Hello a todas mis buenas lectoras! Bueno, ya se… me volví a tarde años para volver a actualizar, pero como se dice, la intención es lo que cuenta y bueno, ahora trate de escribir un poco mas, aunque cuando me di cuenta ya había dado cuenta ya me había pasado de las 13 hojas que normalmente escribo o a lo mucho 15, digamos que andaba inspirada. Bueno, aquí les dejo la continuación y espero que les guste. Como siempre, muchas gracias por seguir esta historia y hacerla de sus favoritas. Nos leemos lo mas rápido que pueda hacer para publicar. Muchos besos de mi parte.
~ 1 ~
-Termine- anunciaste mientras te ponías de pie y caminabas para tomar a Ezreal en brazos –me retiro por hoy a mi habitación
-¿Le pasa algo?- te pregunto Dhoko
-No- respondiste demasiado directo y saliste del comedor
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Siguieron con la mirada a la diosa hasta que desapareció del comedor, todos los Caballeros se miraron entre sí, pero uno de ellos miro a Shaka, cuando Virgo sintió la mirada y le encaro solo atino a desviarla a otro lado mientras que esta persona solo le sonrío de forma burlona.
-¿Qué le pasa?- pregunto Dhoko llamando la atención de todos -¿otra vez la hiciste de enojar Shion?- le pregunto –en serio que eres muy malo con ella
-No hice nada- respondió Shion indignado –siempre me tiras a mí la primera pedrada
-Siempre la haces enojar- le respondió con toda naturalidad Libra
-En mi humilde opinión- comento Mascara de Muerte –debe de andar en sus días, cuando las mujeres andan así tienen cambios de humor muy raros
-Pero nadie te pidió tu opinión. Así que cállate y termina de cenar- le regaño Shion
-Yo nada más decía- se defendió Cáncer
-Ya cállate- le regaño Aioros
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Tomaste asiento en la cama mientras que Ezreal seguía jugando en el suelo con unos carritos que le habías traído del pueblo. Estabas molesta, demasiado… tenías la oportunidad de poder hablar en el comedor pero algo te lo impidió. Ya después hablarías con Shaka y aclararías las cosas con él
-Ma- te llamo el pequeño, te acercaste a él y tomaste asiento en el suelo –ma
-¿Qué pasa?- te ofreció uno de sus carritos -¿quieres que juegue contigo?
-Ma- solo volvió a repetir, dejaste salir un suspiro y comenzaste a jugar con él
-Ezreal- le llamaste -¿quieres mucho a Dita?
-Pio
-¿Pio?- repetiste y reíste a carcajada limpia -¿quisiste decir tío?
-Pio
-Ay Ezreal, eres muy listo- le felicitaste mientras hacías lo mismo con los nombres de los demás Caballeros, todos ellos para tu pequeño niño eran Pio
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Soñaste de nuevo… se vio en tu mirada… era algo extraño… de nuevo el mismo sueño que habías tenido en la profundidad del mar… Shaka salvándote y diciéndote algo que no lograbas escuchar, después Apolo te alejaba y al final peleabas con los otros contra algo o alguien.
Saliste caminando, dejando que el pequeño Ezreal siguiera durmiendo. En tu camino hacia el comedor (pues te habías despertado con hambre) te topaste con Afrodita revestido en su elegante armadura.
-Buen día- te saludo mientras colocaba su mano derecha sobre su pecho y hacia una ligera reverencia hacia ti -¿Cómo amaneció hoy?
-Buenos días Dita- le respondiste –con mucho sueño, apenas pude pegar el ojo en la noche
-¿Todavía pensando en lo que hablamos?- te pregunto divertido y lo miraste seria, pues de todos el que había descubierto lo que había hecho Virgo fue él, así que sin más te tuvo que soportar casi todo el día hablando de como asesinarías al guardián de la sexta casa
-¡Claro que no!- respondiste alzando la voz
-Buen día Athena- te saludo otro más –Buen día Afrodita
-Buen día…
-¡Tú!- le apuntaste a Shaka interrumpiendo a Afrodita -¡Ahora si te mato!
-Alto ahí señorita- te detuvo Afrodita –no puede, la sexta Casa se quedaría sin Custor alguno y eso no sería bueno
-¡No me importa! ¡Yo lo mato!- seguiste insistiendo
-Ya Athena- te seguía deteniendo Afrodita mientras veías como se burlaba Shaka de ti, el guardián de Piscis se dio cuenta -¡Deja te reírte Virgo! ¡No estas ayudando en nada!
-La detendría, no puede contra mí- respondió Shaka mientras te mostraba su sonrisa burlona, Afrodita te tenia atrapada entre sus brazos
-¡Si me suelto corre que te mato!- le respondías
-Si es que me alcanza- te dijo
-¡Desgraciado!- respondiste molesta
-¡Ya está bien!- escuchaste a Afrodita –Deja de burlarte y deja de intentar matar a Shaka- les ordeno –Estense quietos sino quieren que los detenga a punta de paralizante
-Ya, me calmo- respondiste mientras te cruzabas de brazos
En ese momento te diste cuenta de que para ser las 8 de la mañana se encontraban revestidos en sus armaduras. Ahora te fijaste bien y te acercaste a Afrodita, su armadura lucia distinta… la viste fijamente… un dorado más claro, casi tirando a color platinado. Las orillas de su armadura eran de un hermoso color celeste metálico, te fijaste en su casco… ahora era diferente, seguía teniendo las mismas alas pero ahora en una hermosa tiara que se posaban a cada lado de su rostro.
-Valla- susurraste –no me había dado cuenta- desviaste la mirada a la armadura de Shaka, era similar a la de Afrodita en color, solo que la de él eran orillas doradas brillantes y también su casco había cambiado por una tiara
-¿De qué?- te pregunto Virgo cuando pasaste la mano por el protector de su brazo
-Cambiaron- comentaste mientras veías también el protector del brazo de Afrodita –tienen grabados… el color es distinto… se ven hasta más…- lo pensaste mucho –se van más brillantes que cuando las vi por primera vez
-Es debido a tu sangre- te explico Piscis
-Arreglo las grietas que tenían estas armaduras- te comento Shaka –después de varias batallas y algunos años sin usarse contribuyo a que se deterioraran
-Aun así- comentaste –yo lo hice porque así se arregló la de Alde- recordaste –me dijo Mü que con sangre se podía hacer y pues por eso lo hice- comentaste tranquilamente, de pronto sentiste unas manos en tus piernas -¡Ezreal!- lo tomaste en tus brazos -¡Buenos días pequeño!
-Ma- te llamo y de inmediato bostezo
-¡Qué lindo!- dijiste y lo abrazaste
-Lo vas a ahorcar- te dijo Shaka
-Tú no te metas acosador- le respondiste -¿verdad que si Ezreal?- el niño solo vio a Virgo y se volvió a acurrucar en tu hombro –Dita, ¿van a salir?
-Así es- te respondió –Shaka y yo fuimos enviados como intermediarios para detener las guerrillas que inicio Ares
-Ah si, lo había olvidado- comentaste mientras hacías memoria –hablando de eso… tengo que ir con Shion
-¿A qué?- te preguntaron los dos
-Metiches- respondiste –No sé porque pero todos ustedes se volvieron unos entrometidos, ya no hay respeto
-Siempre se pueden enviar de nuevo a sus lugares de entrenamiento- escuchaste una voz familiar detrás de ti
-Shion- le saludaste el niño se incorporó y le pidió brazos de inmediato
-Buen día princesa Athena- te saludo y tomo a Ezreal –hola pequeño
-Oye Shion- le llamaste –quiero comentarte algo
-Dígame- te respondió de inmediato
-Bueno señor, nos vamos yendo- comento Afrodita mientras que Shaka asentía
-Esperen- les ordeno Shion –si la señorita Athena necesita algo ustedes tendrán que hacerlo
-Si señor- respondieron temerosamente
-¿Qué le molesta?- te pregunto -¿tal vez la causa de que estuviera de mal humor en la cena?
-Algo así- respondiste –lo que pasa Shion es… bueno…
-Piense lo que va a decir Athena- te advirtió vía Cosmo Shaka
-¿Qué me harías?- preguntaste pero no obtuviste respuesta porque había que señalar que aún no te habían enseñado a hablar por Cosmo
-Athena- te llamo Afrodita –por favor, esto lo resolvemos nosotros, todavía no es bueno que el Patriarca lo sepa
-Athena- te llamo Shion
-Athena- te llamaron los dos
-Lo que pasa Shion es algo que me molesta- continuaste
-Athena piensa bien lo que vas a decir- te volvió a advertir Shaka –te puedes quedar sin protector de Virgo
-Athena… "-.-" piénsalo por favor, recuerda que eres mi amiga- te dijo Afrodita
-¿Si?- te insistió Shion
-Bueno- le respondiste –lo que pasa es que he tenido un sueño raro- soltaste –el sueño que te conté la otra vez, con eso de que sale Apolo y Poseidón y no se quien mas- le comentase
-La unión de los dioses- te recordó –así que has vuelto a tener el mismo sueño- tu asentiste -¿cambio en algo?- te pregunto y tu negaste –quisiera darte la respuesta que esperas pero hasta este momento no he encontrado algo que pueda calmar tu ansia
-Lo se, pero cada que lo sueño me quita las ganas de dormir- le comentaste mientras te cruzabas de brazos –es algo que me molesta porque lo siento demasiado real
-Por eso se llaman Sueños Premonitorios- te explico mientras bajaba a Ezreal que gateo hasta donde se encontraba Afrodita –en alguien que a reencarnado como una deidad son más vividos
-¿Por qué?- preguntaste mientras veías como Afrodita le decía al niño que no le estirara el cabello
-Porque los sueños son algo que se desea- te comento –pero los de las deidades son muy diferentes, mas porque tienen una energía diferente al resto de las demás personas
-Ya veo- respondiste –Ezreal no dejes calvo a tu tío antes de tiempo
-Ma- te llamo y lo dejo para estirar los brazos a Shaka quien de inmediato lo tomo
-Pues Shion… ¿Qué hago para dejar de soñar esas cosas?- preguntaste
-Ezreal no, deja ahí- comento Shaka mientras hacia todo lo posible para que no le estirara su cabello
-Bueno como decía- ignoraste a Virgo -¿Qué hago Shion?
-Pues solo hay una cosa que puedo hacer por ti- te dijo mientras lo veías como si intentara encontrar otra respuesta a la que tenía en mente
-Ezreal ya, deja eso- volvió a comentar, pues ahora le quería quitar su tiara
-Ezreal- le llamaste, el niño te miro con la tiara en sus manitas y una esquina en la boca -¡Qué bonito niño! ¿Quién te quiere?
-¡Ma!- te grito y te sonrió
-Gracias Athena- te dijo Shaka mientras volvía a batallar con el niño en sus brazos
-De nada- sonreíste y solo moviste los labios para recalcar lo último –te lo mereces
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~ 2 ~
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Afrodita dejo salir un suspiro de alivio cuando las dos figuras más imponentes del Santuario se alejaron de ahí dejándolo únicamente con la compañía del rubio, desvió la mirada y rodo los ojos
-Virgo- le llamo
-¿Qué pasa?- respondió él
-Viéndote de esa manera, cualquiera podría dudar de que fueras uno de los Santos Dorados considerados como de entre los mas poderosos
-Pero no le puedo hacer nada- comento mientras seguía peleando con el niño, pues se entretenía demasiado con su cabello, con su tiara o dándole manotazos en el rostro
-Deberías de acostumbrarte- le respondió mientras tomaba al niño en sus brazos –ya cálmate- le comento y de la nada apareció una rosa en su mano y se la ofreció al niño que alegre la tomo –podrías pasar de ser el tío a la figura paterna de Ezreal
-¿Eso que tiene que ver?- pregunto mientras se acomodaba el cabello y se colocaba de nuevo la tiara –ese niño es amado por toda la Orden Dorada, eso me incluye a mí
-Shaka- le llamo y le miró fijamente, de nuevo esa mirada fría y desalmada que solía tener antes. El joven santo de Virgo le sostuvo su mirada retadora –no sé qué pretendes, pero te juro que te hare pagar si llegas hacer sufrir a Athena
-¿Qué me quieres decir Afrodita de Piscis?- le respondió de manera dura, seria
-¿Qué te quiero decir?- pregunto con burla, con un toque de cinismo… el pequeño podía sentir la tensión y se ocultaba en el hombro de Piscis –Lo que te quiero decir Shaka de Virgo es que donde tú le hagas daño, te juro que lo vas a pagar y si es necesario lo harás con tu vida
-Ser que…- intento responder de la misma manera, pues no se iba a dejar intimidar con el guardián de la doceava casa -¿acaso hice algo que tú no te atreviste a hacer?
-Dime una cosa Shaka, ya que eres tan "iluminado"- le respondió, Virgo entendió el insulto oculto en la frase de su compañero -¿Cuándo te volviste tan estúpido?
-¿Qué?- pregunto sin entender
-Porque ahora resulta que vez cosas que no existen- le respondió –si la aprecio y la amo, pero no ese tipo de amor- le comento tratando de tranquilizarse –es una hermana, una amiga… alguien muy cercana a mí, es más que la simple diosa que se me encomendó cuidar… por eso te lo advierto, si le haces algo… lo pagas
-No conoces mis sentimientos- respondió Shaka –no sabes lo que yo siento
-Pues para eso compañero- le respondió mientras se acercaba para quedar frente a frente –es que vamos a tomar esta misión con su debido tiempo
Ambos se quedaron mirando fijamente, azul contra celeste… ambas miradas frías y calculadoras, se podía sentir la fuerza que ambos emanaban. Era en ese momento en que si alguien pasaba podía ser el blanco de la ira de alguno de ellos, el blanco de la ira de un caballero dorado y eso no era nada que se le deseara a alguien. De pronto algo llamo la atención de ambos.
-Ezreal no te comas esto- le detuvo Afrodita mientras le quitaba algunos pétalos de su pequeña boquita –tu madre me asesina sin pensárselo dos veces
-¡Ahí están!- escucharon la voz de un tercero mas
-Leo- susurro Piscis
-Buen día Caballeros- saludo a ambos quienes devolvieron el saludo –Aquí estas niño- le revolvió los cabellos al pequeño
-¿Se te ofrece algo?- le pregunto Shaka, quien ahora mantenía la mirada cerrada
-Bueno me encontré con "-.-" y me dijo que iba a salir, así que me encargo a Ezreal porque resulta que ahora ustedes están por salir
-¿Serás el niñero?- le pregunto Afrodita
-Sí, así me lo ordeno nuestra gran, hermosa, inteligente y sabia diosa Athena- confirmo
-¿Estás seguro que no te envió a buscar a otra persona?- le pregunto Shaka
-Claro que no- respondió mientras el niño le jalaba los cabellos y trataba de salir de sus brazos para ir ya sea con Shaka o con Afrodita -¿Cómo es que pueden desconfiar de mí?
-Pio, pio- llamaba el niño a ambos, Shaka extendió los brazos pero Aioria lo aparto de él de inmediato
-Ustedes tienen que salir, llevan puesta su armadura y no pueden esperar más
-¿Qué no ibas a entrenar?- pregunto Afrodita, pues vestía con esas ropas
-Claro que no- dijo Aioria muy seguro
-Tocho, tocho- repetía constantemente el niño
-¿Qué?- pregunto sin entenderle
-Mentiroso- le respondió una voz más que se había unido
-Ahora resulta que eres traductor Saga- le respondió irónicamente Leo mientras que los primeros dos ya dudaban de la capacidad de cuidado de Aioria
-Kanon imbécil- le corrigió –Saga esta en misión
-Bueno da lo mismo- respondió sin pena Aioria –sabes que cuando están con ropas de entrenamiento no hay forma alguna de diferenciarlos
-Solo "-.-" ella siempre lo sabe- confirmo Afrodita mientras Shaka asentía
-Eso no importa- respondió el Géminis menor –dame al niño, que su Excelencia te había mandado al pueblo a un encargo
-Claro que no- respondió nervioso –la misma Athena me envió a cuidar de él
-Marín y Shaina están entrenando a los novatos por eso no pueden cuidar de él, yo solo tengo que estar con unos papeles, así que dámelo- insistía
-No- respondía aun Aioria, Piscis y Virgo solo se quedaron escuchando y viendo la bronca que se armaba. Mientras que Ezreal jalaba los cabellos, golpeaba el rostro de Leo con sus manitas abiertas y enterraba sus uñas en sus mejillas
-Te va a dejar más arañado de la cara- comento Kanon al ver que el niño hacia todo lo posible para salir de agarre de Leo
-Este niño me quiere más a mí que a los demás- insistía
-Se nota- respondieron al mismo tiempo Shaka y Afrodita
-Lo voy a cuidar…. ¡Ay, Ezreal!- se quejó cuando el niño le mordió el brazo
-Te lo dije- se burló Kanon y tomo al niño que de inmediato le tendió los brazos
-Nos retiramos- aviso Afrodita y salió de ahí junto a Virgo
-Nos vamos también- comentó Kanon haciendo referencia a él y al niño que se encontraba jugando con el cabello del Caballero
-Claro- dijo Aioria a la nada –siempre me toca lo peor a mí, nadie se digna siquiera en pedir mi opinión- dejo salir un suspiro -¡Nadie me respeta aquí!
-¡Cállate y haz lo que te encargo su Excelencia!- le respondió Kanon acompañado por el grito de Ezreal
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Sentías que el corazón se te iba a salir de tu pecho, no era que no estuvieras acostumbrada a no caminar tanto, ademas las peleas que habías estado teniendo aunado con los entrenamientos pues podías presumir que tenías una buena y casi excelente condición física, ademas últimamente salías de tu consultorio porque ocurría cada emergencia y ahí ibas corriendo con Calandra
-Sabes Shion- le llamaste y él se detuvo y desvió la mirada hacia ti –la primera vez que llegue, jure y perjure que me iban a recibir con un carruaje y que iba a usar vestidos pomposos y elegantes y rosas- comenzaste a quejarte –pero no, tuve que recorrer todo el terreno hasta la veredita y todavía subir por muchas escaleras
-¿Y?- te pregunto pero intuías que él ya sabía lo que ibas a decir
-Quiero decir… cuando me dijiste "esta cerquita, llegaremos para el medio día" y yo de mensa que te creo y aun no veo ni para cuando vamos a llegar- dijiste mientras tomabas asiento en una roca –lo único bueno es que esta nublado ¡esta nublado! ¡Desde que había llegado aquí jamás había visto el cielo gris de Grecia!
-¿Y tienes que gritarlo?- te pregunto con una sonrisa en su rostro
-Estoy cansada- le respondiste –tenía que hacerlo para liberar tensión
-Ya vamos a llegar- te dijo
-¿Cuánto falta?- preguntaste
-Es ahí
Levantaste la mirada y te diste cuenta de que apuntaba a una gran montaña, le preguntaste y él te confirmo que era ese sitio. Demasiado llamativa, y ahora te dabas cuenta de que esa era la montaña que habías estado viendo desde hacía mucho tiempo. Te tendió la mano para que te pusieras de pie y retomaron de nuevo el camino para poder llegar a la bendita montaña esa. Claro, él te había dicho que en un sito llamado Star Hill podías despejar tus dudas, también sabias claramente que en ese sitio no podían aparecerse los Dorados porque lo tenían estrictamente prohibido. Pero jamás habías pensado que estaba tan lejos que ya te dolían las piernas de tanto caminar.
Cuando llegaron la entrada los recibió elegantemente, pues se encontraba adornada con varias figuras de estrellas y alguno que otro tallado de guirnaldas. Entraron y de nuevo fueron recibidos por una sala que se encontraba completamente vacía, no había nada más que unas velas iluminando el lugar, Shion se quedó en ese sitio y te animo a que subieras unas escaleras que se encontraban pegadas en el izquierdo de ese sitio, tu solo asentiste y te digeriste a ese sitio. Esas escaleras se encontraban iluminadas por velas, el lugar se encontraba completamente oscuro a pesar de que afuera aún se encontraba iluminado. Shion te había dicho que en la parte más alta habría una puerta que te llevaría a la entrada principal.
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Apenas se dio cuenta de que Athena había comenzado a subir las escaleras y se había perdido de vista se encamino hacia una esquina de ese sitio. Empujo una piedra que abrió una puerta que se encontraba secreta a todos los que entraran a ese lugar. Esa puerta dio paso a una habitación a la que se adentró.
Dentro había un tapete que se veía a simple vista demasiado cómodo, un pequeño altar en el que solo había una caja y dos candelabros de pie, al igual que el resto del sitio iluminado por velas. Se arrodillo y dejo que su Cosmo comenzara a emanar, pronto el lugar se llenó de calma y la pequeña caja que se encontraba ahí se ilumino.
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Llegaste a la meta, no sin antes estar apoyada en la pared. Ahora sí, era oficial… odiabas las escaleras más que a cualquier cosa en tu vida. Pero por fin, frente a ti se encontraba una gran puerta, dejaste salir un suspiro y te encaminaste a aquella puerta, la cual era de una hermosa madera de roble con muchos grabados que no querías ver en ese momento, lo único que querías era una silla para poder tomarte un respiro.
Cuando te adentraste te quedaste sorprendida, no había nada ahí. Solo algo que parecía un lugar donde los Sultanes se sentaban con su harem de mujeres, pero en tu caso había tres cosas que no cuadraban
1.- No eras un Sultán, solo una humilde diosa
2.- No tenías un harem de chicas, tal vez la Orden Dorada pero ellos no contaban
3.- Seguías sin recordar como se llamaba ese amontonadero de almohadas, pero se veían cómodas.
-Amor de mi vida- dijiste en el momento en que viste una jarra de cerámica blanca y un vaso a su lado. Ter serviste dos vasos de agua que los tomaste muy rápido. Aun con el vaso en la mano te dirigiste a un balcón que se encontraba cerca de ese sitio digno de un sultán
Ese balcón llevaba a un lugar similar a una terraza, al igual que el Templo de Athena este se encontraba cercado con unas torres de concreto muy altas, el suelo no era nada especial, simplemente de concreto o algo similar pero este era demasiado liso y suave. Te encaminaste al centro sin dejar el vaso y volviste a tomar un sorbo de agua mas.
-¿Qué se supone que es lo que tengo que hacer?- te preguntaste mientras caminabas hacia el centro –Shion no me dijo nada, solo que me quedara aquí
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~ 3 ~
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Estabas acostada entre todos esos cojines, demasiado suaves y cómodos y para ser sincera ya habían pasado más de tres días, no te preocupabas mucho por el niño pues se encontraba en buenas manos, ademas estabas en el mismo Santuario, o mejor dicho… en las cercanías del Santuario.
Pero Shion no te había dicho nada, solo que te dirigieras hacia ese lugar y que no salieras de ahí hasta que tu duda fuera respondida, pero no había nada… no había libros, pergaminos, algo que tuviera un poco de información.
Tus ojos se comenzaban a cerrar, sentías que el sueño te invadía y de pronto escuchaste una voz… te llamaba por tu nombre, no por Athena, no princesa o diosa… tu nombre
Te pusiste de pie y comenzaste a buscar por todo el lugar, pero no había nada. Solo una voz de una mujer que te llamaba, pero no te daba miedo, al contrario; te sentías en calma, pues sabias que no podía dañarte, no lo haría.
Colocaste la mano en la perilla de la puerta para empujarla y ver que no hubiera nadie por ahí, pero antes siquiera de girarla te llamo la atención una luz que se encontraba a tu espalda, te diste media vuelta… esa luz provenía de aquel balconcito en el que de repente habías optado por pasearte. Te encaminaste con paso firme, al final eras una diosa y cualquier cosa que estuviera ahí no te iba a intimidar.
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-¿Quién eres?- preguntaste a una distancia prudente, pues en ese lugar se encontraba una mujer que jamás habías visto en ese lugar, claro que solo tenias tres días y no habías salido de esa habitación
-Hola "-.-" me alegra que por fin podamos hablar- te respondió y se giro hacia ti.
Era una hermosa mujer de piel porcelana, su mirada de color oscura hacia que radiara paz y tranquilidad, su cabello era de un tono chocolatoso, lleno de brillo, largo, tanto como lo habías llegado a tener, con la única diferencia de que su cabello no era lacio sino ondulado. Alta, aún más alta que tú, delgada y segura de sí misma, su vestido blanco brillaba aún más con la luz de la luna. Se acercó a ti hasta quedar a unos pocos centímetros
Ahora que la veías bien… no sabías, pero estabas segura que tú y ella tenían parecido físico, aunque ella se veía como tu dentro de 15 o 20 años, era una mujer madura… ademas, con el clima infernal de Grecia ya te habías bronceado lo suficiente.
-¿No hablas?- te pregunto
-¿Nos conocemos?- preguntaste, ella sonrió –digo, no es que sea maleducada pero… conoce mi nombre pero yo no el suyo
-¿No me reconoces?- te pregunto mientras reía
-No- respondiste mientras caminabas dos pasos hacia atrás –lo siento pero jamás la he visto
-Soy Athena- te dijo mientras se acercaba de nuevo a ti –soy la Athena nacida de Zeus, la misma diosa que bajo para luchar mano a mano con los humanos
-Ósea que…- trataste de atar todos los cabos sueltos –eres un fantasma
-Una esencia- te respondió sin borrar su sonrisa –la esencia de lo que queda de mi verdadero ser
-Ya veo- respondiste –y… ¿se te ofrece algo?
-Es lo que te preguntaría a ti- te dijo –por algo estas aquí
-De hecho fue Shion el que me trajo, yo no sabía que iba a tener un encuentro del tercer tipo con mi yo de hace no se cuántos años
-Shion- repitió ella –uno de los mejores Patriarcas que he tenido
-Lo sé, es muy bueno- aceptaste –aunque se enoje por todo, le guste explotar a su Orden sobre todo a Kanon, le gusta hacer que todos trabajen de mas y bueno… muchas cosas mas
-Lo quieres mucho- te dijo ella, tu asentiste –me alegra
-Pero… sigo sin entender que quieres- le volviste a comentar –yo vine aquí buscando algo que me pudiera ayudar
-La respuesta de tu sueño- te comento ella
-¿Cómo lo sabes?- preguntaste
-Tú eres yo- te dijo –y yo soy tú… conozco todo de ti
-Ok- respondiste –no se si sentirme alagada o acosada- ella volvió a reír
-Muy bien "-.-" dime… ¿Qué te molesta de ese sueño?
-Veraz- comenzaste –no se que significa… ¿tu si?- ella asintió -¿me dices?
-Algo grande se aproxima- te dijo –ni siquiera yo se que es, pero lo que si se es que deben de unirse para poder enfrentarlo y que sus dominios no caigan en las manos de esa sombra. Deben de mantener el equilibrio, deben de estar juntos
-Ok- volviste a decir –me suena bien película de acción pero por si no lo sabias Athena… hay unos inconvenientes
-¿Cuáles?- te pregunto de inmediato
-Veamos…- dijiste mientras lo pensabas –Ares es un niño que no sabe controlar sus poderes y ni siquiera sale en el sueño
-Aun así él también está involucrado
-Bueno, con el único que cuento es Apolo, se que si le comento no dudara un segundo en apoyarme
-También lo se- te dijo –lo que me sorprende es que te lleves tan bien con él al igual que con Ares, cuando yo no tuve una buena relación con ninguno de mis hermanos
-Cosas de la vida- respondiste –de Poseidón lo dudo mucho
-¿Por qué?
-Por dos cosas- enumeraste mientras alzabas el primer dedo –uno, lo despoje de su alma y la encerré en el florero ese y esta bien remachado; así que ya no es un dios, solo una persona que alguna vez fue Poseidón
-De hecho "-.-" aun sigue siendo Poseidón- te respondió y tú te sorprendiste –cuando estuvieron forcejeando por su alma, pues… hubo un momento en el que se afianzo a ella y digamos que tiene un poco del alma del señor de los mares
-Puta madre- dijiste, Athena te miro sorprendida por tu respuesta –lo siento, me salió del alma
-No hay problema
-Pero… ¡Puta madre! ¡Ya ni todo lo que pase!- dejaste salir al aire –no es justo, ni la madriza que me puso valió la pena
-No está al cien, pero con solo poseer un poco de su alma sigue siendo el Emperador de los Mares
-Ya me chingue- susurraste –pero como te decía el punto dos es: No me puede ver ni en pintura- la diosa se quedó sorprendida por tu sinceridad –es cierto, me odia con ese odio del que solo desea que te mueras y si es patéticamente mejor para burlarse de ti
Se sumieron en silencio, veías que ella estaba meditando, tal vez no sabía que decirte, ademas te habías dejado llevar, todo por andar juntándote con Ángelo que era el mas mal hablado de todos, por eso Shion te regañaba a cada rato, pero bueno, ya después mejorarías tu imagen ante la deidad.
-Aun así- te respondió y te saco de tus pensamientos –veras que se unirán para batallar por una razón en común
-Ya veo- respondiste, después viste que ella sonrió –¿Qué pasa?
-¿Qué es lo que vas a hacer con el Santo de Virgo?- te pregunto y eso te había tomado por sorpresa, también sabia lo del beso
-¿Matarlo?- preguntaste y ella se rio a carcajada limpia -¿Qué?
-No eres capaz de matarlo- te dijo ella muy segura
-Bueno tal vez no- respondiste –pero al menos puedo darle una lección
-¿Qué clase de lección?- te pregunto y te sorprendiste, esa diosa era algo… rara
-Pasemos al siguiente punto- comentaste mientras caminabas de un lado a otro
-No hay mas puntos- te dijo ella
-Bueno, si es todo- comentaste –muchas gracias, fue un placer conocerte y nos vemos después
-¿A que le temes "-.-"?- te pregunto, te sorprendiste –así es "-.-" dime a que le temes
-A nada- respondiste –ya he enfrentado todo y lo que llegue a faltar
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La viste que se dirigió de nuevo a donde la habías visto, mirando a la nada o tal vez si veía algo… el Santuario. Te colocaste a su lado, apenas se podía distinguir aquel sitio en el que te encontrabas viviendo, todo se veía tan chiquito, lo único que destacaba eran los 12 Templos, el Coliseo y la Estatua de Athena, lo demás era casi imposible de ver.
-¿Qué pasa?- le preguntaste
-Es diferente- te respondió, no entendiste y continuaste mirándola –es diferente a como cuando lo pise por primera vez
-Imagino que ha cambiado muchas cosas- respondiste mientras apoyabas medio cuerpo en la orilla de aquella barda que cuidaba que no cayeras al fondo –pero prácticamente siguen teniendo la misma idea de cuidarme en exceso- ella rio
-Es bueno- te dijo y camino hacia el centro de aquel sitio, tomo asiento en el suelo y te invito a que te sentaras frente a ella, no te quedo de otra y lo hiciste
Se quedaron en silencio, la viste que cerró los ojos y dejaste salir un suspiro inaudible, otra más que le quería hacer competencia a Shaka. Tu solo la observaste y sabias que era más grande que tú, te llevaba años, incluso siglos de más, pero aun así… verla de esa manera… parecía apenas unos años más grande que tú, aun así era hermosa. La viste que de pronto abrió sus ojos y te sorprendiste, pues te había descubierto mirándola fijamente, ella sonrió.
-¿Sabes porque las armaduras son doradas?- te pregunto
-Porque están recubiertas de oro- respondiste y ella espero a que continuaras –ademas, Shion una vez me conto que los primeros en servir a Athena eran reyes poderosos que lucharon contigo en la primera guerra y cosas así
-Veo que pusiste un poco de atención a la historia- te acuso y sonreíste
-Lo que pasa es que yo recién llegaba aquí y también me había enterado de una forma no tan bonita que era Tú en version moderna
-Demasiado moderna- te respondió –eres tal y como pensé que serias
-¿Disculpa?- preguntaste
-Le encomendé a Shion tu cuidado porque sabía que serias algo rebelde, la edad no pasa sin dar señal y Shion ya se encontraba viejo y cansado- te comento, tú ya sabias que ella le había regresado sus años de juventud pero no querías interrumpirla –así que sin más le devolví su fuerza, su juventud… todo con tal de que estuviera a tu lado para cuidarte y guiarte- poso su mano en tu mejilla –y lo ha hecho muy bien, ha hecho un gran trabajo
-Eso lo se- dijiste sonriente –Shion es el mejor junto con Dhoko
-De él lo dudo un poco- te dijo sin borrar su sonrisa –creo que Libra te consiente demasiado, pero es su forma de demostrarte su cariño hacia ti
-Bueno, es que él no es tan estricto como Shion, pero eso no quiere decir que quiera más a Dhoko que a Shion, los quiero igual, pero eso sí, los quiero más que a la Orden Dorada, bueno… eso no está bien, pero es que…- te revolviste con tus palabras, pero eso causo que la diosa riera
-Lo sé muy bien "-.-"
-Qué bueno- respondiste
-Imagino que sabes porque surgieron las Armaduras- te comento seria y tu dejaste de reír para tomar la misma actitud de ella
-De esa manera demostraste tu amor por ellos- respondiste –ellos dejaron de ver a la diosa en ti y comenzaron a ver a la mujer… ellos te amaron, se enamoraron de ti- viste que ella asintió y no supiste diferencia bien pero algo en ti pudo ver una mirada triste en ella –la vida de los dioses no es la misma que la de los humanos, por eso no pudiste corresponder a ninguno de ellos
De nuevo se alzo un silencio entre ustedes, ninguna de las dos quería hablar mas. Algo dentro de ti quería preguntar mas pero no podías, en su mirada veías algo de dolor o tristeza… algo que la molestaba.
-Dime una cosa "-.-" ¿alguna vez te has enamorado?- te pregunto y eso te tomo por sorpresa, tu asentiste -¿y que paso?
-Digamos que no dije nada y me calle- respondiste –pero hace unos meses me encontré de nuevo con él y concordamos que fuimos unos idiotas que no supimos aprovechar la oportunidad que teníamos en nuestras manos
-Ya veo- te dijo –un amor escondido que ninguno se atrevió a sacar a luz
-Así es- respondiste –ahora es un guardián de Apolo y yo una diosa; ademas… jamás vamos a estar juntos, tenemos vidas muy diferentes
-¿Qué sientes ahora por él?- te pregunto, de nuevo te tomo por sorpresa
-Lo quiero- respondiste –pero ahora solo es un amigo, ese cariño es el que siento por él
-Ya veo- te dijo y se sumieron de nuevo en un silencio largo que ahora tu misma rompiste
-También tuve un novio- comentaste –lo más extraño es que durante nuestra relación jamás el di permiso de que me besara- comentaste y viste que ella se interesó –él me gustaba y de eso estoy segura, por eso cuando me pidió que fuera su novia acepte, pero…
-No te sentías cómoda- adivino Athena
-Así es- confirmaste –como que no era lo mismo que me gustara a… bueno… simplemente no era lo mismo
-¿Y que sientes por tus Caballeros?- te pregunto y notaste la pregunta escondida en ella –Todos ellos son muy cercanos a ti
-Yo los quiero a todos- respondiste segura –han estado conmigo en las buenas y en las malas… a pesar de que no me aceptaban y bueno… no es que no haya hecho cosas a escondidas de ellos- comentaste mientras desviabas la mirada
-Los Caballeros de Piscis, Aries y Acuario son los mas cercanos a ti- te comento y la miraste mientras asentías –y eso es por que te sientes en total confianza con ellos, son tus confidentes ¿me equivoco?
-No- respondiste –digamos que no se porque, pero es algo que se dio, pero eso no signifique que no quiera a los demás
-No tienes que decírmelo- te dijo –al igual que tu, yo amaba a todos mis Caballeros, pero siempre me sentía mas en confianza con uno que con otro. Aun así… ¿sabes porque no correspondí a sus sentimientos?- te pregunto
-Ya te dije, porque vivirías mas que un humano
-No "-.-", no fue por eso- te comento –fue simplemente una razón buena pero la mas poderosa fue…- viste que callo y te miro –porque yo me enamore de uno de ellos
-Pero… se supone que la diosa Athena era virgen, se había privado del amor y no se que cosas mas- respondiste sorprendida
-Aun así soy una mujer "-.-" y enamorarme es algo natural- te respondió –a diferencia de ti, el hombre del cual me enamore fue del que era cuidado por Aries
-¡Ah, ya había leído algo!- trataste de recordar aquel libro que te había dado Shion y que habías leído cuando recién habías llegado -¡No me acuerdo de los nombres de los primeros Caballeros!
-Koren- te respondió ella –Koren de Aries… cabellos y ojos negros que me hipnotizaron muchas veces, su piel algo bronceada debido a las grandes batallas debajo del sol, serio con las personas que no conocía pero risueño con los suyos
Mientras ella te relataba como era aquel hombre del que habías leído y del cual no estabas segura de sí era el mismo que tu pensabas (llegando a tu habitación leerías de nuevo el libro ese) pero ella se veía algo… sonrojada, apenada… parecía una niña de 16 años hablando de su primer amor, el cual jamás había confesado a nadie. Sonreíste ante esa idea.
-¿Y porque lo rechazaste?- le preguntaste –si los otros te amaban, dejarían que estuvieras con quien tu querías estar
-No podía "-.-", seria una traición para ellos- te comento –así que mejor calle y decidí deshacerme de ese sentimiento… pero tu…
-¡Eso si que no!- respondiste de inmediato –A mi no me metas en tus asuntos, tu tuviste tu oportunidad y no aprovechaste, ni modo, para la próxima- respondiste –yo tengo claro una cosa y es que no puedo corresponder a Shaka, solo le puedo dar mi amistad y ya
-¿Estas segura?- te pregunto ella seriamente, algo que te hizo dudar unos segundos -¿qué pasaría si te vuelve a besar?- te pregunto y sentiste que los colores se subían a tu rostro -¿Qué harías "-.-"?
-Rechazarlo- respondiste, pero sentiste que tartamudeaste –es lo que haría
-La verdad "-.-" no lo creo- te dijo segura –tal vez no lo esperabas pero dentro de ti puede despertar mas que amistad por él
-¡Claro que no!- dijiste segura
-¿Te interesa alguien mas de tu Orden?- te pregunto
-¡No!- respondiste de inmediato -¡Claro que no! ¿Cómo puedes preguntar eso?
-Por una sola razón- te dijo ella –En esta era tu eres Athena… tu deber es proteger la tierra, las personas que habitan en ella; incluso dando tu propia vida, debes de amar a todos a pesar de que ellos no te amen
-Eso no me preocupa mucho- dijiste
-Aun así… ¿de que sirve una diosa que no es capaz de amar?- te pregunto ella –Athena…. Debe de amar a todos por igual, y eso se ha hecho durante muchas generaciones… pero la mayoría de ella jamás había interactuado tanto con sus Caballeros Dorados
-¿Y eso que?- preguntaste cansada –Es otra era, eso ya paso de moda
-Aun así- te dijo ella –no debes de cerrarte- te dijo –inténtalo, solo hazlo y si no puedes corresponder a Virgo, si descubres que es otro al que amas… solo hazlo
-¿Qué?
-Solo hazlo "-.-", se egoísta por primera vez, has lo que yo no fui capaz de hacer. Solo déjate que tu corazón de guie
-No puedo, no se permite Athena
-Solo hazlo "-.-", no te cierres. Ama como la diosa que eres, como la amiga que eres para ellos, como la hermana que nunca tuvieron, ama como la hija que encontraron después de años, ama como la madre que ahora eres…. Ama "-.-" como la mujer que habita en ti
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A que no se esperaban esto ¿o si?... lo se, me tarde años pero espero actualizar pronto, lo mas pronto que pueda así que no se desesperen chicas. Sin mas me despido y nos vemos la próxima ocasión. Antes de que se me olvide, voy a retirar el capitulo 12 que se llama Anexo para que no se les haga raro la proxima vez que suba un capitulo y siga como cuarenta y tantos, esa es otra historia que subiere despues.
