Lo se, me tarde mucho, mucho, mucho, mucho… demasiado tiempo en subir la conti de la historia, pero es que me cambie de trabajo y pues me tenia que acostumbrar primero al horario, ademas llegaba muy cansada y apenas podía avanzar muy pocos párrafos porque me quedaba dormida y en ocasiones hasta se me hacia tarde para irme al trabajo XD.

Pero bueno, esta vez lo trate de hacer largo, muy largo para darle paso a la saga que tanto estaba esperando escribir. De nuevo… Sorry por tanta tardanza, pero el chiste es que aun sigo con esta historia. Las dejo para que la lean y nos leemos en el próximo capitulo. Besos y abrazos a todas.


~ 1 ~

Seguías caminando de un lado a otro, esperando a que la joven que se encontraba delante de ti se dignara a decir algo sensato, no solo eso de que tenías que seguir tus corazonadas y no sabías que otras cosas más pues te estaba quemando las pocas neuronas que te quedaban aun funcionando a causa de esa platica que la deidad estaba teniendo contigo.
Athena se encontraba de pie, apoyada en una de las tantas columnas que se encontraban en el recinto, ya no sabías el tiempo que habías estado perdiendo desde que habías comenzando a intercambiar ideas con ella, era algo o mejor dicho demasiado extraña como para ser una de las diosas de la sabiduría, lo más seguro que la sabiduría y el valor se fue por el drenaje cuando bajo a la tierra y se juntó con los humanos que se convirtieron en sus caballeros dorados de la primera época. A ti te había pasado lo mismo, eras seria y muy cerrada a las personas; las amistades con las que contabas habías terminando teniéndolas después de unos meses con ellos en el mismo salón de la preparatoria, pero el haberte juntado con ellos te había hecho ser un poco más alocada y despreocupada

-Athena- le llamaste, ella alzo la mirada prestándote atención -¿Ya acabaste? ¿o aún hay algo que me quieras decir?- ella solo te sonrió y la miraste cansadamente -¿qué? ¿Ahora qué es lo que falta? ¿No habíamos terminado de aclarar todo?- ella negó -¿entonces? ¿qué fue lo que falta?
-Que seas sincera contigo misma "-.-"
-Ay no mames… digo; me digas- respondiste mordiéndote la lengua para no decir una maldición
-Así es, necesito que seas sincera contigo misma- te comento mientras se acercaba a donde estabas -Si lo haces, podrás dejar que la carga que tienes dentro de ti te deje descansar
-¿Que carga?- preguntaste de nuevo harta de que te hablara en enigmas -Yo no tengo ninguna carga más que el de ser doctora, tener que estar al pendiente de todo el mundo y lo digo literalmente- le comentaste -ademas tengo la carga de criar dos niños que no son míos pero parecen que si- hiciste referencia a Kiki y Ezreal -ademas todavía tengo que hacerla de diosa las 24 horas del día los 365 días del año que en ocasiones me va a tocar 366
-Es una noble tarea el de velar por los demás- te comento
-Sin goce de sueldo, seguro o vacaciones, no manches de verdad que es abuso para alguien como yo

-Vamos, no seas tan negativa- te dijo mientras posaba sus manos en tus hombros, le mirabas con cara de "No me entiendes" –debes de ser mas tú, deja a un lado la diosa, porque la que pelea eres tú no la diosa

-Te digo algo Athena y no te enojas- le comentaste, ella asintió –estas más zafada que yo, de plano que a ti te hace falta más tornillos que a mí, estas más loca que una cabra

-Solo que nunca había tenido una rencarnación tan libre, que sabe cómo ser una diosa y un humano que se preocupa por sus seres queridos- te comento mientras caminaba alrededor de ti –eres terca, te gusta mucho mezclarte con todos y cada uno de los aprendices y caballeros de tu orden, también te mezclas con los humanos, cuidas de ellos y hasta tienes buenas relaciones con los demás dioses

-Excepto con Poseidón- le recordaste mientras la mirabas –él me odia con odio de "no te puedo ver" y…. ¿quieres dejar de dar vueltas?- le preguntaste –me estas mareando

-No seas tan delicada "-.-"

-No soy delicada- le respondiste –ya Athena, de verdad… ¿Qué mas tenemos que hablar?

-Hay algo que te quiero decir princesa "-.-"

-¿Qué?

-Sabes algo- te comento mientras posaba sus manos sobre tus hombros de nuevo –eres muy especial, eres mi rencarnación favorita

-Si como tú lo digas- le respondiste –eso le has de decir a todas las demás

-Veras "-.-" lo único que te quiero pedir es que seas tú- te dijo mientras te miraba fijamente –quiero que te dejes llevar, que correspondas o no a los sentimientos de Shaka de Virgo es algo que solo tú sabes, no te voy a obligar a nada

-Aunque puedes hacerlo ¿verdad?- le preguntaste

-Sí, pero no lo hare- te dijo –pero volviendo a lo otro, quiero que solo te dejes llevar por tus misma decisiones

-Siempre he sido yo misma

-Lo se mi buena "-.-" por eso te pido que tomes la decisión correcta

-Pero Athena…

-Porque vas a llorar lágrimas de sangre- te dijo y esa noticia te cayó como un balde de agua helada –así es "-.-"

-¿Por qué me dices esto?- le susurraste

-Porque lo que viene te va a alejar de ellos- te comento –no sé qué enemigo es el que vas a enfrentar, pero te los va a quitar y de eso estoy segura. Por eso te digo, que seas más tu misma, porque si eres tú estoy segura que podrás salvarlos; sino a todos, a la mayoría

-Claro que no- le respondiste mientras le sonreías arrogantemente –yo a diferencia de las demás reencarnaciones tengo muy desarrollado mi cerebro ademas de ser una excelente médico- le comentaste –ya se me ocurrirá algo para salvarles la vida de lo que sea que se aproxime

-Claro que lo harás- te dijo sonriente y segura de si misma

-Y si tengo que usar de escudo a los guardianes de los otros dioses pues lo hago, prefiero que sean ellos que los míos

-No deberías de decir eso- te dijo seria –Athena jamás usa a los demás para su conveniencia

-Tu misma lo has dicho, soy diferente y soy la mejor de todas

-Dije Diferente no la mejor- te corrigió –pero tú sabrás lo que harás para mantenerlos a salvo- tu asentiste –por cierto, pronto serán trece

-Ya los tengo- le dijiste –Kanon es el cuarto, por ser el Géminis menor- le comentaste –ya son trece caballeros

-No "-.-" no me refiero a eso, a pesar de ser dos Géminis- te dijo –Que por cierto te alabo por ser la primera, después de mí, en tener a los dos Géminis

-Gracias

-Pero me refiero a que hay trece signos, no doce- te comento sonriente –ya lo veras joven princesa

-¿Trece?- preguntaste

-Así es, pero es un arma de doble filo… puede ser tu aliado o tu peor enemigo

-Que ánimos me das comadre- le respondiste

-Sé qué harás lo correcto con todas y cada una de las decisiones que tendrás que tomar en un futuro muy próximo

-Lo haré lo mejor que pueda- le comentaste mientras le sonreías

El cuerpo de Athena comenzó a rodearse de un aura dorada la cual se extendió hasta a tu cuerpo, los cabellos de ambas comenzaron a danzar por la energía que emanaban las dos, pues sus Cosmos se sincronizaron en perfecta armonía.

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-Qué raro- susurro Shaka

-¿Pasara algo en el Santuario?- le pregunto Afrodita al ver que sus armaduras se encontraban brillando al máximo y resonando entre ellas

-No lo sé- respondió Virgo –no siento ningún peligro cerca de "-.-"

-Yo tampoco- dijo Piscis –tal vez apenas está en Star Hill, ella iba a ir con el Patriarca

-Tal vez sea eso

Ambos miraron hacia el horizonte, donde se supone que se encontraba el Santuario de Grecia, pero no había ninguna clase de peligro que se acercara a ese sitio, pero sobre todo encima de Athena.

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-No sé por qué cada que pasa esto…- susurro Mascara de Muerte mientras miraba el antebrazo de su armadura –siento que la ingrata de "-.-" va a salir con una estupidez

-Es algo que todos pensamos- le respondió Shura quien venia del pueblo –las armaduras que están descansando en sus Templos también están resonando

-Lo único que me mantiene calmado es que se encuentra con el Patriarca- le comento

-Vamos- le invito Capricornio –imagino que vienes cansado de tu misión

-Cansado jamás, harto de ver tanta gente- le respondió

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Cerraste los ojos y dejaste que la energía que en ese momento se sentía a tu alrededor te relajara por completo. Poco a poco dejaste de sentir el tacto de la diosa, abriste los ojos, te diste cuenta de que ya no estaba contigo, ella se había ido y lo único que había era un sinfín de destellos dorados que se encontraban danzando a tu alrededor.

-Estaré siempre a tu lado- escuchaste que te susurro, tú sonreíste y dejaste salir un suspiro. Decidiste que era hora de irte de ese sitio y de por fin regresar a tu vida actual. Comenzaste a bajar las escaleras hasta que llegaste a la pequeña sala en la que Shion te había dejado, te sorprendió no verlo en ese sitio, lo comenzaste a buscar por todos lados, pero no estaba por ningún lado, así que optaste por la mejor opción que tenías a la mano

-¡Shion! ¡¿Dónde estás?!- gritaste pero no había respuesta, te cruzaste de brazos y de nuevo optaste por gritar -¡Shion! ¡Sino sales me voy a ir sola!

-Deje de gritar- escuchaste que te llamo a tus espaldas, te giraste de inmediato y lo viste salir de una puerta que se encontraba escondida

-Ahí estas- le respondiste mientras le sonreías -¿Qué hacías en la puerta escondida?

-Meditaba- te dijo mientras se acercaba a ti

-¿De verdad?- le preguntaste -¿le estás haciendo competencia a Shaka?

-Claro que no- te dijo mientras se reía y te guiaba a la salida mientras te acompañaba –¿Encontraste lo que buscabas?

-Si- respondiste mientras lo tomabas de la mano -¿sabes a quien me encontré?

-Dime

-A Athena- le dijiste y te miro sin creerte –de verdad, no miento… estuve hablando con Athena todo este tiempo, la verdadera, la de la mitología

-Ese es uno honor que hasta yo hubiera querido tener- te dijo mientras te ayudaba a no perder el equilibrio pues te habías subido a una veredita muy delgada

-Pues es a todo dar- dijiste –es una chica muy buena y algo rara

-¿Rara?

-Así es- comentaste –me dijo que…- te callaste, pues recordaste lo que te había dicho

-¿Te dijo que….?

-Que cuidara de los chicos- comentaste –ademas de que a la mejor habrá un Caballero más en la orden

-¿Otro más?- te pregunto -¿Se refería a Kanon?

-No, al Caballero de Oficuo- le comentaste -¿será Shaina?

-No lo creo- te dijo y lo notaste serio, le miraste y bajaste de aquella veredita de un salto para seguir caminando tomada de la mano de él, dentro de ti pensabas que caminabas con tu padre después de salir del trabajo –eso es muy malo

-¿Por qué?- preguntaste

-Porque cuando el Caballero de Oficuo aparece es solo para dos cosas- te comenzó a decir, continuaste callada para que prosiguiera –la primera es para ser uno de los aliados más poderosos de la Orden que protege a Athena, se podría llegar a pensar que incluso puede ser más poderoso que Saga, Kanon o Shaka

-¿De verdad?- preguntaste -a estos tres yo los considero los más poderosos de toda la Orden Dorada- susurraste mientras veías el suelo

-La segunda es la que más temo

-¿Por qué?- se detuvieron y te observo

-Porque puede ser un enemigo que al venir al Santuario puede tomar la vida de Athena en sus manos- te sorprendiste al escuchar eso, ibas a preguntar sobre la lealtad pero él te leyó el pensamiento

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~ 2 ~

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Te secaste tus cabellos húmedos y te encaminaste hacia la ventana desde donde podías observar todo el patio trasero del Santuario, caminaste hasta el balcón y tomaste asiento en el filo de la barda que cuidaba que no cayeras al suelo, miraste fijamente al cielo nocturno que en ese momento se encontraba de adornado de estrellas que ahora que lo veía bien parecía que se veían mas brillantes que tiempo atrás.

Unos golpes en tu puerta te sacaron de concentración, aunque en realidad no estabas pensando en nada en especial; solo estabas viendo el cielo nocturno de esa noche, que en especial la sentías más tranquila que de costumbre. Caminaste hacia la puerta aun con la toalla sobre tus hombros cuidando de que tu cabello no mojara tu blusa de tirantes rosa.

-¿Pasa algo?- preguntaste en un susurro al ver a Shaka de pie en tu puerta, él sonrió

-Nada en especial- te respondió tranquilamente, te sentías demasiado nerviosa y más aun estando vestida ademas con un mini short que dejaba ver tus piernas pálidas carentes del sol.

-¿Entonces?- volviste a preguntar, tu voz delataba tu nerviosismo y al parecer él también lo sabia

-Ven conmigo a…

-¡No!- respondiste de inmediato sin dejarlo terminar

-Espera… todavía no te digo a donde- te dijo

-Ya me voy a dormir- respondiste y trataste de cerrar la puerta pero él te lo impidió interponiendo su mano

-Deja que termine de decirte a donde vamos

-A ningún lado- le dijiste mientras tratabas de cerrar la puerta –contigo sola ni a la esquina

-Solo quiero llevarte a donde están los niños- te dijo y dejaste de hacer un poco de fuerza para escucharlo –no se quieren dormir y quieren ver a Athena

-Los que están siendo entrenados por otros caballeros

-Obvio que si- te dijo –que pregunta tan más idiota Athena

-¡No estaba preguntando, estaba confirmando! ¡Imbécil!- le gritaste, te quitaste de la puerta y Shaka casi pierde el equilibrio al dejarse vencer la puerta por su peso –Idiota, casi le das un abrazo al suelo

-Cállate "-.-"

-Cállame si puedes- le respondiste mientras salías de tu habitación con tus sandalias en la mano izquierda

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Durante todo el trayecto del camino hacia la pequeña cabaña en la cual se quedaban varios niños te la pasaste discutiendo con Shaka, los que los observaban no podían creer que fuera la persona más importante del Santuario peleando con uno de los Guardianes más Poderosos. Ese Shaka si te sacaba de quicio, no sabías como era que la verdadera Athena pensaba que podías tener una relación con él.

-¡Ya cállate sino quieres que te golpee!- le gritaste cuando abriste la puerta de esa cabaña

-Como si pudieras- te respondió molesto –te aprovechas porque eres la diosa

Y se callaron al notar como una horda de 16 pequeños y endemoniados niños saltando encima de las camas, otros corriendo y otros más cantando (si a sus gritos se les podía llamar canto). Viste a Milo, Mü, Camus, Afrodita y Aioros tratar de controlarlos, pero eran completamente ignorados, aunque siempre habías sabido que los niños jamás le harían caso a los mayores.

-Niños- les llamaste, pero ninguno de los presentes te hizo caso; incluso los Dorados se encontraban más ocupados con los niños que haciendo caso a los pequeños ángeles que a ti, desviaste la mirada hacia la izquierda donde había un corral donde se encontraban los más pequeños niños de no más de 3 años entre ellos se encontraba Ezreal jugando con ellos. Apenas cumplieran los 5 años de vida serían enviados a sus respetivos entrenamientos

-Compañeros- les llamo Shaka pero tampoco le hicieron caso alguno –creo que…- y callo en el momento en que una pelota le dio de lleno en la cabeza

-No es que no te quisiera decir, pero tenía que salvarme primero- le dijiste pues tu habías esquivado aquella pelota –deja que lo vuelva a intentar- le dijiste y tomaste aire -¡Mocosos del Demonio!- gritaste y todos en ese momento te pusieron atención y me observaron fijamente incluyendo a los Dorados -¡Ya cállense que los voy a agarrar a nalgadas a todos!

-¡Ma!- te grito Ezreal

-¡A ti también!- le gritaste y de repente tenías a todos los niños rodeándote y abrazándote las piernas y unos más brincando a tu alrededor

-Gracias a los dioses- escuchaste que murmuro Milo mientras se masajeaba sus cienes

-¡Athena! ¡Athena! ¡Athena!- te gritaban mientras tratabas de caminar

-A ver niños, dejen que camine un poco…- comentaste mientras hacías el esfuerzo de llegar a una silla para tomar asiento -¡Escuincles del demonio, déjenme caminar!

De un momento a otro los niños se quitaron de ti y te dejaron ir a tomar asiento, los niños del corral salían caminando lentamente a tropezones para llegar hasta donde estaban, unos más listos como Ezreal y otros más llegaron gateando.

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~ 2 ~

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-Muy bien niños- les llamaste mientras tenías a todos los niños sentados en el suelo a tu alrededor -¿Qué quieren hacer? ¿para qué me querían?

-Para un cuento- te dijo un pequeño de cabellos largos castaños

-Sí, si- dijo una pequeña niña de cabellos cortos –la última vez Athena nos dijo que nos contaría un cuento

-¡Cuento! ¡Cuento! ¡Cuento!- comenzaron a gritar todos los niños a tu alrededor mientras los mas pequeños aplaudían y gritaban cosas que no entendías

-Niños- les llamaste pero no hicieron caso –Ya niños, calladitos- volviste a ordenar pero nadie te hacia caso -¡Ya cállense escuincles del demonio!

-¡Si señorita Athena!- te respondieron

-Eso se llama tener poder sobre los mas pequeños- escuchaste que te comento Aioros

-Muy bien… veamos- susurraste mientras tratabas de encontrar una buena historia

-Una donde haya una princesa- te dijo una niña mas

-No, una donde haya un marciano

-Una de piratas

-Una de un apocalipsis- escuchaste a Milo, tanto tu como los demás Caballeros lo miraron fijamente -¿Qué?- pregunto –Yo también quiero escuchar una historia buena

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-Cuando el camino sea difícil, llamas a Braum….- comenzaste la historia

-¿Quién es Braum?- pregunto otro niño mas

-Bueno, dejen que cuente la historia y lo sabrán…- les dijiste –así que calladitos y no interrumpan

-Si- te respondieron todos

-El usa la protección como un código de honor, pues defiende a quien lo urge sin pensárselo dos veces, ya que su razón de vida es por ese claro motivo. Braum era un hombre alto, muy alto…

-¿Cómo Aldebarán?- te pregunto una niña

-Así de alto y muy… muy fuerte y musculoso. Tenia un bigote muy grande y no tenia pelo… se quedo calvo prematuramente- todos los niños rieron incluso tus Caballeros –pero bueno, tenia un gran corazón y vivía en Freljord, el reino de las nieves… era el hombre mas poderoso y de mayor corazón. Cuidaba siempre su granja, amable, confiable con la carcajada lista para reír de todo lo que pasaba a su alrededor.

-¿Y era poderoso?- te pregunto un niño que se encontraba acostado en el suelo

-Claro que si- dijiste –era tan poderoso que salvo a su aldea del ataque de un poderoso dragón, también fue capaz de correr sobre la lava con los pies desnudos y salir ileso- todos los niños se sorprendieron –eran tan poderoso que era capaz de partir por la mitad un árbol así de grande- dijiste estirando tus brazos simulando el grosor del tronco

-¡Oh!- escuchaste corear a los niños

-Bueno, un día… había un pequeño niño troll, así como ustedes- los niños te pusieron mas atención –y le paso una desgracia al pobre niño….

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"Solo hazlo, es por el bien del señor"… Esas palabras aun seguían resonando dentro de la mente de Radamanthys, jamás en su vida como Espectro había dudado tanto de ejecutar una orden impuesta por la señorita Pandora... Pero lo que había hecho no tendría perdón alguno... Jamás; al contrario, lo que había hecho merecía la más cruel de las muertes, el peor de los castigos que se podrían dar en el Inframundo.

Provocar el accidente de la familia humana de su señor era algo que jamás haría por voluntad propia, jamás atentaría algo contra él... Pero las órdenes de aquella quien tenía control absoluto del ejército del señor del Inframundo era algo que no podía desobedecer. Ahora se encontraba frente al auto de lujo ardiendo en llamas que danzaban de un lado a otro... Aun se escuchaba alguna que otra explosión de aquel accidente... No deseaba hacerlo, aun así… lo había hecho… ordenes, eran órdenes.

-Espero que todo lo que estamos haciendo... No... Que todo lo que estoy haciendo valga la pena

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Apenas escucho de la noticia, aquel que poseía el alma de Hades salió sin previo aviso de la junta que en ese momento se estaba llevando a cabo. Lo único que le importaba en ese momento era que su familia se encontrara a salvo, libre de todo peligro. Subió a su lujoso y potente auto y lo puso en marcha. En la calle solo era visible un manchón rojizo y el apenas ronroneo de aquella máquina. No le importo pasarse los altos, tenía que llegar a aquel sitio.

Aparco el auto y dio un fuerte portazo. Corrió lo más rápido que pudo al interior del hospital y pregunto a la enfermera por sus familiares, aquella mujer al saber el parentesco que poseía con los accidentados llamo a uno de los doctores que se había involucrado en ese caso

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Scott no quería saber nada de nadie; ni siquiera de aquella empresa que ahora se encontraba a su cargo, aun después de dos días se mantenía en la mesa de su pequeño departamento con una botella del wiski más costoso en su mano y tres botellas más que se encontraban vacías y tiradas en el suelo. Aun llevaba aquel traje negro que uso en el funeral de sus padres y sus dos pequeños hermanos gemelos de apenas 5 años. Se había quedado solo en el mundo...

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-Mi señor- escucho que le llamaron y alzo la vista, frente a él se encontraba una mancha borrosa que no lograba distinguir -¡oh, mi pobre señor!- volvió a exclamar -¿Qué es lo que debo de hacer para liberarlo de tan deprimente estado?- pregunto aquella mancha

-¿Quién eres?- pregunto Scott con la voz visiblemente ebria -te me haces conocida por la voz... Sé que te he visto antes- dijo entre dientes, fue entonces que parpadeo unas cuantas veces hasta que fue capaz de reconocer a una mujer

-Mi señor... Soy su más fiel seguidora... Pandora- le recordó

-Pandora- repitió Scott y por primera vez en esa tarde alzo la vista hacia la mujer que se encontraba frente a él con la mirada dolida -¿porque?- pregunto -¿porque no pude hacer nada?- pregunto con la voz entrecortada

-Mi señor- susurro Pandora

-Se supone que soy la reencarnación del dios que tiene poder sobre la muerte, dime entonces Pandora... ¡¿Porque no pude hacer nada para salvarles la vida?!- grito arrojado la botella aun con licor contra la pared

-Mi señor, tranquilícese- pidió Pandora asustada, sobre todo por el estado en el que se encontraba Scott

-¡Yo soy Hades! ¡Con un demonio!- grito fuertemente -¡se supone que rijo a la muerte, ellos debieron regresar a la vida solo porque es mi deseo!

-Lamento diferir con usted mi señor- hablo ella obteniendo la atención de Scott -pero aun no es el dios, solo posee el cuerpo...- lamentablemente rechazo el alma... Así que no puede usar los poderes del dios del Inframundo

-¡¿Qué quieres decir?!- pregunto aún más molesto -¡Habla!

-Lo que quiero decir mi señor es que si esa noche hubiera aceptado su alma...

-¿Ellos se hubieran salvado?- pregunto con un deje de esperanza ¿eso hubiera pasado Pandora?

-Aun así señor... Si la aceptara ahora...

-¡Lo hare!- grito mientras caminaba hacia Pandora- ¿en dónde está? ¿En dónde la tienes?- clamo -acepto... Me convertiré en el dios Hades. Ahora... Dame el alma

-Aun así mi señor...- le llamo -no podrá volver a la vida a sus seres queridos

Al escuchar eso, Scott se detuvo en medio del salón y miró fijamente a aquella mujer. La poca esperanza que había surgido dentro de él se derribó en ese momento, todo lo que tenía era esa oportunidad y aquella mujer la había desaparecido en un instante. Cayo al suelo de rodillas, lagrimas rodaban por sus mejillas. Pandora sonrió, todo estaba saliendo como ella quería, como había planeado. Se acercó lentamente hacia a Scott; el cual no sabía lo que estaba pasando a su alrededor, Pandora se colocó a su altura y lo obligo a acurrucarse en su pecho. Scott no opuso resistencia, solo se dejó manipular

-Tan frágil, tan humano- le susurro –es por eso que siente ese dolor mi señor- le decía mientras le acariciaba los cabellos. En ese momento la mano de Pandora que mantenía apoyada en la espalda de Scott comenzó a brillar, la aparto un poco para que aquella esfera, aquella alma pudiera ser invocada sin ningún problema… Scott no sabia lo que estaba haciendo aquella mujer que en este momento se dedicaba a consolarlo, a tratar de mitigar un poco la pena que le invadía, solo se dedicaba a llorar amargamente la perdida de sus seres amados. La mirada de Pandora se ensombreció.

Su mano viajo directamente hacia Scott, la cual se hundió en el cuerpo de aquel humano, Scott no tuvo oportunidad de emitir un solo grito, solo sintió aquel dolor que comenzaba a recorrer su cuerpo. Pronto, una luz comenzó a rodear a Scott para que un fuerte Cosmo diera paso. Aquel hombre ahora se encontraba en el suelo, fuera de la protección que en ese momento le estaba brindando Pandora, no sentía ya nada, no podía hacerlo… solo supo que algo había cambiado.

De pronto sintió que algo dentro de él había cambiado, que algo estaba naciendo dentro de él… Algo que le había dado un poder mas grande de lo que jamás llego a pensar que seria posible de que tuviera. Dejo de sollozar y las lagrimas se detuvieron… se puso de rodillas y miro hacia el exterior de su departamento donde las luces ya cubrían la ciudad en la que vivía, Pandora solo se quedo observando desde la distancia, esperando a ver cual seria la reacción de su señor… Espero a que sus ojos pudieran distinguir todo con absoluta claridad… dejo salir un suspiro y se puso de pie para caminar lentamente hacia ese ventanal que le protegia del exterior.

-Pandora- le llamo sin siquiera mirarla, ella se acerco al joven

-¿Si?- respondió ella para acercarse y detenerse a unos pasos

-Athena… ella seria capaz de perdonarlos ¿verdad?- pregunto

-Como le dije antes mi señor- le respondió –ella no es capaz de distinguir al culpable del inocente

-Entonces hay que acabar con ella- le dijo solemnemente mientras le miraba por primera vez, Pandora solo se arrodillo ante él

-Como usted ordene señor Hades- respondió ella con la mirada clavada en el suelo

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~ 3 ~

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Mirabas tranquilamente a la nada. Te encontrabas sentada en una de las gradas del Coliseo; se encontraba vacío, sin una persona cerca. Habías llegado hacia poco del pueblo ya que habías ido a hacer unas comprar y enviar algo de dinero a tu hermano que había cumplido años recientemente. Shion había tomado otro camino pues fue llamado por unos Caballeros que tenían a su cargo algunos alumnos...

Claramente te había dicho que te fueras a tus aposentos a descansar pero como siempre te habías desviado del camino. ¿Tan malo era tener a un décimo tercer caballero en la Orden Dorada?... En tu mente aun rondaba aquella duda… Tu creías que no, ademas no sabías de quien se podía tratar, pues con los que más tenías contacto era con los Dorados y el resto de los Caballeros... pues…. no les hablabas mucho pero te llevabas bien con ellos; así que no sabias a ciencia cierta quien de ellos te podría traicionar o en el mejor de los casos (que era lo que deseabas) resultaría ser el más fiel de todos, aun mas que Shura o Mü (el cual te había jurado lealtad por si mismo), pero era ahí donde radicaba el problema... Pues una duda más había surgido... ¿Y si se trataba de otra persona a la cual no conocías?

-Siendo así es más fácil una traición que una alianza- te susurraste

-¿De quién está hablando?- escuchaste que te dijo Shura quien venía acompañado de Mü, los cuales te observaban de pie

-Hola- saludaste -¿que andan haciendo?- preguntaste

-El Patriarca nos dijo que vigiláramos que estuviera en sus aposentos- te respondió Mü quien bajo un escalón mas

-Tal como lo dijo el Maestro, no se fue a su alcoba- completo la oración Shura

-No pasa nada, solo quería descansar y estar allá encerrada no es algo que me llame mucho la atención- respondiste mientras tapabas tus ojos con una de tus manos para que el sol no te dañara la vista -¿se sientan conmigo?

-Se supone que deberíamos de llevarla a sus aposentos y no tomar asiento contigo- te comento Shura

-De ser así... ¿Porque te sentaste primero que Mü?- preguntaste al verlo sentarse a tu derecha, el solo te sonrió. Aries tomo asiento a tu izquierda

-¿Qué es lo que le preocupa?- te pregunto Mü seriamente, miraste a donde estaba Capricornio quien también te observaba

-¿Se me nota mucho?- preguntaste y ellos asintieron. Dejaste salir un suspiro y miraste hacia los escalones como si fueran lo más interesante del mundo -¿ustedes conocen la existencia del décimo tercer signo zodiacal?

-Oficuo- respondieron ambos y tu asentiste

-No lo sé con certeza, pero sé que es un símbolo de tragedia aquí en el Santuario- te respondió Shura mientras le escuchabas atentamente -se dice que este Caballero puede ser el más grande de los traidores de la Orden de Athena

-¿Porque?- preguntaste -¿porque es considerado como un traidor?

-Porque es un traidor de Athena. Jamás se ha escuchado que un Caballero de Oficuo sea fiel a Athena- te explico Mü –aunque solo aparece en cada Guerra Santa; es el que ofrece la vida de la diosa, el mayor traidor de todos los tiempos

-Del único que se sabe fiel es el primer Oficuo, fue el único que le mostro una verdadera fidelidad a la diosa. Después de eso... Oficuo se convirtió en el símbolo maldito porque se entregó a las sombras

-Aun no entiendo Shura- le respondiste -ya no sé porque tanto misterio con todo esto... Yo me acuerdo que una vez en la tele pasaron cuando descubrieron ese signo... Se hizo un caos mundial

-Pero no es un signo nuevo... Esta desde la era del mito, siempre entre las sombras- te dijo Mü

-Tengo una pregunta... ¿En dónde se encuentra su templo?- interrumpiste –desde que llegue jamás lo he visto, yo solo conozco 12

Observaste que ambos se quedaron callados al no conocer la respuesta de tu interrogante. Ya no decidiste preguntar más, así que solo te dedicaste a hablar con ellos de todo lo que habían estado haciendo durante tus compras en la ciudad.

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Te abanicabas con tus manos, pues el calor infernal de Grecia era demasiado fuerte para ti, aun no te acostumbrabas a el. Te encontrabas bajando las escaleras, maldecías a la noche por lo bochornosa que se encontraba.

-¿Se puede saber que está haciendo tan tarde?- te pregunto Camus quien se encontraba en el inicio o final de las escaleras… dependiendo de cómo lo estabas viendo en ese momento

-¡Qué bueno que te veo amor de mi vida!- le gritaste

-¿Amor de mi vida?- escuchaste una voz mas

-¿Celoso?- le respondiste cuando notaste de quien se trataba -¿verdad Shaka?

-Ya quisieras- te respondió muy seguro de si mismo, ambos revestidos de su armadura

-Te dejare en visto- le dijiste y le volviste a prestar atención a Camus –como te decía antes de ser interrumpida tan groseramente…- dijiste mientras de mala gana a Shaka quien solo se reía de ti -¡Qué bueno que te veo!

-¿Qué es lo que puedo hacer por ti, diosa mía?- te pregunto y tu te reíste porque sabias que estaba jugando contigo

-Aviéntame una rafaguita de aire frio para refrescarme

Viste que Shaka se aguanto la risa y Camus te comenzó a mirar algo feo… le dijiste que no le habías dicho nada malo y que no se molestara porque se iba a ser viejo mas rápido y que así ninguna muchacha lo iba a querer

-Camus, que bueno que te veo- escuchaste que se unió Milo quien venía junto a Aioros

-¿Qué pasa?- preguntaste de inmediato, pues habías visto la preocupación en su rostro

-Es urgente que vengas a mi Templo- le declaro y todos le pusieron atención –también tu Mü- escuchaste que le dijo a Aries que iba saliendo en ese momento

-Claro que si- le respondió tan tranquilamente como siempre -¿en que te puedo ayudar Milo?

-Quiero que levantes un Muro de Cristal alrededor de mi templo- todos le vieron extrañados pero lo dejaron continuar –así Camus usa su ráfaga de viento frio y no se escapa

-¡Oye, excelente idea!- te uniste a su plan -¡Hagámoslo así!- le apoyaste

-No- respondieron ambos acabando con el plano tuyo y de Escorpión

-Que malos- les dijiste

-¿Cómo puede ser que dejen que su diosa sufra con este calor?- les dijo indignado Escorpión mientras hacías cara de victima

-Esa clase de chantaje no funciona conmigo Milo- le respondió Acuario

Te estabas divirtiendo y claro que querías que la idea de Milo se llevara a cabo, pero una opresión se hizo presente en tu pecho… sentías que el aire te estaba comenzando a faltar y eso no era algo bueno… sentías que el espacio en donde te encontrabas se hacía cada vez mas pequeño, hasta el punto que caíste de rodillas al suelo, en ese momento dejaste de escuchar las risas para escuchar las palabras llenas de dudas y preocupación de tus Caballeros.

Desviaste la mirada hacia el cielo, de repente lo viste mas oscuro que de costumbre…. Una mano tomo la tuya y te puso de pie, aun seguías mirando el cielo… cuando supiste que te habías incorporado diste unos paso hacia adelante… tu atención se concentró en la luna…

-¿Qué es esto que siento?- susurraste y de pronto muchas imágenes pasaron en tu mente… batallas pasadas, donde había mucho fuego, muerte y destrucción a tu alrededor… había muchas personas peleando a la par de los Caballeros… una mujer de cabellos cortos y negros se encontraba enfundada en la Sagrada Armadura de Athena y estaba peleando… contra alguien… contra un hombre también de cabellos más negros que la noche.

La luna que antes se encontraba blanca ahora se había cambiado a un tono anaranjado que poco a poco se fue oscureciendo hasta tornarse roja como la sangre, tus ansias crecían más a cada momento… tu respiración se comenzó a agitar mas de lo que ya estaba… y entonces lo supiste… en el momento en que la luna se torno negra y en un abrir y cerrar de ojos se torno blanca, lo supiste cuando viste en ese momento con una estrella fugaz que dejaba una estela roja detrás de si había caído…

-Hades despertó- susurraste

-¿Qué dijiste?- te pregunto Aioros

-¡Prepárense!- gritaste y tus Caballero que te acompañaban se pusieron en guardia -¡La Guerra Santa contra Hades ha iniciado!

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Shion caminaba de un lado hacia otro de su despacho, mientras que tu solo lo observabas desde su silla y toda la Orden Dorada se encontraba ahí de pie, esperando a que el Patriarca dijera algo y dejara de dar vueltas de un lado hacia otro.

-¿Quieres dejar de hacer eso Shion?- escuchaste que le pidió Dhoko y el Patriarca se detuvo –pones mas nerviosa a la niña y a los muchachos

-Dhoko… no es tiempo para estar diciendo esos comentarios- escuchaste que le respondió

-Pero tiene razón- le respondiste –solo haces mas dramas y nos tienes en el filo de la montaña, Shion… habla… ¿Qué vamos a hacer?

-Prepararnos para la batalla- te dijo

-Es lo que dije- respondiste –pero estaba muy emocionada por lo que se avecina así que me salieron esas frases del alma

-Esto no es un juego "-.-", es una Guerra- te respondió Shion con un tono de voz elevada que te tomo por sorpresa

-Shion- le llamo Dhoko –veras hija, esta es la prueba más grande que vas a tener que enfrentar, Hades es el dios más peligroso que hay… no puedes tomarlo a la ligera… en este Guerra se perderán muchas vidas

-Lo sé- respondiste maduramente llamando la atención de todos –eso lo se de sobra, pero no me quiero enfrentar a Hades

-¿Por qué?- te pregunto el Patriarca

-Porque si me hubieran dicho que iba a ser la rencarnación de un dios griego y me hubieran dado a elegir…- dejaste salir un suspiro –me hubiera gustado más ser la rencarnación de Hades que de Athena

-Creo que escuche mal…- oíste que dijo Ángelo quien se trataba de limpiar sus oídos -¿Hades? ¿querías ser Hades?

-Así es- respondiste –siempre fue uno de mis dioses favoritos, me gustaba porque era el mas tranquilo y uno de los mas bondadosos… o así era que lo describían

-Le puedo asegurar que no es nada de eso- te dijo Shion –solo le importa él mismo, ni siquiera le importan sus Espectros… Hades hará lo que sea para acabar con la vida de los humanos y sumergir al mundo en una oscuridad total

-No importa cuanto lo admires o cuanto desees cambiar tu historia- te dijo Dhoko mientras se acercaba al escritorio –en este momento eres Athena y tu deber es…

-Daré mi propia vida para evitar que Hades se apodere de la tierra para sumirla en la muerte

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Esas palabra hicieron eco en cada uno de los Caballeros que se encontraban presentes en el Despacho del Patriarca… se había oído muy sincera cuando le escucharon decir que hubiera preferido ser Hades, pero aun mas segura cuando comento que jamás dejaría que Hades ganara…

Shion la miro al igual que Dhoko… ¿Cuándo? ¿Cuándo fue que la pequeña niña asustada se convirtió en una mujer decidida? Ella no sabía la densidad de la batalla que se acercaba, pero aun así se mantenía firme. Se mantenía segura de que jamás seria vencida, ademas…. Tenía el apoyo de sus Caballeros y amigos…

Ahora la veían de pie, mirando hacia el horizonte, no sabían que era lo que en ese momento se encontraba pensando, pero sabían de antemano que era algo referente a Hades, o eso querían creer, con esa joven pocas cosas eran correctas.

Shaka se llegó a preguntar… si eso hubiera pasa… ¿él sería Caballero o seria un Espectro? Pues sabía de antemano que su camino tarde que temprano se entrelazaría con el de la diosa, o tal vez la vida sería tan dura con él que de cualquier manera se hubiera terminando enamorando de ella aun a pesar de que fuese el enemigo y si así hubiera sido… ¿tendría el valor para acabar con la vida de ella?

Pero no solo él se encontraba tratando de encontrar una respuesta, el resto de los demás estaban igual. Ángelo había encontrado a una verdadera amiga, Mü encontró a alguien con quien hablar tranquilamente y Aldebarán a una pequeña hermana a la cual proteger… ¿seria diferente si las cosas hubieran sido distintas?

De ser así… ¿Cómo seria la diosa que ellos estarían cuidando? Lo mas seguro que diferente a ella porque en primer lugar hubiera crecido en el Santuario y nadie mas que el mismo Patriarca seria capaz de hablar con ella, como lo había dicho Dhoko antes… solo él la conocería y ellos se quedarían en sus respectivos Templos, tal vez la comunicación entre ellos no seria tan buena como en ese momento, tal vez solo se hablarían por cordialidad y obligación, a lo mucho verían a Athena a unos metros de distancia y en el caso de Milo no seria capaz siquiera de ponerle una mano en el hombro o Afrodita no se permitiría entrar a la habitación de ella a dejar las rosas que adornaban sus aposentos y uno que otro ramo que se encontrara envenenado.

-Mi diosa Athena- llamo la atención Afrodita de todos en ese sitio en el momento en que su rodilla toco el suelo e inclino la cabeza, aun así se dio cuenta de que "-.-" le estaba mirando –Yo, Afrodita de Piscis le juro de nuevo lealtad y prometo que nadie dará un paso cerca de usted

-Demostrare una vez más que mi lealtad es para con usted- imito Kanon

-Hasta el final de nuestros días, solo serviremos a Athena y a su causa- completo la oración Saga

-Si con mi vida o con mi muerte puedo protegerte, lo hare- juro Shaka

-Mi arco es tuyo, hasta que decidas usarlo- prometió Aioros

-Proteger el Santuario y la humanidad que tanto cuidas, es mi deber- susurro Milo

-Jamás dejare que nada le pase, hasta el final- se unió Camus

-Seré su escudo, su esperanza y su mayor defensa- comento Aldebarán

-Si es necesario usar a la muerte para proteger tu vida, sabes que lo hare- le dijo seguro de si mismo Ángelo

-La espada invisible es la mas mortífera y esa es la que usara usted, en eso me convertiré para protegerla, como el más fiel… lo hare- le prometió Shura

-Solo sé que yo luchare por usted, hasta el ultimo suspiro de mi vida. Juro que la protegeré- también prometió Mü

-Nadie saldrá vivo si le llegaran a tocar uno solo de sus cabellos, tendrán que enfrentarse a mi antes de llegar con usted- dijo Aiora

-Te juro Athena… que siempre estaré a tu lado- le comento Dhoko

Todos los Caballeros de la Orden Dorada se encontraban de rodillas, la mayoría de ellos se encontraban con sus ropas de entrenamiento y uno que otro con el cabello revuelto porque se acaba de acostar a dormir. Pero aun así, cada uno de ellos había sonado sincero, leal…

-Siempre he estado a tu lado, siempre te he apoyado en cada una de las pruebas y esta vez no será la excepción- susurro Shion para arrodillarse como el resto de los que se encontraban presentes en ese lugar

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Jamás pensaste verlos así, de rodillas ante ti jurando lealtad una vez mas, jurando que primero tomarían la vida de ellos antes que la tuya y eso era algo que no ibas a permitir. Jamás los usarías como unos escudos para salvarte antes que a ellos.

Sabias de antemano que seria difícil, pero no seria imposible y si era necesario hablar con el dios del Inframundo lo harías, al fin y al cabo siempre terminaban por acudir a donde te encontrabas para tratar de tomar tu vida antes de que la verdadera guerra comenzara.

Caminaste hacia donde se encontraban ellos aun arrodillados, esperando por tus ordenes, por que mencionaras una palabra, encabezando a todos ellos se encontraba Shion… te dejaste caer suavemente al suelo y alzaste delicadamente el rostro del Patriarca, le mostraste una sonrisa y lo abrazaste…

-Gracias- susurraste –gracias por estar siempre de mi lado Shion- un susurro que esperabas que solo él lo hubiera escuchado. Correspondió tu abrazo para después ayudarte a ponerte de pie –Gracias chicos- dijiste en voz alta y ellos alzaron la mirada hacia ti –pónganse de pie porque tenemos que comenzar a idear el Plan APSM

-¿Cuál es el plan APSM?- te pregunto Aioria quien te miraba con una sonrisa

-A partiles su madre- dijiste mientras recibías un zape de Shion -¡¿Qué?! ¡¿Ahora que hice?! Exclamaste

-Compórtate de manera seria niña- te dijo mientras dejaba salir un suspiro

-Me gusta ese plan, es directo y sin escalas- te apoyo Ángelo

-Lo sé- respondiste –así que a ponernos a trabajar. Que el hecho que admire a ese dios no significa que lo hare que haga destrozo y medio con la humanidad

-Si señora- escuchaste que te dijeron, cada uno de ellos con una sonrisa en su rostro.

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~ 4 ~

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Habían pasado unos cuantos meses desde que la Guerra Santa había "comenzado"… en realidad no había pasado nada de nada, ni siquiera habían reportes de alguna amenaza, guerra o algo que estuviera pasando alrededor del mundo y eso que te la pasabas en tu computadora de tu consultorio buscando las noticias a cada hora, Calandra solo se dedicaba a verte con mucha atención.

-¿Tienes que hacer eso todos los días "-.-"?

-Claro que si- le respondiste –debe de haber algo que de indicio alguno de que Hades haya hecho algo

-¿Y si no hace nada?- te pregunto con mucha duda Calandra y tú le miraste fijamente –Te estas matando buscando información y no sabes si quiera si tiene planes de dominar el mundo o de siquiera venir a visitarte

-Buen punto- le respondiste

-Así que mejor detén tu paranoia en este punto antes de que me vuelvas loca

-Ya lo estas- susurraste mientras cerrabas la ventana del internet, Calandra te arrojo un bote de refresco vacío que te golpeo en la cabeza

-La loca eres tú- te dijo para salir de tu oficina y llevar unos expedientes hacia el segundo piso.

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Las pisadas resonaban en todo el lugar, el pasillo por el cual se encontraba caminando se encontraba solo, eso aumentaba el ansia de temor o de miedo, pero no para ella. Pandora se mantenía erguida y orgullosa, caminando como la dueña de aquella lujosa mansión que ahora solo era habitada por ella, los jueces y uno que otro Espectro que se encontraba resguardando ese lugar y sobre todo el señor Hades.

Abrió la puerta de la habitación en la que Scott se dedicaba a pasar largos ratos de soledad, ese lugar había sido la habitación de sus pequeños hermanos y ahora era un lugar que usaba para pensar. Pandora se arrodillo ante su señor. Esté solo desvió la mirada mientras seguía acariciando a un cuyo de largos pelajes blancos, negros y castaños.

-Mi señor- le llamo, él no le presto atención y siguió con aquella mascota entre sus manos –le traigo buenas noticias

-¿Qué ha pasado?- le pregunto casi en un susurro

-Todas y cada una de las estrellas que sirven a su causa han sido encontradas y ahora se encuentran la mayoría en el Inframundo

-El resto está aquí- afirmo Hades –entonces es hora de hacer el primer movimiento para comenzar la Guerra contra Athena

-Pero mi señor- le interrumpió –no creo que sea prudente, usted solo debe de quedarse aquí y esperar…- Hades la vio por primera vez –no es bueno que usted se exponga al peligro

-Pandora- le llamo fríamente -¿me estás diciendo acaso que no soy capaz de enfrentarme a Athena yo mismo?

-Por supuesto que no mi señor- le respondió temerosa –lo que quiero decir es que no quiero que le pase nada

-Ya veo- susurro y de nuevo comenzó a acariciar a aquel gran roedor que se encontraba tranquilamente dormido en su regazo –quiero conocerla… quiero ver porque fue capaz de hacerlo

-¿Hacer qué? ¿mi señor?- pregunto Pandora pero Hades ya no le respondió, solo se dedicó a observar el exterior que le ofrecía la vista de la ventana.

-Llama a Radamanthys, Minos y Aiacos- ordeno –los quiero ante mi presencia

-Si señor- respondió Pandora para salir de ahí

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-Pregunta- llamaste la atención mientras alzabas la mano

-¿Ahora que niña?- te pregunto cansadamente Shion al ser interrumpido por ti por enésima vez en el día

-¿Por qué Athena se tiene que quedar en sus aposentos?- preguntaste mientras escuchabas las quejas de todos los Dorados y uno que otro Plateado

-Porque no debe de ser el blanco de los Espectros- te dijo, Shion llevaba puesta la máscara pero sabias bien que su cara reflejaba fastidio y que también tenía unas ganas de lanzarte el borrador que traía en la mano que usaba para borrar las cosas que apuntaba en el pizarrón

-Eso no es justo- le respondiste –yo también se pelear y estando en la cabeza siento que ganaremos

-No- te dijo –así que pasemos al siguiente punto

-¿En dónde peleo?- volviste a interrumpir

-¡No!- te respondieron Shion y Dhoko

-Qué carácter- les susurraste –ya cásense

-Muy bien- volvió a tomar la palabra Shion –este punto es la Seguridad del pueblo… ¿ahora que Athena?- te pregunto cansadamente al ver que alzabas de nuevo la mano

-Yo creo que a las personas del pueblo hay que enviarlas a los pueblos mas cercanos- comentaste –que se lleven las cosas que les puedan servir, que dejen todo lo de valor. Así si llegan a atacar el pueblo ellos no saldrían lastimados

-Wow- dijo Ángelo mientras alborotaba tus cabellos –se te está quemando las neuronas, todavía puedes pensar

-Déjame tarado- le respondiste –también hay que enviar a los pequeños a los sitios donde se van a entrenar o que las Amazonas los cuiden pero lejos de aquí donde nadie los pueda tocar

-¿Incluyes a tus favoritos?- te pregunto de nuevo Cáncer

-Aunque me duela sepárame de ellos, Ezreal y Kiki también tendrán que irse- dijiste decidida –prefiero que estén lejos pero a salvo y en cuanto a Calandra quiero que se quede aquí

-¿Para que ayude?- pregunto un Caballero de Plata el cual no recordabas su nombre

-Así es- dijiste –aunque no quiera, va a ver mucho heridos y yo sola no voy a poder, ademas Calandra ya sabe de la existencia de nosotros y los demás dioses; así que no le veo problema alguno

-Estas que hechas humo- ahora fue el turno de Aioria

-¡Ya déjenme que los voy a golpear!- les amenazaste

-Bueno, ahora hay que formar los equipos para que comiencen a vigilar los alrededores del Santuario y unas que otras ciudades clave- comento Shion

-Imagino que serán liderados por los Dorados- comentaste

-Athena- te llamo y le pusiste atención –no levantaste la mano para pedir la palabra- en ese momento la alzaste y repetiste lo que habías dicho

-Dhoko- le llamaste a Libra –tú, yo y Shion seremos los que encabezaremos todos y cada uno de los planes y estrategias que llevaremos a cabo- ordenaste –nada se hará sin que dos de nosotros estemos enterados

-¿Es para los tres?- te pregunto Saga haciendo referencia a la orden de avisar a los otros dos –porque siempre actúa sola

-Cállate Saga- le ordenaste –Aioros, Saga y Shura ustedes serán los encargados del plan de ataque. Mü, Kanon y Afrodita la defensa. El resto de la Orden Dorada estará bajo las órdenes de ellos, después les digo sus equipos

-Valla- escuchaste a Ángelo -¿Por qué ellos?

-Porque son los más maduros- les respondiste –es más, mejor los divido ahora mismo- miraste a Shion quien te asintió ante tu estrategia –Ángelo, Milo y Aioria están en el equipo de ataque y Alde con Camus y Shaka en el equipo de la defensa

-Felicidades- te dijo Dhoko mientras te sonreía –los equilibraste perfectamente

-¿Verdad que si?- respondiste orgullosa –que bueno que piensa eso, me salió de pura suerte- pensaste para ti

-¿Y nosotros mi señora?- te pregunto Misty

-Ustedes mi buen Caballero- le respondiste –tengo que tener una lista con sus nombres porque son más y no me se todas sus constelaciones

-Querrá decir que no sabe sus nombres- te volvió a interrumpir Cáncer

-Cállate- le ordenaste –también necesito los nombres de los Caballeros de Bronce para ir haciendo equipos

-Yo y mis dos compañeros nos podemos hacer cargo de eso mi señora- te dijo Argol mientras daba un paso hacia ti, mirando disimuladamente a la Orden Dorada, pues todo el Santuario sabia de la sobre protección que te daban –ademas también podemos anotar con cuales Caballeros trabajan mejor para que sus estrategias sean las mejores

-Eso es excelente- le respondiste sonriente –háganlo, tienen más o menos….- pensaste y comenzaste a hacer cálculos –les voy a dar dos semanas para que lo hagas tú y tus compañeros

-Gracias por la confianza mi señora- te respondió

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Comenzaste a escuchar cada una de las estrategias que se les habían ocurrido a todos y cada uno de los presentes, a veces te inmiscuías en sus pláticas haciendo valer tu punto de vista, aunque estuviera mal, te estabas divirtiendo de lo lindo. De pronto sentiste una opresión, un presentimiento y te alejaste de ahí.

Se encontraban alejados del Santuario, en una isla que se encontraba a unas horas de ahí… te acercaste a una pequeña montaña que no tenia mas de 100 metros de alto, incluso podías calcular menos altura… un fuerte Cosmo se comenzó a sentir muy cerca de ahí, de pronto un fuerte rayo seguido de un poderoso estruendo se dejó sentir acompañado de una cegadora luz que impidió la vista de todos los presentes.

-Es un honor conocerte al fin en persona Athena- escuchaste claramente a pesar de que se encontraba a una distancia prudente, alzaste la vista y ahí estaba… un joven muy atractivo de tez pálida y cabellos negros como la noche

-Hades- susurraste, lo sabias de antemano -¿Qué haces aquí?- le preguntaste temerosa de su respuesta, él solo sonrió… esa sonrisa te helo la sangre... ahora si, no sabias que era lo que ibas a hacer, ahora que te encontrabas frente a tu enemigo por primera vez.

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Solo espero no tardarme tanto en actualizar, ahora si me permiten actualizare la de la Orden Dorada que ya saben que esa la escribo con mi buena amiga Tutuli88 y una mas que se llama League of Legends en la que me tengo que poner las pilas xk solo llevo un capi…

Ahora si, gracias por la espera y bueno, nos vemos en el próximo capitulo.