Estaba furiosa, pero no con Korra y menos con Kuvira, sino conmigo misma. Muy dentro de mí no quería admitir lo que realmente sentía, me gustaba Korra y eso era un hecho, pero ¿Cuándo se lo diría? Realmente era demasiado cobarde, nunca pero realmente nunca me preocupó el qué dirán, si alguien me gustaba simplemente lo decía y ya, ahí terminaba, salía con esa persona y listo –. ¿Por qué no puedo hacer eso con ella? ¿Acaso siento pena? ¿Vergüenza? ¿Tendré miedo a que me rechace como a Mako? Bueno eso de que lo rechazó no me consta, pero tampoco salen – Decía en voz alta –. Hey escúchate, suenas tan patética ¿Realmente crees todo lo que dices carajo? La respuesta es tan simple como esa chica, te gusta, pero tienes miedo, miedo a regarla, jamás habías tratado con una persona como ella, porque ambas sabemos, ella es tan única, tan sencilla, tan real. Nuestras vidas jamás son reales Asami, las fotos que aparecen en las redes, eso no somos nosotros, ni tampoco las noticias, ni entrevistas, todo eso solo es show, tenemos que fingir todo el tiempo, eso es un hecho, un triste hecho, pero Korra, ella es lo mejor que has encontrado ¿Acaso te piensas rendir con ella? ¿Eres tan cobarde Asami Sato? Lucha mujer, no te deprimas. Sabes que no será fácil pero sé que puedes, estoy contigo, no nos rendiremos, ambas sabemos que ella vale pero tenemos que ir despacio, que te conozca y viceversa – Aconsejaba amablemente su conciencia que siempre le hacía ver las cosas reales y no las imaginarias que le proporcionaba su querida mente.

– Si, ¡¡¡Siiii!!! – Gritó alto –. No me daré por vencida – Repetía convencida.

– ¿Hace cuánto que manejas moto? – Preguntó curiosa.

– Desde los doce – Respondió pensando su respuesta –. Si desde los doce – Afirmó.

– Woow que genial – La felicitó dándole una palmada en el hombro.

– ¿Y tú puedes manejar? – Preguntó con una sonrisa en su rostro mientras ajustaba los cascos a las cadenas de seguridad junto con la moto.

– No yo no, la verdad no soy mucho de motos – Dijo algo apenada –. Es primera vez que me subo a una – Se sonrojó.

– ¿En serio? No te creo – Sonrió confundida.

– Es en serio – Pasó un mechón de cabello tras su oreja.

– Bien creo que tendré que darte unas clases – Se ofreció amable con su mano sobre el pecho.

– ¿En serio me enseñarías? – Abrió sus ojos verdes con sorpresa.

– Sí, ya verás después de unas cuántas clases serás toda una experta – Fanfarroneó –. Y te llamarán Kuvira la mejor motociclista de Ciudad República – Movía su mano izquierda en el aire.

n

– Eres muy imaginativa Korra gracias – Le sonrió mientras se dirigían al pequeño restaurante que eligió la morena para que pudieran almorzar.

– Aló, dime – Respondía a esa llamada que no quería atender pero tenía que hacerlo –. Okay iré enseguida – Colgó su celular y se dirigió a la oficina de su manager. Debía ser algo importante para no darle detalles por celular.

Disfrutaron del almuerzo entre plática y risas. Conocieron muchas cosas una de la otra, además Kuvira le mencionó a Korra acerca de la atracción que su querida mejor amiga Asami sentía por su amigo Bolín, la joven ingeniera al escuchar eso se atragantó tanto que su cita tuvo que darle unos cuantos golpes en la espalda.

Llegaron al lugar donde trabajaba la sureña donde ambas se despidieron, Kuvira se fue en su automóvil y Korra fue rápidamente a la pequeña oficina para colocarse sus dispositivos de seguridad y seguir apaleando la bendita zanja que no podían hacerla con la maquinaria ya que tenía que tener cierta medida.

A las tres de la tarde terminó la reunión con su manager junto con un director, la quería para hacer un papel protagónico en su siguiente proyecto, hizo su audición y éste quedó en encantado cerrando el trato junto con el guion para que ella empezará a leerlo, conocía muy bien los trabajos del director y trabajar con él sería un completo honor.

Había pasado un mes desde la última vez que vio a la joven ingeniera, desde esa tarde cuando vio a su amiga Kuvira llegar por ella para ir a almorzar no había escuchado su voz ni chateado ni nada por el estilo, tampoco había ido al gimnasio, en realidad quería pensar que estaba ocupada, pero no. Decidió continuar su vida sin la morena, quería adentrarse en sus proyectos, pero nada le salía bien. Escuchaba como ésta tocaba su bajo por las noches, cuando reía a carcajadas junto con quien sea que la acompañara, además de escuchar como sus amigos, Katara, Kuvira y Mako hablaban de ella y sus salidas a pasear por el parque o las reuniones en la piscina de uno de ellos, su corazón se aceleraba cada vez que escuchaba a uno de ellos decir su nombre. Observaba sus fotos en Instagram, como si el universo estuviera en su contra Korra se había vuelo más activa en la red social y la consecuencia era simple Asami se desvelaba viendo su perfil noche tras noche, nunca la sacó de su cabeza, parecía que realmente iba a volverse loca. Además de que claramente había aumentado la persecución de los paparazzi a la sureña que simple y sencillamente ignoraba todo lo que le cuestionarán. No estaba nada bien, Korra se la pasaba vagando en su mente siempre como si fuese dueña de ella y sin olvidar que cada noche al dormir, aparecía también en sus sueños. Todo ese ajetreo era por las noches ya que por las tardes trataba de estar lo más ocupada posible, con reuniones, entrevistas, ensayos, sesiones de fotos, todo lo que pudiera abarcar para no pensarla.

– Será qué ¿Ella me extraña? ¿Me pensará como yo lo hago? ¿Se preguntará por mí? – Esa y muchas otras preguntas le hacía a su mente diariamente. Cuando llegaba al edificio donde residía rogaba para no encontrársela y sus plegarias si eran escuchadas ya que no se la encontró nunca. Kuvira siempre le contaba de ella, de cómo se llevaban bien y de lo graciosa que era la bajista. La modelo solo se dedicaba a escuchar y sonreír por la suerte que tuvo su amiga de conocerla.

– Sabes lo más grandioso es como toca ese bajo Asami, en serio es magnífica – Hablaba con entusiasmo.

Algo dentro de Asami se quebró –. Tocó para ella... – Se dijo a sí misma. Con todas sus fuerzas y alejando los celos que sentía en ese instante respondió.

– ¿En serio? Nunca la he visto – Confesó –. Sólo por videos ya sabes – Hizo una pequeña pausa –. En sus redes.

– Si tienes la oportunidad Asami, escúchala te encantará – Le sonrió dulcemente –. Ella es una gran persona pero lastimosamente está reservada – Cambió su cara a una de tristeza.

Eso sí que sacó de su trance a Asami que abrió sus ojos como platos y la vio con sorpresa.

– ¿Por qué lo dices Kuvira? – Preguntó curiosa pero no apresurada.

– Uno de estos días estaba en su apartamento con Bolín, Azula y un muchacho que no recuerdo su nombre, estábamos relajados hablando y riendo cuando tocaron el timbre y Korra fue a abrir – Alzó sus hombros –. Era una joven rubia que se le tiró para abrazarla – Contaba con algo de desgano –. Se fueron a la habitación de Korra y al rato salieron despidiéndose apresuradamente de todos – Fruncía sus cejas –. O sea ni siquiera la presentó ni nada pero se les notaba algo apegadas.

Asami no podía creerlo –. ¿Korra tenía novia? ¿Quién era esa chica? – Su mente empezaba a formular preguntas.

– ¿Y sus amigos dijeron algo? – Preguntó sin importancia.

– Si dijeron que se llamaba Nataly y que era su novia, por eso te digo que está reservada –. Decía decepcionada mientras terminaba su malteada.

– La chica de la otra noche – Recordó la joven Sato –. Es su novia y nunca lo mencionó – Su estómago se revolvía por lo que acababa de escuchar –. ¿Por qué fue tan mierda conmigo? ¿Por qué me besó esa noche si tenía novia? ¿Acaso pensaba engañarla conmigo? – Su mente bombardeaba con preguntas que le dolían, preguntas que lentamente se afirmaban.

Terminaron sus malteadas y se dirigieron a sus respectivos carros. La joven modelo no tenía mente para pensar más en respuestas, solo quería llegar a su casa y relajarse, no quería pensar más en ella, le implora a su mente que la entendiera. Estaba a punto de llegar a la avenida donde se encontraba el edificio y su celular empezó a sonar.

– ¿Quién será? – Buscó su celular en su cartera y se sorprendió de quien la llamaba.

– Aló ¿Qué tal? – Respondió extrañada.

– Hola Asami perdona por llamarte, pero quería saber si estabas bien, no te he visto en el gimnasio – Hablaba una voz preocupada.

– Hola Bolín, si, es que sabes no he tenido mucho tiempo y además... – Dudaba si hablar con él o no pero no lo pensó más –. No estoy muy bien sabes.

– ¿Ah no? Emm Asami no es que quiera meterme pero sabes qué cuentas conmigo con cualquier cosa – Se ofreció lo más honesto posible.

– Si no fuera una molestia, si necesito hablar con alguien... – Quedó muda sintiendo vergüenza.

– No te preocupes, ¿Te parece si llego después de que salga del gimnasio? – Preguntó seriamente.

– Me parece excelente, llámame antes de llegarpara abrirte la puesta ¿Si?.

– Está bien Asami, te llamaré – Respondió ya más aliviado –. Hablamos después,tengo que continuar trabajando – Dijo lo más amable.

– Está bien y muchas gracias, nos vemos – Colgó la llamada y siguió manejandohasta llegar al sótano donde aparcaba su automóvil, tomó su cartera y sedirigió al elevador, quería estar lo más tranquila posible cuando el ojiverdellegara a su ático. Sacó su móvil y lo revisó mientras este se dirigía a sumorada.

Estaba exhausta, había estado repleta de reuniones para conseguir nuevoscontratos y gracias al currículum de la empresa y su habilidad para hablar enpúblico los siguió, su padre postizo se pondría contento por sus logros, todoslos interesados en conocer más a cerca de ella en una forma más íntima seacercaron sigilosamente saludándola después de la conferencia que ofrecierontanto ella como su querido ex novio Fernando y su asistente Suki, que seencargaron de llevar a cabo la reunión donde diferentes personas que estabaninteresados en realizar cualquier tipo de construcción podrían abocarse aellos, una empresa con una trayectoria intachable.

Muchos jóvenes, grandes y viejos pusieron sus ojos en la exótica ingeniera, condudas no sólo de los costos de lo que tenían pensado hacer sino que tambiénpreguntándose ¿Cuál era su número de teléfono? Y si iría a una cita románticacon ellos o podrían reunirse en un lugar más alejado de todos, pero como buenachica siempre los rechazaba de forma cortés, limitando a encerrar el demonioque la poseía dentro cuando le habían preguntas que para su gusto estaban fuerade lugar.

– Korra, Korra – Le llamaba en susurro una joven de cabello corto.

– Si me disculpan – Hizo una pequeña reverencia para alejarse de los acosadoresempresarios.

– Gracias me salvaste de que les propinara una paliza – Limpiaba su frente enforma de alivio.

– Es un placer Korrita pero solo es para meterte a algo peor – Sonreíaangustiada.

– ¿Él está acá? – Preguntó de manera de ruego que solo fuera un chiste.

– Así es, se encuentra en aquella pequeña mesa buscando algo de vino – Dijoseñalando discretamente hacia él otro costado de la sala de conferencias.

– Mierda, mierdaaa – Decía entre dientes –. Bien llegó la hora de la verdad – Decíamientras se acomodaba su saco.

– Lo harás bien Korra, confiamos en ti – Le arreglaba el cuello de la blusa.

– Gracias Suki – Le guiñó y lentamente se alejó de ella yendo hacia donde seencontraba el señor Nicolás Fournier.

El señor Fournier era un imponente empresario conocido en la ciudad por serdemasiado exigente, pero tenerlo de su lado era ganarse la amistad de laspersonas más importantes de toda Ciudad República y porque no decirlo de todoel mundo, mantenía un perfil de viejo arrogante cuando alguien no le caía bieny eso era casi con todo el mundo, las empresas que llegaran a trabajar con élpodían asegurarse de muy buenos contratos. Después de que su buen amigofalleciese, el cual se encargaba de todas las edificaciones que este se proponía,la empresa quedó a cargo de sus hijos, los cuales se declararon en bancarrotaun año más tarde. Se decía a voces que buscaba nuevos constructores con quiénpudiera entablar una relación laboral y además una amistad. Pero nadie, nadiehabía logrado caerle bien al viejo, no habían podido entrarle al señorFournier.

El señor Von Kleist se la había pasado hablando a cerca del señor Fournier y decómo tenían que procurar caerle bien, ya que quería expandir la empresa y eseseñor podía hacerlo en un ya. Habló con todos para que no fueran a interrumpircuando uno de sus hijos estuviera hablando con él, tenían que poner todo suempeño para caerle de lo mejor al empresario, no podían cagarla era solo unaoportunidad, les advirtió que él estaría yendo a diferentes reuniones deconstructoras porque estaría buscando un nuevo socio y así fue.

Ahí estaba Don Nicolás Fournier, bebiendo gustosamente una copa del mejor vinoque pudieron conseguir, exclusivamente para él, lo habían estudiado y ese erauno de sus puntos débiles, un buen vino. Pero ahora tenían que tratar lo másdifícil y era caerle bien todo ese peso cayó en los hombros morenos de KorraWolff y tanto Suki como Fernando estaban que se morían de los nervios, si algosalía mal ya podían escuchar al tío San gritando por toda la oficina como poruna semana y no, no querían eso. Rogaban a todos los dioses para que hubiese unsúper encanto en Korra y que fuera el que iniciará la charla y no ella. Éltenía un sexto sentido para oler a la gente que se interesaba en hablarle denegocios y era ahí cuando se comportaba como un total idiota.

Korra se acercó normal a la mesa de los bocadillos y bebidas para "beber" algo de vino pero lo que logróescuchar le prendió el foco, ya se había hecho una idea increíble de cómo podíaempezar a charlar con él y la pondría en práctica.

Tomó su celular y llamó a su mejor amiga, ella era la única que podía ayudarla,ya que sólo ella hablaba francés de sus amigos.

– [Hola, ¿estás en casa?] – Preguntó en el idioma que escucho murmurar al señorNicolás –. [Necesito que me mandes fotos de la portada de un libro dematemáticas que está en mi cama por favor] – Esperó un momento para que suamiga le contestará y vio de reojo que su blanco había caído en la trampa –.[Si por favor me lo mandas al chat te lo agradezco mucho, besos] – Llamó almesero más cercano para que le llevará un poco más de vino.

– [Hola señorita Wolff mucho gusto] –Dijo el anciano que se acercó a la ingeniera extendiendo su mano.

– [Hola mucho gusto...] – Hizo una pausaextendiendo su mano al señor.

– [Nicolás Fournier] – Besó la mano morena y así empezaron si charla.

Suki desde lo lejos pudo ver cómo su jefa se las arreglaba y se impresionó deque fue él quien empezó dicha plática. Tomó su celular y tomó una fotografíarápida y se la envío a Bolín para que viera lo bien que le estaba yendo a sumejor amiga.

– [¿Y cómo fue que se interesó enaprender el idioma?] – Se interesaba el empresario con algo de entusiasmo.

– [Tengo una amiga con la que queríamosaprender algo nuevo y un idioma era muy llamativo, me interesé por completo porel francés ya que es maravilloso, me encanta cómo se escucha y así comenzamos apracticarlo hasta que lo aprendimos bastante bien] – Contaba la ojiazul con unasonrisa en sus labios al recordar cuando entró a clases junto con Azula.

– [Déjeme felicitarla señorita, lomaneja usted muy bien al igual que la presentación.] – Halagó a la ingenieracon una enorme sonrisa en su rostro –. [¿Sabe algún otro idioma aparte delespañol y francés?] – Preguntó curioso por conocer más a la joven.

– [Muchas gracias don Nicolás] – Iba a continuar pero fue interrumpida.

– [Sólo Nicolás está bien] – Tocó elhombro de la joven y le cedió la palabra.

– [Muchas gracias Nicolás es muy amabley si aprendí otros dos, inglés y japonés] – Dijo mientras colocaba un mechón decabello tras su oreja – .[ Pero el francés aún lo estoy aprendiendo]

– [Impresionante, San debe de estarencantado al estar trabajando con alguien tan inteligente como usted Korra, seve que le gusta lo que hace] – Halagó nuevamente.

– [ Supongo que lo está] – Alzó loshombros – . [Y si me encanta este ambiente de conocer gente nueva y además detrabajar en el campo es uno de mis sueños hechos realidad].

Ambos continuaron hablando de muchas cosas, Korra celebraba de que por finhabía cumplido su cometido en caerle bien al empresario y este estaba encantadode poder charlar con alguien tan inteligente como Korra y además de que era ensu idioma materno, era algo que nunca había encontrado entre la gente donde sereunía para buscar nuevos socios y por su mente estaba en considerar a laempresa de San como socios, simplemente le había encantado la joven ingeniera,su ingenio de abordar cualquier tema, el que hablara su idioma y que fuera unajoven bastante hermosa los puso en los número uno de la lista de nuevos socios.Lista que aún no poseía nominados.

Se dirigió a la oficina junto con Fer y Suki, estaban todos entusiasmados porlo que la morena les contaba, él mismo se había ofrecido a llevarse unosfolletos que ofrecían para que observarán varios de los proyectos que en sumomento realizó la constructora, aparte de que intercambiaron números y elamablemente le pidió la presentación que habían utilizado para verlodetenidamente en su casa. Llevaban las buenas nuevas, sabía que su padrepostizo la felicitaría y eso la hacía muy feliz.

Se sentó en su silla ejecutiva para descansar un rato, estaba exhausta y máscon la enorme responsabilidad que le había puesto el destino pero agradecía quetodo saliera bien. No pasaron los cinco minutos desde que llegó cuando entróuna llamada de la oficina del "Gran Jefe"que la solicitaba inmediatamente.

Subió lo más rápido que pudo y se encontró con el señor y la señora Von Kleisty su hijo Bolín con una enorme sonrisa de lado a lado en la mesa de la pequeñasala que tenía en la oficina estaban cuatro copas y champagne, estaban listospara escuchar el gran logro de la pequeña Korra.

Abrazo fuertemente a cada uno de los presentes y se dirigieron a la sala paracontar cómo había pasado todo. Con cada oración que decía la joven morena todosse quedaban impresionados y más cuando llegó a la parte de acercarse al señorFournier, esa sin duda fue una excelente estrategia de ella, lo había atrapadototalmente con el francés, quién diría que el viejo lo único que quería eraalguien que hablara su idioma, todos sabían lo tradicional que era pero nosabía que tanto.

El señor San agradeció a Korra su gran logro, ahora solo faltaba que él llamarápara acordar una reunión y ya tendrían un nuevo socio. Siguieron hablando porel resto de la tarde de diversos temas, Korra amaba llevarse bien con losseñores y los quería mucho casi como a sus padres, le habían enseñado tanto ygracias a ellos ella había crecido como persona, además del excelente trabajoque tenía, realmente ella era feliz haciendo lo que hacía y amaba eso.

Llegó la hora de salida y como era su rutina de cambio de ropa para irse aclases con Suki. Estaban emocionadas ya que casi terminaban las clases y esosignificaban dos cosas la primera, un nuevo diploma para su currículum y lasegunda una fiesta por su logro.

Terminaron las clases y como su agenda indicaba seguía el gimnasio, estaba tanentusiasmada que no sintió el tiempo, aún no podía creer lo que había hecho porla mañana, hablar con el empresario más codiciado de la ciudad era un logromáximo y realmente lo quería festejar, obviamente después de su rutina deejercicios y sus clases de Hung Gar. Texteó a varios de sus amigos para quellegarán al apartamento de Bolín por la noche, quería hacer una pequeña reunióny nada la detenía, era viernes así que no tendría que trabajar el día demañana. Cómo en un abrir y cerrar de ojos estaban saliendo del gimnasio, juntocon Suki y Azula salieron hacia la tienda más cercana, se apuntaron para ir acomprar licor para la pequeña reunión además de muchas boquitas. Teníanintenciones de pasársela bien y eso harían, Suki invitó a su amigo Tahno,Azula, Iroh y a una su amiga llamada Ty Lee, Korra a su amiga Nathaly yobviamente estaría Bolín ya que era el dueño del lugar, llegaron y guardaronlas cosas, se bañaron y cambiaron mientras que Bolín metía todas las botellasal refrigerador, llegaron los chicos y estuvieron bromeando por un buen ratomientras salían las chicas, entusiasmada Azula recibió a su primo y su amiga dela infancia, todos se sentaban en la enorme sala conversando, Korra tenía ensus piernas a la hermosa rubia quienes bebían sus cervezas, los demás chicoscantaban a todo pulmón las canciones que sonaban en la radio, entre risas ychistes se la pasaban de lo mejor.

Bolín se dirigió a la cocina para sacar un six pack y se dirigió a la puertadespidiéndose de todos quiénes lo vieron extraño, pero nadie lo interrogó, sacósu móvil y marco a la joven modelo para avisarle que se dirigía hacia su ático.

Estaba terminando de secar su cabello cuando recibió la llamada del chico queesperaba, se dirigió hacia la entrada y cuando vio al chico con una enormesonrisa en su rostro y enseñándole el six pack que traía consigo en sus manos.

– Hola Bolín – Dejó qué pasará y lo abrazo fuertemente.

– Hola Asami, tanto tiempo sin saber de ti – Devolvió el abrazo donde queríatransmitir mucha fuerza sea por lo que sea que estuviese pasando.

– Si lo sé y lo siento pero no me he sentido bien sabes – Bajó la mirada –. Ygracias por haberme llamado necesito hablar de esto con alguien y sé que puedoconfiar en ti – Lo invitaba a tomar asiento en el sofá.

– ¿Y bien Asami, para que puedo servirte? – Preguntó después de tomar una delas cervezas y ofrecérsela a la ojiverde.

– Sabes, lo que te diré es muy pero muy íntimo, así que necesito tu sinceridad– Lo veía sería mientras dirigía la boquilla de la cerveza a sus labios.

– Cuenta con ello – La imitó.

– Ahh – Suspiró –. Sabes desde que conocí a Korra esa noche cuando vino adejarme cena, me ha encantado su manera de tratarme y no solo a mí, sino que amis amigos también, si sabes de quienes hablo – Bebió nuevamente mientras Bolínsolo asentía –. No la he podido sacar de mi mente sabes, hemos tenido varios encuentroslindos y no lo sé – Pasaba su mano por su frente como tratando de comprendertodo lo que sentía –. Nunca me había sentido así Bolín, pero cuando te viaquella vez ¿Lo recuerdas? – Preguntó al joven que la veía atentamente.

– Si lo recuerdo – Respondió.

– Esa tarde iba a invitar a Korra a almorzar y después sólo me fui, sin darexplicaciones... – Restregó sus ojos tratando de aclararse.

– Recuerdo que Korra me comentó que actuaste tan extraño – Confesó el jovenmientras bebía de la botella –. ¿Por qué tu actitud?

– Ah – Suspiró profundamente –. Por celos sabes, estaba emocionada de quehablaríamos mientras pasábamos un rato a solas pero luego llegó Kuvira y no sé,sentí tanta rabia – Giró su rostro para no ver al joven.

– ¿Tú le dijiste a ella lo que sentías por Korra? ¿O le dijiste que yo era elque te gustaba? – Habló de lo más tranquilo.

Asami abrió sus ojos como platos, aún no volteaba a ver al joven pero ya sabíade lo que se trataba, se arrepintió de ser tan tonta, realmente lamentó el noser sincera con ella misma ni con los demás.

– No creas que no lo sé Asami, Korra me contó eso pero sabía que no era cierto,al parecer sólo ella se lo creyó – Se carcajeó por la cara que logro ver de lamodelo.

– Mierda, me descubriste – Dijo alzando las dos manos –. Le dije eso Kuv, perosabes, no sé porque rayos no le dije que quien realmente me gusta es Korra –Alzó los hombros –. ¿Soy una tonta verdad?.

– Ay Asami, Asamiii – Dijo entre un suspiro –. ¿No crees que lo que tienes esmiedo? O sea me refiero a que si tú no eres sincera contigo no esperes a que tetomen en serio – Destapaba otra botella de cerveza.

– ¿Korra tiene novia? – Soltó la pregunta que la había invadido en toda la tarde.

– ¿Novia? Que yo sepa no – Frunció las cejas –. Pero sabes hay una chica quellega seguido, no sabría decirte si están juntas ya que Korra nunca la hapresentado como tal – Sobaba su barbilla –. ¿Cómo sabes eso?

– Kuvira, ella me contó que la vio con ella – Pedía otra cerveza –. ¿Cómo puedohablar con Korra? ¿Cómo puedo confesarle lo que siento? – Preguntaba pensativa.

– Yo pienso que lo primero es ordenar tus pensamientos y decidir ¿Qué es lo quequieres? Korra no es una chica de andar con una y con otra sabes, no la conocíasí – Aseguró –. Tuvo un enorme cambio en su vida y ha estado diferente con susrelaciones – Le confesaba –. Ella misma dice; cuándo la chica que espero lleguedejaré todo lo que hago solo por amor – Imitaba la voz de la morena –. Y creoque aún no la ha encontrado porque siempre la veo así de fresh.

– Creo que yo era así sabes, no quería nada serio después de mi ruptura con miex, ni he vuelto a tener nada serio, sólo citas casuales pero nada más –Recordaba la actriz cuando era más joven y se enamoró por primera vez –. Tienesrazón Bolín, tengo que ordenar mis pensamientos antes de hablar, tengo quedescubrir lo que siento.

– Todos llegamos a ese punto Asami, yo por ejemplo estoy ocupado en misnegocios, en mí y mis amigos, admito que a veces hace falta que lo apapachen auno pero son ratos –Aconsejaba a su nueva amiga.

– Tienes razón Bolín, pero en serio me interesa mucho Korra es que es tandiferente – Decía con media sonrisa dibujada en sus labios y sus ojos brillosos–. Ella es como el agua en el desierto de la fama – Cerró sus ojos.

– Lo sé, ella es muy diferente, no solo a tu mundo sino que al de nosotros losmortales también – Le sonrió –. Sabes Asami hay una pequeña fiesta allá abajo¿Quieres ir? – Preguntó en forma de invitación.

– ¿Quiénes están? – Preguntó alzando su mirada al muchacho.

– Esta Korra, Azula, Iroh, Suki, Tahno, y unas amigas de Azula y Korra – Dijoenumeran cada nombre con sus dedos.

– Suena bien – Dijo terminando la cerveza –. ¿Qué celebran?.

– Vamos y te cuento en el camino – Se levantó del sofá extendiendo su mano a lajoven de tez blanca.

– Gracias joven – Tomó la mano y se dirigieron a la salida.

Bolín le contó la gran hazaña que había logrado la morena, con todos losdetalles y de cómo fue tan ingeniosa para hablar con el empresario importante.Asami se quedó impresionada, realmente Korra se veía algo dejada en ese aspectopero cuando hablabas con ella era muy ingeniosa a pesar de ser muy infantilcuando hablaba seria podías sorprenderte de todo lo que podías aprender con ella.

Asami se arregló el cabello antes de que Bolín abriera la puerta para dejarlapasar, tenía su cabello suelto, llevaba unos jeans azules y unos conversenegros, una camiseta negra y una chaqueta de cuero que bien había tomado decierta sureña hace un tiempo atrás. Ambos entraron, pero nadie se dio cuenta desu presencia ya que estaban entretenidos viendo como Iroh y Tahno jugaban en elPlayStation. Las chicas apoyaban a los jóvenes con gritos, risas y burlas.

– Pasa adelante Asami – Se dirigió a la joven invitada –. Llevemos unascervezas – Caminaron hacia la cocina, el ojiverde abrió la nevera y sacó variaslatas y botellas de cerveza.

– Hola chicos, traje a una amiga – La señalaba mientras repartía las cervezas.

– Hola Asami – Dijeron las dos jóvenes que ya la conocían.

– Hola chicas – Saludó a Azula y a Suki.

– Que bueno que viniste, te divertirás mucho – Hablaba Azula colocándose de sulado –. Te presento a los chicos, Tahno, Iroh mi primo y Ty Lee mi amiga.

Esta los saludo amablemente, seguido se sentaron en los enormes sillones paracontinuar apoyando a los chicos. Pasaron alrededor de quince minutos hasta quecierta pareja llegó al punto de reunión. Asami se quedó helada al ver a labajista tomada de la mano de una hermosa joven de tez blanca, ojos azules ycabello rubio largo, era un poco más pequeña que Korra, sus labios carnosos yrosados. Vestía unos shorts de lona cortos y una camiseta holgada blanca ytraía puestas unas sandalias. Su corazón se estrujó al ver no solo lo hermosa queera esa chica sino que ver esas manos morenas unidas con las pálidas de laintrusa la paralizaron, tanto que se desconectó por un instante.

– Ella es Nathaly – Dijo la joven de ojos ambarinos –. Nathaly ella es Asamiamiga de Korra, Bolín y mía.

– Hola mucho gusto Asami, es un placer conocerte – Se dirigió hacia ella paraabrazarle –. Korra me ha contado mucho de ti – Le sonrió.

La modelo reaccionó al sentir la voz de la joven dirigirse hacia ella.

– Hola – Fingió agrado –. El placer es mío – Dijo devolviendo el abrazo.

Korra se dirigió a saludarla con un beso en la mejilla lo que formó su estómagoparalizado en un manojo de nervios.

– Tanto tiempo sin verte Asami – Dijo la bajista al oído de la actriz.

– Si mucho tiempo – Le dijo actuando lo más serena posible.

Todos se turnaron para jugar, todos se divertían grandemente. Asami de vez encuando les echaba un vistazo a las dos jóvenes que tenían ciertos acercamientossospechosos, estaba pasándomela bien a pesar de que su mente le jugaba malasbromas trato todo lo que pudo por tranquilizarse. No podía ponerse mal, ellahabía hecho mal con no ser sincera con lo que sentía, se sentía una mierda esosin duda alguna era una realidad, pero por otra parte no estaba del todocompletamente segura de lo que su corazón sentía, como dijo Bolín tenía queordenar sus sentimientos y está era una de esas grandes pruebas que podíasoportar, ver a la chica que había encantado su ser con una hermosa chica a sulado sin duda la ponía celosa pero quizá le serviría para aclarar su mente.

Pasaron alrededor de una hora entre juegos y bromas, todos se la pasabanincreíble, bebiendo desde gaseosas hasta cervezas.

– Hey necesito hablar contigo – Se levantó del sillón y tomando su mano ladirigió hasta la cocina.

– ¿De qué quieres charlar? – Le vio confundida.

– Eres tan inocente Korra – La tomó por el cuello y la pegó hacia ella –. Sóloquería robarte más besos – Le habló muy despacio a su oído.

– Eso me parece una excelente idea – La pegó al frentin de la cocina americana,besaba energéticamente esos labios carnosos, deleitándose del jugueteo quetenían sus lenguas una en la boca de la otra.

– Hey Asami – Le llamaba mientras se levantaba –. ¿Encontraste el sanitario? –Preguntó curiosa.

– Si claro, estaba al fondo como me dijiste – Le sonrió.

– Está bien – Se dirigió hacia ella –. Acompáñame a traer más golosinas a lacocina – La invitó.

– Está bien – La siguió hasta la cocina, iban riéndose de los muchachos y susactitudes infantiles a la hora de jugar.

– Quien más risa me da es Bolín y sus pucheros al perder la batalla – ReíaAsami.

– Es cierto, parece un niño de cinco años jajajaja – Extendió su mano paraabrir la puerta de la cocina empujándola.

Las dos chicas se paralizaron al ver que las habían agarrado con las manos enla masa, Korra acorralando a la rubia, comiéndosela a besos, mientras la otrase deleitaba de esos labios que la elevaban hasta lo más alto. Azula no sesorprendió en lo más mínimo con Korra y esa chica, ya las había encontradomuchas veces haciendo de las suyas por toda la casa, no fue algo traumático,pero si devorándose la una a la otra, cosa que le molestaba porque para esoKorra tenía su cuarto. Pero la más afectada de este cuento fue Asami.

Ella quedó en completo shock, no podía creer el descaro de la morena, sucorazón se quebró en miles de pedazos, realmente verla tomarse la mano con otrapersona era una cosa que podía soportar pero verla así, era como una punzada asu frágil corazón. El aire de sus pulmones fue reprimido y sentía su cara cambiarde color a uno de pena por ver a las dos así, sólo se besaban, pero para ellaera más que eso, era ser vencida por una persona que probablemente hacia muyfeliz a la sureña, era dar por terminada esa guerra interna que tenía en suinterior desde hace mucho tiempo, era firmar el tratado donde se declarabaperdedora de la guerra por el corazón de Korra, Korra Wolff. Fingió lo más quepudo para no dejar a la vista su gran decepción, su derrota, su vergüenza yademás su corazón que estaba siendo fulminado una y otra vez. Descubrió lo que sentía, pero lastimosamente fue de la peor manera imaginable. Fue un disparo a quemaropa, un disparo que sabía que tarde o temprano le llegaría, con todas lasfuerzas del mundo trato de actuar con naturalidad para no ser descubierta, paraque no fuese revelado su interior...