Llegó la noche y Korra se encontraba muy concentrada en los movimientos nuevos que le enseñaba su maestro de Hung Gar, se sentía aliviada de haber ayudado a Asami con sus "Problemas" y de haberle dado un buen consejo a su parecer la pudo ver curvando esos hermosos labios con pintalabios rojo corrido alrededor de éstos.
Un enorme golpe la regresó a la realidad y cayó boca arriba sobre el tatami.
– Uhh – Dijo profundamente sintiendo como su hermosa cara morena recibía la increíble patada de una compañera.
– Oh mierda Korra tenías que desviarme – Dijo la chica realmente preocupada por su compañera.
Asami y Azula vieron todo como si fuera en cámara lenta la tremenda patada que recibió su amiga y ambas gimieron de la impresión, la modelo iría a ayudar pero una mano nívea la detuvo.
– Déjala ahí, ella estará bien – Le dijo guiñándole el ojo –. Además creo que la regañaran – Señaló a donde la morena estaba.
– Korra tienes que prestar atención – Le llamaba la atención el maestro –. Levántate y ve a ponerte algo de hielo.
– Lo siento maestro no sé lo que me pasó – Respondió tocándose la cara –. Sigamos estaré bien – Se puso de pie y siguió haciendo los movimientos con su compañera.
Korra era demasiado testaruda así que el maestro Bumi solo se hizo a un lado y siguió enseñando los movimientos de ese arte marcial.
– ¿Tú crees que Korra pueda defenderse si la llegasen a atacar? – Preguntó curiosa.
– ¿Por qué la pregunta? – Alzó la ceja con una sonrisa juguetona.
– Pues no lo sé, se ve bastante hábil como para no saber pelear además de que es muy atlética – Dijo sin ver a la chica.
– Que intuitiva Asami – Codeó a la chica –. Si ella sabe combatir de cuerpo a cuerpo y también otros dos artes marciales – Alzó los hombros.
– ¿Qué? Me estás tomando el pelo ¿Verdad? – Giró rápidamente su cabeza para toparse con la mueca burlona de la ojiámbar.
– No, tú me preguntas yo respondo – Alzó las manos para demostrar que no ocultaba nada.
– ¿Así? ¿Y qué más sabe? – Levantó una ceja en forma retadora.
– Ella practicaba Shaolin del norte conmigo pero ella sabía otro arte del cual no sé el nombre – Respondió lo más calmada posible –. Además también entró a eso de defenderse si alguien la ataca con armas y esas cosas.
– Woow – Abrió sus ojos y alzó sus cejas en lo más alto de su frente –. Vaya que es hábil.
– ¿No estarás pensando en contratarla como tú guardaespaldas o sí? – Se burló nuevamente.
– Jajaja ¿Escuchas lo que dices? No uso guardaespaldas – Bufó ante la idea errónea de su compañera – Aunque no sería mala idea – Pensó para sí.
– Jajaja sé lo que piensas cariño.
Ambas volvieron la vista a la sureña que con gran ánimo hacia cada movimiento enseñado de su profesor, el maestro parecía una persona demente pero era muy hábil y demasiado impredecible. Sus alumnos les costaba llevarle el ritmo pero Korra también era imprescindible así que se entendían mutuamente.
Terminó el primer tiempo de entrenamiento y todos se dispersaban para tomar un descanso de diez minutos. Korra corrió hacia donde se encontraban sus amigas y las saludo.
– Hola chicas – Dijo tomando la botella con agua que había dejado con ellas.
– Hola Korra – Dijeron las dos.
– ¿Crees que se te hará moretón? – Fue directo al grano ya que se había preocupado bastante.
– Si me duele bastante sabes pero ya se me pasará, no es como si nunca me hubiesen dado un buen golpe – Le guiñó a la ojiverde.
– Tienes razón – Siguió la ojiámbar –. ¿Recuerdas cuándo peleábamos con los chicos de la tribu? Eso era sin duda alguna increíble.
– Cierto no había quien nos ganara – Fanfarroneaba frente a la modelo –. Si nos hubieses conocido Asami creo que serías una de nosotras – Señaló a su amiga y a ella.
– ¿Tú crees? Yo no sé pelear ni nada por el estilo – Alzó sus hombros.
– Era eso o sufrir nuestros acosos – Se carcajeo la chica del pie vendado.
– Eso también – Rió junto con su mejor amiga.
– Es lo más probable – Se reían las tres de solo imaginarse esas escenas de las tres peleando por tonterías.
– ¿Cuándo podré verte luchar con unos cuantos de nuevo Korra?.
– Pues no lo sé quizá organice una antes de que nos vayamos ¿Qué dices? – Sonrió pícaramente.
– Me parece excelente, quiero ver que te pateen el trasero – Chocaba ambos puños.
– Sueña Azula, sabes que no pasará – Rodaba sus ojos.
– Grabaré ya verás será épico.
– Asami me apoya – Señaló a la mencionada –. ¿Verdad Asami?.
– Así es Korra así que no dejes que te pateen el trasero – Advertía a la morena.
– No la decepcionaré majestad – Hizo su reverencia extremadamente exagerada y las tres rieron por ello.
– Continuemos con la práctica jóvenes – Gritaba el maestro Bumi para que todos regresarán a sus posiciones.
– ¿Maestro podemos tomar diez minutos para pelear un rato? – Preguntó un joven de ojos café.
– Me parece bien pero solo los que quieran y que sea amistoso – Advirtió a sus alumnos.
– Se lo prometemos maestro – Hicieron una reverencia los que iban a pelear amistosamente.
Continuaron con aprender los movimientos y ponerlos en práctica. Korra aprendía junto con la joven que le había golpeado ya que eran pareja. Asami y Azula hablaban y observaban a los alumnos que por alguna razón nada extraña se le quedaban viendo a la modelo, en todo el tiempo que llevaba la joven actriz en ir al gimnasio nadie le había pedido ni autógrafos ni fotos y agradecía grandemente lo único que si aparecían una que otra foto rondando por las redes sociales de ella desprevenida pero no era nada del otro mundo.
A pesar de que las dos jóvenes se acaban de conocer habían tomado una linda amistad, Azula era una persona a la que no se le podía mentir por alguna razón ella transmitía mucha confianza además de que nunca le diría a nadie ella no era de ese tipo de personas.
Llegó la hora de tomar el tiempo para las luchas libres y ambas chicas tomaron sus celulares además de otros espectadores que estaban ahí los cuales eran como tres personas más. El grupo de los que participarían eran seis personas que al parecer eran más experimentados con las luchas, formaron parejas y empezaron a luchar. Al parecer la última era Korra con su pareja, un muchacho de cabellos dorados y barba de candado que se veía algo fornido.
Asami estaba nerviosa y no creía soportar ver cómo ese joven mucho más alto que la morena le diera una paliza no sabía cómo reaccionaría, ya se podía imaginar las noticias de la prensa, "Asami Sato en medio de una pelea" "Asami todo menos heroína" "Joven modelo queda en coma después de tremenda paliza" por el contrario Azula estaba segura que el pobre chico no le daría tiempo ni de arrepentirse conocía a su chica pero si perdía no se la acabaría la pobre de Korra con el tremendo bullying que le esperaba.
Y ahí estaba Korra junto con ese chico empezando a saludarse para iniciar el combate, las reglas eran simples nada de golpearse la cara y solo utilizar las técnicas de ese arte marcial en específico. Asami se comía las uñas por esa pelea veía cada golpe que el chico lanzaba y Korra ágilmente esquivaba. La ojiverde se impresionó de que ella sólo evitaba ser golpeada por el joven que ya se veía algo cansado, parecía que con cada movimiento este se agotaba cada vez más. La modelo se sentía raramente emocionada por estar viendo como esa morena comenzaba a moverse energéticamente dando golpes sincronizadamente con sus manos extendidas y dando patadas en contra del muchacho que daban muy bien en su fornido cuerpo. Estaba impresionada de como los bien formados brazos de Korra daban esos movimientos tan perfectos y los utilizaba para golpear y esquivar al muchacho dándole una gran paliza con sus manos y sus pies chocaban en los puntos débiles de su compañero hasta que por fin cayó de espalda en contra del tatami.
Azula alzó los brazos en forma de celebración siempre creyendo en su buena amiga Wolff y su compañera de celebración que tenía sus ojos muy abiertos y su celular pendiente de todo lo que sucedía, estaba en shock realmente tenía que pedirle a Korra que fuera su guardaespaldas esa chica era genial.
– Carajo ¿Por qué es tan perfecta? Ni un solo golpe recibido, realmente impresionante – Se decía a sí misma mientras se mordía lentamente el labio inferior.
– ¿Ya te vienes me vas a decir? – Interrumpió graciosamente haciendo una cara graciosa.
– Mierda mierda mierda – Chocó su mano desocupada en su cara –. Me asustaste.
– Oye no tengo la culpa que casi te de un orgasmo de solo ver a mi mejor amiga luchar ¿O sí? – Se burló triunfalmente.
– Cállate no es nada de lo que dices – Rodó sus ojos.
– Es buena ¿No? – Cambió de tema.
– Fue impresionante carajo – Alzó ambas manos luego de guardar su celular –. Realmente el muchacho no le tocó ni un solo cabello.
– Te lo dijeeeee – Cantó la última palabra –. Korra es excelente peleando – Dijo orgullosa.
– Creo que tendré que decirle que sea mi guardaespaldas – Guiñó el ojo a la chica de labios rosa.
– Seria un placer majestad – Dijo una tercera voz que dejó paralizada a ambas chicas.
– Ko... Korra – Dijeron ambas volteando violentamente la cabeza hacia la tercera persona.
– ¿Cómo estuve? – Tomó su toalla y su pachón para deleitarse con ese líquido que tanto le encantaba.
– Perfecta Korra no sabía que podías pelear de esa manera – Halagó la ojiverde.
– Sí, la flaca tiene razón Korra mejoraste mucho tus técnicas – Admitió la princesa.
– Gracias chicas, he estado entrenando extra – Mostró sus bíceps orgullosa –. Hasta creo que podré darte una paliza.
– Ja ja ja muy graciosa Korrita pero ambas sabemos que no – Se mostró bastante seria.
– Ya chicas creo que tenemos que irnos – Se propuso a levantarse.
– La flaca tiene razón – Dijo la morena burlándose se la modelo.
– Ya vamos haz lo tuyo – Guiñó su ojo ámbar.
Korra se dirigió hasta su amiga y la cargó entre sus brazos, Asami tomó las cosas de la sureña y la siguió hasta llegar a la silla de ruedas luego se dirigieron a los cambiadores. Iban caminando las tres por la calle que siempre se encontraba en movimiento, con gente caminando de un lugar a otro, unos corriendo y otros alegando por celular. Se dirigían hacia sus respectivos hogares para cambiarse, iban riendo y disfrutando de sus compañías era agradable para la modelo hacer buenas amistades ya que teniendo su posición era bastante difícil conseguirlas, es más se había resignado a que era totalmente imposible.
Llegó a su ático y rápidamente tiró la pequeña mochila que llevaba con ella al gimnasio para guardar su botella con agua pura y demás cosas al sofá y corrió rápidamente a su habitación, quitó su ropa y sus zapatos, sacó dos toallas verdes de su walking closet y entró directo al baño, donde se daría una bien merecida ducha, lavó cuidadosamente su níveo y hermoso cuerpo enjabonándose lo más que pudo todo éste, Korra había ofrecido hacer una pequeña pijamada en su casa ya que el joven Bolín tenía que ir a visitar a su padre y se quedaría con él. Era otra oportunidad para conocerla aún más, había pensado que era mejor ya no vigilarla como esa mañana (Y los días anteriores), no más, se lo prometió en medio de su borrachera. Ahora el universo le presentaba la oportunidad de conocer más de cerca a esa chica increíble y lo aprovecharía al máximo.
Terminó de bañarse y se dirigió a su walking closet para sacar algo de ropa cómoda para ponerse y ropa de dormir en una de las mochilas que se le habían obsequiado por la nueva línea. Tocó el pequeño timbre esperó pacientemente a que le abrieran, escucho unos pasos agitados y al abrirse la puerta una hermosa sonrisa recibiéndola para que entrara.
– Hola pasa adelante – Abrió la puerta para que la visitante pasara.
– Hola que amable – Le besó la mejilla y entró.
La morena cerró la puerta y se ofreció a llevar las cosas de su invitada especial al cuarto donde las tres se quedarían que sería su habitación. Al llegar al cuarto estaba una joven de tez nívea en ropa interior secándose sus delgadas y tonificadas piernas. Asami al ver esa escena abrió sus ojos como platos y su reacción fue girar rápidamente para toparse con la blusa azul de una hermosa sureña.
– Asami – Saludó burlonamente –. No actúes como si nunca hubieses visto chicas desnudas – Advirtió graciosa.
– Perdón es que Korra no me dijo que estabas en paños menores – Abrió sus ojos para toparse con una sonrisa de lado de la ojiazul.
– No tengas pena sólo es Azula – Alzó los hombros y se dirigió a una pequeña mesa que estaba en la habitación para poner delicadamente la mochila de la modelo.
– Hey ¿cómo qué sólo soy yo idiota? – Bufó –. No actúes como si no me deseas Korra – Se rió burlona.
– Jajaja sabes que te deseo pero tenemos que actuar normales – Señaló a Asami siguiendo la corriente de su amiga.
– Chicas si quieren les doy privacidad – Guiñó el ojo haciendo como que si se fuera a retirar de la habitación.
– No señorita tú te nos unes – Dijo la ojiámbar con las cejas alzadas.
Korra se sonrojó grandemente y abrió los ojos lo más que pudo.
– Ya basta de juegos, tienes que cambiarte – Se dirigió a la salida – Ahorita te traigo algo cómodo no tardo.
Desapareció del cuarto y las dos jóvenes de tez nívea se quedaron en silencio, Azula se encargaba de humectar su piel con crema y Asami observaba la amplia habitación.
Cuando imaginó la guarida de la sureña se lo imaginó algo así pero verlo con sus propios ojos era asombroso. Había un ropero con un enorme espejo que tenía encima peines, desodorante, un cepillo dental, lociones y otras cosas de higiene personal. Estaba una mesa blanca alta con un banco alto donde habían varios planos y un bote de basura en forma de rana que contenía muchos papeles arrugados –. Supongo que se equivocó haciendo algo – Pensó mientras seguía viendo. También pudo ver una tv pequeña que tenía conectado un DVD, al lado de la cama estaba el hermoso bajo negro mate que había visto tanto en los vídeos del perfil de la bajista, su cama, muy alta y grande donde habían como tres edredones y un peluche grande de un oso polar. En las paredes habían unos cuadros de arte y otros con fotografías, podía ver qué eran paisajes, otros donde estaba ella y amigos supuso y en una pequeña mesita de noche tres cuadros, una que ya había visto anteriormente ella y la chica que era Azula al fin y al cabo, otra donde aparecía con sus padres y otra con... –. ¿Qué mierda? ¿Mako? – Abrió sus ojos tanto que pensó que se le saldrían de las órbitas y sigilosamente se iba acercando a las fotografías.
– ¿Te gusta el cuarto de Korra? – Preguntó sin voltear a verla.
– Sí, está muy lindo y ordenado – Dijo viendo todo mientras se acercaba más a la mesa de noche.
– Bueno no está tan ordenado pero créeme lo he visto peor – Sonrió –. Korra no es muy ordenada con su habitación si me lo preguntas.
– Bien creo que no soy la única – Pensó en su interior –. Creo que todos somos así – No le dio mucha importancia al desorden ligero que había.
– Si eso sí, yo detesto ordenar el mío.
– Igual yo – Dijo mientras se agachaba para ver los cuadros con las fotografías –. Bingo – Pensó mientras veía esa foto con la morena y el muchacho que conocía muy pero muy bien –. ¿Están en la playa? – Se cuestionó mentalmente –. Y están muy abrazaditos – Pensó con algo de fastidio
– Listo acá tengo tu ropa – La extendió en el aire mientras la movía.
Asami se exaltó interiormente pero fingió que solo observaba la habitación –. Está muy lindo tu cuarto Korra – halagó mientras dejaba de ver las cosas para dirigir su mirada a la morena y lo que vio la enterneció. Una ruda ingeniera vistiendo a su mejor amiga cómo que si de una pequeña niña se tratase –. Creo que le gustarán mucho los niños – Afirmó en su mente y guardó esa escena para su archivo de recuerdos tiernos.
– Gracias Asami – Respondió terminando de ayudar a su amiga –. Aún me faltan unas cosas que tengo que colocar – Dijo señalando una enorme caja que estaba arrinconada por donde estaba la mesa blanca.
La modelo volteó para ver la caja que decía frágil y su mente empezó a hacer preguntas relacionadas al interior de ésta.
– Falta de tiempo ¿No?.
– Y de ganas jajaja, creo que tendré que ver dónde colocaré todo eso – Habló mientras peinaba a su amiga.
– Korra, hey detente estoy lastimada del pie no de las manos – Le arrebató el peine de sus manos.
– Peeeerdón princesa por atenderla – Giró su cara indignada –. ¿Qué les parece si vamos a comer? Porque muero de hambre.
Asami vio graciosa esa escena y accedió a acompañar a las dos jóvenes a comer, ella también moría de hambre. Terminaron de comer las pizzas que hicieron en el pequeño horno (Que obviamente ya estaban hechas) y se dirigieron a la habitación de la morena, donde Asami gentilmente estaba pintándole las uñas de las manos a la chica de tez nívea y charlaban a cerca de sus vidas amorosas.
– Pero eres muy linda no sé por qué no tienes pareja – Decía sincera.
– Creo que tengo demasiadas expectativas para una pareja así que prefiero estar soltera – Decía cansada de su vida amorosa.
– Te entiendo, creo que estoy igual – Admitía.
– Lo que ustedes necesitan es ocuparse de ustedes mismas – Hablaba la morena que pintaba las uñas de los pies níveos de la modelo.
– ¿Y crees que así llegará la persona indicada? – Preguntaba curiosa.
– Pues no lo sé, pero he aprendido que cuando te ocupas de ti misma eso de encontrar a alguien perfecto ya no es tan importante – Alzó su vista hacia las dos jóvenes.
– ¿Te pasa eso? – Pregunto la ojiverde interesada en lo que decía la morena.
– Sip, es difícil de explicar pero cuando conozco a alguien veo su personalidad y de eso dependerá la conexión que tenga con ella o con él.
– ¿Y has sentido conexión con alguien que hayas conocido recientemente? – Interrogó la princesa.
– Emm conexión amistosa con varias personas que conocí en la ciudad pero amorosa no lo sé aún no he analizado esa parte sabes, creo que es porque no busco nada serio – Fue lo más sincera posible.
Asami entendió lo que dijo esa chica, en realidad ella se sentía igual, podía hacer muchas amistades pero nunca intentó conocer a nadie para llegar a algo amoroso.
– ¿Y si por andar de amistosa con todos se te va tu otra mitad? – Preguntó Azula quien quería respuestas no para ella sino para Asami, sabía perfectamente que la modelo nunca preguntaría cosas de esa magnitud así que iba a ayudarla, quería ver a su amiga feliz y quizá esa chica la haría sumamente feliz.
Korra rió por lo que dijo su mejor amiga – No creo en medias naranjas Azula pero si la persona que está destinada a estar junto a mi aparece pues tendré que descubrirlo por mí misma ¿No? O sea llega cuando no lo estás buscando y creo que sabré cuando esa persona aparezca.
– Bien creo que tenemos problemas en el amor – Rió divertida por la conclusión que propuso en su mente.
– Creo que siiiii – Cantó.
– Es mejor divertirse ¿No? – Respondió la ojiámbar –. Ya saben pasar un rato de sexo sin ataduras de nada.
– Siii – Cantaron las dos jóvenes.
Terminaron de pintarse las uñas y esperaron a que estás se secarán.
– Oye Korra – Tuvo una grandísima idea –. ¿Por qué no tocas algo?
– Bueno... – Cerró sus ojos y extendió sus manos a los pechos de las dos jóvenes y los apretó.
– No tonta, Asami se refería a un instrumento – Gritó ante la broma de su mejor amiga.
– Oh yo creí que tocarlas así bien sensual – Se mordió el labio graciosamente mientras se tiraba a carcajearse.
Asami se sonrojó por ese gesto tan divertido y pervertido de la morena pero fue algo leve.
– ¿Qué quieren que toque? ¿El bajo o la guitarra? – Preguntó levantándose de su lugar.
– La guitarra ¿Verdad? – Preguntó a su compañera.
– Si guitarra está bien – Afirmó la modelo.
– Bien ahorita la saco – Se dirigió al walking closet y apareció con una funda negra con la guitarra en su hombro, se sentó con las piernas cruzadas y sacó está.
Era una hermosa guitarra acústica negra mate con orillas plateadas puso está sobre sus piernas y afinó cada cuerda pacientemente. Las dos jóvenes la veían, Azula emocionada de poder escuchar nuevamente a su amiga tocar y Asami pues ella era un manojo de nervios estaba entusiasmada por escuchar a esa hermosa sureña tocar su instrumento favorito además podía guardar ese recuerdo que tanto imaginó en esas noches donde escuchaba a la morena tocar, solo que en este caso era la guitarra.
Terminó de afinar su guitarra y se quedó un rato en silencio pensando en cual podía tocar, así que tardó como un minuto en esto y empezó a hacer movimientos con sus dedos sobre las cuerdas de nylon y empezaban a emitir una hermosa melodía que tanto practicó en un determinado tiempo.
Las dos jóvenes espectadoras escuchaban atentas a qué canción sería, pero ambas se sorprendieron cuando la hermosa guitarrista empezó a cantar. * [ La canción que toca Korra es una que me encanta de Coldplay - The scientist Les dejo el link https/youtu.be/Omv3OFcocNM ]
Con cada palabra que salía en forma de melodía de la morena el corazón de Asami se aceleraba cada vez más, ver tocar a esa morena era como uno de sus sueños hecho realidad, había esperado ese momento, lo había ansiado como nunca había ansiado algo, tan simple como una canción, tan bello ese sentimiento que energía desde su interior ver a esa sureña adentrada en esa canción, verla cerrar sus ojos cuando llegaba al final de cada oración, como llenaba de sentimiento su corazón, Korra le había dicho una vez que no era buena cantando pero eso no era cierto, estando ahí podía contradecir esa gran mentira, no sabía si era porque estaba envolviéndose en el sonido de su guitarra o en la voz de la cantante pero si sabía algo, en su corazón sentía que estaba listo, listo para ser entregado, listo para querer a alguien y no cualquier alguien, sino que alguien con nombre propio, Korra Wolff, quería que a ella le perteneciera ese corazón que tanto tiempo estuvo resguardado, que tanto temió a darlo. Estaba más segura que hace unas horas atrás, si pudiera calcularlo quizá estaría un setenta y cinco por ciento segura que quería entregárselo a esa mujer tan fantástica, esa mujer que por alguna razón la cautivo desde que la vio, en su interior sabía que no era casualidad que se encontrasen tantas veces aún sin saber su nombre, sabía que tenían algo especial sólo faltaba empezar a desenvolverlo. Por primera vez no escuchó regaños de su hermosa conciencia y eso significaba bastante, ya no había exceso de miedo en su corazón, todo ello se convirtió en un nuevo sentimiento, ¿Cariño? Quien sabe, pero se sentía tan feliz, sonrió cómo una niña enamorada y sus ojos se llenaron de un brillo que hace tiempo no sentía –. Ahora estoy más segura que nunca – Pensó feliz ante su descubrimiento.
Korra terminó de tocar la canción y vio a sus espectadoras con una enorme sonrisa –. ¿Y? ¿Cómo estuve? – Preguntó ansiosa.
– Korra... – Dijo en un tono de entusiasmo –. Eres genial – Extendió su mano hacía la rodilla de su mejor amiga.
– Si Korra tocas muy bien y cantas muy lindo – Imitó a la ojiámbar acariciando lentamente la otra rodilla de la sureña.
Un leve sonrojó se formó en las mejillas morenas de la guitarrista y sonrió –. Muchas gracias chicas son muy amables – Acomodó un mechón de cabello detrás de su oreja.
El resto de la noche pasaron cantando pequeños párrafos de canciones que conocían y la guitarra fue rotada por la morena y la joven modelo, además que descubrieron que las tres podían formar un pequeño grupo para cantar canciones pero obviamente solo entre ellas.
Se maquillaron, se hicieron diferentes estilos de peinados, rieron mucho viendo vídeos, recordando aventuras, contando chistes y mucho parecía una pijamada de niñas de trece años. Azula no aguantó el sueño y fue la primera en dormir despidiéndose de las dos jóvenes que aún no tenían nada de sueño. Ese sentimiento de conocerse más a fondo era mutuo así que no dejarían pasar la oportunidad para conocerse. Ambas chicas se fueron a la sala para hablar más tranquilamente sin tener cuidado de despertar a la joven que yacía dormida.
Se sentaron en el enorme sillón e iniciaron su charla, sabían lo que querían y una charla de ¿Cómo estuvo tu día? No era una de ellas.
– Korra, sabes he pensado mucho acerca de cómo nos llevamos – Iniciaron sus nervios.
– ¿Así? ¿Y dime qué has pensado? – Se recostó en su bíceps izquierdo mientras veía a su compañera que hacía lo mismo.
– Pues no lo sé, muchas cosas sabes... – Sus nervios empezaron a arreciarse en su interior –. Me caes muy bien Korra.
– Tú también me caes muy bien Asami – Su respiración era mucho más acelerada –. Creo que te he tomado cariño aunque no lo creas – Sonrió apenada por lo que acababa de salir de sus labios.
Asami estaba que no podía creerlo –. Es un sueño o esto ¿En verdad está pasando? – Se preguntaba en su interior –. ¿Por qué lo dices Korra? – Hizo un gesto sorprendido y una sonrisa dulce e interrogante.
– Pues ya sabes, las veces que nos hemos encontrado, desde el inicio con la cena improvisada, casi todos los días nos vemos por las tardes en el gimnasio – Enumeraba cada cosa con sus dedos –. Eres una persona increíble Sato – Estiró su mano para la rodilla de la ojiverde.
La modelo sintió un cosquilleo en su estómago al sentir el tacto de la morena y su reacción fue colocar su mano sobre la de la bajista y darle pequeñas caricias con su pulgar. Se sentía un ambiente bastante agradable a pesar de que las dos tenían sus nervios a flor de piel actuaban seguras de cada movimiento.
– ¿Asami?... – Llamó a la de tez nívea en un susurro.
– Dime Korra – Respondió con una enorme sonrisa en sus labios y sus ojos brillosos.
– ¿Recuerdas cuando fuimos al terreno aquella tarde? – Preguntó volteando la mirada para otro lado de la sala.
Asami se preguntó en su interior del por qué la morena preguntaba tal cosa pero decidió escuchar una explicación de la mismísima atleta –. Si lo recuerdo – Contestó curiosa.
– Emm... ¿Y recuerdas cómo terminó? – Giraba su mirada para otro punto de la sala.
Asami mordió su labio inferior sólo de recordad esos suaves labios sobre los suyos –. Si también lo recuerdo.
– Quería preguntarte ¿Por qué? – Hizo una pausa –. ¿Por qué el beso? No me mal intérpretes sólo quiero saber ¿Qué te llevó a darlo? – Preguntó curiosa cual niña de diez pregunta a su madre como es tener novio.
– Lo sabía, tenía que preguntar el por qué – Se dijo a sí misma –. Ko-Korra yo... – Tartamudeó temiendo de su respuesta –. Yo en verdad no lo sé – Rascaba su cabeza de nervios.
– No te pongas nerviosa si – Se acercó mucho más a la de tez blanca tocando sus rodillas junto con las de ella, estiró su mano a las suaves mejillas de la chica y acarició dulcemente –. Cuéntame – La invitó amablemente.
– Esta bien – Sacó el aire que tenía aprisionado en sus pulmones y decidió responder lo más sincera que podía –. Sabes desde que escuché de ti por Katara y Mako me interese por saber más de ti y cuando te conocí fue mucho mejor de lo que fue escucharlos créeme, eres una persona increíble y conocerte se convirtió en uno de mis objetivos, me encantó que seas así de espontánea sabes, no había conocido a alguien así nunca, tan libre, tan sincera, tan abierta con sus decisiones – Quedó muda por un momento, observando cómo una linda sonrisa de formaba en los labios de la chica de ojos azules y como un rubor emergía en sus mejillas –. A pesar de que tuvimos nuestro roce esa noche en la playa me hizo pensar que realmente no querías jugar conmigo y lo admiro mucho, no te importó en lo absoluto en lo que yo pensará, sino que defendiste lo que creías correcto y me impresionante tanto que llegué a obsesionarme contigo te lo juro – Alzó su mano y la colocó en las mejillas que estaban totalmente teñidas de un adorable carmín –. Quería saber qué se sentía besar a alguien tan diferente a este mundo que me rodea, quería sentir algo diferente y lo encontré – Observaba detenidamente esos ojos azules que la observaban con asombro y atención, acarició esas lindas mejillas y se acercó un poco más al rostro de la sureña.
Korra sentía que su corazón se le iba a salir del pecho, nunca jamás en su vida había escuchado algo tan sincero y tampoco la habían definido así jamás en toda su existencia. Quería abrazar a esa chica, quería abrazarla y no soltarla, pero se paralizó, sentía que el aire le faltaba, esa chica sinceramente hacia estragos su ser y le encantaba, se estaba obsesionando con esa hermosa chica de ojos verdes y labios carnosos. Con la poca fuerza de voluntad que le quedaba se acercó un poco más al rostro de su compañía quedando a pocos sentimientos una de la otra y se observaban silenciosamente, con una enorme sonrisa por parte de las dos. Sentían que no era real pero también podían decir que no era un sueño porque simplemente no podía ser más perfecto.
– Korra... – La llamó en un susurro –. No quiero que cambies por favor – Imploró en un hilo de voz –. Sé que no es fácil estar en medio de este show que arman todos, pero por favor... No cambies – Suplicó nuevamente.
– Asami – Dijo tiernamente rodeando la cabeza de la modelo con su mano y dando ligeras caricias –. No cambiaré te lo prometo – Acercó más su rostro al níveo pegando ambas frentes y cerrando sus ojos.
El corazón enterneció de la actriz dio un salto al sentir su frente junto a la de la increíble chica e imitó su acción cerrando sus ojos para sentir el tacto.
– Quiero conocerte más Korra – Susurró.
– Y yo a ti Asami – Acarició las mejillas de la chica.
Ambas sintieron esa paz y felicidad que poco a poco llenaba su interior. Korra tomó por las caderas a la joven de tez pálida y la colocó sobre sus piernas y lentamente la abrazo rodeando su torneada cintura y la pegó hacia ella pegó ambas frentes de nuevo y sonrió al ver esos hermosos ojos verdes brillar. Sus deseos emergieron desde su interior y lentamente dirigió sus labios a los labios carnosos de su compañera y los juntó en un suave e infantil beso, cerró sus ojos deleitándose con ese delicioso tacto.
Asami se sintió muy feliz por ese tacto que tanto había deseado que se repitiera y pasó ambos brazos por el cuello moreno rodeándola suavemente, sentir esos besos que no solo sus labios se daban sino que también sus corazones, lentamente fue inclinándose para quedarse acostada sobre el cuerpo bien trabajado de la atleta y por nada del mundo separaron sus labios, esos dulces besos que se volvían cada vez más necesitados pero ninguna decidió precipitarlos, así que lentamente separaron los labios y quedaron abrazadas, una sobre otra acariciándose mutuamente, se sentían tan bien, tan correspondidas, tan felices.
– Asami... – Habló en tono bajo.
– Dime Korra – Respondió dando un suave beso en los labios morenos.
– ¿Quieres ir a dormí al cuarto? Estoy empezando a sentir frío – Dijo algo apenada.
Sonrió por como lo dijo –. Si vamos – Comenzó a levantarse para ponerse de pie. Iba a empezar a caminar cuando sintió que era elevada del suelo y sonrió ante el lindo gesto de la sureña. La cargó estilo nupcial mientras en sus labios se dibujaba una enorme sonrisa.
– No pesas nada Asami – Se burló mientras sus pasos avanzaban.
– Es para que puedas cargarme – Guiñó su ojo y dio un beso en la mejilla de su caballera –. Me encantan tus mejillas – Dijo muy cerca de éstas.
– Las tengo así para que puedas apretarlas – Sonrió grandemente.
Llegaron a la alcoba de la morena y esta bajó a su doncella para luego dirigirse a su baño. Lavó su cara y sus dientes ya estaba lista para ir a dormir su día sería bastante agotador. Se dirigió hacia la puerta para abrirla y se asustó cuando vio una mujer alta blanca de hermosos ojos verdes saludarla con la mano extendida y agitándola.
– Carajo Asami no hagas eso – Susurró agobiada.
– ¿Hacer qué Korra? – Alzó la ceja divertida imitando los susurros de su víctima –. ¿Acaso te asusté?.
– Pues claro que me asustaste – Tocó su pecho para luego tomar la mano nívea de la modelo y ponerla sobre su pecho –. Ves, no hagas eso por favor – Imploró nuevamente.
Asami no sabía si tomar la actitud de la sureña como una broma o no, era rara su actitud así que no dijo nada solo asintió y entró al baño. Lavó su cara y dientes para irse a dormir, cuando llegó a la cama se encontró con la morena ya acostada, esperándola para dormir, se adentró en las sábanas acostándose del lado izquierdo de la cama. Recibió una caricia en su cabeza por parte de la morena como despedida para dormir.
Asami sólo sonrió ante ese lindo gesto, vio como esos ojos azules lentamente desaparecían entre la oscuridad y se dispuso a dormir pero antes de cerrar sus ojos por su mente pasó que un joven de ojos verdes llegará de casualidad y la viera ahí junto con la morena y la princesa –. ¿Qué pensaría? ¿Interpretaría bien las cosas? ¿Será que Korra le comentó? – Sonrió levemente y se dispuso a dormir.
Se despertó de golpe con su corazón latiendo al cien, su frente y espalda sudaban y su respiración era muy rápida, abrió sus ojos y visualizó un cabello negro que se esparcía por toda la almohada, frotó sus ojos y lentamente fue moviéndose para abajo de la cama, quería hacer el menor ruido posible, salió de la cama dejando a las dos hermosas chicas tranquilas durmiendo placenteramente, cambió su ropa por la deportiva que usaba para ir a correr, colocó sus tenis preparó su celular y salió de la habitación para dirigirse a las afueras de la avenida para hacer su rutina de correr. Le gustaba salir por las mañanas a correr, le hacía despejar su mente y además que le daba energía para continuar con su atareado día en óptimas condiciones.
– Hoy si haré ejercicio como Ravaa manda – Decía para sí, pues cada vez que salía con Bolín o Azula era perder su ritmo, le gustaba más salir con Iroh, él si salía a correr.
Abrió sus ojos lentamente aún estaba oscuro y pensó que aún era de madrugada –. Vaya que si dormí hoy – Pensó, pero se alarmó al voltear a su derecha y estaba vacío, sólo se encontraba la misma mujer de cabellos negros al otro extremo –. ¿Dónde estará Korra? – Se preguntó en su interior mientras intentaba ver a todos lados. Nuevamente bajó mucho más cansancio en sus ojos y quedó dormida.
Entró echa un mar de sudor, su blusa estaba toda empapada, una señora que regaba las plantas de su jardín la roció con su manguera cuando regresaba, pero dejó pasar el incidente ya que no era lógico pelearse con la pobre anciana. Entró a su recámara como un ninja y tomó su ropa para ir a trabajar llevándosela para uno de los cuartos de visitas que tenía el lugar y entró a la regadera para darse una merecida ducha, colocó algo de música para relajarse, lavaba su cabello y su cuerpo delicadamente mientras sus oídos degustaban su lista de canciones que más le gustaban. Terminó de bañarse y salió rápidamente para cambiarse, quería irse rápido para el lugar del trabajo sin encontrarse con las dos jóvenes que la hicieron perder mucho tiempo el otro día, no le molestaba la compañía pero ella tenía compromisos y sabía lo necesario que era su tiempo en la obra.
Nuevamente abrió sus ojos desorientada por la hora, vio al frente y observo a una joven sentada a los pies de la cama, estaba vendándose el pie.
– Buenos días – Dijo con la voz ronca.
– Buenos días Asami ¿Descansaste? – Preguntó con una linda sonrisa en su rostro.
– Bastante muchas gracias Azula, ¿Hace rato que despertaste? – Preguntó curiosa.
– No, hace como unos cinco minutos – Respondió mientras proseguía con su pie.
Asami tomó su celular y se sobresaltó al ver la hora –. Mierda son las once menos cinco – Dijo sorprendida de todo lo que durmió.
– Jajaja si es súper tarde, creo que esta cama de Korra es muy buena – Acarició está como en forma de agradecimiento.
– Cierto, es muy cómoda – Imitó a la ojiámbar –. ¿Y Korra está por acá?
– No ella salió a trabajar, pero creo que... – Fue interrumpida por el sonido de su celular –. Perdona.
Asami asintió y se dedicó a levantarse para dirigirse a la ducha. Tomó unas pantuflas de patas de dinosaurios que Korra le prestó por la noche las cuales vio muy adorables y se dirigió al walking closet para tomar unas toallas. Al salir de ahí vio que Azula ya había terminado de hablar por celular.
– Me llamó Korra – Se dirigió a la ojiverde –. Dice que pidamos algo para desayunar a la ama de llaves, ella nos preparará lo que deseemos.
– Ay que linda ¿Qué pedirás tú?.
– No lo sé algo liviano porque no tengo mucho apetito ¿Y tú?.
– Yo igual algo no muy pesado.
– Si quieres te pido algo mientras te vas a bañar – Se ofreció amablemente.
– Gracias Azula que linda, entraré a bañarme – Señaló la puerta del baño.
– Adelante, iré a pedir la comida – Se levantó para tomar las muletas que amablemente le prestó Korra para que pudiera andar.
Al estar al baño para darse una merecida ducha observó con atención lo limpio que esté estaba, el enorme espejo que estaba frente a la tina, la orilla de este con lindos adornos de estrellas y conchas de mar, en un tono crema, el lindo lavamanos de vidrio, el recipiente del jabón de manos, el colgador de toallas y demás accesorios para el baño color negro, era muy al estilo Korra. Se desvistió y entró a la tina para bañarse rápidamente, sólo utilizó la regadera ya que no quería tardarse mucho, observó que solo había un shampoo y no el montón que acostumbraba a tener ella en su baño, el jabón era de avena así que olería muy Korra y eso le gustaba tanto que sonreía grandemente.
Realmente creía estar en un sueño, ya que desde que conoció a la morena había querido ser un poco más cercana a ésta y se le cumplía.
Sólo con el hecho de "medio aclarar" sus sentimientos hacia ella se sentía muy liberada y estar ahí justamente donde ella vivía, en su habitación, en su regadera donde se bañaba a diario era cómo un sueño y la hacía feliz. Desayunó con Azula y hablaron a cerca de muchas cosas, más que todo de maquillaje que posiblemente se les viera bien a las dos y de ropa, ambas tenían un excelente gustó por la moda a comparación de Korra ella era una vaca echada para esas cosas, no le importaba su aspecto en cuanto a ropa era algo sin importancia decía ella.
Asami se ofreció a llevar a Azula donde trabajaba Korra para que la viera pero está se negó, dijo que quería descansar su pie para pronto no ser una carga así que se despidió cálidamente de su nueva amiga y fue directo a su ático para dejar su ropa de dormir, se colocó ropa limpia, se arregló un poco, se puso sus tenis favoritos, tomó sus llaves y bolsa para dirigirse hacia los aparcamientos quería ir a ver a la morena, esa chica con la que había compartido una cálida noche, sincera do sus sentimientos, tenía en mente lo que haría.
Pasó comprando unos chocolates blancos para ella, una de todas las veces que chatearon ella le comentó que adoraba el chocolate blanco. Se adentró nuevamente al auto y antes de salir revisó su celular. Tenía un mensaje desde hace rato pero no lo había visto porque se había ido a bañar, así que lo vio antes de ponerse en marcha.
~Buenos días Asami, que tengas un increíble día y espero hayas descansado mucho. Tuve que irme temprano para trabajar pero espero verte por la tarde en el gimnasio a la misma hora, besos.
Sintió un cosquilleo en su estómago y su corazón se aceleró de la emoción que sintió, ese mensaje recibido a las siete treinta y nueve, era tan lindo siempre los recibía pero no podía acostumbrarse, nunca nadie fue así con ella y lo encontraba adorable.
Sabía que la sorprendería con su visita, quería preguntarle muchas cosas acerca de lo que hacía, quería saber qué era lo que más detestaba de su trabajo, quería verla en su campo, estando solo ella como visita. Ya sé lo imaginaba todo y eso la hacía sonreír como una quinceañera enamorada.
Por fin llegó al terreno donde trabajaban la excavación que por cierto había demasiado polvo en el lugar, así que llegó al lugar donde se escuchaba los ruidos de la maquinaria, gritos de mandatos y muchos hombres sudorosos –. Sí que se da buenos tacos de ojo Korra – Dijo en su mente mientras caminaba y saludaba a todos. Buscaba con su vista a la morena pero no daba donde estaba.
– ¿Asami? ¿Qué haces aquí? – Preguntó sorprendido.
– Bolín, hola estoy buscando a Korra – Se sonrojó un poco.
– Mujer pero no puedes estar así aquí – La jaló hacia unas cajas de madera grandes que habían cerca y le extendió un casco, unos lentes y una mascarilla.
– Gracias Bolín eres muy atento – Se colocó las cosas y caminó junto con el chico para buscar a la ingeniera.
Caminaron unos minutos más buscándola y lo que encontraron sorprendió a la ojiverde que casi casi se le caía la quijada hasta el suelo. Un hermoso cuerpo escultural moreno y ligeramente sudado, sacaba tierra con una pala, la ingeniera que se encontraba con sus botas de trabajo, unos jeans azules ajustados, una camiseta blanca tallada a ese hermoso abdomen y esa espalda sexy y además tenía un casco blanco como protección, guantes y lentes, esos brazos flexionados donde se mostraba la musculatura de éstos, hacían babear a ambos chicos y podía asegurarse que a quien le viera hacer ese trabajo también lo harían.
– Mierda ¿Por qué es tan sexy? – Se preguntó en su mente mientras observaba como movía esa pala y sacaba la tierra de lo que sea que estuviera haciendo, nunca por su mente imagino que algo tan básico se vería tan sexy.
– Creo que tenemos que esperar – La voz la sacó de su imaginación.
– Si eso creo – Respondió lo más serena posible.
– Bien creo que tengo que seguir en lo que estaba, cuando se desocupe puedes hablarle – Le respondió amablemente mientras palmeaba su hombro.
– Gracias Bolín eres muy gentil – Le regaló una sonrisa.
Se quedó un rato en el lugar deleitándose con los movimientos de esa chica que hacía que lo que hacía se viera tan sencillo.
– Oh mierda estoy sudando como cerdo – Le expresó a uno de los obreros.
– No es la única ingeniera – Le sonrió.
– Tomémonos un descanso gente tenemos que almorzar – Gritó a todos los que le ayudaban –. Ya pasamos tres horas con esta mierda – Sacó sus guantes de sus manos morenas tomó la pala y la arrastró hasta la caja donde se guardaban, todos la siguieron, ya era hora de almorzar luego seguirían partiéndose la espalda.
– Creo que vinieron a ver a la ingeniera – Se burlaba uno de los obreros.
– Eso ingeniera dígame sus secretos – Seguía el juego otro de los obreros.
– Eso ingeniera, preséntela – Gritaba otro entre risas.
Korra busco con la vista de que rayos hablaban los muchachos y se encontró con una hermosa modelo que la esperaba sentada en una de las cajas que usaban los obreros como asientos. Se dirigió hacia ella mientras todos le tiraban besos entre risas.
– ¿Asami? ¿Qué haces aquí? – Preguntó confundida ignorando las burlas.
– Ko-Korra... Hola... Emm – Un sonrojo se asomó en sus níveas mejillas –. Quería traerte un obsequio y además de pues... No sé, invitarte a almorzar... – Bajó su mirada aún sonrojada y pasó un mechón de cabello tras su oreja –. Mierda olvidé tu obsequio en el carro.
– Si quieres puedes traerlo mientras voy a lavarme un poco y ponerme algo más... – Señaló su camiseta –. Cómodo.
– Bueno me parece – Se levantó de dónde estaba e iba a saludarla pero la morena la detuvo.
– Perdón Asami pero estoy toda sucia – La vio apenada.
– Ay ven acá no hay problema – La abrazó y besó su mejilla –. Es un gusto poder verte de nuevo Korra.
– Gracias Asami – Se sonrojó tanto por el acto de la modelo como también por las caras que le hacían los obreros.
Se dirigió al aparcamiento donde dejó un hermoso BMW X6 blanco del año, abrió la puerta del copiloto y sacó la caja de chocolates y cuando iba a cerrar la puerta vio un automóvil que conocía muy bien.
– Pero ¿Qué mierda? – No salió del auto y se quedó para esperar quien bajaba de ahí.
Del auto bajó una hermosa mujer blanca de cabello negro arreglado en una hermosa trenza que caía sobre su hombro derecho, llevaba unos hermosos jeans negros una playera de cuello V color verde que dejaba ver sus bien formados senos y unos tenis muy lindos de color verde con blanco. Asami quería saber que rayos hacía esa mujer ahí así que bajo de su auto con el obsequio de la ingeniera en sus manos siguió a la chica hasta llegar a la pequeña oficina donde se suponía que estaba Korra. Al llegar al lugar vio que está estaba saludando a la morena y se sorprendió con la cercanía que la abrazaba.
– Hola Asami que sorpresa verte por acá – Caminó hacia la modelo para saludarla.
– Hola Kuvira lo mismo digo – Respondió guardando muy bien esos celos que sentía en su interior –. ¿Qué te trae por acá? – Se atrevió a preguntar.
Korra se dirigió hacia afuera para responder una llamada y las dos se quedaron dentro.
– Ya sabes, invité a Korrita a almorzar conmigo y vine a traerla – Sonrió y mordió su labio inferior.
– Oh que bien me alegro bastante – Su corazón se estrujó por la respuesta de su amiga.
– ¿Y tú qué haces por acá? – Alzó la ceja.
– Vine a dejarle esto a Korra, mi padre se los envía en agradecimiento por la atención que ha brindado – Mintió para no parecer una tonta.
– Bien señoritas ¿Nos vamos? – Preguntó al entrar con las jóvenes actrices.
– Yo tengo que irme Korra – Respondió rápidamente.
– Pero ¿Por qué? Creí que te quedarías... – Pero no terminó de hablar ya que fue interrumpida.
– Lo siento Korra me llamó mi padre para que fuera a verlo creo que era urgente – Inventó nuevamente.
– Okay me parece, salúdalo de mi parte.
– Lo haré – Dijo lo más tranquila que pudo –. Que disfruten del almuerzo.
Salió del lugar sin dar abrazos a ninguna de las dos mujeres iba caminando lo más rápido que pudo, quería sólo llegar a su auto y largarse del lugar. Entró a su auto y golpeó el timón.
– Ahhh mierda, mierda, mierda – Bufó enojada –. ¿Cómo pude ser tan tonta? ¿Por qué no puedes hacer nada bien Asami? ¿Por qué? Es tu culpa que Kuvira esté detrás de Korra carajo, ¿No pudiste sólo decir que te gustaba Korra y ya? – Sus lágrimas se asomaron a sus ojos esmeralda y fueron derramadas trazando un camino hasta llegar a la comisura de sus labios, se sentía tan tonta, arrepentida, enojada e idiota.
Encendió su auto y se puso en marcha...
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Leí sus comentarios, muchas gracias por sequir mi historia gracias. Dejen sus comentarios acerca de cómo les gusta este episodio y estoy trabajando historia, espero que también les guste. Saludos.
