Hola mis buenas chicas! ¿Cómo están el día de hoy? Muchas gracias, de verdad que jamás voy a dejar de agradecer todos y cada uno de sus reviews, de verdad que muchas gracias. Pasando a lo otro, he aquí el nuevo capitulo, la continuación de esta bonita historia que ustedes han hecho su favorita, sin mas me despido y nos vemos en la próxima. Besos, abrazos y apapachos de mi parte. Por cierto este episodio tiene dedicación especial para mi buena amiga Dameli que va a cumplir años. ¡Muchas felicidades por adelantado amiga!
~ 1 ~
La luna asomaba en ese momento, una fría brisa se dejó sentir en ese sitio, un escalofrió recorrió tu cuerpo y una capa te cubrió. Miraste a tu izquierda, era Shaka quien te estaba protegiendo del fresco de la noche, le sonreíste y te cubriste con ella. Continuaron caminando con dirección al Santuario, llegarían en pocos minutos. Lo único que se escuchaba en el camino era el ruido de los grillos que se encontraban escondidos entre tantos arbustos, la famosa veredita se encontraba iluminada por el brillo de la luna y las estrellas distantes. Dejaste salir un suspiro, estabas cansada, tanto física como emocionalmente
-¿Tienes sueño?- te pregunto Milo, tu negaste -¿entonces?
-Nada, solo cansada por el viaje- respondiste mientras dejabas salir un estornudo
-Salud- escuchaste que todos te dijeron
-Gracias- respondiste y la plática ceso.
¿Qué era lo que estaba mal? No lo sabias, lo único que sentías era que tanta calma no era normal. Y no te referías a la noche esa en la que te encontrabas caminando, claro que no… eso era muy normal, te referías a algo que se encontraba más allá de tu entendimiento, algo que no podías explicar, pero sabías que si le preguntabas a Shion él tendría la respuesta, porque sabías que él todo lo sabía. No había nada de lo que él no tuviera conocimiento.
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-¡Athena!- escuchaste que te llamaron, miraste hacia atrás y te topaste con alguien que ya hacía tiempo extrañabas
-Hola- saludaste mientras te acercabas -¿Cómo estas Ángelo?
-Veo que está bien- te dijo mientras te miraba de pies a cabeza –solo fue una falsa alarma
-¿Falsa alarma?- repetiste -¿de qué?
-Nada, no importa- te dijo restándole importancia –lo que más nos interesa es que llego con bien- siguió hablando –buen trabajo muchachos- felicito a sus compañeros –bueno, me largo… el ingrato del Patriarca me hizo doblar la guardia
-No seas grosero Ángelo- le recriminaste –más respeto para Shion
-Sí, sí, lo que diga la princesita mimada- te dijo mientras se iba de ahí, ya después te vengarías de Cáncer
No supiste porque, pero te dio por tomar el camino largo… subir y pasar todos los Templos Dorados, tal vez era porque tenías la esperanza de encontrar a los demás, como habías hecho con Ángelo y Mü, el guardián del primer templo que te recibió con un cálido abrazo también escrutándote de arriba hacia abajo, otros más estaban en misiones como Saga y Aioria y otros más acompañando a Ángelo en su guardia nocturna. Te detuviste varias veces en las escalinatas y tomaste asiento, como bien habías dicho antes, estabas algo cansada.
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Abrir la puerta del Despacho Principal era algo que querías hacer desde tiempo atrás, no habías estado mucho tiempo afuera pero sentías que habían pasado muchos años. Viste que Shion dirigió su mirada hacia ti en el momento en que entraste, de inmediato fuiste a su encuentro a abrazarlo y esconder tu rostro en su pecho, te volviste a sentir protegida como en meses atrás, él solo se dedicaba a acariciar tu cabeza y lo escuchaste susurrar algo en un idioma extraño
-Buen trabajo Caballeros- escuchaste que les dijo mientras aun te encontrabas entre sus brazos y pensaste en Ares. El pequeño que te había llevado con él porque buscaba lo que tu tenías al por mayor… cariño y amor de personas que más que verte como diosa te veían como una buena amiga, como a una chica que debían de proteger pero que aun así te daban tu espacio.
Y por primera vez sentiste que Ares era el que debía de estar recibiendo ese cálido abrazo paternal en lugar tuyo, pero eras egoísta, o en ese momento lo estabas siendo, porque no estabas dispuesta a compartir el apoyo, el cariño, la comprensión y el amor incondicional de Shion y de Dhoko, las dos personas que siempre habían estado creyendo en ti. La fuerza de tu abrazo se intensifico y te afianzaste más a Shion quien aún seguía dándote mimos, sentías pena por Ares, pero no era tu culpa que el destino te hubiera deparado mejores personas en tu camino
-¿Desea descansar?- te pregunto y tu asentiste –ya mañana les llamare para hablar de lo que paso en la misión de rescate- escuchaste que les dijo –ahora, regresen a sus templos a descansar
Apenas termino de hablar y se dio la vuelta contigo aun en brazos, ambos salieron de ahí con dirección a tus aposentos. Te diste un baño rápido y te acostaste en la cama, Shion se quedó contigo hasta que te quedaste dormida, pues las caricias sobre tus cabellos eran como una nana para ti.
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No sabias el porqué, pero siempre que sentías que querías salir de ahí corriendo, que el haber estado hablado con Afrodita y Mü no era suficiente para calmar tus nervios acudías a los Jardines Privados de Athena, como en ese momento, en que aún faltaba poco más de una hora para que el sol saliera y se colocara en lo alto.
Habías perdido mucho tiempo estando con Ares, demasiado tiempo para tu gusto, era un vida muy difícil la que estabas llevando pero era algo a lo que sentías que ya estabas acostumbrada, tus días de la misma rutina habían cambiado y aunque no estabas en guerra siempre, había periodos como ese en el que sacabas a lucir que podías pelear para proteger a las personas que querías.
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-Buenos días chicos- saludaste cuando llegaste al comedor, todos esperando por ti
-Buen día princesa Athena- te saludaron al mismo tiempo, apenas tomaste asiento ellos hicieron lo mismo
-Y… ¿hay alguna novedad?- preguntaste -¿algo paso cuando no estuve aquí?
-Ezreal ya camina- escuchaste decir a Aioria –y ya quiere empezar a hablar
-Eso es algo que ya tenía contemplado, es demasiado inteligente- dijiste mientras mirabas al pequeño sentado en el suelo jugando con algunos cubos -¿algo más?
-Nada de importancia- te respondió Shion –solo hay nuevos candidatos, otros más ya son caballeros de Bronce y otros más de Plata
-Ya veo- dijiste, el desayuno fue ameno, entre platicas y risas.
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Después de tanto tiempo regresaste al trabajo, la señora Clarisa (que era originaria de Gran Bretaña) se alegró de verde de nuevo por la clínica, te conto que tu asistente era muy buena pero no se comparaba a ti, en verdad que esa señora te tenía mucho aprecio al igual que su esposo. El día se te fue como agua entre las manos, había muchas cosas que hacer. Terminaste cansada, aun así decidiste caminar por los alrededores del Santuario cuando habías regresado del trabajo, ya era muy normal para ti ver a muchas personas entrenando con sus maestros, otros más se la pasaban corriendo por el lugar, otros más peleando cuerpo a cuerpo.
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~ 2 ~
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Tomaste un camino un tanto alejado de ahí, el lugar donde en ocasiones salías a platicar con algún Dorado o con Shaina y Marín, te apoyaste en el tronco de un árbol, dejando que el viento que corría en ese momento te tranquilizara y te refrescara por el clima tan cálido que hacía en ese lugar.
-Es tarde, pronto la cena será servida, debería de regresar a sus aposentos- escuchaste que te llamaron, pero no volteaste, sabias a quien pertenecía esa voz
-¿Y ese milagro que me hablas?- respondiste sin energía
-¿A qué se refiere?- te respondió de manera interrogante y sentiste que se colocó a tu lado, viendo el mismo punto que tu… el pueblo de Rodorio
-Desde que llegue apenas me diriges la palabra Shaka- le dijiste –yo no recuerdo que haya hecho algo malo… ¿o sí?
-En lo absoluto- te dijo –solo que he tenido mucho trabajo que hacer
-Camus también, Afrodita, Mü, Milo…- contaste –todos tienen trabajo que hacer, yo tengo muchas cosas que hacer y aun así me doy el tiempo de platicar con todo el mundo
-He tenido encargos del Maestro- dijo sencillamente
-Está bien- dijiste mientras le mirabas –pensé que habíamos dejado claro todo cuando platicamos después de que volví de la bronca con Poseidón- comentaste mientras mantenías tu mirada, serena y fija –que habíamos acordado tener una buena relación, de ser amigos… pero si no lo deseas por mí no hay problema
Le observaste unos minutos más esperando a que dijera algo, una palabra pero tal parecía que Virgo no quería mencionar nada. Dejaste salir un suspiro, diste una última mirada hacia el pueblo que ya se encontraba iluminado y saliste de ahí. Apenas diste unos pasos y Shaka te tomo de la muñeca, te miro fijamente, sentiste que con esa mirada te estaba respondiendo, pero no sabías que era lo que quería decir.
-Athena… yo…- lo viste dudar por primera vez, jamás te había hablado con tanto temor, su agarre se tornó firme pero sin llegar a lastimarte –no es que no confié en ti, solo que…
-¿Solo que?- le animaste a hablar, tal vez estabas imaginándolo todo, pero veías que se encontraba nervioso y comenzaba a respirar de manera agitada
-Yo siempre confiare en ti- te dijo –y puedes estar segura que siempre estaré frente a ti antes de que algo te dañe- te dijo firmemente –pero hay algo que me molesta y no quiero ser motivo de…
-Shaka- le nombraste y te acercaste a él, posaste tu mano libre sobre su frente -¿tienes fiebre? ¿Te sientes mal?
-¡No!- te dijo en voz alta
-¿Entonces?- preguntaste
-Lo que pasa es que… Yo…- te soltó y desvió la mirada de nuevo hacia el pueblo, te sentías desesperada, él te desesperaba… estaba pensando demasiado en lo que fuera que estuviera pensando –Es que yo…
-¡Athena!- escuchaste que te llamo Aioria mientras se iba acercando a donde se encontraban ustedes dos –hasta que te encuentro
-¿Pasa algo?- le preguntaste y le diste parte de tu atención al León Dorado
-Si- dijo seriamente –algo terrible
-¿Qué?- preguntaste, solo esperabas que no fuera a estallar otra guerra o que en el peor de los casos le hubiera pasado algo al pequeño Kiki o Ezreal -¿Qué paso?
-Le escribí una carta a Marín y no me atreví a entregársela porque cuando la encontré había un tipo que se le estaba declarando
-¿Solo es eso?- le preguntaste soportando la furia, te había asustado demasiado el tono de voz con el que había llegado
-¿Solo eso?- volvió a repetir -¡¿Cómo que solo eso?! ¡¿Qué es lo que voy a hacer ahora?!
Viste que tomo asiento en el suelo, desviaste tu mirada a Shaka, pero Virgo solo miraba a su compañero. Suspiraste, está bien… no habías medido tus palabras cuando le dijiste que solo era eso, lo habías minimizado pero no era tu intención. Claro que te sentías mal por tu amigo, sabias que la chica de la constelación del Águila era su amor escondido desde años atrás, el mismo Aioria te lo había dicho. Aunque también sabias que ella no estaba interesada en nadie (o eso es lo que te hacía creer)
-¿Qué vas a hacer?- le preguntaste mientras él solo escondía su rostro entre sus rodillas
-Nada- dijo sin mucho ánimo –si ella lo prefiere a él no tengo nada más que hacer, solo cuidarla desde la distancia
-Pendejo- le llamaste de la manera más dura, alzo la mirada algo descolocada y te vio insistentemente
-¿Cómo me llamaste?- te reto
-¿Estas sordo o qué?- le respondiste sínicamente –Te dije pendejo- volviste a repetir y se puso de pie, encarándote muy molesto
-Puedes ser Athena pero no te voy a permitir que me llames de esa manera
-Pero si lo eres Aioria- le respondiste sosteniéndole la mirada –eres un pendejo en toda la extensión de la palabra
-¡Athena...!
-Escúchame bien Leo- le interrumpiste –Si te digo que eres un PENDEJO- recalcaste la palabra –es porque lo eres. Si no lo fueras te valiera madre lo que viste y estarías ahí a lado de Marín e interrumpir lo que ese le hubiera estado diciendo
-¡No lo entiendes!- te dijo mientras caminaba hacia el árbol en el que estabas apoyada momentos atrás -¡Tú no sabes lo que en este momento estoy sintiendo! ¡Lo que sentí cuando lo escuche hablar y decirle eso!
-¡Ay, no seas melodramático Aioria!- le respondiste
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Shaka escucho todo lo que ambos estaban diciendo. Athena se había quedado en silencio, se veía molesta y más molesto se veía su compañero de armas. Él si sabía lo que estaba sintiendo, pero a diferencia de Aioria él había decidido callar y no decir nada, pero le estaba resultando demasiado difícil.
Después de que Athena llego y se alojó de nuevo en el Santuario, él no había hecho nada más que evitarla, no frecuentaba los sitios que ella pisaba, incluso había llegado a pedir guardias antes de que ella saliera de su trabajo con tal de no ser la persona que la resguardara cuando regresara después de su jornada de trabajo. Se estaba comportando como el Guardián que él debía de ser, no había de otra y si tenía que mantenerse alejado de ella lo haría, aunque dentro sintiera un hueco, un vacío inexplicable que por más que había dedicado a meditar no había encontrado razón alguna para saber por qué sentía eso.
Eso mismo sintió cuando ella le dijo en su propia cara que entendía que él no confiara en ella, sintió que caía, sintió algo, como si se estrellara su alma, la detuvo sin pensarlo… estuvo a punto de confesar la razón, pero agradeció que las estrellas estuvieran de su lado en el momento en que había llegado Aioria de Leo.
Se puso en su lugar… recordó cuando escucho la confesión de su diosa y aquel guerrero del otro dios… ¿Qué habría pasado si hubiera habido una relación entre ellos? Tal vez jamás habría visto a la diosa con otros ojos, tal vez ni siquiera ella se habría molestado en estar ahí… pero agradecía que no hubiera pasado.
-A ver Aioria- la escucho hablar más calmada pero con un tono firme –no terminaste de escuchar la propuesta ¿o sí?- su compañero negó –¡Entonces no seas pendejo y estés haciendo un cine mental en tu cabeza!- le grito de nuevo
Observo como ella se acercó a Aioria y poso sus manos sobre sus hombros, estaba al pendiente de que él no le hiciera nada, porque de entre todos sabía que Aioria actuaba antes de pensar y estaría dispuesto a pelear contra él si llegaba a pasar algo en su momento de enojo y frustración.
-Mira Aioria de Leo- le llamo –no sé qué chingados vas a hacer, pero de una cosa estoy segura y es que Marín no ha aceptado, te lo puedo jurar
-No es verdad, no estabas ahí "-.-"
-No lo estaba, pero por algo ella y yo somos amigas- le dijo –Escucha bien Leo porque no pienso decirlo dos veces
-¿Qué? ¿Qué es lo que vas a hacer?- escucho a su amigo sin mucho ánimo, su tono de voz no tenía la energía que lo caracterizaba –Ya no se puede hacer nada
-Claro que si- ella aun insistía, no era por nada, pero su diosa siempre sabia verle el lado positivo a todo –no sé qué vas a hacer pero tú te me vas a poner más guapo de lo que eres y vas a ir a pararte frente a ella, le vas a demostrar que no hay nadie mejor para ella que tú…
-No Athena… ya no…
-Por el amor a los dioses Aioria- le vio que se alejó de él y revolvió sus cabellos -¿Qué vas a hacer? ¿Esperar a que la deje? ¿A qué se fije en otro?- le pregunto y sintió que esas preguntas eran para él -¿acaso eres de los que se prefieren callar y amar en silencio? ¿De los que dicen si ella es feliz yo solo soy?
¿Acaso Athena sabía lo que él estaba pensando en ese momento? Shaka sabía que no, también sabía que no eran preguntas y reclamos para él; sino para su compañero, quien mantenía la mirada fija en el suelo. Buscaba una respuesta clara y firme, una respuesta que le despejara todas y cada una de sus dudas, tal vez ella la tendría, para Aioria y para él. Observo que "-.-" se trataba de calmar pero no podía, iba a hablar pero callo de nuevo para caminar y detenerse en el borde de aquel lugar donde estaban.
-No Aioria, discúlpame pero no vas a ser feliz- le dijo seriamente y tanto su compañero como él la miraron –no lo vas a ser hasta que ella no este contigo
-Es imposible
-Logras muchos milagros en batalla- le respondió –haces muchas cosas, derrotas dioses reencarnados… y me estás diciendo que es imposible- vio que suspiro –no Aioria, si es imposible es porque tú lo quieres ver de esa manera, pero no es así
-¿Qué hago Athena?- le pregunto su compañero esperando que tuviera una respuesta sencilla para él y porque no… también para su dilema
-Lucha- le soltó sin dudar –lucha por ella, por la mujer a la cual amas, porque quiero escuchar que hiciste todo lo que pudiste, trataste, peleaste, hiciste todo lo que estuvo a tu alcance y por eso cuando me lo digas ella va a estar a tu lado
-¿Y si aun así ella nunca me corresponde?- le pregunto, la misma pregunta que se había formado en su interior
-Al menos sabrás que hiciste todo lo que estuvo en tus manos, que moriste en la raya y que jamás, escúchame bien amor… Jamás vas a decir "si hubiera hecho esto a la mejor ella…"
-Athena…
-"Athena, Athena, Athena"- repitió ella -¿Qué no sabes decir otra cosa? Mira Aioria, no sé si se les permite casarse o tener una relación, pero de algo estoy segura y es que tienes que hacer todo para pelear por ella
La joven Athena ya no dijo nada y solo la vio irse de ahí, dejando a ambos chicos solos, Shaka dirigió su mirada hacia el cielo, apenas las estrellas habían terminado de adornar el cielo, después de eso dirigió su mirada hacia su compañero, este solo le sonrió. Había encontrado la respuesta, no fue gracias a su meditación tampoco tuvo que andar pidiendo consejo… la misma respuesta se la había dado aquella mujer que ahora veía a lo lejos y era porque se había adelantado.
-Para jamás decir "hubiera…"- susurro para sí mismo y comenzó a caminar para alcanzarla junto a Aioria.
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~ 3 ~
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Scott Payne se encontraba sentado en el sillón individual ataviado en un traje lujoso y a la vista de cualquiera… costoso. Su cabello era de un hermoso color rubio y sus ojos de un hermoso verde esmeralda. De tez clara, alta estatura y cuerpo delgado y atlético.
Frente a él se encontraban dos hombres vestidos en armaduras y detrás de ellos 4 hombres más que se encontraban arrodillados, Scott sabía de antemano que habían estado siguiéndolo desde hacía tiempo, por eso cuando salió esa noche de su trabajo se encamino hacia el callejón en el que se solían esconder y pedirles con autoridad y amabilidad que salieran de ahí y que le dijeran que era lo que ellos necesitaban
No creyó nada de lo que ellos habían mencionado, necesitaba muchas pruebas, demasiadas si querían al menos darles el derecho a la duda. De pronto, sintió algo… una opresión, como si el aire faltara, las luces de su lujoso departamento bajaron de potencia hasta quedar una oscuridad total, sintió algo de temor, solo fue un segundo, antes de que las luces volvieran para iluminar el lugar, frente a él se encontraba una mujer de largos cabellos y piel pálida ataviada con un vestido negro. Se intentó ponerse de pie pero ella se lo impidió
-Por favor, no lo haga- le susurro y se arrodillo ante él junto a los otros dos
-¿Quién eres?- pregunto, temiendo a la respuesta
-Pandora- le susurro, pero Scott ya lo sabía –ellos son dos de los tres Jueces del Inframundo… Minos de Grifo y Aiacos de Garuda
-Ya me lo habían dicho- comento serio, tratando de soportar aquella careta de tranquilidad que se había colocado –pero ustedes creen que yo me voy a creer todo ese cuento… deben de estar locos- dijo mientras se cruzaba de piernas y sonreía arrogantemente
-Si solo me permitiera demostrárselo- pidió amablemente Pandora
-¿Cómo? ¿Cómo lo harás mujer?- le pregunto curioso
-Con esto- comento y de pronto en las manos de Pandora se encontraba la esfera que contenía el alma del rey del Inframundo
Miro con mucha curiosidad aquella esfera, se puso de pie y la intento tomar entre sus manos, en ese momento aquella alma se ilumino demasiado, tanto que asusto a Scott, se alejó y camino hacia un piano de cola negra que se encontraba en medio de su departamento. Miro hacia el exterior por la gran ventana que había, desvió de nuevo la mirada hacia donde se encontraban aquellas personas.
-¿Quién se supone que soy?- pregunto curioso
-Nuestro señor- le respondió Minos
-La rencarnación del dios del Inframundo- le respondió Pandora
-¿Hades?- pregunto mientras los dos Jueces y ella asentía –¿soy la rencarnación de Hades?- insistía esperando encontrar alguna negativa por parte de ellos
-Esta es su alma- le comento Pandora –fue separada de usted para que no corriera ningún peligro
-¿Qué peligro?- pregunto de nuevo
-No hay ya que temer señor- le respondió Aiacos –me encargue de ellos y de ahora en adelante no tendrá que preocuparse por nada
-¿Y para que me siguen? ¿Qué es lo que quieren que haga?- pregunto Scott
-Solo que tome su lugar señor- respondió Pandora –usted volvió a esta era para por fin dominar la tierra.
-¿Para que la quiero dominar?- pregunto él –solo es meterme en problemas, apenas puedo con mi trabajo. Tengo que hacerme cargo de la empresa de mi familia, ya tengo con eso. Lo que ustedes están diciendo es una completa locura
-Señor- le llamo de nuevo Pandora –si usted no fuera el cuerpo del señor Hades, jamás lo hubiéramos buscado, esta alma le pertenece a usted- le dijo mientras la depositaba en sus manos –es necesario que la acepte, que se convierta en el señor Hades y que por fin tome este mundo en sus manos
-¿Para qué?- pregunto él
-¿Jamás se ha imaginado tener un poder más allá del contemplamiento humano? ¿Jamás ha pensado en acabar con toda la maldad? ¿Hacer de este mundo un lugar en el que solo haya personas de buen corazón?
Scott cayó para escuchar las palabras de ella. Siempre lo había pensado, mientras tenia edad para eso, hasta que creció y decidió que la empresa, las cuentas y los tratos para crear más socios era más importante que ayudar a una anciana a cruzar la calle, ayudar a la persona que era abusada, socorrer a la persona que pedía en la calle algo de comer. Claro que lo había pensado pero jamás se preparó para poder llegar a hacerlo.
Ahora lo tenía entre sus manos, aquel poder que lo haría merecedor de todo, de dominar el mundo como él quisiera, de imponer castigos y solo salvar a aquellos que lo merecieran, personas que haya elegido él mismo, las trabajadoras, buenas, nobles y de buen corazón que harían cualquier cosa honrada para poder salir adelante, pero… siempre había un pero… si él decidía tomar control de la tierra… ¿acaso no habría alguien quien se lo tratara de impedir? ¿Habría alguien que también desearía el control de la tierra? ¿Qué lo hacía a él merecedor de ese honor?
-¿Quién me detendría? ¿Quién sería capaz de oponerse a mí?- pregunto sagazmente
-Athena- dijo sin dudar Pandora –la mujer que es capaz de salvar tanto al inocente como al culpable
-¿Por qué salvar al culpable?- pregunto él –eso no es posible, Athena es la diosa de la sabiduría, ella sabría muy bien que salvar al culpable significa darle otra oportunidad para hacer el mal
-Pero así es ella- respondió sagazmente la mujer –prefiere que la tierra siga sumida en llanto y desesperación antes que tomar la vida de un asesino o de un ladrón
-Eso es algo inaceptable. Algo que ninguna persona que tiene ese poder debería de hacer- sin saberlo, el alma que sostenía en sus manos se comenzaba a iluminar más y más con su reacción –ella… ¿también ha reencarnado?
-Se encuentra ahora mismo en el Santuario de Grecia- respondió Minos
-Eso quiere decir…
-Que si viene con nosotros como nuestro emperador… tendrá que deshacerse de ella- comento Pandora –porque cuando usted intente tomar el control de la tierra y ponerla en orden, ella lo impedirá
-Qué acto tan inhumano- respondió –pero aun así…- observo la esfera en sus manos y se la ofreció a Pandora –no puedo hacerlo
-Pero señor…- le llamo la mujer sin entender que había pasado
-Lo siento, pero no puedo aceptar el destino que me ofrecen- coloco la esfera en manos de Minos al ver que Pandora no deseaba tomarla –es algo imposible para mí, siento pena y coraje al saber que una diosa a la cual admire mucho en mi vida académica sea tan diferente a como la había imaginado
-Tiene que aceptar esta alma- siguió insistiendo –es necesario que usted y ella sean uno por completo, para que así pueda despertar como el señor Hades
-Lo siento, pero mi respuesta es no- cerro cualquier posibilidad a Pandora
La habitación cayó en un incómodo silencio, nadie decía nada. Y de nuevo Scott dirigió su mirada hacia la ventana, observando todo lo que había fuera. Pandora se encontraba desconcertada, pensó que podría volver esa misma noche con el emperador a su lado pero él había rechazado aquella propuesta. Minos miro a Aiacos que seguía sin entender por qué el que debía de ser Hades actuaba de esa manera. Ambas miradas de los jueces recayeron sobre Pandora, se encontraba tranquila, pensando en que más hacer antes de que la situación se le escapara aún mas de sus manos.
-¿Es su última palabra señor?- se aventuró a hablar la mujer que siempre le ha sido fiel a su señor
-Si- respondió sin siquiera mirarlos
-Entonces… nos retiramos- comento al final –una cosa más señor- le llamo y Scott le prestó atención –tome esto- ella extendió su mano del cual salió un rayo de energía blanca, de pronto en el cuello de Scott emergió un medallón.
Lo observo cuando la luz que lo cubría se extinguió por completo. Una cadena finamente trenzada resguardaba un dije de tamaño proporcional, su forma era de una hermosa estrella de cinco picos encerrada por un aro circular. Había unos grabados dentro de ella, un pequeño pergamino con letras grabadas en el "Yours Ever" y unas guirnaldas más le adornaban.
-Si algún día necesita de nosotros- le hablo de nuevo Pandora –estaremos a sus órdenes señor.
-¿Qué es esto?- pregunto Scott
-Es una protección- aclaro Pandora –con esto podemos llegar a usted si se encuentra en peligro o si ha cambiado de parecer
Después de terminar de hablar Pandora junto a los demás desaparecieron de aquel lujoso departamento dejando solo al joven. Este se dejó caer al suelo, era muy extraño todo lo que estaba pasando. Hacia unos días atrás se encontraba haciendo un negocio y ahora aparecían unas personas que le decían que él era Hades, el dios del Inframundo. Todo eso le estaba resultando demasiado extraño y para ser sincero consigo mismo, no sabía que era lo que tenía que hacer.
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~ 4 ~
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-Te lo juro Shaka- mencionaste –me das miedo
-¿Por qué?- te pregunto de inmediato mientras se detenían en las escaleras que a ti te llevaban a tu Santuario
-¿Cómo que por qué?- le respondiste –apenas unos días atrás apenas me hablabas y después hablas conmigo hasta el punto que me dan ganas de golpearte para que te calles
-Eso es imposible- te respondió riendo –aun soy más rápido que tu
-Hasta chistosito te hiciste- le respondiste seriamente aumentando las risas de él, era raro que lo vieras así –eres todo un caso Virgo
-Bueno, me retiro- te dijo –tengo que ir a ver a qué horas me toca mi guardia
Le apuraste para que no llegara tarde y de pronto lo recordaste, tenías algo que decirle. Le llamaste de nuevo y se detuvo. Te encaminaste hacia donde se encontraba.
-¿Pasa algo?- te pregunto de inmediato
-Solo… quería agradecerte- le dijiste sinceramente –Dita me dijo que tu ayudaste a que volviera a respirar
-Ah, eso- lo escuchaste decir sin mucho ánimo
-¿Cómo que "ah, eso"?- le preguntaste
-¿Qué esperabas que te dijera?- te pregunto
-Shaka, eres uno de los más listos- le dijiste –no me hagas dudar de tu inteligencia
-¿Qué me quisiste decir?- te pregunto acusatoriamente
-Ay no puede ser…. Hasta lento eres para el sarcasmo- susurraste para ti misma –lo que quiero decir es que… ya se me olvido- dijiste sinceramente
-¿Por qué no me sorprende?
-Ey, más respeto que soy tu diosa
-Cuando te conviene- te respondió sonriéndote burlonamente
-Ok, ya me harte- le dijiste mientras te acercabas más a él para quedar a pocos centímetros… tenías que intimidarlo con la mirada (o eso tratabas, ya que a nadie podías asustar cuando le mirabas duramente) –mira Shaka… no me hagas enojar que te juro que los castigos de Shion van a ser vacaciones comparados con los que yo te puedo dar
-¿Así que esa es la manera de agradecerme?- te pregunto socarronamente, sin alejar la sonrisa de superioridad de su rostro
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-¿Me estas retando?- le pregunto la joven diosa
Shaka se mantenía divertido ante esa situación. Había tomado el consejo que ella le había dado al mismo Aioria esa noche. Lo había decidió, le haría notar su presencia aún más que las de sus compañeros, tal vez no podía competir con Afrodita, Camus o con Mü (los cuales sabía que eran los confidentes de ella) pero al menos lo tomaría en cuanta más tiempo. Así que sin más, se dedicó a ir a la salida del trabajo por ella para pasar más tiempo cuando alguno de sus compañeros no podía, platicar de cosas triviales se le hacía al principio difícil ahora lo veía de lo más normal. Le gustaba sobre todo hacerla rabiar, por cosas tan sencillas, ahora entendía por qué se llevaba tan bien con Escorpión, Leo y Cáncer, eran iguales.
A veces solo se quedaba callado escuchando todo lo que ella hacia cuando se encontraba en sus años de estudiante, todo lo que hacía en sus antiguos trabajos y hasta cosas triviales como esa que le platico de que un día en su casa se había encontrado una serpiente en su ventana, lo que le pareció más extraño es que tomo una bolsa y con ayuda de un pequeño palo metió a la serpiente dentro de una bolsa para irla a arrojar a un terreno que se encontraba solo. Se quedó extrañado que hiciera eso en lugar de gritar como lo haría cualquier chica de su edad.
Aunque claro, tampoco le hacía feliz que a pesar de que se encontraba conversando con él le cambiara apenas al ver a cualquier dorado y mucho menos que se abrazara del brazo de alguno de ellos, en especial de Milo… ese Escorpión se tomaba demasiados atrevimientos con ella, pero al parecer no le molestaba a "-.-" , al contrario, ella a veces era la que lo abrazaba primero. Si, había descubierto lo que era sentir celos por una persona que quiere y que de antemano sabe que no es de su propiedad, también sabía que era egoísta, al querer ser la persona con la que compartiera más tiempo.
-Yo jamás haría algo así- le respondió siguiéndole el juego, le hizo gracia ver como ella se indignaba ante su comentario
-Ok- le respondió –borrare todo lo que me has dicho grosero
-No le he dicho nada- le respondió mientras ensanchaba más su sonrisa
-Mira Shaka de Virgo- la vio tratar de controlarse antes de irse encima de él a golpes –solo lo diré una vez y espero que escuches que no lo voy a repetir
-¿Dejaras de estar de entrometida entre Aioria y su futura relación con Marín?
-Ah, ahora resulta que vez el futuro- le comento indignada –no sabía que ver el futuro se encontraba entre las habilidades de Virgo
-Así como lo dijo- le respondió haciendo que ella se molestara aún más –yo todo lo se
-Shaka, estas acabando con mi paciencia- le dijo entre dientes
-Es bueno saberlo- le insistía sin jamás dejar esa sonrisa que sabía que la molestaba aún mas
-¡Ya!- le grito y el rio –mira Shaka, te vas a aguantar si te llego a golpear
-Ya me calmo
-No me convences con esa sonrisa burlona que tienes- le respondió
-Bueno, ya… ¿qué es lo que me vas a decir?- le pregunto ansioso. La vio tomar aire y cerrar los ojos para luego mirarlo fijamente
-Gracias- escucho de los labios de ella, sonó tan sincero y agradecido –gracias por salvarme y hacer que mi corazón volviera a latir
Se quedaron callados, solo mirándose fijamente. Deseaba decirle porque se negó en ese momento a aceptar que ya no vivía, porque se habían negado a darla por perdida… quería decírselo pero no era momento, aun no lo era. Por más que sentía que ese sentimiento le quemaba en el interior, pero ya después lo calmaría.
Se le ocurrió hacerla enojar de nuevo, le gustaba verla así, porque algo le decía que solo ante él tenía esa faceta, era algo que podía guardar solo para él.
-¿Y qué me vas a dar por salvarte?- le soltó y vio como ella le miro sorprendida, abrió sus labios para decir algo y de nuevo los cerro
-¿Qué no te basta mi agradecimiento?- le pregunto aun sorprendida. Él negó –pero… pero…
-¿Qué?- pregunto el sonriendo de nuevo
-¡Shaka!- le grito -¡Eres un idiota! ¡¿Cómo se te ocurre pedirme algo a cambio?!
-Porque le salve la vida, de hecho te regrese a la vida
-Valla, cuanta modestia tiene el niño- le respondió sínicamente, él volvió a reír
-Ya, enserio "-..-" ¿Qué me vas a dar?
-Nada- le dijo sinceramente mientras lo veía fijamente
-Sabes que no asustas a nadie mirándolo así ¿verdad?
-Hago el intento- le respondió –eres un idiota por completo
-Bueno, se me ocurre algo- le dijo, sabía que era una locura, pero Aioria le había dicho que en el amor se cometía locuras… lo malo era que no sabía qué clase de locura iba a hacer el León, eso ya lo averiguaría después
-Si me vas a pedir dinero te aviso que no tengo, soy pobre…- le respondió –ademas le diré a Shion que me estas chantajeando, que eres un oportunista y que…
Athena…. "-.-"…. Ya no pudo terminar de hablar y todo porque Shaka se lo había impedido. Ella no se lo había esperado, él lo había meditado demasiado y a pesar de saber que lo más seguro era que lo evitaría o que cortaría toda comunicación con su persona lo hizo, tenía que hacerlo… tenía que sacar lo que llevaba dentro y que sentía a momentos que lo ahogaba. La beso. Un beso simple, casto, en el cual solo había unido sus labios con los de ella, apenas unos segundos, apenas un dulce roce.
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No sabias que hacer, solo te quedaste inmóvil, sorprendida… Shaka te había besado. El muy tramposo te había besado. Solo lo viste cuando separo sus labios de los tuyos, te sonrió y se fue… te dejo estática en se sitio.
¿Qué había sido eso? Te preguntabas, ¿Por qué lo había hecho?... ahora sí, ese ingrato, hijo del demonio lo ibas a matar con tus propias manos aunque Shion después te acusara de homicidio en primer grado. Pero claro, ahora se hacia el interesante yéndose tranquilamente hacia donde tenía que ir. Desgraciado, infeliz, ahora si te iba a escuchar. Lo peor de todo… es que no habías reaccionado ante tal insulto… desgracia… lo que fuera.
-Valla, jamás lo pensé de Virgo- escuchaste una voz detrás de ti, los nervios de inmediato se apoderaron de ti, dirigiste tu mirada hacia esa persona
-Este… no es lo que parece- le respondiste de inmediato, él alzo la ceja a modo de interrogación, le divertía verte así –lo que pasa es que… bueno… es que él… yo no… ¡Shaka!- le gritaste pero ya no estaba -¡Te voy a matar desgraciado!
-Si usted lo dice- te volvió a responder burlón
-Te juro que lo mato- le volviste a decir, sentías la cara ardiendo de vergüenza
-Ven, vamos a que me cuentes todo- te dijo mientras te tomaba de la mano y sentías que el mundo se te venía encima
-Prefiero otra guerra que esto- pensaste para ti misma
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En ese momento no sentía nada más que una emoción desbordante, sentía que su corazón latía tan rápido que saldría de su pecho o a lo mucho los que estuvieran cerca de él lo escucharían bombear. Toco sus labios, aun sentía ese tacto, sonrió para sí mismo, lo había arriesgado todo en ese solo acto.
Si le decía al Patriarca lo más seguro era que le impondría un castigo, le daba igual, cualquier cosa valía al recordar aquel tacto. Ya después la buscaría de nuevo para ver la reacción de ella, al menos sabía que no lo recibiría como la princesa que espera a su príncipe y que después del primer beso descubre que es su amor verdadero, no… lo más seguro que lo recibiría con un golpe o si tenía tan mala suerte… con algún ataque que ella controlaba. Pero todo eso valía, con tal de volver a besar los labios de su diosa, pero en esa próxima ocasión sería un beso y no solo un suave roce.
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Y…. ¿Qué les pareció? ¿les gusto? Espero que si, bueno chicas nos vemos para la próxima, se me cuidan y de nuevo muchas gracias a todas que la siguen y esperan con ansia la continuación. Bienvenidas a las nuevas lectoras y muchas gracias a las personitas que entran (aunque no dejan review) también se los agradezco y mucho… nos vemos para la próxima!
