con razón pesaba tanto – Afirmó su mente ya que esa caja poseía no solo las lámparas sino que también dos linternas y varias cosas que no pudo identificar.
– Listo señorita, ¿Ya no tiene miedo? – Extendió su mano para que tomara asiento.
– Ya no tanto ingeniera – Tomó la mano y se sentó junto a la morena.
– Cualquier cosa me avisa por favor.
– Claro claro yo le informo si algo me molesta o asusta.
Korra sonrió y se acostó en la manta observando las pequeñas estrellas que se dejaban ver en ese hermoso cielo azul intenso. La modelo la imitó acostándose junto a la atleta. Se quedaron atentas en ver el cielo por un rato. Había un silencio entre ellas pero era un silencio cómodo.
– Mira una estrella fugaz – Alzó su dedo señalándola –. ¿Pedimos un deseo? – Volteó su cabeza hacia su derecha y se encontró con unos esmeralda sumamente preciosos.
– Si por favor – Le sonrió.
Sintió como su mano era envuelta por una mano fuerte pero suave y entrelazaba sus dedos con los de ella. Ambas cerraron los ojos y cada una pidió su deseo. Abrieron los ojos junto con un suspiro y se voltearon a ver, aún estaban sus manos entrelazadas y ese tacto era tan cálido agradable, transmitía paz y tranquilidad. En la mente de Korra jamás pasó el estar así con esa hermosa modelo –. ¿Estoy siendo muy precipitada? ¿Ella se sentirá bien conmigo? Creo que sé cómo averiguarlo – Lentamente hizo un pequeño movimiento como si quisiera separar su mano y la reacción que tuvo de la otra la impresionó.
Estaba tan relajada sintiendo ese pequeño calor en su mano hasta que un pequeño movimiento para alejarse de ella emergió de su compañera pero no, no la dejaría alejarse. Apretó esa mano y a continuación se acercó más al costado de la morena. No quería ilusionarse, no otra vez, desde aquel encuentro que tuvo con Korra en su ático había pensado en cada palabra que esta le había dicho y hasta se había prometido alejar esos pensamientos carnales que tenía con ella y conocerla de verdad y lo había cumplido, no eran deseos de sentirla, sino que se habían reemplazado con deseos de conocer de ella. Se giró para quedar sobre su brazo izquierdo y su acompañante la imitó, verde y celeste se encontraron en una misma mirada, infantil, feliz y tranquila.
Asami levantó su mano derecha y la coloco en las mejillas morenas rozándolas con sus tres dedos medios, sintió la suavidad de esta y de cómo se movían lentamente cuando la sureña empezó a sonreír grandemente dejando ver esa reluciente dentadura, estaba gustándole excesivamente hacer sonreír a la bajista, sus ojos achinados, sus mejillas abultadas, esa felicidad que llenaban sus ojos cada vez que lo hacía –. ¿Será que me estoy enamorando? – Preguntó a su conciencia que hasta ahora no había protestado en nada.
La ojiazul al sentir esos suaves dedos sobre su rostro no pudo evitar sonreírle como diciéndole que se sentía bien ese tacto y se aventuró a hacer lo mismo. Coloco su palma sobre la mejilla pálida de la modelo y con su pulgar empezó a acariciar circularmente esos bellos cachetes que parecían una fina porcelana, una hermosa y dulce sonrisa apareció en el bello rostro de la tez nívea y la morena de deslumbró por tanta belleza que tenía tan cerca, era raro no hablar no emitir más que pequeñas risas ahogadas en sus gargantas ante esos pequeño y relajantes tactos recíprocos. Pasaron un buen momento así, analizando a profundidad sus miradas como si ahí pudieran encontrar respuestas de todos los sentimientos que empezaban a salir a flote en cada una de ellas, no podían estar más felices, creían que en tiempo se había detenido realmente así lo creían.
La joven atleta soltó lentamente la mano que aun tenia entrelazada con la suya y se levantó para recostarse en su codo. Poco a poco se acercó al rostro que parecía fina porcelana, de la más fina y cerró sus ojos junto con su acompañante de aventuras. Sus labios chocaron con esa fina piel y dulcemente la besó. La menor de los Sato sintió como una mano quería liberarse sin mala intención y dejó que acabará con su verbo, le sonrió y vio como ésta se acercaba lentamente hacia su rostro y cerró sus ojos, no esperaba nada de la morena, le había quedado de lección, solo quería ser sorprendida por esas lindas ocurrencias y sintió como unos cálidos labios chocaban contra su piel, sus mejillas se encendieron violentamente. Era un beso, un beso que no se le daba a cualquier persona y eso lo sabía de antemano, sintió como esos labios se fruncían en su frente. En su estómago se podía sentir un zoológico completo paseando alocadamente provocando en todo su cuerpo despertando sentimientos que negó una vez volver a tener, pero era distinto, todo era muy distinto esta vez se sentía tan bien.
– ¿Asami?... ¿Tienes hambre? – Rompió ese agradable silencio.
– Emm... La verdad si jajaja ¿Traes algo? – La vio con dulzura.
– Si, como no te dije que si era un paseo o una cita me pregunte ¿Por qué no las dos? – Se sentaba y estiraba su mano para alcanzar la preciada mochila que no dejo que Asami tocara. La ojiverde también se sentó con sus piernas cruzadas y vio curiosa a esa joven, en realidad sí que la sorprendía grandemente.
Pudo ver como sacaba varios pachones, pachones con líquidos desconocidos para ella, unas telas que resguardaban saber qué cosa, dos copas muy elegantes, dos platos, unas servilletas, dos pequeños vasitos con velas y un zippo. Con la caja donde estaban las linternas poniéndola en medio de ellas dos como una mesa improvisada colocó las velitas y las encendió, colocó las dos copas y los platos. De las telas sacó varios sándwiches los coloco en los platos uno y dejó el resto en estas. Tomó los tres pachones y preguntó.
– No sabía que te gusta de tomar así que tengo tres opciones – Habló apenada –. Hay jugo de naranja completamente natural – Presentaba como si de un anunció se tratara el primer pachón –. Hay agua de coco igualmente natural – Imitaba su presentación y si no te parece ninguno de los dos está la tercera opción que es nada más y nada menos que agua – Agitaba una mano frente al pachón como si de destellos se tratase.
La modelo se carcajeó ante las actuaciones de la morena, no creía que fuera tan graciosa.
– El agua de coco me parece perfecto – Extendió una de las copas –. ¿Y tú que tomarás?
– Igual agua de coco – Llenaba la copa de la modelo y ésta le extendía la otra – Amo el agua de coco.
– Yo también aunque casi no lo he tomado – Dijo haciendo un pequeño puchero.
– Yo me encargare de abastecerte de agua de coco entonces princesa – Tomó su copa y la extendió a su compañera.
– ¿Por este lindo paseo-cita? – Sonrió graciosa.
– Por este lindo paseo-cita – Alzó un poco la voz mientras chocaban suavemente las copas –. Y porque estas salidas improvisadas continúen – Se aventuró a agregar.
– Ay Asami – Sus mejillas ardían – Muchas gracias eres muy dulce.
– Y tú muy atenta – Tomó otro sorbo de la deliciosa agua.
Korra sirvió más panes en ambos platos y llenó las copas de agua de coco. Hablaron a cerca de sus empleos, Korra no quería tocar el tema, pero Asami le insistió que preguntara sin pena, que no se molestaría en lo absoluto. El objetivo de la modelo era que la sureña la conociera un poco más como ella la estaba empezando a conocer. Ambas se impresionaron la una de la otra por la gran presión que llevaban a sus espaldas. La bajista por la presión de llevar y poner en alto el nombre de la corporación y la de tez nívea por el peligro de su privacidad.
– Creo que has hecho un buen trabajo manteniendo tu vida en privado – La felicitó.
– Gracias aunque con eso de Mako jajaja no sé de donde se sacaron esa relación.
– Eso mismo pensé yo cuando vi la noticia – Rió negando con su cabeza –. Además la foto estaba fuera de contexto ni se tocaron.
– Exacto, ese beso que nunca se dio – Terminaba su pan.
– Pero es divertido reírse de ellos ¿No?
– Me molesta que inventen cosas, o sea si fuera real no me molestaría pero inventar cosas para vender eso lo veo muy bajo – Respondió amargamente.
– No te pongas así Asami, han inventado cosas de mí y nada es cierto desde entonces me di cuenta que quien hace el ridículo no soy yo sino ellos – Terminaba su agua de coco.
Bebieron un poco y empezaron a comerse los otros deliciosos panes.
– Están calientes aún – Dijo sorprendida.
– Si jaja para eso son esas telas – Señaló el resto de panes bien envueltos.
– Y están deliciosas Korra ¿Tú las hiciste? – Hablaba con algo de comida en si boca.
– ¿Qué comes que adivinas Asami? – Se colocó una mano en el pecho fingiendo impresión.
– Jajaja eres una fea – Limpió una falsa lágrima –. ¿Y cómo se llama?.
– Y tú la reina del drama – Le sacó la lengua –. Mis amigos le llaman panes al estilo Korra – Se sonrojó al revelar ese pequeño secreto.
– Creo que serán mis panes favoritos desde ahora – Confesó con una linda sonrisa –. ¿Cómo te sientes con esa atención? – Preguntó, quería saber qué pensaba esa morena a cerca de la "fama".
– Emmm pues – Se puso nerviosa, nunca nadie le hizo esa pregunta –. Me dan miedo, usualmente soy una persona segura de mi misma pero cuando veo esas cámaras frente a mí me da pánico hacer o decir algo que vaya a perjudicarle a Katara o Mako, no quiero que piensen que solo quiero aprovecharme de ellos sabes no soy así – Bajó la mirada.
La modelo sintió esas palabras tan sinceras, en realidad ella no quería cometer errores, sabía en la posición que estaba, si decía algo la tomarían como una falsa y no necesariamente sus amigos sino todos los ojos que estaban sobre ella. Había visto muchos comentarios negativos en las fotos que esta publicaba tanto fans como de Katara como de Mako, pero más de este último. Cuando leyó todos esos comentarios ofendiendo a esa increíble mujer, irá fue la que inundó su ser, quería llamar a Mako para decirle que controlara a sus estúpidas fanáticas pero solo quedó en su mente ya que nunca lo dijo y ahora estaba ahí una pequeña Korra, real, con miedo a fallar, esa imponente ingeniera experta en dar buenas charlas, fuerte para patear unos cuantos traseros y excelente pareja de citas improvisadas.
Se levantó de su sitio y se colocó a la par de la bajista. Estiró su brazo derecho hacia la cintura de la morena y la atrajo hacia ella en un caluroso y reconfortante abrazo. Asami quería transmitirle paz y tranquilidad para alejar esos temores.
– Korra no perjudicaras a nadie, no vuelvas a decir eso – Acariciaba su cabello mientras se fundía más en el abrazo –. Korra te diré algo y no es solo para que te sientas bien si porque no lo es – Se separaba lentamente para poder verla a los ojos.
La morena la vio directo a sus ojos y sintió como esos miedos se desaparecían lentamente. Asintió tímida ante lo que escucharía de eso labios carnosos.
– Korra... – Dijo en un susurró mientras colocaba su mano detrás de la cabeza de cabellos castaños y la acercaba lentamente hacia ella pegando sus frentes – Eres una persona increíble y por qué no decir que eres única en tu clase – Le sonreía dulcemente y la sureña le devolvía el gesto – Korra ¿Acaso no te das cuenta de que llamaste la atención de tres personas públicas? Y no me refiero a que seas una moda porque no es así, Katara cuando nos habló de lo increíble que eres, Mako y yo nos sorprendimos sabes eres como esa agua que uno ansia después de perdernos por años en un desierto – Acarició esas mejillas encendidas de la ingeniera y vio esos ojos que desprendían asombro.
– Po... ¿Por qué dices eso? – Preguntó tímida y avergonzada por esa comparación tan exagerada.
– Korra, sólo imagina, en nuestro entorno hemos visto y conocido lastimosamente tanta gente que solo quiere aprovecharse de nosotros de muchas formas y luego vienes tú Korra, tú, una persona que creímos que jamás podía existir y si existía no era para que nosotros la conociéramos, pero el destino estaba a nuestro favor y no podía ser más generoso que regalarnos la grandiosa dicha de conocerte – Pasó ambas manos detrás de la cabeza de Korra y juntó más sus frentes –. Simplemente eres increíble Korra y no te aflijas por esas cosas, yo confió mucho en ti sino no estuviera acá – Acariciaba su cabeza.
– Asami... – Dijo por lo bajo y se sonrojó violentamente.
– Dime Korra... – Susurró, ahora si estaba perdiendo esa batalla que se había obligado a abandonar, esta batalla en contra de esos deseos carnales, pero eran muy diferentes a los primeros, estos llevaban verdad y ¿Cariño?. En realidad le gustaba la forma de ser de la bajista, esa manera en como la veía y le sonreía, esa manera de tratarla y hacerla reír con sus genuinas ocurrencias, ese día sí que había sido loco, en la mañana juró alejar esos deseos que empezaban a llenar su corazón y ahora estaba ahí, frente a esa morena hermosa, viéndola de una manera muy especial, esa mirada que nunca jamás vio en nadie, ni en esa persona que tanto amó, esa mirada que hacía que su interior se llenara de emociones prohibidas por ella misma.
– Muchas gracias por todo eso – Alzó su mano derecha hacia las mejillas níveas ligeramente teñidas por un carmín que la hacía verse adorable – No sabía todo eso y que me lo dijeras es tan lindo – Acariciaba esas mejillas estaba volviéndose adicta a la suavidad de su piel y se sentía correspondida porque no veía ninguna protesta en la joven Sato.
Ambas estaban tan cerca, sintiendo sus respiraciones, el tacto de sus manos en sus rostros, las miradas correspondidas, los nervios mutuos, los sentimientos encontrados, la hermosa brisa de la noche sobre ellas, las canciones de la noche, las hermosas estrellas, todo absolutamente todo estaba saliendo perfectamente, sin planearlo, sin pensar en el después. Estaban tan sumidas admirando una a la otra, no pensaban en nada más, simplemente estaban ahí, disfrutando de sus compañías, sin lujos, sin gente viéndolas, sin cámaras tomando fotografías, sin responsabilidades que tenían fuera de esa burbuja que habían formado esos dos cuerpos. Pero Asami no le duro tanto eso de no pensar y apareció la tipa que no se había aparecido desde que salió con la morena –. "Ambas sabemos que no quieres dar el siguiente paso" – Escuchaba decepcionada la voz en su mente. No, no podía seguir con eso tenía que salir de ahí, no quería arruinar esa hermosa velada improvisada que había armado la sureña. En su mente pasaba cada metida de pata que hizo en su pasado y no quería lastimar a Korra, ella era grandiosa realmente no merecía a una estúpida como ella
Su rostro cambio a uno de preocupación y la ingeniera lo entendió, estaban dejándose llevar. Ella que era la que había puesto la línea límite para no pasarla y estaba atravesándola lentamente y agradeció en su interior que también pasaba lo mismo con su cita iba a hablar hasta que un sonido muy bien conocido la sacó de sus pensamientos. Ambas pegaron un brinco que las sacó de la batalla de sus pensamientos, era el celular de la ingeniera.
A Asami le sorprendió que realmente hasta para tono de llamada tenía rock –. Sí que es rockera aunque no parece una – Pensó aliviada acerca de la salvada que le había pegado esa llamada inoportuna.
– Disculpa – Sacó el celular de sus pantalones.
– Adelante – Se apartó un poco de la morena.
Korra se levantó de su lugar algo apenada pero aliviada en el interior.
– Hola princesa, ¿Cómo te fue? – Respondió.
A su cita le creció un pequeño sentimiento que raramente no había aparecido antes – Malditos celos – Musitó rodando los ojos –. Mejor guardo las cosas – Se dijo agarrando la mochila y empezó a guardarlas.
– Si me gustó el terreno, está muy lindo y amplio, quizá lo haga trato.
– Pero aún tienes que ver los otros tonta.
– Si me acompañas mañana los vamos a ver todos ¿Te parece?
– Me estas invitando a tener sexo salvaje señorita Korra.
– Obvio que te estoy invitando a tener sexo salvaje en medio de terrenos baldíos, tú yo y mi Pick-Up ¿Suena bien? – Sonreía pícara.
– Suena suculento Korrita, te veo más tarde okay.
– Nos vemos más tarde princesa – Le dio un beso telefónico y colgó la llamada.
Algo dentro de Asami se rompió y si era su corazón –. No hay dos glorias juntas – Pensó amargamente –. ¿Cómo es posible que acabando de pasar lo que pasamos tiene la decencia de ofrecer sexo salvaje? – Tomaba furiosa las telas y las metía violentamente en la mochila.
Korra vio muy graciosa esa escena, sabía lo que Asami tenía no era tonta, había dicho eso a propósito para enojarla y había resultado mejor de lo que había imaginado. Vio como ésta se levantaba dejando la mochila recostada al gran árbol, se veía furiosa y en la cabeza de la morena cruzó un buen antídoto para la rabia. Sonrió pícaramente dirigiéndose cuidadosamente hacia la modelo que se encontraba de espaldas, la cargó estilo nupcial y su receptora.
– Ahhhh – Gritó mientras se "defendía" de la captora.
– Shhh no grites – Dijo corriendo un poco con ella en sus brazos y empezó a darle vueltas.
– No, no, no, no... – Gritó –. Vueltas no Korra – Se agarraba fuertemente del cuello de la atleta y daba pequeños gritos.
Korra entendió y la bajó y lo siguiente que hizo fue tirarse en la grama para acostarse y ver el hermoso cielo estrellado. La modelo que estaba luchando para no vomitar vio como la bajista se acostaba en el suelo –. ¿No querrá irse con esa tipa? – Se preguntó mentalmente.
– No tendré sexo salvaje esta noche si es lo quepiensas – Habló seria.
La actriz abrió los ojos como platos. ¿Seráqué hablé en voz alta? ¿Será qué lee mi mente? –. ¿Qué? – Preguntó como queno sabía de que hablaba esa chica.
– No te hagas Asamiiii – Lo dijo en un cantito –. Vi cómo te pusiste cuandodije eso – Le extendió la mano invitándola a acompañarla.
– Mierda ¿Tan obvia fui? – Pensó –.No sé de qué hablas – Respondió ignorando la mano que se dirigía hacia ella.
– Sé que si Asamiiii – Cantó infantilmente –. Ven ¿O te da miedo en suelo? – Serió.
– No – Sentenció –. No me da miedo – Continuó –. Y lo que hagas con tu vida nome importa en lo absoluto – Mintió.
– ¿En serio? – Se sentó en forma de loto –. Entonces ¿Por qué estas enojada?
– ¿Quién dijo que lo estoy? – Empezaba a perder la razón por su enojo.
– Yo – Una enorme sonrisa se dibujó en su rostro.
– Te equívocas – Dijo girando sobre sus talones y caminar hacia donde estaba lamanta.
La morena suspiró, vaya que Asami era difícil cuando se enojaba –. ¿Estará celosa? Nah ya vas Korra quizá solole molestó el mal chiste que yo con ella y pensando en otra – Se dijo en sumente.
Pasó un buen rato observando como la bajista permanecía acostada con unahermosa sonrisa en su rostro, señalando el cielo viendo hacia distintos puntosse esté –. ¿Pero qué es tan gracioso?Sólo es el cielo – Se preguntó en un susurro dirigiendo su mirada haciadonde suponía que veía la sureña y se asombró, una hermosa noche repleta deestrellas en el cielo oscuro y una hermosa luna menguando, nunca había visto uncielo tan lleno de estrellas –. Wooow – Dijo en un susurro –. Que hermoso – Seemocionó al ver tan increíble noche, en la ciudad no se veía así el cielo peroahí era tan perfecto era como estar en un hermoso sueño.
– Se ve mejor acá – Escuchó decir en la oscuridad –. Aún está en pie lainvitación.
Asami sonrió con ternura, esa sureña eran tan rara y agradable. Se levantó paradirigirse a donde estaba la morena y se sentó a la par de ella.
– Acuéstate – Ordenó dulcemente –. Y disfruta.
Y así lo hizo se acostó cerca de esa chica para observar el hermoso panoramalleno de estrellas, estaba más lleno de estrellas que antes y eso eraincreíble.
– Es una amiga de mi infancia – Rompió el silencio que se había creado desdehace ya un rato –. Y así nos molestamos siempre – Dijo sin voltear a ver a suacompañante.
La joven Sato no dijo nada, solo escuchó la confesión y por consecuencia sesintió tonta, ella también bromeaba así con sus amigos y amigas. Habían pasadocomo cinco minutos desde que la morena habló, Asami empezaba a sentirseincomoda, se movía a cada rato para acomodarse en la grama y Korra solo la veíagraciosamente.
– ¿Quieres una almohada Asami? – Preguntó con una sonrisa en su boca.
– Si serias tan amable – Respondió sorprendida que hasta eso había traído su amiga.
– Ven recuéstate en mí – Dijo en voz baja.
Asami abrió los ojos nerviosa – ¿Es enserio? ¿Acaso esta chica quiere provocarme? – Pensó mientras se dirigíagustosa y voluntariamente hacia el pecho de la morena y lentamente recostó sucabeza abrazándola. Korra sintió los nervios de la mujer y lo que hizo fueenvolverla en sus brazos.
– Dentro de un rato nos vamos ¿Quieres? – Preguntó a la modelo.
– Quiero estar más tiempo contigo Korra – Dijo sin remordimiento alguno.
– Yo también Asami – Levantó un poco su cabeza e implanto un beso en el cabellonegro de la modelo.
Ambas se quedaron profundamente dormidas como por veinte minutos y la primeraen despertar fue la ojiverde, abrió lentamente los ojos y se percató que aúnestaba aferrada a ese cuerpo que le regalaba calor, calor en esa noche, Korraestaba profundamente dormida así que como pudo sacó su celular de la chaqueta yabrió la cámara.
– Tendré un recuerdo tuyo Korrita –Pensaba mientras tomaba muchas fotos con la hermosa sureña. Ya cumplida su metaempezó a hablarle a la joven que parecía piedra durmiendo.
– Korra... – Susurró dulcemente pero nada pasaba – Korra deberíamos de irnos ya– Dijo moviendo un poco a la morena pero no, era un segundo intento fallido.
A la joven actriz le entró un pensamiento nada decente en ese momento que laestaba carcomiendo por dentro, tomó su celular y alumbró la cara de la morena.Observo como esta estaba profundamente dormida, con sus labios cerrados muyapetecibles, su deseo se acabaría ahí o eso pensaba, sus impulsos estabanprotestando para que lo hiciera de una vez, su corazón latía a tal rapidez que pensóque se le escaparía de su pecho –. Nosentirá nada – Decía su mente –. Solohazlo carajo – Pensaba.
Mordió su labio inferior, ya lo había decidido, besaría a esa hermosa y dormidaKorra, tenía que probarse a sí misma, quería saber si solo era un capricho oeso era real, esos sentimientos que la carcomían por dentro. Humedeció suslabios con su lengua, tomó su cabello haciéndose una cola de caballo simple ylentamente empezó a agachar su rostro al de esa morena, apenas las lámparas quepermanecían cerca de aquella manta las alumbraban. Soltó el aire retenido desus pulmones y se fue acercando más a su objetivo principal, cerró sus ojos ylentamente sintió como sus labios se unían a los labios morenos de laingeniera, eran tan suaves y deliciosos su voluntad se lanzó por el precipicio,siguió acariciando esos tiernos y achocolatados labios, sentía como su corazóny su mente explotaban por todas esas emociones que emergían desde lo másprofundo de su ser.
De pronto sintió como unos brazos aprisionaron su cintura y abrió los ojos delpuro susto, la habían agarrado con las manos en la masa, vio como unos ojosazules la veían con ternura y sin más empezó a alejar su rostro de este perouna mano en su nuca no se lo permitió.
– No señorita, no la dejare ir tan pronto – Escuchó una voz profunda yadormitada.
Lentamente esa mano que se acobijaba entre sus cabellos empezó a hacer unaligera fuerza para que se acercara más al rostro moreno y no hizo nada más queobedecer las órdenes. Ambos labios se acercaron tímidamente para hacer contactoel uno con el otro, marrón y rojo se hicieron uno en un beso tierno, uniendo másque sus labios, sino que sus emociones. Ese simple beso, un beso que llevabanerviosismo y aceptación. Besaban una y otra vez esos labios como si su vidadependiera de ello, se sentían tan llenas de vida, nunca ninguna de las dos sesintió así jamás.
Era un nuevo comienzo, un comienzo de amor ¿O perdición?...
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Muchas gracias por leer hasta acá este capitulo, en serio se los agradezco mucho. No saben cuanto me emociona la aceptación de esta historia, muchas gracias por sus comentarios, me hace feliz leerlos en serio Literalmente pasé toda la semana desvelándome (Por pura gana :v) desarrollando este capitulo, sin duda el mas largo que he escrito, pero me encanta el resultado espero sus comentarios y opiniones. Nos vemos en el próximo capitulo
